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Personas LGTBI+ declaran su Fe y Espiritualidad

MANIFIESTO DE LOS VIII ENCUENTROS ESTATALES DEL GRUPO DE TRABAJO DE FE Y ESPIRITUALIDAD DE LA FELGTBI+

Reunidos grupos y personas de diferentes creencias y espiritualidades en la ciudad de Toledo del 27 al 29 de mayo de 2022 en los VIII Encuentros Estatales de Fe y Espiritualidad organizados por la FELGTBI+

Tras dos años de pandemia en los que nos hemos visto por medios telemáticos, hemos tenido la oportunidad de reencontrarnos y de abrazarnos. Hemos experimentado la alegría de reencontrarnos y hablar, de charlar y ponernos al día. De compartir una serie de experiencias; de reencontrarnos con nuestra espiritualidad.

Somos conscientes de la dificultad que a veces supone ser creyente y/o espiritual y LGTBI+. Una dificultad que hemos vivido y que hemos asumido como don y que nos lleva a estar alegres por haber recibido el don de la fe. Aunque aún se nos mira con extrañeza desde algunos sectores, mostramos con confianza nuestra realidad. Solo a través de nuestra visibilidad podemos servir de referente para otras personas LGTBI+ que permanecen en armarios espirituales por miedo a salir y a ser rechazadas. No siempre existen espacios en donde romper los armarios que tenemos.

Aún nos tenemos que enfrentar a acusaciones sin fundamento. Se sigue haciendo a las personas LGTBI+ culpables de guerras, de enfermedades, de querer romper la sociedad, de querer imponer nuestra visión… Como si hubiéramos escogido ser lesbianas, gais, bisexuales, trans, intersexuales o cualquier otra diversidad sexual e identidad de género. Nos encontramos con ello, muchas veces con sufrimiento y pensando que éramos responsables de nuestra identidad. Siempre con miedo a no ser aceptadas ni queridas.

Declaraciones como las del patriarca Kirill de Rusia acusando de que la guerra es para acabar con el “lobby” gay o las del rabino israelí Meir Mazuz asegurando que el coronavirus era un castigo por las manifestaciones del Orgullo nos siguen entristeciendo. No entendemos que altos representantes de religiones basadas en el Amor sigan haciendo responsables a las personas que no nos ajustamos a los parámetros heterocispatriarcales.

En España nos encontramos, por parte de un sector conservador de la jerarquía de la Iglesia Católica, con el término “ideología de género”. Dicho término ha sido acuñado desde el desconocimiento de la realidad trans, patologizando a todas las personas trans y acusándolas de querer “adoctrinar” a adolescentes y jóvenes, sin pensar en que la orientación sexual o identidad de género nos vienen dadas por la diversidad del ser humano.

Los grupos que hemos asistido a estos VIII Encuentros Estatales:

  • Estamos alegres por haber sido bendecidas con el don de la fe y la espiritualidad.
  • Nos sentimos llenas de esperanza y de Amor y que queremos trabajar por la plena inclusión de las personas LGTBI+ en el seno de las diferentes religiones y espiritualidades.
  • Establecemos un diálogo entre los diferentes sentires de las personas LGTBI+ creyentes y/o espirituales para compartir nuestras experiencias desde el Amor.
  • Deseamos que la diferentes religiones y espiritualidades se abran a la plena inclusión de cualquier persona independientemente de su orientación sexual, identidad de género, expresión de género, nacionalidad, estatus social, origen étnico, diversidad funcional y/o intelectual…
  • Queremos establecer lazos con otras entidades en el territorio nacional, como Redes Cristianas, grupos creyentes feministas (Mujeres y Teología, Revuelta de Mujeres en la Iglesia…), grupos LGTBI+. musulmanes y seguir manteniendo las relaciones con grupos judíos y budistas.

Y, a la vez, APOYAMOS y REIVINDICAMOS:

  • La plena inclusión dentro de los espacios en donde vivimos nuestra fe y espiritualidad.
  • Un acompañamiento desde el Amor para superar la culpabilidad religiosa.
  • La enseñanza de la interpretación correcta de los textos de las diferentes tradiciones que se han usado para condenarnos.
  • Que las Mujeres tengan la plena igualdad en todos los espacios religiosos y espirituales, no sean objeto de discriminación y puedan acceder a todos los niveles en las mismas condiciones que los hombres.
  • Que la religión y la espiritualidad sean espacios transversales en los que nos podamos enriquecer de otras experiencias de vida y comunidad.
  • Y seguiremos trabajando y apoyando las políticas que fomenten y defiendan los derechos de las personas LGTBI+, que son derechos humanos, reivindicando la Ley Trans y LGTBI+.

En Toledo, a 29 de mayo de 2022

Contacto:

Teléfono: +34 913 604 605
Email: info@felgtb.org

 

16 comentarios

  • ELOY

    CORRECCIÓN:

    Al final del texto anterior donde dice:

     (…) un Dios personal no me parece ningún pensamiento irracional; en cualquier caso es mucho máas recional comprender el universo como una simulación programada de ordenador (…) 

    Debe decir:

    (…) un Dios personal no me parece ningún pensamiento irracional; en cualquier caso es mucho más racional que comprender el universo como una simulación programada de ordenador (…) 

     

  • ELOY

    Por otra parte cabe afirmar que la búsqueda de Dios (o cualesquiera que sea el nombre que quiera darse al Espíritu o al Misterio) no es patrimonio de ninguna persona en particular y de ningún grupo e personas que se consideren meros poseedores de la verdad.

    El astrónomo Heino Falcke al tiempo que en un libro (“La luz en la oscuridad”) cuenta la aventura que dirigió para llegar a obtener y publicar la primera imagen de un agujero negro el 10 de abril de 2019, se plantea el sentido del universo y nuestro personal significado en el mismo.

    Y ofrece, desde su creencia cristiana, su  percepción de Dios:

    ” (…) los teólogos se han devanado los sesos desde hace milenios sobre la cuestión de quién es Dios, y y andan a la búsqueda de susu huellas en la actualidad. En mi religión, la Biblia da testimonio de un rico tesoro de nombres, encuentros e historias de Dios. Otras religiones conocen relatos divinos compatibles. Estas descripciones de Dios surgieron a lo largo de muchas generaciones, a partir de las experiencias alegres y dolorosas, de las preguntas, de los anhelos y de las esperanzas de los seres humanos en el trato con este mundo. Todo ello describe una realidad vivida, pero no está escrita en el lenguaje de las matemáticas, sino en el lenguaje de la experiencia, de la poesía, de los sueños, de la amplitud de miras y de la sabiduría.” //

    ” Preguntarme si me aman o cuánto valgo no me revela el lenguaje de las matemáticas, excepto si yo mismo soy un matemático. Pensar que podría y debería dejar de lado todas esas experiencias humanas simplemente porque comprendo mejor la física que las personas de hace cien años me parece una osadía, casi arrogancia. ” //

    ” Así pues la búsqueda de Dios continua siendo actual e importante. Y es que la maera de pensar el principio (creo que se refiere al principio de universo) determina también como veré el hoy  y el mañana. Del Dios relojero espero regularidad y fiabilidad, pero no u interés en mí o en cualquier otra persona. Ahora bien si Dios es para mí no solo concepto , sino también persona, es decir alguien como en las religiones monoteístas,  entonces espero que sea alguien frente a mí, alguien de quien pueda y deba esperar algo nuevo hoy y mañana. Dios como algo frente a mí hace posibles los encuentros. En la fe cristiana la persdonalidad e Dios se expresa tanto en la entrega de Jesucristo, hijo de seres humanos, como también en la comunidad de los creyentes y en la grandeza de la Creación. //

    “La idea de describir a Dios como persona podría hacer dudar de mí a los físicos agnósticos o ateos; sin embargo, esa idea es menos insólita de lo que pueda creerse. Es evidente que los protones parecen ser capaces de personalidad, dado que pueden formar a un ser humano. Al parecer a partir de una Explosión Primigenia, de algo de materia y de algunas leyes naturales, la física consigue generar a seres humanos on conciencia, pensamiento abstracto, sentimientos, humor y con sentido del destino y de la responsabilidad. Por tanto la posibilidad de que se originase la vida , el individuo y la personalidad debe de haber ya estado establecida en las leyes de la Gran Explosión, pero no predeterminada necesariamente. (…) Si la materia piensa y siente ¿porque un Dios Creador, la Primera Causa, no iba a tener también una personalidad con espíritu, sentidos y mente? Para los físicos que pueden pensar en un cosmos pleno de vida, de posibilidades y de multiversos, un Dios personal no me parece ningún pensamiento irracional; en cualquier caso es mucho máas recional comprender el universo como una simulación programada de ordenador. Solo por el hecho de que muchos seres humanos crean desde hace miles de años en un Dios personal, esa idea y esa creencia no son descabelladas” // (…) “Si la ciencia del cosmos nos ha mostrado lo pequeños que somos, Dios nos dice, en cambio, lo valiosos que somos. (…) //”

     

    Pienso por mi parte, que en esa búsqueda del Dios-Misterio nadie puede ser excluido porque, además, tampoco, según las creencias cristianas, a ninguna persona excluye Dios.

     

     

  • ELOY

    Considero que es importante reiterar el planteamiento del Teólogo Andrés Torres Queiruga: cunado hablamos de Dios y de la religión, la cuestión no se puede plantear en términos de yo tengo la razón, tengo la verdad, y los otros no la tienen, están en el error:

    Recuerdo parte del texto transcrito en el comentario anterior:

    “En este sentido dos ideas deben de estar en la base de toda la reflexión. La primera la presencia real de Dios en el centro de toda la realidad y en el corazón mismo de toda la historia de los hombres (…): es preciso eliminar de raíz todo esquema subconsciente que funcionase como relación cristianismo /religión = relación religión no religión, o presencia de Dios y ausencia de Dios. La segunda  es que la “elección” no consiste en privilegiar para apartar, sino en llamar para llegar todos mejor  (…) también aquí es preciso eliminar todo esquema  de “nosotros si” y “los otros no”, normalmente traducido “nosotros verdaderos” y “los otros falsos”. “” (páginas 333 a 337)”

  • José María Valderas Gallardo

    La cuestión es sumamente importante para dejarse llevar por las experiencias personales sin atender al quid del problema, a saber, cuáles son los principios morales que deben regir la conducta del hombre, aquí en su conducta sexual.

    No deja de ser anecdótico, pero todos hemos conocido homosexuales y heterosexuales de todos los pelajes, buenos ciudadanos, estupendos compañeros y profesionales ejemplares. Lo mismo que heterosexuales. En mi vida he asistido directamente a actos injustos –la oposición del filósofo Sacristán a la entrada del poeta de Gil de Viedma en el PC por su “frecuentación de chaperos”, la oposición de Alfonso Guerra a que X, a la sazón secretario de cultura del PSOE fuera ministro del ramo en 1982 porque “sólo faltaba que en el primer gobierno socialista hubiera un maricón”. X, compañero y amigo mío, no fue ministro, pero sí lo fue más tarde otro homosexual, el socialista canario Saavedra y así hasta Marlaska. En mi vida ya terminal se han cruzado otros homosexuales (masculinos y femeninos). De dos en particular guardo un recuerdo pésimo que me producen aún hoy arcadas. En el caso de lesbianismo era particularmente humillante el caso de T. Era ésta la compañera de M. Aquella, chilena con un hijo en Santiago, ésta comunista de Sabadell. Primeros años setenta. Mi suegra les dio cobijo sin saber su relación (Se lo hubiera dado igual porque era un cacho de pan,) La chilena dependía en todo de M. Necesitaba enviarle dinero a su hijo.  En el caso masculino, se trataba de un homosexual cuarentón cuyo partenaire era un efebo que apenas habría cumplido dieciseis años. Por razones sociales invité a P a casa un fin de semana. Me dijo que vendría con su “pareja”. Hablo de época del franquismo y no le pregunté porque me pareció que no procedía. También como en el caso lesbiano había una clara relación de dependencia humillante. En los dos casos, el dinero era un factor. Una suerte de esclavitud. Ví entre las paredes de la familia un comportamiento humillante. Ni por asomo digo que sea lo habitual.

    Pero no es ese el problema. El problema es si una ética iusnaturalista, una ética de virtudes, puede aceptar el comportamiento homosexual como coherente con la dignidad de la persona y de la institución familiar. Ya sabemos que Dios es Amor, es Padre y ve donde los demás no atisbamos. Tampoco es eso. El problema es si es coherente con un concepto del hombre acorde con su naturaleza la conducta homosexual. Y si puede reconocérsele en la sociedad una equiparación de derechos y deberes con la relación heterosexual.

    Sabido es que, entre los homosexuales, se llaman mutuamente marido. No se les busque una vinculación con roles sexuales. Los dos son marido. O los dos son mujer, pero ellos hablan de marido, en lo que yo sé. Eso refleja la confusión mental que reina en ese ámbito. Una confusión que surge del alejamiento de la naturaleza del hombre, de su naturaleza biológica, sobre la que se asiente su naturaleza ontológica.

    Sólo falta que se hable de carnalidades y otras majaderías para elevarlas al rango de instancias evangélicas. Del Espíritu incluso. Me vino a la memoria estos días leyendo a Pablo en los Hechos. ¿Habeis recibido el Espíritu? preguntaba el Apóstol. Neque si est novimus. Para que luego vengan teólogos a la violeta rociando más tinta de calamar. A Pablo, que fue tajante con esa conducta.

  • ana rodrigo

    Voy a poner unos cuantos ejemplos de amigos míos gays y cada cual que saque sus conclusiones. Dada mi edad, mis de los que voy a hablar, son amigos que han tenido que vivir en otra época con más presión familiar y social. Pondré sólo las iniciales de su nombre.

    J., la mitad de su vida se ha negado a reconocerse gay, se casó tuvo dos hijas, se divorció y volvió a intentarlo con otra mujer. Toda la vida con tratamiento sicológico, hasta que decidió vivir como él se sentía, como gay, no ha vuelto a necesitar tratamiento sicológico y es feliz.

    J.A, sacerdote, confeso gay y así vivió y murió. Lo pasó muy mal y hasta lo desterraron a otro país a ver si cambiaba, pero eso no se puede cambiar, volvió a España y nunca se avergonzó de ser homosexual.

    F., desde pequeño se vestía con la ropa de su hermana, a sus padres les hacía mucha gracia, fue creciendo con una conciencia de que él era gay pero no quería serlo. Tuvo una novia durante cinco años, y, al final aceptó su homosexualidad y vive con su pareja hombre tranquilo y feliz.

    C., homosexual cristiano, convencido de ambas cosas y feliz, aceptado por su familia y su entorno desde siempre.

    Q., sufrió muchísimo porque se sentía mujer y su cuerpo era de hombre. Se trató, cambió su cuerpo ha sido profesora de instituto, respetada y feliz.

    A., toda su vida con depresión por no ser aceptado socialmente como gay, y así vivió y así murió, sufriendo.

    F., que, cuando les dijo a sus alumn@s que era gay, tuvo que someterse a insultos escritos por todo el instituto.

    Y así, miles y millones de personas no hetero, viviendo en países en que están condenados a muerte o van a la cárcel, como en España en la época de Franco. Como le dijo un testigo a Iam Gibson sobre el asesinato del gran García Lorca, lo mataron por maricón.

    Me gustaría saber si hay alguna ciencia que diga que esto es antinatural y que, por no ser hetero, sea marginado, humillado, despreciado, insultado, agredido, etc. etc. Yo creo que es inhumano. Al ser humano no lo define ni su sexo ni su género, es humano por encima de su sexo y de su género, y no tienen que ser moralmente denigrados por ello, habrá de todo como en los hetero. Los amigos que he mencionado, son gente fantástica, por eso y por lo que he dicho, me duele tanto que se trate mal a cualquier persona por su condición sexual.

    • ELOY

      Gracias ana rodrigo por tu valioso testimonio.

      La realidad derrumba todas las elucubraciones doctrinarias de cualquier signo incluso las pretendidamente científicas.

      Y la realidad última que hemos aprendido del cristianismo es que el amor del Misterio al que se llama Dios, o de cualquier otra manera quiera llamarse,  es amor a todas las personas sin distinción de ningún tipo.

      Y los mas despreciados por la sociedad, los apartados, los menesterosos, son los predilectos del Espíritu.

      Por otra parte muy claramente dice el articulo 10 de la Constitución española de 1978, vigente:

      ” La dignidad de la persona, los derechos inviolables que le son inherentes, el libre desarrollo de la personalidad, el respeto a la ley y a los derechos de los demás son fundamentos del orden político y de la paz social”.

      Y el artículo 14 dice:

      “Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión, o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”.

       

    • mª pilar

      Estoy contigo Ana, también por experiencia, personal con  las personas homosexuales que han pasado por mi vida, han sido todo un ejemplo de entrega.

      ¡Gracias de corazón!

  • Isabel

    Nadie nace en un cuerpo equivocado. Creer eso es un delirio.

    Si alguien afirma que en el ser humano hay algo más que lo material, algo fundamental como arquetipos, esencia, conciencia, externa a él que lo constituye, debe explicar qué es ese más y cómo  interacciona con la materia. Todo lo demás son elucubraciones.

    No nacemos con un programa mental implantado. El inconsciente colectivo, el ánimus y ánimas son inventos de Jung anticientíficos, a la par que propios de un hombre sexista influido por la cultura, no por algún extraño ente externo.

    Los roles y estereotipos sexuales, es a lo que se llama género. Son la expresión cultural de la feminidad y la masculinidad. Son una construcción social. Por tanto, sentirse de uno u otro género o de cualquiera intermedio no cambia para nada el hecho de ser hombre o mujer. Por mucho que se insista desde diferentes instancias, el sexo no se asigna, se nace con él. Con uno u otro, solo dos.

    Las ideas de fondo de la ley trans son impresentables. Desde el apoyo a hormonar a menores por el mero hecho de que digan que son lo que no son con graves consecuencias para toda su vida, a la discriminación que supone para con las mujeres que transmasculinos participen en competiciones deportivas femeninas. O, como ya sucede en alguna Comunidad, se reserven plazas laborales para trans, para quien dice serlo y punto; mientras un discapacitado para tener ese derecho debe someterse, como es lógico, a un largo proceso médico que evalúe su estado.

    No sé que opinarán estos seres tan espirituales de todo esto. No se resuelve apelando sin más a los derechos humanos. No puede ser un derecho de la infancia el que un niño se hormone porque él lo decide y si los padres se oponen se les retire la custodia como propone la ley.

    Y si alguien tiene a bien ¿qué derechos son esos que supuestamente no tiene el colectivo? Y me refiero a derechos civiles, claro.

     

     

  • Isidoro García

    Amigo José María, dice dos cosas en su comentario, que quiero remarcar. La primera, una que llevo diciendo yo mucho tiempo, y es que “Le falta a la teología una reflexión, fundada en la biología, de la concepción de la persona”.

    Yo la mayor objeción que le pongo a la Iglesia Católica es justo esa, que considero que todo su planteamiento ideológico, (la “superestructura” que la Iglesia añadió a la infraestructura del recuerdo original de las palabras de Jesús), está basado en una concepción antropológica, anticuada, propia de la cultura grecolatina de la época.

    Y eso conlleva unas repercusiones gigantescas en conceptos con culpa, pecado, salvación, voluntad, etc., conceptos que la moderna psicología ha barrido de la cultura moderna. (En ese sentido Freud con su subconsciente, fue mucho más mortal para la Iglesia, que todo anterior a la época).

     

    La segunda cuestión es sobre los famosos Lgtbi. Dice: “no son así por “nature”, sino por “nurture”, por lo vivido y lo recibido en el entorno”.

    Sin ser técnico en el tema, pienso que cada vez más, la separación entre “naturaleza” y “cultura”, en la influencia en el desarrollo de la naturaleza humana, es cada vez más difícil de deslindar.

    Por supuesto cuando existen malformaciones, es claro un problema de errores biológicos en el proceso de desarrollo embrionario. Pero cuando existe una disfunción entre los programas comportamentales cerebrales, y la dotación fisiológica, la cosa es más complicada.

    Porque ambos procesos no se dan simultáneamente en el tiempo. Los órganos sexuales, se empiezan a implementar en un estado muy temprano del desarrollo embrionario, sin embargo, los programas de comportamiento sexual, se implementan mucho tiempo después, normalmente, impulsados por hormonas, que se generan.

    Pero a veces puede darse el caso, de que esta asignación de comportamientos sexuales, no sigue la pauta hormonal, y entonces viene lo de que un hombre tenga programas mentales de mujer, y viceversa. (Lo del hombre en el cuerpo de una mujer y viceversa).

    (Jung, explicó que estos programas-arquetipos, son el “animus” y el “anima”, que ambos se implementan genéticamente en todos los humanos, y en un momento dado, del desarrollo neuronal, uno de ellos queda latente, y el otro activo: Por eso los hombres, tenemos el “anima”, (el rol femenino), y las mujeres tienen el “animus” (el rol masculino), ambos en estado latente.

    Que no quiere decir que el que estén latentes, siempre estén inactivos, sino que en determinadas circunstancias biográficas, se activan eventualmente).

    Pero el activar en estado normal, uno u otro, es normalmente debido a causas hormonales, aunque hay “errores” que cambian esa activación normal.

     

    En resumen, que aunque en el tema de la homosexualidad, y las “parafilias”, (que es un tema distinto de la asignación mental de programas comportamentales-roles sexuales), influye mucho la “cultura”, (las experiencias biográficas personales, que determinan la fijación del objeto de deseo sexual), en el de la asignación de roles sexuales, influye mucho más, los avatares del desarrollo de la conciencia mental, (el “inconsciente colectivo”, todo ese software con el que venimos equipados en nuestra mente genéticamente, para el desarrollo de nuestra naturaleza).

  • José María Valderas Gallardo

    Desde mi juventud me ha importado un bledo lo que opinen los demás. Recuerdo que en aquellas famosas asambleas de los sesenta en la Universidad de Barcelona, me tocó oponerme en nombre de la clase a votar –era un votación permitida por el rectorado y auspiciada desde Madrid a modo de sondeo en otro tipo de votaciones políticas, tiempos en el que el oráculo del Régimen Emilio Romero defendía en su “Pueblo” que los partidos en España habían sido siempre partidas–. Para una vez que había al menos un simulacro de votación me tocó a mi oponerme al catedrático y pedirle que retirase la urna. Me gané la enemiga de éste –un alumno contra el catedrático–, relación que se recompuso pronto pues en otra ocasión, en la misma clase, cerré el portalón ante el piquete informativo que venía instando la suspensión del curso de la universidad. Queríamos clase y no iban a impedirlo unos niñatos, por muy psuqueros que fueran. Tiempos gloriosos que me enseñaron a no tener respeto humano ni temer a nadie.

    Perdonen este preámbulo. Sé que remo en contra de lo expuesto, en particular de las ideas de fondo, las que no se expresan, en mi opinión porque son impresentables. Seguí de cerca el caso Ben Barres. Me interesaba su notable aportación a la neurociencia. Ben Barres se había “transformado”. Hablar de cambio de sexo es un disparate biológico que a él jamás se le ocurriría por decencia académica. El seo no se cambia, si no se interviene en fase cigótica. Lo suyo fue un drama personal, que ha contado con detalle. Algo tan elemental en biología del desarrollo como que los niños tienen pene y las niñas vagina se ha convertido en expresión nefanda. Lo biológico , comburendum est. Podemos crear implantes y simulacros, atiborrar de hormonas sexuales, intervenir quirúrgicamente, pero la razón biológica última seguirá inalterando. Los cromosomas sexuales son para toda la vida. Y los cromosomas sexuales constituyen la reducción último de lo humano.

    Hay en zoología –a la zoología hay que remitirse porque animales somos los humanos– ejemplos de conductas sexuales de diverso tipo. Los bonobos, por ejemplo, son muestras de comportamiento homoseual, bisexual y heterosexual. Como a los humanos, de quienes son una ramificación anterior, les guía el placer. Se distraen con el sexo. Desde el punto anatómico, no ya de la conducta, hay entre los animales ejemplos d hermafroditismo, de cambio de la función engendradora según la temperatura, etcétera. Podría decirse, en cierto modo, que el hombre no ha inventado nada que la naturaleza no aportara antes.

    El quid está en qué entendemos por hombre. El hombre impone, o debe imponer, la razón a sus actos. Produce risa, por no decir horror y vergüenza, cuando se esgrime el psuedoargumento del que “Dios nos quiso así”. Es como decir que Dios quiere que muchos embriones aborten, mueran, porque el número de abortos espontáneos es inmenso. No es argumento, es soberana simpleza.

    Mo juzgo el comportamiento individual de nadie. Allá cada cual con su cuerpo, siempre que no incida en el cuerpo de otro. Pero una cosa es el respeto a la persona y otra muy distinta el comulgar con sus ruedas de molino. Compete a la razón humana explicar por qué es buena la sexualidad no ordenada a la reproducción. Explicarla, no encarnarla en leyes que son auténticas trágalas. ¿Cuál es la función de la sexualidad en el desarrollo de la persona? ¿Cuál es la que nos hace y nos perfecciona como hombres y como mujeres? ¿Cuál es la función de la sexualidad en la sociedad?

    Le falta a la teología una reflexión, fundada en la biología, de la concepción de la persona, de su dimorfismo sexual y, por tanto, de su complemento mutuo.

    El buenismo se ha demostrado nefasto por contrario a la dignidad del hombre. Aquella frase equívoca de Francisco, “si Dios lo ha hecho así, ¿quién soy yo para juzgarlo?” ha hecho mucho daño. Primero, por la falsedad intrínseca: Dios no ha querido que sean así, no son así por “nature”, sino por “nurture”, por lo vivido y lo recibido en el entorno.

    Desde que la Sociedad Americana de Psiquatría quitó de su elenco de patologías la homosexualidad, los interesados han inferido que lo que no es patológico es normal, y si normal, de obligada aceptación. La réplica, aunque hiriente para algunos, es contundente. Robar no es patológico, pero tampoco es normal para la razón humana. Mezclar las iglesias y las espiritualidades, nebulosa confundente, con los gustos sexuales es un abuso del lenguaje y de las instituciones.

    Sé que remo contra lo escrito en esta web. Qué hi-ferem?

  • Félix Placer Ugarte

     

    En tiempos de sinodalidad -que debe ser permanente- este  ‘Manifiesto’ adquiere, creo, especial relevancia en la Iglesia. No solo por reclamar el derecho de plena inclusión de personas LGTBI+, sino sobre todo  -y como base indispensable para la realización de ese derecho-  porque  pide un cambio de mentalidad cristiana y actitudes  desde una espiritualidad que nace del corazón, de las entrañas, de la corporalidad en sus diversas manifestaciones y que   se descubre  y vive en solidaridad con las personas marginadas por  su orientación sexual, por la etnia, por la clase, por el estatus económico…

    Las personas LGTBI+ son, con otras,  signo que hace vislumbrar nuevos horizontes de otro mundo posible, invitan al diálogo  y desarrollan en esa experiencia espiritual una radical justicia social liberadora.

  • ELOY

    Para completar el pensamiento de Andrés Torres Queiruga en el citado texto, recordemos que seguidamente dice lo siguiente (página 335):
    “No se trata de renunciar a la experiencia de la revelación cristiana como manifestación plena, definitiva y universal de dios en Cristo: no se puede ignorar la luz, una vez vista o entrevista; también eso sería pecar contra ella. Se trata simplemente de “no apoderarse” de esa experiencia, de dejarla expandirse según las leyes de su propio dinamismo. Esto significa ante todo que la experiencia cristiana no es, paradójicamente, posesión de los cristianos: es don que emerge de la comunidad religiosa humana y que a toda ella está intrínsecamente destinado. Dios sigue siendo el único Señor: es Señor de todos y para todos.  Recuérdese: el “plus” de la experiencia reveladora en el cristianismo constituye un elemento en la estrategia histórica del amor divino, que quiere así llegar más rápida y eficazmente a toda la humanidad. (…) // ”                                                                                      
     

  • ELOY

    En referencia a las diversas creencias y espiritualidades, en un texto que tienen ya más de 37 años (A revelación de Deus na realización do home) destaca Andrés Torres Queiruga que “todo hombre está en constitutiva relación sobrenatural con Dios y, por tanto, en contacto vivo con él”. 

    Y cuando dice “todo hombre” quiere decir evidentemente “todo ser humano”, “toda persona“, cualesquiera que sea su creencia o increencia, su edad o sexo, su orientación y opción sexual, o su orientación y opción política.

    Por ello es de alegrase y felicitarse porque ATRIO se enriquezca con aportaciones como las que hoy nos trae este artículo.

    Porque en el camino hacia el Misterio, o en el camino hacia la trascendencia, o en el camino de la religión y la creencia, nadie va delante,  nadie es más que otro.

    Pues  como señalaba también Torres Queiruga, hace ya 37 años:

    “El tema cristianismo y religiones – (…)  constituye hoy un  tema mayor de toda reflexión teológica responsable. Dejó de ser definitivamente un tema teórico y casi abstracto de relación con entelequias lejanas, para hacerse contacto vivo conocimiento inmediato y dialogo inaplazable. Por eso acaso lo primero que se pida en la cuestión sea un decidido realismo que no tenga delante ideas o esquemas, sino hombres concretos con su vida religiosa  y con su relación activa con Dios.
     En este sentido dos ideas deben de estar en la base de toda la reflexión. La primera la presencia real de Dios en el centro de toda la realidad y en el corazón mismo de toda la historia de los hombres (…): es preciso eliminar de raíz todo esquema subconsciente que funcionase como relación cristianismo /religión = relación religión no religión, o presencia de Dios y ausencia de Dios. La segunda  es que la “elección” no consiste en privilegiar para apartar, sino en llamar para llegar todos mejor  (…) también aquí es preciso eliminar todo esquema  de “nosotros si” y “los otros no”, normalmente traducido “nosotros verdaderos” y “los otros falsos”. “” (páginas 333 a 337)

     

  • ana rodrigo

    Dice este texto casi al final: las personas LGTBI+, que son derechos humanos,” con decir esto ya está todo dicho. Nadie hemos elegido cómo ser, nacemos como seres humanos, con nuestros derechos, y punto. ¿Dónde está el problema o, mejor dicho, dónde otr@s ven el problema? Es que a mí no me cabe en mi cabeza discriminar a cualquier ser humano, sea alto o bajo, de una raza o de otra, de un país o de otro, con unas características u otras.

    Quienes son homófób@s tendrían que mirárselo, o ¿acaso ell@s sí han podido elegir cómo ser cuando vinieron a este mundo?

    La religiones, en concreto, creo que cometen el gran pecado de discriminar a unos seres humanos, a unas personas que, ya que creen que Dios nos ha creado, ¿qué pasa?, se equivocó Dios con las personas que no son hetero? Pues que se lo pregunten a Él.

    La Iglesia, o, por lo menos el Papa Francisco, acepta a los no hetero, siempre y cuando se olviden de practicar sexo, ah!!, era eso, es el sexo. Pero ¿quién le dio el sexo a las personas? ¿Fue Dios también? ¿También se equivocó? ¿Por qué el sexo también es malo en sí mismo?

    Ay, Dios mío, en el que yo creo, hazle ver a l@homófob@s, que Tú eres un Dios bueno, que tu creación es buena “Y vio que era bueno”, dice el Génesis.

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