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Construyendo la paz

Hoy publicamos otra colaboración de un atriero, que intenta también ese pensamiento crítico del ver-juzgar-actuar heredado de la JOC, conclyendo que es necesario hacer pedagogía de paz con desarme, pero sin atribuir responsabilidad a ninguna parte. No invalida lo suscitado por Nacho Dueñas (bien replicado por Ignacio Calleja), que ha originado tantos comentarios. Yo manifiesto en estas entradillas mi posición particular. Y en este caso, creo que los argumentos sobre Bacha son suficientes para tomar postura sobre la crueldad anunciada y desvelada. Estoy con esto que decía Juanlo Sánchez anteayer día 5 en Testigos, añadiendo otros de fiar para mí, como Ilario Piagnerelli de la RAI. Y también las fotos satélite. Y lo estúpido del argumento en RT: “el día 2 el alcalde dijo que la ciudad estaba libre y no dijo nada… los cadáveres estaban boca abajo o cubiertos,..”.  Claro, el alcalde aún no había recorrido todo y los reporteros no suelen difundir lo más duro, que espero ses guardado como pruebas. AD. 

Ucrania, y ante todas las guerras del mundo, en las que mueren inútilmente millones de personas, me pregunto ¿los creyentes de todas las religiones y las personas de buena voluntad, no podríamos hacer algo más que rezar por construir una paz justa por el bien de la humanidad?

Y mirando a la presente guerra europea, los responsables de todas las confesiones religiosas ¿no se podrían unir para parar tanta violencia, muerte y destrucción? Si es verdad que se cree en el Jesús de Nazaret y se quiere seguir sus pasos ¿cómo hacer realidad aquel mandato de bienaventurados los constructores de la paz? Si esto no se intenta, me suena a mentira y farsa todas las ceremonias litúrgicas o palabras que pomposamente se manifiestan. Estoy con el papa Francisco, que llama guerra cruel e insensata, que, como toda guerra, representa una derrota de todos, de todos nosotros; y también: Esta es la bestialidad de la guerra: acto bárbaro y sacrílego. (27.03.2022)

Por eso, estoy también con todos los que opinan que el mandar armas a Ucrania no contribuye a lograr una paz justa entre las partes. Es como enviar cerillas a apagar el fuego. La paz justa no se logra ni se ha logrado nunca, destruyendo al enemigo, sino convenciendo a sentarse y dialogar. ¿Qué para eso hay que ceder en muchas cosas? Que se ceda. Mejor es ceder y perder en algunos aspectos, que seguir destruyendo personas y ciudades.

Y esto que afirmo, vale también para todo el diálogo necesario tanto en la vida social y política, como en la misma Iglesia. Es escandaloso y destructivo las escaramuzas y odios que se manifiestan en la vida política española: se quiere vencer y aniquilar al contrario, no de construir una sociedad en paz integral, mirando al conjunto del pueblo. Y así nos va.

En la misma Iglesia, el papa Francisco ha iniciado un camino en el que desea que todos tomen parte en renovar la gran familia cristiano-católica. Hace falta que todos nos impliquemos en esta hermosa como difícil tarea. Es preciso pringarse mirando a los dos polos que constantemente nos deben interrogar: la persona de Jesús de Nazaret por una parte, y la realidad del pueblo, especialmente los más necesitados, que tenemos delante por otra.

Dentro de poco, los cristianos vamos a celebrar la Pascua. En esta situación  mundial, en la que tantos millones de personas que están padeciendo una Pasión dolorosa, me cuesta creer en la Resurrección hecha realidad en sus vidas y situaciones dolorosas. Quizás haya miles y miles de personas acompañando a los pasos en estos próximos días, pero dudo que se interroguen el por qué asesinaron a Jesús y las consecuencias de vida que debe tener para los cristianos ese trascendental hecho.

Sí me anima el contemplar la esperanza activa que estamos teniendo muchas personas de todo orden y condición para aminorar los sufrimientos indescriptibles de todas las guerras y de los crucificados de esta sociedad. Son gérmenes reales de resurrección.

7 comentarios

  • Juan A. Vinagre

    Me sumo a las reflexiones que siguen, y que en general comparto.                           –No es fácil hallar una solución a ésta y a tantas guerras absurdas e irracionales, que en el mundo son y han sido, y que no hacen más que evidenciar el fondo irracional de nuestro paleocórtex (y del neo) que tanto aún nos domina. Pero ante los abusos, más que poner la otra mejilla, hay que ser asertivos y denunciar. La asertividad es una invitación serena a la reflexión y a mirar lo irracional o injusto de nuestras conductas. Jesús fue asertivo (nunca vengativo) en más de una ocasión. Por ej. ante la bofetada que recibió por su respuesta al sumo sacerdote…   Denunciar y autodefenderse frente al agresor puede ser  -y es- una lección que invita a la reflexión y a aprender, si esa autodefensa no responde con las mismas crueldades del agresor.   En suma, la asertividad, al menos a largo plazo, da mejores frutos que pueden ayudarnos a renacer. Las guerras, las torpezas humanas también enseñan, pero con más sufrimiento, y se asimilan a más largo plazo.  Porque el poder se resiste cuanto puede al cambio.  Solo con críticas justas, públicas y bien planteadas, que erosionan, acabará cediendo…

    –Las religiones, en su versión auténtica -no adulterada- pueden también ayidarnos a renacer. Cada día estoy más convencido de que para que haya paz en el mundo -paz auténtica- es necesario que las religiones se unan reclamando las condiciones humanas y humanizadoras  que permiten la paz.  (H. Küng) “Opus iustitiae, pax”.  Y para ejercer bien ese “opus” es preciso que todas las religiones consensúen una jerarquía de valores, cuya cúspide sea el ser humano. No el poder, las doxias, las tierras, los bienes, las etnias, las lenguas, las historias…, (y menos los mitos introducidos en las historias y en las Escrituras.)  Si las religiones se unieran -comprometidas en serio- en la defensa del hombre-mujer-niños-naturaleza…, tal vez el poder cedería bastante en su voracidad, tan descontrolada y cruel con frecuencia.  Para conseguir el objetivo de una paz estable y fiable, la primera y más importante conversión debe realizarse en el seno de las religiones, capaces de convivir unidas -pese a sus diferencias-, en torno al hombre. Con las religiones, libres y unidas en torno al hombre, será más posible la paz.   Y se alejará la posibilidad de un apocalipsis destructivo…   Si el hombre madura y se hace más razonable, no será tan fácil que los sicópatas accedan al poder,   y mitifiquen tanto…

    –Ahora, a los pies de semana santa, que recuerda la muerte de Jesús, es bueno recordar también que su muerte fue la consecuencia del anuncio del Reino, de su postura, casi siempre asertiva, contra el sistema religioso y social, que utilizaban y sometían al hombre…  La muerte del Jesús, mártir por la liberación-redención del hombre, con perspectivas trascendentes, es una guía para interpretar bien la causa de Dios, del Reino de Dios. Esta interpretación de la vida y muerte de Jesús tiene bases claras en los evangelios, aunque hace veinte siglos no era fácil comprenderlas… Prevalecía el sentido de una sociedad controlada por la autoridad absoluta…  del Poder, concedido por Dios.  De ahí que, para entender la muerte en cruz de Jesús de Nazaret, se impusiera la interpretación expiatoria viejotestamentaria, que tan mala imagen de Dios difundía y difundió durante siglos……  Hoy, algo más maduros,  lo comprendemos mejor…  Y así el nombre del Dios de Jesús se hace más humano y grandioso.  ¡Más Abbá!   Y Jesús de Nazaret más grande. Aunque aún no sepamos comprender   y  explicarnos muchas cosas…

  • carmen

    Si, Nicolás. Ese mismo Razonamiento era el de Chamberlin. Firmemos un tratado de no agresión. La paz a toda costa. Hay que salvar a Europa de otra guerra.

    Pero luego llegó el belicista de Churchill y …todo se lió.

    Pues sí. Se debería de haber dejado al fascismo organizar  Europa, Rusia y EEUU. Junto a Japón hacían una pareja muy bonica.

    Y nos habríamos ahorrado la segunda guerra. Y el mundo sería otro. Lleno de paz , porque nadie se movería. Y los europeos serían todos altos, fuertes, sanos , rubios y con ojos azules.  Pero el destino es caprichoso y siempre hay un Churchill que todo lo estropea

    En fin.

    Cosas de la historia.

     

     

  • El ejécito de Putin ha atacado a una estación de tren al sur este de Ucrania y siguen matando a la población civil. Al respecto, el presidente ucranio Zelenski ha dicho: “Están destruyendo cínicamente a la población civil. Si no se castiga, nunca se detendrán”. Señor presidente Zelenski…Castigar?…¿Castigar a quién?…a Putin?…¿cómo se puede castigar a Putin Ahora?…¿Bombardeando Kremlin o su ejército invasor mediante la OTAN o EE,.UU?…Si esto ocurre ya Ud. sabe lo que haría el psicópata dueño de Rusia que tiene un dedo en el botón nuclear. En esto, el amigo Julián Díaz nos presenta una reflexión profunda cuando dice: “La paz justa no se logra ni se ha logrado nunca, destruyendo al enemigo, sino convenciendo a sentarse y dialogar. ¿Qué para eso hay que ceder en muchas cosas? Que se ceda. Mejor es ceder y perder en algunos aspectos, que seguir destruyendo personas y ciudades”…Señor presidente Zelenski Ud. puede parar esta guerra, convenciendo a dialogar a ese dictador de Kremlin …si para esto hay que ceder algunas cosas materiales pues ¡hay que ceder!. La vida de sus compatriotas vale infinitamente  más que algunos espacios o pedazos de terreno. Pedir más armas más ayuda solo provocará más guerra, más matanza y sacrificio de vidas humanas, sobre todo de civiles.

  • ana rodrigo

    Ahí van unas cuantas obviedades, con perdón de quien me lea.

    Las guerras has existido a lo largo de la historia con las mismas ambiciones de poder y conquista de territorios ajenos, con la consiguiente respuesta del contrario. Las guerras siempre han producido los mismos efectos: la ley del más fuerte, el sufrimiento de inmensas mayorías inocentes, las muertes y heridos de millones y millones a lo largo de la historia.

    En contrapartida, siempre ha habido enemigos de la guerra, pacifistas que quieren evitarlas y que terminen cuanto antes.

    Las religiones han provocado y participado en muchas de ellas, como las Guerras de religión durante décadas y no sé qué autoridad efectiva puedan tener, que creo, que ninguna.

    El siglo XX colmó el límite de la barbarie con dos guerras mundiales y dos bombas atómicas.

    No se ha aprendido nada, ahí siguen guerras en distintas regiones del mundo en pleno siglo XXI, pero la mayoría siempre las hemos visto lejanas. No ha sido así con la de Ucrania, que la tenemos en “casa” y que de una manera o de otra está afectando a gran parte del mundo llamado civilizado…

    Y convierto en pregunta el título de este post, la gran pregunta, ¿Cómo se construye la paz en una guerra? ¿Cruzándose de brazos y dejándose machacar, o defendiéndose  con las mismas armas que utiliza el atacante?  ¿Provocando a ver si el otro toca el botón atómico?¿Dialogando con quién, en este caso, con Putin? Si yo supiera cuál es la solución sería un fenómeno de la naturaleza, pobre de mi.

    Así que lo que hago es pura retórica, como lo sería si las religiones se pusieran todas a predicar la paz.

    Yo apenas he intervenido en los debates de atrio sobre la guerra, primero por lo que acabo de decir, creo que lo que yo diga no va a servir para anda y, después, porque estoy tan desolada, que no tengo fuerzas ni para expresar mi opinión como lo estoy haciendo ahora, hablar por hablar, porque nada de lo que he dicho sirve para nada.

    Condenemos cualquier guerra, empaticemos con tanto dolor, ayudemos a las víctimas de la manera que podamos y no se me ocurre nada más. Siento no poder hacer una comentario brillante como algun@s habéis hecho con muy buena reflexiones.

    Saludos y abrazos cordiales.

  • Julián Díaz Lucio

     
    Precisiones a mi artículo en ATRIO
    Antonio señala que mi escrito: “conclyendo que es necesario hacer pedagogía de paz con desarme, pero sin atribuir responsabilidad a ninguna parte”.  Mi visión quizás esté poco explicada, yo creo que Putín es un criminal en toda regla, sin paliativo alguno, pero también creo que Occidente o la OTAN, si no intentara acorralar a Putín, la guerra no hubiera tenido lugar, máxime cuando ellos habían hecho lo mismo con otros países en otras ocasiones. ¿Como lograr la paz en estos momentos? No lo sé, pero me parece que con armas y más armas tampoco es el camino. Temo incluso, que si el Sr. Putín se ve derrotado, podría locamente apretar el botón nuclear. Por eso deseo que se pongan todos los medios y se ceda todo lo que se pueda, antes que la guerra actual y la terrible guerra atómica. Sufro enormemente por toda la situación actual, viendo las consecuencias humanas que está teniendo. Gracias, Antonio por tu crítica.

    • Antonio Duato

      Querido amigo Lucio:
      No era mi por asomo crítica lo que expresé en mi, tal vez, demasiado extensa entradilla. Quería destacar que lo que un verdadero realismo crítico debe sacar de cualquier guerra: que todas son destructivas e irracionales. Y esto lo puede sacar reflexionando en cómo esa ambición de extender o defender el propio territorio con armas y no con diálogo y árbitros humanos (diplomacia, tribunales, ONU, tec…) proviene del instinto animal aún presente activamente en el hipocampo de los humanos (ver la conferencia de Ramón M. Nogués enlazada por Atrio aquí).
      Por cierto, esa conferencia la publicamos justo el día antes que Rusia invadiera Ucrania y yo la estoy recordando después mucho. La agresión al otro para defender territorio o título de macho de la tribu es animal irracional. Pero el sometimiento de quien se rinde parra ahorrarse mordiscos también. ¿Cómo estaría la humanidad si no se hubieran revelado los oprimidos, si hubieran seguido siendo siempre camellos que se inclinan ante el poderoso?
      Exponer libremente su vida para defender a la nación del tirano (Bonhoeffer) es tal vez “sobre humano” o cristiano no exigible a todos, agapé total. ¿Fue ese el amor de Cristo a nosotros, hasta entregar su vida en la muerte y muerte de cruz? Ahí sí que hay mucho que meditar en esta semana próxina. Amor y entrega hasta el fin. No sangre como rescate ofrecido a un Dios vengativo ofendido por los pecados humanos. ¡Qué horrosa son tantas predicaciones sobre la redención en seguimiento de Pablo y Agustín, aún tan enraizadas en la conciencia cristiana?

  • mª pilar

    Gracias Julian Díaz L. por esta invitación a pensar y actuar con claridad ante los horrores de las guerras de esta hoy y de tantas situaciones adversas para millones de personas.

    Comparto totalmente el ¿desinterés? o indiferencia de las religiones ¡todas! que parece que sus “dioses” están ansiosos ante todo de ganar adeptos más que aprendan ha vivir en armonía sea cual sea su religión; y creo certeramente que “rezar” para que “eso” que llamamos Dios, sea quien arregle todos nuestros desaguisados.

    Pongámonos al frente para luchar desde cualquier flanco para que todos los males de este mundo, sean atendidos para aliviar el dolor que siempre nace de nuestros egoísmos.

    ¡Gracias de corazón!

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