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Cura expulsado hace 56 años reintegrado como presbítero

Hoy me entero de este acto de rehabilitación a Luis Ugalde, sacerdote católico mexicano represaliado por impulsar el cooperativismo y la economía popular. No están ustedes para saberlo pero yo sí para contarlo. Fide (hoy, el señor obispo Fidencio López) fue quien me metió en el tema de derechos humanos en 1994. Con él viví mi primer experiencia de derrota en el tema, cuando tratamos (y fracasamos) en crear un proyecto parroquial de derechos humanos en la parroquia del Cristo de las bienaventuranzas en Menchaca. Fide también fue quien me metió en el tema de la educación popular, en 1998-1999, con un proyecto de círculos de estudios bíblicos para comunidades de la parroquia de Tierra Blanca, y la idea de hacer un proyecto de educación popular de derecho. Me da gusto esta reivindicación a Luis Ugalde. Un pequeño símbolo en la dirección correcta. Y quise compartirlo con ustedes, porque pensé que les alentará en sus andares y afanes. Abrazos y esperanzas, desde Querétaro. Rodrigo

Rehabilitan a Luis Ugalde Monroy, promotor del cooperativismo, y vuelve al ministerio

Expulsado del clero en 1975 por promover la creación de cajas populares para combatir a banqueros y usureros, es integrado a la estructura diocesana por el obispo Fidencio López Plaza

 

En la envidiable vitalidad de sus 96 años de edad, y tras casi medio siglo de su expulsión del clero diocesano, don Luis Ugalde Monroy vuelve al ejercicio de su ministerio como sacerdote católico. Al rehabilitarlo, el obispo Fidencio López Plaza repara una injusticia cometida en 1975 en la persona del religioso que se distinguiera por su trabajo en las periferias y, de manera especial, como promotor del movimiento cooperativista que empujó la creación de Cajas Populares en el centro de la República como vía para construir la economía popular y sacudirse la usura de banqueros y prestamistas.

El viernes 4 de febrero, mediante una comunicación interna (05/2022), el canciller diocesano, Israel Arvizu Espino, informó que Ugalde Monroy se reintegra al presbiterio con el nombramiento de “Responsable Diocesano de la Pastoral del Cuidado Integral de la Creación” y adscrito a la parroquia del Sagrado Corazón (Santa Clara). Está previsto que este acto se materialice el mediodía de este lunes 7 de febrero en la Basílica de los Dolores de Soriano, en Colón, justo en el aniversario 158 de la creación de la Diócesis de Querétaro.

Si bien la historia personal de don Luis resulta un caso insólito y de especial relevancia, él siempre insistirá en poner el acento en la idea que encarna: una iglesia comprometida con el pueblo. De ahí que el movimiento de cajas populares, inspirado en la Doctrina Social de la Iglesia, adoptara como brújula un precepto emancipador esencial: “por un capital en manos del pueblo”. Y todavía más, pondrá el acento en el principio cooperativo que subyace en la organización de las sociedades humanas y el universo mismo. Su regreso es una reivindicación del énfasis social que corresponde al servicio eclesiástico.

Don Luis nació en Amealco el 22 de septiembre de 1925 y fue ordenado sacerdote a los 26 años. Siendo vicario parroquial de Tequisquiapan, quedó inscrito como socio número 1 de la Caja Santa María de Guadalupe y atestiguó la organización de mujeres, choferes y mecánicos, así como de peregrinos guadalupanos que fueron dando forma a otras cajas que les permitían evadir los altos réditos de prestamistas. Aprendió de las experiencias organizativas en Alemania y atestiguó la creación de la Caja Libertad, en el templo de la Congregación, cooperativa que con el paso de los años se desvió del camino para funcionar como un banco.

Cuando fue expulsado del clero, en 1975, formaba parte de un equipo de sacerdotes volcados al trabajo de la periferia de la ciudad de Querétaro, labor que despertó reacciones adversas entre empresarios locales que veían ahí la amenaza comunista. Al no conseguir que abandonara el movimiento, el obispo Alfonso Toriz Cobián le retiró sus licencias ministeriales. Ugalde, igual que Mario Gutiérrez Canchola, fue señalado como rebelde e instigador “de la división”. Este hecho agudizó una crisis dentro de la institución por la elevada deserción de clérigos. Por una década, don Luis vivió persecución y amenazas de muerte, lo que lo llevó a portar una pistola que le fue otorgada por una familiar para su defensa.

Fuera del ministerio, don Luis se apoyó en una religiosa disidente, María Esther Durán Ortega, una mujer fuerte, involucrada también en el movimiento cooperativista, que se convirtió en su gran sostén en los tiempos más difíciles. “Yo no sería sin ella”. Su matrimonio eclesiástico se realizó bajo las normas de la iglesia católica. Ella murió a los 93 años, en 2019, y escribió tres libros: Muchacha de ranchoRompiendo el silencio y Desde Lomas de Casa Blanca.

En la actualidad, don Luis permanece activo y siempre con las manos puestas sobre nuevos proyectos. En septiembre cumplirá 97 años y puede entregarse a nuevas tareas gracias a su envidiable salud, y su envidiable salud se debe a que vive en el presente y alejado de toda tentación de añoranzas. Su actividad laboral es como asesor en la Caja Popular Florencio Rosas y en estos momentos prepara el Diplomado en Cooperativismo y Economía Social, que iniciará el próximo 18 de marzo.

Tiene ya don Luis un sitio entre los promotores sociales de la estatura de Juan Benito Díaz de Gamarra, Nicolás Campa, Florencio Rosas, Ignacio María Loyola, Gonzalo Vega, Lucio Valdés, Pablo Camacho, Cirilo Servín, Salvador Medina y Ángel de la Vega, que con sus obras cuestionaron los fundamentos del sistema económico capitalista y contribuyeron a la organización de la gente.

El obispo Fidencio López Plaza, comprometido con la pastoral social cercana a los excluidos y discípulo de don Luis en su época de seminarista, le ha entregado la estola que portó don Samuel Ruiz García, obispo de San Cristóbal de las Casas, un hombre volcado a las luchas de emancipación de los indígenas del sureste mexicano y que hizo de Querétaro su residencia en los últimos años de su vida.

6 comentarios

  • carmen

    Perdona un momento Rodrigo.

    Me estoy tomando un café en mi terracica y he echado un vistazo en la wiki a textos sobre la teología de la liberación. Me ha parecido entender que fue un movimiento en su origen común a católicos y protestantes. Y ya he seguido leyendo y, vaya una que se lió. Pero lo que me ha llamado la atención es que al leer cosas sobre Jon Sobrino, me ha parecido entender que con Juan Pablo II y Ratzinger detrás, se le, digamos amonestó oficialmente por sus libros, he leido, te lo prometo que lo he leído, que uno de los puntos que no eran compatibles sus escritos con el catolicismo es que de alguna manera, no sé cuál, cuestionaba la divinidad de Jesús. He entendido bien? A lo mejor no es cierto lo que he leído.

    Por lo visto Jon Sobrino contestó algo así como, vale, mis libros ya los han leído un montón de teølogos.

    En fin. Interesante. Y también he leído textos de Juan Pablo II como respuesta a esta teología. Duro. Durísimo. En su línea.

    Y, claro, no pudo prosperar.

    Y como estoy con esa manía de que si a Jesús se le despojase de su divinidad muchas cosas encajarían, pues me ha llamado la atención. Sabes algo de esto? Es pura curiosidad. A lo mejor no he entendido bien. He leído a algún que otro teølogo protestante que sí va en esta línea, pero no sé de ninguno católico. A lo mejor porque los callan o fuera, no lo sé. Y me gustaría saber si todo esto ya está pensando antes por teølogos y ese tipo de gente.

    Si quieres contestar.

    Un abrazo

  • mª pilar

    Gracias Rodrigo; una vez más tenemos que vivir esta dolorosa experiencia.

    Como sabes, muy cercana para mí, está la injusticia vivida por:

    Gonzalo Marañón y sus compañeros, y el pueblo que junto a él lo padeció”

    Él ha tenido menos suerte, murió sin respuesta de la autoridad eclesiástica.

    Me parece admirable la vida de este hombre, que siempre ha luchado por el bien de su pueblo.

    Deseo que pueda disfrutarlo al mismo tiempo que sigue en la brecha.

    Gracias rodrigo, mi abrazo entrañable siempre.

  • Juan A. Vinagre

    A propósito de la admiración y tristeza-decepción que en su día causó el caso de Luis Ugalde, hoy cabe una expresión de gozo, de reconocimiento, y también de esperanza de que muchos más sean rehabilitados…, aunque sea “post mortem”.

    El sentido solidario y comprometido con el pueblo, con los más desprotegidos, suele suscitar sospechas, acusaciones por parte del poder, e incluso persecución e inhabilitación.  Quien trate de corregir el sistema -religioso o social- se la juega…   Lo admirable es que Luis se mantuvo firme en ese compromiso solidario…,  y al fin ha sido reconocido “como hombre bueno y fiel”.   También hay algo de “admirable” que los mismos “servidores” -no jerarcas- reconozcan su error y rectifiquen…  Lo que hace pensar que algo nuevo se está gestando dentro de la Iglesia del Jesús que se preocupó -y mucho- por quienes no tienen suficiente y viven a merced del Poder.  Ojalá que haya nuevas rehabilitaciones y en distintos campos de la viña…

  • Gonzalo Haya

    Admiro el ejemplo de este sacerdote que ha sabido superar el lastre de una estructuras gastadas y oprimentes, y ha seguido el ejemplo de Jesús promoviendo al pueblo para superar la avaricia del poder. Admiro la fortaleza y el optimismo que lo han mantenido a pesar de la amenazas.

  • carmen

    Hola Rodrigo

    Me gusta leerte. Algo leí sobre todo esto, pero únicamente conozco el nombre de los grandes, ya sabes. Me impresionó muchisimo la historia del obispo que, ya mayor, tomó conciencia de muchas cosas y acabó muriendo a tiros después de decir misa. Tremenda su homilía unos días antes. Valiente. Y claro, menudos bestias había en el Poder. Monseñor Romero, creo que era, pero a lo mejor no. No quiero un solo jaleo por un nombre.

    También sé cosas de Ellacurria? Ese señor fue todo un referente. Sé lo de los asesinatos de los jesuitas y personas que trabajaban con ellos. Aquella imagen del Papa Juan Pablo segundo con el ministro de cultura arrodillado, eso , vamos, menuda imagen icónica. Eso todo lo dice.

    Y poco más sé. Pero veo de justicia que empiecen a salir personas poco conocidas y que sin embargo se dejaron la piel por defender que hay otras maneras de vivir dentro de la iglesia.  Porque seguro, seguro que hay muchiiiisimas personas más que no son conocidas.

    En España hubo muy poco de eso. También las circunstancias eran diferentes. O a lo mejor no me enteré. No sé. Sí que estaba el movimiento de curas obreros, que tampoco gustaba nada, pero claro, no es lo mismo aunque esté en la misma línea. Países diferentes, realidades diferentes.

    Tienen toda mi admiración.

    Buen día, o buenas noches.

  • ana rodrigo

    Dice el refrán que “nunca es tarde si la dicha es buena”, pero no habría sido necesario tanto sufrimiento por la injusticia cometida contra este hombre extraordinario, solidario y generoso.

    Cosa que ni se hizo con Hans Küng en vida ni se ha hecho después de muerto.

    De todas formas, este tipo de alegrías vienen bien a la esperanza.

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