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¡Brindo por ti, iglesia de Riobamba

Mons. Leonidas Eduardo Proaño (1910-1988), arzobispo de Riobamba

De Riobamba, del legado de Proaño y del reciente cambio de obispos en esa diócesis de los Andes, no hemos ido haciendo eco desde hace años en ATRIO. Sé que tras la destitución de Mons. Parrilla, español, ha habido muchos que lo han defendido. El mismo Pikaza dio un testimonio a favor suyo. Pero creo que este brindis y este relato que nos envía otro misionero español, Antonio Martínez, que ha sido testigo directo de todo, merece que se publique en ATRIO. AD.

“La Iglesia de Riobamba tiene una historia de la que no podemos prescindir”. Con estas palabras comenzaba el escrito de la misionera laica, hermana Julia Serrano, publicado en Religión Digital el 31 de enero de 2021 y reproducida después por otros medios digitales como feadulta.com y redescristianas.net. `[Y Atrio.org!!]

Aquél texto, que dio la vuelta al mundo y que generó dinámicas bien particulares, invitaba a reflexionar, revisar y contrastar cómo vivir nuestra dimensión de ser y sentirnos Pueblo de Dios, (pueblo santo fiel de Dios, le gusta decir al Papa Francisco): en la Iglesia que peregrina en Riobamba y cada quien en su Iglesia Particular en la vivencia de una Iglesia Universal.

Que la Iglesia en algunos sectores de su dimensión institucional ha perdido credibilidad es algo por muchos bien sabido y de lo que el Papa Francisco y el Colegio Cardenalicio de Roma creo que es bien consciente. Quizá por eso, en el programático escrito “Evangelii Gaudium”, el Obispo de Roma nos invitaba a todos los católicos a “Una impostergable renovación eclesial” (EG 27-33). En ese bellísimo texto dice el Papa: “En orden a que este impulso misionero sea cada vez más intenso, generoso y fecundo, exhorto también a cada Iglesia particular a entrar en un proceso decidido de discernimiento, purificación y reforma.” (EG 30).

¡Qué duda cabe que nuestras Iglesias particulares están necesitadas de discernimiento, purificación, creatividad, imaginación y reforma! Entre algunos elementos más escandalosos están abusos sexuales y violaciones por parte de un sector del clero católico, escándalos que han herido profundamente el corazón del Pueblo de Dios y especial y principalmente de las víctimas o el cobro abusivo de servicios religiosos, convirtiendo la evangelización en negocio y enriquecimiento de pastores, que descuidaron la vivencia de la gratuidad en el seguimiento a Jesús y las reflexiones del Papa: “… Para eso, a veces estará delante para indicar el camino y cuidar la esperanza del pueblo, otras veces estará simplemente en medio de todos con su cercanía sencilla y misericordiosa, y en ocasiones deberá caminar detrás del pueblo para ayudar a los rezagados y, sobre todo, porque el rebaño mismo tiene su olfato para encontrar nuevos caminos” (EG 31)… tantas sombras que todavía laten en nuestras Iglesias y ante las que el Papa Francisco y muchos sectores de la Iglesia estamos intentando dar respuesta.

Por eso, en el contexto de conversión y renovación eclesial al que nos invita el Papa, en continuidad con el Magisterio de los Pontífices anteriores, llama poderosamente la atención la cantidad de críticas, calumnias, cuestionamientos y disparates escritos y dichos contra la misionera, de origen extremeño, radicada en Ecuador por casi 40 años.

La Iglesia de Riobamba fue una Iglesia profética, comunitaria y martirial: fue una luz en América Latina y El Caribe y fue puente de unión y comunión para misioneras y misioneros (laicos, religiosas y presbíteros) ecuatorianos, latinoamericanos y también otros venidos de muchas partes del mundo. La Casa-Hogar de Santa Cruz, hoy prácticamente reducida a seminario cuasi vacío, que fuera escuela de vivencia comunitaria, laboratorio de trabajo comunitario, espacio de análisis de coyuntura, planificación pastoral y contemplación evangélica fue, y ojalá vuelva a ser, un Hogar de vida eclesial y compromiso evangélico.

La Memoria viva de Mons. Leonidas Eduardo Proaño Villalba, actual y presente en las comunidades, especialmente entre las indígenas, de la provincia de Chimborazo y de muchos rincones de la geografía ecuatoriana y latinoamericana ha sido y sigue siendo luz para esta vivencia evangélica de la Misión en medio de los pobres, excluidos y descartados. Una memoria viva que está siendo actualizada en el hoy de nuestra historia por tantas misioneras y misioneros, jóvenes y adultos, indígenas y mestizos.

Como escribiera de Proaño otro gran profeta entre las y los indígenas de Chimborazo, entre los migrantes de las periferias de Guayaquil y entre los gitanos de Zaragoza (España), Benito Ardid: “era un gran pedagogo, siempre a la escucha, paciente, sin quemar etapas, respetando el ritmo de personas y grupos. Defensor acérrimo de “lo” indígena: economía, lengua, territorio, arte, creencias, símbolos… Implacable con la injusticia y el autoritarismo y los dogmas. Incansable para el diálogo y la paz. Hombre de fe… creyente profundo en “el hombre y la comunidad”.

Pero pareciera que se le tiene miedo a la memoria de Monseñor Proaño y a lo que él, durante treinta y dos años, junto con centenares de laicas, laicos, religiosas y religiosos, diáconos, presbíteros y obispos, construyó.

La desafortunada decisión de retirar el Mural que pintó el premio nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, compañero de prisión y amigo personal de Proaño, fue uno de algunos desatinos que se dieron en los últimos ocho años en el último episcopado de la sede riobambeña. De hecho, la población se movilizó y el mural fue devuelto a su lugar en el que hoy reside: la catedral de Riobamba. En la carta escrita por Adolfo Pérez Esquivel, fechada en Buenos Aires, el 12 de mayo de 2016 dirigida a Mons. Julio Parrilla, que fue de conocimiento público, figura: “Sería bueno hermano Julio que conozcas la obra desarrollada por Mons. Leonidas Proaño, tu predecesor en la diócesis de Riobamba, que ha dado frutos que perduran en la mente y el corazón de la Iglesia del Ecuador, de los hermanos y hermanas indígenas, de los más pobres y marginados de la sociedad que se formaron en la libertad; también que conozcas el accionar histórico de las Escuelas Radiofónicas Populares, y tantas obras que el obispo desarrolló en defensa y dignidad de la vida. Todos ellos tienen puesto un oído en el Evangelio y otro en el Pueblo para saber por dónde caminar… Querido hermano Julio, espero tu respuesta, sobre los motivos de retirar de la Catedral el mural e informarme cuál es su destino y en qué condiciones se encuentra… Sería muy bueno e importante que te acerques a Pucahuaico, el Centro de Formación de Misioneras indígenas y lugar donde descansa Mons. Leonidas Proaño, para compartir y orar en comunión con quienes caminaron junto al profeta y pastor”.

La Iglesia de Riobamba se caracterizó por su apertura, por su capacidad de acogida –que hasta hoy se mantiene- a quien acudiera con deseos de vivir la pastoral de conjunto, en clave liberadora, su compromiso con la realidad y con el pueblo que sufre; la Diócesis de Riobamba trascendió los límites diocesanos y se constituyó en escuela pastoral para quienes dentro y fuera de Latinoamérica quisieron ser fieles al espíritu de Medellín, Puebla, santo Domingo y Aparecida y a los procesos de liberación que el pueblo estaba descubriendo. Fue en esta escuela de vida pastoral donde muchos indios fueron maestros.

Por eso no deja de ser una lástima cómo, en una Iglesia Diocesana con esa trayectoria, sacerdotes, religiosas y laicos se hayan sentido mal tratados y heridos por Monseñor Julio Parrilla. En la carta que se difundió del P. Antonio Pichardo, quien trabajó por la juventud más vulnerada por veinte años en la Diócesis de Riobamba, dice, entre otras cosas: “Que Dios te perdone. Muchos y yo aún no podemos”. No deja de ser una lástima que ministerios laicales propios, como los Llaktamichik, hayan querido ser reducidos a monaguillos y sacristanes de párrocos, que más pastores se convierten en “dueños” del rebaño. No deja de ser una lástima que con tantas colaboraciones voluntarias y solidarias, como las que sostenían el Seminario de Chambo, fueran revisadas y cuestionadas por la falta de informes y transparencia económica en la curia diocesana. La transparencia en el manejo y en la información de las finanzas de las Diócesis, debería ser una práctica.

Desde las consideraciones anteriores resulta, cuanto menos sorprendente, leer en la entrevista que la revista Vida Nueva le hciciera a Monseñor Parrilla diciendo lo siguiente: “Mucha gente, mucha, me dice en estos momentos que soy bueno, incluso algún despistado dice que soy un santo. No es para tanto……” . Bueno… quizá. Pero santo, lo que se dice santo quizá es un poquito excesivo.

Debido a esto, sería bueno tomar en consideración las palabras del Papa Francisco: “En su misión de fomentar una comunión dinámica, abierta y misionera, tendrá que alentar y procurar la maduración de los mecanismos de participación que propone el Código de Derecho Canónico y otras formas de diálogo pastoral, con el deseo de escuchar a todos y no sólo a algunos que le acaricien los oídos.” (EG 31), refiriéndose a la tarea y misión del Obispo.

Se entiende, pues, que la llegada de Monseñor José Bolívar Piedra, como Administrador Apostólico de Riobamba haya llenado de esperanza a un amplio sector y significativo de la Iglesia que peregrina a las faldas del Tayta (Padre) Chimborazo. Entrevistas, encuentros, visitas a las parroquias están siendo desde ya, motivo de alegría y ocasión de diálogos fraterno-sororales en esta porción del Pueblo de Dios. Las referencias de que Monseñor Bolívar tiene muy en cuenta la Memoria de Mons. Luna Tobar y Monseñor Proaño llena de satisfacción a muchos creyentes.

Como dijera el Nuncio Apostólico de Su Santidad, Monseñor Andrés Carrascosa, también de origen español, como Monseñor Parrilla y como la Hermana Julia Serrano, en la celebración de la toma de posesión de Monseñor José Bolívar Piedra: “Esta Iglesia, hermano Bolívar, te va a querer. Esta Iglesia te va a acoger. Esta Iglesia va a gozar de tu pastoreo, en nombre del Papa”.

En estos tiempos en que las Jurisdicciones eclesiásticas del Ecuador y del continente han iniciado el proceso de escucha rumbo a la Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe soplan vientos nuevos y frescos.

El Papa Francisco nos invitaba: “Sueño con una opción misionera capaz de transformarlo todo, para que las costumbres, los estilos, los horarios, el lenguaje y toda estructura eclesial se convierta en un cauce adecuado para la evangelización del mundo actual más que para la autopreservación.” (EG 27). Ese sueño del Papa y los sueños social, cultural, ecológico y eclesial con que nos motiva el Papa en la exhortación apostólica postsinodal “Querida Amazonía” son una invitación a seguir caminando con esperanza. Esos sueños y la vida entregada de tantas mujeres y varones en tantos rincones de la Patria Grande, la vida de los pobres, los ríos, los páramos nos invitan a dar gracias al Creador.

Por eso Brindo por ti, Iglesia de Riobamba, que tras más de cincuenta años de caminar, con fidelidad e infidelidades, en el seguimiento de Jesús y en la vivencia del espíritu de las Bienaventuranzas, quieres ser aquella “Iglesia pobre entre los pobres”, aquella “Iglesia en salida a las periferias existenciales”: una Iglesia Pueblo de Dios, que responda a los desafíos que los momentos actuales, complejos y esperanzadores nos plantean; una Iglesia que dé respuesta a los retos que la sociedad actual en nuestro querido Ecuador plurinacional nos lanza. Una Iglesia con muchas luces y no pocas sombras pero que quiere renovarse con la confianza puesta en la Santísima Trinidad, la mejor Comunidad.

Jesús de Nazaret tendrá que ser, como siempre, referencia principal; la vivencia del Evangelio brújula, el Reino de Dios, el norte (que está en el Sur); la vuelta a los orígenes de la Iglesia, una invitación constante. Esta vivencia que se encarna en la vida en las Comunidades Eclesiales de Base (CEBs), en las Iglesias Vivas, a lo largo y ancho del continente.

El Papa dijo a los Movimientos sociales: “El clamor de los excluidos se escucha en América Latina y en toda la tierra”.

Las y los que hemos tenido la suerte de servir en la Diócesis de Riobamba, damos fe de la nobleza de este pueblo, de la riqueza de sus pueblos indígenas, de la fortaleza de campesinos que defienden la Casa Común, defienden y cuidan de los Páramos, fuente de agua y de vida y de tantas vidas entregas al servicio del Reino: Sofía y Loli Rosero, Angelina Buffi, María José Abad, Lázaro Condo, Manolo Barreno, Mons. Agustín Bravo, Jorge Moreno… son sólo algunos de los muchos nombres que han llenado y llenan el corazón de Dios por su servicio, su compromiso y su vida misionera.

Que aquél grito: “Shuk yuyaylla, shuk makilla, shuk shunkulla” (un solo pensamiento, un solo puño, un solo corazón) de nuestros pueblos indígenas del Ecuador siga resonando en la Iglesia de Riobamba para la construcción del Reino de Dios. Una Iglesia que tiene una historia de la que no se puede prescindir.

  1. Antonio Martínez, misionero Fidei Donum en Ecuador

 

Un comentario

  • Javier Peláez

    Estuve en el año 1991 en la sede de la diócesis de Riobamba….Iba con mi excuñado en coche por carreteras de 3.500 mts de altura…Estuve cenando allí en un comedor(porque mi excuñado había trabajado con Proaño) y había en una mesa unos de un sindicato alemán o de una ONG alemana de la iglesia hablando de cosas bastante interesantes…Luego asistí a una reunión que hablaron diversos líderes indígenas…Aunque yo no estaba muy bien anímicamente (más bien profundamente jodido),me impresionó bastante como hablaban aquellos jóvenes líderes indígenas….Recuerdos imborrables de la buena labor que dejó allí Proaño….Cuando uno se topa con las cosas verdaderamente auténticas y esenciales es difícil que se le olviden…

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