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Viviendo en pandemia

CLAUSURA

Devastado el silencio y las palabras
horadadas
un lamento se extiende por la gleba
a través de las grietas
mientras la noche se cobija insomne
y los perros aúllan descampados.


No hay casi nadie por las calles
de esta pandemia lúgubre
la gente se resigna se resiente
en resiliente acuerdo con la almohada
y los grilletes.

Nadie se libra nadie dice nada
todos dormitan en sus claustros
y viejas moradas
con moratoria tan notoria
y despilfarro de horas.
Cansinos estupefactos macilentos
con lentitud de meses y semanas
clausuradas
bajo un puente de piedra gris
y desmochada.

Me resigno yo mismo y dejo
el tiempo a un espacio hueco
y el espacio a un tiempo vacío
circunspecto
en un ir y venir de mí mismo
a mí mismo.
Destartalada situación anodina
desvencijada el alma acobardada
desmemoriada memoria acorralada
descoyuntado el cuerpo de no hacer
casi nada.
(Excepto atrincherar estas letras
en una barricada de papel y tinta
extinta
que sangra las heridas de la vida).

 

VENDER EL ALMA

Me alimenté de lo oscuro
y lo sagrado (Lorente-Bull).

Darren Lorente-Bull es un escritor hispano-británico experto en francmasonería, autor entre otros de The Other Brotherhood y del libro de poesía que nos ocupa: Sileno vencido (Poemario maldito), publicado en español e inglés por ediciones Matrioska. El autor ha traducido al inglés la novela El síndrome de Nietzsche de Javier Otaola, el cual ha definido a aquel como un tipo mundano y espiritual, situándolo entre Dioniso el vividor y Apolo el sobrevividor.

      Lorente-Bull comienza su librito con una visión oscura de su vida en la ciudad de Londres, habitada por ceniza, miasma y detritus, cohabitada por la plaga del motor donde “los coches sangran, el sol aúlla y las nubes oprimen: están lloviendo flores muertas”. La influencia de Baudelaire se redobla aquí con el influjo de G.Lorca en Nueva York, ya que más adelante la ciudad de angustia y melancolía, acero y cristal, le enfría el alma y le produce carne trémula.

      Nuestro poeta se sitúa esquinado entre el ladrillo y las flores, ladrillo turbio y flores de cementerio. De pronto comparece una referencia estrábica a Dios y a Lucifer, la luz encendida y la luz caída, así como a la divinidad y a las putas, hasta que el errabundo autor toma cierta cálida distancia, como si ahora divisara las brumas atlánticas desde nuestro sol mediterráneo. Se pasa así de la negatividad vital a cierta ambivalencia existencial connotada bifrontemente: “su piel tostada se convirtió en mi prisión y mi paraíso”. Pero todo concluye con el corazón arrugado y cansado por haber vendido el alma.

      En consecuencia la segunda parte del poemario es una confesión autocrítica, por haber asesinado el amor y su sueño de pureza. Y aparece el destello de la muerte escondida: “he visto la muerte escondida en la oscuridad, buscándome en la forma de una mujer, entre la cuna y la tumba”. Ahora el mundo muestra su envés o revés, el sueño roto y el amor roto, de modo que el Sileno que acompaña como sátiro al dios vividor Dioniso se avergüenza y se retira, dejando aparecer en la última parte o escena al dios Apolo el sobrevividor. Vivir la vida crudamente resulta duro, se trata de recuperar la inspiración sanadora o salvadora para poder sobrevivir.

      La inspiración sanadora o salvadora se encuentra en la belleza oculta: “la belleza que se esconde en la oscuridad de la noche / para florecer una vez más con la primera luz de la mañana”. Por eso frente al devenir alocado de la vida, el poeta reclama la suspensión del tiempo superficial, invocando a los dioses en favor de la virtud o fortaleza anímica frente al estrépito del mundo. El veneno de la inspiración dionisíaca o terrestre (horizontal) cede a la inspiración apolínea o celeste (vertical), abriendo así las heridas de la vida al viento oreador  del espíritu de libertad o liberación.

      El paso de la pasión dionisiana a la razón apolínea es el paso de la juventud embriagada a la madurez embarcada: el Sileno ha sido sobrepasado junto con el coro de sátiros. Pienso empero que ello no significa que Apolo el puro se enfrente puritanamente a Dioniso el impuro, sino que implica una alianza entre ambos, la razón y la pasión, el rostro luminoso y el contra-rostro oscuro, la cara apolínea y la contra-cara o trasero dionisiano. Esto es lo que a mi entender significa, desde el realismo turbio, la presencia desenfadada de un licencioso poema del autor en medio de su obra poética, dedicado al descubrimiento estético de nuestro rostro posterior o glúteo: el cual comparece como “una promesa de belleza simple de mármol / de ébano o de marfil / de canela y de sublime palidez como de piedra lunar”.

3 comentarios

  • oscar varela

    I- TE Leo:

    (1)

    Destartalada situación anodinadesvencijada el alma acobardadadesmemoriada memoria acorraladadescoyuntado el cuerpo de no hacercasi nada.

    (2)

    (Excepto atrincherar estas letrasen una barricada de papel y tintaextintaque sangra las heridas de la vida).

    ……………………………………….

     

    II- leo:

    (1)

    “La vida es una herida absurda …”

    (2)

    “… y sin embargo …”

  • carmen

    Pues sí, está influenciado por Baudelaire.

    Y por Poe. Me encanta Poe. Tiene unos poemas preciosos. El Cuervo, por favor, qué bonito. Y Anabel Lee. Preciosos. Muchas personas únicamente conocen sus relatos extraordinarios y a su personaje Arseno Lupin, por aquel célebre asesinato del mono aquel. Si le gusta la novela policiaca muchos consideran a los asesinatos de la calle Morgue como uno de las primeras novelas de esta temática, o quizás la primera. Distraen un montonazo y hay auténticas obras de arte en este género. A lo mejor le viene bien leer alguna. Hay quien desprecia este género y lo consideran un género menor. Pero es porque no han leído a los grandes. Bueno, y por prejuicios

    No sé si  una biografía de Poe escrita por Baudelaire. Merece la pena leerla.

    Un abrazo.

    Siga en la lucha.

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