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La clientela

      El catedrático de Arte en la Universidad de Vigo, Antón Castro, ha tenido la amabilidad de hacerme llegar un extenso trabajo inconcluso titulado “Santuario de las piedras sagradas”. El también etnógrafo analiza el doble santuario de su villa natal, Muxía, en la Costa da Morte. Allí persisten dos santuarios: el cristiano, dedicado a Nuestra Señora de la Barca, con origen en la Alta Edad Media, y el pétreo, con origen en el Neolítico, y no precisamente – afirma – en la tardía ocupación céltica. El santuario cristiano está hoy visualizado en un templo renacentista edificado sobre ruinas de una ermita del siglo VII. El santuario de piedras hierofánicas consta de cuatro megalitos: la oscilante Pedra d’Abalar, Pedra dos Cadrís, Pedra Timón y Pedra dos Namorados. [Ver más información en Senditur].

      Dos santuarios, a 50 metros uno del otro. El cristiano, a 100 metros y el pétreo a 50 metros del constante batiente del mar bravío. En 1978 y en 2014 ambos santuarios fueron anegados por el océano con terribles daños en sus estructuras. Estamos ante una sustitución/asimilación cristiana en un importante lugar de culto. El fluir de los siglos y milenios no logró anular las creencias y consecuentes peregrinaciones a ambos santuarios. Cada día, y más tumultuosamente en la primera semana de septiembre, son muchos los devotos que acuden a uno o a los dos santuarios para comunicarse con sus dioses o diosas. Los romeros, llegados a veces de rodillas y autolesionados, visitan las piedras, intentan mover la vacilante ciclópea Pedra d’Abalar, lloran o cantan sobre ella, bailan, pasan por el agujero de la Pedra dos Cadris. Contemporizan la entrada en el tempo cristiano con los milenarios ritos en torno a las míticas rocas. Algunos romeros ni siquiera visitan la iglesia. Para ellos el Cristianismo es secundario, advenedizo e impuesto. En los últimos años se han multiplicado los peregrinos, muchos de ellos extranjeros, que finalizan en Muxía su Camino de Santiago.

      Ha sido una constante en cada nueva religión aprovechar la clientela de la anterior, adaptando, sin negarlas, sus creencias. Lo hizo el naciente Cristianismo (paulino) bebiendo, con preferencia, del judaísmo, pero también de otras religiones mediterráneas del comienzo de nuestra era, principalmente las helénicas y egipcias. De ahí, el híbrido doctrinal de los libros neotestamentarios, mescolando mensaje de Jesús con otras creencias y filosofías. Y, a partir del siglo IV, por influencia de la Roma imperial, el Cristianismo se hizo todavía más híbrido al incorporar dogmas, leyes, creencias y conductas que lo alejaron todavía más del jesuanismo.

      El Cristianismo católico operó y opera simbiosis con diversas antiguas religiones en América, en África y en otras diversas latitudes. Todo, con tal de conservar o acrecentar la clientela y minimizar la oposición social. Cuando esta pacífica simbiosis no fue aceptada por la Institución, por la sociedad o por sus gobernantes, surgieron las guerras de religión o las persecuciones tipo Inquisición.

      Pero también estuvo presente la simulación, aceptación externa sin convicción, por razones prácticas de convivencia. En nuestro caso concreto de Galicia, las arraigadas creencias y costumbres milenarias precélticas serían dominantes en los romeros que siguen venerando las piedras. En esas rocas, manifestaciones de sus deidades o de los espíritus de sus antepasados, encuentran consuelo, perdón, refugio, curaciones, alegría, fecundidad.

      Sólo en contadas ocasiones la Jerarquía cristiana reprobó y condenó las creencias y los cultos “paganos”. Como queda dicho, normalmente los tolera, a veces los incorpora. Lo hace para no perder o para ganar clientela. Lo importante para la Institución es acrecentar los inscritos bautizados, evitar la contestación mediática, social, geopolítica y económica.

      La hodierna situación del Catolicismo es de evidente simbiosis, de tolerancia, de cesión de principios doctrinarios y morales. Atrás quedan los tiempos de las condenas, excomuniones y piras. A diferencia de todos los anteriores concilios, el Vaticano II, generador de muchos largos escritos, se abstuvo de pronunciar una sola condena o excomunión. Sólo posteriormente, a un papa obtuso se le ocurrió proclamar el infundado dogma (?) de la inhabilidad de las mujeres para presidir la Eucaristía. Y, si atendemos a los principios morales, las cesiones de la Jerarquía en los últimos decenios han sido muchas. Todo para no perder clientela.       

      Sería impopular y supondría perder clientela insistir en multitud de dogmas formalmente indubitados y recalcados hasta hace pocos años. Pecado original, dogmas marianos, Trinidad, divinidad de Jesús, transustanciación, perdón de los pecados por la Confesión, etc. etc. Mejor, no meneallo.

      El que esto escribe puede testimoniar sobre la importancia que el Vaticano atribuye a la clientela. Por no perder o por ganar clientela, la Jerarquía cede o condena, aprueba o reprueba, canoniza o margina, exalta o humilla. Sólo algunos ejemplos de primerísima mano.

      El Padre Pío de Pietrelcina fue, durante decenios, perseguido por la Jerarquía. Ésta consideraba fraude sus estigmas y perturbadoras sus manifestaciones místicas. Pero, cuando sus seguidores fueron legión, el Vaticano se apresuró a aprobarlo y canonizarlo “súbito”. No podía desaprovechar la clientela.

      El expediente de canonización de Josémaría Escrivá contiene puntos flacos y carencias considerables. En la Comisión Calificadora definitiva actuaron dos colegas míos – uno de ellos ahora cardenal – que emitieron voto negativo. Pero el Vaticano tenía serios argumentos para canonizarlo. No sólo era el motivo económico, ya que el Opus es su primer financiador, sino también el social. El Opus mueve multitudes entre las élites conservadoras de la Iglesia. Una clientela que no debía desaprovechar. Fue canonizado “súbito”.

      La Madre Teresa de Calcuta, sin duda merecedora de alta consideración, fue canonizada “súbito” en atención a sus numerosos admiradores dentro y fuera del Catolicismo. Clientes para la Institución.

      Los últimos papas, particularmente Juan Pablo II, no fueron ni más santos ni más ejemplares que otros miles de “siervos de Dios” o “venerables” cuyos expedientes duermen en los anaqueles de la Congregación para las Causas de los Santos, algunos desde hace siglos. Pero los papas, por su cargo jerárquico, lograron clientela, popularidad. Hay que aprovecharla. Wojtyla fue beatificado “súbito” por su delfín y beneficiado. Luego, escandalosamente “súbito”, fue canonizado por el actual papa, también deudor de su santo.

      Las apariciones de la “Señora” – luego la llamarán María – inicialmente fueron siempre proscritas por el Vaticano, incluidas las más renombradas, Lourdes y Fátima. Pero cuando sus devotos son multitud, los jerarcas se rinden, aprueban, participan y promueven. No desaprovechan la clientela.

      La Teología de la Liberación fue desaprobada por Roma durante medio siglo. Finalmente, el papa Francisco y sus consejeros se convencieron de que se les escapaba la clientela en Latinoamérica, incluidos teólogos puntera. Ahora es la Teología de moda, aceptada sin reserva por el Vaticano.

      La clientela católica, en su mayor parte, es pasiva, indiferente, incrédula o rebelde. Pero hace bulto. Es fundamento de poder sociopolítico, diplomático y económico. La Iglesia vaticana presume de sus 1.300 millones de afiliados. Cada año crece un 1%. Incremento vegetativo, paralelo al demográfico. Por demografía y por cultura, el Catolicismo desciende en Europa, crece en América, Asia y África. Los practicantes disminuyen en todos los lugares, sobre todo en el viejo continente. Son los mayores de 50 años los que se sientan en los templos. Una clientela cuyo éxodo el Vaticano intenta frenar con cesiones, silencios, comprensión, adecuación a algunos derechos humanos, no siempre defendidos, secularmente atacados y negados.

                                                  Celso Alcaina

Dr. Filología y Teología. Lic. Derecho

Autor de ROMA VEDUTA

     

     

14 comentarios

  • Carmen Pereira

    Excelente. Me encantó leerlo, es muy interesante e ilustrativo. Gracias Celso.

  • Honorio Cadarso

    Amgo Celso:  La verdad es que esa Iglesia que dices amiga de ganarse clientela no hace demasiado esfuerzo por atraerse a la gran mayoría, es decir al proletariado, como hizo su Fundador. En ese sentido, parece que lo hace mejor Karl Marx…

  • Carmen

    Y hablando de religiones.

    En una ocasión llevé a mis críos a Barcelona un fin de semana largo. Por entonces no nos dejaba hacer viajes de estudios y le llamábamos viaje cultural. Hablé con una amiga monja, catalana de pedigrí, pero de ocho apellidos, y me indicó sitios para visitar.

    O sea.

    Nada como el estadio del Barcelona recién arreglado. O sea. No sé pueden ni imaginar. Los niños alucinaron en la visita para escolares. Todo palideció al lado de la foto de la copa de Europa. Y del estadio.

    Eso es una religión? Quizás sea el circo de ahora. No lo sé.

    He visto esta tarde un momento a un señor que se llama Pedrerol. Debe de ser una especie de obispo. Me ha parecido entender que tiene un programa de fútbol o algo así. Solamente recuerdo El Larguero.

    Y ha dicho lo siguiente. Messi le está echando un pulso al presidente. Y no hace lo correcto. Un jugador es un jugador y no puede pretender dirigir el vestuario.Y me he quedado pensando.

    Ahora he leído el comentario , cargadico  como siempre, del señor Revuelta y me he acordado.

    Puede una persona cuestionar a un jefe supremo? Tenemos que ser conscientes de la clase a la que pertenecemos?

     

  • Carmen

    Luego la espiritualidad y la necesidad de consuelo va por un lado y la religión por otra. Bueno, no exactamente. Canaliza esa espiritualidad. En beneficio de la religión en cuestión.

    Me gusta lo que ha dicho de esas eremitas o lo que sean. La búsqueda del apoyo de una madre o un de un apoyo similar se pierde en la noche de los tiempos. No es un invento de la religión católica. En absoluto.

    Y es que somos tan, tan frágiles. Necesitamos tantísimo que nos quieran , que nos comprendan… que formamos arquetipos. Entre  Todos.

    En fin.

  • Alberto Revuelta

    No término de entender cómo se conjuga la pasiva indiferencia y la incredulidad y rebeldía de la clientela católica que define el autor del artículo con el pretendido manejo engañador dela Iglesia católica Romana que se denuncia. Los incrédulos no son buenos clientes. Los indiferentes tampoco. Los rebeldes menos. He sido cura rural en tiempos idos y cura de conjuntos urbanos miserables, en los que sigo como abogado. Respeto mucho a las multitudes que llevan a sus enfermos y endemoniados a las puertas de la casa de la suegra de Pedro al atardecer porque no tienen nadie a quien acudir y que los consúele y atienda. Me pasa lo que al Piyayo, “me causa un respeto imponente”.

  • ana rodrigo

    Lo de las canonizaciones súbito de las que nos habla Celso, son muy elocuentes por sí mismas.

  • Gonzoalo Haya

    La clientela, como casi todo en esta vida, tiene dos aspectos; uno negativo, egoísta, de ambición y de poder; otro positivo, como test que certifica un valor auténtico. El hecho de que el santuario del neolítico todavía tenga clientela es un test que certifica que esa religión responde de alguna manera a la espiritualidad innata de la humanidad. La espiritualidad es una semilla que se adapta al clima de cada época y región. En las iglesias cristianas hay mucha hojarasca, pero también transmiten una auténtica semilla de espiritualidad.

  • oscar varela

    Hola!
    1- El peyorativo de la palabra “clientela” se debe a su terminación en”-ela”.
    2- El uso que le da Celso los ejemplifica en los “casos” propuestos.
    3- Hay, sin embargo, otro uso de la palabra “cliente” que es normal.
    4- Ese uso es del ámbito “comercial” (intercambio de bienes y servicios)
    5- Alcalina “fuerza” ese uso al aplicarlo a las “devociones religiosas”.
    6- Pienso que Jesús “forcejeó” con este dilema, por eso:
    a) se des-vió de el Bautista (y de todo el A.T.)
    b) fundó un “Equipo” (los 12)
    c) el de los “convencidos de su Fuerza y Lealtad” (conversación con la Samaritana)
    d) lo “globalizó” gracias a la mujer cananea.

  • GIORDANO BRUNO

    Por cierto, acabo de recibir LA HISTORIA CRIMINAL DEL CRISTIANISMO” de KARL HEINZ DECHNER,¡¡¡¡en italiano,¡¡¡¡y tengo la mitad del trabajo hecho, puesto que tengo los 9 tomos de la Editorial MARTINEZ ROCA, traducidos. En el noveno la iglesia de España cortó por medio de la Editorial Planeta, los restantes que eran en total 20. Vamos, pues,a reverdecer el italiano, que es un placer. Conmigo no ha podido la INQUSICION¡¡¡

  • GIORDANO BRUNO

    Como siempre magnífico, Celso. ¡¡¡Pero hay tanta basura!!! Pienso que Dios puede ser Diosa o Dios. Simplemente con añadirle a uno o a otra,!!! LOS MISMOS ATRIBUTOS¡¡¡¡La verdad,esa verdad, nadie la ha visto. Mientras tanto yo no me considero cristiano, es decir, seguidor de Saulo el converso, que es muy cierto que fue el PRIMER CRISTIANO, de su propia teología,  denominados por primera vez así en Antioquía, es decir donde él lo divulgó, desde un evangelio que no recibió de NINGÚN HOMBRE. Luego hay que dar por cierto que subió al TERCER CIELO. Pero vaya un dios que describe así en Hebreos:”Terrible cosa  es caer en las manos del dios vivo”Nada que ver, por supuesto , con el Dios que Jesús describe en la parábola del hijo pródigo¡¡¡¡Un cordial saludo Celso.

  • M. Luisa

    Certera visión la que describe Celso, de ahí el sector crítico que equipara a la iglesia católica a modo de  gran empresa donde la competitividad es su característica principal. Todo, con tal de conservar o acrecentar la clientela, el peso es lo que importa, el nacionalcatolicismo ha evolucionado y se ha transformado  en una empresa multinacional.

    • Alberto Revuelta

      Hablando de deporte, el 2-8 del otro día ya ha hecho que su admirado Messi, deje o lo intente, dejar el Barça. Y sus seguidores sí que con clientes.

      • M. Luisa

        Sí, Alberto, pero si esa fuese la palabra, que no la es, convendrá conmigo que sus efectos ahí serían totalmente inocuos. Por otro lado sí que aquel 2 a 8 parecía presagiar esa despedida, pero en fin, todo tiene un comienzo y un final, y Messi en el Barça lleva como unos 15 años, creo que ya cumplió su cometido…

  • Eduardo

    Linda clientela para la iglesia católica. Linda nota aunque desconocemos el tema es cierto. Gracias Celso

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