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A la memoria de Joseph Moingt S.J (1915-2020)

Joseph Moingt ha fallecido el 29 de julio de 2020, a la edad de 104 años en París. Fue un gigante del pensamiento cristiano. Dos años antes publicó su último libro “L´esprit du christianisme“, Edit TempsPresent, Paris 2018, 285 p.

No encuentro mejor recuerdo a su persona y su obra que trasladar aquí, en mi traducción al castellano, algunas ideas tomadas de las páginas conclusivas de su libro.

(p. 276) “El título de este libro podría apuntar hacia la verdad del cristianismo que no está encerrado en sí mismo, en su religión, pero que circula a través del mundo, gracias a la comunicación que los cristianos mantienen con todos los demás hombres : verdad que no es la de la fe cristiana en su particularidad, sino la del hombre creado a la imagen de Dios para constituir su familia; verdad que se revelaba a los hombres bastante antes que el cristianismo,  desde que circulaba entre ellos el nombre de Dios, que es más que una palabra o una representación: es un soplo, un aliento portador de las esperanzas del hombre respecto de sus propios destinos, un sentido, un presentimiento de su trascendencia. ¿Es que no es eso lo que significaban las citas de poetas y de filósofos que jalonan el discurso de Pablo en el Areópago sobre el Dios desconocido, digamos más bien sobre lo desconocido del Dios que él quería revelarles en aquel que Jesús llamaba su Padre? Desconocimiento tanto del hombre como de Dios, ya que Jesús, en el Evangelio de Juan y de acuerdo con la enseñanza de Pablo, nos enseñó a conocer a Dios en tanto que padre de los hombres creados a su imagen, haciendo así entrar la idea del hombre en la revelación de Dios en Jesús. He aquí por qué la fe cristiana, aun tan segura que esté de haber recibido de Jesús la verdadera revelación de Dios, no la encierra en lo que en ella se dice, sino que está siempre en búsqueda de lo que él (Dios) revela directamente al espíritu del hombre, de la que ella (la fe cristiana) no espera otra verdad, sino un mejor conocimiento de la verdad de lo que Dios es en sí mismo y de lo que él quiere ser en nosotros, bien que no podremos alcanzar la plena revelación hasta el fin de los tiempos, cuando ´Dios será todo en todo´ (1 Cor. 15-28)”

“…he indicado con fuerza que el ´espíritu´ del cristianismo debía ser buscado en su orientación antropológica y en su novedad histórica, que había creado un impacto tan fuerte, que algunos analistas pudieron detectar en él, el anuncio del ´fin de la religión´”

Joseph Moingt en 2018 (102 años)

  1. 277 y última. La idea de salvación que desarrolla el A. en la tercera parte del libro, no la entiende como si la salvación estuviera en la práctica cultual y en la creencia en los dogmas (práctica y creencias que, explícitamente afirma que no niega) sino “orientando mi investigación en dirección de la ´humanidad´´ que da otro ´sentido´ al culto y al dogma” (….). El A. dice dirigirse “a lectores, creyentes o no, susceptibles de encontrar un ´sentido´ al cristianismo a partir del momento que lo descubran preocupado por los mismos problemas que a ellos mismos les angustien, a saber, las amenazas que pesan sobre el planeta, sobre la calidad de la vida, sobre el respeto de la dignidad humana y de la fraternidad de los hombre entre sí, sobre todo cuando se verán convocados sobre este terreno por los cristianos” no para adoctrinarlos ni ´recuperarlos´, tampoco porque siendo los cristianos poco numerosos necesiten de su ayuda, “sino, ante todo, para pensar el problema y sus remedios, puesto que se trata de un problema esencialmente humano para cuya solución todos los hombres debieran sentirse convidados”

 

(….) (Última frase del libro) “De este modo, el espíritu del cristianismo, entendido como una facultad de juicio, será restaurado a la mente del hombre, independientemente de su religión, y eso es lo que significa el título de este libro: no reivindicación de propiedad, sino hacer partícipe de un bien común y llamada a la entreayuda”.

 

Descanse en paz y gracias.

Donostia San Sebastian 29 de julio de 2020

Javier Elzo

9 comentarios

  • Santiago

    El cristianismo no trata de apropiarse de los medios de salvación, sino todo lo contrario, nos da “los medios” para lograrlo. El cristianismo NO se basa en un “d i o s  desconocido”, NO es un Dios que evoluciona y necesita a la materia para existir. El Dios del cristianismo NO puede proceder de la simple energía-materia sino que ésta procede  de  El puesto que la materia visible no tiene la capacidad -ni nunca la ha tenido desde siempre- de pensarse a si misma, mucho menos de tomar decisiones creativas..

    Es por eso que el pensamiento universal de la Trascendencia, que manifiestan TODOS los pueblos de la tierra, es un destello de que lo invisible, lo que nos precede, la única realidad Trascendente, en verdad, EXISTE, y como dice Pablo “en El nos movemos”…puesto que vivimos en Dios y por Dios. Esta “facultad universal” sin duda fue dada a nosotros como el comienzo de la Revelación y para desarrollarla en el tiempo,…,Y sabemos por la historia que esta Revelación ha sido gradual puesto que el ser humano PRE-HISTÓRICO sólo podía acceder a un “mínimo” de esta iluminación.

    Y ES en la Persona de Cristo, muchos siglos después, donde Dios se revela plenamente. El es el Hijo único  de  Dios, sincrónico con el Padre, de su misma naturaleza y que vino para mostrarnos el amor del Padre, ya que Dios es amor justo.

    Esa es la razón por la que sólo en Cristo se encuentra la salvación de TODO el género humano y sólo por los méritos de Cristo nos salvamos y fuera de Cristo no existe esa posibilidad. Puesto que TODO ha sido “recapitulado” en El..Porque aún los que no le han conocido se salvan, en su ignorancia invencible, en cuánto quieren seguir el mismo camino de amor que Cristo enseñó en su vida, aún sin saberlo, cumpliendo así el designio de amor que el Padre imprimió en cada corazón humano destinado a la salvación en los méritos de Cristo.

    El cristianismo es una religión universal NO porque excluya a nadie, sino porque ofrece a TODOS que deseen escoger el camino del bien -sin comprometerse con el mal- la oportunidad de salvarnos eternamente. La FE es el don que nos guía y empuja hacia ese último fin al que todos tendemos necesariamente. Por eso la FE del cristiano se basa en esa luz  externa de Cristo que es Su Iglesia y  l a  luz interna que nos guía íntimamente para encontrarle en su plena Revelación histórica. Esta es la FE que profesa el cristianismo desde el siglo I y que se encuentra em la Persona de Cristo.

     

    Un saludo cordial

    Santiago Hernández

     

    • ana rodrigo

      La Iglesia-institución, es el gran obstáculo, por mucho que diga que está abierta a todo el mundo. Jesús no fundó ninguna institución, y mucho menos imaginó lo que ha llegado a ser y a hacer a lo largo de su historia. Jesús ni hizo clérigos a nadie, él fue laico, ni quiso saber nada del templo, fueron los sumos sacerdotes los que le condenaron a muerte por hereje, ni habló jamás de dogmas, ni de ritos ni de cultos. Y, justamente, todo esto es la cara visible del cristianismo.

      En el juicio de las naciones, símbolo y/o metáfora de la esencia de su mensaje, fue acoger o “aprobar” como seguidores suyos, a quienes se preocuparon de l@s más vulnerables, no de los que fueron más a misas o rezaron más rosarios.

      Todo esto tan simple, se ha enmarañado de tal forma que una iglesia clerical y jerárquica ha ido cambiando en algo que poco o nada tiene que ver con el proyecto de Jesús.

      Santiago, dices que el cristianismo abre las puertas a todo el mundo, sí, efectivamente, pero con unos cuantos dogmas les abre la puerta de atrás para que salgan. El hecho de que una sociedad laica abandone en masa a la Iglesia, tendría que hacer reflexionar a ésta a ver porqué. Siempre va con unos cientos de años de retraso y, en este momento, volver al proyecto de Jesús, a nivel de institución, prácticamente es imposible. No así a nivel individual.

      Si dijera todo lo que pienso al respecto, alguien se escandalizaría, porque yo haría un barrido de vaticanos, clérigos, dogmas, etc. que podríais pensar que no soy digna de sentirme cristiana.

      • mª pilar

        Estoy contigo muy querida Ana.

        Pero no aprenden, a pesar de que las iglesias… se les van quedando vacías…por inconsecuentes con la vida de cada cual.

        Por encima de todas las cosas, están las personas que sí, intentan vivir el Hermoso Proyecto del Galileo, y lo más importante es, que cada persona que lo acoge, puede pertenecer o no, a religión o movimiento que le sea más acorde con su vivir.

        No está cerrado a nadie, solo exige, un corazón limpio y abierto al bien de cuantas personas nos rodean.

        Un abrazo entrañable.

  • ana rodrigo

    ) (Última frase del libro) “De este modo, el espíritu del cristianismo, entendido como una facultad de juicio, será restaurado a la mente del hombre, independientemente de su religión, y eso es lo que significa el título de este libro: no reivindicación de propiedad, sino hacer partícipe de un bien común y llamada a la entreayuda”.

    Creo que este último párrafo resume lo que much@s pensamos, una facultad universal en toda mente humana, mucho antes del cristianismo, y que éste se ha apropiado de la exclusividad de haber descubierto y ser propietario de esa necesidad de sentido de la vida en un Dios tan manoseado y manipulado a base de trascendencia y poder, que olvida la parte antropológica, en la que Jesús puso el centro de su vida y de sus actos: estar con los enfermos, con los necesitados, con los vulnerables, con los “pecadores y pecadoras”, siempre pendiente de la gente que lo necesitaba.

    Después ya vino el cristianismo cultual, dogmático con un Dios Todopoderoso y omnipotente, pero tan lejos del ser humano, que nada de su poder llegaba a la persona sus peticiones y en sus necesidades. Porque a Dios nos lo han puesto lejos y fuera de nosotr@s mism@s. “Mirad cómo se aman” decías de los primeros cristianos.

    • Isidoro

      Veo reflejada en este c0mentario de Ana Rodrigo, un idea que me estaba dando vueltas últimamente.

      Escribe: (La existencia de) “una facultad universal en toda mente humana, mucho antes del cristianismo, y que éste se ha apropiado de la exclusividad de haber descubierto y ser propietario de esa necesidad de sentido de la vida en un Dios tan manoseado y manipulado a base de trascendencia y poder, que olvida la parte antropológica, en la que Jesús puso el centro de su vida y de sus actos”.

      Aquí hay dos cuestiones importantes:

      -Primero la existencia en las profundidades heredadas de la mente humana de unos programas-arquetipos, que son la infraestructura, (los cimientos), de toda la posterior construcción mental, que desarrollamos en nuestra vida intelectual.

      -La segunda, (anecdótica, pero muy irritante), de la apropiación que el cristianismo cultural ha realizado gracia a su monopolio de muchos siglos, de esos elementos psicológicos profundos, como patrimonio exclusivo del cristianismo: (Antes de nosotros no había nada más que bárbaros y salvajes, y después de nosotros el diluvio!).

      Es bueno que existan intelectuales cristianos que lo vayan admitiendo, pero la gran obscuridad con que lo hacen, (no sea que la gente se acabe enterando del secreto), es muy significativa y vergonzante. (Yo de hecho he necesitado de la interpretación de Ana, porque el texto original de Moingt, era ininteligible para mí).

      Pero yendo al meollo de la cuestión, esta idea de Moingt-Ana Rodrigo, es el germen de una idea que me venía rondando hace tiempo, (que seguro que es muy vieja, pero es que yo descubro el Mediterráneo, cada semana).

      Y esta idea es que el desarrollo del mundo de los arquetipos, idea seminal de Jung, nos acabará descubriendo que dentro de nuestra estructura mental genética, existen programas sobre los que ha crecido posteriormente, toda la fenomenología religiosa.

      Hay una frase en el artículo de hoy del maestro Andrés Ortiz, que dice que él desarrolló sus ideas sobre la infraestructura mitológica vasca, bajo el lema: “Todo lo que tiene nombre, existe”.

      Yo entiendo esta frase, como que toda idea que ha surgido en nuestra cultura, es porque previamente se encontraba contenida germinalmente, en esos programas subterráneos, del inconsciente colectivo humano heredado: “Todo lo que ha alcanzado un nombre, ya existía dentro de nosotros”.

      Es el mundo de las ideas de Platón, lo que pasa, es que esas ideas estaban en forma arquetípica, (o sea comprimida, esquematizada, cifrado, criptografíado), y por ello para su entrada en la mente consciente, es preciso su pertinente descodificado, lo que se produce en involuntarios y puntuales procesos de “iluminación” parcial, que se desencadenan mediante procesos de resonancia con otras ideas.

      Ese es el origen de los mitos, e incluso de todo el mundo misterioso de las intuiciones que nos afloran a todos.

      Decía Heidegger: “El hombre ya no puede seguir siendo considerado como el verdadero autor de sus pensamientos, sino que sólo es vehículo misionero de las palabras del Ser, en sus respuestas pensantes. El Ser envía al hombre por el sendero de su pensar y al igual que una corriente subterránea, le transporta a través de la historia. Esta corriente corresponde al mito”.

      (Aquí en mi ignorancia personal de Heidegger, entiendo que denomina “Ser”, a esa parte escondida de nuestra mente profunda, donde reside toda nuestra sabiduría humana innata, que hay que aflorar y descodificar).

      • ana rodrigo

        Querido Isidoro, gracias por tu comentario con el que estoy de acuerdo.

        Quizá una de las cosas que más me ha irritado a mí y que más daño ha hecho al mismo cristianismo, es hacerse el propietario de la única y posible salvación. Hasta no hace mucho se decía “fuera de la iglesia no hay salvación”, y lo más estrambótico que se le ocurrió fue crear el limbo a donde habrían ido todos los seres humanos que habían vivido y habían muerto antes de Cristo. Es decir la exclusividad y apropiación de la única manera de vivir y encontrarle sentido a la vida, la tenía el cristianismo.

        Esto, tan aceptado socialmente por el mundo cristiano-occidental, ha excluido a las demás religiones, filosofías, culturas y maneras de vivir la vida. Y esto ha tenido graves consecuencias, al mismo tiempo que nos explica muchas cosas de la historia de la Iglesia y de su presente.

        Sería muy largo de desarrollar esta idea, que no dudo que el libro de Moningt lo hace.

  • Veronica pojmaevich

    Qué bueno que en escondrijos hayan personas que liberan de cárceles al espíritu de Dios!!! Sacan vigas de los ojos, corren piedras de sepulcros, resucitan! Gracias! Veronica

  • Santiago

    Por eso la Revelación  de   Dios en Jesús de Nazaret no puede “encerrarse en sí misma” sino que tiene que ser proclamada ante el mundo. Pablo, en el Aeropago, predicó ante el Dios desconocido para que los atenienses conocieran “lo revelado”, y que Pablo se atrevió a compartirlo con ellos y como resultado empezaron ellos a “creer”, ya que el Dios desconocidos se hizo “conocido” por la predicación de Pablo….Es el Dios que por medio del Espíritu obra “tanto en el querer” como “en la acción” a través de Su único Hijo Jesucristo.

    Un saludo cordial

    Santiago Hernández

  • mª pilar

    Para mí: ¡Ese es el camino!

    El que sin pretenderlo, puede cambiar la faz de esta tierra dolorida.

    Por campar a sus anchas el… “dios” dinero-poderoso-esclavizador… de las personas, anulando en ellas esa capacidad de hacer que la:

    ¡Vida!

    Crezca en abundancia, donde se siembra la tierra, para que las personas, puedan levantarse y;

    ¡SER!

    Gracias, y seguro que su destino final, será un descanso pleno, a la medida… de su Amor.

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