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La celebración pascual de papa Francisco

12 comentarios

  • ana rodrigo

    Pues tengo que reconocer que lo que dice este Papa me gusta. Por un lado no produce empacho su corto mensaje religioso pensado para la sociedad actual, y por otro lado, el menaje humanitario que es muy claro y completo porque no se olvida de ninguno de los problemas internacionales, incluyendo las guerras, la fabricación y venta de armas y los diferentes grupos humanos más vulnerables y sufrientes.

    Supongo que gran parte de la Curia, piadosa ella, no les habrá gustado mucho, pero me da la impresión de que esta línea humanitaria de este Papa va a ser difícilmente olvidada.

  • oscar varela

    JUICIO, SENTENCIA Y EJECUCIÓN
     
     – Lo condujeron directamente ante el Consejo supremo de la nación. De lo que ocurrió allí hay pocas noticias. Se sabe que lo juzgaron aquella misma noche. Estaban preparados para hacerlo. Lo consideraban un elemento extremadamente peligroso. No por su violencia ni porque liderara un movimiento capaz de enfrentarse a las legiones romanas. La peligrosidad del Galileo radicaba justamente en lo contrario, en lo revolucionario de su proyecto pacífico. Su mensaje calaba en la gente y horadaba los cimientos del poder.
     
     – Horadar es lo que hace la gota de agua cayendo incesante sobre la roca dura. La perfora sin remisión. Ahí estaba la gran amenaza del proyecto del Galileo. Perforaba sin remedio la base donde se sustentan las ideas y las falsas verdades del poder que somete a los pueblos. Los dirigentes, a pesar de no ir andando con Jesús, sabían muy bien del proyecto del Galileo. Lo sabían muy bien desde hacía tiempo.
     
    – Acordémonos de algunas cosas.  Cuando constituyó al grupo de los Doce la noticia llegó hasta la capital. La nueva sociedad debilitaba y declaraba inútil el poder de los dirigentes. La gente encontraba otra manera de organizarse al margen de ese poder. Y mandaron unos representantes para hacer publicidad contra él. Más tarde, camino de Jerusalén se le acercaron unos religiosos para poner en duda sus ideas de libertad e igualdad y le hablaron de la sagrada Ley de Moisés sobre la norma que permitía al hombre repudiar a su mujer. Él tumbó por tierra esa norma y les habló que lo originario y sagrado era la igualdad de hombre y mujer. Cuando tras su llegada a la capital, entró a la explanada del Templo, declaró ante la multitud que aquello era una cueva de bandidos. Y una vez que los dirigentes le pidieron explicaciones sobre su actuación, él les demostró que ellos carecían de autoridad para juzgar sus acciones y les expuso la parábola de la viña y los viñadores perversos para hacerles ver su maldad y sus actuaciones criminales.
     
    – Recordemos que, ante la trampa del impuesto al César, él les demostró que los dirigentes eran sus aliados y que debían romper con el César y devolverle al pueblo su libertad secuestrada. Frente al enrevesado caso que le presentaron los más ricos del Consejo, el de unos hermanos que morían sin tener hijos y todos se casaban con la misma mujer, él les demostró que ellos no conocen a Dios. Después, a la pregunta de uno de los del Consejo sobre el primer mandamiento, él le nombró un segundo igual al primero, el que habla del amor entre las personas. Luego, cuando ya no se atrevían con más preguntas ni trampas, él les mostró con lógica que el liberador que todos esperaban no podía ser el hijo o descendiente del rey David, y los jerifaltes se quedaron de piedra mientras la multitud disfrutaba escuchándolo ¡Vaya si conocían de sobra las ideas del Galileo! Y el Judas, que también se iría del pico. Es más que probable que Judas les confirmara la información que el gobierno de la nación ya tenía. Seguro que a los dirigentes no les gustaban nada las ideas del Galileo, claro. Los dejaba con el culo al aire.
     
    – La silla de los poderosos se tambaleaba y ¿qué sería de ellos sin una sede desde donde mandar y mangonear a sus anchas? Así que tenían la decisión tomada antes de iniciar el juicio contra el Galileo. Ahora bien, para hacer legal el proceso necesitaban pruebas. Los testigos que se prestaban a declarar en su contra no daban argumentos válidos para condenarle y, ante la maldad de las acusaciones, Jesús, por mucho que le insistían en que presentara sus alegaciones, permanecía callado ante los chismes y calumnias. Viendo el silencio firme del Galileo, los componentes del Consejo supremo empezaron a ponerse nerviosos.
     
    – Estarían con los nervios a flor de piel. Los integrantes del Consejo supremo necesitaban pruebas evidentes para condenarle y no las hallaban. Se sienten fuertes y seguros. Poseen el máximo poder y autoridad. El Galileo, en cambio, está solo y a merced de lo que decidan los setenta integrantes del Consejo. Ellos le interrogan, él no responde. Saben sobradamente que sus partidarios entraron en la capital profiriendo gritos y arengas, aclamándole como el liberador, presentándolo como el hijo de David y animando a la multitud a la revuelta, aunque él se mostró pacífico. Son conscientes de que su proyecto es otro. Y ese es el resquicio por donde pudieron encontrar la fórmula para acusarle: preguntarle por el sentido de su proyecto. Y aunque pudo haber permanecido en silencio, él no lo ocultó. Sabía a qué se arriesgaba. Notaba en sus caras deseos criminales. Pudo haber disimulado o edulcorar un poco las cosas… 
     
    – Si sus seguidores se habían largado, él podía haber dicho que estaba arrepentido; que las cosas se le habían ido un poco de las manos; que, en fin, él los respetaba a todos ellos, reconocía y aceptaba su autoridad y… no sé, que si esto, que si lo otro… Pero no lo hizo. Al contrario. Estando en tan inferioridad de condiciones y sabiendo lo que se le venía encima, les plantó cara. Y más que eso. Les aseguró que su proyecto estaba avalado por el máximo poder. Que el poder divino que ellos decían representar era falso. Que el ser humano así era la norma fundamental. Y que ellos verían al ser humano en su plenitud mostrando su condición divina. Marcos lo escribió usando dos textos extraídos de los antiguos libros que ellos tenían por sagrados: el libro de los Salmos y el del profeta Daniel: “Y veréis al Hombre sentado a la derecha de la Potencia y llegar entre las nubes del cielo”. 
     
    – No necesitaron más. Aquello era suficiente para condenarlo a muerte. Ellos se consideraban los auténticos representantes de Dios. ¿Cómo iba a estar Dios en su contra? ¿Y cómo, a favor de aquél Galileo de un pueblucho de nada? ¿Cómo podía pensarse que el ser humano podía arrogarse una condición divina? ¿Cómo podría saltarse Dios a su máxima representación en la tierra? Ellos estaban en posesión de la economía, de las leyes, del Templo; eran los líderes religiosos, admirados y reconocidos por toda la población…  El sumo sacerdote pidió la decisión de todos los integrantes del Consejo. Y por unanimidad, todos sin excepción lo sentenciaron a muerte. Y lo dejaron en manos de los guardias que se liaron a darle bofetadas y a insultarlo. Y así lo tuvieron el resto de la noche.
     
    – El Consejo no tenía capacidad para ejecutar a nadie. Lo tenían prohibido por los romanos. Solo el gobernador romano de la provincia judía tenía autoridad para ordenar la muerte de un reo. Por eso, lo llevaron atado por la mañana a Pilato, el gobernador romano. Y lo acusaron que querer hacerse el rey de los judíos. Buscaron esa fórmula para hacer ver a Pilato que era un agitador revolucionario que con sus pretensiones de realeza se oponía al poder imperial. Pilato no debió sacar nada en claro de aquella acusación porque ni Jesús aparentaba ser un sedicioso ni tenía noticias de que hubiera liderado ninguna actividad rebelde. Pero tampoco podía dejarlo libre tras esas acusaciones del Consejo porque se arriesgaba a ser denunciado ante Roma. Así que optó por buscar una solución de paso y librarse de responsabilidades. Y como por las fiestas solían indultar a un preso, actuó con la astucia propia de políticos de baja talla y dejó la decisión en manos de la multitud, que entre la opción de dejar libre a un bandido llamado Barrabás o a Jesús, las masas, instigadas por los sumos sacerdotes, decidieron que se indultara a Barrabás. Pilato, entonces, mandó azotar al Galileo y lo dejó en manos de los soldados encargados de hacer cumplir la sentencia de muerte.
     
    – Los militares romanos aprovecharon la ocasión de mostrar su fuerza con el débil y le insultaron, se burlaron, le humillaron y la emprendieron a golpes con él. Lo acostumbrado. Después lo sacaron a la calle con el palo horizontal a cuestas camino del lugar donde le colgarían. El otro palo ya estaba clavado en tierra en el sitio donde debían ejecutarlo. El palo vertical no lo llevaba él. Lo ponían los romanos en el lugar que estimaban adecuado para la ejecución. Buscaban que fuera en alto y cerca de los caminos para que los crucificados fueran vistos y sirvieran de escarmiento a quienes tenían alguna intención de enfrentarse al Imperio. El condenado llevaba el palo horizontal por las calles de la ciudad recibiendo burlas e insultos de la gente. Una vez llegados al sitio, lo desnudaban para avergonzarlo aún más y, en el suelo, o bien le clavaban o le amarraban bien fuerte por las muñecas al palo horizontal y después mediante una roldana situada en la parte superior del vertical le subían hasta dejarlo colgado con los pies un poco arriba del suelo. Una vez en esa posición, le clavaban los pies por los talones a una parte y otra del palo vertical. De ese modo, tenían serias dificultades para respirar y morían por asfixia.
     
    – Se sintió muy solo. Humillado hasta el extremo y pensando si había fracasado. Los soldados daban a los crucificados un brebaje como droga embriagante para mitigar el sufrimiento, pero él no lo quiso tomar. Fue plenamente consciente de todo su final. Antes de morir, cantó un salmo. El 22. No lo leeremos entero, solo el principio, algunos versos y el final: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me abandonas? No te alcanzan mis clamores ni el rugido de mis palabras… …Soy un gusano, no un hombre, Vergüenza de la gente, desprecio del pueblo; Al verme se burlan de mí, Hacen visajes, menean la cabeza y dicen: ‘Acudió al Señor, que lo ponga a salvo, Que lo libre si tanto lo quiere’… Estoy como agua derramada, Tengo los huesos descoyuntados, Mi corazón como cera, Se derrite en mis entrañas… Ellos me miran triunfantes, Se reparten mi ropa, se sortean mi túnica… Hablaré de ti a mis hermanos. En medio de la asamblea te alabaré… Porque no ha sentido desprecio ni repugnancia hacia el pobre desgraciado. No le ha escondido su rostro; Cuando pidió auxilio, lo escuchó… Los desvalidos comerán hasta saciarse, Y alabarán al Señor los que lo buscan: ¡No perdáis nunca el ánimo!… Porque el Señor es rey, él gobierna a los pueblos… A mí me dará vida. Mi descendencia le servirá y hablará del Señor, A la generación venidera, le anunciará su rectitud, Al pueblo que ha de nacer, lo que él hizo”. 
     
    – El Autor de esta narración se quedó callado. Miraba a ningún sitio. Tal vez evitaba interferencias a los versos escuchados, no perder el sentido de aquellas palabras; que nada lo interrumpiera. Al cabo de unos segundos dirigió sus ojos a los Lectores potenciales de la narración, que se encontraron con los suyos puestos en él, que parecían declarar: ¡Es impresionante!
     
    – El Galileo es impresionante, ya lo creo; pero hay algo que falta saber. A ver, ¿cómo supieron sus discípulos que cantó? Porque todos se largaron, ¿no? Huyeron como conejos, sí. Pero había alguien mirando desde lejos. Porque los romanos no dejaban a nadie acercarse a los crucificados. ¿Quién estaba allí? ¿Quién? La Magdalena. Y con ella otras mujeres que le vieron morir. Estaba seguro que la Magdalena estaba por allí. Esa mujer valiente tenía que andar por allí. Ella no es de los que escurren el bulto.

  • Nolo

    Impresionante el viacrucis, la plegaria del 27 de marza, los oficios de la semana, pero la traductora de la 13tv podría evitar protagonismo y permitir que el ministro sea el ministro, el coro, el coro. Por otra parte la tv vaticana se empeña en mostrar la nave de la basílica; tal vez confunde la liturgia con un documento artístico. Pero con todo y con eso la magnificencia de los actos no tiene parangón y creo que ha absorbido la atención de muchos corazones de creyentes, tibios y demás. Como el fenomenal sermón del padre Rainiero. En fin, gracias a todos y que Dios nos proteja.

  • Javier Peláez

    Lo vi entero. Me impresionó.Las ceremonias religiosas ganan bastante con autenticidad y con menos gente…

  • ana rodrigo

    En Religión Digital, hacen un buen resumen.

  • ana rodrigo

    Tengo que reconocer que ni me acordaba ya del Vía Crucis, pero puse la televisión por curiosidad y ya estaba comenzado y lo vi hasta el final. Me ha impresionado el aspecto humanitario que se le ha dado. Los comentarios eran de presos y de personas relacionadas con ellos y/o con las cárceles.

    ¡Qué historias más dolorosas! Me llamó la atención alguien que dijo que para ver al ser humano, él le quitaba toda la parte delictiva que tuviese. Otro sacerdote que había estado en la cárcel por la denuncia de uno y estuvo buscando justicia, hasta que, a los diez años, lo declararon inocente, otra de una madre con un hijo en la cárcel, otra educadora de prisiones tras haber sido asesinada su madre por un drogadicto. etc. Eran mensajes que la gente entiende, sufre o ha sufrido, vistos desde el arrepentimiento, el pedir perdón, desde la fe recuperada. Impresionante.

    Creo que es la manera de hablarle a nuestra sociedad.

  • ELOY

    Me sale este mensaje:

    Tu navegador no reconoce ninguno de los formatos de vídeo disponibles por el momento.

     

    No puedo ver nada.

  • Javier Peláez

    Exceptuando claro lo del cura absuelto presuntamente pedófilo,pero quiero verlo entero…

  • Javier Peláez

    Cómo se puede ver entero

  • Javier Peláez

    Lo tengo que ver entero porque lo pillè casí al final en la 2 porque estaba hablando con mi hermana por telèfono y sinceramente me ha conmocionado

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