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Vulnerabilidad contra el ponzoñoso jerarquismo

¡Feliz año 2020 a todos, en esta primera publicación de 2020! Felices años veinte, una invitación al cambio. Y para abrir ese apartado 2. RENOVACIÓN DE LA IGLESIA, el director de la revista New Catholic Reporter nos lleva a considerar el obstáculo tal vez mayor a la necesaria reforma: el jerarquismo. Aquí una aguda reflexión teórica. Y, a continuación, un caso concreto: la comunidad cristiana de Guipúzcoa en pugna abierta con su jerarca Munilla. ¡A profundizar y comentar! AD.

 

La vulnerabilidad como fuerza: La clave de Keenan para desmantelar el clericalismo

Por Tom Roberts, director de NCR, 31 de diciembre de 2019

El P. James Keenan, jesuita, quiere de veras dar un cambio a toda la Iglesia. El reconocido teólogo, que se enfrascó en la interminable discusión sobre la crisis de abuso sexual de los sacerdotes, tuvo uno de esos momentos de claridad: el ver el núcleo de la cuestión a la que todos los demás han estado mirando al pasado en busca de respuestas.

Y esto es lo que yo percibo como el corazón, la pregunta última que se planteó en ese momento de plena conciencia: “¿Es vulnerable el Dios que adoramos?”

Si ese es el caso, y él lo cree, entonces se pregunta: “¿Por qué no podríamos desarrollar una eclesiología basada en la arriesgada vulnerabilidad de Dios?”

Si eso sucediera, tendríamos una iglesia que se vería y actuaría de manera muy diferente a la que conocemos hoy en día. Imagínese el folleto de reclutamiento de vocaciones que destacara la vulnerabilidad como una cualidad preciosa que la institución proyecta desarrollar en las personas que querían entrar en el seminario.

Keenan es profesor del Canisio y director del Instituto Jesuita y de un programa para estudiantes en el departamento de teología del Boston College. Él es el raro “infiltrado” que plantea el abuso sexual más allá del trillado camino de las cuestiones de responsabilidad que ya están en marcha debido a las presiones externas sobre la cultura clerical. Se centra en uno de esos aspectos que sólo la propia jerarquía puede incorporar. Ningún abogado o junta de revisión o romana para la rendición de cuentas puede forzar a nadie a plantearse que se está convirtiendo en vulnerable. Esta cualidad es, creo, intrínseca a nuestra tradición sacramental y como tal está más allá del alcance de la ley y de los ajustes institucionales.

Es importante señalar, en este asunto de la vulnerabilidad, que si bien no puede ser ordenada para los individuos, el Papa Francisco inició recientemente una reforma –eliminando el secreto papal– que va a lograr una cierta vulnerabilidad institucional. Se trata, en resumen de que ya no hay que ocultar la verdad. Si esto, a su vez, provoca un cambio en la cultura es otra cuestión.

En un artículo anterior (traducido al español por Evangelizadoras de los Apóstoles), cité una charla dada por Thomas Doyle,  un sacerdote inactivo que fue uno de los primeros defensores clericales de las víctimas de abuso. “El elemento común de la causalidad” en la crisis de los abusos, dijo en un discurso pronunciado en la Universidad de Gonzaga el pasado mes de octubre, “ha sido el papel de los obispos y la insuficiencia de la respuesta”.

En otro punto de esa intervención, dijo: “La horrible historia de la violación sexual y la respuesta sistémica y destructiva, ahora al descubierto, ha reconocido lo que la jerarquía no quiere enfrentar: El Pueblo de Dios y la estructura jerárquica gubernamental no son una misma cosa, y la estructura jerárquica con la que hemos vivido difícilmente se puede atribuir a Cristo como su autor”.

Keenan, uno de los 58 sacerdotes de Boston que en 2002 firmó una carta pidiendo la renuncia del Cardenal Bernard Law, refina esa idea, estableciendo una distinción adicional entre el clero ordinario y la jerarquía. Encontró el término “jerarquismo” cuando vio que lo utilizaba el teólogo moral canadiense Mark Slatter, quien describió la cultura jerárquica como “la zanahoria dorada para los predispuestos a sus atractivos”.

“Lo que  saben bien quienes están en la cultura jerárquica, dice Keenan, (y lo que la mayoría de nosotros en la base no sabemos) es que los caminos formativos para los futuros obispos son, en general, diferentes a los de los sacerdotes del montón”.

Por ejemplo, los “futuros obispos” (la mayoría de ellos) no estudian en los seminarios regionales locales. “Generalmente son enviados a Roma a estudiar teología y ser examinados en Roma de varias maneras”. Es allí donde se encuentran por primera vez con ‘privilegios jerárquicos’: posibilidad de ser nombrado representante en Roma del obispo local. Recibir las confidencias del obispo. Ser bienvenido cada vez que se regrese a casa. Hay un “acicalamiento” que se adquiere que es radicalmente diferente de todo lo que les sucede a otros seminaristas. Están siendo seleccionados para ‘otro club’, escribe Keenan.

Existe una reciprocidad entre el clericalismo y el jerarquismo. Describe esta última como “brutal” y como “la cultura del poder exclusivo del episcopado”.

Escribe Keenan:

Lo que estamos empezando a ver es que el jerarquismo y su falta de responsabilidad y capacidad de actuar con impunidad será más difícil de desmantelar que el clericalismo y, de hecho, garantizará la supervivencia del clericalismo, ya que el primero es el padre y promotor del segundo.

Propone una “cultura de la vulnerabilidad” alternativa como camino hacia un “sacerdocio servidor” y un “episcopado servidor”.

“Hay una profunda y graciosa ironía en esto: porque es precisamente la vulnerabilidad lo que nuestros clérigos y jerarcas ignoraron a lo largo de este escándalo”.

Keenan cita el libro de T.H. White The Once and Future King en el que el embrión humano es “el portador de la vulnerabilidad humana”. Es una visión notable, dice Keenan, “porque detrás de esta decisión está la suposición de que estamos hechos a imagen de Dios y que si somos vulnerables, también lo es Dios”.

Además, cita la intuición de la teóloga moral irlandesa Enda McDonagh de que Dios se revela “como vulnerable por el nacimiento de Jesús en Belén, su vida en Nazaret y su muerte en el Gólgota”.

La erudición que emplea canaliza el pensamiento hacia el punto más importante: ver la vulnerabilidad “no como una carga, sino como algo que establece para nosotros como seres humanos la posibilidad de ser relacionales y por lo tanto morales”.

Vale la pena citar en detalle la manera como Kenan expone este punto:

Demasiadas personas piensan que la vulnerabilidad es una responsabilidad, un obstáculo, una carga, una falta de capacidad. Piensan que la vulnerabilidad significa estar herido. Pero la vulnerabilidad significa poder ser herido, significa estar expuesto al otro, significa no estar protegido. … La vulnerabilidad es permitirse estar en riesgo en respuesta a otros y no debe ser simplemente identificada o confundida con la precariedad.

No es posible, en una columna, dar cuenta del alcance total del documento de Keenan o de la erudición con que construye el caso. Por eso animo a que se lea todo el trabajo de Keenan, junto con la charla de Gonzaga de Doyle, y que se considere como tal vez la mejor base que podemos encontrar para iniciar la fase de la discusión sobre el abuso sexual que ha quedado fuera de alcance.

Hay una razón por la cual el Arzobispo Charles Scicluna de Malta, ampliamente considerado como uno de los más conocedores y honestos de la jerarquía en este tema, pidió a Keenan que diera la conferencia a sus sacerdotes y la hizo reimprimir en la revista de la Facultad de Teología de la Universidad de Malta. Keenan también ha presentado el trabajo en Milán y en Oxford. Dijo que se publicará un artículo sobre el concepto en la edición de marzo de Theological Studies, y que ese mismo mes dará una conferencia sobre el tema en Boston.

Keenan señala que Scicluna le dijo que todas las medidas de rendición de cuentas que han sido promulgadas, ciertamente incluyendo la eliminación del secreto, son pasos en la vulnerabilidad. Los pasos en la rendición de cuentas, todos ellos realizados en respuesta a fuerzas externas, han hecho, de hecho, que las estructuras de la iglesia sean vulnerables en un grado sin precedentes.

Pero, ¿qué pasa con las personas, los individuos, especialmente aquellos seducidos por los “atractivos” de los privilegios y el poder? ¿Puede la iglesia alterar tanto sus preferencias en los seleccionados como el camino hacia el liderazgo? ¿Puede alterar lo que significa el liderazgo?

Alerta de spoiler – Me muevo aquí hasta el final del artículo de Keenan porque, habiendo hecho el caso fuerte, vuelve a la pregunta central. Él ve “cada ofrenda, cada propuesta, cada crítica” entregada por los fieles como “una esperanza de que nuestra defensividad y nuestra guardia bajen y nos convirtamos en lo que realmente somos, vulnerables”.

“Si dejamos que la vulnerabilidad de nuestro Dios entre en nuestros seminarios y en nuestras cancillerías”, especula, “tal vez podríamos dejar de lado algunos de esos atractivos que ya sabemos que son tan banales como comprometedores”.

Él ve a un colegiado, a nivel de toda la iglesia, llegando a un acuerdo sobre “cómo precisamente debemos reformar nuestros seminarios, nuestras cancillerías y, por supuesto, el Vaticano, pero será por la vulnerabilidad y no por el humo y los espejos de la dominación jerárquica que ya le ha quitado la vida a tantos”.

Una copia del papel de Keenan se puede encontrar aquí. Un video de la charla de Doyle, cortesía de la Universidad de Gonzaga, se puede encontrar aquí.

Tom Roberts es el editor ejecutivo de NCR. Su dirección de correo electrónico es troberts@ncronline.org.]

—————

NOTA DE ATRIO: Para quien considere que esta teología de Keenan sobre la vulnerabilidad de Dios es demasiado elevada para conmover la fuerte estructura jerárquica de la Iglesia que aguantará la crisis de los abusos, he aquí un  ejemplo de como hasta un periódico más bien centro derechas como es El Diario Vasco de Guipúzcoa (El Correo en Vizcaya) ha publicado un duro editorial contra el obispo Munilla que fue puesto como obispo de San Sebastián para contrarrestrar la acción de los obispos Setién y Uriarte.

El Diario Vasco (Bidasoa).  Editorial – 29 dic. 2019 

Integración pendiente

La existencia de una profunda división en el seno de la Iglesia guipuzcoana corre el riesgo de perpetuarse sin un horizonte de solución posible

La diócesis guipuzcoana vive una situación conflictiva que se manifiesta mediante la expresión de desacuerdos que se trasladan de forma recurrente a la opinión pública sin que parezca que exista margen para encauzar las desavenencias existentes dentro del ámbito interno de la Iglesia del territorio a través de los distintos consejos representativos diocesanos como el Consejo Presbiteral y el Consejo Pastoral Diocesano. Este panorama de conflicto en la diócesis guipuzcoana no es nuevo y hunde sus raíces en el nombramiento de José Ignacio Munilla como obispo de San Sebastián hace ahora diez años. Su designación por parte de la Santa Sede, sustituyendo a Juan María Uriarte tras cumplir este su edad de jubilación, despertó desde el primer momento una amplia contestación en el seno de la Iglesia guipuzcoana, que el tiempo transcurrido desde entonces no ha sido capaz de atemperar. La Iglesia diocesana guipuzcoana acoge en su seno una amplia pluralidad, pero son muchas las dificultades que han subsistido durante la última década para que esta diversidad haya podido converger en una comunión eclesial integradora. Más allá de los recurrentes motivos que emergen cada cierto tiempo como expresión de la existencia de una profunda división en el seno de la Iglesia guipuzcoana, importa comprobar que esta situación, lejos de proporcionar motivos para suponer que podría ser superable, parece afianzar la impresión de que corre el riesgo de perpetuarse sin un horizonte de solución posible. La celebración de una eucaristía hace dos semanas en Arantzazu, con presencia de centenares de personas y organizada por el sector crítico nucleado alrededor de Gipuzkoako Kristauak, constituye una expresión palpable del malestar que anida en una parte significativa de la Iglesia guipuzcoana. El obispo José Ignacio Munilla no ha sido capaz hasta el momento de integrar con su labor pastoral a un amplio sector descontento y tiene una responsabilidad esencial, acorde con la relevancia del cargo que desempeña. La comunión plena en el seno de la Iglesia guipuzcoana sigue siendo a día de hoy una tarea pendiente que reclama un esfuerzo integrador para superar una división que, por encima de todo, perjudica al conjunto de la propia Iglesia guipuzcoana.

 

 

11 comentarios

  • Carmen

    Con todos mis respetos.

    Además, a lo mejor no he entendido bien.

    Pero lo que plantea este artículo va mucho más allá de la simpatía personal hacia un señor que ejerce el Papado durante un tiempo concreto.

    Se que lo que digo no gusta un pelo y lo que voy a decir, menos. Y la verdad, ni se el porqué lo digo. A lo mejor por solidaridad por las personas importantes que piensan como mi persona. O tal vez únicamente por mí misma. No dejo de plantearmelo.

    Les recuerdo la iglesia que hubo después de Pablo VI. El papa santo Juan Pablo II, que por cierto dijo que eligió ese nombre en honor a su antecesor del que no voy a decir nada porque ustedes están más informados de lo que puedo estarlo. Pero se dijeron muchas cosas. Y una de ellas hacía referencia a las finanzas del Vaticano.

    Después de su pontificado carismático, nunca mejor dicho por las comunidades que florecieron durante su mandato, le sucedió el papa Benedicto. Sucesor el en nombre de Benedicto XV. Aquí nadie da puntada sin hilo. Y abdicó. Decía que el Vaticano estaba lleno de cuervos. Así como si él no les hubiese dado de comer como a las palomas durante su jefatura en lo que antes era la Santa Inquisición. Ahora se llama no se qué de la fe.

    Y llega este señor al papado, que siendo jesuita tiene que aclarar que su nombre es debido a Francisco de Asís. Si esa puntada no lleva hilo, no se entonces qué puntada la puede llevar.

    Y encandila. Hasta el punto de que personas con un prestigio increíble, al menos para mí, que había mantenido que el problema no es el papa sino el papado se convierte en su defensor acérrimo.

    De verdad. No entiendo nada.

    Esto no va de personas. Me gusta , adoro al rey juan Carlos, pero se que es un sistema caducó y eso que nuestra monarquía no es autoritaria, ni tampoco una teocracia.

    Ha acallado a toda la oposición. Y no voy a seguir diciendo nada más porque lo siguiente ya saben lo que es. Pertenece a un grupo de poder dentro de la iglesia brutal.

    Así que, disculpen. Nada personal. O sí, pero si lo tengo es asunto personal mío. Pero la realidad de la iglesia va mucho más allá de lo que pueda sentir mi persona , y, perdonen, también la de ustedes.

    Pero no se muy bien porquë digo esto. Nadie me ha dado vela en este asunto. Pero es lo que pienso. Quizás, solo quizás la iglesia jerárquica puede estar en apuros Porque hay una contestación fuerte. Pero se tiran balones fuera. O con Francisco I o contra él. A ver si no es una jugada maestra.

    Pero bueno. Ya no tengo alumnos, mis hijos están fuera del alcance de la iglesia. Y mis nietos conocerán a Jesús por lo que les cuente su abuela carmen, como me llaman. A veces también solamente abueeeela, abue o carmen a secas.

    No es un problema personal. Se equivoca quien así lo piense. Pero se de la influencia de la iglesia en determinados partidos políticos ergo en la sociedad. Pero pero personalmente? Por favor…

    Te lo aseguro , Antonio, el día que quieras me callo. Pero es que es una guerra tan tan titánica que me dan lástima los que vayan a enarbolar está bandera. Se cómo se las gasta la iglesia.

    En fin.

    Suerte

     

  • Carmen

    Porque claro, el alcance de esta idea es brutal. Porque si dios es vulnerable, su representante en la tierra también lo es. Es todo  un disparo a la línea de flotación de la jerarquía eclesiástica.

    Aunque no lo plantee en términos claros. Es tremenda la afirmación. Me gusta. Porque claro, que lo digamos personas de a pie, pues no llega a ser ni un fuego artificial, por muchos que nos unamos para decirlo. Pero que lo diga este señor significa, o así lo entiendo, que dentro de la iglesia hay una marejada de fondo fuerte. Porque si cae la imposibilidad de equivocación del Papa cuando habla ex cátedra o como se diga, entonces todos los dogmas son revisables porque fueron proclamados por papas en su calidad de infalibilidad.

    Y si los dogmas se tambalean, no digo los evangelios, digo los dogmas de fe, entonces si que cabe una posibilidad de cambio en la iglesia.

    Me gusta.

  • oscar varela

    1- Llegaron a la ciudad y se fueron derechos al Templo.
    – Allí se vendían toda clase de animales que la gente compraba para que los sacrificaran como penitencia por un pecado que habían cometido.
    – El pecado era uno de los principales negocios del Templo.
    – También había unos puestos donde cambiaban monedas. Porque había que pagar un impuesto al Templo y se hacía solo con un tipo de moneda.
    – En el atrio de las mujeres estaban colocadas como unas huchas para echar donativos. Más negocio…
     
    2- Ya se puede ir viendo el asunto: animales, impuestos, donativos…
    – De ahí se llegaba al espacio de los hombres, que a su vez daba acceso, rodeándolo, a otro más interior: el de los sacerdotes.
    – Y por último un recinto, el más sagrado de todos, donde solo entraba el sumo sacerdote una vez al año.
    – El Templo era majestuoso.
     
    3- Jesús no pasó de la gran explanada
    – donde se comerciaba con animales y se cambiaba el dinero.
    – Y cuando vio aquello se agarró una bronca de las que hacen época.
    – Se acaloró de tal modo que se puso a echar de allí a los que vendían y quienes compraban.
    -Y tiró alguno de los puestos donde se cambiaban las monedas
    – y le dio alguna patada a las sillas de los que vendían las palomas, que eran los animales más baratos y los que compraban los más pobres.
     
    4- El negocio era el negocio. No se salvaba nadie.
    – Y Jesús, además, se plantó y comenzó a enseñar a la gente diciendo que aquello era una cueva de bandidos.
    – Y que el Templo era grandioso, pero inútil. Improductivo.
    – Que nunca había dado fruto… ¡Como la higuera…!
    – Sí, ¡Cómo la higuera…!
     
    5- El Templo y la organización que mantenía sus actividades y sus negocios,
    – solo pensaban en enriquecerse y mantener el poder.
    – Como la higuera, gozaba de una espectacular apariencia, pero totalmente engañosa.
    – Llamaba la atención y dejaba a todos embobados.
    – Sin embargo, su absoluta esterilidad era incurable.
     
    6- Jesús declaró a la institución religiosa inservible para siempre.
    – ¿Cómo vivir sin la religión que les habían inculcado desde pequeños, la que mantenía en pie las esperanzas del pueblo?
    – Jesús se dio cuenta de que se les venía el techo encima.
    – Les tuvo que explicar que las organizaciones religiosas eran un obstáculo para el reinado de Dios.
     
    7- Resulta una paradoja.
    – Las organizaciones religiosas dicen servir a Dios.
    – Cada una ha inventado el suyo. Y lo manejan.
    – Son ídolos a su servicio.
    – El objetivo de todas ellas es mantenerse.
    – Hacerse fuertes e imprescindibles.
    – Buscar adeptos sobre quienes ejercer su dominio.
     
    8- Pero olvidan lo esencial: la justicia, la igualdad, la libertad.
    – El diosecillo que las mueve es el dinero.
    – Por eso Jesús denunció al gran Templo diciendo que era una cueva de bandidos.
    – Y empezó a quitarles el miedo a los discípulos pidiéndoles adhesión sin fisuras el reinado de Dios, la nueva sociedad donde brillara la justicia.
    – Y les dijo que también ellos denunciarían a los montes y los mandarían al fondo del mar…
     
    9- Decía “a los montes”
    – porque las organizaciones religiosas sueles tener un monte sagrado.
    – Piensan que a mayor altura, más cerca de Dios.
    – A Dios no se le encuentra en ningún monte, sino a ras de tierra, en las bajuras.
    – La religión nos ha repetido que Dios hizo a los seres humanos a su imagen.
    – Y ¿qué hacen?
    – ¿Cómo puede estar la imagen de Dios tan deteriorada?
    – ¿Cómo permiten que haya millones de personas, niños, que mueren de hambre a diario?
     
    10- Por ahí hay que empezar.
    – Pero ni las grandes organizaciones ni los dirigentes mundiales tienen ese objetivo, el de eliminar la injusticia que genera el hambre y la miseria.
    ……………………….
    11- Jesús sabía que a los dirigentes no les interesaba sino mantener su poder.
    – Esa misma mañana, Jesús estaba pasando por el Templo yendo a encontrarse con la gente.
    – En aquellos días era un hervidero.
    – Estaba repleto de personas por todas partes y venidas de todos los lugares.
    – Bien, pues estando por allí, algunos de los máximos responsables de la nación que estaban al tanto a ver si volvía, se le acercaron.
    – La plana mayor: sumos sacerdotes, las eminencias en leyes, las autoridades civiles…
    – Se le presentaron muy gallitos ellos. Y, sin más introducciones, le exigieron que dijera quién le había dado a él autoridad para hacer el lío que había hecho en la explanada del Templo.
    – En función de su respuesta, ellos decretarían como jueces supremos qué resolución tomar.
     
    12- Les plantó cara.
    – El Galileo no era un endeblucho que se arrugaba a las primeras de cambio. ¡Qué va!
    – Les dijo que antes de contestarle les haría él una preguntita.

    • oscar varela

      Hola!
      Reproduje lo que reproducí (Nadie en Atrio dudará del Autor)
      para aventar el gatopardismo del avestruz,
      y sea una traducción actualizada del
      -“ES LA ECONOMÍA, “ESTÚPIDO!”-

  • oscar varela

    Hola!
    Leo (2 preguntas meramente “retóricas” … o peor aun!):
    1- “¿Es vulnerable el Dios que adoramos?”
    2- “¿Por qué no podríamos desarrollar una eclesiología basada en la arriesgada vulnerabilidad de Dios?”
    ……………………………………..
    “Algo huele a podrido en …”
    (Hamlet)

  • Carmen

    Me gusta.

    Me llama la atención una cosa.. seguimos construyendo a dios a nuestra imagen y semejanza. Este señor ha tomado conciencia de la vulnerabilidad de los jerarcas, es decir, ha tomado conciencia de que los seres humanos todos somos vulnerable. Todos. Todos.

    Entonces piensa: Dios es vulnerable.

    Es curioso. Me gusta ese concepto. Pero es que Dios es Dios. Y el ser humano es el ser humano

    Pero me gusta mucho más esa idea que la de todopoderoso.  Quizás esa idea nos ayude más a mejorar las cosas. No se

     

  • Gonzalo Haya

    En el evangelio no hay Jerarquía, hay fraternidad. Si la hubiera, los últimos serían los primeros, y los primeros serían últimos. Pedro se equivocó más que los demás discípulos, y cometió la apostasía más claramente expresada; esto quizás le sirvió para ser más comprensivo y mediar entre las diversas tendencias de los discípulos, y ser reconocido como representante del sentir común.

    Al ampliarse el número de Iglesias locales fue necesaria una organización con algunos coordinadores, como servidores de esta cohesión comunitaria; este servicio se fue transformando en poder y convirtiéndose en jerarquía ya en el segundo y tercer milenio. El salto definitivo al poder quedó establecido con la dignidad imperial concedida por Constantino. Creo que la teología debe insistir en la igualdad, y volver a un diaconado como servicio conferido por la comunidad que reconoce en algunos individuos un carisma, una cualidad, un determinado modo de manifestarse el Espíritu.

  • ana rodrigo

    A mí me desborda el alcance que tiene esta idea de la vulnerabilidad de Dios, al que no vemos ¡!, y la de la Iglesia que tanto daño se hace así misma y tantos sufrimientos ha producido con su prepotencia.

    Todos los dioses de todos los tiempos han estado asociados siempre al poder y, por tanto, a la invunerabilidad y quien lo cuestione (el pecado), recibirá todos los castigos en esta vida y en la otra. De ahí que al Dios cristiano aún se adjudique en los ritos religiosos los términos de Dios omnipotente y todopoderoso y, a continuación todo un listado de bondades como misericordioso, bondad infinita, Dios Amor, Padre, que se preocupa por los pobres y por los que sufren, así hasta el infinito de todo lo mejor que puede concebir el ser humano y lo proyecta sobre Dios. Y, como decía Oscar el otro día, pues lo disimula mucho. Esto quiere decir que este concepto de Dios es tan vulnerable que se cae por sí solo.

    Sobre la Iglesia, es más notorio y conocido por todo el mundo que piense un poquito y desacralice al clero, a los obispos y al Papa. A mí me impactó el manotazo que el Papa le dio el otro día a esa mujer que le agarró la mano y el cabreo que pilló. Muy bien que se manifieste vulnerable, es humano.

    • Antonio Duato

      Tienes razón, Ana. Un papa es nada más que un ser humano, con su vulnerabilidad que se pone de manifiesto en reacciones como la que citas ante el estirón que le proporcionó una mujer ayer.

      Y también es sencillamente humano, ninguna heroicidad, que hoy, en el ángelus, haya pronunciado estas palabras: “A veces, perdemos la paciencia. Yo mismo pierdo la paciencia y, por eso pido disculpas por el mal ejemplo de ayer”.

      • ana rodrigo

        Gracias, Antonio, por transcribir el perdón del Papa. Me gusta un Papa que se equivoca y que pide perdón urbi el orbe.

    • Carmen

      Acabo de ver las imágenes en un programa de noticias. Es que no le doy la más mínima importancia. Es lo que se llama un rebote. Pobrecico. Que por nadie pase esa adoración. Uf.
      Lo siento por la señora, tampoco tenía intención de molestar. Pero este señor tiene un carácter muy firme. Lo comprendo. Pero claro…
      Es que todos somos humanos. El día que entendamos eso tenderemos mucho conseguido.
      Creo
      Creo.
      De verdad, me da un poco de lástima este señor. Creo que está un poco hasta el gorro. No se , se llama Solideo? No se porqué me viene a la cabeza esa palabra.
      En fin. Gajes del oficio…
      Entiendo que pida disculpas. Pues asunto zanjado. Para la señora no se, pero para el resto…

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