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Mi reacción ante  cuatro mensajes

      He participado en unas Jornadas de espiritualidad [organizadas por Fe adulta] en la que han intervenido cuatro ponentes, reconocidos teólogos cristianos. Cuatro mensajes diferentes, que han mostrado la situación de un cambio radical en nuestra cultura –”un cambio de época”, “una nueva era axial”– que afecta necesariamente a las religiones como expresiones de la espiritualidad.

      El primer ponente trató del Problema del mal y del Final de los tiempos. Ya conocía bastante bien sus ideas, que me habían abierto ventanas a un aire nuevo en la teología [André Torrres Queiruga]. En esta ocasión me pareció muy cauteloso en la matización de algunas palabras.

      El segundo ponente se mostró como un extraordinario comunicador, y realmente atrajo un público mucho mayor que el de sus tres compañeros [Fray Marcos, dominico]. Afirmó con contundencia la interpretación mítica de nuestras creencias; mitos entendidos como intuiciones que expresan verdades a las que no podemos llegar por vía racional. Insistió igualmente en su mensaje habitual, que creo se resume bien en el título de su conferencia: “La plenitud es inicio, camino y meta”. Es decir, la plenitud humana está ya en nosotros desde el comienzo, durante el camino, y al final de nuestra vida. Sólo necesitamos descubrirla.

      Yo diría que ha desarrollado brillantemente –sin pretenderlo– la primera parte del eslogan teológico sobre el Reino de Dios “Ya sí, pero todavía no”. La plenitud del Reino ya está presente en nuestra vida; pero ha omitido la segunda parte: “pero todavía no”. Yo me no puedo aceptar que “lo que me está pasando es siempre lo mejor que podría pasarme”. No puedo hablar de plenitud humana mientras más de la mitad de la humanidad sufre hambre, enfermedad, guerras, odios… No puedo considerarme feliz ni en plenitud mientras vivo como un privilegiado burgués a costa de la explotación económica, política y social de la mayor parte de la humanidad. No obstante, sé que su enseñanza ha tranquilizado muchas conciencias, que vivían angustiadas por las tremendistas predicaciones de nuestra infancia. Y esto es de agradecer profundamente.

      El tercer ponente [José Arregi?] trató sobre “La Iglesia” y “El laicado”. Desarrolló una clase perfectamente estructurada y razonada sobre la necesidad de elaborar una nueva Eclesiología fundamentada en una nueva Cristología. Le invité a realizarlo porque creo que es imprescindible no sólo como inculturación del cristianismo en la cultura occidental actual, sino también como una profundización en el misterio de Dios y en el mensaje cristiano.

      El cuarto ponente, teóloga sudamericana [Ivone Guebara?], trató “La imagen de María de Nazaret para la mujer de hoy” y “Teología feminista poscolonial”. Acudí a su primera conferencia a la expectativa de qué diría sobre la imagen de María en el primer evangelio, el de Marcos, que a mi juicio difiere bastante de la imagen que transmiten los otros tres evangelistas, y mucho más de la imagen actual en el pueblo y el magisterio católico. En su conferencia desarrolló perfectamente la imagen de María en los evangelios de Mateo, Lucas y Juan, en los evangelios apócrifos, en la Historia de la Iglesia, y en el pueblo sudamericano. Apenas aludió al evangelio de Marcos.

      Sus respuestas durante el turno de preguntas me permitieron comprender y valorar su planteamiento feminista. Dejó claro que esta imagen de María corresponde más al mito sobre María que a la auténtica realidad de la vida de la madre de Jesús; pero lo justificó porque podemos admitir la validez de este mito igual que hemos admitido muchos mitos sobre la figura de Jesús de Nazaret. La importancia de su planteamiento estaría en que los mitos sobre Jesús han resaltado una imagen patriarcal de Dios Padre, y de Dios encarnado en un varón, mientras que han destacado más en María su presentación como “la esclava del Señor”. Ante ese mito patriarcal ha reaccionado el pueblo –ya desde el evangelio de Mateo– elevando a María casi al nivel de Jesús. En esta divinización de María habría emergido la percepción del subconsciente colectivo sobre la Diosa madre, muy presente en las religiones primitivas y arrinconado por el patriarcalismo de las religiones posteriores.

      Mis conclusiones de lo expuesto en estas Jornadas podrían resumirse en una mayor estima del valor de los mitos para expresar una Realidad inexpresable. La irrealidad de los mitos expresa mejor la Realidad última que las explicaciones racionales, porque el conocimiento humano se basa en la razón discursiva tanto como en la sabiduría emocional. El Congreso Mundial de Filosofía se ha celebrado este año en China.

      Personalmente tengo que decir que me mueve más lo que conocemos de la vida histórica de Jesús como profeta que la exaltación mítica de Cristo resucitado. Creo, con Marcos, que Jesús ejerció su misión mesiánica no “a partir de su resurrección” (Rom 1,1-4) sino a partir de su bautismo en el Jordán.

      Los mitos son necesarios para expresar lo inexpresable, pero Jesús puso carne a ese mito “haciendo el bien” por las aldeas de Galilea.

8 comentarios

  • Asun Poudereux

    Muchas gracias, Gonzalo, por este testimonio que nos das a través de otros.

    Me centro en esto que dices, que es muy sincero y comprensible, dependiendo  desde qué lugar lo expresas y asientes.

     

    “Yo me no puedo aceptar que “lo que me está pasando es siempre lo mejor que podría pasarme”. No puedo hablar de plenitud humana mientras más de la mitad de la humanidad sufre hambre, enfermedad, guerras, odios… No puedo considerarme feliz ni en plenitud mientras vivo como un privilegiado burgués a costa de la explotación económica, política y social de la mayor parte de la humanidad. No obstante, sé que su enseñanza ha tranquilizado muchas conciencias, que vivían angustiadas por las tremendistas predicaciones de nuestra infancia. Y esto es de agradecer profundamente.”

    Creo que aceptar  lo que nos ocurre y pasa,  con humildad y gratitud,  no requiere de calificativo en superlativo.

    Y si el sentimiento de complicidad-responsabilidad nos exige detenerlo, habrá que hacer lo que  esté al alcance de nuestra capacidad y posibilidad.

    Tal como tú mismo lúcidamente señalas: Como Jesús dando vida y haciendo el bien allá donde y con quien estuviera.

    Un abrazo.

     

  • Mª Pilar

    ¡Me ilusiona y me llena de esperanza, que se comience hablar de Jesús!

    Desde otra manera de decir..:

    ¡¡¡Otro lenguaje!!!

    Así, seguro que millones de personas, podrán centrar sus experiencias, en aquello que Jesús nos proclamo sin reservas, sin mitos, sin oscuridades, sin dogmas, sin “santos”, sin ritos vacíos, que tanto y con tanta energía denunció.

    ¡Estoy alegre y esperanzada!

    Quizá… este paso, estos primeros pasos… nos abran a un nuevo amanecer.

    ¡El mundo, lo está necesitando con urgencia!

    Porque de seguir así… vamos a un terrible final, de esta torturada humanidad.

    ¡Gracias Gonzalo!

    mª pilar

  • Antonio Toston De la Calle

    ¿Que´distancia física hay entre Belén y Nazaret?. ¿20 o 30 kilómetros?. ¿Y la distancia significativa?. Para mi es inconmensurable.Por el primero llegamos al Cristo de la iglesia. Por el segundo llegamos al Jesús judío marginal, el hijo de María, que a los 30 años oyó al bautista, y encontró a sus doce a los que solo les pidió, seguirle, donde no había ni un sólo sacerdote. Cada uno puede responder si se equivocó o no.

     

     

  • Santiago

    El cristianismo ha de ser el del Cristo de los Evangelios y no el fabricado para dar lugar una religión nueva global. Esta no será trascendente. Solo Cristo pudo revelarnos que existe la vida eterna y que hay una interconexión entre ésta y la otra. Que no somos seres meramente biológicos sino con un destino eterno, trascendente. Somos seres  m o r a l e s  con conciencia del bien y del mal, e incapaces de huir de nosotros mismos y redimirnos de nuestras culpas por más que racionalicemos nuestros sentimientos. Solo Cristo nos ofrece un camino seguro para transformarnos en El mismo y que sin El “nada podemos hacer”. Solo El puede salvarnos y salvar al mundo del naufragio total en una nada intrascendente y destructiva. Ninguna obra humana pseudoreligiosa puede sustituir al Cristo del Evangelio. No podemos reinventarnos a nosotros mismos sino solo en El. Nada podremos solos y sin El. Por eso, al irse, El no nos dejó huérfanos. Y son los místicos experimentales como Juan De la Cruz los que conocieron mejor la presencia de Cristo dentro de nosotros y en el mundo.

    Un saludo cordial

    Santisgo Hernández

  • Santiago

    Yo creo que la plenitud humana es un camino…que ya estamos recorriendo, aunque imperfectamente, en un mundo imperfecto por seres, como nosotros, que estamos tratando de realizarnos…Por tanto, en ese camino estamos todos…al menos en deseo…pero nuestra fe católica anclada en Jesús nos dice que la plenitud total de nuestra humanidad se realizará en la plenitud del Reino de Cristo después de nuestra muerte, donde existirá una transformación real en la Verdad suprema y absoluta que es Cristo…

    Por tanto tanto la nueva cristología como “la vieja” tienen y han de tener como base la Revelación de Cristo tal y como nos fue “dada”, y como ha sido  y es “recibida” por nosotros…puesto que Jesucristo no fue una leyenda sin base humana, como los dioses griegos y romanos, sino una figura histórica con un mensaje que surgió en el tiempo y que es “para todos los tiempos”…Por tanto, la nueva cristología ha de tener en cuenta esta historia real para darle el sentido apropiado y auténtico para que sea inteligible en este siglo y pueda ser cabalmente de la misma sustancia que el verdadero del siglo I…De otra manera, la figura de Jesús se iría haciendo cada vez mas nebulosa…que es lo contrario de la Luz primaria evangélica…

    Por lo mismo, la madre de Jesús fue también un personaje que nació en la historia…ya que Dios..”cuando llegó la plenitud del tiempo, envió a su Hijo hecho de mujer….para que recibiésemos la adopción de hijos” (Gal. 4,4-5) Así nos dice Pablo, receptor de la verdad de Cristo contenida en la predicación de los Apóstoles….

    Tengo un libro que se titula “El Silencio de María”…Este aparente silencio de la Escritura es mucho mas elocuente de si María hubiera hablado mucho …Ya ella estuvo presente en el AT pues es la “Virgen que concibirá y dará a luz un Hijo, cuyo nombre es Enmanuel” (Isaías 7, Miqueas 5, Mateo 1)….Y en el NT cuando ella responde a Gabriel: “He aquí la esclava del Señor, hágase en mi según tu palabra”…Se consagró pues María a la obra del Hijo “sirviendo al misterio de la redención con El y bajo El, por la gracia de Dios omnipotente” (Conc. Vat. LG, La Virgen María, 56)

    María aparece visitando a Isabel y en la Natividad mostrando a Jesús a los pastores y lo presentó al Señor en el Templo. Aparece en las bodas de Caná como intercesora  y mantuvo fielmente la unión con su Hijo hasta en la Cruz…Por eso “todo el influjo salvífico de la Virgen en favor de los humanos no fue exigido por ninguna ley, sino que nace de los méritos de Cristo, se apoya en su mediación y de la misma saca toda su virtud. y lejos de impedirla fomenta la unión inmediata de los creyentes con Cristo” (Idem 57)

    Por eso, la devoción a María es camino hacia Cristo. Ella es la cooperadora de la gracia. El sigue siendo el Mediador…No existe contradicción, sino que las dos existencias son complementarias..

    Un saludo cordial

    Santiago Hernández

  • Joan de Catalina

    Gracias Gonzalo por tu “reación-conclusion”, que comparto totalmente, como cristiano adulto en la fe en Jesús de Nazaret en el siglo XXI. Pienso que el mito realmente puede expresar mejor lo invisible…, pero, al igual que la mistica, como quedó claro en el último C. de teología: “mística y política”, no pueden quedarse.en especulaciones teóricas y alienantes del compromiso ético al que nos obliga nuestra opción por El.  Mucho más si se hace sin renunciar, de partida, al paradigma teísta, como nos aconsejan cristianos auténticos y ejemplares, como Lenaers y Supongo, entre otros.

    Sólo así, transcendiendo las distintas religiones, podremos caminar, junto a no creyentes, hacia una nueva espiritualidad laica, global.”Nuestro siglo hiperconectado necesita una nueva espiritualidad, más madura, que beba del pasado, pero que reclamé sin complejos su lugar en un mundo que se autolimita  a lo material”. Esto dice J.Luis Racionero, que añade::”La causa del miedo a la muerte es el pensamiento occidental: su creencia en el ego, su marasmo verbal y la incapacidad de aceptar que cada individuo es parte indivisible del universo:: que todos somos uno. Cuando esto se ha experimentado vy vivenciando, no leído, es imposible tener miedo a la muerte porque el todo no no. muere nunca, solo se transforma” y añade :: “son los místicos los que mejor expresan lo inexpresable….Son ellos los que desarrollan la sensibilidad espiritual, porque consiguen el contacto directo con ella, sin necesidar a los sacerdotes”.

     

     

     

     

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