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¡Jesús, ha resucitado!

Aún estamos en Pascua. Y va muy bien para este domingo este artículo que quedó a la espera, pues se juntaron muchos hace dos semanas sobre la Resurrección. AD.

El Domingo de Pascua mi párroco Julián nos dio la homilía de la Misa, en la que numeraba en 10 puntos el significado de la resurrección de Jesús apoyado en una chuleta. Pensando en Atrio después de la Misa me acerqué a pedirle el resumen. Le comenté que le faltaba un punto, “el apoyo y la implicación de Dios en la Causa de Jesús”, y él la anotó quizás para añadirla a la siguiente Misa que tiene en otra Iglesia.

  • El Resumen de Julián:

 

  1. Justificados ante Dios.
  2. Venció la muerte.
  3. Creyentes unidos en Jesús.
  4. Confirmación de la verdad de las Escrituras.
  5. El Evangelio verdadero.
  6. Prueba que Jesús es el Hijo de Dios.
  7. Dios derramará el Espíritu Santo.
  8. Esperanza viva.
  9. Resucitaremos igual que él.
  10. Juzgará el mundo con justicia.

Le he estado dando vueltas a ver si yo podría apoyar cada uno de los puntos del resumen de Julián, desde mi posición materialista-cientista. Por ahora no veo nada que sea imposible. Claro que desde mi posición que elimina los milagros, lo espiritual y lo sobrenatural, así como las intervenciones directas de Dios en el mundo, pues lo difícil es explicar el significado de la mayor: ¿Jesús, realmente ha resucitado? Es que mi posición no me deja situar la resurrección en lo trascendente, ni en la experiencia espiritual de los testigos, …, sino que solo puedo hablar de la resurrección de Jesús, desde la perspectiva de su cuerpo biológico retornado a la vida tras su muerte. Y si esto ocurrió estaríamos hablando de un hecho físico e histórico.

Y a mí me parece importante que se hable de la resurrección de Jesús como un hecho físico e histórico, dado que la resurrección es la piedra angular que justificaría la divinidad de Jesús. Si trasladamos la resurrección al ámbito de lo trascendente, pues a mí me parece imposible que sirva de justificación para la divinidad de Jesús. Es que no me parece plausible que se pueda hablar con propiedad de lo que ocurre o deja de ocurrir en el ámbito trascendente. Y además por muy intensa o elevada que sea la experiencia espiritual de unos cuantos “testigos” no tendría en mi opinión la fuerza suficiente para justificar la divinidad de Jesús, pues la Ciencia y la Psicología nos permiten dar muchas otras explicaciones mucho más verosímiles.

¿Es imposible para Dios retornar el cuerpo biológico de Jesús a la vida? Pues nada es imposible para Dios. Y si la resurrección es la justificación de la divinidad de Jesús, lo que tenemos que decir para que pueda ser así, es que Dios “en” Jesús, y por ser Jesús Dios, retorna por sí mismo su cuerpo a la vida.

Y esto lo creo así y lo entiendo como plausible, por coherencia con mi fe en la Plenitud y por mi esperanza en lo eterno.

43 comentarios

  • Jorge

    9 Resucitaremos igual que él.
    Resucitaremos igual que él, pero no del mismo modo, para ello tendríamos que ser Dios y no lo somos. Nadie ha regresado del “otro lado” excepto Jesús. Los testigos de la resurrección de Jesús la manifiestan, la proclaman como el núcleo central de lo que confiesan y transmiten. Algo extraordinario ocurrió, aunque considero que la literalidad de los diversos relatos que cuentan sobre ella (apariciones, …) no son esenciales para la fe.
    Es difícil encontrar una cultura que no tenga creencias en la otra vida más allá de la muerte. Vamos, que solo me sale la cultura laicista y atea incluida en nuestra sociedad occidental. Hablar por tanto de resurrección no es ni mucho menos una novedad histórica. ¿Hay diferencias? Pues en mi opinión las diferencias radican por un lado en la divinidad de Jesús que por su resurrección vence la muerte y abre las puertas de la Plenitud, y por otro la propia Plenitud que posibilita la continuidad de la vida y la transformación de la muerte como un paso hacia ella.

    Por la resurrección de Jesús hay Plenitud y vida plena.

    10 Juzgará el mundo con justicia
    No veo la implicación directa entre la resurrección y Jesús juez del mundo. Indirectamente las Escrituras sí dicen que Jesús tras la resurrección está sentado a la derecha de Dios y juzgará a vivos y muertos. Y añado que menos mal que es Jesús el juez y no el terrible Dios Todopoderoso de muchos escenarios del AT, quien castiga sin piedad y cruelmente a los culpables de desobediencia. Si Jesús es el juez está claro sobre qué seremos juzgados: “venid benditos de mi Padre porque tuve hambre …”, seremos juzgados por habernos ocupado o no de los pobres, necesitados, excluidos, …, que es la medida de la opción por la justica. Pero yo creo y confío en que una cosa son los hechos y otra las personas, y la relación de Jesús con las personas es plena de misericordia y amor.
    Pienso que el juicio revelará sin secretos ni ocultaciones la distancia que nos separa de la Plenitud, y lo que haya que enderezar, quitar y poner, para abrirnos al perdón y la reconciliación entre todos.

    11 Apoyo e implicación de Dios en la Causa de Jesús.
    La Causa de Jesús es el Reino de Plenitud. Plenitud de amor y de vida; plenitud de justicia y libertad; plenitud de paz, armonía, empatía, compasión, perdón, respeto, igualdad, fraternidad, bondad, verdad, belleza, felicidad, abundancia, conocimiento, … Plenitud completa para toda la humanidad sin exclusiones. Y mientras en el mundo haya ignorancia, exclusión, pobreza, sufrimiento, … la Plenitud quedará tan lejos como la medida en la que persistan. Por tanto, la Causa de Jesús por la justicia es coherente con su decidida opción por los pobres, y también hay coherencia en su empeño de formar un grupo pequeño de seguidores que le imiten y extiendan su Causa. En definitiva, Jesús (y su Causa) es el origen, desarrollo y culminación de la Plenitud en la historia humana. Y como todos sin exclusiones perteneceremos a ella colaboramos a nuestra medida en su realización, de un modo u otro.

    Y es que la Causa de Jesús es la Causa y Obra de Dios que la resurrección de Jesús manifiesta.

  • Jorge

    6 Prueba que Jesús es el Hijo de Dios
    No se habría hablado de la divinidad de Jesús sin la resurrección de Jesús. Tampoco se hablaría diciendo que Dios lo resucitó. De hecho, en el NT se dice muchas veces que Dios resucitó al Señor y esto no significaría otra cosa que el tiempo final o escatológico de la resurrección universal había llegado, como así lo entendieron muchos de los discípulos de Jesús. Incluso añaden que muchos salieron de sus sepulturas. Pasado un tiempo comprobaron que se habían equivocado. ¿Entonces qué ocurrió con Jesús? Se trata de una resurrección singular y así lo entendieron muy pronto y queda reflejado en los Evangelio en particular el de Juan. Dios no actúa en Jesús, sino que él mismo es Dios, el Hijo de Dios, por lo cual resucita. Y esto forma el núcleo central de la fe cristiana.

    La resurrección de Jesús es la prueba de que es el Hijo de Dios, y ello ilumina la Plenitud y toda la lectura de las Escrituras.

    7 Dios derramará el Espíritu Santo.
    Cuando se habla de espíritu (sobrenaturaleza) tengo problemas y más si se trata del Espíritu Santo. La sobrenaturaleza no cuadra bien con la antropología, con la estructura física o biológica humana. Además, entiendo que la fuerza del Espíritu de Dios es plena y transformante, de modo que en el supuesto que alguien pudiese poseerla quedaría libre de sombras y pecados, nada ni nadie podría resistirle. Es fácil de comprobar que esto no ha ocurrido en nadie (excepto Jesús), ni en ningún colectivo como por ejemplo en la Iglesia. Por esto entiendo que el tiempo y lugar en el que el Espíritu Santo se derramará sobre toda la humanidad, será en el tiempo de Plenitud y no antes. Y es en el tiempo de Plenitud cuando el Espíritu, el Padre y el Hijo vendrán a la humanidad para hacer su morada en ella. Lo que tenemos hasta entonces es una atracción, deseo, anhelo, inquietud, …, de muchos hacia la Plenitud, que no requiere de ninguna sustancia espiritual añadida ni mucho menos divina, basta que sean caracteres humanos. Estas personas son sal y luz del mundo.

    La promesa de Jesús derramando su Espíritu por su resurrección y tras ella es promesa de Plenitud.

    8 Esperanza viva
    La esperanza en la Plenitud es lo que fundamenta y justifica mi fe. Es una esperanza de plenitud de vida y eterna, y por tanto en Dios. Sin Dios no hay posibilidad alguna de permanencia en lo eterno. Mi esperanza no es disolverme como una gota en un océano de energía, de un Espíritu, de una Conciencia Universal, …, sino la de permanecer con mi vida personal, con su identidad propia y características, con su memoria y biografía, …, tal cual soy, he sido, voy siendo, y seguiré siendo, y que culmine en una vida plena junto con todos los demás y su entorno, el mío y el de todos, para que nada se pierda. Y esta fuerte esperanza la considero viva porque tiende a impregnar, a incluir, …, todo cuanto siento, deseo, pienso, hago… Se asienta en la resurrección de Jesús, pues esta habla de su divinidad y de Plenitud.  Sin la resurrección de Jesús, mi esperanza sería vacía, no pasaría de mera utopía ilusoria.

    La resurrección fundamenta e impulsa la esperanza de Plenitud.

  • Jorge

    Sigo
    4 Confirmación de la verdad de las Escrituras.
    No puedo suscribir la afirmación de que las Escrituras sean “Palabra de Dios” ni escritas directamente por él guiando la mano del escriba como amanuense, ni “inspiradas” por el Espíritu Santo, ni por medio de un ángel, … Son escritos de hombres (todos varones) con sus particulares capacidades, condiciones y circunstancias. Teniendo esto en cuenta, yo sí creo que son un instrumento valioso y motivo para un encuentro con Dios. Sin embargo, aclararse en la lectura de la Biblia, dada su enorme diversidad de contenidos, formas y estilos lingüísticos, es una tarea difícil si no disponemos de una clave de interpretación. Y esta clave es la Plenitud Humana, manifestada en Jesús y por tanto con la perspectiva de la resurrección. Y hay mucho en el AT que se desvía claramente de la dirección hacia la Plenitud, y esto no sería posible si fuese escrita o inspirada toda ella por Dios o el Espíritu Santo. Hay escenarios y contenidos de Dios muy alejados de la Plenitud que revelan la condición humana, pero otros que apuntan a ella más o menos cerca, que van paso a paso revelando su contenido.
    Hay un tema constante en el AT que es “el pueblo elegido” y la significación de “Jerusalén y su Templo”. En clave de Plenitud esto no tiene ningún sentido porque el pueblo de Dios es la humanidad completa sin exclusiones, ni tampoco Jerusalén y su Templo son lugares especiales o sagrados para la presencia de Dios, o el culto, pues cualquier lugar del mundo tienen la misma validez e importancia. ¿Por qué entonces esa insistencia? Pues en clave de Plenitud resulta que el pueblo de Israel y la ciudad de Jerusalén, son los lugares en los que la plenitud se manifiesta. Jesús es judío, muere y resucita en la ciudad de Jerusalén.

    Todo cuanto apunta en las Escrituras en dirección hacia la Plenitud es confirmado por la resurrección de Cristo.

    5 El Evangelio verdadero.
    No me gusta hablar de la verdad, pues presupone que hay otros evangelios o formas de vida que son mentira con buena o mala intención. Pero puedo afirmar que en el Evangelio, en la Buena Noticia de Jesús, no hay ni mentira ni engaño. Pues ¿hay algo en el Evangelio y en todo el NT que hable de Jesús que no sea manifestación de la Plenitud? Yo no encuentro nada que la contradiga sino precisamente todo lo contrario. El Evangelio determina y concreta su contenido, en muy diversos escenarios, tanto en forma de parábolas muy del gusto de Jesús, como con respecto a las actitudes y acciones, dichos y hechos de Jesús, que manifiestan la Plenitud en toda su dimensión y profundidad, completamente. Nada hay velado con respecto a la Plenitud, sino por el contrario todo ha sido revelado sin ocultaciones. Nada más hay que añadir ni nada que quitar.

    Y la resurrección confirma que la Plenitud que Jesús manifiesta es la verdadera obra de Dios por excelencia.

  • Jorge

    Me apetece comentar las razones por las cuales apoyo los significados de la resurrección de Jesús que resumió mi párroco Julián en 10 puntos.
    1 Justificación ante Dios.
    Nadie está justificado ante Dios, todos tenemos sombras. La distancia que nos separa de la Plenitud o de Dios es muy grande, algunos apuntan al infinito. La distancia es demasiado grande y ningún esfuerzo por aumento del conocimiento o nivel moral, ni tampoco mediante obras buenas que podamos ir acumulando, ni merecimiento alguno por cumplir la Ley de Dios o los Mandamientos o mediante sacrificios, oraciones, …, salvarán esa distancia.  Sin embargo, yo creo que algún día se alcanzará la Plenitud, porque creo depende exclusivamente de Dios no de nosotros, hagamos lo que hagamos. Y tengo esperanza porque creo que Dios mismo se ha implicado en ello hasta el extremo, un extremo escandaloso. No solo se hace hombre, sino en un medio pobre, excluido, en conflicto, dominado por Roma … Y por su defensa de las víctimas muere abandonado, asesinado y maldecido en el patíbulo de la cruz. Y en ella pide al Padre el perdón de sus verdugos “porque no saben lo que hacen”. No maldice, sino que bendice y perdona. ¿Qué pecado hay mayor que burlarse, torturar y asesinar a un justo inocente? Y Jesús perdona. Jesús ofrece el perdón para borrar la distancia que nos separa de Dios. Y ese perdón es universal, no está limitado a sus discípulos (sus verdugos no lo eran precisamente) sino que se extiende a toda la humanidad sin exclusiones. El perdón o la justificación no es sólo para unos cuantos, los discípulos de Jesús o los que pertenecen a la Iglesia, seguidores y cumplidores de sus enseñanzas, (error terrible el dicho “fuera de la Iglesia no hay salvación”), sino para toda la humanidad en camino hacia la plenitud, reconciliada y redimida por Dios por medio de su implicación en ella. El perdón y la reconciliación entre todos es lo que nos trae la salvación y la justificación ante Dios, que abre la puerta de la Plenitud.

    Y la prueba de la implicación de Dios con la humanidad y por tanto su justificación es la resurrección de Jesús.

    2 Venció la muerte.
    La resurrección de Lázaro, entre otras que se describen en el NT, no significa vencer la muerte sino nada más “sanarle” de ella, pues en su “regreso” a la vida sigue sujeto a la muerte. En la resurrección de Jesús se habla de victoria precisamente por haberse liberado del poder de la muerte y en su regreso a la vida ya no morirá. Es el triunfo de la vida sobre la muerte. Para explicarla no necesito recurrir a lo milagroso o sobrenatural, ni mucho menos a lo trascendente, no sólo porque de este modo no entiendo nada, sino porque tampoco si fuese así la muerte natural y en el mundo natural no hubiese sido derrotada. En mi opinión solo se puede derrotar en lo físico, y por tanto la resurrección de Jesús tiene que ser física, en su cuerpo biológico. Y si Jesús venció la muerte físicamente, nosotros también la venceremos. Por lo cual la muerte no tiene la última palabra ni es su final, al contrario, la vida continua porque es más fuerte que la muerte. Y es que la muerte es un hecho de nuestro lugar y tiempo y comprobamos la descomposición del cadáver, pero para el que muere la vida continua en otro lugar y tiempo, el de la Plenitud, por la resurrección de Cristo. La muerte es solo un paso hacia ella.

    La resurrección de Jesús es singular, porque es la que abre la puerta de la Plenitud y transforma la muerte en un paso hacia ella.

    3 Creyentes unidos en Jesús.
    Dificultades, muchas dificultades para asumirlo. Vamos a ver, se entiende más o menos si se refiere a los cristianos seguidores y cumplidores de las enseñanzas de Jesús y de la Iglesia. Sin embargo, las Iglesias cristianas permanecen muy divididas y enfrentadas, la unidad es poco más que un deseo. Incluso dentro de la Iglesia Católica las divisiones y diferencias son profundas, tanto en la comprensión teológica de creencias como en la práctica del seguimiento a Jesús. Claro que en la IC la función de unidad está contenida en el papado y cuantos se vinculen a él, en una diversidad extensa, pues la unidad está de alguna manera presente. Ahora bien, es para mí un error reducir a este extremo de vinculación al papado la extensión de la unidad de creyentes en Jesús, pues el mensaje de Jesús con su anuncio del Reino de Plenitud es universal (católico en su significado) y se extiende a toda la humanidad sin exclusiones. Por supuesto que aquellos que confiesan ser creyentes en Jesús no se refiere a toda la humanidad, sino a un grupo de la misma por extenso que sea, pertenezca o no a una Iglesia determinada. ¿Hay unidad entre ellos, forman una comunidad? Pues yo no lo veo, pero tal vez si se avanza hacia la Plenitud quizás paso a paso se vaya haciendo una realidad. ¿Y qué pasa con los que no confiesan su fe en Jesús bien por que no lo conocen o bien porque no quieren hacerlo? Pues lo mismo, dejemos que la Plenitud avance. Ahora bien, ¿el avance hacia la Plenitud pasa exclusivamente por Jesús? Pues en mi opinión no necesariamente y menos aún en exclusividad, con las consecuencias nefastas de excluir de ella a una gran parte de la humanidad por no ser cristiana. Construir la Plenitud concierne a toda la humanidad por medio de vías muy diversas, desde diferentes creencias, religiones, ideologías, posiciones de filosofías de vida, …, que contribuyen desde perspectivas distintas y aportaciones variadas. No creo que todas las vías tengan que incluirse en la de Jesús.

    Sin embargo, yo sí creo que Jesús por su vida, muerte y resurrección, es el responsable divino y único de la Plenitud, la piedra angular de la misma, y por tanto el centro que une y unirá a toda la humanidad en plenitud por el amor. “Creyentes unidos en Jesús” puedo asumirlo teniendo en cuenta las aclaraciones.

    • Román Díaz Ayala

      Me parece formidable que hayas tomado la iniciativa de comentar cada uno de los puntos anotados por el párroca. Había poco que comentar dado que al no haber asistido a esta homilía no podíamos saber cómo se habrían desarrolado en esa celebración Eucarística.
      Acudir a estos grandes temas de la fe cristiana cuyo fundamento es la resurrección de Jesucristo se apartan un poco de tus especulaciones apocalípticas “cientificistas”, que alabo más por tu valentía que atrevimiento. Un análisis o reflexión sobre un futuro o futurible siempre comporta mucha más dosis de imaginación que conocimientos ciertos. Claro que existe un futuro “cierto” (para nosotros desde la fe)por las enseñanzas de Las Escrituras, de la cual Jesús, La Palabra de Dios, es su máximo exponente y un futuro previsible por nuestra racionalidad humana, aunque hagamos de hormigas o de cigarras, según la fábula.
      Pero en medio (para nosotros) está la Buena Noticia, de que en la Cruz redentora hemos sido justificados ante Dios y aunque hayamos estados muertos en nuestros delitos y pecados, Él (Jesús) nos ha dado la vida, pues sólo el pecado confiere a la muerte toda su negrura. Como bien dijo alguien en lo fundamental del pecado, es algo más profundo: “contradicción existencial, sinsentido histórico, fracaso del amor, soledad desgarradora…”

      • Jorge

        A menudo pienso Román que el acento, énfasis e importancia que los cristianos y la Iglesia le dan al pecado, nos retrotrae al judaísmo farisaico obsesionados con el cumplimiento escrupuloso de la Ley. La Ley irremediablemente les hacía y nos hace pecadores, y por supuesto lo somos. Pero ¿acaso nuestra vida religiosa como seguidores de Jesús tiene que oscilar alrededor de gracia/pecado? Yo creo que no, que Jesús nos liberó con su perdón de esa preocupación culpabilizadora y malsana por el pecado. Lo central en Jesús no es el pecado sino el Reino de Plenitud y optar por su Causa, tanto en las intenciones y actitudes como en las acciones.

  • M.Luisa

    Hola Jorge! Acabo de darme cuenta de tu comentario pero es que esta mañana a primera hora antes de entrar preparaba  una reflexión complementaria al mío de ayer el cual, ciertamente, el término “enfrentamiento” se prestaba a confusión.

    Y es que así como el comportamiento humano  está mediado culturalmente  albergando dentro de sí “un deber ser” el enfrentamiento surge de la propia estructura humana.
    Muchas veces aquí se ha tratado el tema antropológico  de si hay línea de  continuidad o no   desde la animalidad, pues bien nuestro enfrentamiento humano con las cosas no es visceral cuyo modo las convertiría en presas  (imaginemos  lo que sobre esta idea ha tenido  que ver el racionalismo) sino  que se trata de un enfrentamiento directo con las cosas pero en cuanto realidades.

    El concepto de aprehensión  contiene este momento de  apresar algo ciertamente, pero no es un apresar sensible sino intelectivo que surge de la propia estructura humana.

    Presupone hacia nosotros un devenir de ellas, de las cosas, que nos  exigen  cuidados, nos hacen pensar, nos poseen, y hasta incluso nos pueden  llegar a dar la razón…

    Bien, Jorge, era el poco borrador  que he escrito esta mañana, independientemente de haber visto tu respuesta, la cual, ahora, leeré con atención.

  • M.Luisa

    Ya me perdonaréis Asun y Jorge que me entrometa pero es que a veces ocurre que  al leer  diálogos ajenos tan interesantes como el que habéis mantenido aquí, de repente  ves con claridad la razón por la cual en ocasiones anteriores  un mismo concepto   no ha facilitado la misma comprensión.

    Por qué digo esto? Porque en el contexto presente  que nos sitúa el texto, el enfrentamiento no tiene que ver nada con la violencia  sino que hace referencia a  aquel modo según el cual, por la inteligencia, el ser humano se hace cargo de la realidad. Se enfrenta a ella, la afronta, se hace cargo, carga con ella etc., No es un enfrentamiento  encerrado que nos deje presos en   la medida que nos dan  las cosas,  sino abriéndonos  y teniendo en cuenta la propia dimensionalidad de ellas.

    Con este precedente sí que, en consecuencia, podemos  hablar entonces de aceptación pero no antes porque de ser así en lugar de aceptación   se estaría hablando de resignación.

    Bueno, es mi opinión.

    Saludos a los dos!

    • Jorge

      Lo primero que me suena con el término “enfrentamiento” es un conflicto, sin embargo, por lo que me dices MªLuisa veo que el campo semántico del término puede como casi siempre ser amplio. Subyace a él lo de “afrontar”, el hacerse cargo de la realidad en la que estamos. Y a este hacerse cargo podemos responder con aceptación o no, respuesta llena de matices y grados. De un lado la resignación, aceptación pasiva, el no intervenir, …, tan del gusto de las espiritualidades orientales, pasando por el dicho de que “las cosas son como son” creyendo que son cosas del destino contra las que nada puede hacerse; hasta la “lucha” contra las condiciones y circunstancias adversas, llegando al “debe ser” que carga de responsabilidad y culpabilidades, y que puede alcanzar la violencia contra sí mismo o lo que es peor contra los demás, imponiéndose por medio del poder o de la fuerza.

      En mi opinión y circunstancia lo mejor para mí es un “enfrentamiento”, un hacerse cargo de las cosas, con una respuesta en “lucha” contra las condiciones y circunstancias adversas para, en la medida de lo posible, cambiarlas. Lucha no violenta, sin perturbar nuestra paz interior, y mucho menos la externa a nosotros, la de los demás y la de nuestras sociedades, manteniendo las reivindicaciones de derechos y justicia. Soy de los que creen que un mundo mejor es posible, urgente y necesario, lo cual entiendo que se corresponde por coherencia con una respuesta personal activa (no pasiva) mía y la de muchos, cuantos más mejor.

  • Jorge

    Entiendo más o menos Asun, en respuesta a tu comentario del 20,10:19, que la cualidad de ver nuestra identidad del “ser verdadero” en un espacio más amplio y abierto como totalidad, por la vía de la no-dualidad, y prescindir del confinamiento de la realidad que realiza el “yo” identitario, podría parecer positiva. Pero, siempre hay un pero, ¿no te parece que esto en lugar de reducir o diluir el yo y su egocentrismo lo amplía hasta el infinito, hasta la totalidad? Es que leí en Chopra algo así como “Yo soy el Universo, yo soy la totalidad de la Realidad, porque es mi conciencia la que la comprende y fabrica todo, al ser Consciencia Cósmica” Si tú dijeses algo semejante, lo que tengo que objetar es que esto es egolatría supina, un egocentrismo superlativo. Es apresarlo todo en mi consciencia, la Realidad, Dios, Todo, … y es fácil concluir yo soy Dios, junto con todo lo demás, tal como afirma Chopra.

    Y es verdad que los materialistas-cientistas somos reduccionistas y dejamos nuestro yo identitario reducido a nuestro cuerpo biológico como ser vivo de la especie a la pertenecemos. Y nuestro entorno está ahí fuera, externo a nuestra conciencia, independiente de nuestros deseos y pensamientos, o constructos propios, por muy científicos que sean. Pues el mundo externo se empeña en no dejarse manipular a nuestro antojo y sólo podemos hacerlo a través del conocimiento científico y técnico. Solo hacemos del mundo hipótesis, teorías y modelos provisionales, mientras sean coherentes con las mediciones y funcionen bien en las predicciones realizadas.

    La actitud pasiva de aceptación del mundo y de la vida tal y como viene sin intentar cambiarlo ni de conseguir nada la encuentro positiva, en cuanto nos puede proporcionar tranquilidad, armonía con el mundo y con nosotros mismos, semejante a la serenidad estoica. Pero esto que es bueno no puede prolongarse más allá, de un tiempo necesario de reposo y silencio interior, para recargar energías. Es que prolongarla más allá, tiene consecuencias desastrosas. Si aceptamos pasivamente la vida como viene siempre y dejamos actuar a la supuesta Consciencia Cósmica, pues lo que proclamamos es la resignación ante el sufrimiento, la enfermedad, la necesidad, la exclusión, …, el mal, y esto convendrás conmigo que nada tiene de positivo.

    • Asun Poudereux

      Hola, Jorge:
      Ciertamente las creencias nos condicionan, son como una pantalla que refleja, la luz que proyectamos sin atisbo de sombras, lo que, por así decirlo, creemos, sin posibilidad de salirse del lema prefijado “sí o sí”, sea cual sea el tema a tratar.

      Esto me recuerda a un grupo parroquial de hace ya tiempo, en el que había una persona del mundo jurista, que fuese lo que fuese todo lo filtraba y consideraba a través de la norma y la ley eclesiástica. Y, por supuesto, consultaba cosas puntuales, sobre lo que decían los libros de moral, acerca de cuándo se incurre en pecado, tras el enfado o nimio desencuentro con una persona, por ejemplo.

      Lo ya dictado y aceptado como creencia a sostener, es una arma de doble filo. Da seguridad y además, y sobre todo, dependencia.

      Dicen los sabios que lo que no se ve y descubre por uno mismo, no hay que hacerlo nuestro. Ni tampoco tratar de imponerlo a otros, precisamente porque ya sabe que ese no es el camino del conocimiento del que hablamos.

      Por otra parte, Jorge, nunca hablo de resignación, sino de aceptación. Es diferente. Totalmente.

      -En el primer caso, está muy presente la dualidad, yo y a lo que me enfrento. Como salvador que va por la vida, si me decepciona, juego a ser víctima y hasta a verdugo si hace falta.

      -En el segundo, no hay nada a qué enfrentarse, pues la vida y lo que entraña no nos es ajeno, aunque nos sorprenda de mil maneras. Claro que hay ahí mucha confianza a lo que nos va llevando la vida y la fuerza interior empuja a caminar con y desde ella.

      En la aceptación activa en la vida no hay papeles previos a interpretar, se hace lo que toque sin más. No hay nadie que desee colgarse medallas. Tampoco se queda de brazos cruzados.

      Lo vemos en Jesús, como muy bien lo expresa nuestro amigo atriero Antonio Tostón, precisamente en su comentario del post “La Verdad” http://www.atrio.org/2018/04/la-verdad/#comment-276601

      Gracias a ti Jorge y a todos.

      • Jorge

        Gracias a ti Asun
        A los que somos materialistas-cientistas siempre nos viene bien un toque de atención sobre la espiritualidad, incluso sobre el mundo sutil, y la experiencia de la no-dualidad, porque sabemos que el yo es solo un artificio del cerebro, un engaño que distingue nuestro medio interno, que tomamos como propio, del externo de ahí fuera, que funciona muy bien en nuestra adaptación al medio y supervivencia. La Realidad, la Verdad, …, que son cuestiones metafísicas, las dejamos en suspenso porque aún falta mucho por conocer, con lo cual las seguridades huyen. Lo que más seguro nos parece son los hechos que se repiten una y otra vez en la experiencia empírica. Todo lo demás solo son propuestas provisionales inmersas en la incertidumbre. Y creo que la fe no viene a resolver este problema, excluidos los fundamentalismos, pues se trata de una opción que hemos elegido entre muchas posibles, que nos permite seguir viviendo con esperanza. Cada uno sabrá (o quizás no) la fe que le conviene, aquella que le da un sentido y valor suficiente a la vida humana, para vivirla hacia su plenitud.

        Y tienes razón es mejor la aceptación (no resignación) que el enfrentamiento. La aceptación da paz y el enfrentamiento violencia.

  • Jorge

    Vaya se me quedó sin copiar-pegar la última frase:
    La única intervención de Dios que reconozco en este mundo es la de Jesús, y por tanto ÚNICA. Pero esta intervención no es como nosotros nos la podríamos imaginar, con todo el poder de Dios sobre todas las cosas (milagros), sino justamente al modo de Jesús, la manifestación completa de la Plenitud Humana, ¡HUMANA!

    • oscar varela

      Genial, Jorge, tu locuaz truchimán!
      ……………..
      Sube el prestidigitador al Escenario,
      (tan “presti” como “digitador”)
      dice, frente al público, señalando con su índice a derecha e izquierda:
      – ¡Nada por aquí! ¡Nada por allá!-
      y un poco atolondrado por su decir, se rasca la cabeza y concluye:
      -¿pero quién me lo cambió de lugar?-

      • Jorge

        Pues sí Oscar, cuando hay un tema que se resiste a la coherencia de mi fe, le dedico toda mi atención y esfuerzo, poniendo todas mis neuronas a trabajar para encontrar una salida. Pero yo no actúo como un prestidigitador, quienes utilizan una técnica específica para alterar la percepción de su público y engañar con su juego de manos. Yo no quiero ni pretendo engañar a nadie, sino todo lo contrario. Apelo a argumentos razonables apurando posibilidades plausibles, para que los que estén interesados y quieran puedan seguir mis razonamientos con facilidad. Y si no les resulta fácil pues estoy disponible para aclarar lo que deseen.

        ¿Qué es lo que me han cambiado de lugar? La resurrección de Jesús la seguimos proclamando los cristianos, por lo cual habrá que exponerla ajustada a nuestro contexto y lo más razonable posible, para lograr cierta credibilidad en lo que decimos, ¿o no?

        ¿tienes objeciones a lo que he expuesto? Si te apetece ¿podrías indicármelas en tu sugerente lenguaje y que pueda percibirlas?

    • oscar varela

      Está bien, Jorge!
      1- MI OBJECIÓN: te señalé la IN-COHERENCIA ¿te parece poco?
      2- TU INSISTENCIA: los “Senderos del Bosque” NO TIENEN SALIDA.
      (Cfr. “Holzwege” M.Heidegger)
      3- PRESTIDIGITACIÓN: es “ENGAÑO A SABIENDAS Y DELEITABLE”
      (recomendable para SALIR de la INSISTENCIA)
      Abrazo!

      • Jorge

        ¡Hey! Oscar tranquilo ¡por favor! No creo haber empleado un lenguaje duro como el que tú empleas aquí: ¡¡¡ENGAÑO DELIBERADO!!! ¿Esto es lo que percibes de mí? Nada hay más lejos de mí. Mi intención y mi esfuerzo brutal durante muchos años es aclarar incoherencias en mi fe personal y ENCONTRAR una salida, precisamente no solo para ayudarme a mí mismo, sino para AYUDAR a los que se encuentren con problemas semejantes, pues quizá le sirvan.

        En esta salida de tono lo que yo veo es una intolerancia hacia otras posiciones distintas a la propia y que al no poderlas rebatir con argumentos, comienzan las descalificaciones. Me obligas a expresarme de este modo.

        ¿¿Incoherencias?? Ya que te pones así pues dime exactamente dónde están en lo que llevo argumentando. Es que son precisamente las incoherencias de mi fe las que motivan mi esfuerzo y dedicación. Si no las concretases pues lo tomaría como simple descalificación que nunca, nunca, nunca, … he tomado en cuenta ni lo voy a hacer ahora.

        Pues sí seguiré insistiendo si me dejan hacerlo. Tu dices que no hay salida y mi empeño es decir que la hay, y si se estrecha el sendero del bosque, encontrar una salida para seguir adelante.

      • Jorge

        Y si te molesta mi insistencia pues no me leas. Es fácil, yo por lo común sólo intervengo en dos líneas de Atrio. Además, el día 4 de Mayo me voy de vacaciones por un tiempo largo, sin fecha de vuelta, y quiero desconectar sobre todo de Atrio por el esfuerzo que me supone. Este tiempo de dedicación y tesón en Atrio, me ha servido y mucho para estar ocupado tras la muerte de mi mujer y creo que me ha venido muy bien para estabilizarme emocional, espiritual y racionalmente, dedicándome a la coherencia de mi fe religiosa y de los problemas que puede suscitar, como los reflejados en Atrio.

      • oscar varela

        Hola Jorge!
        Veo que tú has encontrado el camino de la prestidigitación.
        ¿Sabes qué sea la presti-digitación?
        Es una especie de teclear (mani-pular con los dígitos)
        para salir a otro escenario mento-emocional.
        P.e.: “salir de vacaciones”.
        ………………..
        En cuanto al “engaño”:
        No se refiere a ti, sino a la prestidigitación
        ¿has intentado entender “EL RETABLO DEL MAESE PEDRO”
        2a. Parte Cap. XXV?

      • Jorge

        ¿No es lícito en la vía argumentativa buscar un camino o escenario alternativo, para obviar el muro y seguir adelante? ¿Qué otra cosa ha hecho la Ciencia con la teoría de la relatividad y la cuántica? Van a escenarios más amplios que sean capaces de incluir lo anterior. Y este método que se usa en Ciencia lo aplico a la Teología. Por ahora me funciona, cada muro de incoherencia me estimula las neuronas para tratar de sortearlo. Por eso las incoherencias en mi discurso son importantes para mí, me motivan a buscarles salida y si puedo construiré tantos escenarios alternativos como los vaya necesitando.

  • Jorge

    El comentario de Gonzalo (15/9:22) abre dos temas y le dije que posponía la respuesta en un nuevo comentario. El primero habla de la nueva exégesis que intenta explicar la resurrección como un asunto del ámbito trascendente real pero no histórico. Bueno, esto se lee repetitivamente en las homilías o comentarios a los textos de las Misas en la web de “Servicios de Koinonia” del tiempo de Pascua, que replantea de raíz el tema de la resurrección, remitiendo a libros que tratan el tema por diversos autores. Pero yo me apunto a lo que dice Gonzalo, pues la irrupción de la Trascendencia en la historia es aún más difícil de explicar, que la intervención milagrosa de Dios en la resurrección de Jesús. Por mi posición cientista yo no tengo ninguno de los dos recursos, ni la irrupción de la Trascendencia ni la intervención de Dios, ni tampoco tengo la opción espiritualista ni si quiera la del Espíritu Santo.

    Por tanto, para mí desde el materialismo-cientista radical me queda la opción de recurrir al conocimiento científico-tecnológico en plenitud. Y le reconozco a Oscar que me he expresado mal, puesto que tiene razón que desde mi perspectiva la resurrección es un asunto de la Biología. Yo creo que en el tiempo histórico la humanidad alcanzará la Plenitud, que incluye la plenitud del conocimiento, sobre el entorno y la vida. Y pienso que lo que hoy nos es imposible, mañana no lo será. Es que ya es un hecho que los ciegos ven, los sordos oyen, los leprosos quedan limpios, los cojos caminan, …, y si esto es hoy un hecho ¿por qué no poner en el límite el vencer a la muerte? Primero prolongar la vida y conocer las causas del envejecimiento y ponerles remedio, luego ya se está hablando de las posibilidades de la inmortalidad en ciencia, y si esto ya no resulta tan imposible como hace unas pocas décadas, ¿Por qué no va a ser posible también la resurrección? El poco conocimiento ve por todas partes límites insuperables que es lo que pasó con la Ciencia modernista anterior al S.XX, sin la relatividad, la cuántica, la genética, … Pero cuando avanzamos en el conocimiento los límites se rebasan. Y en la plenitud del conocimiento no habrán límites que no puedan ser superados. Lo que ahora creemos que son límites insuperables mañana no lo serán. Por tanto, la resurrección la pienso no como obra de Dios, no como intervención milagrosa en nuestro mundo de Dios, sino como cosa de la plenitud del conocimiento humano.

    El segundo tema que abre Gonzalo es que las Escrituras en Hechos y en Pablo hablan de que es Dios el que resucita a Jesús. Y tiene razón me los he vuelto a leer. Pero Gonzalo convendrá conmigo que pronto en la Iglesia aparece la idea de que Jesús por su divinidad resucitó, con lo cual no requería ningún añadido divino. Es que la Iglesia declara que él mismo es Dios y esto que lo tuvo claro la Iglesia pronto, los escritores de las Escrituras no lo tenían tan claro, y por esto aparece la resurrección en ellas como intervención divina. Y para mí esta intervención no es necesaria. Mi posición aquí es esta: si Jesús tiene la plenitud humana constitutivamente, pertenece de hecho a la Plenitud, lo cual incluye el conocimiento completo y por tanto también el de resurrección. Claro está que su realización solo puede darse desde el tiempo de la Plenitud, cuando se disponga de la tecnología necesaria para hacerlo. 

  • Asun Poudereux

     
    Gracias, Jorge. Es admirable tu tesón en el tema.

    La vida es, pero vivimos erróneamente pensando que la tenemos, tras un nacimiento como prueba de ello. Y mientras nos mantenemos en nuestras configuraciones, nuestros treces, difícilmente aprehendemos el nacer de nuevo, a la vida.
      
    Parece contraponerse vida versus vida, cuando nada hay fuera de la vida y de lo que la hace posible.  Así como tampoco  lo que llamamos muerte, al creer que ya no tenemos vida.

     La falsa identidad que cree que posee la vida, no puede menos que idealizarse así misma creando un estado de pervivencia para siempre. Y  el mundo dual  otorga y da una visión dualista androcéntrica  a lo que llamamos Dios. Nadie sabe Lo Que Es, pero hay  kilómetros y kilómetros cuadrados  escrito y subrayado certeramente sobre Dios.

    La vida es y se muestra en infinidad de formas que aparecen se transforman y desaparecen,  se ocultan a nuestros sentidos. Y la vida es,  y en sus múltiples formas sigue siendo.

    Conocemos las que conocemos. Pero no sabemos de cierto todo lo que la vida es, ya que la hemos objetivado y en ella todo lo que se nos antoja y nos hace estar,  sin estarlo, claro, fuera de ella. 

    Al hacernos  uno con la vida,  somos vida. Al alinearnos en y con ella, ya no importa tanto tener un futuro garantizado de pervivencia de la  vida, a la que,  además,  hemos reducido y circunscrito a nuestros deseos  de combatir los perturbadores miedos  del ego.

    Así podemos experimentar que  Jesús y su proyecto de vida están  vivos,  siguen vivos,  son vida, al despertar(nos)  a la Vida que somos,   y en la  que en concreto estamos inmersos en el día a día, al vivirlos en uno mismo,  junto a los demás de modo integrador no separador.

    Lo entendamos o no, la vida que es,  no se suscribe  al  nacimiento y muerte,  y mucho menos a su posesión y tenencia,  ya que siempre ha estado ahí haciéndose posible en todo y en todos.

    Gracias a ti y a los compas os comparto esto.

    • Jorge

      La forma que tienes de “ver” las cosas Asun, se distancia muy mucho de la mía. Esto no es muy importante, lo importante para mí es que coincidamos en el contenido de la Plenitud. Mi amiga Eulalia también me propone algo similar y me dejó un libro sobre el tema: “¿Tiene Dios futuro? De Deepak Chopra”. El libro lo tengo muy subrayado y con anotaciones mías al margen, pues me dijo que lo hiciera, se lo devolveré este sábado hecho una guarrada. Tengo serias objeciones, que no son las de los ateos materialistas como los que cita el autor, Dawkins entre otros, porque el Dios a quien estos ponen de vuelta y media, el tradicional de las religiones, no tiene nada que ver con mi Dios. Pero tampoco mi Dios tiene nada que ver con el contenido que propone Chopra como Realidad y Conciencia, al cual se llega o se accede mediante el desarrollo de la conciencia del mundo sutil y la no-dualidad.

      Para mí ni la vida ni el ser se sostienen por sí mismos al aplicarles la no-dualidad, sino que siempre están ahí como cualidades del estar siendo y del estar viviendo, si dejan de estar desaparecen.

      • Asun Poudereux

        Hola, Jorge.
        Tenía pendiente contestarte. Lo hice en su momento, pero por unas cosas u otras, no lo pasé al ordenador. Gracias.
        No conozco la obra que citas de Chopra, aunque puedo vislumbrar lo que del libro comentas.

        En cuanto a lo que dices en tu último párrafo, pues te entiendo y en cierto modo coincido contigo, ya que la identificación enmarcada en el ego, que cree ser el que es y tener vida propia, se aferra a ella y a su supervivencia con todos los recursos a su alcance, porque ahí opera de maravilla lo que cree y piensa es su realidad.

        En tanto que en la no-dualidad se diluye su protagonismo como tal, no es tan patente lo egoico, aunque sí latente su capacidad de resurgir y adueñarse de unas señas de identidad básicamente constructas susceptibles de inducir a error y al engaño.

        En la no-dualidad, cambia también el modo de ver y conocer, se está, se es en un espacio más amplio y abierto, mostrándose la verdadera identidad del ser consciente, siendo el ego observado como lo que es, pero en lo mejor de su funcionalidad, ya no más como la identidad de nuestra realidad toda.

        En la vida práctica, el tenerlo presente, ya es vivir la vida en plenitud, que tanto se anhela. Anhelamos. Pues ya todo es y no hay nada que imponerse a conseguir. Sin olvidar que, en cualquiera de las circunstancias, ésta es la vara de medir: Lo que se hace en la vida y cómo se está en ella con lo que nos pasa y ocurre.

        El sencillo hecho de estar alineado a la vida que activamente cambia, nos sorprende y transforma, nos reactiva en el estar siendo dejando que todo sea a través nuestro. Sin estruendos tropezones, en uno u otro lado. Ni modas de los llamados nuevos paradigmas tampoco.

        Así que tampoco hay nadie que se lo apropie en atribuciones, voluntarismos, exhibiciones, en toda clase de objetivos donde el protagonismo férreo toma la iniciativa, y que solapadamente rayan lo violento, si no lo generan, al ser el protagonismo bandera insoslayable del ego discriminador, poseedor, ya sea a nivel personal, social, de índole religioso, económico, político.

        No creo que haga falta poner ejemplos.

        Un abrazo sincero.

  • oscar varela

    Creyente: –¡Jesús, ha resucitado!
    Indiferente: -¡Qué bueno! Ni sabía que estaba muerto!

    • Alberto Revuelta

      Después de leeros pacíficamente aprovechando una faringitis me considero ciertamente uno de los extremophiles, los cuales, al decir de los anlosajones son los organismos capaces de sobrevivir en las condiciones ambientales más extremas. Y no digamos teológicas.

  • Antonio Toston De la Calle

    Para mi no hay tres días para abandonar nuestro cuerpo limitado en el tiempo, y en el espacio :ya sólo queda lo que de la tierra llevábamos, el último aliento, tan súbitamente como entró, así se va. Así, la vida ocurre a partir del primer vagido y se va con esa expiración última. Es el espíritu que nos habita cuando vivimos-respiramos cuando salimos por la puerta de la vida y ya se ha cerrado para siempre.Lo contrario,regresión algo patológico, pero que se da en mentalidades lastradas por un desarreglo mental. Por eso nuestro transcurso en el seno materno  no se acredita como edad al no haber ingresado en el tiempo. ¿Es una nueva dimensión?. Jesús inaugura un nuevo conocimiento que no tiene nada que ver con visiones o apariciones, que incide con fuerza en el¿sentir?su presencia ¿intuída? viva.

    ¿Por qué sino sigue siendo su vida Patrimonio de la Humanidad?. No hay iglesia que lo pueda monopolizar. Se queda  en exclusividad con “su Cristo” o Jesucristo, o Mesias, pero Jesus de Nazaret, va más allá de cualquier exclusividad.Es, tan hermano mio como de cualquier ser humano. Nadie puede agotar ese manantial…..

    • Jorge

      Por supuesto Antonio, que Jesús NO es patrimonio ni monopolio de la Iglesia, sino de toda la humanidad, como cada uno de nosotros. Lo que pasa es que para ser Patrimonio de la Humanidad, sólo lo consiguen o se dice de unos cuantos, entre ellos Jesús. Y estoy de acuerdo nadie agota el manantial de Jesús, tampoco la Iglesia. Y el conocimiento nuevo que aporta Jesús, pues también estoy de acuerdo en que nada tiene que ver con visiones o apariciones.

      Sobre el más allá y el paso de la muerte cada uno cree lo que le dé la gana faltaría más, aunque unas sean más plausibles o razonables que otras. Y para poder seguir comentando te pido una aclaración de tu enigmática frase para mí: “Lo contrario, regresión algo patológico, pero que se da en mentes lastradas por un desarreglo mental”, ¿a qué te refieres? ¿a la frase justo anterior referida al espíritu? ¿al aliento de vida que en el nacimiento entra y en la muerte escapa? ¿a la creencia en la resurrección?

  • oscar varela

    Hola Jorge!
    Te leo:
    1- mi posición que elimina … las intervenciones directas de Dios en el mundo.
    2- nada es imposible para Dios.
    3- Y esto lo creo así … por coherencia
                    – con mi fe en la Plenitud y
                    – por mi esperanza en lo eterno.
    ……………………….
    ¿Dónde está la coherencia si:
    en 1- ELIMINA, lo que
    en 2- CONCEDE?

    • Jorge

      No Oscar, yo no elimino la intervención de Dios en el mundo para luego volver a concederla. En mi propuesta Dios sigue sin intervenir en el mundo y en el ser humano, estos continúan sin milagros, sin magias, sin intervenciones divinas. Sólo hay una intervención muy concreta y única, en la resurrección del cuerpo bilógico de Jesús, en ningún sitio más, en ningún otro proceso, en nada ni en nadie. Solo en Jesús exclusivamente, y por una razón, por ser coherente con mi afirmación de la divinidad de Jesús. Divinidad que es única y exclusiva de Jesús, como Hijo ÚNICO de Dios. Y Jesús aún siendo de condición divina se despojó de ella para vivir como un hombre cualquiera. Por tanto, ni siquiera Jesús, aún siendo Dios con nosotros, no actúa con el poder de Dios en la Tierra, no interviene como Dios, sino como hombre, un hombre en plenitud.

      • oscar varela

        Gracias Jorge!
        Con la parafernalia argumentativa de tu Fe,
        la Biología y demás yerbas cuánticas
        implotan y se van al carajo, ¿no?.
        Verschwindiquitus!

      • oscar varela

        De nuevo y para no abundar
        Tu dialéctica mental parece estar “medio-embarazada”
        (si un medio-embarazo no revistiera una contradicción interna)
        Te leo:
        1- “Dios sigue sin intervenir en el mundo
        2- Sólo hay una intervención muy concreta y única”.
        “Medio-embarazo! clavado!
        Puro “milagro” en tu Biología!
        ¿Qué macana, no?

  • Carmen

    Y que cada uno crea lo que pueda. La resurrección no cambia su paso como ser humano por nuestro planeta, por nuestra historia, o la idea que cada uno de nosotros tiene de el.

    Al menos así pienso. No me importa que otros crean o dejen de creer en la resurrección sea cual sea la clase de ésta.

    La respuesta, después de la muerte.

    Un saludo cordial.

    • Jorge

      Es verdad Carmen que la resurrección de Jesús no cambia en nada la calidad y calidez humana de Jesús, el hombre en plenitud, ejemplo de vida para muchos a quienes les entusiasma su Proyecto de Vida, y se disponen a seguirle. Y también que la fe en la resurrección pues es algo personal, cada uno tendrá la fe que tenga, y ya se verá si hay o no algo más allá de esta vida. Sin embargo, por otro lado, la FE en la resurrección de Jesús sí que lo cambia todo. Si se afirma con ella la divinidad de Jesús, Dios con nosotros, entonces cambia nuestra religión, nuestra relación con Dios, con los demás, con nosotros mismos y con nuestro mundo o entorno.

      • Carmen

        No le des más vueltas. Si así lo crees, así es.
        Hay quien necesita la vida eterna y hay quien no. Así de sencillo.
        Quizás estés en un momento personal que lo necesites creer más que nunca. Qué te lo impide? Si nadie sabe…
        Estoy segura de que tu mujer y tú os reuniréis en algún lugar por ahí perdido de la eternidad. Compartirēis estrella. Tengo la seguridad de que mis padres comparten una. Porque si algo tengo claro es que el amor de verdad es más fuerte que la muerte.
        Un abrazo.
        carmen.

  • Carmen

    Oh, la saeta, el cantar

    Al Cristo de los gitanos

    Siempre con sangre en las manos

    Siempre por desenclavar.

    Cantar del pueblo andaluz

    Que todas las primaveras

    Anda pidiendo escaleras

    Para subir a la cruz.

    Cantar de la tierra mía

    Que echa flores a Jesús de la agonia

    Y es la fe de mis mayores.

    Oh, no eres tú mi cantar.

    No puedo cantar ni quiero, a ese Jesús del madero

    Sino al que anduvo en la mar…

    A. Machado.

     

  • Luis Troyano

    El mito egipcio de Osiris, dio lugar a otros mitos similares, de muerte y resurrección. Por ejemplo el mito Griego de Dioniso, que también muere y resucita.
    La estructura es la misma. Muerte al hombre viejo y resurrección del hombre nuevo, mas elevado consciencialmente.
    Es la mas pura espiritualidad pagana.

    Al menos el exegeta Llogari Pujol y los exegetas Timothy Freke y Peter Gandy. Sitúan el “nacimiento” del mito, Jesús, en Alejandría, de parte de la colonia judía allí existente.

    https://docs.google.com/viewer?a=v&pid=sites&srcid=ZGVmYXVsdGRvbWFpbnxhcG95b2FkaWNpb25hbHxneDo0MTc0NmEzYTc0MDE0NzRk

    Para la ciencia humana exegética, o al menos para muchos exegetas, Jesús es un “Dioniso judío”. Esto fue así, para los gnósticos seguidores del mito de nombre, Jesús.

    Luego el seguir al Ungido era una versión mas del llamado después -paganismo-. Y el llamado paganismo, no es nada despreciable, al contrario, es la religión de los llamados Misterios. Una espiritualidad esotérica, que para si quisiera hoy y ayer, la religión literalista cristiana.
    La cultura pagana fue grande, como lo prueba lo que ha llegado a pesar del cristianismo literalista, hasta nosotros. En todos los ordenes. filosófico, arquitectónico etc. La espiritualidad pagana, fue borrada de la faz de la Tierra, por “los auténticos cristianos”. Quemaron templos y asesinaron a sus oponentes. El cristianismo literalista se afianzo desde su mismo inicio matando al oponente.

    Había de todos los colores entre los primeros confesos cristianos. Era la gente que creía desde la mente. Había una facción que interpretaba lo escrito (ves a saber por quien) sobre Jesús, de un modo -literal-. Se vendieron al poder romano. Y al amparo de este poder. Masacraron a los “cristianos paganos” disidentes de la interpretación literalista.

    Hoy este cristianismo literalista se hace del todo insostenible. Por eso los teólogos se deben reinventar, pero como no hay nada nuevo bajo el Sol, pues simple y llanamente están volviendo al sensato y racional paganismo. Al paganismo cristiano, que tiene por mito arquetipico a la figura de Jesús.

    No hubo un hombre que fuera crucificado y que resucitara. Es un mito. El Sol muere en “la cruz del Sur” y a los tres días “resucita”.

    (O no eres tu mi cantar. No puedo cantar ni quiero. a ese Jesús del madero. sino el que anduvo en la mar…)

    • Luis Troyano

      El Internet, hace trizas al cristianismo literalista…

    • Carmen

      El mío también.

    • Jorge

      Luis, los mitos no son hechos históricos, en ningún momento de la historia se hacen presentes en ella, no se les puede asignar una fecha en la que ocurren. Sin embargo, Jesús muere en la Pascua judía del año 33 e.c., y su muerte el 3 de abril de ese año. Jesús de Nazaret es un personaje histórico y no solo testimoniado por sus seguidores, sino por fuentes históricas exteriores al círculo de sus seguidores.

      ¿Por qué razón tienen más peso para ti sectores minoritarios del cristianismo primitivo, que el conjunto principal de la Iglesia? ¿Son las ideas previas al “juzgar” lo que dicen la gran mayoría de cristianos lo que te hace decantar por los gnósticos? Si tienes previamente una posición gnóstica y pagana, pues es lógico que busques y encuentres textos de las primeras Iglesias donde estas posiciones se presentan. (Evangelio de Tomás, Evangelio de Felipe, …). Pregunto ¿son coherentes estas posiciones con lo religioso, con el seguimiento a Jesús, con la cosmovisión del mundo y del ser humano en el que vivimos? Yo creo que no, y si quieres lo discutimos.

  • Gonzalo Haya

    Como ya hemos comentado en otras ocasiones, la tendencia actual entre exegetas y teólogos es que no se trata de la revivificación del cuerpo de Jesús sino de una existencia en otro ámbito; aunque comprendo que esto es tanto o más difícil de explicar. Por otra parte, para ser exactos con los textos originales de los Hechos de los Apóstoles y de las cartas de Pablo, la expresión que emplean tanto Pedro como Pablo es que Dios resucitó a Jesús, o que Jesús fue resucitado.

    • Jorge

      Gracias Gonzalo
      Esta línea la abrí por los comentarios que hicimos hace unos días en Atrio. Estábamos hablando sobre los argumentos en apoyo a la resurrección de Jesús, y como mi párroco Julián habló del tema, pues se lo envíé a Antonio Duato, que lo ha publicado. Los dos temas que expones con tu concisión característica requiere a mi parecer una respuesta amplia. Me pondré sobre ello y lo pincharé como comentario nuevo y no como respuesta a ti. Espero que la leas y me des tu opinión si quieres y te apetece.

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