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François Houtart: el paradigma del bien común de la humanidad

Con el bagaje intelectual, la competencia científica, la militancia política y el compromiso social que le caracterizaron, François Houtart asumió durante los dos últimos lustros, la apasionante tarea de construir un nuevo paradigma fundado en el “Bien Común de la Humanidad”. Lo hizo en dos obras mayores, que constituyen su principal aportación más creativa e innovadora en la búsqueda de Otro Mundo Posible, en plena sintonía con el Foro Social Mundial, del que fue uno de sus principales inspiradores.

Una es El camino a la utopía y el bien común de la humanidad  (Estado  Ruth Casa Editorial-Vicepresidencia del Estado Plurinacional de Bolivia-Oxfam, Panamá-La Paz, 2012, 266 p.), cuyo origen se encuentra en las investigaciones de Ricardo Petrella tendentes a reformular la noción tradicional de Bien Común. Lo que hace Houtart es dotar a dicha noción de un sentido nuevo en el actual contexto político y económico dominado por la ideología y la práctica neoliberales en todos los terrenos de la existencia humana. Otra obra es Un paradigma poscapitalista: el bien común de la humanidad (Rut Casa Editorial, 2012)., de la que es director y coautor y recoge las reflexiones sobre el Bien Común de la Humanidad desde diferentes perspectivas: el movimiento obrero, el movimiento campesino, las mujeres afrodescendientes, los pueblos indígenas de América, el movimiento de Ciencia Popular de India, el pensamiento crítico marxista, el movimiento ecologista, etc.

En enero de 2009 se propuso por primera vez en la Comisión de las Naciones Unidas sobre la Crisis Financiera y Monetaria Internacional la creación de una Declaración Universal del Bien Común de la Humanidad, paralela a la Declaración Universal de los Derechos Humanos con el objetivo de defender un nuevo paradigma para salvar a la Humanidad y al Planeta. La idea fue retomada por el sacerdote y político nicaragüense Miguel D’ Escoto durante su presidencia de la Asamblea General de las  Naciones Unidas 2008-2009 con la elaboración de la Declaración Universal del Bien Común de la Madre Tierra y de la Humanidad.

Tres son los ejes temáticos en los que se sustenta el nuevo paradigma de Houtart, los cuatro mediados por la praxis emancipatoria: la ética, la utopía y el bien común de la humanidad.

Propone, en primer lugar, la ética de la incertidumbre en las ciencias sociales, bajo la guía de la epistemología compleja de Edgard Morin, la teoría económica de Franz Himkelammert y la ética de la liberación de Dussel. Frente a la racionalidad rígida de la epistemología clásica, la teoría de la complejidad reconoce la importancia de la temporalidad, la multidimensionalidad y la transdisciplinariedad, que conducen al descubrimiento de la ambivalencia y aleatoriedad de lo real, a la fluidez de los conceptos,  a la incertidumbre y a la pluralidad de instancias epistemológicas.

En otras palabras, el pensamiento complejo cuestiona la concepción evolucionista y lineal de la historia, defiende la pluralidad de teorías del conocimiento y considera que la lógica aristotélica debe completarse con la lógica que Morin llama “diálogo de las contradicciones”. Según esto, la teoría de la complejidad se articula en torno al tetragrama “orden, desorden, interacción, organización” en un feed-back dialéctico, que da lugar al paradigma de la “auto-eco-re-organización”.

Sin negar los logros de la modernidad, Houtart critica muy certeramente su principal vínculo material e ideológico: el capitalismo. A partir de aquí propone una ética en la perspectiva de la incertidumbre, que implica:

  1. a) deslegitimar el capitalismo como sistema, no solo en sus efectos perversos, sino también en su lógica; hay que deslegitimarlo porque destruye las dos fuentes de su propia riqueza: el ser humano y la naturaleza;
  2. b) globalizar y hacer converger las resistencias al neoliberalismo y las luchas alter-globalizadoras.
  3. c) reconstruir la esperanza

Papel fundamental juega aquí la ética de la liberación de Dussel, que reconoce la necesidad de la mediación de las ciencias sociales en la reflexión ética, si no quiere caer en el idealismo. Una ética cuyo principio material es la defensa de la vida y cuyo  principio universal es la producción, reproducción y desarrollo de la vida humana con el reconocimiento de las diferentes culturas. Es la ética necesaria, al decir de Himkelammert, cuyo criterio de verdad y última instancia es la vida, sin la cual no hay supervivencia de la humanidad ni de la naturaleza.

El segundo elemento es la Utopía entendida no como sueño irrealizable, sino como algo que no existe hoy, pero que puede y debe existir mañana. Es la utopía necesaria de la que habla Paul Ricoeur, que requiere definir los objetivos y debe empezar a dar pasos en dirección a las alternativas en todos los terrenos de la existencia para hacerlas realidad.

El cuarto es el Bien Común de la Humanidad. Aristóteles afirma en su Política que ninguna sociedad puede existir sin compartir o tener algo en común, si bien cree que lo común debe reducirse al mínimo. Houtart desmiente a Aristóteles. En su enfoque sociológico, el concepto de Bien Común implica los fundamentos de la vida colectiva de la Humanidad en la Tierra: relación con la naturaleza, producción de la vida, organización política y expresión de lo real (cultura).

Como respuesta a la crisis sistémica que tiene múltiples caras –financiera, económica, alimentaria, energética, climática-, Houtart propone un nuevo paradigma cuyas principales características son las siguientes:

  • – Redefinir las relaciones con la naturaleza: de la agresión al respeto de la naturaleza como fuente de vida.
  • – Reinventar la producción de la base de la vida privilegiando el valor de uso sobre el de cambio; reorganizar la vida colectiva a través de la radicalización de la democracia en las instituciones y en las relaciones sociales.
  • – Activar la interculturalidad en la construcción del “Bien Común” universal. El nuevo paradigma demanda una nueva filosofía de la naturaleza y de la humanidad

Desde la sintonía de Houtart con las concepciones morales del mundo indígena, subraya la correspondencia y el parentesco del paradigma del Bien Común de la Humanidad con el paradigma ético del Sumak Kawsay (Bien Vivir) de los Pueblos Indígenas, recogido en las Constituciones de Ecuador y Bolivia y en el Plan Nacional para el Buen Vivir de Ecuador 2009-2013. Ambos paradigmas coinciden en la necesidad de revertir la lógica perversa del capitalismo, cuyo motor es la acumulación,  y someterla a la lógica de la producción y reproducción de la vida.

El Bien Común de la Humanidad es el contrapunto del “Bien individual”, defendido por el liberalismo económico “y considerablemente debilitado” por el neoliberalismo. Tiene que ver con el “ser”, con el “vivir”, mientras que la lógica del capitalismo lleva derechamente a la muerte de los seres humanos y de la naturaleza.  La realización del Bien Común exige la producción material de la vida, la necesidad de regeneración de la Tierra y la organización social y política colectiva en busca del sentido y bajo una guía ética emancipatoria. En definitiva, el “Bien Común de la Humanidad” es, para Houtart, la meta, la utopía cuyo destino es orientar la acción.

Esta propuesta está próxima a las experiencias de otros pueblos, culturas y cosmovisiones: el Reino de Dios y sus valores en la Teología cristiana de la Liberación; la memoria subversiva de las víctimas, la protección de los derechos de los huérfanos, las viudas y los extranjeros, y el descanso de la Tierra, en el judaísmo; la interdependencia, la compasión y la paz, en el budismo; la hospitalidad en el islam, etc.; la satisfacción del sistema de “necesidades/capacidades” de Marx.

 

Juan José Tamayo es director de la Cátedra de Teología y Cencias de las Religiones “Ignacio Ellacuría” autor de Para comprender la teología de la liberación (EVD, 2008. 6ª ed.; La teología de la liberación en el nuevo escenario político y religioso (Tirant lo Blanch, 2011, 21 ed.). Los primeros días de septiembre aparecerá su nuevo libro Teologías del Sur. El giro descolonizador (Editorial Trotta).

19 comentarios

  • M.Luisa

    Hola Luis,  qué tal? de nuevo aquí después de la lectura del  libro de Pearl, hubiera preferido llevar este  comentario mío  en algún articulo tuyo que ya busqué pero allí no me daba la opción de hacerlo, así que vaya por delante mis disculpas  al autor del articulo J.J Tamayo, espero que por esa línea, desde aquí, ya no nos alarguemos más.

    Ciertamente como tú dices el libro de Pearl, describe algo evidente para el que lo quiera ver! Me quedo con esto último “para el que lo quiera ver” pienso que soy de las que puedo, por propia experiencia, corroborar esto  con toda rotundidad, no sin algo de tristeza, naturalmente.

    Su descubrimiento experiencial del poder de la Reconexión puede llevarlo a la práctica por la profesión que ejerce, pues  a él acuden y  esto es fundamental para el éxito de los esfuerzos tanto de una parte como de otra.

    A mí lo que me ha interesado enormemente es el análisis conceptual del término Reconexión pues desde él podría decirse que se intenta recuperar la ascesis física aristotélica  que desde los orígenes de la filosofía se la consideró como un estorbo para el pensar,   de ahí que su filosofía acabó por platonizarse sobre todo  en Occidente fue así desgraciadamente, en cambio en Oriente, pienso que  Aristóteles fue  comprendido con la integridad de su pensamiento.

    Ahora bien, el concepto físico de Reconexión alude no a un conjunto de cosas visto desde fuera y sometidas a efectos causales a modo de la física clásica,  sino que nos lleva a la idea de estructura, de sistema y de “campo” en el que todos los elementos están funcionalmente relacionados. Por tanto estos  sistemas no  son lineales, son complejos y  lo que se extrae de ello  es que todo influye sobre todo, es decir, que todo forma parte de un sistema de tal modo que cada punto y cada momento es el resultado de las interacciones del todo. Esto es lo que a mi modo de ver, teniendo en cuenta su profesión, el autor del libro lo lleva hasta sus últimas consecuencias. En fin, Luis, es lo que yo opino de  sus experiencias vividas y contadas de forma tan sujestiva y amena ¡Me ha sido  una lectura muy agradable.

    Gracias amigo, un saludo!

  • Mª Luisa:

    Propugnas la filosofía del “estar” en lugar de la de “ser”. Creo que sabes bastante de filosofía…

    Creo que la llamada “Filosofía Perenne” no te es ajena. Y creo que la esencia ultima del humano. Ya se ha estudiado en profundidad milenariamente. Lo que ocurre, es que la filosofía que estudia la esencia humana. Esta realizada, por filósofos que han salido secularmente, de la caverna de Platon.

    Estar. Estamos en un mundo que percibimos limitadamente como dual. Llegar a la esencia del SER. son palabras mayores. Porque seriamos sin nubes que nos oscurezcan el Sol. Seriamos Dios. Contentos podríamos estar, con salir colectivamente de la caverna….

    Pero esto se está dando. Luisa. El libro de Pearl, describe algo evidente. Para el que lo quiera ver. Y hay mas evidencias….

    Todo es relativo, y todo es conflicto. Si vemos las cosas planamente sobre la capa de la Tierra. Pero ¿Y si tomamos la perspectiva del Sol. El Sol no conoce la sombra. La sombra la vemos en la Tierra.

    Nuestra salvación colectiva, estriba en adoptar la perspectiva del Sol. En ampliar nuestra consciencia. Hemos llegado al limite del ego colectivo. Como la mama pájaro empuja a volar a los “guacharros”. La divinidad, nos está empujando a que exploremos la 5ª dimensión….

  • Querida Mª luisa:

    Se pueden sacar conclusiones filosóficas, de todo lo que se diga. Pero mas que estudiar el libro filosoficamente. Yo lo que hago es atender a lo que explica el Dr. Eric Pearl. que yo me lo creo. Pero cuesta creerlo.

    En una de sus muchas entrevistas que hay colgadas en You Tube. Viene a decir que no conocemos bien lo que es la electricidad, pero la usamos. Eso de momento es lo que creo mas importante. Sanarnos completamente y fácilmente, en mente y cuerpo. Donde hay un seminario que me apunto…..

    Lo que transmiten las manos de los miles de sanadores que ha conseguido Pearl con su don inicial. Es como el rayo. Potente e incontrolable. Pero sanan….

    Saludos Mª Luisa. Ya tendremos ocasión de intercambiar impresiones, de la lectura en cuestión.

  • George R Porta

    Gracias M Luisa por leerme y comentar. Lo agradezco.

  • M.Luisa

    Tienes mucha  razón George,  el materialismo ha convivido en la historia desde los inicios de la filosofía, precisamente originado por la concepción dual de la realidad,  de ahí la necesidad  en la Antigüedad y en la Edad Media de inventar “lo” trascendente o sobre natural cuando la trascendencia (cosa distinta) esta ya dada en la materia. Si antes  me he referido al materialismo sólo en el periodo señalado,  ha sido por el escándalo  que supone   seguir permaneciendo  en él después de que la ciencia haya puesto al descubierto las condiciones para superarlo.  Me gusta,  que pienses en voz alta…  también un saludo para ti!

  • George R Porta

    ¡Hola María Luisa! Ciertamente escribí acerca de este tema motivado por tus últimas contribuciones y las de Luis Troyano, pero en paralelo y pensando en alta voz, sin intentar terciar.
    Estoy seguro de no decirte nada nuevo en lo que sigue, por lo que comprenderé que no continúes leyendo, pero de cualquier modo te explico un poco mi razonamiento.
    Quizás el materialismo mismo ya ha sufrido irreversiblemente el cambio paradigmático de final del siglo xx y no puede dejar de admitir que entonces erró al pensarse definitivo en su autoafirmación. Después de todo ya había habido otros materialistas en la profunda antigüedad no solo en Grecia sino en India y en China, que los materialistas pre-modernos y modernos no parece que conocieran. Los antiguos no anduvieron, hace 28 o 30 siglos, muy distantes del materialismo actual.
    Una vez que la fascinante física cuántica se ganó el espacio que tiene hoy día, la propia idea de que la materia esté en perpetuo movimiento queda sometida a escrutinio y no pudiera dejar de estarlo.  
    La demostración irrefutable de que aquel materialismo decimonónico y subsiguiente sea cosa passé, ya está establecida pero no concluida ni en el campo de la Física ni en lo ideológico-político. Las cosas han dejado de percibirse en términos irreconciliables como la luz y la sombra y más como en una danza análoga a la de la oscuridad y la claridad.
    En el terreno filosófico y más en el de la lucha política, durante los siglos xix y xx se trataba de un enfrentamiento táctico o estratégico, en blanco y en negro, que hoy día parece que no sea necesario, ni posible. En la posmodernidad la contradicción no ocurre entre burgueses propietarios de los medios de producción y sus proletarios, sino entre tecnólogos y bolsas de valores. Eso es parte del cambio de paradigma. Saludos cordiales.
     

     

  • M.Luisa

    Hola,George, preguntas ¿Puede haber  materialismo «no-abierto»? claro que SÍ, históricamente lo ha habido, en ello se llevó la palma todo el positivismo y cientificismo de mediados  de siglo XIX y del XX

  • George R Porta

     
    ¿Puede haber  materialismo «no-abierto»?
     
    Parece que algo que, como la material, por sí misma esté sujeta al cambio perpetuo muy difícilmente pudiera estar al mismo tiempo esclavizada a la fijación, al «no-cambio». Materialismo es que la realidad sea material o efecto de ello. Yo lo creo.
     
    Hace tiempo que vengo pensando en alta voz —también aquí en Atrio— mi preferencia por una filosofía de «estar» y no de «ser»; de existir como modo de estar; de la vida como andadura hacia «ser» sin artículo, porque éste solo puede dárseme precisamente a condición de que ya no necesite estar consciente de mí mismo, de que mi andadura existencial haya concluido. Esto no implicaría el fin de mi materialidad: Mis cenizas y mi vapor de agua seguirán su rumbo o quedarán absorbidas en la piedra de mi nicho de cremación hasta que la traspasen finalmente disolviendo mi energía.
     
    La materialidad como problema es solo un tema sin futuro y ahí la dejo. Como afirma el saber popular, los muertos se han ido, algo incontrovertible aunque la imaginación y el miedo lo nieguen.
     

    Prefiero la filosofía de estar, de existir en tránsito, como andadura hacia «ser». Este modo de pensar demanda atribuir al pensamiento alguna forma de materialidad porque solo pienso en términos de lenguaje material y equívoco, cambiante, polivalente.

     
    También tengo que negar la libertad como arbitrio, afirmando solo la responsabilidad ética personal. Nada existe sin condicionamientos exógenos o impuestos, pero toda intención comúnmente admite discernimiento.
    Mi libertad me queda definida por mi necesidad de aprender que sea preferible obrar el bien y discernir mi intencionalidad con ese criterio preferencial de obrar benignamente; que apuntará a convertir mi existencia, en una especie de esclavitud al solo bien, a la bondad.
     
    Puede explicarse la realidad como se desee, recurriendo a la ciencia, a la ciencia-ficción, a la no-ciencia y hasta se puede renunciar a explicarla. Después de todo, los llamados enfermos mentales la explican en términos que me parecen o incomprensibles, irreales o surreales pero que a ellos les parecen suficientes si bien les hacen sufrir o así me lo parece.
     
    Parece que solo haya «materialismo abierto», sin el artículo indeterminado, y que no pueda haber «materialismo cerrado». Por esa misma razón aquél ha de ser utópico, siempre abierto a la posibilidad de mejorar esta situación que por ser mejorable «no ha lugar»; a seguir hacia «otro topos», otra situación en «otro lugar» que tampoco serán definitivos porque todo seguirá estando en mutación, en movimiento, aunque mi andadura personal en pos de ese otro nuevo lugar quizá no le descubra, no le alcance a descubrir.
     
    En definitivas, ser materialista significa andar descubriendo, aquello que haya, de un alba a la noche y al alba siguiente; recordando que nunca pueda inventarse nada, solo descubrir lo que esté y que por el hecho de que tanto vaya quedando desconocido, no quiere decir que no esté o que no haya estado siempre.

  • M.Luisa

    Buenos días!  Luis,  antes de escribirte estas pocas líneas decirte que ya enlacé con  este libro que me recomiendas,  seguro que tú  ya habrás saboreado unas cuantas páginas yo lo haré también movida aunque sea  tan sólo  porque ya  lo poco que me ha dado tiempo leer  en sus primeras líneas lo he encontrado muy significativo.

    Significativo en el sentido por mí  ya expresado en varias ocasiones  de  cómo los descubrimientos científicos a principios del siglo pasado influenciaron a   la filosofía que  hubo de plantearse muchas cuestiones, una de ellas, por ejemplo, preguntarse  qué tipo de naturaleza tiene al fin que tener  aquella realidad  de la cual habla esta disciplina?.

    Como consecuencia de ello, entonces, lo que habrá de hacerse será  profundizar más en la filosofía del “estar” que la del “ser”. Aquí ya se vislumbra un intento de acercamiento entre la esencia especifica de Oriente y la esencia, digamos, judicativa de Occidente.

    No quiero alargarme, esto sólo ha sido efecto  de la emoción  que me ha producido sentirme aprobada en mi intuición nada más al entrar, como digo,  a leer sus primeras líneas.

    Fíjate que, tanto Wilben  como el autor de este libro son de cultura occidental y consiguen mediante esfuerzo unir lazos de conocimiento. Tan sólo déjame  referirme al concepto de Reconexión, que para mí no es tanto  tomarlo como un volver a conectar algo sino entender el término como una conexión real. Reconexión, un término que connota una previa estabilidad ante una posible posterior relación. Pues bien, por ejemplo, haciendo una analogía con el lenguaje, lo prioritario  para una filosofía del estar es la sintaxis  antes que la semántica, es decir,  antes que el significado  es aquel ámbito en el que las cosas antes de estar relacionas unas con otras están conectadas entre sí.  ¿No responde ello a la vez también a la pregunta que me haces sobre que hay que entender al hablar de un materialismo abierto?

    Nada de no dejar que no sea, nada de eso!  sino todo lo contrario dejar que sea él mismo  su propia realidad.

    Bien, amigo, déjame que te culpe a ti por alargarme tanto!

    Disfruta de la lectura del libro, a  ella me voy también a dedicar. Un abrazo

  • Hola Mª Luisa. Un placer conversar contigo. hasta el punto. De que me disponía a leer un libro que tengo empezado. Pero en el Internet y gratis. He echado una ojeada a ATRIO y veo tu comentario, al que responderle le doy prioridad. Pero el libro en si, me tiene embelesado, me apasiona, y te lo recomiendo. Es rompedor. Ademas también  en You Tube, simplemente poniendo -Reconexion- aparece abundante información. No digo mas, me remito a la información a la que fácilmente se puede acceder.

    Este es el enlace al libro:

    https://docs.google.com/viewer?a=v&pid=sites&srcid=ZGVmYXVsdGRvbWFpbnxleHRlbnNpb25lc3NhbHVkYWJsZXN8Z3g6NDQwZTcyZTJhMmQwODA4Zg&pli=1

    Esta muy manido. Pero creo cierto eso de. No es que sea época de cambio, sino que estamos ante un cambio de época. El libro este en cuestión es un reflejo palmario de que algo muy grande está sucediendo.

    La utopía.

    Estamos ante un recurso para desesperados. El mundo no evoluciona aplicando nuestra limitada mente en la acción. Si se confía en la divinidad. Entonces nos descargamos de los hombros el mundo. Es cosa de Dios. Mis pequeños hombros humanos, pueden soportar solo una carga humana. Quien no cree mas que en la inexistente materia. Piensa que el y otros como el están destinados, porque son muy “evolucionados”. A “transformar el mundo” o sea. A meter la pata.

    Me reitero: el bien que le hagamos a nuestros congéneres y al mundo. o sale como una canción de nuestro ser, con alegría, espontáneamente y gratuitamente. O muy posiblemente estemos persiguiendo un sueño de la razón. Sueños que producen monstruos. Según el pintor Goya.

    Eduardo Galeano, nos decía que la utopía sirve para caminar. No estoy de acuerdo. No hay camino mas apasionante y gratificante, que caminar hasta las profundidades de nuestro ser. Lo demás, es simple reflejo de lo que avances en ese camino. Si llegas lejos, todos y cada uno seriamos genios. Y entonces si. Influiremos beneficamente en la sociedad humana y en el mundo todo.

    ¿Que quieres decir, con un materialismo abierto?. Un materialismo dispuesto a dejar de ser materialismo?.

    Hoy el materialismo no se sostiene. Por eso la ciencia puntera, coincide con las tradiciones de sabiduría, que como sabemos, son predominantemente orientales.

    La Física Cuántica. Le da otro nombre al espíritu. Pero desde la ciencia, hoy se nos habla de lo espiritual. Con la rapidez que evoluciona el mundo. Marx es un dinosaurio. Y el Papa, otro mas antiguo.

    Bueno amiga. No sigo. Me está llamando el punto donde dejé la lectura del libro. Si lo lees e investigas. Estoy seguro no quedaras defraudada. Y esto para todos.

     

    Cordiales saludos.

  • George R Porta

    Con gusto, Ana, aprendo mucho hacienda estas cosas y si valen para alguien, tanto major. In saludo cordial.

  • ana rodrigo

    Gracias, George, por ofrecernos un compendio tan completo de una actitud vital tan importante como es la utopía. Solamente diría “amén”

  • M.Luisa

    No hablemos de años, Luis, que yo te gano! Leyéndote veo que en la búsqueda de la verdad hemos ido por caminos diferentes, sin embargo tenemos muchos puntos de encuentro. Para ello tú elegiste Oriente y yo me empeciné en investigar  de dónde podía provenir el fallo de Occidente,  tarea en la que he visto, al final del camino, bastante complementación entre ambos horizontes.

    Pero vayamos al asunto, considerar el Bien Común de la humanidad desde la utopía significa concederle a ésta  aquel lugar donde es posible llegar,  es la realidad misma dando de sí. Esta posibilidad es más que la mera fuerza natural de la materia en la que en ella puso Marx todas sus expectativas dialécticas en oposición al idealismo.  Lo cual,  así como éste concibe la conciencia como principio de la realidad, para el materialismo las ideas tienen un origen físico, lo primero es la materia y de ella se deriva la conciencia.

    No parece que hasta aquí, Marx estuviera desencaminado,  lo que ocurrió, a mi modo de ver,  fue que no supo ver el carácter dinámico de la realidad material cuando ésta se concibe precisamente como tú muy bien apuntabas ayer,  fundamentándola en  una consideración más amplia de la meramente corpuscular, es decir   entendiendo la materia cuánticamente desde un materialismo abierto que es el que crea todo tipo de posibilidades para   orientar  la acción humana.

    La materia así reducida fue lo que le condujo a Marx caer de nuevo en el racionalismo al que él mismo criticaba. Por tanto de lo que se trata es de la primacía otorgada a la sensibilidad que sería el origen material antes referido, pero el defecto de Marx fue considerarla como una facultad pasiva, como un residuo idealista contemplativo de lo real olvidando que la sensibilidad humana es ante todo actividad sensorial. Praxis, en definitiva.

    Bien, por estos intercambios, Luis! Un cordial saludo

  • George R Porta

    Pido perdón anticipadamente por la longitude de este comentario, pero no sé como mantener la numeración de los párrafos que le ofrece una especie de esqueleto necesario cuando traslado el escrito a la ventana de Atrio que tiene su propio format y que prevalence. Gracias.

     
    La noción de utopia según Ricoeur:
     
    1.               La utopía ocurre en la historia, no fuera de la historia, por lo tanto no es alienante si es utopia auténtica.
     
    2.               No es un sueño o un deseo (ideología); niega la posibilidad de realidades alternativas que carecen de dirección o sentido (por ejemplo, el consumismo o comprar compulsivamente que conduce al descarte igualmente compulsive e inmoral.
     
    3.               La utopía da sentido a la acción política: Exige una estrategia a fin de empujar la historia en la dirección necesaria es decir éticamente válida, con lo cual coloca su aspecto ético en primer plano (P. Ricoeur y G. Taylor, Ideology and utopia, N. York, Columbia University Press, 1986); la utopía excluye la posibilidad de atribuir a la historia un sentido único y demanda la constant búsqueda y reafirmación de sentido.
     
    4.               Mantiene la tensión entre lo que es y lo que debe ser y posibilita la relación entre ética y política; es un principio regulador de la praxis, garantiza la «urgencia» de autodeterminación, de construir el propio destino humano; el cual va siendo definido «haciendo camino al andar» (Machado).
     
    5.               La utopía alimenta una antropología del ser «humano-proyecto», en el sentido que I. Ellacuría escribió en Utopía y Profecía (en Mysterium Liberationis, conceptos fundamentales de la teología de la liberación, San Salvador, UCA Editores, 1989, pp. 393).
     
    6.               Dos elementos estructurales fundamentales e imprescindibles que autentican y legitiman la utopia incluso en su relación con lo mítico-escatológico:
     
    a.               Crítica del presente: Denuncia del orden vigente, reprochándole que sea un obstáculo para moverse en la dirección ética necesaria; está dirigida a impedir la dogmatización de ningún modelo político; la utopía no es una construcción ideal fuera de su contexto histórico, sino parte misma de la historia que se vive y viéndola, al andar se la realiza (Cf. Salvador Santos Pacheco, Un Paso un Mundo, Córdoba, El Almendro, 2007);
     
    b.               La utopía propone aquello que debería existir, por lo tanto, promueve alternativas; transforma la insatisfacción en acicate para pensar buscando y buscar pensando. De ahí la importancia inalienable de su elemento crítico, profético de denuncia.
     
    7.               La perspectiva utópica implica la constante comprobación y modificación o adaptación del curso; por lo tanto, debe reorientar o corregir la acción política, no hacia un destino predeterminado en teoría, sino constantemente revisado y re-planteado:
     
    a.               Esto fortalece la autoconcepción de la humanidad como totalidad: La utopía es inclusiva y por eso enemiga consciente e intencional de la hegemonía de grupos o la estratificación social
     
    b.               Afirma a la persona como singularidad: Cada cual define su inclusión en congruencia con el proyecto colectivo
     
    8.               El fin al que se orienta es un imperativo moral o ético pero no uno que viene predeterminado o impuesto desde antes o desde afuera por una vanguardia ideológica;
     
    9.          La utopía es naturalmente subversiva; busca echar por tierra el orden injusto establecido, manteniéndose abierta a la necesidad según que ésta es descubierta, no inventada desde antes o desde afuera de la propia acción inspirada por la utopía y modificadora de este presente que trata de desarticular;
     
    10.          La intención ética es descrita por Ricoeur como «anticipación», como una especie de «cross-over» o traducción al momento presente de las exigencias del ideal utópico. Esta «anticipación» o «primicia» constituye un motor de la propuesta utópica, no distrae de ella. La utopía es historia, metahistoria, realizable, pero irrealizada (Cf. I. Ellacuría, Op. Cit., 1989, pp. 393
     
    11.          La transformación global que pretende la utopía exige unas mediaciones adecuadas. Ricoeur llama a esto «transformación de la experiencia histórica». Puede hablarse de logros con respecto al pasado, pero los objetivos utópicos permanecen siempre en el horizonte, a la vista. (Cf. Pérez J. A., Escatología y Utopía en Paul Ricoeur, en, Los caminos de la interpretación, Actas del Simposio Internacional sobre la filosofía de Paul Ricoeur, Paris, Trillas, 1997, 432-433.
     
    12.          La utopía sostiene la esperanza, pero ésta no describe un determinado final feliz, solo promete su viabilidad sin definirlo o describirlo.
     
    13.          La utopía es tal si mantiene su carácter profético de denuncia y de urgencia de acción constructora de un orden mejor, nuevo. Cf. I. Ellacuría, Op. Cit. 1989, p. 393). La utopía es un no al presente
     
    14.          La utopía fomenta el proyecto de liberación desde la reflexión hermenéutica que mantiene viva la memoria histórica; exige una especie de «examen de conciencia» comparable al estilo ignaciano que implica un discernimiento constante de las motivaciones y fines.
     
    15.          La utopía no prove de una fuga o vía de escape de la actualidad o la lógica de la acción en dirección a soñar despiertos. Esta especie de dicotomía entre ideal y acción emerge, según Ricoeur, se produce como erupción de la inercia de la situación establecida, expresa su resistencia, su negativa a cambiar o a desaparecer, lo que otros llaman en términos cuasi freudianos «instinto de preservación» pero que en realidad es destructivo para la humanidad como conjunto.
     

    17.          Ricoeur afirma: La función de la utopía consiste entonces, en proyectar la imaginación fuera de lo real, en otro lugar que es también un ek-topos, un «no-sitio». (P. Ricoeur, Op. Cit, p. 215).

     
    18.          Si la ideología tiende a preservar justificándola la realidad, la utopía la denuncia en su injustica y la cuestiona en su misma esencia.
     
    19.        De esta forma, de tres modos concretos la ideología prevalente refuerza, redobla, preserva y, conserva, el grupo social tal como es. (Cf. P. Ricoeur, Lectures en ideology and utopia, N. York, Columbia University Press, 1996, p. 17). La ideología y la utopía existen en un marco común. Es difícil conectarlas, por eso Ricoeur propone tres niveles de análisis y tres formas de contrarestar el carácter destructive de la ideología sobre la liberación promovida por la utopía:
     
    a.               La ideología como distorsión y enmascaramiento de la sociedad, como distracción o entretenimiento. Frente a ésta, la utopía plantea una lógica de corrección, en términos de todo o nada, no medias tintas
     
    b.               La ideología como legitimación de la realidad, afirmando que las ideas son universales en la medida que representan a las clases dominantes. Frente a esta justificación del poder vigente y de las ideas que lo sostienen, la utopía somete a juicio a dicho poder dominante o hegemónico y a su modus operandi, incluyendo las ideologías pertinentes;
     
    c.               La ideología como integración de la realidad, es decir, como sistema de ideas que da cohesión a una sociedad, a menudo, en relación con su origen fundacional, por eje., una guerra de independencia. Frente al «ser así y no de otro modo», la utopía propone y exige «un ser de otro modo», «de otro sitio».
     
    20.          Ricoeur advierte del peligro real de ideologización de la utopía y señala el lugar o la naturaleza de su vulnerabilidad: Tan pronto como se la escoge como la única opción o destino insoslayable, se la convierte en un objeto de deseo, sueño. (Cf. P. Ricoeur, Utopía, en, Concilium, 41 (1969), pp. 157-158.
     
    21.          Con respecto a la escatología, de la cual procede la utopía, Ricoeur señala que el riesgo de «escatologización» de la utopía se resuelve en el necesario continuo replanteamiento de la utopía desde la hermenéutica crítica. (Pérez, J. A., Op. Cit, pp. 429-430). Este es un riesgo en el que la religión como ideología es particularmente destructiva y paralizante de la acción política y convierte a la religión en una experiencia decadente porque le arrebata su dinámys transformativa.
     
    22.          El verdadero «fondo mítico» de la utopía es su simbolismo, que expresa «sentido» y motiva a la razón pensante, pero que rechaza la mera intelectualización.
     
    23.          La reflexión hermenéutica mediada conduce a una utopía sostenida, desde la antropología de la fragilidad, es decir teniendo en cuenta la obvia posibilidad del mal o del error; por eso la utopía, según Ricoeur, se opone radicalmente a toda ontología triunfante o triunfalista.
     
    24.          La utopía necesita mantenerse consciente de sus límites para asegurar la dinamicidad que la empuja al futuro.
     
     
     

  • ana rodrigo

     
    La historia de la humanidad ha sido un fluir constante, con retrocesos y fracasos, pero siempre persiguiendo esas, en principio utopías, como dice Tamayo, pero que se han ido convirtiendo en conquistas irrenunciables.
     
    Y estas conquistas han sido posibles gracias a personas lúcidas y generosas como es el caso de Francois Houtart. Es cierto que nadie da lo que no tiene, y no es menos cierto que la diversidad de personas hace que nos complementemos cada cual con sus capacidades y sus aciertos.
     
    Nadie pone en duda que Houtart fue un hombre excepcional, no sólo en sus conocimientos y en sus utopías, sino en su compromiso vital para colaborar en que se hiciesen realidad.
     
    Tuve la suerte de escucharle en varias ocasiones y hasta de compartir mesa con él en dos ocasiones, y doy fe de su fuerza, de su energía, de su sabiduría, de su entusiasmo incansable a pesar de que yo lo conocí ya con una cierta edad.
     
    Afortunadamente el legado heredado de nuestros antepasados es lo que va levantando ese edificio en el que Houtart y tantos otros/as han hecho su aportación para ir construyendo un mundo mejor.
     
    Y como el mundo está lejos de ser perfecto, nuestra es la tarea de la cuota que nos corresponde.
     

  • Hola querida Mª Luisa:

    Sabes que Marx. Ha sido “san” Marx. Para infinidad de gente. Fue santo de mi devoción para mi también en mi juventud.

    A mis años. Veo la inmensa locura que aún nos envuelve. Todo radica en nuestro interior, en nuestra intima sabiduría. Si no la tenemos. Seguro que erramos.

    Buscando ordenar el mundo según nuestra necedad. Lo que hacemos son desastres. Y meto en el mismo saco al comunismo y al fascismo. Claro que el fascismo, mas loco aún.

    No he leído a François Houtart. Ni me interesa. Tamayo no menciona de este intelectual, el que propugne la introspección. De todo se aprende. Pero prefiero gastar mi tiempo, según mis intereses.

    Hoy. Los sabios y profetas que me interesan. Son los que anuncian y propugnan, el Salto Cuántico. Einstein decía que. “No podemos resolver nuestros problemas con el mismo pensamiento que usamos al crearlos.”

    Los profetas del Salto Cuántico. Como hay quien dice ahora al milenario Despertar. Nos intentan llevar a otro nivel de consciencia mas ampliada. Y sabemos probadamente que existe y que nos hace vivir mas felices. Si no trabajamos nuestra interioridad, para ampliar nuestra consciencia. Me reservo mi opinión, de lo que pienso, de la persona que no lo hace….

    Hemos agotado las posibilidades del ego meramente racional. El ego egoísta, nos pone entre la espada y la pared. Amenaza destruirnos. Época de crisis . Algunos sabemos la solución, el camino, lo cual no quiere decir que sea fácil. Pero posible si. Ademas Dios nos está ayudando. “Dios aprieta pero no ahoga…”

    La enormidad de libros, etc. de gente que no ejercita mas que su intelecto. Con su parte intuitiva atrofiada. No me interesan. Son de la tercera dimensión, a trascender a la quinta. Leer según que libros, hace me sienta, como si me tiraran de la chaqueta para atrás….. Creo que sentiría eso leyendo a Houtart y también a Tamayo…..

    Intuitivamente, hace tiempo que decidi interesarme por lo nuevo. Y acerté. ¡bingo…!. Hoy, ni tengo miedo, ni me desespero. Wakan Tanka. el Gran Misterio, está con nosotros. Amanece en el planeta, a la redonda. Lo que ocurre es que la oscuridad es mas intensa antes del amanecer.

     

    Un cordial saludo. Tocaya amiga.

  • M.Luisa

    Querido, Luis,  para mí la  interpretación de ese bien común de la humanidad al que François Houtart designa como   paradigma y que  J.J. Tamayo, a quien saludo desde aquí, nos trae para su reflexión,  no es tanto pienso,  para el logro de ese bien común,   la idea de  transformación que ha sido  lo característico del marxismo(antiguo paradigma)   sino  el hecho de profundización  del mundo  para abrirlo a sus propias posibilidades.

    Si la transformación nos deja en el primer paradigma marxista, la profundización nos abre a este  segundo en la búsqueda del bien común.  Y es precisamente en esta profundización  donde la búsqueda se da de bruces  con lo interior,    ese ámbito, Luis,  que tanto reclamas y que vertebra todo lo humano  sirviendo   como puntal de encuentro entre  Oriente y Occidente.

  • Matización:

    Después de escribir lo de abajo. He ido a mirar el Sol de frente (Sung Gazing). Intento que entre el disco dorado de luz, y mis ojos. No se interfiera pensamiento alguno. Pero no obstante si me he percatado y he pensado, que asistir a según que manifestación puede ser de lo mas legitimo y conveniente.

    Por ejemplo. las macromanifestaciones en Cataluña. Absolutamente pacificas.

    Lo errado es la violencia. Venga de donde venga.

  • Muchas palabras sin fuerza. Bien intencionadas, eso si.

    Los que hemos bebido de las fuentes marxistas. Como   François Houtart, todos o casi todos, tenemos o teníamos nuestro propio paradigma para solucionar los males humanos. Yo también había soñado mi propio paradigma. Ahora sueño otro. El no paradigma….

    El postmarxista. Se enfrenta a la realidad, con el mismo esquema marxista. A saber: transformar la sociedad humana, a mejor, pero desde el exterior humano. La interioridad humana casi que no cuenta. Las “masas” cambian la sociedad en sus estructuras. O sea se supone que el obrero, por el hecho de estar explotado, es un dechado de virtudes. Peor. Como el obrero esta alienado. Son las élites “luminarias”. las salvadoras del genero humano.

    Esto a los obreros que seguimos al marxismo. Nos llevó al despeñadero que conocemos. Me río yo de los “análisis objetivos de la realidad marxista”. No eran objetivos en absoluto. Eran reduccionistas. Como reduccionista es mirar la realidad desde la lente única de lo económico.

    Ya lo sabéis. Mas o menos dice así. “Buscad el reino de Dios, y su justicia. Y lo demás se os dará por añadidura”.

    Ergo. como el reino de Dios esta en nuestra interioridad. Coincido con la “frase de Jesús”.

    ¿Hemos de centrarnos exclusivamente en nuestra interioridad?. NO. Las mas remotar tradiciones de sabiduría, junto con la física cuántica de ahora, nos dice que todos somos Uno. Nos salvamos o condenamos juntos. Pero eso si. hemos de empezar trabajando nuestra propia interioridad, si queremos influir beneficamente en nuestro entorno mas próximo hasta llegar a lo universal. ¿Que paradigma tenemos pues?. El no paradigma. O si se prefiere. El paradigma de SER. Lo demás va rodado. “Se nos dará por añadidura”.

    Empezar intentando una organización social. Por muy bien orientada que sea. Sin contar con el “capital humano”. Sencillamente es un brindis al Sol.

    No necesitamos lideres políticos. Necesitamos imperiosamente maestros espirituales. Y ni eso. Propongo un autoempoderamiento al margen de seguir a maestro alguno. Seguir a un maestro es transferirle nuestra energía, que la necesitamos para nosotros. Ademas significa, seguir a un maestro, acomodarnos a su peculiaridad como ser humano que es. Y nosotros tenemos nuestra propia y exclusiva peculiaridad. Nuestro propio genio, por desarrollar.

    ¿Como no?. Podemos tomar del maestro que sea, una enseñanza, que haya pasado por nuestro exclusivo y sagrado filtro. Como podemos tomar de un libro o del Internet.

    Solos nacemos y solos morimos. Y solos estamos en la vida. pero dentro de nosotros tenemos una mina, un Sol. No busquéis la salvación fuera, rezándole a no se quien. Buscad en vuestro interior. Y repito. “Lo demás se nos dará por añadidura”.

    Entonces después de lo que digo. Quizá si necesitemos de algún “paradigma”. Pero como herramienta usada por el SER. Igual hasta usáramos ideas marxistas…

    Pero sin materialismo alguno. Ni dialéctico, ni “científico”, ninguno. Hoy sabemos de forma palmariamente clara que no hay materia. Que todo es energía y vibración. ¿De que el materialismo?. (Esto para mis “camaradas” tardorevolucionarios…..)

    Simplemente trabaja como bien entiendas, tu interior. Y estarás haciendo la revolución civilizatoria. Seras una célula en el sistema. Benéfica. Seras parte de la solución, no del problema.

    Y sin manifestaciones, barricadas etc. violencia y sangre al fin. Que violenta nuestro interior.

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