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Este extranjero

RevueltaDecía el general George S. Patton que “todo el mundo es un hijo de puta para alguien”, cosa bien cierta si recordamos las veces que hemos pensado que alguien era un hijo de puta en ese momento para cada uno de nosotros; incluso san Menas, anacoreta, cuya fiesta se celebra en la memoria eclesial en este día once de noviembre, aunque lo ha ocultado el bueno de San Martín de Tours partiendo la capa de tribuno con un desarrapado muerto de frío.

        Alfonso Guerra, 74 años, al dejar el Congreso de los Diputados donde ha estado desde el inicio de la etapa democrática posterior a don Francisco, ha observado que ” el mal existe. Hay personas que llevan el mal dentro. El mal existe, los seres humanos tienen que saberlo para evitarlo, combatirlo y condenarlo”. He releído esta nota de enero de este mismo año porque ayer murió a los 78 de su edad el filósofo André Glucksmann que ha dedicado buena parte de su producción intelectual publicada a “sugerir al lector que observe el mal, que muestra en los sueños más seductores a los comedores de hombres más feroces”. Alguien tan alejado de Gluksmann, como de Alfonso Guerra y del general Patton, como Vernon el autor de novelas policíacas de éxito lo ha dicho estos días al insistir en que le preocupan las personas y el mal que habita en ellas.

        Esta madrugada se han recuperado los cadáveres de tres personas que la mar ha arrastrado a las costas de Málaga mientras los servicios de rescate buscan a otras decenas de desaparecidos en el naufragio de una patera en la que se supone que viajaban los ahora hallados. Esta misma noche 17 ahogados en Lesbos, 7 de los cuales son niños. Desde que la fotografía del niño muerto durmiendo en la playa recorrió medios de comunicación y conciencias hace unos meses, han aparecido en esa misma mar los cadáveres de otros 115 niños y adolescentes que pretenden alcanzar las fronteras de la Unión Europea. Muchos hijos de puta para algunos.

        Porque no olvidemos o no ocultemos que las muertes, las derivas de desgracias, opresiones y crímenes que causan tanto dolor a tantas personas, devienen del mal que existe y al que hay que combatir. Y combatir el mal no solo es un deber moral kantiano, sino un beneficio político para nosotros y nuestro futuro. Y para los creedores en el Dios de Jesús, una exigencia de santidad.

        Las muertes de esta semana de algunos de los que buscan vivir en países europeos han coincidido también hoy con la de Helmut Schmidt, antiguo canciller alemán,a los 96 años. Fue teniente de la Wehrmacht en la Segunda Guerra Mundial, de raíces judías en su familia, mantuvo una durísima posición frente al acoso terrorista en la época siniestra de la Fracción del Ejército Rojo en su país, luchando a brazo partido contra el mal y las muertes producidas por el fanatismo de la extrema izquierda alemana. Mantuvo un lema muy criticado por unos y otros, que más o menos decía que el que necesitara una visión que fuera al oftalmólogo. Lo que cura es la realidad. También en la lucha contra el mal.

        Realidad en la lectio evangélica de la liturgia de hoy, cuando solo regresa agradecido “este extranjero” sorprendiendo al Maestro galileo, poco amigo de sirio fenicios, samaritanos y otros infieles a quienes no se les debía dar el pan de los hijos. La mujer que toco las borlas del manto, el loco de los sepulcros con piara al mar, este samaritano agradecido y el agua de la mujer del pozo de Jacob, ¿dieron un baño de realidad a Jesús y le convencieron de que había que ir al oftalmólogo para poder ir por todo el mundo?

 

4 comentarios

  • ELOY

    Lamentando , en primer lugar, la desgarradora situación humana que se está produciendo estos días (y desde hace tiempo) en la situación de inmigrantes y refugiados de diversos países y por varias causas, sin que las instituciones sean capaces de ayudar adecuadamente a estas personas, es también de lamentar la falta o insuficiencia de la toma de conciencia sobre este tema , que muchas veces no pasa de ser “una noticia más”  en la televisión o la prensa.

     

    A efectos de la toma de conciencia me parece muy interesante la reflexión de Oscar sobre la condición del extranjero y es de agradecer su esfuerzo explicativo.

     

    El tema merece no ser olvidado y es de esperar que siga presente en los artículos y comentarios en ATRIO:

     

  • oscar varela

    Hola!

    Aunque un poco “revuelto” el Artículo, me parece que a lo que apunta es a algo muy interesante, según interpreto la última fase:

    -” ¿dieron un baño de realidad a Jesús y le convencieron?“-

    A mí no me cabe duda alguna: ¡es así nomás!

    A Jesús y a cualquier hijo de vecino, a uno mismo.

    No podría afirmar que al “extranjero” pero sí al “forastero” (desde) las antiguas culturas lo han revestido de un halo sagrado: “El forastero trae nuevos dioses”, que son “otras costumbres”, “otros usos”. Por eso “temían al Señor que pasa” y se lo puede dejar pasar des-apercibido (viendo otro Canal).

    ……………………

    – “Es sabido que en las poblaciones de los pueblos primitivos hay casi siempre una choza o cabaña, casi siempre la mejor del lugar, la más amplia, la más aseada, que se llama «la casa de los extranjeros».

    En ella se recibe al extraño, al transeúnte, se le atiende, se le agasaja y se le escucha.

    Pues por una contradicción esencial, tan frecuente en las cosas humanas, el extranjero, que en esta etapa primaria de la civilización es el enemigo nato cuando se presenta en tropel y en colectividad, es a la vez, cuando llega señero o en mínimo grupo, una criatura como superior, que suscita emociones casi religiosas y que parece un poco divina.

    Platón casi siempre que habla del forastero que llega a Atenas, le suele llamar «el divino extranjero».

    ¡Extraño, extraño uso, que en formas más sutiles, menos palpables, perdura a lo largo de toda la historia humana hasta nuestro tiempo!

    ……………….

    El «extranjero» no es la persona singular, es una institución y, como dije, una magistratura, un hueco impersonal que llena uno tras otro todo el que hace este humildísimo hacer: llegar e irse.

    ¡Qué tema, señores, qué tema para hablar de él a fondo en ocasión opor­tuna!

    ¿Por qué, en igualdad de condiciones, esa prestigiosidad del extranjero como tal?

    No voy a dilucidarlo ahora en modo alguno; digamos solo que el extranjero es siempre, más o menos, el desco­nocido, y la fantasía humana, que en su primer movimiento es siem­pre generosa, llena ese vacío que es lo ignorado con sus fantás­ticas joyas y abre al extranjero un crédito de todas las virtudes y de todas las gracias.

    Claro es que con ello no solemos hacer sino pre­pararnos una desilusión.

    Pero la fantasía humana no renuncia por eso —el día que la fantasía renuncie, la humanidad perecerá.

    De la desilusión que un extranjero nos produce, renace ante un nuevo extranjero un nuevo brote de ilusión, un nuevo llamear de espe­ranzas;

    porque es la fantasía constante incendio, fénix de fuego, que se enciende y reenciende perpetuamente en su propias cenizas.

    El extranjero es el transeúnte que roza un momento nuestra existencia.

    Las confidencias más radicales las ha hecho un hombre a otro hombre totalmente desconocido para él, que encontró durante unas horas, en un vagón de ferrocarril o en el bar de una estación.

    Dos existencias, que un mo­mento antes se ignoraban por completo, gozan de un roce subitáneo y fugaz en la inmensidad del espacio.

    Es la moral de la tangen­te, y acaso ella explica el tenaz mito del extranjero.”-

    ……………………….

  • mª pilar

    La realidad del mal que nos rodea es tan evidente… que me pregunto cada día el por qué de tanta banalidad del mal que nos acorrala.

    Y recuerdo la frase de Jesús el Galileo.

    “Los hijos de las tinieblas, son más sagaces que los hijos de la luz”

    ¿De verdad, no podemos hacer nada, cambiar nada, trabajar en nada… para que empiece un nuevo amanecer?

    Quizá por esta razón, buscan ansiosos, otros planetas donde poder habitar… quizá… solo quizá, porque el mal se está afincando como rey supremo en este planeta hermoso, que de tanto maltratarlo lo estamos arruinando.

    Parece que la niebla insistente de estos días… me nubla la capacidad de ver con esperanza, un futuro mejor.

    mª pilar

     

  • oscar varela

    SOBREVIVIENDO

    (Víctor Heredia)

     
    Me preguntaron cómo vivía, me preguntaron
    ‘Sobreviviendo’ dije, ‘sobreviviendo’.
    Tengo un poema escrito más de mil veces,
    en él repito siempre que mientras alguien
    proponga muerte sobre esta tierra
    y se fabriquen armas para la guerra,
    yo pisaré estos campos sobreviviendo.
    Tristes y errantes hombres, sobreviviendo.

    SOBREVIVIENDO, SOBREVIVIENDO,
    SOBREVIVIENDO, SOBREVIVIENDO.

    Hace tiempo no río como hace tiempo,
    y eso que yo reía como un jilguero.
    Tengo cierta memoria que me lastima,
    y no puedo olvidarme lo de Hiroshima.
    Cuánta tragedia, sobre esta tierra…
    hoy que quiero reírme apenas si puedo,
    ya no tengo la risa como un jilguero
    ni la paz de los pinos del mes de enero,
    ando por este mundo sobreviviendo.

    SOBREVIVIENDO, SOBREVIVIENDO,
    SOBREVIVIENDO, SOBREVIVIENDO.

    Ya no quiero ser sólo un sobreviviente,
    quiero elegir un día para mi muerte.
    Tengo las manos nuevas, roja la sangre,
    la dentadura buena y el sueño urgente.
    Quiero la vida de mi cimiente.
    No quiero ver un día manifestando
    por la paz en el mundo a los animales.
    Cómo me reiría ese loco día,
    ellos manifestándose por la vida,
    y nosotros apenas sobreviviendo, sobreviviendo.

    SOBREVIVIENDO, SOBREVIVIENDO,
    SOBREVIVIENDO, SOBREVIVIENDO.

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