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¡Enhorabuena, Pepe Blanco, arquitecto y físico!

Pepe Blanco

Nos lo ha comunicado él con sencillez en uno de los hilos y lo agradecemos todos. Pepe ha acabado ya la carrera de Física, que era la ilusión de su vida y que empezó cuando la crisis, desgraciadamente, le fue dejando huecos en su actividad de arquitecto. En El Faro de Vigo aparece él con sus dos únicas compañeras de promoción y se explica allí cómo es la última promoción de Físicos en Ourense. Él habló en nombre de todos en el acto de graduación, con un precioso discurso que nos reproducimos a continuación:

Excelentísimo Sr. Vicerrector del Campus de Ourense,
Ilustrísimo Sr. Decano de la Facultad de Ciencias,
Autoridades académicas y civiles,
Señoras y señores,

Amar la física es amar el mundo. Al pensar en nosotros mismos, podemos llegar a vernos y a sentirnos como seres exiliados en un universo que nos resulta ajeno y extraño. En ese íntimo sentimiento de exilio, algunos descubrimos en la Física el camino que nos permite aproximarnos a la realidad que nos rodea, al universo.

En el universo de lo muy pequeño, gracias a la Física, podemos acercarnos a los complejos acontecimientos que en cada instante suceden en un átomo; podemos, incluso, invadir indiscretamente la intimidad de su núcleo.

En el universo de lo muy grande, gracias a esta ciencia, podemos introducirnos en el interior de las estrellas y averiguar qué sucede en ellas, cómo se van construyendo allí los átomos que algún día serán lanzados al espacio por una supernova. Y, gracias a la Física, podemos imaginar como puede ser el universo. Más aún, podemos imaginar como podrían ser todos los universos posibles.

En el ámbito de lo cotidiano, mediante la Física, comprendemos por qué una bombilla alumbra nuestro hogar, por qué la Tierra gira alrededor del Sol y por qué, quizás, algún día deje de hacerlo.

La Física es el camino que debemos transitar para comprender cómo es el mundo que nos rodea y cómo somos nosotros mismos, pues no somos sino un montón de átomos organizados, un sofisticado producto de la evolución, originariamente destinado a reducir la producción de entropía. Y como la mayoría de los átomos se forman en el interior de las estrellas, llegamos por la Física a descubrir que, efectivamente, como siempre se nos ha dicho, somos polvo. Pero polvo de estrellas.

Y así, desde nuestro sentimiento inicial de extranjeros en un universo extraño, recorriendo los caminos de la Física, llegamos al fin a la comprensión del universo no como una cárcel fría y oscura, sino como nuestro cálido y luminoso hogar.

En este punto, comprendemos que el conocimiento de las leyes y procesos del universo que nos describe la física, nos permite, además, recrearlo. Se abren entonces para nosotros las puertas de la tecnología que, basada en aquellas leyes y procesos, y en los conocimientos de otras áreas del saber, nos permiten modificar el universo que nos rodea y transformarlo ya en nuestro universo humano y cotidiano.

Para llegar a esta reflexión, hemos andado un largo camino de cinco años. Un largo recorrido de clases, prácticas, trabajos y exámenes, que hoy llega a su fin.

En estos momentos, queremos expresar nuestra gratitud hacia quienes nos han facilitado el haber llegado hasta aquí. Gracias a nuestras familias, por su constante apoyo; a nuestros compañeros y compañeras por su presencia y ayuda cotidianas. Gracias a nuestra Universidad, por haber puesto a nuestra disposición sus instalaciones y recursos. Y, en fin, manifestamos nuestro especial agradecimiento a nuestros profesores y profesoras, por habernos transmitido generosamente sus conocimientos y su pasión por la Física.

No puedo abandonar este estrado sin mencionar que somos la última promoción de Ciencias Físicas de esta universidad. Nos gustaría que, en un futuro cercano, se les vuelva a dar a quienes lo deseen, la oportunidad de seguir descubriendo, en este Campus de Ourense, el universo que nos rodea. Porque estudiar Física sirve para conocer el mundo y, en la medida de nuestras posibilidades, para transformarlo. Y porque conocer y amar la física es, al fin y al cabo, conocer y amar el mundo.
Gracias por su atención.

Pepe Blanco empezó a intervenir en ATRIO hace muchos años, siendo un arquitecto que sabía discutir de Teología de todo con rigor y amabilidad. Recuerdo sus diálogos sobre la Trinidad y la Teología Eermegentista, principalmente con Gelatel, un ingeniero hispano-chileno que después nos abandonó y del que ha hecho un extraordinario elogio Xabier Pikaza. Desgraciadamente aquellos comentarios quedaron borrados en un cambio del software en 2010. Pero no se borraron los post. Y como muchos no han tenido el placer de leer y comentar sus artículos, hoy, tras este homenaje al nuevo ingeniero físico, reproducimos uno que publicó en ATRIO hace más de cinco años:

La certeza del no-conocimiento

04-Mayo-2009    Pepe Blanco Labrador

    Pepe Blanco nos ofrece hoy una reflexión muy pensada, surgida de las ideas y los debates que ha seguido muy activamente en ATRIO desde hace varios años. Pepe es arquitecto en Orense y habla de las cosas del entendimiento y del espíritu con rigor casi matemático y apertura creadora. Le agradecemos que se haya decidido a exponer sus ideas más personales al comentario y discusión. Y esperamos que sea la primera entrega de una serie enriquecedora para todos.
  • I. PRIMER POSTULADO

Me parece que puede ayudar al discurso sobre una nueva espiritualidad aceptar como postulado que la mística pertenece al ámbito de la creación. Es decir, los sucesos místicos son fenómenos naturales aunque, de entrada, pudiéramos pensar que en nuestros días son estadísticamente infrecuentes. Pero esa rareza, de ser cierta, no vendría al caso. Probablemente, hace 500.000 años, o un millón, o más tiempo aún, el pensamiento que hoy llamamos racional, era también una rareza entre los primeros homínidos y sus predecesores. Y hoy, a nadie se le ocurriría dudar de la “naturalidad” del discurso racional: la razón pertenece sin lugar a dudas al ámbito de la creación. Aceptemos que la mística, también. Creo que este supuesto se acepta sin dificultad, aunque puede haber quien lo rechace, pues de él se sigue que la mística no pertenece al ámbito de la revelación -para aquellos que admiten la existencia de éste-. Por ejemplo, a un místico judío tradicional le costaría aceptar este postulado, pues para ellos el éxtasis místico solía ser interpretado como vehículo de revelación, habitualmente del profeta Elías.

El que aún no podamos dar cuenta cabal -es decir, científica: física, bioquímica, etc.- de un fenómeno místico, tampoco tienen por qué desalentarnos a aceptar el postulado propuesto. Al fin y al cabo, los investigadores todavía estudian los mecanismos neuronales del pensamiento racional sin haber conseguido aún -que yo sepa- explicarlo neurológicamente con rigor y en su totalidad.

Si admitimos este postulado, deducimos la universalidad del suceso místico. Por su carácter natural, genéticamente condicionado, la razón, la posibilidad racional del ser humano, es la misma aquí que en China; la posibilidad mística, también. Está claro que una y otra se podrán actualizar en formas diferentes, según los lugares, épocas, etc., pero en esencia creo que podemos admitir que son las mismas siempre y en todas partes.

  • II. SEGUNDO POSTULADO

Más sorprendente puede ser, para algunas personas, aceptar el siguiente postulado: la razón, el pensamiento, las palabras, algo nos pueden transmitir acerca de lo que sucede en los estados místicos del ser humano. Acostumbrados como estamos a asociar lo místico con lo inefable, probablemente a muchos les cueste aceptar este postulado. Sin embargo, las consecuencias de no aceptarlo son dramáticas: apaga y vámonos. De entrada, el que suscribe no podría estar escribiendo estas líneas que, en conjunto, resultarían absolutamente incomprensibles a cualquier lector. Espero que, al menos uno, un lector, finalice la lectura de este texto con la certeza de haber captado algo. Con eso sería suficiente para aceptar el postulado. Si no lo aceptamos, que cada cual coja su mochila y se vaya a una cueva del Tíbet a solazarse en las cumbres esplendorosas de su solipsismo; desde allí, solamente podrá comunicarse con sus amigos para contarles que allá arriba hace mucho frío o para comentarles, horrorizado, que ha visto las huellas del yeti.

Es posible que algún día surja un Aristóteles de la mística, alguien que sea capaz de identificar y construir un lenguaje propio para la mística, como hizo Aristóteles con la razón. Hasta entonces, no nos queda más remedio que aceptar que la razón nos ofrece una cierta aunque limitada posibilidad de hablar de lo místico.

Si lo pensamos detenidamente, podremos ver que este segundo postulado no es un disparate. Nadie duda que el pensamiento racional se construye con palabras. Imaginemos ahora una hoja de papel con una serie de polígonos dibujados sobre ella: un triángulo, un cuadrado, un pentágono, un hexágono, un heptágono, un octógono, un eneágono, un decágono. Esa serie de dibujillos, ¿constituyen un razonamiento lógico? ¿Pertenecen esos dibujitos al ámbito de la razón? Me parece que está claro que no. Sin embargo, esos dibujitos son capaces de expresar un orden lógico perfectamente verbalizable, pues cada una de esas figuras tiene un lado más que la anterior y uno menos que la siguiente.

Fijémonos en el triángulo. El triangulito que he dibujado sobre mi papel, ¿es un pensamiento racional? En absoluto. Sin embargo, quienes conozcan la ciencia de la Geometría Métrica, comprenderán ese simple triangulito en toda su profundidad. A ellos el triangulito les hablará de ángulos, de alturas, de apotemas, de catetos, de hipotenusas, de baricentros,…, y de las numerosas relaciones perfectamente conocidas existentes entre todos ellos. La Geometría es un magnífico saber racional; el triangulito dibujado en mi papel, no lo es. Pero, para un geómetra, ese triangulito transporta consigo y lo expresa, todo ese saber perfecta y estrictamente racional. Y un ignorante de la Geometría, que tenga paciencia y mucha moral, se puede sentar delante del triangulito y empezar a buscar relaciones entre sus elementos, y probablemente encuentre alguna, aunque sea incapaz de demostrarla con rigor.

Así como el dibujillo “nos puede hablar” sobre sesudos conocimientos racionales, aceptemos que, análogamente, el discurso racional, lingüístico, algo puede comunicarnos de lo místico a quien esté en condiciones de verlo.

Puesto que este punto me parece fundamental, abundaré sobre él. Me aproximaré a él desde otro punto de vista, con otro ejemplo.

  • III. EL CREER INTRANSITIVO DE LA MISTICA

En Física de Materiales, son bien conocidos los estados de deformación de la materia sometida a la acción de una carga. Cuando un material cualquiera, por ejemplo una barra de hierro, se somete a una carga, atraviesa un primer estado llamado de deformación elástica. Cuanto mayor es la carga, más se deforma, con la particularidad de volver a su estado inicial cuando desaparece la carga. Si la carga aumenta hasta superar cierto límite, el material entra en el llamado estado plástico de deformación. Entonces, el material se comporta como si fuera plastilina: con un mínimo aumento en la carga, se produce una deformación infinita, lo cual vale tanto como decir que pierde toda su capacidad resistente y, aunque se suprima la carga que lo sometía, ya nunca recuperará su estado inicial. El material ha colapsado. Si fuera la viga maestra de una casa, esta se derrumbaría.

Pues bien, se me ocurre pensar que habitualmente usamos el lenguaje en su estado elástico de deformación. Usamos las palabras que conocemos con sus significados habituales, más o menos adecuados a lo que percibimos, sabemos y queremos decir. Con frecuencia es inevitable forzar el lenguaje para expresarnos mejor. Entonces lo deformamos, y de ahí muchos problemas en la comunicación, pues con frecuencia sucede que lo que yo quiero decir con tal palabra, no es lo que esa palabra significa según el DRAE, o según su significado habitual en un ámbito social determinado o simplemente según el significado que le atribuye mi oyente. Esa deformación de la lengua que con frecuencia dificulta la comunicación, otras veces la beneficia, como sucede a veces con las invenciones de los buenos literatos que, deformando la lengua, la perfeccionan.

Aceptada esta comparación, podemos decir que la mística, al intentar expresarse a sí misma mediante la palabra, lleva el lenguaje a su estado plástico de deformación. El místico usa el lenguaje en su estado plástico de deformación, lo moldea a su capricho, sin tener en cuenta los límites semánticos que habitualmente constriñen el significado de las palabras.

Tal vez esto se entienda mejor contando, por ejemplo, que un místico judío no lee un versículo de la Torá, ni tampoco lo interpreta: lo abre. Abre un versículo y encuentra en él multitud de significados. Hace con el versículo lo que quiere: accede al estado plástico de deformación de la lengua.

Si lo que buscamos es aceptar la capacidad de la lengua para contarnos algo de lo que sucede en los estados místicos, parecería que nos acabamos de tropezar con un grave inconveniente: si una palabra puede expresar infinitos significados diferentes, vale tanto como decir que no sirve para nada, que no expresa nada, que es como una variable X que puede ser sustituida por cualquier valor. Y sin embargo, lo que desvela esto, es lo que llamo el creer intransitivo de la mística. Me explico:

Tradicionalmente, el verbo creer ha sido necesariamente transitivo, pues necesita un objeto directo: creemos algo o en algo. Creemos en Dios, creemos en Jesús, creemos que Dios creó el universo, creemos -los que crean- los diferentes dogmas católicos,… Este creer transitivo es el propio de la Teología y, por ende, de la espiritualidad tradicional.

La mística permite el acceso a un creer intransitivo, un creer que no necesita objeto directo, que no se refiere a una realidad determinada ni se verbaliza referido a las palabras que la expresen. Para el místico, creer no es la adhesión a un relato pormenorizado de la historia de Dios ni a una descripción de Su naturaleza, sino que para él, creer, es un estado del alma. Y es que la mística no es una fuente de conocimiento, sino de plenitud y de certeza. Lo diré con una paradoja típicamente mística: la mística es la certeza del no-conocimiento.

A mi entender, es esa plenitud lo que transparenta la lengua en su estado plástico de deformación moldeada por el místico. No importa la interpretación de las palabras, cuanto la certeza que la ilumina.

Podemos formular, en consecuencia, que la certeza que procuran los dogmas de la teología en su creer transitivo, es sustituida en la mística, por la certeza, por la plenitud que emana de la propia experiencia espiritual profunda. Es el creer intransitivo de la mística.

  • IV. HACIA UNA NUEVA ESPIRITUALIDAD

Todos los seres humanos somos, por el hecho de serlo, seres racionales, inteligentes. Pero no todos somos Euclides, Newton, Riemman o Einstein. Análogamente, me parece interesante llamar la atención acerca de lo siguiente. Al hablar de mística, tendemos a pensar inmediatamente en el éxtasis místico, siendo proclives a reducir todo lo místico a él. Pienso que no es así, sino que existe una mística en “sentido débil” que, sin llegar al éxtasis místico –mística en “sentido fuerte”-, pertenece a su mismo ámbito y está al alcance natural e inmediato de cualquier ser humano. Y creo que, para muchos, -en realidad, para todos-, ese es el punto de partida hacia una nueva espiritualidad. Si aceptamos eso, tal vez descubramos que, como sugería al inicio de este texto, los sucesos místicos, los estados místicos del alma, no son tan raros en la actualidad como podríamos temer en una primera aproximación a ellos. También podremos entender que esta “nueva” espiritualidad no es, en rigor, tan nueva. Es más, creo que siempre ha estado ahí, latente, incipiente a veces, enmascarada con frecuencia por la adhesión a los más variados creeres transitivos.

28 comentarios

  • Santiago

    No por haber llegado tarde, siento que soy menos…POR ESO  y o tambien quiero felicitarte por tu gran éxito al lograr terminar tu carrera de Ciencias Físicas….Y yo tambien recuerdo, como Rodrigo, cuando nos comunicaste en este mismo bloque tu decision de dar este nuevo giro a tu vida en la consecución de lo que era tu verdadero interés de tu intelecto…y lo importante que iba a ser para ti….en el future…Ahora felizmente se te ha hecho realidad

    Y verdaderamente creo que escogiste bien…La Física, no cabe duda, y singularmente la astro-física nos lleva a un
     mundo apasionante donde la investigación del “misterio” es constante…y las aportaciones diarias de la Ciencia son
     casi vertiginosamente dinámicas y hasta existe  cierta dificultad para poder “leer” tanto…y tratar de estar “al día”.
    .

    Siempre he podido dialogar contigo y me he sentido a gusto con tus comentarios, a pesar de nuestras diferencias….No dudo que seguirás profundizando honestamente en el camino de la verdad….puesto que la pura CIENCIA nos va a llevar cada vez mas a llenar un poco mas nuestra vocación natural…que es el conocimiento…el querer comprender un poco mas la maravilla de la existencia y de la vida en el Cosmos….puesto que es parte de nuestra estructura de ser racional y humano…a la que nunca podemos renunciar

    Mis mejores deseos para el presente y el futuro desarrollo de tu nueva carrera

    Un saludo cordial    de Santiago Hernández
       

  • oscar varela

    Hola!

    Tal vez pepe blanco pueda darnos una visión actualizada de cómo anda la cuestión de la BRONCA EN LA FÍSICA habida hacia la pasada década del ‘30
    …………………

    1.- Los Problemas del Progreso.

    El progreso que la Física ha hecho en el siglo pasado fue fabuloso en precisión y en extensión.

    Ese mismo avance ponía inquietos a los físicos cuando se planteaban:
    * por un lado los grandes hechos observados en las cosas,
    * por otro lado las teorías a que habían llegado.

    La correspondencia entre sus teorías y los hechos; entre el cuerpo de las observaciones y el cuerpo de los conceptos o doctrinas se les hacía equívoca. Hay, sin duda, correspondencia, pero no se sabe bien en qué consiste.
    …………………..

    2.- Ejemplo didáctico

    Los espec­tadores dejan en el guardarropa del teatro sus sobretodos y reci­ben, en cambio, fichas donde hay inscritos números:
    * a cada ficha corresponde un sobretodo y un lugar del guardarropa;
    * al conjunto de fichas corresponde el conjunto ordenado de sobretodos y sus lugares.

    Cualquiera puede, con nuestra ficha, encontrar nuestro sobretodo, aunque no lo haya visto nunca.

    Las fichas nos hacen saber no poco acerca de los sobre­todos.
    Sin embargo, una ficha se parece poco a un sobretodo.

    Puede haber, entonces, correspondencia sin haber semejanza.

    * El conjunto de las fichas es la teoría física;
    * el conjunto de los sobretodos es la naturaleza.

    NOTA: con una diferencia: las fichas son, al fin y al cabo, cosas tangibles y visibles como los sobretodos. Suprímanse las fichas, queden sólo los entes ideales que son los números y sus combinaciones, y esto es lo que constituye la teoría física. Por tanto, algo que se parece a la naturaleza mucho menos que una ficha a un sobretodo.

    3.- La ciencia Física ¿es Conocimiento?

    Esa fue la situación a que había  llegado la física del primer cuarto de siglo pasado. Una situación bas­tante paradójica y azorante.

    La Física es, para el occi­dental, la ciencia por excelencia, el orgullo de toda su civilización.

    Pero:
    * Ciencia parece querer decir conocimiento, y
    * Conocimiento parece significar presencia en nuestra mente de lo que las cosas son.

    – Mas la ciencia física no nos pone en la cabeza más que fichas, me­nos aún, números.
    – De las cosas mismas no pasa nada o pasa poco más que nada a nuestra mente.

    * ¿Cabe seguir llamando a eso cono­cimiento?
    * ¿No podría, con igual fundamento, llamársele guarda­rropía?
    …………………

    4.- El “Conocimiento simbólico” es de verdad “Conocimiento”?

    El caso es que los físicos mismos no han podido menos de percibir el extraño carácter que en cuanto conocimiento ofrece su ciencia. Y algunos de ellos se han resuelto a declarar que la física es un «conocimiento simbólico»;
    (el que tiene de los sobretodos quien no los ha visto jamás, pero posee el conjunto de las fichas, y sabe que a cada una de éstas corresponde uno de aquéllos y el lugar de la percha en que está colgado.)

    A lo que no se han resuelto los físicos es a reflexionar enérgicamente sobre si un conocimiento simbólico es en serio cono­cimiento.

    ¿Por qué ha de ser la física un conocimiento?

    ¿Por ventu­ra es el conocimiento una cosa tan clara que parezca justificado el empeño de las «ciencias» en ser tenidas por conocimientos?

    ¿Por qué no ha de ser la física, y en general las «ciencias», otra cosa: por ejemplo, técnica y nada más, técnica y nada menos?

    Después de todo, si alguien dijese que el conocimiento fue sólo un ensayo y una ilusión de los hombres de Grecia, que terminó en glorioso fra­caso, diría algo mucho menos extravagante y mucho más profundo de lo que al pronto parece, aunque acaso no sea lo últimamente ver­dadero.
    ………………………
     
    Referencia: pequeñísimo espumado de BRONCA EN LA FÍSICA – Serie de Artículos de Ortega y Gasset para el Diario LA NACIÓN de Buenos Aires, septiembre-octubre-noviembre de 1937 (OCT5).

  • pepe blanco

    Muchas gracias, Rodrigo. También yo recuerdo aquel comentario que, si no me falla la memoria, respondía a uno tuyo en el que nos comentabas que ibas a estar ausente una temporada, pues te marchabas a los USA a hacer un máster. Aunque, la verdad es que no estoy seguro de que fuera así como lo recuerdo.
     
    …………………..
     
    Muchas gracias, M. Luisa, por tu esfuerzo para explicarme esas cosas tan difíciles. Todos tenemos nuestras limitaciones, y yo reconozco que me desenvuelvo mucho mejor con la física que con la metafísica.
     
    …………………………………
     
    Ana, la explicación de lo que te ha intrigado tendrá que esperar. Ayer y hoy he estado liado, y mañana salgo de viaje y estaré unos días fuera. Aunque supongo que ocasionalmente tendré acceso a internet, la explicación que me pediste, te la ofreceré a la vuelta.

  • M.Luisa

    Hola Pepe!
     
    No es fácil lo que me pides: explicar la  idea que subyace  en el concepto de trans-cendentalidad en la frase  que subrayas, por eso me he tomado un poco de tiempo. Yo intento comprenderla     contextualizándola dentro de un ámbito en el que   relacionándose   con  otros conceptos filosóficos  creados a la par con las ciencias, formen coherentemente todo un sistema de pensamiento.  Por  ejemplo, si mi pensamiento escinde la realidad entre lo físico y lo que está más allá, lo ultra-físico para obtener de ello una teoría sobre lo trascendente que me satisfaga, mi pensamiento todavía estará anclado en el pasado. Ha sido lo propio de  haber conceptuado  la inteligencia como facultada para idear, formar conceptos, juicios, etc… Ahora bien, claro que nuestra inteligencia  está facultada para todo eso que nombro,  pero siempre  en segunda instancia y por tanto  como consecuencia de su  previa unidad  con la sensibilidad que también nos caracteriza como humanos. Sólo así el concepto no es mero concepto y la verdad del juicio no es la verdad de la realidad sino la realidad de la verdad. Sólo así pueden albergar los conceptos   el momento de realidad.  Esta anterioridad, es decir tomar en consideración  esta unidad cognitiva es lo que nos lleva a hablar no de lo trascendente (vete a saber qué es eso de lo trascendente) sino de la trascendentalidad la cual, como dije, parte de lo físico mismo, es decir, de la “talidad” misma  de las cosas  que estudia la ciencia.
     
    No obstante,  tales  cosas por  el hecho de ser  reales   “están”  en función  transcendental como tú mismo me haces ver, cuando dices que  las leyes físicas “están” ahí,(…) compartiendo (permíteme que añada) con ellas  también nosotr@s nuestro estar ahí, por tanto sí que tenemos aprehensión, aunque no por supuesto  de lo trascendente,   pero sí de la trascendencia o de la trans-dendentalidad en  perspectiva no causal sino funcional.
     
    Gracias, Pepe, por tu interés

  • Rodrigo Olvera

    Hola Pepe
     
    Recuerdo bien cuando en respuesta a un comentario mío nos contaste de tu inicio de estudios. Cuánta agua ha corrido desde entonces!  Felicidades por el recorrido, y los mejores deseos para el camino a seguir recorriendo.
     
    Un abrazo desde México

  • pepe blanco

    Juanel, me alegra que coincidamos en esa cuestión que, al menos para mí, es muy importante. Tanto, que le he dedicado 5 años de mi vida. Y lo que venga…
    ………………………………………………………..
     
    Muchas gracias, Mª Pilar. Permítame recordarle lo que le comentaba hace unos días: aunque a veces le parezca que mis palabras son muy vehementes, no se inquiete, pues, aunque pueda parecer lo contrario, lo más probable es que no esté nada enfadado. Pero nada, nada. Un abrazo.
    ………………………………………………………..
     
    Querida Ana, gracias otra vez por tus amables palabras. Lo que me preguntas tiene su dificultad y necesito tiempo. Espero poder escribir mañana un comentario, que será algo largo, en el que intentaré explicar eso que digo.

  • pepe blanco

    Muchas gracias, Mª. Luisa. También yo te felicito a ti: por tu onomástica, porque al fin te han quitado la escayola y por ser la más veterana de los actuales participantes habituales de Atrio.
     
    Me ha parecido muy atractivo lo que has escrito, que te interesa “una filosofía, como digo,  en la que  el “trans” del vocablo  transcendentalidad “no  fuese  algo allende lo físico, sino lo físico mismo, pero en dimensión formal distinta”. No se trata de  un ‘trans’ de lo físico, sino que es lo físico mismo como ‘trans’.
     
    Estaría bien que explicaras un poco más ese concepto. A mí, lo primero que me vino a la mente al leerlo, -te sorprenderá, probablemente-, fueron las leyes físicas y su expresión matemática. Tal vez tengan algo de ese “trans” que tú persigues.
     
    Dos cuerpos se atraen con una fuerza directamente proporcional al producto de sus masas e inversamente proporcional al cuadrado de la distancia que los separa. Aunque ellos, los dos cuerpos, no lo sepan, ni lo lleven escrito en ningún código genético. Esa ley no la encontrarás así escrita en nigún objeto de la naturaleza. Pero si lanzas un objeto desde la azotea de tu casa, caerá a la calle siguiendo estrictamente esa ley. Aunque ni ese objeto, ni la Tierra ni tú, hayáis estudiado nunca física. Esa ley se verificará y, además, se puede traducir a números, a cantidades medibles (masas, fuerzas, aceleraciones, velocidades). Las leyes físicas “están” ahí, sosteniéndolo todo y se verifican siempre, siempre, siempre, aunque nadie las conozca. Pero nunca “verás” una ley física, ni la percibirás por ninguno de los sentidos, ni se pueden observar a través de ningún montaje experimental (lo que se puede observar y medir son sus efectos, sus consecuencias, pero no las leyes en sí) ¿No crees que tienen algo de ese “trans” que tu persigues?

  • m. pilar

    Después de un finde… familiar…19 personas – 6 hijos/as – sus parejas – siete nietos… y la abuela…
    Esta personilla que al abrir Atrio, después de poner un poco de orden, lavadoras, un ratito de descanso…

    Me encuentro con esta grata noticia sobre Pepe B.

    ¡¡¡Felicidades Pepe!!! Es envidiable su caminar, sus ilusiones, sus planteamientos,  sobre lo que comparte con estas personas que nos tratamos de lejos… aunque de alguna manera nos sintamos en común unión.

    Leyendo su discurso, el tema que Antonio ha vuelto a poner para nuestra consideración (dándole las gracias por ello) siento que tiene una mente y un corazón joven, dispuesto a conseguir aquello que le completa como ser humano y luego nos va regalando parte de él.

    Me siento cercana en muchas de sus ideas y planteamientos, a veces un poco retraída por la forma de decirlo; he descubierto más acuerdos que desencuentros y sobre todo, la capacidad de estar, aunque a veces no le gusten algunas maneras de decir.

    Una cosita quiero pedirle: no se sienta mal por el silencio de  Maite L. La vida le ha puesto en un momento complicado que lleva con un salero extraordinario; hace lo que puede, pero no es tiempo libre lo que tiene y el poco que consigue, lo necesita para recuperar ánimo y fuerzas para seguir; cuando las cosas cambien… seguro la tendremos de nuevo entre esta familia… bastante bien avenida, contando lo diferentes que somos entre sí.

    Gracias por el perfil, por hacernos partícipes de sus luchas y logros, y por seguir entre estas personas que siempre le leen con atención,  dándonos la oportunidad a las que no tenemos sus conocimientos, de acrecentar así de “otra manera” los… míos.

    ¡¡¡Gracias Pepe!!!

    Feliz andadura en ese mundo que le es tan querido y por el que ha luchado y…
    ¡¡¡Conseguido!!!

    Tarde pero fiel al encuentro.

    mª pilar

  • ana rodrigo

    Pasadas las felicitaciones, voy a entrar al texto del discurso que escribiste.

    Es un placer leerlo y releerlo, Pepe, digno de un ambiente de esos premios de audiencia de gran categoría intelectual y filosófica. Desde mi punto de vista es precioso. Pienso que es un honor poder leer en este querido blog, atrio, reflexiones de esta envergadura y con tanta profundidad humana.

    Sospecho que algunas de tus ideas tienen un largo alcance y, para quienes somos leg@s en la materia como yo, me gustaría que nos explicases algo, en concreto, de este párrafo ¨pues no somos sino un montón de átomos organizados, un sofisticado producto de la evolución, originariamente destinado a reducir la producción de entropía¨. Claro que me refiero a lo de la reducción de entropía.

  • M.Luisa

    Gracias! querida Ana, luego me he dado cuenta que aquí lo importante era verter toda la atención al amigo Pepe, pero es que es de veras lo que me pasó, estaba un poco atada de pies y manos y tal vez en mi  subconsciente deseaba que os acordárais  un poco de mí… un abrazo y  muchas gracias!

  • ana rodrigo

    Querida María Luisa, felicidades por tu onomástica, ya sabes que de los santos que no son ¨famosos¨ ni nos acordamos, felicidades por haberte liberado de la escayola.

  • Juanel

     
    En estos pocos comentarios de este hilo que has pinchado aquí Pepe, te voy conociendo o captando mejor tus posiciones o apuestas. Me gustan y mucho tus planteamientos y los comparto. Me hizo sonreír eso que me dices de que para hacerte una idea de Dios prefieres la Física que la Teología. Es verdad también para mí. La Ciencia y sobre todo la Física des-construye mucho del armazón teológico. Te iba a decir que no estaba de acuerdo con tu último comentario (21/6,20:27) pero pensándolo mejor te diré que es cierto, pues de Dios en sí mismo poco o mejor nada podemos decir ya que en mi opinión es externo a nuestra realidad, lo totalmente distinto, lo Otro, lo inefable. ¿Qué Teología puede hacerse si teología significa hablar de Dios o conocimiento de Dios? Y si la Teología trata de la acción de Dios en nuestro mundo, de un modo tal que respeta estrictamente su autonomía sin magias ni milagros, entonces mejor la Física para “saber” cómo actúa Dios en él.

  • M.Luisa

    ¡No quisiera ser de las últimas en felicitar a nuestro querido amigo Pepe Blanco!
     
    Ayer, ya os leí a to@s,  y en cuanto a tu discurso de fin de carrera, Pepe,  me  encantó, sin embargo,   no me fue posible entrar  ya que no me encontraba como tantas veces sola en casa pues  celebraba con mi hija  mi  onomástica, lo cual aprovecho para, también, desde aquí felicitar a las Luisas y Luises que intervienen en este foro. Pero no sólo  me frenó esto,  sino que también celebré ¡por fin! Que  me liberaran de la pesada escayola que durante un mes me oprimía  el  brazo.
     
    Bueno, vamos al asunto,  para mí ha sido muy gratificante, en la conversación con Oscar, leerte  en la frase  “para poder hacerme alguna idea sobre Dios,
    prefiero estudiar Física que Teología“
    – Bien, no es que yo haya estudiado física, ni mucho menos… pero cuando llegó el momento de cuestionar la teología opté por el estudio de una filosofía que abordara la metafísica no como ultra-física, es decir, con la mentalidad del pasado   en la que se concibe lo trascendente como algo que está más allá de la física a modo de separación, sino   justamente lo contrario, me interesaba  una filosofía, como digo,   en la que  el “trans” del vocablo  transcendentalidad “no  fuese  algo allende lo físico, sino lo físico mismo, pero en dimensión formal distinta”. “No se trata de  un ‘trans’ de lo físico, sino que es lo físico mismo como ‘trans’.”
     
    Bien, Pepe, nada más, ¿Felicidades y un fuerte abrazo!
     
    AH! se me olvidaba, creo que  aquí en Atrio  soy de las más antiguas pues entré justo a partir del  primer artículo que trataba  sobre aquellas monjas que fueron  violadas por sacerdotes, en Africa.

  • pepe blanco

    Se han cruzado nuestros comentarios, Oscar.
     
    El problema, Oscar, es que si buscamos a Dios en la vida humana, encontraremos, efectivamente, un dios humano, hecho a nuestra imagen y semajanza. Y, ¿por qué tiene que ser así? Es posible que en el universo haya seres muy superiores en todos los sentidos a nosotros. Esos seres de burlarían del dios que nosotros podríamos encontrar en nuestra vida humana.

  • pepe blanco

    Hola otra vez, Oscar. Vamos a lo importante.
     
    Me preguntas si he modificado los postulados, cinco años después. No, no los he modificado. Pero el primero quizás lo reformularía de una manera menos poética, más aséptica, pero más precisa.
     
    1.- La palabra “creación” tiene una connotación si no religiosa, como mínimo metafísica. Implica un acto creador previo. No es necesario postular ese acto creador previo. Por eso, hoy, en vez de postular que “la mística pertenece al ámbito de la creación” podría decir algo así: “la mística es un producto del universo”, en el mismo sentido en que podemos afirmar que la razón también lo es.
     
    2.- En realidad, la mística “en sentido débil”, no la postulo sino que la constato. Creo que el ser humano es, simultáneamente, un ser racional y un ser místico. Por naturaleza y por cultura. Todos los seres humanos.
     
    Sé que eso parece raro, precisamente porque nos han enseñado a identificar la mística exclusivamente con el éxtasis de los místicos. Lo cual es tan limitador como si nos hubieran enseñado a identificar la razón con los hallazgos intelectuales de los grandes genios de la humanidad. No le creeríamos a quien nos dijera: “No, tú no eres un ser racional. Racionales solamente fueron Aristóteles, Newton, Einstein y unos cuantos más”. ¿Por qué les creemos  a quienes nos aseguran que místicos solamente fueron Santa Teresa, San Juan de la Cruz y algunos otros?
     
    Nuestra vida racional se desenvuelve en unos niveles muy bajos de racionalidad. Nuestro uso cotidiano de nuestra capacidad racional es muy pobre, muy débil. Vivimos la mayor parte de nuestra vida en un estado de “pensamiento débil”. Creo que eso es tan obvio que no necesita demasiadas explicaciones. Pues con nuestra capacidad mística sucede lo mismo. Vivimos casi siempre en un estado de “mistica débil” que, para más inri, nos han enseñado a llamarle de mil maneras distintas, excepto mística. Sucede como con Dios en algunas religiones: tiene muchisimos nombres. Esto no es tan evidente y requiere una mayor y mejor explicación.
     
    ¿Se puede identificar este “paisaje de mística débil” con tu idea de “vida humana”? Pues no creas que no me lo he planteado muchas veces. He llegado a pensar que tú, a la mística, le llamas “vida humana”. Pero la verdad es que no lo sé con certeza. Si intentas, si no definir, al menos acotar el significado de tu “vida humana”, tal vez me resultaría más fácil decidir si es lo mismo que mi “mística débil”.

  • oscar varela

    Hola pepe!
     
    Te leo:
    – “para poder hacerme alguna idea sobre Dios,
    prefiero estudiar Física que Teología“-

    ¿Te parece?
    ¿No estaríamos buscando peras en los olmos?

    ¿No sería más congruente y fácil buscar
    alguna idea sobre Dios
    por donde suelen andar:
    por la “vida humana“,
    que las menta?

    NOTA: tener en cuenta que
    * no es la “vida humana” la que anda por las “Ciencias”;
    * sino “las Ciencias” (Física, Teologías, etc.) las que andan por la “vida humana”.

    Tal vez ¿no?

    ¡Voy todavía! – Oscar.

  • pepe blanco

    Muchas gracias, h. cadarso, Gonzalo Haya y Juanel. Y gracias también a Román Díaz Ayala, que me felicitó en otro post.

    Honorio, han pasado varios veranos y no he vuelto a tener noticias tuyas. Me gustaría volver a visitarte en Cangas, y tomar algo frente a la bahía de Aldán…

    Gonzalo, alguien dijo que nos conocerán por nuestros frutos y por nuestras obras. No está totalmente claro que el universo sea obra de Dios. Pero si lo fuera, conocer el universo podría aportar pistas para conocerlo a Él.

    Precisamente por eso, Juanel, no solo para conocer el universo, sino también para poder hacerme alguna idea sobre Dios, prefiero estudiar Física que Teología.

  • pepe blanco

    Hola, Oscar Varela,

    Afronto ahora la primera de las cuestiones que me planteas, sobre el discurso.

    Es cierto que ese discurso está construido sobre una metáfora: la metáfora del exilio, que me entusiasma y que tomé prestada de la literatura mística judía. Sin embargo, no la uso con su significado tradicional, sino con el que me apetece y que, en este caso, me resultó muy útil para articular y dar sentido al discurso.

    Y creo que, a partir de cierto punto, es cierto lo que dices: es difícil escapar de la metáfora. Podemos vivir nuestra vida cotidiana sin muchas metáforas, incluso sin ninguna. En la vida cotidiana, el pan es pan, y el vino es vino. Pero en cuanto nos alejamos de la vida cotidiana, empiezan a aparecer las metáforas por todas partes.

    Y la física,  ¿está construida sobre metáforas? Esa es una pregunta difícil de responder. En realidad, creo que la matemática no es exactamente una metáfora, sino un lenguaje simbólico, que se diferencia de la lengua que hablamos, en que cada uno de los símbolos que usa tiene atribuido un significado bien definido. Todo ello a partir de los axiomas primeros indemostrables, claro.

    En mi opinión, las metáforas en la Física hay que buscarlas en otra parte, lejos de las matemáticas. En nuestra vida cotidiana, todos tenemos una idea intuitiva, pero clara, de conceptos como “masa”, “energía”, “tiempo” o “espacio”. Ahora bien, si nos trasladamos al interior de un átomo, ¿a qué se refieren exactamente esos conceptos? De hecho, hay físicos que piensan que el Principio de Incertidumbre puede tener su origen en el hecho de tratar el micromundo de un átomo con los mismos conceptos físicos que usamos para tratar la materia a nuestra escala. En algún caso está claro el uso de metáforas. Por ejemplo, cuando hablamos de una onda-corpúsculo que, en rigor, nadie sabe lo que es. O cuando hablamos de una onda esférica (Feynman, un premio nóbel muy conocido, decía que él no sabía cómo era una onda esférica).

    Vale, hasta aquí creo que, más o menos, con los matices que he explicado, estoy de acuerdo contigo.

    ¿Y qué pasa con Boff? Es cierto que él, como todos, también usa las metáforas. El problema, desde mi punto de vista, es que muchas veces no se sabe, no queda claro, si lo que está diciendo es para él una metáfora o una descripción realista de la realidad.

    Si yo afirmo que me siento exiliado en el universo, está claro que es una metáfora. Para no serlo, debería haber, al menos, otro universo diferente del cual tendría que haber venido exiliado a éste. Está claro, por lo menos para mí, que esa no es la idea que quiero transmitir.

    Cuando Boff habla de la Madre Tierra, ¿está usando una metáfora? Leyendo algunos de sus escritos, parece que sí. Pero de repente escribe otros textos que a uno le hacen dudar, pues en ellos el grado de personificación de la Tierra es tan grande, tan marcado, que parecen una descripción de la realidad, en el mismo sentido en que para muchos cristianos, es una descripción de la realidad su discurso personal sobre Dios.

    Y, por supuesto, aún en el caso de que la expresión “Madre Tierra” sea para Boff una simple metáfora, nos puede gustar o no. Y a mí, no me gusta nada.

    ………………….. 

    Por otra parte, el fondo de mi discurso expresa, tal como yo lo entiendo, una reflexión sobre la ciencia y la tecnología opuesta a la que tantas veces ha hecho Boff.

    Es obvio que, muchas veces, las personas hemos usado, y seguimos usando, la ciencia y la tecnología con fines destructivos. No hay más que pensar en la industria armamentística o en el uso de combustibles fósiles, por ejemplo. Pero no es menos cierto que muchísimas otras veces usamos la ciencia y la tecnología con fines muy nobles y humanos y muy buenos. Basta pensar en la tecnociencia médica, que tantísimo sufrimiento ha aliviado y que ha aumentado notablemente la calidad de vida de las personas. O en la tecnociencia informática que, sin ir más lejos, nos permite estar manteniendo esta comunicación en Atrio. O toda la tecnociencia espacial, que nos está permitiendo un conocimiento del universo que, hace 100 años, hubiera sido impensable. Y un larguísimo etcétera.

    ……………………………………..

    Este comentario ya es muy largo. Sobre la segunda cuestión que me planteas, te responderé en otro momento.

  • h.cadarso

    Oye Pepe, qué joven se te ve! Te felicito por tu logro y por tu voluntad de superación.

  • Gonzalo Haya

    Enhorabuena, Pepe, es muy satisfactorio culminar  las metas que uno se ha propuesto. Eso te abre la entrada al tema tan apasionante y actual del entresijo del universo, que nos rodea y nos penetra. Quizás llegué tarde a ATRIO y no conocía tu presentación de la mística como creer intransitivo. Física y mística parecen dos polos extremos y en tensión, pero es una tensión dinámica y vital, como ya observó el Maestro Eckhart: Deus sive natura, aunque lo tomaremos como expresión de la certeza del no-conocimiento. Un cordial abrazo

  • Juanel

    Felicitaciones Pepe por tu graduación nada menos que en Físicas.
    Muchas veces en el diálogo de Atrio faltan voces expertas en tu campo.
    Coincido en lo que expones tanto en el discurso de graduación, que para conocer o decir algo de nuestro mundo es necesario contar con la Ciencia sobre todo Física, como en el post que le sigue que nos dices que la mística es una actividad natural junto a otras creativas, aunque falten cosas aún por explicarlas del todo.

  • pepe blanco

    Gracias, Javier Peláez. Y, otra vez, gracias, Asun.
     
    Mi querida Ana, pienso que sí, que tú y yo somos de los más viejos del lugar. Unos ocho años residiendo en esta aldea global y virtual de Atrio. Yo también recuerdo perfectamente vuestra felicitación cuando me casé. ¡Maite Lesmes…! ¿Ves? Con Maite, sí estoy muy enfadado (que no, que es broma…). Es cierto lo que dices que, sin darnos cuenta, vamos tejiendo una sutil red de afectos con los demás habitantes del lugar. Incluso aunque no nos conozcamos personalmente. (Solamente he llegado a conocer personalmente a Javier Renobales y a Honorio). Ojalá algún día pueda conoceros a los demás participantes habituales. Ahora que voy a tener más tiempo, me resultará más fácil acudir a alguno de los encuentros que organizais a veces. No me olvido del compromiso de hacerte una visita a tu maravillosa Granada, ni del compromiso de visitar a Antonio en Valencia. Todo llegará.
     
    Pero sí, se van creando lazos virtuales. Es normal. Cuando me paro a pensarlo, me doy cuenta de que, probablemente, nunca he hablado con nadie tanto ni de tantas cosas como con vosotros en Atrio, con todos los comentarios que he escrito. Y si hubiera alguien que hubiese leído todo lo que he escrito aquí, me conocería mucho mejor que la mayor parte de las personas con las que me relaciono en mi vida cotidiana. Es parte de la magia de Internet. Qué diferente es el mundo actual respecto al de hace…, 15 o 20 años, tan solo: Internet, que lo ha puesto todo patas arriba!
     
    …………………….
     
    Oscar, mis compañeras se llaman Auria y Noelia. Auria fue quien en realidad leyó el discursillo. Lo escribí yo, pero lo leyó ella. Y no, todavía no saben que han aparecido aquí. Mañana hemos quedado para cenar, junto con los profes, y se lo comentaré. Pero, si quieres que te sea sincero, no me parece que tengan mucho que decir en un sitio como este… Bueno, solo es una impresión personal.
     
    En el próximo comentario, Oscar me centraré en las cuestiones que me planteaste relativas al discurso y al texto de hace cinco años, cuestiones que, al fin y al cabo, son mucho más interesantes que todas estas reflexiones personales.
     
    Un abrazo a todos y a todas.

  • oscar varela

    Hola pepe!
     
    Las Cumpas (¿cuáles son sus Nombres?) que aparecen en la Foto
    ¿están enteradas de haber aparecido en Atrio?
    ¿tienen algo que decir:
    * de ellas
    * de sus estudios
    * de Atrio
    * de lo que sea?
     
    ¡Vamos todavía! – Oscar.

  • ana rodrigo

    Mi querido Pepe, te preguntas porqué no eres capaz de dejar atrio, yo creo que tengo alguna explicación para mí que creo puede servirte a tí: En una ocasión calculaste que tú y yo tenemos la misma antigüedad en este querido blog, pienso que deben ser unos 8 años. Ocho años compartiendo ideas, discrepando, debatiendo pero siempre dialogando con unas personas determinadas, crea ciertos lazos  en la relaciones personales que, aunque sean virtuales, son tan reales como si de un vis a vis se tratase.

    Contigo en concreto es difícil pelearse, primero porque, como tú has dicho, es muy difícil que te enfades con nadie, y en segundo lugar porque has compartido cuestiones personales tuyas como si de gente querida por tí se tratase, y es qye es así, nos queremos. Aún recuerdo la entrañable felicitación por tu boda que os hicimos Maite Lesmes y yo desde Atenas.

    Felicito a Antonio por el detalle, merecido, que ha tenido de ponerte al alcance de tod@s quienes te valoramos y te apreciamos para congratularnos contigo.

    Un abrazo para ti y otro para Paco.

  • Javier Pelaez

    Felicidades,Pepe.

  • Asun Poudereux

    Gracias a la redacción de Atrio.

    Me ha encantado, Pepe, especialmente volver a leer el artículo, que a mi modo de ver sigue muy, pero que muy vigente.

    Ah, y se te ve serio y cercano.

    Un abrazo.

  • pepe blanco

    Querido Antonio Duato,
     
    Muchísimas gracias por este amabilísimo detalle de felicitarme públicamente.
     
    Aunque la verdad es que me siento muy abrumado. Me gusta mucho escribir en Atrio: a la vista (o en el recuerdo, los anteriores a 2010) están los cientos, miles de comentarios que he escrito en todos estos años. Pero publicar artículos, entradas de mi autoría, es algo que siempre me ha dado muchísimo respeto. Incluso miedo. Sí, creo que las palabras son esas: respeto y miedo. Tal vez porque, en el fondo, siempre he considerado que no tengo nada especialmente relevante que contar. Nada que merezca ser publicado. Excepto, quizás, ese texto sobre la certeza del no-conocimiento que has tenido la gentileza de reproducir. Un texto inconcluso, que esperaba una continuación que nunca llegó. En algún lugar de mi ordenador está el esbozo de lo que nunca llegó a conseguir una forma definitiva. Precisamente después de escribir aquello, comencé con la Física, que me absorbió por completo. Tal vez algún día vuelva a ese texto.
     
    Y de todos los comentarios que he escrito en Atrio, sin duda lo mejor fue aquel diálogo con Gabriel Letelier que mencionas en la entradilla. Yo también lo recuerdo perfectamente. En un estupendo artículo que habías escrito tú sobre el modernismo y que batió récords de comentarios (unos 400, más o menos). Recuerdo que de aquel debate habías hecho un resumen. Es posible que aún lo conserves en tu ordenador, en algún rincón olvidado.
     
    La verdad es que echo de menos a Gabriel Letelier. Nunca estaba de acuerdo con él, pero me entendía y me inspiraba. También echo de menos a Juan Luis Herrero del Pozo, a Javier Renobales, a Pepe Sala,… Y a mi querido Luis González Morán, con el que nunca estoy de acuerdo tampoco, pero que es el único católico con un señalado sentido del humor que ha pasado por Atrio. Y a un señor que escribió cosas espléndidas, José de Jesús Molina Perales, si no me falla la memoria.
     
    De repente, también recuerdo otros comentarios míos decentes, o por lo menos divertidos, como aquel sobre el ropero de Benedicto XVI o sobre el invento juanpablesco de los beatos de todo a cien, exponentes finiseculares de la decadencia de la beatitud y la santidad…
     
    ¡Cómo pasa el tiempo…! Muchas veces me he preguntado cuál será el secreto de la permanencia en Atrio. Y pienso que el secreto es algo “muy cristiano”: darlo todo sin esperar nada a cambio. Bueno, al menos ese es mi secreto personal. Hace mucho tiempo que he renunciado a convencer a nadie de nada. Ni aquí, en Atrio, ni fuera de Atrio, en mi vida personal o profesional. Expongo lo que creo o, simplemente, lo que se me ocurre, aunque sean tonterías. Si me parece que vale la pena el asunto, y tengo tiempo, entablo diálogo. Si no, me abstengo. Y no pasa nada.
     
    En fin, sin quererlo, me he puesto nostálgico. Pues ya vale de nostalgia. Que hay muchas cosas nuevas que comentar, y mirar atrás sin más, no sirve para nada. Y como a partir de ahora voy a tener más tiempo, volveré a escribir comentarios más pensados, como antaño.
     
    Antonio, muchas gracias otra vez, de verdad. Un abrazo.
     
    PS.: Oscar, te contestaré en otro momento.

  • oscar varela

    Hola pepe!

    Dos “impresiones” –aunque con fundamento en “razones” que acá no voy a exponer-:
    ………………….

    UNA-ACTUAL: sobre tu Discurso.

    ¿Has notado que tu Discurso –hasta el momento que empiezan los “agradecimientos”- tiene todo un aire similar al que Leonardo Boff usa para los suyos?

    Me refiero al estilo “metafórico”.

    Y me parece correcto y excelente!

    Nada que el ser humano haga-diga puede eludir la “metáfora”.

    La Ciencia Física esta transida de “metáfora”, solo que bajo el “modo” de EXACTITUD, atraída por aquella otra Ciencia que la embelesa: las Matemáticas.
    ………………….

    DOS-QUINQUENAL: sobre Mística y Espiritualidad.

    Luego de 5 años de aquel Post,
    Luego de pasar por la Ciencia Física (y ella por ti)

    1.- ¿Has modificado aquellos “Postulados”?

    2.- en el Item IV. HACIA UNA NUEVA ESPIRITUALIDAD

    Postulas la existencia de una mística en “sentido débil con las siguientes características:

    * es para muchos, -en realidad, para todos-,
    * es punto de partida hacia una nueva espiritualidad.
    * esta “nueva” espiritualidad no es, en rigor, tan nueva.
    * siempre ha estado ahí, latente, incipiente, enmascarada (en creeres transitivos)
    * es un creer intransitivo.

    Pregunto:

    Las pinceladas de este paisaje descripto
    ¿no se parece a lo que llamamos “Vida humana”?
    ………………

     
    ¡Vamos todavía! – Oscar.

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