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Leyendo a Marcos – 12

UN PASO, UN MUNDOSalvador Santos – “Destilado” de Oscar Varela

Parábolas y estrategia

— Echemos un vistazo al orden que van siguiendo las cosas.

  1. Comienzo: exigente petición del Galileo a escuchar.
  2. Secuencia: Parábolas que hablaban de la siembra y sus benéficos resultados.
    • La primera presenta un proyecto humilde pero de enorme eficacia.
    • La segunda lo considera el cauce natural para el ser humano.
    • La tercera asegura un atractivo desarrollo a pesar de la aparente insignificancia de sus comienzos.

— Con su enseñanza en Parábolas el Galileo invita a la gente:

  • a valorar las condiciones de su propuesta y
  • a sumarse a ella con optimismo.

¿Cómo reaccionaron los de su grupo?

Fascículo 11PARÁBOLAS Y ESTRATEGIA

(Mc. 4,13-20)

— Sigamos con nuestro amigo Marcos.

Echemos un vistazo al orden que van siguiendo las cosas. El discurso dio comienzo con la exigente petición del Galileo a escuchar. Luego, utilizó tres parábolas que hablaban de la siembra y sus benéficos resultados. La primera presenta un proyecto humilde pero de enorme eficacia. La segunda lo considera el cauce natural para el ser humano. Y la tercera asegura un atractivo desarrollo a pesar de la aparente insignificancia de sus comienzos. En resumen, con su enseñanza en parábolas el Galileo invita a la gente a valorar las condiciones de su propuesta y a sumarse a ella con optimismo. Nos toca ver ahora cómo reaccionaron los de su grupo.

Cuando se quedó a solas, los que estaban en torno a él le preguntaron con los Doce la razón de usar parábolas. El les dijo:

— A ustedes se les ha comunicado el secreto del Reino de Dios; ellos, en cambio, los de fuera, todo eso lo van teniendo en parábolas, para que por más que vean no perciban y por más que escuchen no entiendan, a menos que se conviertan y se les perdone” (Is 6, 9-10).

Les dijo además:

— ¿No han entendido esa parábola? Entonces, ¿cómo van a entender ninguna de las otras? El sembrador siembra el mensaje. Estos son los de junto al camino: aquellos donde se siembra el mensaje, pero, en cuanto lo escuchan, llega Satanás y les quita el mensaje sembrado en ellos. Estos son los que se siembran en terreno rocoso: los que, cuando escuchan el mensaje, en seguida lo aceptan con alegría, pero no echa raíces en ellos, son inconstantes; por eso, en cuanto surge una dificultad o persecución por el mensaje, fallan. Otros son los que se siembran entre zarzas: estos son los que escuchan el mensaje, pero las preocupaciones de este mundo, la seducción de la riqueza y los deseos de todo lo demás van penetrando, ahogan el mensaje y se queda estéril. Y ésos son los que se han sembrado en la tierra buena: los que siguen escuchando el mensaje, lo van haciendo suyo y van produciendo fruto: treinta por uno y sesenta por uno y ciento por uno” (Mc, 4, 10-20),

Nos conviene seguir a Marcos con detenimiento antes de sacar conclusiones, pues es cierto que se ven como palabras complicadas, aunque dejarán de serlo cuando descubramos la sencillez de su lógica.

Primero situemos la escena. La encontramos inmediatamente después de la parábola del Escuchar. Temáticamente, la narración está bien conectada con ella. No obstante, la frase inicial: “cuando se quedó a solas” establece un corte con la situación precedente al no dar explicaciones sobre la ausencia del gentío. Se percibe, a todas luces, tanto la imprecisión temporal como la espacial. ‘‘Cuando‘” establece la indefinición del momento y “a solas” reclama especificar la ubicación. No se concreta ni una cosa ni la otra. La vaguedad es pretendida por Marcos que busca, ante todo, que el lector tenga reciente la enseñanza de la primera parábola. De hecho, como hemos visto, la gente seguirá como oyente de otras dos sin que se hubiese advertido antes de un cambio de lugar.

Con estos datos, debemos considerar esta frase introductoria: “cuando se quedó a solas”, como un paréntesis abierto en el relato para justificar la intervención de los discípulos en relación con la nueva estrategia de las parábolas. A lo largo de su lectura iremos constatando cómo su contenido exige lo que se subraya en su entrada: La ausencia de la gente.

La razón de este comienzo despunta de inmediato: “los que estaban en torno a él le preguntaron con los Doce la razón de usar parábolas”. El grupo del Galileo reacciona a su nueva forma de enseñar a la multitud pidiendo explicaciones sobre el porqué de este cambio. No se trata de una simple pregunta sino de una tenaz exigencia sobre la razón de un planteamiento con el que están encubiertamente disconformes. En el original griego, el verbo preguntar está en imperfecto y deberíamos leer: “le preguntaban“, que expresa mejor la acción persistente y reiterativa de interrogarle.

Si la traducción fuera “le preguntaron”, desde el  punto de vista técnico no es incorrecta. En los verbos de naturaleza similar a éste se suele utilizar el imperfecto porque su acción se considera irrealizada o imperfecta hasta no llegar a completarse con la respuesta solicitada. De manera que es lógico entenderlo como pretérito indefinido (preguntaron) cuando se interpreta que su acción no contiene otro objetivo sino el de recibir una contestación al interrogante. Sin embargo aquí, el verbo en imperfecto, “le preguntaban”, encierra la insistencia procedente de la incomprensión y el desacuerdo.

Trato de obviar en lo posible las cuestiones técnicas, pero a veces no hay más remedio que entrar en ellas si se quieren captar detalles únicos del mensaje del Galileo. Con todo, interrúmpanme siempre que vean que me enredo demasiado.

Como han podido apreciar, la iniciativa de preguntarle nace de la totalidad de seguidores del Galileo: “los que estaban en torno a él con los Doce“. Marcos, intencionadamente, identifica al grupo enlazando dos fórmulas utilizadas por él más atrás. La primera, “los en torno a él“, describe al grupo de los adheridos a su proyecto, a los que, si recuerdan, nuestro protagonista señaló como su auténtica familia (Mc 3, 34). La segunda, “los Doce“, representa a la nueva sociedad (3, 14). Marcos ha asociado estas dos expresiones para referirse a la totalidad de los miembros incorporados al proyecto del Galileo. El sentir es general. Ninguno de los suyos se escapa de ese modo de pensar, quiere decir Marcos.

El objeto de la pregunta se menciona sucintamente: ”las parábolas“, aunque se ha traducido con amplitud para reflejar su sentido: “la razón de usar parábolas“. No obstante, para captar su hondo significado, preferimos seguir el seco plural del texto original: “por las parábolas“.

De esta manera el texto se lee: “Cuando se quedó a solas, los que estaban en torno a él le preguntaban con los Doce por las parábolas“.

Observen ahora este dato: Extraña que el grupo interrogue en plural “por las parábolas” cuando el Galileo ha narrado sólo una. La contradicción aporta coherencia a la doble imprecisión espacio- temporal del inicio del episodio (“cuando se quedó a solas“) y confirma que, con su pregunta, los discípulos han sacado a flote sus reservas respecto a la estrategia del Galileo una vez hubo terminado su discurso a la multitud usando esta nueva metodología. Tendremos oportunidad de valorar algunos indicios que señalan el momento y el lugar donde ocurrieron estos hechos.

El grupo al completo desaprobaba el uso de las parábolas como método para presentar el mensaje a la gente. Hubo un enfrentamiento dialéctico entre la totalidad del grupo y el Galileo.

Avancemos en la lectura. La respuesta del Galileo se abre en un tono enfático, reclamando la atención y dando a entender la importancia de lo que les va a comunicar: “A ustedes“. El pronombre, de entrada, impone; capta la atención, anuncia severidad.

Su primera afirmación, desbordante de significado, los distingue como conjunto, situándolos en la realidad de su compromiso personal y colectivo: “se les ha comunicado el secreto del Reino de Dios“. La forma verbal: “se les ha dado” habla de un hecho ya producido, es decir, de algo entregado previamente a beneficiarios que disponen plenamente de su propiedad.

Lo que el grupo posee ya como propio, lo enuncia el Galileo con la expresión “el secreto del Reinado de Dios“. Conviene saber que el término griego traducido por “secreto” o “misterio“, salvo en este episodio narrado por los tres primeros evangelistas, no aparece nunca más en los cuatro evangelios.

Cuando Marcos habla de “secreto” o “misterio” no hace referencia a un concepto teórico inabarcable, antes bien, alude a la experiencia única de disfrutar de la sociedad alternativa, desconocida para los que permanecen afincados en los valores del sistema,

El secreto es, pues, existencial, no conceptual. Pertenece al patrimonio vital de los que se han decidido a acogerlo y queda en sombras para quien permanece al otro lado de la orilla. El mismo Marcos define abiertamente la esencia de ese secreto cuando dice de qué se trata: “del Reinado de Dios“.

El grupo constituido en el monte como sociedad alternativa ha optado por abandonar el sometimiento al sistema, creando la auténtica familia humana. Lo oculto no es el mensaje del Reino, propuesto por toda Galilea, sino su realidad experimentada individual y colectivamente. La experiencia de la sociedad alternativa es impensable (un misterio) para quien persiste en nutrirse del orden establecido y de su injusta actividad. El Galileo ha inaugurado la alternativa de sociedad, posibilitando a su grupo esa sabiduría práctica, desconocida para quien no participa de ella.

Averiguar el secreto está a un paso, al otro lado de la orilla. Las parábolas invitan a cruzarla, Ése es el objetivo que persigue el Galileo con su estrategia: “Aquéllos, en cambio, los de fuera, todo eso lo van teniendo en parábolas“.

Presten atención a los matices. Los integrantes de la multitud están aludidos con un pronombre que sugiere distancia (“aquéllos“). Confirma esta idea el inmediato uso de la expresión “a los de fuera“. La fórmula recuerda a sus familiares que no llegaron a dar el paso definitivo de entrar en la casa y se quedaron “fuera“. Pero, en este contexto, está señalando directamente a los situados en tierra, sin determinación para cruzar la delgada línea que los separa de la barca.

La realidad vivida por el grupo de seguidores está abierta a cualquiera, no se niega a nadie: “todo eso lo van teniendo en parábolas“. La expresión “todo eso” alude al contenido ideológico y práctico de la propuesta del Galileo sin disminuciones ni recortes. El mensaje se les entrega dosificado mediante sencillos ejemplos o parábolas. Su pedagogía, administrada gradualmente a través de comparaciones, tiene como único objetivo animar a los indecisos a dar el paso.

Esa finalidad, que los vacilantes reflexionen y se decidan, responde al cuestionamiento previo de los discípulos respecto al procedimiento de las parábolas. El Galileo la expone a continuación de manera singular.

Las dificultades para interpretar las palabras del Galileo citadas por Marcos, y los intentos por clarificar su significado empezaron por Mateo y Lucas. Y todavía continúan. Tendremos que hacer un pequeño esfuerzo ante este aparente escollo, yo siendo clara en la explicación, ustedes intentando no perderse.

    Para que
    por más que vean no perciban
    y por más que escuchen no entiendan,
    a menos que se conviertan y se les perdone.

En principio, necesitamos saber que estas palabras están tomadas del libro de Isaías 6, 9-10.

A primera vista, da la impresión que la cita libre del profeta ha sido elegida para justificar las parábolas como fórmula intrincada cuyo objetivo persigue hacer impenetrable el mensaje. Ahora bien, de ser cierta esa idea dejaría al descubierto la incongruencia de usar un método que vuelve incomprensible aquello que se quiere transmitir. La introducción de Marcos al episodio de las parábolas utilizando dos veces el verbo enseñar, así como el comienzo categórico del Galileo al iniciar su exposición (“¡Escuchen!”) se tornan, entonces, incoherentes.

La solución tradicional a esta paradoja orienta su explicación a partir de considerar las parábolas como procedimientos para cifrar el mensaje y hacerlo ininteligible, de modo que sólo sea posible ser descifrado por aquellos destinatarios que cambien de actitud hacia él.

Sería la respuesta más fácil si pudiera salir de su propia contradicción. Si el cambio de actitud debe preceder a la comprensión del mensaje transmitido con las parábolas, estas resultan innecesarias, salvo que se utilicen para alimentar la confusión. Esta opinión no tiene en cuenta una característica esencial de las parábolas, la que las configura como método de magistral sencillez pedagógica que incita e invita a modificar radicalmente la orientación de la vida. Las parábolas tratan de eliminar el miedo al giro existencial; presentan la sociedad alternativa como connatural al ser humano; proponen los extraordinarios beneficios prácticos individuales y sociales que se derivan de su aceptación. Más que enturbiar, la simplicidad de las parábolas aporta transparencia al mensaje difundido a través de ellas.

Las palabras citadas del profeta Isaías no se ajustan al texto hebreo del Antiguo Testamento ni siquiera a la traducción griega llamada de los Setenta. Han sido recogidas con libertad respecto al texto original; por eso decimos una cita libre.

El texto hebreo de Isaías hace referencia a un pueblo obcecado ante el mensaje del profeta. Su redacción refleja la mentalidad semita de atribuir esa obcecación a un mandato divino para justificar la misión fracasada de Isaías.

Cuando se traduce al griego, la versión de los Setenta evita esa dura posición, trasladando directamente al pueblo la responsabilidad de su empecinamiento.

Bien, pues, la frase difícil que encontramos en Marcos se separa de ambas versiones, la hebrea y la griega. En cambio, es muy cercana al Targum, la traducción aramea del Antiguo Testamento. Targum en hebreo significa traducción. Esta versión está basada en las explicaciones orales en arameo de los textos hebreos leídos en la sinagoga cuando, después del exilio, el pueblo llegó a no entender la lengua hebrea. En el momento de llevar la traducción aramea a la escritura, se recogieron tradiciones de la reinterpretación judía de los libros del Antiguo Testamento. De manera especial, en los proféticos no se seguía la literalidad, sino que se parafraseaban los textos. Concretamente, respecto a la cita de Isaías, el Targum otorgaba al pueblo la posibilidad de obtener el perdón en caso de convertirse.

El arameo fue la lengua de nuestro protagonista. En arameo oyó las explicaciones de los libros del Antiguo Testamento en la sinagoga de su pueblo. La cita de Isaías, utilizada con su libertad acostumbrada, permite captar muy de cerca sus palabras originales y deja escapar algo del lenguaje popular que empleó.

Tras la estructura semita del texto griego de Marcos encontramos el pensamiento original del Galileo. Mi abuelo tradujo sus palabras de la siguiente manera:

    Porque,
    mirar… miran…, pero no ven,
    escuchar… escuchan…, pero no entienden…,
    tal vez se conviertan y se les perdone.

Fíjense, con su forma de emplear la cita, el Galileo ha cambiado completamente el origen de donde procede la ofuscación de la gente. Según él no ha sido provocada por Dios como afirma el texto hebreo de Isaías. Tampoco expresa la idea de que la culpabilidad sea del pueblo como traduce la versión de los Setenta. Y, de ningún modo, puede extraerse como conclusión que las parábolas la provocan.

Las palabras del Galileo, citando a Isaías desde la más abierta versión aramea, constatan sencillamente la situación de enajenamiento en que está atrapada la gente. Ahí están enraizadas las parábolas. Son como un cabo echado al agua para facilitar el rescate del naufrago,

Vista de este modo, la obcecación es previa al uso de las parábolas. Así pues, ellas tienen como finalidad animar a la reflexión (ver y entender) e invitar a un cambio existencial. Su intención es práctica, no meramente intelectual. El Galileo no eligió este método de enseñanza para obcecar, sino para vencer la obcecación. Esto encaja con su mensaje liberador, el que abre los ojos a los ciegos y hace oír a los sordos.

Según el relato de Marcos, el Galileo comenzó a plantear su proyecto a la gente mediante las parábolas cuando pudieron tener ese proyecto a la vista, lo que aumentaba, sin duda, la potencia cognoscitiva que tienen en sí mismas,

El Galileo vuelca su propio recorrido reflexivo en relatos sencillos, absolutamente creíbles, para poner en marcha a través del oído y la vista los mecanismos personales de la reflexión y la decisión. La parábola no alimenta construcciones intelectuales o ideológicas, más bien suscita y alienta el pensamiento sobre la praxis reclamando una reacción que empape la vida. La respuesta práctica al mensaje no se da ni por oír las parábolas ni por estar atento a la explicación del mensaje, surge de la reflexión a que ellas incitan. Sin reflexión no hay respuesta.

Las parábolas tienen, pues, como objetivo animar a un cambio radical de vida, que abandone la onda gravitatoria del sistema para adherirse sin reservas a la realidad de la propuesta del Galileo. Los hechos extraídos de la naturaleza o de la vida cotidiana fueron contados por él con peculiar sencillez para conceder credibilidad a la utopía de su mensaje. Lo natural es lo definitivamente subversivo.

55 comentarios

  • Asun Poudereux

    Querida Carmen:
     
    Comprendiendo lo que de fondo quieren decir tus palabras, me parece que estás partiendo de lo que tradicionalmente nos han hecho entender del por qué de las parábolas. Sin embargo, estas entregas de Marcos, destiladas por Oscar e inspiradas por Salvador,  están intentando decirnos algo muy diferente: Dejar atrás las superposiciones inoculadas que nos hacen las interpretaciones de una realidad reductora para desorientarnos y tenernos bien amarrados. Creo que  Jesús  por activa y pasiva está urgiendo de ponernos manos a la obra, aquí y ahora, así como la semilla se pone a trabajar sin hacer ningún reparo.
     
    El poder actúa según sus intereses y “olvida” al ser humano que hay en todo hombre y mujer, esto es perenne y universal. Pero también lo es, y mucho más, lo sembrado en el interior del hombre, que está siempre ahí esperando a que se haga real y salga a la luz. Me parece fundamental entender  esta primera parábola porque apunta a lo que nada ni nadie nos puede arrebatar.    
     
    La parábola de lo sembrado, de lo que ya está ahí, mucho  antes de lo que el sistema nos vende dispersándonos de lo esencial y así seguir picoteando de sus desechos,  intenta abrir al ser humano al espacio en el que es, para que caiga en la cuenta de su error y enajenación, de su complicidad con lo establecido y tomar las decisiones consecuentes.
     
    Pero resulta que el Nazareno no utiliza las mismas armas del sistema dominante, que encubre lo que es y somos, sino que  lo pone a la luz con firmeza y  abre  caminos no transitados por las revanchas e imposiciones. No le da miedo a quedarse solo “en la barca”, de ahí la aparente contradicción, porque cuenta con lo mejor que tenemos de potencialidad y lo que somos de fondo, (resalto entre otras muchas cosas, la gratuidad, la paz y  plenitud),  en el poder compartir sin apropiación todo en la vida con todos y mostrarlo bien claro para que no se confunda y olvide, y haya más espacio de verdad,  otra forma de vivir, de estar y convivir.
     
    Y cada cual va haciendo real lo que le toca en ese espacio de verdad.
     
    Un fuerte abrazo.
     
     
    P.D.-Y ahora pregunto a todos, cuándo  vamos a pasar los comentarios a otras entregas.

  • M.Luisa

    La pregunta del millón, querida  Asun,  como suele decirse.  Pero es que además admitida  esta distinción  entre las potencialidades y las posibilidades, queda resuelto  el problema del dualismo  desde su  raíz misma.
     
    ¿Por qué? porque entre ellas, con respecto a la realidad humana no hay separación, sólo distancia. Separar a ambas  ha dado pie al dualismo y por tanto a las añadiduras. La distancia aunque admite  riesgo siempre se está a tiempo de volver sobre los propios  pasos  para recuperar la   unidad constituyente.
     
    Ocultar el candil es no abrirse tendencialmente no intencionalmente (mero acto mental)  mediante un acto de voluntad tendente (toda la persona por entero)  a la alternativa  real   entre el tener y el ser.
     
    Buenos días a todos!

  • Carmen (Almendralejo)

    Jesús habló en parábolas porque daba con niños y niñas de pechos… Es decir con catecúmenos de primera comunión… ¿cómo explicarles a unos niños y niñas si no son con parábolas, cuentos?
    Pero realmente que hoy sigamos queriendo interpretar como aquello con la cantidad de garbanzos que han dirigidos ya nuestros estómagos… ¡Uf! No puedo, no porque hayan personas que sigamos embabia, sino porque nunca tendrán estómagos para digerir lo que no quieren tomar, y que sencillamente es que D*S no está donde nos contarón que está, es quien es, se le puede llamar artículo determinado.
    En fin que vamos hacer… Seguimos queriendo preguntarnos que dijo a ¿quién? sin preguntarnos por qué no estamos en la calle, pateando y con carritos en los mercadonas.

  • Asun Poudereux

    Siguen las intromisiones.
     
    Ya que es un placer hacer real las potencialidades que nos constituyen como el mejor obsequio imaginado, por qué dejar el candil oculto para que no se pueda gozar del regalo ¿?

    Gracias a todos.

  • ana rodrigo

    Aunque no participo en este curso sobre Marcos, sí os leo, y con todo el interés, así como que os agradezco los interesantes diálogos que mantenéis, especialmente entre Pepe Blanco y Salvador, puesto que la perspectiva de Pepe es de contraste desde una perpectiva analítica y que hace pensar… Gracias por la altura y el nivel que dais a vuestas reflexiones.

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