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De la panza a la danza

Tierra adentro, como orillamar, los “Cármenes” han desatado la fiesta en casi todos los rincones de Bizkaia. Desde que los emperadores de Roma decretaron que había que bautizar a Europa, las fiestas que antes tenían nombre del sol, la luna, los equinoccios, las cosechas… fueron también bautizadas por decreto y vinieron a llamarse San Antonio, San Pedro, Andra Mari, Santa Isabel, etc.

Quedan todavía alcaldes y ayuntamientos y políticos que presiden los actos religiosos, como si este nuestro país siguiese siendo católico y creyente al cien por cien. Garai saca a su Santiago en procesión, Iurreta a su Virgen del Rosario… Y los jubilados, el día en que se les obsequia con un banquete de homenaje, tendrán su misa mayor a la que asistirá el alcalde en primera fila.

Pero mayormente la fiesta, las fiestas, están tomando ese tono laico y pasan de lo religioso como cumple a una sociedad como la nuestra en la que hay también ortodoxos, musulmanes, ateos, agnósticos, y como cumple a un estado que se confiesa “aconfesional”, aunque a veces lo disimula un poco…. Y si no que se lo pregunten a Rouco…

Eso sí, en lo que toca a recuperar y venerar el pasado cultural, llámese euskera, llámese música, o dantza, o deporte rural, o pelota a mano, bertso, ferias de ganado y de productos agrícolas… las fiestas hacen honor y ponen en valor una rica y hermosa herencia. Y volverá Celedón a bajar del cielo con el pracaídas de su paraguas para las fiestas vitorianas de la Blanca, y subirá a los cielos de Abadiño Gerbas y se paseará por los países de la Unión Europea, y Patxikotxu se sentará en el arco de Santa Ana de Durango…

Y de paso, mirando también hacia el futuro, las fiestas locales darán vida y financiación a grupos musicales autóctonos que intentan traducir nuestro folclore tradicional al lenguaje musical del tiempo presente, y fundirlo en moldes de músicas foráneas de los cinco continentes.

Las fiestas locales son una gaupasa colectiva de jóvenes de toda Euskalherria. Con el buen tiempo, tras el pistoletazo de salida de los Sanprudentzios de Matiena, la juventud abandona sus cuarteles de invierno de las salas de fiesta y emprende a lo largo del verano su peregrinación ritual de fiesta en fiesta, de pueblo en pueblo. Otra cara de la fiesta que hace de la noche día, que prolonga los días 24 horas sin solución de continuidad, que crea puestos de trabajo para desempleados que deberán limpiar las calles y las plazas al amanecer.

La fiesta es todo eso y mucho más, y cada año inaugura una forma de diversión novedosa.

Pero, lo que nunca falla, lo que va siempre a más, el número del éxito, multitudinario, interactivo, en el que todos se sienten protagonistas, es sin lugar a dudas el concurso de cocina. De tortilla de patatas, de paella, de callos, de chuletas al sarmiento, de cordero al burduntzi, da lo mismo, lo que importa  es cocinar y comer todos en buena armonía. Habrá llenazo en el concurso de cordero al burduntzi de los Sanblases de Abadiño, y en todos los lugares del mundo mundial.

Como el domingo pasado en los Cármenes de Amorebieta. Ahí es nada! Tomen nota las comisiones de fiestas: 163 cuadrillas inscritas en el concurso de marmitako, tres mil personas cocinando (el año pasado fueron dos mil) y comiendo en las campas, llenazo en el parque de Zelaieta, llenazo en los espacios ajardinados de Ogenbarrena. El sol se apuntó a la fiesta, la temperatura se atemperó, la gente prolongó su sobremesa casi hasta el anochecer, y todo el mundo se volcó para mantener limpio el espacio público.

Posiblemente hubo txapela para el ganador del concurso, y medalla de plata para el segundo, y bronce para el tercero, como en las Olimpiadas de Londres. Pero el personal pasó de ganadores, el personal se dedicó a degustar su marmitako y disfrutar la sobremesa de la satisfacción perfecta.

No se vieron muchos emigrantes en la fiesta del marmitako, los municipales rogaron a algunos africanos que vendías sus chucherías a abandonar el recinto festivo. Pero podrían haberse integrado perfectamente, la comida no entiende de religiones ni de manías culturales. Aunque este año, excepcionalmente, las fechas han coincidido con el Ramadán de los musulmanes. Quizá el año que viene el marmitako de los Cármenes de Amorebieta será todavía más multitudinario, quizá hasta más internacional.

Es la fiesta que deja de lado añadiduras pasajeras impuestas por la religión o la política, y vuelve a su ser primitivo y genuino: la panza, y de la panza la danza…

[Artículo publicado por el autor el 27 de Julio en la columna de Durangon.com Hablar en plata ]

12 comentarios

  • Javier Renobales Scheifler

    Osacr, yo no pongo condiciones a los encuentros con amigos, así que acepto con gusto toda tu lista de condiciones.

    Olga, estás encantadora en esas fotos, guapísima; tenía que ser, con lo que te leo en Atrio.

    Honorio, estamos quedando en Romo, en el local de Mentxu (la mujer que tiene a Pepe Sala de pareja), para este sábado 18 a las 12 h. Me gustaría verte de nuevo, amigo.

  • h.cadarso

    Bonitos comentarios todos los que se han apuntado, y muy sustanciosos. La verdad, yo creo que la relación fiesta-religión que vivimos todavía obedece a un “paradigma” cultural ya superado; que es lo que pretendo sugerir en mi aportación.
    En un universo cultural plurirreligioso y mayormente no creyente, cumple dejar lo religioso al margen de la fiesta y hacer de la fiesta un espacio común en cuyo programa y contenidos convivamos y coincidamos todos.
    Efectivamente, nosotros solemos hacerlo así cuando nos encontramos los Pepe Sala, que suele hacer de anfitrión, Xabier el anti-ICR, a veces Duato y Maite Lesmes, y alguno más; o sea que si venís desde Argentina, Chile y todas las Américas los Olga Larrazabal, Oscar Varela, y dem´´as, y os sumáis los de todas las autonomías del Estado español, antes de que nos las borren del mapa los correligionarios de Sánchez Mazas, pues miel sobre hojuelas.
    !Qué bueno que nos hemos desmelenado un poco y ya no parecemos tan serios!
    Besitos para todos. Y Gabriel, que contamos también contigo, no nos falles!

  • olga larrazabal

    Queridos amigos:  Yo pongo como condición que juguemos a la Lotería de Navidad  y así nos podemos juntar todos.  ¿No es cierto Honorio?

  • oscar varela

    Hola!
     
    Leo de Javier R. Sch.: – “Qué pena que no estéis cerca de Bilbao, Olga y Oscar; nos veríamos las caras y lo pasaríamos muy bien.”-
     
    Y pensando “entona’o” en los Cumpas atrieros (¿especialmente de la zona vasca?) diría:
     
    1º) que con gusto acompañaría a Olga desde este Sur americano.
     
    2º) que quede a su criterio la resolución.
     
    3º) que tendría que ser programado en comunes acuerdos para el año próximo (estimo de mi parte).
     
    4º) que se me permita cantar algunos tanguitos y “pasar la gorra” para solventar la aventura.
     
    5º) que se me participe en toda su potencialidad el afamado em-puje vasco y español.
     
    6º) que Antonio Duato y María A. sean los “Maestros de Ceremonia”.
     
    7º) que se olvide –durante el festejo- el nombre ICAR y otras yerbas.
     
    8º) que: ¿qué más?
    ·················
    En cuanto al Enlace (link) presentado por Olga, digo-preguntaría:
     
    a) que es “exquisito” (en español; porque si dicen eso en Brasil, lo van a pasar mal).
     
    b) que ¿a qué se deben esas Sandias del Cuadro; y quién las pintó?
     
    c) que ¿quién sacó esa foto “armada” para el Artículo; y en qué fecha?
     
    d) que ¿qué Que?
    ·················
    Abrazo especialísimo a Honorio que habrá de aguantarme estas tonterías …
    Pero tonterías “danzadas” después de em-panzadas.
     
    ¡Gracias y Voy todavía! – Oscar.

  • olga larrazabal

    Hola Javier:  El 2006 estuve en Algorta y el esposo de una prima con su hermano, que tienen como hobby la pesca, me convidaron a una reunión en el Puerto Viejo, donde alquilan una casa para hacer sus comidas, y nos despachamos no-se-cuantas toneladas de Bonitos con varios toneles de txakoli. Cantamos todo el repertorio conocido de España y las Américas al son de ¡A que no te sabes ésta! y nos levantamos a las 10 u 11 de la noche, solamente porque había que asistir a la presentación del Coro Biotz Alai al lado de la iglesia de San Nicolás.  Después de esa Odisea, sobrevivo cualquier cosa.  Y si quieres saber más mira:

    http://www.euskonews.com/0432zbk/kosmo43201.html

  • Javier Renobales Scheifler

    Qué pena que no estéis cerca de Bilbao, Olga y Oscar; nos veríamos las caras y lo pasaríamos muy bien.

    Si llegamos a reunirnos por aquí este finde o en estas fechas algunos de los del norte de España, hablaremos de vosotros 

    Que ¿si hablaremos bien?  ¡Jesús! … !qué pregunta!

  • Javier Renobales Scheifler

    Ya ves que, pensando en reunirnos para saludarnos personalmente y charlar un rato de la tierra y la tierra (lo del cielo ya habrá tiempo en la eternidad, si la hay), lo hacemos pensando en ‘tomar algo’, es decir, en la panza, que dice Honorio.
     
    Tan es así que a veces, en el grupo de amigos, alguno se quejaba de que sólo sabíamos quedar para comer o cenar. O sea, para la panza.
     
    La danza y los ritos puede que tengan yo qué sé qué poderes que yo no capisco. Cantar y danzar mueve el organismo, y eso excita la vida; eso ya empieza a ser curativo.
     
    Pero lo que cura es la buena compañía, la reunión en buena compañía. Seguro que en cuanto nos veamos este finde –o cuando sea- algunos del norte, o cuando nos veamos las caras, nos sonreímos: de puro contento, no para agradar.
     
    Por eso en el primer comentario Olga recoge la frase ‘aunque no creas en nada’ de la procesión o romería del Santo Patrón. Porque no es la procesión, ni la romería al imaginario ‘santo’, lo que cura: sino la reunión con otras personas.
     
    El consejo que contiene para curarse la frase que recoge Olga es: canta con las mujeres.
     
    Cantar exige sacar algo de lo que se lleva dentro, y eso ya es curativo. Mucho más si se hace en buena compañía.
     
    Canta con las mujeres: y mejor aún si cantas con los hombres, hija.
     
    Al menos mejor para ellos, que cantar con una mujer y verle alegrarse excita mucho la vida, al menos la de los hombres.

    Y eso es curativo.

    La de las mujeres cantando con los hombres … ellas podrían decirlo

  • pepe sala

    Buen tema, ¡¡ por Tutatis!!
     
    He recordado a mi madre que repetía montones de veces la frase. Ella la decía así:
     
    ” De la panza VIENE la danza”.
     
    Yo siempre interpreté que, con la barriga llena, se baila mucho mejor y con más alegría que si la ” panza” se ha quedado a medias o demasiado vacía. Y creo que mi interpretación es la correcta.  No es lo mismo bailar despues de un buen plato de marmitako ( pòngo por caso) que después de mirar el plato del ” señor” que aún rezuma salsa sabrosísima y requiere a sus criados-criadas  que daba por terminado el banquete:
     
    ” Hemos comido y hemols bebido… gracias a dios; recoged la mesa.”
     
    Contaba mi padre que un criado ya estaba hasta las narices de tanto cachondeo con el plural  “hemos comido” y pegó un puñetazo en la mesa diciendo:
     
    ” Ni hemos comido ni hemos bebido, y … ( blafemia modísima)… aquí no se recoge la mesa.”
     
    Supongo, y lo digo por propia experiencia, que las danzas de los diferentes festejos dependan mucho de ” la panza”.  Habrá quienes no puedan bailar por la barrigada que se han zampado y otros-as no tendrán demasiadas ganas de bailes o no les quedará suficiente energía para bailar.
     
    Y hablando de danzas frenéticas y descontroladas, siempre me extrañó la forma en que bailaba el rey David cuando llevaban el Arca de la Alianza.
     
    Yo, que soy muy desconfiado, pienso que tomaba demasiado ” mosto” y le daba por hacer el tonto como cualquier hijo de vecino que se haya pasado con ” el mosto”…( el vino, kalimocho, cuba libre, wiskis, etc tienen las mismas propiedades que el “mosto” de David; y Baco no hace diferencias entre personas.)
     
    De acuerdo totalmente con quienes insinúan que el cristianismo es el mayor culpable de que las danzas hayan dejado de ser alegres y populares. A mí que me den una fiesta al estilo Celta.
     
    ” Que tengo un pie malu y no puedo bailar,
    que dame la cinta de tu delantal.
    De mi delantal yo te la daré,
    siempre que tú seas firme en el querer”….
     
    ¡¡ UPA CANTABRIA !!!….
    Un

  • oscar varela

    Hola!
     
    Tal vez concuerde con lo de Olga
    algo que pensaba Ortega y Gasset hace unos 66 años atrás,
    que espumo de OCT7, 484/7.
    ·············
     
    – “Como hemos olvidado lo que han sido para el hombre los sueños, sus primeros maestros, hemos olvidado lo que durante milenios fue para la Humanidad la danza. Y ello a pesar de tener a nuestra vista el hecho de que todos los pueblos primitivos actuales no pueden existir sin danzar. La danza es todo un lado de la vida para ellos. Es la acción colectiva por excelencia en que la tribu como tal, diríamos, la nación se hace presente, se reconoce a sí misma como realidad colectiva, refresca constantemente su solidaridad, actúa y es.
     
    El objeto más santo, más sacro sensu stricto es el tambor. En el África negra, para expresar que un individuo es extranjero, que pertenece a otra tribu, se dice: “Ese danza con otro tambor”; y en. Muchos lugares quien pone su mano indebidamente o se atreve a tañer sin título suficiente el santo tambor tribal es condenado a muerte.
     
    Al europeo que ha vivido en las profundas, secretas selvas de Nigeria y el Congo le queda siempre .el tam-tam pertinaz de innumerables tambores invisibles que tañen tercamente días, semanas, meses sin parar. Y ello significa que millones de hombres practican con tenacidad de obsesos de maníacos, la danza, como si ésta fuera el lado de la vida más importante. Y en efecto lo es, porque en la danza, aun sin bebida ni tósigo, el hombre se olvida de sí mismo, del gravamen que es su vida y, logrando ver el mundo como otro de lo que es, como transmutado en feliz ultramundo, es feliz —ultravive.
     
    Por eso no es sino lo más natural que Dionysos sea un dios que danza— frenéticamente danza y con él sus sacerdotisas y fieles, las ménades, esto es, las locas. Tan danzarín es Dionysos que, según el mito, danzaba ya en el vientre de su madre.
     
    Apolo es la mesura, la rigorosa norma de la vida, el «estar sobre sí», la severa conducta —la conducta conforme a ritmo, el «ser en forma». Pero, bien entendido, también danza. Pertenece a la vocación de dios tener el pie ágil.
     
    Apolo es por excelencia el dios danzarín —sólo que su danza es severo y rígido ritmo, y por eso el culto que se le dedica consiste en danzas moderadas. Est modus in rebus., y Apolo es el modus, el
    logos de la vida y las cosas.
     
    De donde resulta que la diferenciación más precisa y más clara de estas dos religiones contrapuestas —la apolínea y la dionisíaca— sería distinguir dos danzas— como en el siglo XVIII se daban de golpes en España los «ilustrados», influidos por el enciclopedismo francés, y los castizos, sumergidos en la estupenda plebe española, por la preferencia entre estos dos bailes: el minuet o la chacona.
     
    El culto primigenio, he dicho, es una danza. Pero esta danza es una pantomina en que se representa la vida del dios. De este modo la práctica religiosa que es el culto tiene el efectivo carácter de una v
    imitatio dei”.
     
    En la danza dionisíaca se representaba la vida, pasión, muerte y resurrección de Dionysos. La fiesta era el día de difuntos —la Choé, día en que se libaba con hidromiel (agua, vino y miel) sobre la tumba de los muertos —, que abría el largo festival de las Anthesterias, dedicado a la veneración de los muertos. Un ciudadano que figuraba ser Dionysos, coronado de pámpanos y hojas de vid, entraba en Atenas dentro de un navío colocado sobre ruedas. Era el «carro naval» —de donde viene nuestro Carnaval.
     
    Viceversa, lo que en las cremonias del culto hacen los hombres —desde los tiempos más primitivos— es proyectado sobre la leyenda o mito del dios. Porque al adorarlo danzan los hombres y en esta danza ritual se identifican con el dios cuya vida representan, se produce entre el fiel y el dios un canje de atributos. Esta es la razón de que los dioses dancen.
     
    Vemos, pues, que la representación de la vida divina es estilizada en danza al introducir en los movimientos miméticos la magia formal del ritmo, que transpone o transustancia el acto habitual y mundano en algo superior y trascendente — como en la palabra, el vulgar y profano decir al convertirse merced al ritmo en verso, se torna fórmula mágica —carmen.
     
    Notorio es que el verso primigenio no tiene intención ni sentido práctico, sino mágico o jurídico; es conjuro o es ley. Para citar sólo un caso español, recuérdese que en el periplo de Avieno se dice que los tartesios, es decir, loa protoandaluces, formulaban sus leyes en coplas. Resulta divertido averiguar que las primeras leyes andaluzas tenían ya un son de «seguidillas».
     
    A la serie de movimientos, de actos que integran la «representación» mimética llamaban los griegos un «drómenon», de drao —actuar, ejecutar. La forma nominal de este verbo es drama. Por otra parte, la ceremonia religiosa consistente en la danza mimética, el drómenon o acción sagrada, se decía en griego orgia, de ergon, obra u operación, actuación. Orgía es, pues, lo mismo que drama; más exactamente, es el drama visto por su anverso religioso. Pero, como hemos observado, el acto religioso es formalmente festival. Culto es fiesta, y viceversa.
     
    Para la Humanidad toda, incluyendo Grecia y Roma, toda fiesta es religiosa y la religión culmina a potiori en fiesta. Nuestras fiestas, a decir verdad, no lo son casi o lo son en mucho menor grado. Son fiestas desdiosadas, laicas, «desafectadas», deshuesadas del sostén emotivo y simbólico religioso. Son fiestas profanas, esto es, profanadas.
     
    Al hacerse en Grecia el culto báquico sobresaliente y dominador de todos los demás, su fiesta y rito ceremoniales, su orgía adquirió un valor antonomástico, y como tenía un carácter de frenesí, la orgía y lo orgiástico se cargaron del sentido que hoy tienen para nosotros. De aquí que el único comportamiento colectivo que quedaba en Occidente con cierto valor residual de auténtica «fiesta» era el «Carnaval», que era la única fiesta orgiástica superviviente en Europa. Como se le había extirpado el alma, que era el dios —Dionysos, Baco—, la bacanal carnavalesca se fue atrofiando, desnutriendo hasta morir en nuestros días.
     
    Los españoles aún conservamos, si bien en estado de agonía, el único otro residuo de fiesta auténtica: la corrida de toros, también en cierto sentido —que no voy a desarrollar aquí— de origen dionisíaco, báquico, orgiástico.
     
    Nietzsche decía con verdad rebosante que «toda fiesta es paganismo». La religión cristiana, al descalificar la vida humana como consecuencia de haber descubierto un Dios más auténticamente Dios que los paganos, esto es, más radicalmente trascendente, mató para siempre el sentido festival de la vida.”-
     

  • olga larrazabal

    Querido Javier:  Es que la sanación del alma o del cuerpo, proviene de de la energía colectiva  en comunión que se acumula en el rito.  Así las religiones pasan y las fiestas y ritos quedan. En  los últimos 2000 años, una brizna de tiempo que para nosotros es inmensa, el cristianismo se instaló sobre los ritos de los pueblos antiguos cristianizándolos y borrando de la memoria colectiva lo anterior.  Pero, si pensamos bien, los santos  y otras figuras del culto popular tienen poco que ver con el mensaje de Jesús y más que ver con las fuerzas ocultas misteriosas del destino que da riqueza a algunos, o felicidad y a otros no.  Es decir con los ritos de la vida, de la fertilidad, el misterio de la vida y el renacer, que han sido los problemas básicos del ser humano.  Y Jesús ya dejó su mensaje como aporte a la vida en comunidad, pero la vida sigue con todas sus complejidades.  No se acabó con el cristianismo y tendrá que ir resolviendo nuevos problemas para los cuales el cristianismo no tiene la respuesta.  Solo tiene opinión como cualquier hijo de vecino y se equivoca  del mismo modo.  ¿Has leído a Pío Baroja, cuando en La Leyenda de Jaun de Alzate, hace hablar a las comadres que cinco minutos antes seguían los ritos del paganismo ancestral y después de cristianizarse alardeaban de su orodoxia cristiana ancestral?  Es comiquísimo.   Mientras tanto celebremos todas las fiestas que podamos en conjunto, que eso no pasa de moda y nos da alegría de vivir.

  • Javier Renobales Scheifler

    “… como si nuestro país siguiese siendo católico y creyente al 100 % …”, dice el post de mi querido Honorio.
     
    Afirma por tanto que hubo un momento en que fue católico y creyente al 100 %, lo cual no es cierto.
     
    España nunca ha sido creyente al 100% ni muchísimo menos, pues muchos han sido católicos por la fuerza, por la imposición, bestial en la católica dictadura franquista.
     
    Cuius regio religio eius religio; yo no sé latín, pero sé que se usa este latinajo para expresar que el dueño del reino, es el dueño de la religión.

    Que el rey es el dueño de la religión (lo cual se remonta por lo menos a los tiempos de Constantino … pero imagino que el fenómeno es anterior (con los divinos faraones por ejemplo), y el cristianismo no se diferenció, en esto tampoco, de otras religiones).
     
    Ello hace que sea muy difícil saber quién es creyente en algo de la religión impuesta, del catolicismo en España. Es muy difícil saber cuántos han bautizado a sus hijos sin creer en nada del catolicismo, pero guardando las apariencias porque socialmente era perjudicial discrepar o criticar, más aún declarase no católico, ya que unos dictadores se había adueñado de la sociedad.
     
    Pero qué duda cabe de que han sido muchísimos los no creyentes en todas las épocas en España, máxime en la Dictadura de primo de Rivera y en la 2ª República; y en la Santacruzada y en la dictadura católicas en las que la imposición ha sido bestial.
     
    Esta imposición bestial ya se practicaba en la Edad Media contra todos, siendo muy patente cuando de judíos y musulmanes se trataba, porque ellos mantenían en el fondo de su conciencia su religión judía o islámica.
     
    Pero en el caso de los ateos o de los no creyentes, al no haber prácticas ocultas de una religión oprimida por la del rey, es decir por el catolicismo imperial e imperante, entonces las apariencias lo han cubierto todo.
     
    No hay medio (o yo no lo conozco, quizá sea esto lo más probable) de saber qué porcentaje corresponde a los no creyentes, a los que aparentan ser creyentes pero no lo son.
     
    Pero podemos ver en un pueblo o en una reunión social cuántos hablan de religión.
     
    Enlazando con el link de youtube que ha puesto Pepe Blanco en la columna de la izquierda de la página de Atrio, choca enormemente cómo unas mujeres de a pie, que se dedican con toda naturalidad a las tareas propias de su sexo para las que Dios las creó, hablan con especializado conocimiento de altas finanzas.
     
    ¿Hablarían de religión? No, tan raro sería ponerlas a hablar de religión, como ponerlas a hablar de altas finanzas, como hace el link de Pepe Blanco –pues en eso está lo chocante, el chiste del link: en lo enormemente exagerado que es ponerlas a hablar de altas finanzas explicando sesudos e ininteligibles argumentos propios de un financiero profesional-
     
    ¿Cuántos hablan de religión hoy y ayer en su vida diaria, con los amigos, en las excursiones de fin de semana, en las comidas de amigos o familiares …? Nadie. Hablan de fútbol, de política, de la familia, de los amigos, del sexo contrario y del propio, de cómo va el trabajo, o el perro, o la salud … pero no de religión.
     
    Van a funerales, muchísimos más que a bautizos, pero ni en torno a unos y otros hablan de religión. Tampoco van a confesarse, como antaño se hacía, por apariencia. Nunca hablan de religión con nadie. Incluso choca que alguien saque el tema excepcionalmente, como si estuviera mal visto hablar de religión.
     
    Las fiestas pasan de lo religioso, dice el post. Bueno querido Honorio, no sólo en las fiestas: pasar de lo religioso, en cuanto hay un poco de libertad en la sociedad, no se hace sólo en las fiestas, como trato de expresar en este comentario.
     
    El comentario de Olga dice: “… vete a la procesión o a la romería del Santo Patrón, aunque no creas en nada, y …”
     
    La que da buenos consejos le advierte/previene de que no crea nada –quiero percibir advertencia/prevención en la expresión que usa Olga-, pues de creer en esos ritos no le va a venir ninguna sanación, a poco que piense la que necesita sanación.
     
    Los católicos (por referirme a la religión impuesta en España) se computan en unos 2.200 millones de personas en el planeta.

    ¿Cuántos de ellos son creyentes en realidad?

  • olga larrazabal

    Hola Honorio:  Me encantó tu apología a la fiesta colectiva. La fiesta es humana, es sana, integra, reúne, permite botar energías, comer, cantar y bailar.  Un pueblo sin fiestas colectivas no es sano.  Y si son fiestas del sol, de San Borombón o de quién sea, da lo mismo.  Que los curas saquen a pasear a sus santos y vírgenes, y después de tanto recogimiento viene el carnaval.  Como hacía decir Almodóvar a la madre de una escritora atea, y abandonada por su esposo: ” Hija, cuando a una el marido la abandona o se le muere, que p’al caso es lo mismo, vete al pueblo.  Canta con las mujeres mientras hacen bolillo, vete a la procesión  o a la romería del Santo Patrón, aunque no creas en nada, y sanarás”
    Te digo ésto desde un país al que quiero muchísimo, pero que las fiestas colectivas fueron prohibidas por las clases dominantes desde el siglo 19, por subversivas, porque los capataces se abuenaban con los obreros, porque se ensuciaban las calles y había desorden. Y así lo castraron de toda expresión popular, y esto se nota muchísimo como falta de alegría.

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