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Las religiones han maltratado a las mujeres

Con este titular, el jueves pasado, Inés Gallastegui presentó en EL IDEAL de Granada una entrevista hecha a Juan José Tamayo. Como en la larga charla mantenida con la periodista se abordan temas de actualidad, como algunas de las últimas intervenciones episcopales, nos parece que a alguien puede interesar conocer la transcripción íntegra de la entrevista, aunque resulte muy larga.


El teólogo Juan José Tamayo (Amusco, Palencia, 1946) presenta hoy en la Fundación Instituto Euroárabe de Granada su último libro, ‘Otra teología es posible. Pluralismo religioso, interculturalidad y feminismo’ (Ed. Herder). Tamayo dirige la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones de la Universidad Carlos III de Madrid y es miembro del Comité Internacional del Foro Mundial de Teología y Liberación.

–¿Qué teología es posible?

–El modelo el paradigma de teología que se ha hecho dentro de la Iglesia católica está agotado, porque responde a las preguntas del presente con respuestas del pasado y no es capaz de asumir los grandes desafíos que le plantea la nueva cultura, los nuevos fenómenos sociales; se ha quedado muy anticuada. La teología que se hace hoy en la Iglesia católica, al menos a nivel oficial, es una teología del medievo, muy conservadora, que no tiene ninguna capacidad para estar atenta a los retos de nuestra sociedad. Es una teología que se hace de manera perezosa, poco creativamente. Se le escapan todos los nuevos fenómenos; no tiene en cuenta el pluralismo religioso, la interculturalidad o el feminismo. El problema está en que el modelo o la plantilla que sigue utilizando es del pasado. No digo que nos encontremos en el modelo de teología perenne, pero sí en una teología que ya no ilumina, un saber que no ayuda a interpretar y comprender el mundo y sobre todo que no contribuye a la transformación: es muy poco sensible a la situación de la pobreza, de la globalización neoliberal, y no está ubicada en los nuevos climas culturales, los movimientos alterglobalizadores, la teoría crítica de la sociedad. Soy muy pesimista y escéptico en cuanto al tipo de teología que se sigue haciendo. Influido por ese escepticismo, motivado por ese cierre de caminos, que está reforzado además por el neoconservadurismo y por el integrismo instalado en la propia cúpula de la Iglesia católica, he escrito este libro diciendo que la teología tiene que cambiar de lugar social y ubicarse en los ámbitos de marginación y de exclusión; y cambiar de lugar religioso, saliendo de los espacios sagrados y viviendo una espiritualidad más laica, más abierta al mundo de la increencia. En realidad, pienso que la teología tiene que abandonar sus seguridades dogmáticas. El dogma impide toda posibilidad de pensar. La teología dogmática conforma un pensamiento único, una ideología uniforme, una manera de comprender la realidad muy esquemática, y creo que hay que pasar de la teología dogmática a esas tierras inexploradas de la complejidad. La teoría de la complejidad creo que sería un buen cauce, un buen apoyo para hacer otra teología posible. Y luego pienso que la teología que se hace hoy, incluso la teología moderna, renovada, sigue recorriendo los caminos trillados de la repetición cansina, y está muy en las altas cumbres, donde descansan las verdades eternas. Creo que debe buscar la verdad en la historia. Porque de lo contrario la teología, en el mejor de los casos va a ser un saber ocioso, estéril, y en el peor, la legitimadora de un orden establecido injusto e insolidario. Y por supuesto legitimadora de una estructura eclesiástica piramidal, autoritaria y patriarcal. Este libro trata de articular las teologías marginales y excluidas del pensamiento, las tres corrientes más creativas del siglo XX y más prometedores de cara al XXI. A la teología no le corresponde resolver los problemas, sino aportar luz.

–¿Cuál es el enfoque de género en teología?

–En primer lugar, la teología actual lleva todavía las marcas patriarcales de la teología tradicional. La teología feminista parte de las experiencias de lucha y de sufrimiento acumuladas por las mujeres a la largo de la historia, pero también las experiencias de movilización. Y lo primero que constata la teología feminista es que las religiones se llevan muy mal con las mujeres, a las que han tratado siempre de manera bastante agresiva, despectiva e incluso violenta. Las religiones son maestras en la práctica de la violencia contra las mujeres; no necesariamente una violencia física, pero sí una violencia moral, psicológica y ética. La violencia contra las mujeres la ejercen las religiones desde el momento en que no las consideran sujetos responsables, autónomos, morales, sino simplemente consumidoras de la moralina de la institución eclesiástica. No son sujetos religiosos porque se considera que los lugares sagrados de la religión deben ser ocupados y gestionados por varones y las mujeres tienen que acercarse por la mediación de los varones. Ese es un principio fundamental: reconocer que las religiones han maltratado a las mujeres ejerciendo todo tipo de marginación y de violencia. Desde el momento en que no se les considera sujetos, se está ejerciendo violencia contra ellas. Las mujeres  no son reconocidas como sujeto religioso y en la iglesia están excluidas de todos los espacios de responsabilidad; no se les reconoce su capacidad de pensar de otra manera, desde su propia perspectiva. Creo que la teología del futuro tiene que empezar por devolver la voz a las mujeres, reconocer que son sujetos autónomos, con responsabilidad, con capacidad para comportarse moralmente y con capacidad para pensar la realidad desde sí mismas y no desde una cosmovisión impuesta por el patriarcado. Desde el momento en que las mujeres son consideradas sujetos, elaboran su propia reflexión sin tener que depender de los modelos patriarcales, elaboran y fijan sus propias normas de conducta, sus planteamientos morales que implican un reconocimiento de una serie de derechos y en concreto de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres. Igualmente ellas, al ser sujetos, configuran su propia comunidad, su propia religión, su propia iglesia autónomamente, y la configuran en forma de red, en forma de círculo, siempre un círculo abierto, hasta el punto de construir, como dice la teóloga Elisabeth Schüssler Fiorenza, de construir la ‘Ecclesia de las mujeres’, porque esos espacios les han sido negados, y en todos esos lugares de las religiones han estado de manera marginal. Y eso les lleva a conformar un modelo de organización que no tiene por qué estar sometido a las estructuras patriarcales.

–El martes el arzobispo de Tarragona dijo que la misión de las mujeres es tener hijos, no oficiar misa…

–Es un planteamiento totalmente preconciliar, agresivo para las mujeres. Esas declaraciones son también una forma de violencia contra las mujeres, porque es identificar a la mujer con la maternidad y negarle cualquier otra función o cualquier otra identidad. Y además es algo totalmente contrario a los orígenes del cristianismo y al movimiento igualitario de hombres y mujeres que puso en marcha Jesús de Nazaret. Esa afirmación contradice la concepción que tiene Jesús de la mujer. Jesús no valora y reconoce a la mujer en su función de esposa o de paridora, sino que reconoce la dignidad de la mujer en cuanto ser humano y persona. Hay un momento en el cual a Jesús, cuando está predicando, le dice la gente que le están esperando en la puerta su madre y sus hermanos. Y él dice: «¿Y quiénes son mi madre y mis hermanos? Todos los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica». Jesús nunca vincula la dignidad de la mujer con la maternidad. Ese es un componente que puede ser más o menos importante, pero que no forma parte de su identidad. Por eso me parece un despropósito la declaración del arzobispo de Tarragona. ¿Y eso a qué se debe? Primero, a que el obispo se niega a compartir el poder, la autoridad y la responsabilidad eclesial con otros creyentes y, muy especialmente, con las mujeres. Pero, en el fondo, porque los obispos, no pocos sacerdotes, la jerarquía en general y los dirigentes de la mayoría de las religiones  tienen miedo al cuerpo de las mujeres, porque es el sacramento de Dios, es la visibilización de la presencia de Jesús en el mundo y en la historia. Y ahí está el problema.  Esas declaraciones no me parecen admisibles y hay que responder, no diciendo que son un disparate, algo que ya está claro, sino un desenfoque total del movimiento igualitario de hombres y mujeres que Jesús puso en marcha.

–En alguna ocasión ha apostado por una teología de la liberación islamo-cristiana. ¿Cree que la ‘primavera árabe’ y el 15-M la acercan de algún modo?

Sí.  Me parece que las movilizaciones populares que se están poniendo en marcha en el mundo árabe, que luchan contra las autocracias de tantas décadas, y el movimiento de los indignados en contra de la dictadura de los mercados y en defensa de la democracia real , la protesta contra la conversión de los seres humanos en mercancías, es un ejemplo claro de que así es. A partir de ahí se puede hacer una teología islamo-cristiana  de la liberación, porque la religión puede ser el opio del pueblo, como dijo Marx, y de hecho lo ha sido y lo sigue siendo, cómo lo vamos a negar, tanto la cristiana como la judía y la musulmana, pero al mismo tiempo también puede ser un instrumento de liberación de los sectores marginados y excluidos de la sociedad. En todos estos movimientos se da la convergencia de estos tres modelos de teología que yo desarrollo en mi libro: la teología de la liberación, la teología del pluralismo religioso y la teología feminista. Por eso la síntesis de mi libro queda reflejada en esta definición: otra teología es posible. ¿Cuál? Una teología intercultural , interreligiosa, de la liberación y desde la perspectiva de género. Es una teología como teoría crítica, no como la ciencia abstracta y abstrusa de Dios, no como un saber mistérico, un conocimiento del mundo trascendente, porque esa es una teología totalmente evasiva. No, es la teología que se deriva de la experiencia religiosa y se traduce en teoría crítica: crítica de la sociedad insolidaria, del poder autoritario, del modelo económico injusto, de las propias estructuras e instituciones religiosas, que cuestiona todo lo que tiene que ver con el orden establecido. Segundo, es una teoría crítica de la liberación, que es la categoría teológica fundamental, lo que articula todo el pensamiento religioso, que desemboca en la práctica: liberación de la ideología alienante y liberación de los diferentes tipos y formas de opresión. Tercero, teoría interreligiosa: ninguna religión tiene la verdad completa ni es camino único de salvación. Todas las religiones son un magma, una amalgama de caminos que llevan a la felicidad y a la liberación, pero también a la perdición. Ninguna religión es detentadora única de la verdad. La verdad es una tarea común a realizar por parte de la teología de las distintas religiones. Luego, teoría intercultural: a lo largo del siglo XX las teologías cristianas han sido teologías occidentales, que han vertido sus contenidos a través de categorías elaboradas dentro del pensamiento filosófico de occidente. Pienso que la Universalidad del cristianismo exige que la reflexión cristiana se vierta y se exprese en las categorías de las diferentes culturas, porque de lo contrario el cristianismo quedaría reducido a una religión puramente local y occidental. Y ciertamente la cultura occidental no es el criterio de verdad, la filosofía occidental no es el referente por el que tienen que pasar las diferentes tradiciones sapienciales. Si la teología quiere ser universal y presentarse como una oferta de sentido que vaya más  allá del mundo occidental, tiene que hacerse desde el diálogo con las diferentes culturas. Y luego teología desde la perspectiva de género: el feminismo a nivel filosófico, sociológico y ético aporta interesantísimas categorías para pensar y practicar la religión de manera alternativa fuera del mundo patriarcal, androcéntrico, fuera de la organización estructurada conforme a la razón patriarcal.

–Tras la primavera árabe, allí donde ha habido elecciones ha ganado el islamismo. ¿No es desalentador que la democracia traiga estados que refuerzan todavía más los vínculos entre el Estado y la religión?

–En parte sí, ciertamente. Desde nuestras categorías no podemos entender cómo la liberación de los autócratas se traduce en regímenes islamistas. Preferiríamos que la gestión de las nuevas democracias, el ejercicio del poder y los pilares de los nuevos estados fueran laicos y propiciaran la separación entre religión y estado y que sus textos constitucionales o legales no se fundamentaran en la tradición religiosa musulmana y que al mismo tiempo la ética pública fuera una ética cívica laica. Aunque reconozco que estoy bastante desesperanzado, no pierdo la esperanza de que estas democracias se reconduzcan por la vía del laicismo. Pero cuidado, no pretendiendo que estas democracias se desarrollen a imagen y semejanza de las democracias occidentales. Hay muchos islamismos: hay islamismo integrista, liberal, revolucionario, conservador, liberador… Lo que no es posible es lo que sucedió en Argelia en las elecciones a primeros de los noventa, que ganó el islamismo y el ejército dio un golpe de Estado. Eso es no respetar la voluntad popular. Ha hablado el pueblo y esa palabra debe ser respetar. Si bien hay que intentar apoyar la construcción de este tipo de democracias que no necesariamente tienen que ser remedo de las occidentales, pero sí que desarrollen mecanismos de solidaridad, justicia, con propuestas innovadoras en l campo del derecho y la economía. Y el principio de libertad religiosa debe salvarse por encima de todo.

–También esta semana el arzobispo de Valladolid ha criticado a la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, por ser pregonera de Semana Santa y no estar casada por la Iglesia. ¿Cree que puede haber roces de mayor calado en las relaciones entre el Gobierno del PP y la Iglesia?

–Lo que ha pasado en Valladolid me parecen cuatro despropósitos. Primero, que sea el Ayuntamiento de Valladolid quien elija al pregonero de Semana Santa, en una sociedad como la nuestra en la que están separados los poderes. Eso ya implica que la secularizaion no se ha producido sino que quedan muchos restos de injerencias del poder político en el poder religioso, y eso tiene un nombre: manipulación de la religion por parte de los poderes públicos. Segundo, que elijan a una política de ese relieve por ser política, no por ser creyente, o teóloga, o un ejemplo de vida religiosa. Tercero, la negativa del arzobispo a que dé el pregón, no porque sea política, sino porque está casada por lo civil. El arzobispo de Valladolid, Ricardo Blázquez, que a veces  ha pasado por moderado, es muy conservador. Como dice el chiste:«¿En qué se parece un obispo a otro? En que son todos iguales». Blázquez sale con un planteamiento totalmente moralista y canonista, porque ha apelado al Código de Derecho Canónico. Y el cuarto despropósito es que la señora vicepresidenta haya aceptado dar el pregón. Creo que le han tendido una trampa en toda regla y ella ha caído. Ese cúmulo de despropósitos supone un retroceso tan grave en el proceso de secularización de nuestra sociedad que me parece que de nuevo hemos vuelto al nacionalcatolicismo, a la alianza entre poder religioso y poder político. Es rocambolesco. Es un caso de sainete, si no fuera por las consecuencias tan negativas que tiene.

–Hace un par de años se mostraba escéptico ante la Ley de Libertad Religioso que preparaba el Gobierno del PSOE y que por cierto nunca aprobó. ¿Qué espera del Gobierno del PP?

–Mayor escepticismo todavía. Siempre dije que el Gobierno socialista ha sido rehén de la Iglesia católica y no ha sido capaz de romper, no ya las relaciones, sino el modelo de relaciones con la Iglesia. Una prueba de que no se ha atrevido ha sido su negativa a denunciar los acuerdos con la Santa Sede. Y eso ha supuesto, durante los dos últimos gobiernos socialistas, llenar a la Iglesia católica de privilegios que otros gobiernos no se habían atrevido a conceder: privilegios fiscales, económicos, educativos e incluso militares, porque los capellanes castrenses sirven al Ejército y tienen graduación militar. Es una de las más graves contradicciones del partido socialista, que yo personalizo en la vicepresidenta primera María Teresa Fernández de la Vega: cuando abandonó el Gobierno, fue objeto de felicitaciones y reconocimientos por parte del cardenal Rouco Varela y del cardenal Cañizares por lo mucho que había hecho por la Iglesia. En boca de ellos es un piropo; para mí es una descalificación: porque trabajar por la Iglesia desde el Gobierno es un error y una muestra de mala política.

–La receta de los gobiernos para curar la crisis económica ha sido satisfacer a los mercados financieros, recortar servicios públicos y empeorar las condiciones laborales. Es decir, más capitalismo en vez de menos. ¿Es que no hemos aprendido nada?

–Al contrario: estamos desaprendiendo. La política de la solidaridad, del reparto equitativo, de la austeridad compartida, son asignaturas que siguen quedando pendientes. Se ha impuesto una política de la austeridad para los sectores más depauperados de la sociedad  y una política del despilfarro y los privilegios para los banqueros, que se jubilan con unos salarios desproporcionados. No deja de ser sarcástico que se haya congelado el Salario Mínimo Interprofesional y sin embargo se permitan jubilaciones de banqueros de millones y millones de euros. Es sarcástico, si no resultara dramático e indigno de una sociedad democrática. Durante la época de Franco luchamos contra la dictadura franquista y ahora tenemos que seguir luchando contra la dictadura de los mercados. Hemos luchados hasta el 20 de noviembre porque la gestión que ha hecho el PSOE ha sido beneficiosa para los poderes económicos, financieros y bancarios, pero a partir de la constitución del nuevo gobierno del PP no podemos cejar en nuestra lucha, porque la política económica del PP va a beneficiar todavía mas a los poderosos, a quienes mueven los hilos de los mercados, y va a castigar a los sectores más vulnerables de la sociedad. Se está recortando en todos los campos, se congela el SMI (salario mínimo interprofesional), se reduce el salario de los funcionarios, que a día de hoy han perdido un 10% del poder adquisitivo, se reduce el gasto en educación, en ciencia e investigación, y sin embargo los privilegios económicos para la Iglesia católica siguen intactos.  Se van a ver afectadas la clase media y la clase baja. Con la actual gestión de la crisis económica por parte de los gobiernos neoliberales europeos, el lumpen proletariado, que era algo marginal en el Estado de bienestar, se va a generalizar. Y mientras, la Iglesia sigue con sus privilegios incólumes, recibiendo unos honorarios que no solo no bajan, sino que se incrementa cada año. Esto es otro despropósito y un gran escándalo.

67 comentarios

  • ana rodrigo

    SUGERENCIA, con el permiso del moderador.
     
    Como el tema de la mujer es inagotable, y ya tenemos un post específico sobre esta cuestión, sugiero retomar la invitación de Antonio y de Tamayo, de derivar nuestros comentarios en este post hacia otros temas tratados en la entrevista hecha a Tamayo.
     
    Yo ya he colgado dos comentarios sobre lo que es y debiera ser la teología. Os animo a debatir sobre éste o cualquier otro tema.

  • ana rodrigo

    Querida Cristina, me gustaría que no te sintieses agobiada por nuestros comentarios sobre lo que tú dices. Te percibo como una mujer de buena fe, correcta y sincera, quizá encuentres que nosotros y nosotras hemos superado varios estadios por los que hemos pasado igual que tú. No te preocupes, la vida es un caminar, siente, como la suegra de Pedro, que Jesús te toma de la mano y tú te levantas, y emprendes un nuevo camino de búsqueda. La búsqueda y el estar siempre alerta, no hace daño a nadie, después cada cual llega a donde llega.

  • Javier Renobales Scheifler

    Dice el nuevo testamento:  “ya no hay judío ni griego; ni esclavo ni libre; ni hombre ni mujer, ya que todos vosotros sois uno en Cristo Jesús”

    Bueno, se escucha pero no se oye y menos se cumple: ya no hay española ni estadounidense  ¿que no? Vaya que sí las sigue habiendo.

    Ya no hay hombre ni mujer  ¿cómo dice? jo, jo, jo

    ¿Te imaginas, que fuera indiferente -ni se tuviera en cuenta para nada-, si las personas son hombres o mujeres? El papa podría ser mujer, y quedar embarazada …

    Ya no hay esclavo ni libre, ni banquero (con millones y millones de euros de jubilación, que dice el post) ni parado (sin jubilación) … Se repartiría la jubilación del banquero entre éste y muchos parados sin jubilación … (el milagro de los panes y los peces)

    El velo del Templo se rasgaría … mejor, así serviría para vestir al desnudo … Qué anarquía, qué marxismo infiel. Vade retro Satanás

  • Javier Renobales Scheifler

    Que intente alguien elegir en su parroquia, incluso en la de Cristina W., a una mujer para el oficio (cargo o puesto) que dirige la parroquia y la administración de la misma, o sea el hombre párroco, y verá si puede elegirla. No puede elegir a una mujer: se lo prohíben unos hombres.
     
    Está todo regulado en el código de derecho canónico (hecho por hombres, dictatorialmente), con bastante detalle. Basta con leer los cánones 515 y ss., Capítulo VI, ‘de las parroquias, de los párrocos y de los vicarios parroquiales’.
     
    Para que alguien pueda ser designado párroco válidamente debe haber recibido el orden sagrado del presbiterado: o sea, por decisión ‘divina’, tiene que ser hombre, dotado de testículos, no de ovarios. Y esto lo mismo en España que en USA.
     
    Para que alguien sea designado para el oficio de párroco, es necesario que conste con certeza su idoneidad según el modo establecido por el obispo diocesano (otro hombre), incluso mediante un examen. La provisión del oficio de párroco compete al obispo diocesano mediante libre colación.
     
    El párroco debe tener estabilidad y por tanto debe ser nombrado por tiempo indefinido; sólo puede ser nombrado por el Obispo diocesano (otro hombre, puesto a dedo por el papa –otro hombre-), para un tiempo determinado, si este modo de proceder ha sido admitido, mediante decreto, por la Conferencia Episcopal (otras docenas de obisposhombres).
     
    Es decir, Cristina W., que en tu parroquia, como en las demás, ‘elegís’ a los que os dejan los hombres, el párroco y el obispo, para que hagan lo que les quieran dejar de hacer éstos hombres, mientras lo hagan como éstos hombres quieren, sea ‘gobernar’ la parroquia o incluso asistir a los sínodos.
     
    El consejo pastoral tiene voto meramente consultivo, y se rige por las normas que establezca el Obispo diocesano.
     
    En toda parroquia ha de haber un consejo de asuntos económicos que se rige, además de por el derecho universal, por las normas que haya establecido el Obispo diocesano, y en el cual los fieles, elegidos según esas normas, prestan su ayuda al párroco en la administración de los bienes de la parroquia, sin perjuicio de lo que prescribe el canon 532 (que dice en esencia que el párroco representa la parroquia en todos los negocios jurídicos).
     
    Cesa el párroco en su oficio por la remoción o traslado que haga el Obispo diocesano conforme a la norma del derecho, por renuncia presentada por el párroco con causa justa, que, para su validez, ha de ser aceptada por el Obispo.
     
    O sea, Cristina W.: en la parroquia está todo organizado piramidalmente, no democráticamente, por hombres obispos puestos por el dedo del papa, obispos que nombran párrocos a los curas que les parece oportuno, los cuales párrocos actúan como delegados del obispo.
     
    A nadie se le ocurra intentar elegir párroco a una mujer.
     
    Eso no es nada democrático; el funcionamiento de la parroquia no es democrático, aunque aparente serlo o se disfrace de ello.
     
    Y sobre todo es machista por encima de todo, insoportablemente machista. Dios no puede tener nada que ver con eso. Es claramente cosa de hombres.

  • Cristina W.

    Buenas noches,

    Muchos temas y preguntas surgen de mis intervenciones, no se si podré responder a todas. Yo soy una católica sin más formación teológica que mi experiencia de Fe, digo lo que realmente pienso y en mis respuestas y comentarios sólo existe la intención de dar testimonio de lo que yo siento, del amor que despierta en mi la Palabra de Dios, representada en su hijo Jesucristo. No me avergüenzo de sentir lo que siento por muy irracional y anticuado que a algunas personas les parezca. Me siento libre, madura, reflexiva, y creo haber nacido en un clima de absoluta igualdad en mi casa, en mi ciudad, en mi estado, y en mi país, por este orden. Mis derechos siempre han sido respetados y protegidos, y creo que mis compatriotas han demostrado, a pesar de los errores de gobiernos y gobernantes que seguramente han sido muchos, que dieron su vida por la libertad y la democracia en Europa, yo tengo familia enterrada en Colleville-sur-Mer, Normandía (Francia).

    Sí vivimos en un mundo muy mediatizado, hay intereses poco claros en cada acción humana, pero hay mucho de bueno en el corazón de las personas. Yo me siento a gusto dentro de la Iglesia, que es mi madre, y pienso que con buena voluntad los obstáculos se pueden salvar, es cuestión de diálogo, de ponerse a dialogar, y creo que la Iglesia que es madre acoge cariñosa a sus hijos. Hay muchos cuestiones por resolver entre todos, pero como hermanos debemos de acercarnos y entendernos.

    Yo, perdón, habló de mi pequeña comunidad en un barrio de los Angeles (California), no somos perfectos ni mucho menos, y de vez en cuando nos peleamos es normal entre hermanos, pero nos propusimos tener un encuentro ecuménico con otros hermanos cristianos y después de un tiempo hemos hecho juntos celebraciones de oración y actividades conjuntamente. Leemos la Biblia, el año pasado celebramos la Eucaristía conjunta de Pascua, es una forma de irnos acercando, para ello debemos ceder un poco cada uno, no tiene sentido la desunión entre hermanos.

    Estoy dispuesta a reunirme con quién me requiera, a presentaros a personas que conozco en España con cargos eclesiásticos y que me parecen personas dialogantes que seguro que os escuchan, en los Angeles editamos una revista mensual que tiene una buena tirada, bilingüe español-inglés, si queréis está abierta a vuestra participación.

    Perdón por mi simplicidad, quisiera ser más precisa, responder a Hector, Ana y Honorio, con más detenimiento pero de verdad son las 1:29 A.M. tardísimo y de verdad me caígo de sueño. El fin de semana no estoy disponible, espero responder mejor la semana que viene.

    Buenas noches y Feliz descanso!

    Cristian W.

  • ana rodrigo

    Que no, querido Honorio, que no es cuestión de democracia, que es cuestión de derechos y de igualdad y de evangelio. Así de simple.

  • h.cadarso

    Encuentro muy interesante el diálogo Ana-Cristina. Me parrece que cada una partís de una experiencia religiosa y eclesial diferente, y las vivencias que en esa experiencia habéis tenido os llevan a utilizar un lenguaje también diferente, y a hacer difícil el encuentro y el acuerdo.
    Cristina habla de unas experiencias radicalmente democráticas, de manera que el talante democrático de la vida política y social americana se traslada espontáneamente y sin ningún esfuerzo a la vida en el interior de la comunidad cristiana. En nuesto caso, ana, creo que hemos de reconocer que la falta de talante democrático de la que hacemos alarde en nuestra vida civil se traslada también a la vida dentro de la comunidad cristiana. Y esta situación nos arrastra a unas actitudes de condenas radicales y de terminar en conclusiones derrotistas como la de que “aquí no hay nada que hacer”.
    Yo te diría, Cristina, que tu respuesta al problema del acceso de la mujer al sacerdocio deja una puerta abierta, pero no introduce ningún cambio, cambio que sería muy oportuno en las iglesias europeas y en países donde la escasez de sacerdotes es cada vez más grave.
    También te diría que la democracia americana en lo político la encuentro muy mediatizada, mejor, totalmente mediatizada, por los “diktats” de las grandes fortunas que financian las campañas electorales. O sea, que es más formal que verdadera. Y quizá en el plano de la comunidad cristiana se está produciendo un fenómeno parecido, una democracia formal pero vacía, nada sincera. Y que la iglesia norteamericana, en su conjunto, está excesivamente sometida al poder civil; no solo vuestra iglesia, sino la misma Santa Sede, que se financia en buena parte con vuestras aportaciones y las de los países del mundo desarrollado.
    En todo caso, el buen “rollo” o la relación de mutua confianza que se establece entre Cristina y su comunidad y su obispo ayuda o contribuye a que ella y todos los católicos americanos confíen en sus pastores o líderes, mientras que en Europa ese buen rollo del pueblo con sus jerarcas y obispos no es demasiado frecuente.
    O sea que es bueno que intercambiemos experiencias y vivencias, como primer paso para intentar comprendernos mejor.
    Y pido perdón si me paso en mis apreciaciones.

  • Agustín O.

    Hola amigos, como he dicho ya, y tras la intervención de nuevo de Tamayo- al que le agradezco sus comentarios-, pienso que de nuevo él está haciendo generalizaciones y afirmaciones gruesas e indiscriminadas, que como tal son injustas, sobre la teología “oficial” (que me gustaría que se explicara que o quien es eso) y dogmática. De nuevo digo que a pesar de sus limitaciones o errores, en los teólogos o teología católica hay también mucho y bueno. Lo mismo que en la enseñanza de la iglesia. En esta teología y enseñanza, en especial la social, hace mucho tiempo que está asumido e integrado el paradigma de lo mejor de la teoría crítica. Se ha hecho una profunda crítica de la razón instrumental, tecno científica y mercantilista,  típica del capitalismo, que no se deja guiar por (rechaza) el amor, la compasión y la justicia. Al igual que de las estructuras y sistemas sociales de injusticia y opresión (las estructuras de pecado), que causan desigualdad y exclusión social, como el neoliberalismo/capitalismo. La teología dogmática hace mucho tiempo que asumió su carácter social y político. De ahí que los tratados de la Trinidad,  cristología, antropología teológica,  eclesiología, etc. incorporan de forma constitutiva la promoción transformadora y liberadora de la justicia  y del dialogo fraternos con las diversas culturas, pueblos y otras religiones.
     
    Al igual que las propuestas de los movimientos alter-globalizadores, donde frente a la globalización del capital y de la guerra, se promueve la de la solidaridad y la de la paz, con alternativas de un sistema laboral, comercial, financiero y político: basado en la ética solidaria y de la justicia global. En este sentido que duda cabe que la opción  (amor) por (desde y con) los pobres y marginados del planeta es constate y esencial en esta teología y enseñanza. Todo lo que digo se puede verificar y basta mirar tratados, estudios o manuales significativos  de todas estas disciplinas teológicas y otras o la misma enseñanza social de la iglesia.
    Un abrazo a todos

  • ana rodrigo

    Cristina, ¿De qué me serviría tener vocación al sacerdocio (que no la tengo) si se me prohíbe el acceso al mismo? Si es un don, ¿de quién? ¿ de Dios? ¿Y cómo ese dios sólo se lo otorga a los varones? ¿Por qué dios habría de discriminarme a mí por el hecho de que mis órganos sexuales me identifican como mujer? ¿Qué dios es ese? ¿Podría yo fiarme de un dios semejante? ¿Acaso los testículos de los varones tienen más peso específico para realizar una función humana, ajena a la actividad sexual, como es el sacerdocio?(observa que a este dios lo escribo con minúscula). ¿No te das cuenta lo absurdo de la situación?
    Y si el sacerdocio es servicio, anda que ¡no sabemos las mujeres de servicio! Pero, claro, el servicio sagrado de intermediación con dios, es cosa de hombres.
     
    Se suele argüir que Jesús sólo eligió a hombres, cosa sumamente discutible, puesto que su discipulado estaba compuesto por hombres y mujeres. Pero podríamos decir, que si sólo eligió a hombres, judíos y de raza semita, ¿por qué hay sacerdotes de raza blanca, negra o de cualquier otra etnia? ¿No os dais cuenta es pura y estricta exégesis masculina, misógina, patriarcal y machista? ¿No os dais cuenta de que es una traición al mensaje evangélico?
     
    El 4 de 2007 octubre escribí un post en atrio titulado La mujer en el Nuevo Testamento y en la Iglesia donde puedes encontrar documentación al respecto. Puedes buscarlo en la columna de la derecha entre el año 2006-2009, en colaboradores a mi nombre.

  • Cristina W.

    Postdata:
     
    Señor Javier, si se refiere a mi con su comentario, no se interpretar bien la ironía española,  creo que se equivoca, pero bueno, es su repetable opinión. Sobre lo que dice depués   no voy ha hacer comentarios porque no me interesa y menos polemizar sobre politica y sobre temas que no me correponden, no soy española.

  • Cristina W.

    Hola, una vez más

    Ana creo que tu creencia y mi Fe no son incompatibles, pueden converger, es cuestión de interpretación. No tenemos dos Biblias diferentes usamos la misma. Yo miro al Evangelio  y ahí encuentro la Fe, en la palabra de Dios.Todos somos humanos y nos equivocamos, también los que formamos parte de la Iglesia. Jesucristo, como bien dices, nos trajo la nueva Nueva, y por ello se enfrento no a la Ley antigua, sí a los que la interpretaban mal, y la interpretaban mal porque no querían hacer caso a la Escritura, a la palabra de Dios.

    Tu entiendes como derecho lo que yo interpreto como vocación y Don. Mi país tiene la sana manía de democratizarlo todo, los cargos comunitarios desde alcalde a jefe de carteros son elegibles, en mi parroquia la administración está democratizada elegimos nosotros a los administradores, a los consejeros y delegados que se encargan del gobierno de la parroquia y de asistir a los sínodos. El sacerdote cumple la función que le corresponde, que no es mayor que la nuestra.

    Haces una interpretación sobre los orígenes del cristianismo con los que no estoy de acuerdo pero que respeto. Hay interpretaciones diversas respetables pero que yo no asumo, y no pido que nadie asuma la mía, yo convivo y tengo íntimos amigos de otras religiones y con otros cristianos a los que quiero y conozco desde niña, todos aspiramos socialmente al bien común y como creyentes a amarnos y respetarnos.

    Estoy de acuerdo, la Iglesia es iglesia de Jesús ahí está su origen y su fundamento en Cristo Jesús.

    Cristina W.

  • Javier Renobales Scheifler

    Decir que la Iglesia (refiriéndose a la ICR) pertenece al Reino de Dios que no es de este mundo, es también hacer política (aunque de la que Marx llamaba ‘opio del pueblo’).

    La ICR pertenece a este mundo, es una multinacional poderosísima de este mundo, hace política a tope en este mundo, por lo que es engañar decir que no es de este mundo. 

    En España escuece todavía (sobre todo a los vencidos y a sus hijos, me refiero) la política que hizo/hace la ICR a favor de los facistas, cuando Hitler estaba en alza, proclamando que la guerra civil española era una SantaCruzada por Dios y por España, saludando los obispos y fieles católicos con el saludo fascista, firmando los delegados del papa el Concordato de 1953 con la dictadura franquista (que ya no saludaba brazo en alto y quitó los símbolos fascistas porque Hitler había perdido la IIGM) y metiendo al católico Franco bajo palio (como al santísimo sacramento) en los templos católicos, y dándole el papa la máxima condecoración vaticana: la selecta Orden Suprema de Cristo, que Franco ostenta desde entonces.
     
    Política hacía Wojtyla en el balcón con el dictador asesino Pinochet.
     
    Pablo con su Romanos 13,1-2 es hacer política:
     
    “1.- Sométanse todos a las autoridades constituidas, pues no hay autoridad que no provenga de Dios, y las que existen, por Dios han sido constituidas.
     
    2.- De modo que, quien se opone a la autoridad, se rebela contra el orden divino, y los rebeldes se atraerán sobre sí mismos la condenación”

    Y apartar a las mujeres (tema del post), por el mero hecho de ser mujeres, del poder en la ICR (que es un lobby político de enorme influencia política) también es política.
     
    Política machista, pero política al fin y al cabo. Sometimiento de la mujer. Este abuso sobre las mujeres, que nos perjudica también a los hombres, no se puede disfrazar de espiritualidad.

  • ana rodrigo

    Cristina, ni intento convencerte ni creo que lo consiga pesto que nos movemos en dos paradigmas casi incompatibles.
     
    Tú miras a la Iglesia como fuente de ortodoxia y yo miro al evangelio en el que no siempre la Iglesia lo ha tomado como fundamento teológico. Y eso que acabo de decir, como puedes comprender, nada tiene que ver ni con la política ni con ideologías.
     
    Cuántos cristianos que han intentado hacer teología han sido expulsados de la iglesia y posteriormente han sido declarados santos. Casi todos los padres conciliares que redactaron los documentos del Vaticano II habían sido demonizados y sancionados por otros jerarcas a capricho de su propio criterio. Cuántos teólogos honrados, sinceros y honestos han hecho propuestas más evangélicas que otras muchas de la doctrina oficial. Cuánta riqueza teológica perdida mientras esos jueces inquisidores se dedicaban a almacenar riqueza materiales para la Iglesia.
     
    Pienso que el error de origen está en que los jerarcas, todos hombres, se han adjudicado la potestad de ser los únicos intérpretes de las sagradas escrituras.
     
    Tú figúrate si Jesús hubiese obedecido a los sumos sacerdotes y no hubiese incumplido las normas de su religión o no hubiese cambiado la ortodoxia judía para traer la Buena Nueva?, ¿Qué sentido hubiese tenido su vida?
     
    Respecto al sacerdocio femenino jamás lo he entendido como privilegio, sino como derecho de la persona que quiera acceder a ese servicio. Las primeras comunidades se reunían para la fracción del pan en las casas, y allí la anfitriona era la mujer con todas las consecuencias. Queda constancia en los escritos de Pablo, eh!. Pero muy pronto se impuso la ley del más fuerte, el varón, y se olvidó el mensaje y la praxis igualitaria de Jesús. Este es el fundamento del cristianismo, y la Iglesia será Iglesia de Jesús en tanto en cuanto se aproxime más a su origen, lo diga quien lo diga. ¿O la Tierra dejó de girar alrededor del sol porque lo dijese la Iglesia?

  • M.Luisa

    Querido Oscar,
     
    Quieres que  me  detenga en el contenido de estas preguntas
     
    ¿Qué vengo diciendo sino eso de qué sea la Vida humana?
     
    ¿Qué viene diciendo mi interpretación de la Vida de Jesús, sino eso?
     
    ¿Qué vengo proponiendo sino que la “teología” (teoría sobre el Asunto Dios) baje los humos
    y se ponga al servicio y menester de una “Teoría de la Vida humana”;
    que sea una “teología profana”?
     
    Pues bien, el énfasis  que quieres  que yo advierta en ellas, se me hace  del todo inútil porque  es algo  que  vengo ya advirtiendo  desde siempre. Lo prueba ese constante seguimiento en leerte.  Lo que ocurre es que,  como   por mis  continuas objeciones  crees que hablamos de cosas distintas  no te das cuenta que a lo que me opongo no es  a lo que expresas sino  a  la ausencia  que noto  en ello de ese carácter de fundamentalidad.
     
    Voy a explicarme.
     
    Todo estriba, pienso, en ese  “fundamentamos” que subrayas de mi comentario pues, desde mi modesta opinión,   no hay nada  que pueda ser arbitrario y que repose en ese  carácter fundante de la realidad. Es lo que expreso diciendo que al humanizarla (la vida) la eximimos,  la excusamos de toda arbitrariedad que pueda contener, convirtiéndola en rigurosa, seria e importante, (expresiones muy tuyas) Es la diferencia entre vida humana y vida plenamente humana o vida en plenitud.
     
    Desde la perspectiva del proyecto de Jesús, se me hace insuficiente   que lo expreses   meramente  en términos de vida humana.
     
    Cómo demonios (con perdón)  te lo diría yo… bueno sin ir más lejos el otro día ya dejé insinuado con lo de los dos planos, (no tengo por aquí el borrador)  pero da igual, abreviaré
    Lo fundante, es decir, la fundamentalidad,   no está,  no se le ve, pienso,   en el orden de la ejecutividad orteguiana, en la “actitud natural” sino, a mi modo de ver,  a lo que  él en su madurez definió como “razón vital” ahí es donde  hallar el  fundamento!
     
    Eso es todo… de momento. Gracias
     
    Nota.  Recuerdo que días atrás hablabas de que aquí en Argentina mientras trabajabas  hacia mucho calor, pues aquí al otro lado del Ocóano,  en la costa  catalana ha nevado cantidad, aunque    ahora,  mientras te escribo  estas líneas,    ha cesado  pero  seguimos estando  a bajo  cero  grados.

  • Javier Renobales Scheifler

    ¿Se  confunde la religión con la política? Ya, ya.

    La religiónd e Jesús es política, porque defiende a los débiles y para ello se enfrenta a los poderosos.

    ¿Porqué entonces asesinaron a Jesús condenándolo a la pena de crucifixión destinada a los sediciosos políticos no romanos?

    Pues evidentemente porque Jesús actuaba políticamente, porque el mensaje que decía/hacía Jesús, de salvación por el amor, es político, porque es de salvación aquí y ahora.

    También de salvación para la otra vida, pero eso es tema para cuando estemos en la otra vida: aquí y ahora amar como jesús nos amó es algo radicalmente político, y es lo que nos salva aquí: traer el reino del amor, lo cual es algo político.

    A Jesús le mataron por ello; el símbolo de los cristianos debería ser el signo del amor, no la cruz terrorista romana, instrumento de terror.

    Pero descafeinaron a Jesús, ya antes de los evangelios escritos, y así ha quedado el cristianismo tan compatible con poderosos y ricos, como lo vemos instalado en el mundo rico, en el primer mundo.

    Pocos lustros después del asesinato de Jesús,  ya Pablo traicionaba a Jesús en Roomanos 13, 1-2, diciendo que la autoridad (la del Imperio Romano que asesinó había asesinado a Jesús pocos años antes) viene de Dios y hay que obedecerla … y así hasta hacer del cristianismo la religión oficial del Imperio que asesinó a Jesús.

  • Javier Renobales Scheifler

    ¿Cómo que el Reino de Dios no es de este mundo?
     
    El Reino de Dios es el Reino del amor: vaya que sí es de este mundo; precisamente ese es el mensaje de salvación de Jesús: amaos como yo os he amado, y como a vosotros mismos.
     
    ¿Para qué si no nos enseñó Jesús la oración llamada ‘Padrenuestro’ en la que decimos ‘venga a nosotros tu Reino?
     
    ¿A quién interesa que el Reino de Dios se quede en el mundo sobrenatural de Dios? La buena nueva que decía/hacía Jesús era traer aquí y ahora el Reino de Dios a este mundo, no dejarlo en el mundo sobrenatural de Dios.
     
    La causa de Jesús fue traer el Reino de Dios aquí y ahora, porque esa era la defensa de los pobres, a los que Jesús predicaba esa buena noticia o evangelio.
     
    A Jesús le mataron precisa y solamente por eso, como rey de ese reino: porque intentaba traer el reino del amor, que obliga a considerar a todas las personas iguales, sin que unos puedan acumular poder y hacer con ello que otros sean débiles, y sin que unos puedan acumular poder y los demás no puedan controlar el poder democráticamente.
     
    El reino del amor y el poder del Imperio (también el del Imperio USA) son totalmente incompatibles.

  • Cristina W.

    Hola de nuevo,

    Ana gracias por la aclaración, sobre los criterios que tienes a tu preferencia sobre una determinada forma de hacer teología, pero en ocasiones el idioma, quizá, no refleje lo que queremos decir “y lo que es una opinión parece un axioma” incuestionable. Yo creo que la Iglesia no impone, más bien orienta, y cada cuál es libre de aceptar sus orientaciones, claro si un teólogo se aparta de lo que es la doctrina de la Iglesia, de el núcleo fundamental de la Fe en Cristo y en la Iglesia que fundó,  evidentemente se excluye él mismo, sigue otro camino que será válido para él pero no para la comunidad de creyentes que sí participamos de esa Fe, y no  creo que el discurso y el pensamiento de un determinado teólogo o de una determinada comunidad sea avanzar en la teología, quizá sea más bien un retroceso o una desviación hacia otros campos no teológicos.

    Como en todo tu planteamiento acepto tu interpretación sobre la Tradición y los Dogmas, pero no los comparto. Para mi hay Verdades de Fe, el conjunto de verdades que constituyen la Revelación cristiana, que se fundamentan en el Magisterio de la Iglesia, la necesidad de Dogmas aparece cuando se cuestiona esa Verdad por no estar debidamente especificada por el magisterio y es necesario su reconocimiento. En ocasiones se deben aclarar y definir más lo que siempre ha sido Verdad, cuando aparecen algunos errores por lo que es necesario su aclaración.

    En mi opinión tienes una idea de la Iglesia en términos políticos y únicamente institucionales, el gobierno de la Iglesia será en todo caso en su aspecto espiritual. La Iglesia pertenece al Reino de Dios, que no es de este mundo, aun estando en el mundo preparándose hacia el retorno al Padre.  La mujer ejerce por igual el mismo origen y fin que el hombre, más allá de cuestiones que pueden ser estructurales y que pueden variar. El Sacramento del Orden Sacerdotal, como servicio a la comunidad, puede y seguramente será extensible a la mujer, si es llamada a esa vocación, porque yo no lo interpreto como un privilegio, como un poder, sino como una vocación de servicio, que supone grandes sacrificios, que Dios otorga a unos como otras vocaciones más en la vida religiosa o en la vida seglar.

    Un saludo.

    Cristina W.

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