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Los indignados salen a la calle en Israel

Estamos acostumbrados a pensar en Israel como el estado opresor de Palestina. Pero ¿qué piensan los jóvenes y la población de ese estado que empezó hace unos sesenta años con estructuras de socialismo real en la producción y ahora sufre lo mismo que en todas las economías neoliberales empobrecedoras? Las manifestaciones y acampadas se repiten aumentando el número cada sábado. Siguen el sistema del 15M: ver Publico. Sobre esto reflexiona un célebre escritor israelí, David Grossman.

Una ventana a un futuro diferente

El escritor israelí considera que el movimiento de protesta es una ocasión única para la refundación de un país que necesita como pocos la cohesión social

DAVID GROSSMAN, El País, 07/08/2011

  • Por primera vez en decenios hay un programa común humano y cívico”
  • “La ocupación es lo que más ayuda al fracaso del sistema de alerta social”
  • “Hace tiempo que no hablamos entre nosotros, y más aún que no escuchamos”

El sábado 30 de julio por la tarde, mientras nos manifestábamos en Jerusalén, miré a mi alrededor y vi un río de gente que recorría las calles. Había miles de personas que llevaban años sin hacer oír sus voces, que habían abandonado toda esperanza de cambio, que se habían encerrado en sus problemas y su desesperación.

No les resultó fácil unirse a los jóvenes ruidosos provistos de altavoces. Quizá por la timidez propia de unas personas poco acostumbradas a levantar la voz, sobre todo en medio de un coro de gritos. A veces, tenía la impresión de que nos mirábamos asombrados e incrédulos, sin creernos del todo lo que salía de nuestras bocas. ¿De verdad éramos aquella turba, aquella muchedumbre indignada, que levantaba el puño como habíamos visto hacer en Túnez y Egipto, en Siria y Grecia? ¿Queríamos serlo? ¿Hablábamos en serio cuando gritábamos “¡revolución!”? ¿Qué ocurriría si lo conseguíamos y los lazos que mantenían unida nuestra frágil nación se deshacían? ¿Y si las protestas y las pasiones se transformaban en anarquía?

Sin embargo, después de un rato de desfilar, algo empezó a recorrer nuestras venas: el ritmo, la energía, el sentimiento de unidad. No una unidad que nos intimidase y nos aplastara, sino una unidad heterogénea, abigarrada, familiar e individual al mismo tiempo, una unidad que nos proporcionaba un fuerte sentimiento: aquí estamos, haciendo lo que es debido. Por fin.

Pero entonces llegó la desolación: ¿dónde estábamos hasta ahora? ¿Cómo hemos permitido todo esto?

¿Cómo pudimos resignarnos a que el Gobierno elegido por nosotros convirtiera nuestros sistemas de educación y de salud en un lujo? ¿Por qué no gritamos y protestamos cuando el Ministerio de Economía aplastó a los trabajadores sociales en huelga, y antes de ellos a los discapacitados, a los supervivientes del Holocausto, los ancianos y los jubilados? ¿Cómo es posible que durante años empujáramos a los pobres y los hambrientos a una vida de humillaciones sin fin, en comedores sociales y otras instituciones de beneficencia? ¿Cómo es posible que abandonásemos a los trabajadores extranjeros a merced de personas que les perseguían y les vendían como esclavos de todo tipo, incluso sexuales? ¿Por qué nos acostumbramos a la rapiña de las privatizaciones, que provocó la pérdida de la solidaridad, la responsabilidad, la ayuda mutua, el sentimiento de pertenecer a una misma nación?

Por supuesto, semejante apatía se debió a muchos motivos, pero, en mi opinión, la ocupación es el factor que más ha contribuido al fracaso de los sistemas de control y alerta en la sociedad israelí. Los sectores más enfermos y perversos de nuestra sociedad salieron a la superficie mientras nosotros, tal vez por temor a enfrentarnos a la realidad de nuestras vidas, nos dedicábamos con gran placer a todo tipo de cosas concebidas para embrutecer nuestros sentidos y ocultar esa realidad. De vez en cuando, cuando nos mirábamos en el espejo, algunos se sentían satisfechos por lo que veían y otros se estremecían, pero incluso estos últimos decían: bueno, qué se le va a hacer; suspiraban y le echaban la culpa a La Situación [el conflicto árabe-israelí], como si fuera nuestro destino o un decreto de las alturas. Más aún, dejamos que la televisión comercial llenara el vacío en nuestra conciencia colectiva y pasamos a definirnos en función de luchas por la supervivencia y comportamientos depredadores, a atacarnos unos a otros sin piedad y a despreciar a cualquiera que fuera más débil, o diferente, o menos bello, menos rico o menos listo. Hace años que no hablamos entre nosotros, y más tiempo aún que no escuchamos. Al fin y al cabo, en una atmósfera de codicia y egoísmo, cómo no vamos a atacar a los demás y a pulverizarlos, si eso es precisamente lo que nos enseñan en cada momento: sálvese quien pueda.

Cuanto más nos agotábamos negando sin cesar la realidad, más invitábamos a la opresión, la manipulación y el embrutecimiento de nuestros sentidos, y nos fuimos convirtiendo en víctimas de una política secreta -y eficaz- de divide y vencerás. De modo que una cosa llevó a otra, y nuestras reflexiones honradas sobre el destino y la fatalidad disminuyeron hasta quedarse en peleas por “quién ama al Estado de Israel y quién lo odia”, “quién es leal y quién es traidor”, “quién es un buen judío”, en vez de “quién se ha olvidado de que es judío”; cualquier discusión racional está hoy cubierta de una capa de sentimentalismo, el sentimentalismo patriótico y nacionalista del fariseísmo y el victimismo, la posibilidad de hacer una crítica inteligente de la situación ha ido reduciéndose, e Israel, al final, actúa y se comporta con sus ciudadanos de manera totalmente contraria a los valores e ideales que en otro tiempo le daban su carácter extraordinario y el oxígeno que respiraba.

No obstante, de pronto, en contra de todas las predicciones, hay algo que se ha despertado. La gente se frota los ojos y empieza a abrirse a ese algo, todavía indefinible e impredecible, incluso indescriptible, pero que está adquiriendo forma a través de eslóganes rescatados del tópico, como “¡el pueblo exige justicia social!” y “¡queremos justicia, no caridad!” y otros sentimientos recuperados de épocas anteriores. Existen en el aire indicios de una posible curación, un tikkun, y, por primera vez en mucho tiempo, volvemos a respetarnos a nosotros mismos, como ciudadanos individuales y como pueblo de Israel.

Este despertar está lleno de fuerza, pero también de ingenuidad, y puede embriagarnos. Resulta tentador dejarse llevar por la euforia ante todo lo que ha inspirado este giro de los acontecimientos, hacernos la ilusión de que, una vez más, estamos derribando un viejo orden hasta sus cimientos. Pero no es exactamente eso: el viejo orden no estaba tan mal. Tuvo sus grandes logros, que, entre otras cosas, permiten que el movimiento de protesta exprese sus aspiraciones y que se hagan realidad al menos algunas de ellas. Por eso es imperativo que esta lucha utilice un lenguaje distinto al de otras luchas anteriores que ha habido en este país. Por encima de todo, la lucha debe basarse en el diálogo, para ser socios, y no agentes de unos intereses estrechos y egoístas; personas de principios, y no unos oportunistas sectarios; para no vivir según el versículo “cada uno a su tienda, Israel”. Esa es la única manera de que este movimiento siga teniendo el inmenso apoyo de la población con el que ha contado hasta ahora. El carácter ligeramente confuso del movimiento es precisamente el que hace posible que los distintos grupos reunidos en él conserven sus propias opiniones políticas diferentes al mismo tiempo que comparten -por primera vez en decenios- un programa común humano y cívico, que nos hace estar orgullosos de pertenecer a esta comunidad. ¿Quién, en Israel, puede permitirse el lujo de renunciar a unos bienes tan escasos?

Este movimiento de protesta y sus ecos nos ofrecen una oportunidad de acercamiento entre distintos elementos de la sociedad que no se comunicaban desde hacía generaciones: religiosos y laicos; árabes y judíos; miembros de clases sociales distintas y distantes. En este proceso de identificar lo que tienen en común y lo que pueden conseguir, incluso la derecha y la izquierda pueden emprender un diálogo más realista y comprensivo; por ejemplo, sobre la apatía de la izquierda ante quienes tuvieron que recolocarse tras la retirada de Gaza, una herida abierta entre los colonos. Dicho diálogo quizá pueda aún salvar lo que sea posible del concepto de solidaridad, que un país en nuestra situación no puede dejar desaparecer. En otras palabras, si podemos encontrar este movimiento de protesta en las palabras del poeta Amir Gilboa -“Un día, un hombre se despierta por la mañana y siente que es una nación, y empieza a caminar”-, entonces debe continuar como el poema: “Y a todos los que se encuentra por el camino les dice: ‘Que la paz sea contigo'”.

Es fácil criticar la evolución de este movimiento recién nacido y arrojar dudas sobre él. Siempre es más sencillo encontrar motivos para no hacer algo audaz y definitivo. Pero quien escuche los latidos de los corazones de los manifestantes –no solo en el bulevar Rothschild de Tel Aviv, sino también en los barrios pobres del sur de la ciudad, y en los de Jerusalén, y Ashdod, y Haifa y Beit Shean– se dará cuenta de que se ha abierto una ventana a un futuro diferente. Ese es el momento propicio para que suceda algo así, y, para gran sorpresa de todo el mundo, la gente, por fin, está verdaderamente adhiriéndose a la causa. Tal vez es eso lo que quería decir la joven que se me acercó en la manifestación de Jerusalén y me dijo: “Mira. Todavía faltan líderes, pero la gente ya está aquí”.

© 2011, David Grossman. Traducido del inglés por María Luisa Rodríguez Tapia.

10 comentarios

  • Carmen (Almendralejo)

    Quizás tengas razón querido amigo Honorio… Con respecto a al texto y quien lo escribe de acuerdo con la Izquierda Israelí, creo que será muy diferente por cuanto conlleva la cultura israelita de ser pura Derechona, o mejor un rulo derechista más fuera que dentro.
    En cada ciudad donde el 15-M tiene sus asambleas se puede comprobar que dentro de estas está por completo el arco iris, tambien es verdad que unos colores prevalecen sobre otros, pero en definitiva están todos, con esto quiero decir que cada persona se manifiesta con su ideales políticas, clase social, de género, ateas o religiosas.
    Pero a mi personalmente no me compromete más que a luchar para que l*s polític*s no tengan más poder que el que les otorgamos en las elecciones tanto a nivel municipal, regional o nacional, sin qeu est*s sobrepasen nuestros DERECHOS CONSTITUCIONALES, y sobre todo que seamos consultad*s cada vez que se tenga que tomar unas decisiones que rayen en un pelo a estos mismo…

  • Héctor Rodríguez Fariña

    Si la izquierda fuera en realidad justicia social para todos sin dividirse ni clasificarse todos los problemas estarían resueltos.

    Convivencia entre judíos y palestinos. Lo malo es que todo se queda en discursos y buenas intenciones y falta el compromiso personal de cada uno. Ese compromiso que en todas parte queda diluido por la masificación, los buenos deseos, los discursos. Es lo que falta también en la ‘izquierda’ de los seguidores del Galileo, en la práctica todos somos de derechas porque es más cómoda, por mucho que gritemos contra el papa y contra Rouco Varela.
     
    Saludos, Héctor

  • JESÚS OLLORA OLARTE

    Sé que es muy difícil entender el galimatías que supone el pueblo judío, sobre toda la historia desde Abraham, sobre el pueblo elegido por Dios, sobre las relaciones entre las tres religiones a lo largo de la historia,  Sobre el odio que le han tenido las otras iglesias. ¿Quién no recuerda la canción “Perdona a tu pueblo Señor. No estés eternamente enojado” (el verbo indignar y el enojar son casi sinónimos).
    Por no elucubrar sobre los temas en torno a los judíos, en torno a su religión, en cuanto a los campos de exterminio, en el lobby judío……, me centro en el movimiento.
    Hay un enlace muy interesante desde el lado judío y los colonos judíos que “aprovechando que el río Pisuerga pasa por Valladolid…”
    Bueno leer el enlace, no tiene desperdicio.
    http://www.adn.es/internacional/20110805/NWS-0738-colonizacion-movimiento-indignado-colonos-exigir.html
    ME PARECE QUE ESTE ARTÍCULO SE COMENTA POR SÍ MISMO.
    Para intentar entender algo DESDE OTRO PUNTO DE VISTA, sobre lo que piensan los palestinos  de los indignados israelíes, podemos leer una opinión de una palestina sobre ello, y en concreto de la tienda 1948.
    http://www.palestinalibre.org/articulo.php?a=33760
    Y aunque estoy a favor de que los indignados exijan justicia para su pueblo, se me hace muy difícil de digerir que no haya justicia para los antiguos habitantes de esa zona, y sus vecinos actuales. Eso sin meternos con los desplazados….. Los palestinos quieren justicia para todos, no solo para los judíos. Y yo sí comulgo con esas ideas.
    Salud y paz para todos.
    JESÚS

  • h.cadarso

      Carmen: Estoy convencido de que ni la izquierda israelí es tan sana y legal como tú te imaginas, ni la que aquí tenemos tan mala y requetemala como tú la pintas. De hecho, creo que te consta que tienen mutuas relaciones y se sientan en una misma mesa en las internacionales socialistas y comunistas que haya por ahí.
      De todos modos deberías reconocer que habías omitido el detalle que te comento, y haber matizado ese Amén tan rotundo. 

  • Carmen (Almendralejo)

    Querido amigo Honorio, ¿Dime un partido en España que sea de IZQUIERDAS? Por supuesto, no basta con autoproclamarse de “izquierdas”
    Para ser de IZQUIERDAS, no estarían tan de acuerdo con la BANCA, PATRONAL, y aún menos haber menospreciado y menoscabado a las Centrales Sindicales como ha hecho durante décadas, y para más INRI, darle SEPULTURAS a estas con las últimas REFORMAS para la clase OBRERA EXCLUSIVAMENTE.
    Los señores de “izquierdas” de nuestro país se han blindado sus sueldo, sus pensiones y sus pagas vitalicias, sus hijos estudian donde ellos quieren, estudian en colegios bilingües, y tienen una SANIDAD DE *****  y VIP para colmo.
    Tengo una vecina de 24 años con un cáncer, nuestra Sanidad, la de los pobres e ignorante es aquella que te tomas durante meses haber si suena la flauta, y cuando no suena tienes el cáncer en todas partes. El tratamiento para esta enfermedad era súper caro, no se lo han dado  hasta última hora, y tanto han esperado,  que ya no le ha valido para nada, ahora solo le quitarán el bazo, y a esperar hasta que…
    Lo siento, AMIGO… pero no veo aquí en España ningún Gobierno de IZQUIERDAS, Y AÚN MENOS A POLÍTICOS QUE VIVAN COMO PERSONAS DE IZQUIERDAS, SINO COMO BUENOS BURGUESES COMIENDO DE LA SOPA BOBA, QUE NOS ROBAN
     

  • Luís Troyano

    http://planetaconciencia.blogspot.com/2011/08/mayo-una-vision-espiritual-sobre-la.html
    Traigo aqui este enlace para quien le interese. Aun no lo he visto completamente, pero se que será bueno. El portal de donde lo copio, es de mi confianza, y el autor tambien.
    Es sobre el movimiento de los indignados.

  • Luís Troyano

    Me da la impresión de que David Grossman pasa de puntillas sobre un tema capital. El trato que Israel da a los palestinos.


    Pero…, no juzgues y no serás juzgado. Porque veo un paralelismo entre los israelíes y nosotros.


    Tienen problemas graves, como nosotros. Israelíes, y Occidente entero, estamos absorto en nuestros problemas. Los casi 15 millones de humanos que probablemente mueran de hambre en el cuerno de África, se nos antojan como una “molestia” añadida que vale mas ignorar. Los israelíes preferirán no mirarse al espejo para no estremecerse, por el horror causado por su nación. Pero todos nos deberíamos estremecer, yo en primero, cuando nos miráramos al espejo. Porque Somalia Kenia y Etiopia, no están en el planeta Urano. Mostramos todos tener un corazón de piedra. No, no somos mejores que los israelíes. Haber quien es el guapo, que tira la primera piedra.
    Pero mirando al futuro, es esperanzador comenzar a ver alguna reacción, del pueblo soberano, en ya muchos países. Se comienza a ver movimiento, se está haciendo historia, y se hace camino al andar, que diría A. Machado.
    En Israel, un gobierno asentado sobre bases democráticas éticamente sanas, habrá de afrontar el problema Palestino, y es de buena lógica que le de soluciones justas. Luego los acampados israelíes están sentando las bases de la paz mundial. El problema palestino es una espina clavada en el corazón de todo musulmán, y los musulmanes tiene el 65 por ciento de lo que queda de petróleo. Quiero decir, que una guerra entre musulmanes e israelíes, nos comprometería a todos.


    Que gran bien para la humanidad, un gobierno israelí con vergüenza.

  • Gabriel Sánchez

    La primera cosa es que este gobierno Israelí, no sólo oprime a los palestinos, sino tambièn a su pueblo, hace tiempo, que la experiencia de socialismo real en Israel dejo de existir…lamentablemente3…Ahora se han unido al Panteon de los Dioses neoliberales…En Israel hay gente buena, oprimida, explotada…hay gente con ideas progresistas…Es bueno saber que muchos salieron a la calle y quieren otro gobiernos, algo hay en el aire, que hace que los pueblos comiencen a reconocer su propio protagonismos y que nos muestra más claramente que las urnas muchas veces, especialmente por el toque magico de legislaciones electorales peculires, no muestran el verdadero sentir del pueblo, es la democracia representativa en crisis…Es bueno que los pueblos salgan a la calle, pero se debe entender que los cambios que se necesitan, van más allá de formulas reivindicativas inmediatas…aunque pasan por ellas…Gabriel

  • h.cadarso

      Carmen de Almendralejo: Tendrías que matizar ese Amén a todo lo que dice este artículo. Mejor dicho, al que se recoge del periódico Público: en el, el profesor Davi dice que la principal diferencia de lo de Israel con Madrid y Barcelona es que allí han acogido amigablemente a los políticos de izquierda. Y un “indignado” que dice que no ha votado nunca ahora rectifica y anuncia su intención de votar al Partido Comunista.
      No pretendo polemizar, pero sí subrayar que existen diferencias y puntos de vista distintos…Y curiosamente, los indignados de Israel no se cierran a un diálogo con los partidos de derecha, ni estos partidos se cierran al diálogo con ellos.

  • Carmen (Almendralejo)

     
    AMEN A CUANTO SE DICE EN ESTE ARTICULO
     
    Porque es muy fácil intentar manchar el movimiento 15-M tanto por parte de la clase política como por la prensa que omite la verdad, de dar informes veraces de lo que ocurre, y por parte de la policía en muchos caso son ellas misma las que provocan duros enfrentamientos para hacer estallar al movimientos pacífico del 15-M, esto nadie me lo puede negar porque he asistido a las manifestaciones donde han manipulado LA VERDAD, tanto en cifras, como en comportamiento, en los cuales de detrás de las vayas han sido respetuoso y no tanto de detrás de ellas. Se nos ha provocado desde venir el político de turno a hacernos una foto a la propia vaya ¿Qué pretendía que le tirasen algo, que le dijese algo referente a su persona, que les golpearan?
     
    ¿Han visto como trabajadores del Ayuntamiento de Madrid con uniformes de este ayuntamiento y con zachos en manos quitar las flores de la fuente de la puerta del Sol? ¿Quienes le dieron la orden, qué pretenden con mostrar la fuente arrasada? Y por supuesto este video se ve perfectamente y está colgado, y que decir que la poli estaba junto a estos…
     
    Y la policía, que pretenden con cortar el paso a la libre circulación, a cortar toda una manzana, a los cacheos y enfocarte con linternas a las 4 de la mañana, y poner sirenas, cuando ellos sabían quienes eran las personas que dormían en la plaza de España de Mérida, en las de Badajoz o Cáceres.
     
    Por qué ese despliegue antidisturbios contra quienes llevábamos como lema, no insultar y nada de violencia, cosa que se sabía ya por otras ciudades de España.
    ¿Qué necesidades había de traer polis antidisturbios de Sevilla? Polis subiditos de humos y con ganas de usar la porra…
     
    De aquellos lodos, estos polvos, y todo viene por la dejadez de ese Celo y el no velar por la Dignidad de nuestro voto. el fiel seguimiento en el cumplimiento lo prometido en las campañas y de los programas.
     
    Se debe exigir que se cumpla aquello que hemos votado, y por supuesto que quienes no lo cumpla, se marche de inmediato, como que  tenga penalizaciones, a nivel de partido y de participación en las nuevos comicios, sin que pueda tener acceso a nuevas leyes trampas, como las Leyes Marcos, o Leyes Orgánicas para incumplir la constitución.
     
    Y por supuesto dejarnos de votar por ideales, porque hoy estos están ya más que desfasados, son iguales y quienes entrar en la cúpula de los partidos PP-PSOE, han dejado atrás y a años luz a estos.
     
    La frase de Guerra, quien se mueva no sale en la foto, es esclarecedora y de esto ya hace años que la dijo, y sobre todo es lo que por desgracia vemos a nuestro alrededor, no están arriba l*s más válid*s sino l*s más trepas, y la cúpula de la pirámide se nutre de trabajo de la las bases, en definitiva son como las abejas trabaja, aunque aquí haya más de una reinona.
      
     

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