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Traición y lealtad

1. Traición: Lectura de una ausencia

Los relatos que en Marcos narran los hechos finales de la vida de Jesús incluyen a un buen número de personajes interviniendo con mayor o menor protagonismo en tales acontecimientos:
la multitud, los sumos sacerdotes, los letrados, los senadores, el Sumo Sacerdote, su siervo, su criada, el joven de la sábana, los guardias, Pilato, Barrabás, los soldados, Simón de Cirene, los otros dos crucificados, los transeúntes, el centurión.

Las actuaciones de cada uno de ellos escalonan el proceso que condujo al Galileo hasta su ejecución. Sin embargo, ni siquiera esa abundante participación cubre el enorme hueco de quienes camparon por su ausencia. Marcos aporta algunas pistas evidentes para que el lector no pierda de vista este significativo detalle. En los momentos más decisivos de su vida, a Jesús llegó a faltarle algo casi tan esencial como el aire: los amigos.

El evangelista omite de esos relatos toda referencia explícita a los discípulos. Tampoco menciona actividad alguna de Los Doce, expresión que aparece por última vez en la narración del apresamiento del Galileo para señalar la gravedad de una traición, la que marcó para siempre a uno de los integrantes del colectivo:

  • “…mientras estaba aún hablando, se presentó Judas, uno de Los Doce, y con él una multitud de gente con machetes y palos…” (Mc 14,43).

Judas, el nombrado en último lugar en la lista del grupo que representaba a la sociedad alternativa (3,16-19), interviene a título personal desencadenando con su deslealtad el inicio del fin. Marcos no lo llamará a continuación por su nombre. Usará su vileza para identificarlo:

  • “el traidor había convenido con ellos…” (v.44).

Asimismo, el citado en primer lugar en la relación de Los Doce, Pedro, se destaca en solitario en la parte inicial de los sucesos. Su proceder lo señalará también de por vida. Será modelo a no imitar. Renegará con vehemencia y juramentos de su amistad con el hombre aquel al que prometió (14,29-31) adhesión inquebrantable:

  • “se puso a echar maldiciones y a jurar: ¡No sé quién es ese hombre que decís!” (v. 71).

Judas y Pedro, los nombrados respectivamente en último y primer lugar de la lista de Los Doce, son los únicos que actúan individualmente mostrando su verdadera talla humana. Y, por si no era suficiente, el movimiento con que termina en el evangelio de Marcos la actuación del resto de seguidores quedó plasmado con dos verbos determinantes del valor y lealtad de estos:

  • “Y abandonándolo, huyeron todos” (v. 50).

Los cercanos a Jesús se alejan de él en los momentos críticos. Su ausencia se revela como traición. La traición no fue asunto de uno o dos, tuvo carácter general pese a que pocas horas antes, durante la cena de despedida, Los Doce se habían comprometido de principio a fin con su proyecto.

En aquel momento especial, tan apropiado para sellar los compromisos (mientras comían), Jesús resumió su vida y el sentido de su propuesta con un doble gesto:

Partir y dar el pan.  

Invitaba, así, al grupo de seguidores (Tomad) a identificarse con él.

  • “Mientras comían cogió un pan, pronunció una acción de gracias, lo partió y se lo dio a ellos, diciendo: Tomad, esto es mi cuerpo” (14,22).

El término cuerpo en aquella cultura habla de historia y de praxis; alude a lo más perceptible de alguien contemplado históricamente desde su nacimiento hasta el instante antes de su muerte. Previendo cercanos sus últimos momentos, Jesús define su vida y su praxis con la doble acción de partir y dar. Partir y dar son expresión de su proyecto de igualdad. Los discípulos conocen al detalle la forma de llevarlo a cabo (estos dos verbos se repiten en la división de los panes: 6,41 y 8,6). Dando el pan partido, Jesús impulsa a los integrantes del grupo a comprometer la vida en esa dirección.

Asimismo, pasando a cada uno de ellos una única copa, los animó a empeñarse a muerte con él en esa tarea. Cosa… que hicieron (todos bebieron de ella) en señal de pacto de solidaridad extrema entre amigos:

  • “Esta es la sangre de la alianza mía…” (v.24).

El vocablo sangre alude a su forma cruenta de morir.

La aceptación del pan partido implica la renuncia a la ambición y el reconocimiento de la igualdad como seña de identidad de la sociedad alternativa.

Beber de la única copa significa cerrar el compromiso a muerte por esa propuesta.

Ambos movimientos marcan los límites de los dos únicos requisitos exigidos por el Galileo para su seguimiento:

  • “Si uno quiere venirse conmigo,
    que reniegue de sí mismo,
    que cargue con su cruz
    y entonces me siga” (Mc 8,34).

Y se corresponden con la primera y última bienaventuranza de Mateo (5,3-12) y Lucas (6,20-23):

  • “Dichosos los que eligen ser pobres,
    porque esos tienen a Dios por rey” (Mt 5,3)
  • “Dichosos los que viven perseguidos por su fidelidad,
    porque esos tienen a Dios por rey” (Mt 5,10).

Ahora bien, si para Jesús esos dos momentos de la cena de despedida habían significado la adhesión incondicional del colectivo de seguidores a su propuesta, para los discípulos, en cambio, resultó ser un irreflexivo y descarado paripé. Su deserción inmediata lo confirma.

Así pues, el Galileo quedó en las garras del sistema injusto y su plan pareció condenado a la ruina. Desde la alta posición donde le pusieron tuvo oportunidad de constatar antes de morir la gran ausencia de los que le juraron máxima lealtad. Con la desbandada del grupo y él ejecutado, su sueño de sociedad alternativa habría acabado desmoronado y reducido a pura ilusión de no haber sido por quienes con su lealtad e iniciativa sacaron adelante el proyecto.

 

2. Las mujeres: Lealtad e iniciativa

 Nada más producirse el fallecimiento de Jesús, Marcos advierte al lector respecto a testigos especiales de los sucesos:

  • “Había también unas mujeres observando de lejos, entre ellas María la Magdalena, María la de Santiago el Pequeño, la madre de José y Salomé, que, cuando él estaba en Galilea, lo seguían y le prestaban servicio; y además otras muchas, las que habían subido con él a Jerusalén” (Mc 15,40-41).

Sobresale un dato relevante: ¡Solo hay mujeres!

A diferencia de los hombres, ellas no han huido. Contemplan los hechos, eso sí, incapaces de comprender el trágico e inesperado final del carpintero de Nazaret. La expresión griega traducida por: de lejos siempre aparece en Marcos expresando separación ideológica a la vez que distancia física (5,6; 8,3; 11,13; 14,54).

Pero fijémonos en algunos detalles del texto:

En primer término, Marcos comienza por llamar la atención del lector respecto a la presencia de mujeres en el escenario de los hechos. No concreta quienes son; solo resalta su condición femenina y precisa su actitud: Observan. Se comportan como testigos de la dura realidad.  

A continuación, nombra a cuatro (María Magdalena, María la de Santiago el Pequeño, la madre de José y Salomé). El número refleja su carácter representativo universal (el cuatro indica universalidad en el lenguaje simbólico del mundo contemporáneo a Jesús y a los escritores del NT). De ellas destaca su condición de seguidoras (le seguían) y su disposición a prestar ayuda (le prestaban servicio) (ver Mc 10,43-45). En contraposición a la traición de los seguidores varones, personifican la lealtad al programa del Galileo desde el principio hasta más allá de los límites marcados por la prudencia.

Por último, Marcos alude a un número indeterminado de las que, al igual que los discípulos, aunque sin muestras de ambición, hicieron con Jesús el recorrido desde Galilea a Jerusalén. Son mujeres cercanas al Galileo y con conocimiento exhaustivo de sus ideas.     

Tras la muerte del crucificado, dos de esas mujeres, María Magdalena y María la de José, no pierden de vista el cadáver y observan el lugar de la sepultura:

  • María la Magdalena y María la de José observaban donde lo ponían” (15,47).

Marcos ha adelantado que son momentos de oscuridad:

  • Caída ya la tarde” (15, 42).

El sepulcro se convierte en foco de atención para las mujeres. En esta ocasión, serán tres las que acudan a él. Sus códigos de conducta indican que están centradas en el muerto. La adquisición de esencia de plantas aromáticas tiene por finalidad neutralizar el hedor del cadáver:

  • “María la Magdalena, María la de Santiago y Salomé compraron aromas para ir a embalsamarlo” (16,1).

Pero Jesús no está para embalsamamientos. La oscuridad ha desaparecido y despunta la luz que da comienzo a la nueva historia. Marcos ofrece apuntes al lector:

  • El primer día de la semana, muy de mañana, fueron al sepulcro ya salido el sol” (16,2).          

El último relato de Marcos está cargado de simbolismo. La incongruencia de los datos descubre la ingenuidad y el valor representativo de la narración: No era costumbre judía embalsamar; no se ungía un cadáver transcurrido un día desde el fallecimiento; las mujeres reconocen su incapacidad para descorrer la roca de la entrada (v.3); el sepulcro está abierto (v.4); el cadáver no está; un joven con vestidura blanca se halla en el interior del sepulcro (v.5); él les transmite un mensaje.

Las mujeres han buscado en el sitio equivocado. Aunque allí aprenden una lección inolvidable: Resulta inútil buscar a Jesús en el lugar de la muerte. Ese espacio está deshabitado. El joven de blanco asocia la resurrección a una tumba vacía:

  • “Ha resucitado, no está aquí” (v.6)

Las mujeres interpretan, sin que haya habido testigos oculares directos, que el Galileo se halla fuera del emplazamiento donde colocaron el cadáver:

  • “Mirad el lugar donde lo pusieron” (v.6).

El sepulcro vacío invita a salir de allí:

  • Y ahora, marchaos” (v.7).

La salida del sepulcro abre el momento de la reflexión… y el de la búsqueda. El escenario de la muerte carece de respuestas. El rastreo habrá de hacerse en el espacio donde se desarrolla la vida. La praxis y la transmisión de un mensaje alentador abren camino. Las mujeres entienden que les corresponde a ellas tomar la iniciativa y sacar de la cobardía al colectivo de discípulos trasladando un encargo a todos los que abandonaron a Jesús y, en especial, a quien llegó a renegar de él:

  • “…decid a sus discípulos y, en particular, a Pedro…” (v.7).

Ahora, por fin, Marcos nombra a los discípulos. El encargo de Jesús lo recibirán a través de las mujeres. Ellas se han convertido en las mensajeras de la buena noticia.

Las mujeres asumieron el protagonismo y relanzaron el proyecto de sociedad alternativa desde su gran intuición:

En Galilea comenzó la historia y allí habrá de reiniciarse. Seguir las huellas del Galileo confirma que él va delante guiando a los suyos. Andar sus pasos garantiza al grupo la experiencia de contar con él:

  • Va delante de vosotros a Galilea; allí lo veréis, como os había dicho” (v.7).

Aparentemente en contra de ese mensaje esperanzador para el colectivo de discípulos, el evangelio de Marcos termina en forma brusca apagando la iniciativa de las mujeres por motivos de miedo:

  • Salieron huyendo del sepulcro, del temblor y el espanto que les entró, y no dijeron nada a nadie, del miedo que tenían” (v.8).

Sin embargo, la misma obra de Marcos certifica que las mujeres transmitieron el encargo con fuerza. La conclusión inesperada del evangelio será su último recurso narrativo, que solo busca motivar al lector para que se sume a la iniciativa que ellas tomaron.

Frente a la traición y la ausencia, las mujeres se significaron por su lealtad. Mientras el grupo de los varones se arrinconó en la pasividad cobarde; ellas optaron por el enfrentamiento con la realidad, la reflexión y la búsqueda.

Las mujeres estrenaron la nueva historia. Les corresponde de pleno derecho el papel de principales protagonistas en la andadura del proyecto del Galileo.

54 comentarios

  • En algún comentario de los blocs anteriores de Santos se comentaba que Jesús no había creado ni religión, ni institución, ni movimiento….
    Ahora, parece, que al hilo de Pagola, Rodrigo se planta a favor de que Jesús creó un movimiento profético. Santos habla de “sociedad alternativa”. Uno presume que, a lo mejor, entre “sociedad alternativa” y “movimiento profético” no haya oposición.
    El 3 de Mayo, Santos afirma:”.. ..en la sociedad alternativa no cabe el poder”..El problema que surge  es que Jesús, de hecho ejercició liderazgo..y que toda persona, de hecho, suele ejercer un poder..será, desde luego,  poder “informal”…Uno se pregunta:”En el caso de que se aceptara que Jesús crea un movimiento profético, habría ejercido un poder carismático e informal..no institucional propiamente dicho…¿Continuaría ejerciéndolo?¿Cómo?
    El 3 de Mayo Santos afirma:” ..la exégesis se sirve de la sociología como disciplina auxiliar, pero ésta nunca sustituye a aquella”…Pero, por otro lado, detrás, de todo escrito al que mira el exégeta, siempre está escondida la sociología y el contexto social¡¡¡
    Mientras tanto en este juego de enfoques, la Iglesia ha solido proclamar que ella, como institución continúa el liderazgo de Jesús en la línea de la famosa “Piedra”..con tentaciones de acaparar el discernimiento sobre lo carismático..

  • oscar varela

    Hola Asun!

    Bien hecho eso de traer a juicio de opinión al Pagola citado por Rodrigo.
    ¿Qué decir ahora, no?
    ————-
    1- Hace unos meses una persona de otro pueblito cercano al mío, mientras almorzábamos juntos, me espetó:

    – Decime ¿Dios existe? ¿Sí o no?
    – Bueno, yo creo que …
    – ¡Nada de buenos ni de ocho cuartos. Contestame: ¿Existe sí o no?
    – Te voy a explicar …
    – ¡Basta! ¡Sí o no!
    – Bueno, ya que insistís: ¡no!
    – No tenemos que hablar. Muchas gracias.

    2- La semana pasada en una reunión informal de amigos alguien preguntó:
    – ¿Existe Dios? ¿Qué pensás?
    Una joven de unos 30 años se alargó con esta frase:
    – Me parece una pregunta de alguien que está aburrido.
    …………..
    Voy notando en las nuevas generaciones que
    * cuando aparece este personaje llamado “Dios”
    * hace chirriar los oídos -por ruido molesto-
    * al llano diálogo humano.
    ———–
    Mi percepción es:
    ** en PAGOLA, su re-curso a Dios (de Jesús) es interesante y “novedoso“, generando “masa crítica” de creyentes.
    ** en SANTOS, su chanflear al Dios (de Jesús) es “nuevo“, generando “Síes”, “Nones” y Dubitaciones vitales.

    Yo prefiero lo de Salvador Santos porque no me cierra la plena autonomía secular:

    * me permite poner a Jesús “en su SITIO” de la Vida humana.

    * Pagola, en cambio, cuelga a Jesús de la alimenticia teta de Dios;
    * y me invita dulcemente a que yo haga lo mismo.

    * ¿Por qué será que prefiero el “vinito manso” de los humanos, no?
    ………….
    ¿Vamos todavía! – Oscar.

  • Asun

    Antes que nada os agradezco enormemente vuestro diálogo, Rodrigo y Salvador, así como las usuales intervenciones de Oscar a modo de sacudidas y las aclaraciones tan provechosas de Mª Luisa.
     
    No os parece que lo de menos es estar acertado en la diferencia o no en la concepción del  Reinado de Dios como movimiento social o como sociedad alternativa, porque lo que parece claro es que es una propuesta de vida que nada tiene que ver con la manera de vivir ya establecida y normalmente querida por la autoridad. No se puede definir así como de compleja es la vida misma, y toda una realidad que no se percibe separada de nada ni de nadie.  La lealtad a esta propuesta requiere una conversión, un nacer de nuevo para despojarse de las adherencias y envolturas que se resisten donde hay privilegios: El pueblo judío como elegido de Dios, los ricos porque así está establecido por  Dios,  los hombres que son los transmisores y detentadores  de toda propiedad incluida la mujer, los puros y los “hijos de la luz” etc…
     
     Os pego algunos párrafos del enlace que nos pone Rodrigo sobre  lo dicho por Pagola: Jesús crea un movimiento profético.
     
     
    Lo  sorprendente es que Jesús nunca explica propiamente lo que es «el reino de Dios». Lo que hace es sugerir con gestos liberadores y parábolas inolvidables cómo actúa Dios y cómo sería el mundo si sus hijos e hijas actuaran como él. Podemos decir que «el reino de Dios» es la vida tal como la quiere construir Dios. Estos son sus principales rasgos: una vida de hermanos y hermanas, regida por la compasión que tiene Dios hacia todos; donde se busca la justicia y la dignidad para todo ser humano, empezando por los últimos; donde se acoge sin excluir a nadie de la convivencia y la solidaridad; donde se promueve la curación de la vida liberando a las personas y a la sociedad entera de toda esclavitud deshumanizadora; donde la religión ha de estar al servicio de las personas, sobre todo de las que más sufren o están más olvidadas; donde se vive desde la confianza en el perdón gratuito de Dios, en el horizonte de una fiesta final junto al Padre .
     
    Esta pasión por el reino lleva a Jesús a asociar a Dios con la vida. Los dirigentes religiosos de Israel asocian a Dios con su sistema religioso y no tanto con la vida y la felicidad de la gente: lo primero y más importante para ellos es dar gloria a Dios asegurando los sacrificios del templo, observando la ley y cumpliendo el sábado. Jesús, por el contrario, vincula a Dios con la vida; lo primero y más importante es que sus hijos e hijas disfruten de una vida más digna y justa. Lo primero es el proyecto de Dios, no la religión; la vida de las personas, no el culto; la curación de los enfermos, no el sábado; la reconciliación social, no las ofrendas que se llevan hacia el altar; la acogida amistosa a los pecadores, no los ritos de expiación.
     
    Acoger el reino de Dios es eliminar prejuicios y romper fronteras, crear fraternidad y promover la acogida. El perdón gratuito del Padre sólo puede ser anunciado desde una comunidad acogedora. En el horizonte de todo trabajo auténtico por el reino, no puede faltar el mensaje del perdón gratuito: «Cuando os veáis juzgados por la ley, sentíos comprendidos por Dios. Cuando os sintáis rechazados por la sociedad o la religión, sabed que Dios os acoge. Cuando nadie perdone vuestra indignidad, abríos al perdón inagotable del Padre. No lo merecéis. No lo merece nadie, pero Dios es así: amor y perdón. Creed en esta Buena Noticia».
     
     
    Jesús, lleno de confianza, acogida y compasión,  lo que crea es un movimiento de compromiso profético, movimiento,  a modo de alternativa de vida, que tiene siempre vigencia, no se agota, al contrario, su atracción de poner las cosas en su lugar, se va desplegando y trasluciendo con más nitidez con los signos de los tiempos. Y aquí coincide todo ser humano que ve y se le remueven las entrañas,  independientemente de toda creencia religiosa y atea.
     
    Jesús critica de manera radical la cultura dominante de la indiferencia. El sufrimiento de los inocentes ha de ser tomado en serio. No puede ser aceptado como algo normal. Es inaceptable ante Dios. La atención al que sufre ha de ocupar el lugar de la insensibilidad general. «Sed compasivos como vuestro Padre». De ordinario, la compasión activa que reclama justicia es lo único que no está permitido por los que detentan interesadamente el poder político o religioso. Se defiende lo establecido como si no hubiera dolientes ni llantos de ninguna clase. Desde el poder, todo se tiene en cuenta antes que el sufrimiento de las víctimas. En el trasfondo de las palabras y los gestos de Jesús, resuena un grito que sacude las conciencias: las cosas no son como las quiere Dios.

  • oscar varela

    Hola!
     
    Hablé de Gestión “empresaria”.
     
    * No pienso sólo ni principalmente en una chimenea largando humo.
    * Pienso más bien en la infinidad de “Grupos”, que se “agrupan” por y para algo.
    * Pienso también en que la vida de c/u consiste en la Gestión empresaria por su logro (no mal-lograr su vida).
    ————-
    El “examen de conciencia” o “retiro espiritual” o “reunión del Staff
    son funciones de CONTROL (AUDITORÍAS)
    ————-
    También hube hablado de Auditoría EXTERNA;
    ¿Por qué “externa”?
     
    Porque la vida de cada cual:
    * no es un “hacer lo que se me antoja a mí” (Auto-complacencia)
    * sino un quehacer (praxis auto-estimada) en la con-vivencia.
    ————-
    En el “examen de conciencia” o “retiro espiritual” o “reunión del Staff
    Es donde se “audita” la construcción de sentido de la empresa;
    Es donde se “juzga” los aciertos y/o des-aciertos de la estructura empresaria;
    Es donde se “aconseja” lo que habría que des-estructurar y re-estructurar.
     
    Todas estas cosas son más viejas “qu’el agujero del mate” dice el uruguyo-argentino Wimpi.
     
    ¡Vamos todavía! – Oscar.

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