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Jesús y la inquisición

Nos llega esta  Carta abierta a José Antonio Pagola de Enrique Martínez Lozano. Aunque ya se ha escirto y comentado mucho en Atrio sobre el caso Pagola, nos parece que esta carta aporta un enfoque muy especial y profundo para explicar  por qué la actitud inquisitorial sigue vigente en la Iglesia.

“La Congregación para la Doctrina de la Fe, originalmente llamada Sagrada Congregación de la Romana y Universal Inquisición, ha abierto un proceso contra el libro ‘Jesús. Aproximación histórica‘, del teólogo vasco José Antonio Pagola, para establecer si es conforme con la doctrina de la Iglesia, pese a que la edición revisada de la obra, la novena, lleva el ‘nihil obstat‘ (nada que oponer) y el Imprimatur del exobispo de San Sebastián, Juan María Uriarte” (El Correo, 30.01.11).

 “La Congregación para la Doctrina de la Fe abre una causa a José Antonio Pagola por su libro sobre Jesús” (Religión Digital, 30.01.11).

 

Querido José Antonio:

             Antes que nada, quiero expresarte mi cercanía, comprensión y apoyo afectuoso, con el deseo de que te ayude a sostener la confianza que, como tú conoces bien, constituyó uno de los rasgos característicos de Jesús.

            Apoyado en esa misma confianza de fondo, no puedo dejar de sentir, sin embargo, en estos momentos en que te escribo, pena y tristeza: pena por todo lo que esta situación pueda repercutir dolorosamente en ti; tristeza, porque no logro entender esas actitudes de sospecha, juicio y condena por parte de quienes –aunque sean autoridad- se dicen seguidores de Jesús.

            Cuando parecía que, finalmente, se había impuesto el sentido común –la elemental cordura-, nos llega la noticia de que la Congregación para la Doctrina de la Fe ha decidido abrir un proceso a tu libro. ¡Pobre religión la que necesita de un sistema inquisitorial para protegerse! No puede ser, ciertamente, la religión de Jesús, sino, justo al contrario, la de sus verdugos. De hecho, él fue la primera víctima de una institución similar.

  •  1.     El evangelio desenmascara a los inquisidores 

            Hay un texto, tan iluminador como olvidado, en el evangelio de Marcos, en el que esto queda patente. Dice así:

Entró [Jesús] de nuevo en la sinagoga y había allí un hombre que tenía la mano atrofiada. Lo estaban espiando para ver si lo curaba en sábado, y tener así un motivo para acusarlo. Jesús dijo entonces al hombre de la mano atrofiada:
levántate y ponte ahí en medio.
Y a ellos les preguntó:
-¿Qué está permitido en sábado: hacer el bien o hacer el mal; salvar una vida o destruirla?
Ellos permanecieron callados. Mirándoles con ira y apenado por la dureza de su corazón, dijo al hombre:
-Extiende la mano.
Él la extendió y su mano quedó restablecida.
En cuanto salieron, los fariseos se confabularon con los herodianos para planear el modo de acabar con él” (evangelio de Marcos 3,1-6).

           Espionaje, acusación, silencio retorcido, confabulación y planes de muerte: ¿qué religión es ésa que potencia tales actitudes, frente a un hombre inocente, que no hace sino reconocer la importancia del ser humano por encima de la ley del sábado? Sin embargo, para la autoridad religiosa eso era “escandalizar”.

            Sabes mejor que yo que la autoridad religiosa condenó a Jesús, porque no soportaba su actitud libre ni su mensaje liberador en cuestiones “decisivas” para la religión como la ley del sábado, las tradiciones, las normas de pureza…; tampoco podía tolerar su crítica a la autoridad religiosa y a los judíos “piadosos”; le resultaba escandalosa su solidaridad con los marginados y “pecadores”; y se vio radicalmente cuestionada cuando Jesús profirió su denuncia contra el templo…

            Cualquier lector del evangelio, que no se acerca a él de un modo rutinario, se ve forzado a preguntarse: ¿A qué se pudo deber tanta animadversión y hostilidad hacia Jesús por parte de la autoridad religiosa? Tengo para mí que la respuesta incluye un doble nivel: en el más aparente, la autoridad buscaba defender la “ortodoxia” y proteger la tradición recibida; en el menos visible, pero quizás más decisivo, lo que parecía mover realmente a la autoridad no era otra cosa que el miedo a verse cuestionada. Eso no significa afirmar una “maldad” especial en sacerdotes, escribas y senadores. Probablemente, ellos mismos eran inconscientes de sus motivos ocultos e incluso podían creer que estaban actuando en cumplimiento de la voluntad de Dios. Por eso, llegaron a provocar la ejecución de Jesús, pensando que así daban gloria a Dios.

          Pero la realidad era la que era: si todo yo (o ego) necesita tener razón y no lleva bien sentirse cuestionado, el yo revestido de poder, acostumbrado a dirigir y controlar las conciencias –a verse a sí mismo como la “conciencia moral” de los individuos y de la sociedad- no tolerará jamás el cuestionamiento de su doctrina. Y si el yo, además de verse revestido de poder, es religioso, encontrará fácilmente un manto de “justificación divina” para todas sus actuaciones.

 

  • 2.     El yo y sus estratagemas: la búsqueda de poder, el miedo a la inseguridad, el mecanismo de justificación y la condena del disenso.

            Si venimos a hoy, querido José Antonio, me parece que las cosas no han cambiado mucho. Siguen cumpliéndose las leyes de la sociología y de la psicología…, y los yoes (o egos) siguen funcionando prácticamente del mismo modo que hace dos mil años.

            También hoy la autoridad religiosa dice actuar para mantener la ortodoxia y asegurar la tradición recibida (“para proteger la fe de los sencillos”). Y también hoy es posible que actúe de buena fe, creyendo cumplir la voluntad de Dios. Pero también hoy reclama un papel de “conciencia rectora”, que le impide aceptar la libre discusión y la discrepancia.

            En definitiva, hoy como entonces, lo que se halla en juego es el poder –en la acepción amplia de la palabra- y su correlativo miedo a perderlo –lo que el yo leería como inseguridad vital-, aunque todo eso se justifique diciendo que se quiere prevenir el “escándalo”.

            ¿Acaso Jesús, con sus palabras y sus comportamientos, no “escandalizó” a la “gente sencilla” de Galilea? Indudablemente –hasta el punto de que ello le valió la muerte-, pero lo considerado como “escándalo” a los ojos de la autoridad religiosa, era en realidad liberación y vida. De tu libro se ha dicho que podía hacer daño; pero lo que la gente manifiesta es que le ayuda a creer y a vivir.

           Sospecho sinceramente que lo que molesta a los censores no es que pueda hacer daño, sino que su propia interpretación se ve cuestionada. Y eso siempre provoca inseguridad. Quien ha puesto la seguridad en las ideas no puede tolerar que nadie las critique; ni siquiera que las formule de otro modo diferente.

            Por eso, José Antonio, me da la impresión de que se vuelve a repetir contigo –como con tantos otros- lo que hicieron con el Maestro de Nazaret en aquella sinagoga de Cafarnaún: espiar, acechar, condenar…, con la única diferencia de que ahora lo hacen quienes dicen seguir a Jesús. Pero el motivo es el mismo: la “doctrina” de los censores o inquisidores se ve cuestionada.

 

  • 3.     Cuando un idioma condena a otro

             Recurramos a una imagen sencilla. Todos los humanos, cuando hablamos, lo hacemos necesariamente dentro de un idioma lingüístico. Y a nadie, excepto a algún fanático, se le ocurre decir que un idioma es “superior” o “mejor” que otro; son, sencillamente, diferentes.

            De un modo similar, siempre que pensamos, lo hacemos forzosamente dentro de un “idioma cultural”, es decir, dentro de un marco o a través de un filtro: es lo que se llama un paradigma.

            Y así como no podemos entender al que habla un idioma que nos es desconocido, tampoco entenderemos a quien piensa en el marco de un paradigma que desconocemos.

            La mentira del motivo condenatorio radica justamente en eso: el que habla un idioma condena al que habla otro diferente, sencillamente porque no lo conoce. Más aún, porque ha identificado a su idioma con la verdad; ello hace que descalifique a cualquier otro idioma, no sólo como “diferente”, sino como “falso”. Es el colmo de la arrogancia humana, y nace que la incapacidad de tomar distancia de las propias creencias. En el fondo, late una inmensa inseguridad: es ésta precisamente la que conduce a la confusión –grave y peligrosa- que hace tomar las propias “creencias” (idioma) como si fueran “la verdad” (contenido).

            Esto no significa, en absoluto, caer en el relativismo (que, además de ser insostenible intelectualmente, conduce al nihilismo y al suicidio colectivo). Pero el rechazo del mismo no puede ser excusa para afirmar el absolutismo dogmático –como suele hacer cierta autoridad religiosa- de quien mantiene la pretensión, tan arrogante como errónea, de poseer la verdad.

            Entre ambos extremos, tan insostenibles como peligrosos en sus consecuencias, se sitúa el “justo medio” que afirma que el conocer humano siempre es relativo porque, al ser situado, dice relación necesariamente a un tiempo y a un espacio. ¡Qué bien nos haría tener presente el verso de Machado!: “¿Tu verdad? No, la verdad. Y ven conmigo a buscarla; la tuya, guárdatela”.

            Porque, en definitiva, éste es el pretencioso engaño en el que cae la autoridad religiosa, una y otra vez: toma como “la verdad” lo que no es sino “su interpretación”. Lo que esto revela es sólo una cosa: que quien lo hace se halla en un nivel mítico de conciencia (que confunde “su visión” con “la verdad”, olvidando algo que hoy nos resulta elemental: que todo conocimiento es ya interpretación).

  

  • 4.     Cuando el evangelio se lee a la luz del catecismo

            Lo que yo veo en tu libro, apreciado y querido José Antonio, es sólo fidelidad al evangelio, y me pregunto qué hace que otras personas más inteligentes que yo puedan ver exactamente lo contrario.

            Para esa pregunta, sólo tengo una respuesta: probablemente con toda su buena fe, lo que les ocurre es que leen el evangelio desde el catecismo posterior.

            Ese catecismo –tan arraigado en el imaginario colectivo católico y, con frecuencia, tan lejano al evangelio- hace de filtro que condiciona la lectura. Cuando no ha habido un estudio serio que permite tomar distancia de las “doctrinas” recibidas, aquéllas quedan erigidas en juez supremo y definitivo de cualquier otro planteamiento teológico.

            Aquel catecismo –imperante hasta mediados del siglo pasado, como la teología que se enseñaba en los seminarios por aquellas fechas, en la que parecen apoyarse tus detractores- estaba formulado en un paradigma premoderno e incluso en un nivel mítico de conciencia: ¡se comprende así que dijera lo que decía y en la forma en que lo hacía! Era su “idioma”…

            Lo injusto es que se confundió lo que era sólo un “idioma” con la verdad última. Y por eso, cuando alguien, por fidelidad, se ve llevado a “traducir” el contenido a un nuevo idioma, rápidamente es condenado y descalificado. Y no se advierte de la incoherencia e injusticia que supone condenar un “idioma” desde otro…

            Pero no sólo eso: al leer el evangelio desde el catecismo –o, lo que es lo mismo, al leer a Jesús desde la religión-, se pierde su novedad, su frescor y su vitalidad. La originalidad de Jesús –tremenda paradoja- queda aguada por la doctrina religiosa que él mismo denunció. ¿Podremos algún día dejar de usar la religión para domesticar el evangelio? ¿Tendremos el coraje de acoger su novedad y ser coherentes con ella, aun a riesgo de que caigan nuestros esquemas “religiosos”, nuestro afán de seguridad y la búsqueda de poder?

 

  •  5.     ¿Inquisidores en nombre de Jesús?

            Puedo comprender las “leyes” que operan en el nivel mítico de conciencia, así como los condicionamientos psicológicos y los engaños que se derivan de la identificación con el yo (o ego), de la que venimos (o en la que nos encontramos). Con todo, me produce tristeza comprobar que entre los que se llaman seguidores de Jesús se usen prácticas características de quienes lo persiguieron y acabaron ejecutándolo.

            ¿Cómo se puede, en nombre de Jesús –el gran crítico de la religión y, en concreto, de la autoridad religiosa-, asumir actitudes de juicio y condena? ¿Alguien puede imaginarse al Maestro de Nazaret condenando a las personas por sus ideas? En el evangelio, únicamente hay una cosa que Jesús condena: la hipocresía de la autoridad, particularmente cuando la usa para imponerse sobre las personas.

            No; Jesús no era teólogo, ni vino a hacer “creyentes”. Quería –nada más y nada menos- que hacernos un poco más “humanos”; buscaba ayudarnos a “ver”. Pero es esto precisamente lo que una mentalidad autoritaria no puede permitir: para ella, todo tiene que seguir siendo “como siempre ha sido”.

            La conclusión a la que llega cualquier lector “neutral” del evangelio me parece clara: hoy también Jesús volvería a ser condenado por la autoridad religiosa (aunque se llame “cristiana”). La práctica del Nazareno –tan olvidada en los círculos “religiosos”- proclama algo radicalmente subversivo: en un conflicto entre condenadores y condenados, a Jesús se le encontrará siempre de parte de estos últimos. Esto me lleva a pensar que un “inquisidor” podrá ser muy “religioso”, incluso muy “católico”, pero no cristiano.

            

Concluyendo… Mantener la confianza y evitar las trampas del yo

            Querido José Antonio: sé que eres un hombre bueno y fiel, coherente, íntegro y entregado, como Jesús.

            Permíteme que termine con una llamada a mantener la confianza y con una invitación, que me hago a mí mismo, a la vez que las deseo para ti.

            Ten confianza… y apóyate en ella. Tu “yo” podrá sufrir con toda esta situación –tanto más absurda e hiriente porque viene de quienes se dicen seguidores de Jesús-, pero quien tú eres no será afectado por nada de ella. Lo que realmente somos se halla a salvo de cualquier vaivén. Por eso, respira hondo, ven al momento presente… y toma distancia: tanto de los “ruidos” exteriores que puedan llegarte en forma de condena, como del propio yo que fácilmente nos introduce en la confusión y el sufrimiento.

            Y la invitación: toda crisis es oportunidad de crecimiento. Si lo vivimos bien, el “núcleo” de todo dolor es fortaleza y vida. Por eso me parece que somos invitados a trascender el yo, sus “juegos” y sus trampas. Somos infinitamente más que él; la nuestra es una “Identidad compartida”, en la que nos encontramos con el propio Jesús, con quien estamos no-separados. Porque, más allá de la aparente (falsa) separación que establece la mente, tú y yo, tú y quienes te acosan y condenan, Jesús y nosotros, nosotros y todos los seres… somos No-dos.

            En esa “Unidad compartida” o No-dualidad, sin separación ni distancia, recibe un abrazo agradecido y afectuoso,   

          Enrique    

           www.enriquemartinezlozano.com 

           Teruel, 6 febrero 2011

12 comentarios

  • Asun

    Eugenio, en Atrio se ha dado apoyo en diferentes ocasiones a José Antonio Pagola y a esa lista en concreto también.  No obstante puedes servirte del Tablón de la izquierda para poner el sitio o enlace, si se trata de Firmar para apoyarle de nuevo.

    Un abrazo

  • eugenio

    Me ha llegado un correo de : Vicky Irigaray Bergara  y  Mikel Pereira Gonzalez, pidiendo testimonios de apoyo para J.A. Pagola. No sé si este es el medio adecuado para difundirlo, espero encontrar respuesta a mi inquietud por parte de alguno de ustedes. Saludos.

  • Asun

      Deseo abiertamente agradecer a  Enrique Martínez  por este escrito, esta reflexión que me ha llevado al siguiente comentario.
    Esta carta de apoyo a José Antonio dice tanto del corazón humano que merece tenerla presente cada vez que nos precipitamos a hacer juicio de los demás, desde nuestra arrogante verdad en todos los órdenes de la vida.

     
    El poso inquisitivo está en el subconsciente colectivo más activo de lo que podamos pensar. No es tanto la viga del otro, también puede ser la nuestra. Me sorprendo muchas veces en actitudes de rechazo a lo que no me resulta cómodo por diferente. Intento reconocerlo como propio aquello que mis tripas rechazan. El otro rostro, el que ocultamos, aparece entonces recriminándose, si hay lucidez,  de ser eso también. Una dosis de franca aceptación en quienes somos y humildad para desposeerse de verdad abre compuertas al corazón, al ser que somos.

     
    El trigo no puede evitar la cizaña, el uno no es sin el otro, están destinados a convivir juntos. Pero nos empeñamos en cuidar y mostrar solo la realidad que nos es agradable, que casa con lo que pensamos que debe ser, y así nos seguimos engañando en perpetuidad,  no acogiendo ni reconociendo todo lo que ya es en nosotros. Y lo que es peor, si además pretendemos que lo que nos molesta y perturba el ego, no debe existir y lo condenamos sin aproximación y diálogo, amputamos y hasta asfixiamos en el intento todo  despliegue de potencialidad, de consciencia, de realidad  que ya es y que somos.

     
    Sufrimos y hacemos sufrir porque condenamos ideas y nos identificamos con nuestra verdad delimitadora y fragmentada. En cualquier caso, somos mucho más que todo eso, acusadores y acusados. El crujido acusador intoxica todo lo que encuentra a su paso, para que al final le salgan todas las cuentas condenatorias. Ya ha dejado todo preestablecido, predeterminado contra el acusado del que de antemano  nada  puede  traer vida y relación. Contradictoriamente nos hemos identificado con  aquello que se quiere destruir.

    Jesús y tantos otros nos pasan el  testigo  no perdiendo al final, en ningún caso,  la confianza plena en quien se es, José Antonio, seguros en la Realidad que les sostiene, porque ocurra lo que ocurra a nivel superficial, donde los egos se enfrentan, no afecta, en el silencio y presencia más íntima, a aquello que somos, donde no hay nada que conseguir y todo está bien.

    Un fuerte abrazo. 

    Muchas gracias a todos y buenas noches.

  • emilio múgica

    Importante la iluminación de Martínez Lozano sobre el caso Pagola. Quizá se me haya escapado en mis visitas a “Atrio ” su mención, pero creo resulta esclarecedor también  lo escrito por José Manuel Vidal en “Religión Digital” del día 1. Señalando estas claves para la campaña: Pagola presenta a Jesús en la estela del Vaticano II,  los celos de teólogos que no llegan a conectar con la gente, la postura de quienes no olvidan sus años de vicario con Setién, una vía de apoyo a Munilla si se produce la condena de Roma, las rencillas de Rouco y Martínez Camino con la editorial SM,  el traslado al Vaticano de dos formas de ver la Iglesia (Ravasi y Ladaria frente a pesos pesados de la Curia). Hay también una interrogante sobre la opinión de Cañizares y se comenta el mutismo del su obispo.  Recuérdese su rechazo público a la lectura del “Jesús”, acaso por la advertencia del entonces titular de Tarazona-    

  • Todo mi apoyo a J.A Pagola, con un “gracias” bien grande por su libro, que revitalizó e impulsó mi fe en ese Jesús de Nazareth al que intento seguir con más o menos tino desde hace años…
    Y Enrique, no sé si te pasas por aquí , pero después de leer varios de tus libros, que fundamentalmente me han servido para convertir muchas intuiciones que tenía sobre Dios y el sentido de la vida en certezas…todo mi apoyo también, porque no sé yo cuánto tardarán en darte un toque a tí también.
    Abrazos a los dos y de nuevo gracias.

  • Josefina G.C.

    Gracias a la Parroquia de Entrevias por facilitarnos la descarga del libro de Pagola y a Ine q nos lo informa.
    No es este libro de Pagola, ni el de J.L.Herrero, ni los de Castillo, ni Masiá, ni Vigil, Lenaers,  ni tantos escritos de tantos otros bienhechores lo que ESCANDALIZA a los sencillos, sino todo lo contrario, ayudan a ver, a liberarse…
    Son muy otros, muchos los escándalos de la ICAR los que sí escandalizan, cuando caerán en esa cuenta?

    Muchas Gracias también Salvador Santos por sus cursos y por su libro Un paso, un mundo.  

    Buenos dias.

  • MAR Medina

    La Inquisición contra Pagola. Seguro que habrá varias causas, pero yo creo que la principal es esta sospecha de Martínez Lozano: lo que molesta a los censores no es que pueda hacer daño, sino que su propia interpretación se ve cuestionada. Y eso siempre provoca inseguridad. Quien ha puesto la seguridad en las ideas no puede tolerar que nadie las critique; ni siquiera que las formule de otro modo diferente.

    ¡Qué grave acusación hace Martínez Lozano, y qué certera! Los inquisidores depositan su seguridad en las ideas, ellas soportan el peso de su fe. Pero a mí me parece que Jesús no hablaba de ideas.

    ¿Se puede ejercer la Inquisición en nombre de Jesús? Ni mucho menos, de hecho, más adecuado sería formular: o la Inquisición o Jesús. El problema es que el libro de Pagola echa por tierra principios inamovibles dictados por los jerarcas, así que éstos ponen la Inquisición al servicio de su propia soberbia.

    Llevamos demasiado tiempo utilizando el prisma del catecismo para interpretar al evangelio, como tan acertadamente  expresa Martínez Lozano y destaca Ana, y en su ensayo Pagola ha pasado del catecismo. Se aproxima a la figura de Jesús desde una perspectiva histórica, nada dogmática (y destila, por cierto, un inmenso amor por Jesús), algo imperdonable para quienes pretenden dictar las normas.

    Ahora bien, no entiendo la retirada de las librerías, ¿qué ley ampara algo tan grave? ¿O es el mismo Pagola quien lo acepta?

    Yo me alegro de tenerlo y haberlo leido en su día, es magnífico. Toda mi solidaridad con Pagola, a quien tuve el privilegio de conocer, escuchar y apreciar su sencillez y calidad humana, en la presentación de su libro.

    Gracias por el artículo, saludos cordiales. 

  • ana rodrigo

    Un magnífico escrito, con una lógica aplastante.

    Resalto el siguiente párrafo: ” Pero no sólo eso: al leer el evangelio desde el catecismo –o, lo que es lo mismo, al leer a Jesús desde la religión-, se pierde su novedad, su frescor y su vitalidad. La originalidad de Jesús –tremenda paradoja- queda aguada por la doctrina religiosa que él mismo denunció.”

  • eugenio

    !Pobre religión la que necesita de un sistema inquisitorial para protegerse! No puede ser, ciertamente, la religión de Jesús, sino, justo al contrario, la de sus verdugos.

  • Muchas gracias por la carta que le escribes a Pagola. Completamente de acuerdo con tus planteamientos. Lo que pasa es que con todo lo que está lloviendo, se les ocurra a los que están sentados en sus “poderes” tomar semejantes represalias..y hacer imposible la vida a un investigador¡¡ Uno  siente  como una verguenza ajena¡¡¡..porque no consiguen esconder su..”…” y su “…” y “su…”..y “su…”..y “su”….”..y “su”…”….y “sus”…”.
    Si la Iglesia actúa así con sus mejores hijos, que la gente buena busque privatizar su vida de fe para defenderse de la institución, parece hasta lógico….Por favor un poco menos de dogmatismo..Por un favor, un poco de sentido común…Por favor, un poco más de respeto a la investigación…Los  que andan buscando esos juicios contra Pagola..dejen, por favor, sus presuntas defensas de Jesús..Jesús no necesita  semejantes defensores. Mejor es que vayais a la playa..Mejor es que cojais aire fresco en el monte..o sino, leed algún libro sobre las hermeneúticas actuales sobre el lenguaje en la historia…

  • osvaldo

    a propósito del lenguaje le oí a uno de estos obispos  del “paradigma anterior” algo así como que lo primero  (para nosotros imagino) es “ganar el cielo”.
       no es´tá mal. pero ¿quéhabría que  decir primero?…por ejemplo,
       1. buscad el Reino y su justicia!
    2. (similar) Implantad en la medida de vuestras fuerzas la Justicia y el Derecho! luchad por ello…
    3. acaso, ganar el cielo…pero con los hermanos, con los demás…ir juntos, unidad tras Jesús.
    4. Predicar la Buena Nueva. (muy lo primero, no?)
    …sino, puede dar la sensación  de “ganármelo sólo”, con buenas obras/ frecuentando los sacramentos (que está muy bien) /y rezando mucho el rosario (que también puede esar bien) aunque también dice la escritura que por sus obras los conoceréis…quiero decir , ¿me sirve de algo rezar el rosario diariamente si no salgo de mi condición de inquisidor? voy por ahí. YA SÉ QUE REZAR ES NECESARIO.

       en esta línea del antiguo paradigma he oído también de este obispo, aunque ahora no recuerdo si lo dijo citando a un colega suyo que …masmenos la confesión comunitaria es una profanación del sacramento de la penitencia…
       tengo entendido, que la confesión  que se usaba más bien antes, fue impuesta o aceptada HISTÓricaMENTE
     O SEA, NO ES LA ESENCIA DE ESTE  sacramento. puede cambiar el signo y seguir siendo sacramento, no? o la forma del signo, mejor.
       además, cómo perdonaba jesús en el Evangelio?
       si, creo que estas cosas tienen mucho que ver con una mentalidad pre, no sé conciliar?, de nuevos aires espirituales…oyto tema es el desprecio de las otras religiones y la al menos tácita negación de su carácte salvífico. ¿no sopla el Espíritu dónde quiere? acaso agregaría Y CÓMO QUIERE…

  • osvaldo

    a propósito del lenguaje le oí a uno de estos obispos  del “paradigma anterior” algo así como que lo primero  (para nosotros imagino) es “ganar el cielo”.
       no es´tá mal. pero ¿quéhabría que  decir primero?…por ejemplo,
       1. buscad el Reino y su justicia!
    2. (similar) Implantad en la medida de vuestras fuerzas la Justicia y el Derecho! luchad por ello…
    3. acaso, ganar el cielo…pero con los hermanos, con los demás…ir juntos, unidad tras Jesús.
    4. Predicar la Buena Nueva. (muy lo primero, no?)
    …sino, puede dar la sensación  de “ganármelo sólo”, con buenas obras/ frecuentando los sacramentos (que está muy bien) /y rezando mucho el rosario (que también puede esar bien) aunque también dice la escritura que por sus obras los conoceréis…quiero decir , ¿me sirve de algo rezar el rosario diariamente si no salgo de mi condición de inquisidor? voy por ahí. YA SÉ QUE REZAR ES NECESARIO.

       en esta línea del antiguo paradigma he oído también de este obispo, aunque ahora no recuerdo si lo dijo citando a un colega suyo que …masmenos la confesión comunitaria es una profanación del sacramento de la penitencia…
       tengo entendido, que la confesión  que se usaba más bien antes, fue impuesta o aceptada HISTÓricaMENTE
     O SEA, NO ES LA ESENCIA DE ESTE  sacramento. puede cambiar el signo y seguir siendo sacramento, no? o la forma del signo, mejor.
       además, cómo perdonaba jesús en el Evangelio?
       si, creo que estas cosas tienen mucho que ver con una mentalidad pre, no sé conciliar?, de nuevos aires espirituales…oyto tema es el desprecio de las otras religiones y la al menos tácita negación de su carácte salvífico. ¿no sopla el Espíritu dónde quiere? acaso agregaría Y CÓMO QUIERE…

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