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La eutanasia, opción cristiana

Este texto es el prólogo al libro de Antonio Monclús, La eutanasia, opción cristiana (Editorial GEU, Granada, diciembre 2010,  385 págs). En el prólogo y en el libro se afronta un tema importante que no ha dejado de ser resaltado en la Misa de las Familias de ayer en la Plaza de Colón, como uno de los catastróficos factores que por culpa de PSOE están destrozando a la sociedad española.

            La eutanasia es un tema incómodo para la ética, para todas las éticas, quizá a partir de una concepción sacral e idealizada de la vida y de una imagen frustrada de la muerte y un terror a la nada. Y no debiera ser así. Todo lo contrario. Porque la buena muerte –ése es el significado etimológico de la palabra- constituye la consecuencia lógica de la propuesta ética del “bien vivir”, de la “vida buena”, de la vida plena, de la calidad de vida, defendida por todas las filosofías morales sin excepción.

            También resulta incómodo para una determinada ética cristiana, que absolutiza el valor de la vida por encima de cualquier otro valor y la defiende incluso en situaciones en las que el sufrimiento mina al ser humano hasta sumirlo en un estado de humillación e indignidad. ¡La vida por encima de la felicidad!  Ésa parece ser la opción recalcitrante de moralistas estrechos de miras contraria al mensaje de las Bienaventuranzas, que anuncia la felicidad para los pobres, los que tienen hambre y sed de justicia, los misericordiosos, los limpios de corazón, los constructores de paz, los perseguidos por la justicia, la gente infeliz.

            La eutanasia es, sin duda, uno de los temas más incómodos, e incluso irritantes, de la agenda ética de quienes se consideran sus legítimos y únicos intérpretes, que la condenan sin matices, con expresiones gruesas, sin esfuerzo intelectual, sin hacer análisis de la realidad, con argumentos faltos de rigor, que no resisten la prueba de la hermenéutica, ni filosófica y teológica, desoyen las opiniones de los expertos y adoptan posiciones dogmáticas inmisericordes. Su única apelación pata oponerse a la eutanasia es la apelación a la idea de Dios como dueño y señor de la vida que la da y la quita cuando quiere, donde quiere y a quien quiere, sin brizna alguna de sensibilidad hacia el sufrimiento humano, pasando de largo ante el dolor humano, ante las personas dolientes. Piensan y se comportan como los amigos de Job, que culpan a éste de ser  sufrimientos pensamientos para salvar la honorabilidad y la justicia divina diciéndole “se lo tenía merecido”. Mejor no creer en un Dios así, razonan a la vista de esta imagen de Dios los ateos.  

            Y todavía van más allá, hasta falsear el significado de la palabra “eutanasia”, asociarla con el desprecio a la vida, la autodestrucción, la desesperación, la cobardía, la dejación de responsabilidades y sociales, la frustración personal, identificarla con el suicidio, amenazar con penas eternas a quienes la demandan, acusar quienes colaboran en ella de asesinos y pedir para ellos sanciones penales.

            Para oponerse a la eutanasia apelan al sentido redentor del sufrimiento y recurren, como argumento contundente, a los padecimientos de Jesús de Nazaret que los asumió voluntariamente, en toda su crudeza, que fue a la muerte sin levantar la voz, sin rechistar, como cordero llevado al matadero y, al decir improcedente de un obispo español, sin ciudadanos paliativos. Esta interpretación no responde a la historia de Jesús, hombre libre que realizó prácticas de liberación y ¡por eso lo mataron!

            La eutanasia se ha convertido en un problema político de primer orden y es, igualmente, un tema incómodo para el poder que, con frecuencia, se ve amordazado por concepciones veladamente confesionales, no proporcionando o dificultando el acceso a los medios para llevar a cabo la eutanasia y, en algunos casos, imponiendo una moral religiosa a toda la ciudadanía.

            Tal es el escenario, nada fácil e incluso adverso, con el que se encuentra Antonio Monclús en esta excelente obra La eutanasia, opción cristiana y al que tiene que hacer frente siendo muy consciente de que juega en campo adverso. Pero no se siente condicionado por los prejuicios al uso, ni por lasa timideces políticas ni por las estrecheces eclesiásticas, ni por las dificultades que puedan ponerle los moralistas y que supera airosamente con gran coherencia en sus planteamientos. Monclús aborda el tema de la eutanasia en directo y en toda su complejidad y sin desconocer las dificultades de todo orden. En el tratamiento del tema tiene un toque de heterodoxia al salirse de lo política, moral y teológicamente correcto y no dejarse influir por un imaginario colectivo adverso. Y lo hace con una excelente pedagogía, como corresponde a un catedrático de esa disciplina que cuenta con un amplio bagaje filosófico, teológico y científico-social. Es uno de los méritos del libro que, dentro de su profundidad, es de lectura muy asequible. 

            El autor defiende la eutanasia desde dentro del cristianismo como opción cristiana, enfrentándose a los intérpretes oficiales, cuyos argumentos expone con profundo respeto y objetividad para, a continuación, ponerlos en cuestión en clave interdisciplinar. Y todo ello en coherencia con la teología de la vida.

            Monclús demuestra gran conocimiento  de las fuentes bíblicas, patrísticas, teológicas, magisteriales y una extraordinaria soltura en el recurso a la hermenéutica crítica de los textos frente a las lecturas fundamentalistas y dogmáticas de no pocos teólogos morales. El conocimiento de los textos sagrados y la fundamentación bíblica de sus planteamientos es una de las más gratas sorpresas que encuentra el lector en este libro. El recurso a los métodos histórico-críticos y la lectura hermenéutica que hace Monclús de la Biblia cristiana choca frontalmente con la exégesis del magisterio de la Iglesia, que sospecha de los métodos histórico-críticos y tiene ciertos tics fundamentalistas. Monclús no es exegeta, pero se asesora con las obras de algunos de los mejores biblistas actuales.  

            El libro demuestra un excelente conocimiento de las fuentes patrísticas y de los más cualificados teólogos de los primeros siglos del cristianismo. Tertuliano, Orígenes, Agustín de Hipona, que influyeron decisivamente, y no siempre de manera positiva, en la conformación del pensamiento moral del cristianismo posterior. Una de sus guías más fiables es la de los estudios del cristianismo primitivo y de su relación con el helenismo de Jaeger. Me parece muy sugerente la lectura que hace del martirio como opción libre de entrega de la propia vida por una causa superior, bien cercana a la eutanasia. 

            La obra demuestra, igualmente, un conocimiento profundo de los argumentos del magisterio eclesiástico, sobre todo de los más recientes de los papas y del episcopado español, que cita amplia y directamente. Y responde a los mismos con solidez argumental y desde la ética de la vida buena y la muerte digna, inspirándose en importantes filósofos y teólogos de ayer y de hoy como Dietrich Bonhoeffer, Edward Schillebeeck, Hans Küng, Juan Masiá, Gianni Vattimo.

            Este prólogo no quiere sustituir la lectura del libro. Sólo quiere servir de introito y de guía para una más fácil comprensión. Por eso me gustaría destacar algunas de las principales ideas desarrolladas en él. Tres, en concreto. La primera que en la profundidad de la persona se halla el lugar de decisión sobre la conducta de un mismo. Lo que implica honestidad radical y sinceridad íntima de la persona consigo misma. Destaca el papel fundamental que le corresponde a la conciencia en la toma de decisiones, y muy especialmente en el caso de la eutanasia. La conciencia es el espacio más insobornable y menos venal del ser humano, al tiempo que constituye la base de una ética personalista. Decidir y actuar en conciencia es lo que conforma a la persona como  ser moral. Monclús habla, muy certeramente, de la “sinceridad espiritual de la conciencia”.

            Hay en la obra una segunda idea-eje: que eutanasia es una opción cristiana, y lo es desde la defensa de la vida, de la vida en plenitud en el más genuino sentido evangélico o, si se prefiere, jesuánico, que hoy podríamos traducir vida de calidad. Es la tesis fuerte del libro, que demuestra con numerosos ejemplos y argumentos consistentes. Dos de ellos son la eutanasia activa, es decir, la elección voluntaria de la muerte, por parte de los mártires, siguiendo los relatos y testimonios de tres escritores de la época: Eusebio de Cesarea, Lactancio y Cipriano de Cartago (202) y la eutanasia de la ascética, que, con Tomás de Kempis, llega a la apología del desprecio de la vida humana.  

            La tercera clave del libro la encontramos en la afirmación de que el cristianismo no es una religión dolorista, justificadora del sufrimiento, al que reconozca un sentido redentor y expiatorio. Todo lo contrario Es una religión que lucha contra el sufrimiento y sus causas. En este punto se da la mano con el buddhismo, con quien comparte la experiencia de la compasión, conforme a la máxima del propio Jesús de Nazaret: “Misericordia quiero, no sacrificios”, muy afín a la ética epicúrea, tan denostada por determinadas corrientes del cristianismo: “Vana es la palabra del filósofo que no sea capaz de aliviar el sufrimiento humano”. La compasión, entiéndase bien, no significa sentir pena, lamentarse pasivamente de las desgracias del otro, sino ponerse en el lugar, del lado de los sufrientes de la historia, identificarse con ellos, hacer suyo su sufrimientos, condividirlos y luchas contras las causas que lo provocan.

            Nadie piense que el libro cierra el debate sobre la eutanasia ni que llega a conclusiones cerradas. Muchas son las cuestiones que deja intencionadamente irresueltas. Y ése es otro de sus méritos. Seguro que quien lea el libro, lo hará asintiendo y disintiendo. Me parece un buen método y un excelente ejercicio de libertad de pensamiento y de conciencia, que engrandece al lector y al libro.

(Prólogo de La eutanasia, opción cristiana)

39 comentarios

  • francisco javier peláez

    Ya he entrado en la página de Jacob.Tiene razón Rodrigo.Es una de las cuatro querellas que tiene Montes contra la COPE,Pedro J. y otros.Dudo que la sentencia tratándose de querrella por injurias suponga reabrir un caso.La página transcribe trozos de la sentencia más bien doctrinales sobre la libertad de expresión.No creo una palabra de esa página web que además no pega en documento el texto íntegro de la SENTENCIA COMO ES COMÚN. 

  • mªpilar garcía

    ¡Sí quiero, entrañable Oscar!

    Caminar en compañía es lo que me entusiasma; sobre todo, desde tu mirada siempre esperanzadora, buscando “fórmulas” humanas para poder seguir con ilusión siempre…:

    ¡¡¡Yendo todavía!!!

    Un abracito.
    mª pilar

  • oscar varela

    Hola mªpilar garcía!

    Mientras los demás atrienses elucubran sobre el Tema;
    tu Comentario suena diferente;
    tiene otro tono.
    ··············
    Ni la Muerte ni Nada en la Vida humana es “NATURAL”.

    TODO en la Vida humana es “ELECTIVO”.

    El Ser humano es un bicho que “SE-LIGE”.

    Los “Selectos” lo son no por ser “mejores”;
    sino porque en cada pasito que dan
    van se-ligiendo su Vocación/Destino.

    Es en este sentido que todos somos “HÉROES”;
    no por cumplir “hazañas”;
    sino por “SEGUIR” sencilla y fielmente
    la Praxis de Bien-Decir las Cosas-Partes-Lotes-Suertes,
    que nos salen al paso al ir nosotros hacia ellas.

    Pero también hay una Anti-Praxis,
    que es la de Mal-Decir las Cosas,
    mentándoles/nos la su/nuestra Muerte.

    ¡Extraño en quien más utiliza la palabra VIDA!
    (siempre resaltada en “negrita”)
    ···········
    ¿Me acompañás?

    Digamos juntos: ¡VIDA, vamos todavía!
    y ¡nunca más! lo otro.
    Oscar.

  • Rodrigo Olvera

    Perdón, tiene razón, es la Audiencia Provincial de Madrid, no la Audiencia Nacional…

  • Rodrigo Olvera

    Francisco
    El auto de la Audiencia Nacional del 21 de enero de 2008 es a lo que me refiero como el primer procedimiento, por responsabilidad profesional, en el que el médico queda absuelto de negligencia médica.
    La nota de jacob se refiere a un auto del Juzgado 67 de Primera Instancia, de noviembre de 2010, y es al que me refiero como segundo procedimiento, por difamación de honor. El juez sentencia que El Mundo no incurrió en difamación de honor contra el doctor. Este auto es recurrible ante la Audiencia Nacioal.
    Saludos
     

  • francisco javier peláez

    En realidad es un Auto de la Audiencia Provincial de Madrid de 21 de enero de 2008 que dice tras una prolija exposición que abarca argumentos de diverso tipo desde la falta de autopsias hasta un informe de la Sociedad Española de no se qué-no lo tengo ahora delante-que desacredita a los peritos de la Comisión Lamela y acaba diciendo:”Por todo lo que debemos estimar el recurso de apelación interpuesto debiendo suprimir en el auto recurrido-del juzgado-toda mención a la mala praxis por parte de los querellados…”-Montes et alter-.Lo acabo de mirar en una base de datos jurídica.Mi imagino que está colgado en google.

  • francisco javier peláez

    Gracias Pepe.Rodrigo la sentencia es de la Audiencia Provincial de Madrid.Yo la tenía y la tiré.

  • mªpilar garcía

    Quiero, deseo, poder optar libremente como deseo morir.

    No sabemos decir adiós a la vida, que sabemos es finita; y por vivir (aunque sea mal, y muy mal) pasan por trances horribles, cuando no hay solución posible.

    Como siempre, ponemos el “boca y pensamiento de Dios” no sé cuantas patrañas.

    Eso es lo más vil y manipulador.

    Hay un sencillo camino, mirar a la muerte como situación ¡¡¡natural!!! que nadie puede eludir.

    Prepararse para recibirla con serenidad y paz, aliviaría mucho nuestro vivir y morir.

    Quiero morir en paz, sin sufrir, si fuera posible,  utilizando los medios necesarios;  entregándome al sueño definitivo con gozo por lo vivido,  agradecida a cuanto se me ha dado la posibilidad de  realizar.

    ¡¡¡Libertad para vivir, libertad para morir dignamente!!!

    Digan lo que digan… ¡las demás personas!

    mª pilar

  • Rodrigo Olvera

    Ah… una tecera lectura me muestra que leí mal. Se trata de dos procedimientos distintos. Uno, el de la responsabilidad profesional (donde el médico queda absuelto de negligencia) y otr0 por derecho de honor (en donde se niega quela información haya sido malintencionada)
    De todas formas, ésto no significa que “esté moralmente condenado” como titula la nota. Lo que dice la sentencia es que el periódico actuó profesionalmente al presentar las versiones del caso. No dice (como insinúa la nota) que sea cierto que hubo negligencia médica.
     

  • Rodrigo Olvera

    Yo sí pude entrar en el enlace que pone Jacobo. Es de una vergüeza ética increíble. La nota da cuenta de la decisión de la Audiencia Nacional que revierte la sentencia de primera instancia. Si aclarar la diferencia, a consitnuación repite los argumentos DEL JUEZ DE PRIMERA INSTANCIA, y con ello “demuestra” que judicialmente se demostró la negligencia. Se dedican varios párrafos a citar la sentencia DE PRIMERA INSTANCA y sólo al final, se agrega una línea de que la Audiencia Nacional ordenó modificar la sentencia de primera instancia.
    Con esto, para un lector poco informado de los procedimientos judiciales, queda la impresión de que judicialmente ha quedado demostrado que hubo negligencia. Cuando precisamente la decisión de la Audiencia Nacional es lo contrario: enmendarle la plana al juez de primera instancia, porque no se demostró que existiera negligencia alguna.
    El panfleto (que no va firmado por ninguna persona, sino por “ForumLibertas.com”) es notoriamente calumnioso. Ante una decisión judicial que contradice su posición ideológica, mezclan dos sentencias para poder seguir afirmando lo que la Audiencia Nacional negó: la supuesta negligencia.
    Buena demostración de la falta de honestdidad intelectual de ciertos sectores.
     

  • pepe sala

    Qué bueno sería informarse como es debido antes de sacar el teclado a pacer.  Importa un carajo que alguien relacionado directamente con el asunto desde una posición claramente objetiva les trate de convencer de su error. Seguirán repitiendo las consignas que se les proporciona desde ” santos púlpitos” y repetirán, como papagallos, cualquier cosa que se les recomiende repetir.
     
    Lo más fundamental, en el caso de la eutanasia, supongo que sea la LIBERTAD de cada cual para elegir su opción. Nadie les prohibe a los enfermos terminales que se agarren a la vida como lapas y soporten una muerte indigna para cualquier ser humano.
    Pero, coño, dejen a los demás que elijamos nuestra propia forma de morir, hombre, y si aparece algún buen doctor que tenga suficiente sensibilidad para ayudar a morir ( más difícil que ayudar a vivir, en muchas ocasiones, y tengo constancia de ello por experiencias propias) se le debaría hacer un monumento, no juzgarle, difamarle, insultarle y mandarle a la condenación eterna.
     
    Pero veamos información de quienes saben mucho más que nosotros por los años que llevan en la brecha de una MUERTE DIGNA. ( es curiosos que quienes pedimos una muerte digna coincidamos en creer que hemos tenido una vida digna; al menos lo hemos intentado.)
    Vaya un enlace para neófitos y no creo que dañe la inteligencia de quienes parecen bien informados. ( Francisco Javier, por ejemplo)
    http://www.eutanasia.ws/documentos/Boletin/BOLETIN52.pdf
     
    Buenas noches, pues, y a soñar con los angelitos buenos, no con la jodida güadaña.
     

  • francisco javier peláez

    Mira Jacob por eso la Junta de Personal apoyó a Montes.Yo he hablado con compañeros suyos y no me han transmitido eso.La única acción penal por negligencia médica de un paciente fue archivada como se puede ver en la prensa fácilmente.No inventes Jacob,no inventes que es pecado calumniar salvo para Fedegico…

  • jacob

    Yo no invento nada, la información está ahi para el que la quiera buscar. En la profesion, a Montes se le considera un indeseable y eso es un hecho incontestable y si te tomas la molestia de investigar en el Severo Ochoa comprobarás que de Montes, sus propios compañeros a pesar del corporativismo que hay en la clase médica, dicen de él de todo menos bonito. De todas maneras un medico debe estar no sólo por encima de toda sospecha, sino por encima de toda duda, y este no es el caso desgraciadamente, no por Montes sino por los yayos que ingresaron con un cuadro médico que en cualquiera de los otros hospitales de Madrid, salían a los tres días, y en Leganés salian el mismo día de su ingreso o al siguiente, pero en ataud.
    De todas formas no voy a insistir en el tema de Montes, me repugna un poco.

  • francisco javier peláez

    Mira Jacob el recurso de apelación se lo estimaron y lo más que puede decir la sentencia es las costas por mitad.No fue el Colegio de Médicos fue una Comisión creada por Lamela.Jacob deja de inventar que me vas a hacer trabajar.Recuerdo,aquí sin trabajar,que cuando estaban en plena persecución el doctor Frutos del Nogal,compañero de Montes en Leganés y también cesado,vino a dar una conferencia a la sede del Servicio Madrileño de la Salud del que yo soy Letrado-abogado-.En aquella reunión teníamos “espias” de la autoridad por lo que al acabar la conferencia le pregunté porqué Montes no se querellaba contra EL MUNDO,contra Casimiro García-Abadillo que le llamaba nazi,y otros medios.Entonces me dijo que cuando acabara todo y le absolvieran se querellaría.Luego.como es obvio,se querelló porque ciertamente le calumniaron.Fíjate que en aquella reunión había cierto acojone-!entre funcionarios!-porque teníamos “espias” merodeando.Una tia poniendo la oreja a oir que hablábamos con Frutos del Nogal.Está es la administración politizada de la Esperancita.

  • jacob

    Se me fue la mano al intro y no acabé.

    Montes ha sido condenado a pagar las costas y todo eso que tu conoces más que yo.

    El Colegio de Médicos considera que las sedaciones era excesivas, inoportunas e irregulares. Y normalmente el Colegio de Medicos no emite ese tipo de juicios a la ligera. Y hay pocos casos en que se hable con esa dureza de un colegiado.

  • jacob

    El enlace funciona bien, lo acabo de probar  en otro ordenador, pero mas o menos pone esto y lo desarrolla:
    Caso ‘Severo Ochoa’: el doctor Montes fue absuelto, pero moralmente está condenado
    Un juez sentencia que las informaciones publicadas por el diario El Mundo sobre las supuestas sedaciones irregulares practicadas en Urgencias del hospital fueron “objetivas, relevantes y veraces”

    Hablando en plata, viene a decir que ante la querella de Montes contra el diario el Mundo por dar cuenta de las irregularidades de Montes, y digo irregularidades por no llamarlas por su nombre, todo lo que decía El Mundo era verdad.

  • francisco javier peláez

    Mira Jacob no puede entrar en tu enlace.No obstante he de decirte que la sentencia de la Audiencia Provincial la tenía y la cité otra vez en un debate con Teófila y la tiré el otro dia .Me la pasó una persona amiga del abogado de Montes que trabaja en la Asociacioón de la Defensa de la Sanidad Pública.Recuerdo que la sentencia de abajo-del juzgado-decía que había mala praxis,pero archivaba el caso.Yo creía que esto no se podía recurrir porque archivaba,pero el abogado de Montes- penalista- la recurrió y revocaron la mención a la mala praxis.La podría buscar en un repertorio online que tengo;pero estoy de vacaciones.

  • cobarreta

    Leo el libro “Utopia” de Tomas Moro, hoy santo. En uno de sus capítulos alude al tema con libertad, y dentro de los parámetros de las limitaciones que pudieran juzgarse.
    El libro fue autorizado por la Inquisición.
    Me pregunto si los terminales o los que viven artificialmente no es cristiano quitarles el respirator.
    Atentamente
    cobarreta

  • ana rodrigo

    Querida Asun, como sería muy largo contestrate a cómo es el testamento vital y no sé poner el enlace aquí, te remito a Google donde buscando  “Voluntades Vitales Anticipades”, te salen los cinco o seis flolios de forma explícita y total.

  • ana rodrigo

    Jacob, muchos médicos cogieron tanto miedo a las sanciones, que suspendieron todo tipo de alivio al sufrimiento del moribundo. Eso es lo que yo conozco, puesto que en el caso que he relatado, los médicos se negaban una y otra vez a aliviar tanto sufrimiento diciendo a los familiares que no podían hacer otra cosa, es decir, nada y los gritos de este paciente moribundo se oían en toda la planta. Por lo que me han dicho mis familiares, creo que no exagero nada.

  • jacob

    No lo sabía, pero creo recordarno se corrigio la información en el mismo sentido del Colegio de Médicos. De todas formas, sigue resultando curioso que disminuyera la mortalidad en Urgencias con el cese del doctorcito. Para mí, ¿blenco y en botella?, pues ya se sabe lo que es.

    Y soy sensible con el tema, tengo a alguien con ELA y conozco perfectamente la enfermedad.

  • francisco javier peláez

    Mira Jacob la Audiencia Provincial de Madrid corrigió la sentencia del juzgado y dijo que no había mala praxis.

  • jacob

    Ana, hasta donde yo recuerdo, no cesaron en ningún momento los cuidados paliativos en Madrid cuando aquel follón del que hablas, que me imagino que es el del hospital Severo Ochoa de Leganés. Lo que sí desaparecieron fueron las sedaciones irregulares que administraban varios médicos de urgencias, bajo la dirección de Luis Montes, en aquel entonces jefe de urgencias de dicho hospital.
     
    Es verdad que el juez sobreseyó el caso, pero en la sentencia se hablaba de mala praxis medica de Luis Montes y Cía.
     
    Curiosamente después de cesar a Luis Montes, las estadísticas de morbilidad del hospital volvieron a la normalidad.

  • Asun

    Sí, Ana. Hay aún mucho por reflexionar, meditar, tomar consciencia y hacer en ese sentido. Si puedes transcríbenos el contenido. Me pregunto si se trata de contestar a preguntas con un sí o un no, porque no me encontraría a gusto, es decir, lo que en una situación de muerte o continuidad de “vida”  uno desea  expresar es mucho más profundo y complejo que unas palabras tintadas sobre el papel.
     
    Es que algo tan íntimo me resulta difícil que se resuelva en o con  un cuestionario. Además cuando la muerte se ve como un paso en la misma vida como lo es el nacimiento, y no como un no a la vida de la que desconocemos tanto, estoy convencida de que  no se tendría tanto miedo a enfrentarla. Si el ego desaparece antes, ¿A qué temer?
     
    Muchas gracias.

  • francisco javier peláez

    Gracias Asun;siempre tan carñosa.Tan afectuosa.

  • ana rodrigo

    Por eso, Asun, para que nadie tenga que ponerse en nuestra piel, es importante, cuando estás en plenas facultades, dejar expresada tu voluntad. El cuestionario en Andalucía es muy exhaustivo, te lo traes a casa, lo piensas, lo meditas lo reflexionas y, cuando vas a firmar, lo haces con conocimiento de causa. Con esto resuelves dos problemas, el tuyo propio, y el de los familiares a quienes les evitas problemas de conciencia.

  • Asun

    Gracias, Francisco, por compartirnos esta dolorosa experiencia.  Muchas veces hablamos y pensamos de “oídas”. Creo que hay que pasar por ello, para hacer un silencio respetuoso consciente de que en estos casos es imposible ponerse en la piel del otro, en su vida o muerte., aunque estemos muy cerca de ellos.

    Un abrazo

  • ana rodrigo

    Gracias, Jaume, por compartir mi opinión. Yo comparto contigo algo que dices y que yo también quise decir pero me olvidé, y es que cualquier pone en boca de Dios lo que le apetece, con lo que superan el incumplimiento del segundo mandamiento de “no usar el nombre de Dios en vano”, no, no, es que hablan por él mismo.
     
    A poca exégesis que se haga de las escrituras del NT, en ningún caso se deduce que el Dios de Jesús (no así el del AT) sea tan cruel como para que se regodee en el sufrimiento de una persona cuando ya está en su recta final.
     
    Y si dejamos la religión a un lado, afirmo que es inhumano, como ya dije, llegar al extremo como el del señor que cuento y que yo conocí, no se merecía ese final. En medio de espantosos gritos y sin poder hablar, le hacía señas a mi sobrina para que lo matase. ¿A dónde está el sentido humanitario?

  • francisco javier peláez

    Mi madre murió de esclerosis lateral amiotrófica-ELA- que es una enfermedad que impone unas severísimas condiciones de degradación personal de las que,por ejemplo,dió cuenta en varios reportajes en EL PAIS el historiador Judt que murió de la misma enfermedad.De hecho uno de los casos que llegó al Tribunal Europeo de Derechos Humanos pidiendo la eutanasia fue una inglesa que padecía ELA.Mi madre lo llevó hasta su muerte con una dignidad asombrosa.Mi madre era de esas personas que estando inmovilizada y hablando a través de una pizarra se preocupaba más por los demás que por sí.Una tia monja mía que ahora está en Bolivia dice que era su fe.Yo creo que también estaba hecha de una pasta humana muy especial.En todo caso yo saqué dos lecciones:1.La negativa a recibir un tratamiento que la ley consagra es a veces una quimera. Por ejemplo,mi madre no se quería hacer una grastrectomía y comer por un orificio en el estómago como finalmente tuvo que hacer-perdónadme el detalle desgradable,mucho más para mí- porque la opción era que se ahogara al comer —Ya os podés imaginar el dilema familiar y sobre todo de ella que ya decía al hacerse la gastrectomía que ojalá se muriera en la operación.2.No creo que nadie pueda obligar a nadie a pasar por semejante calvario;debe haber libertad para no pasar por él.

  • Jaume PATUEL

    Mis reflexiones  van por la línea de Ana. Además, si Dios nos da la libertad, nos la da para y en todo. ¿Por què las autoridades morales se apoderan de Dios para hacerle decir lo que les  conviene? Dios de amor, de libertad. Por lo tanto de decisiones propias, personales e intransferibles. La decisón de uno ante Dios. De ahí “eu-tanasia”: Una buena muerte.
    Mi querido Alfonso, no puedo compartir tu comentario. Es de huída tu reflexión ante un hecho antropológico. Y no es en la única  cultura. Creo que hay  algo que nos puede enseñar y hacer reflexionar.  Y lode Holanda también.

  • Alfonso

    ana rodrigo : mi comentario no es tan irónico como crees, hace 8 años el ministro de sanidad holandes tuvo que salir al paso de 1 encuesta que demostraba que el apoyo popular a la eutanasia se debia a la falta de camas de hospital; en un marco de creciente aunmento de gasto en pensiones la legalización de la muerte dulce es una tentación muy grande.

  • juanito

    Alfonso,haber si cuando te llegue la hora,y sientas el dolor,eres tan valiente de tragartelo,y si es en un familiar le dejes morir en el sufrimiento inutil para tranquilidad de tú conciencia.

  • ana rodrigo

    Hace años que hice mi testamento vital ante una testigo y un médico de la Junta de Andalucía y, con pleno conocimiento de lo que firmaba, solicité (más o menos, no es literal) que no alargasen mi vida de manera artificial cuando ya mi proceso vital fuese irreversible y que me ahorrasen todo tipo de sufrimiento evitable.
     
    Por otra parte puedo dar testimonio de la cruel muerte que tuvo el suegro de una hermana mía cuando en Madrid los médicos dejaron de administrar paliativos a los enfermos por aquellos follones que hubo. Lo que ese hombre sufrió, aún a sabiendas de que eran sus últimos días, dejó impactado a mi cuñado para siempre, que no puede ni recordar lo que le hicieron pasar a su padre para morir.
     
    Creo que la crueldad y la dignidad del ser humano son incompatibles, se oponga la ética que se quiera, creo que debemos ser humanos hasta el último momento de nuestra existencia.
     
     La “teología” del sufrimiento que han sacado de la pasión y muerte de Jesús pienso que no se corresponde con la realidad histórica. Jesús sufrió y murió porque así lo decidieron otros, no él mismo. Se quejó ante el Padre porque creyó que le había abandonado, aceptó la esponja con vinagre que le ofreció un soldado romano como paliativo de su sufrimiento. Igualmente erróneo creo que es pensar que el sufrimiento salva a alguien. Es imposible que el dolor y el sufrimiento dignifiquen a nadie, el sufrimiento es lo peor que le puede pasar a cualquier persona y por eso Jesús no hico otra cosa que liberar a la gente de su sufrimiento.
     
    Los montajes ético-religioso-cristianos que se forman actualmente entorno a la eutanasia no se corresponde con la vida y la muerte del Jesús histórico. Otra cosa es que San Pablo, para dar continuidad a las escrituras del AT sobre el Mesías, generase la teología del sufrimiento de Jesús como un acto salvífico, y de ahí se pasó a cambiar la categoría de nuestros sufrimientos. Con lo que esto ha supuesto de manipulación y mal uso a lo largo de la historia en tantas buenas gentes  a las que se las consolaba con todo tipo de premios espirituales.
     
    La sociedad actual en gran medida se ha emancipado de creencias absurdas y, por tanto, ya no puede aceptar determinadas cuestiones de otras sociedades y épocas.

  • ana rodrigo

    Alfonso, hay comentarios que simplemente son despreciables, como el último tuyo.

  • Gonzalo Haya

    No he leído el libro, pero creo que tiene mérito el atreverse a escribir contra un tabú ideológico y emocional tan arraigado, y no sólo entre las personas religiosas sino en la mayoría de las culturas.

    Hace tiempo que considero la eutanasia como un tabú irracional, aunque confieso que lo tengo tan arraigado que no sé si en alguna circunstancia extrema llegaría a superarlo.

    Bueno es tratar el tema con razonamientos interdisciplinares, contrastar opiniones, y reflexionar en conciencia. Más grave que renunciar a la propia vida es quirársela a millones de niños y de adultos por hambre y enfermedades fácilmente curables. y esto lo estamos haciendo cada día con nuestro bienestar privilegiado, con la injusta distribución de los recursos del planeta, y con nuestro silencio interesado.

  • Alfonso

    Sarrionandia: por fin Zapatero y Tamayo encontrarón la solución de las pensiones en los eskimales.

  • Sarrionandia

    Parece que los esquimales, cuando se sienten sin fuerzas para pescar o ayudar en familia, se retiran a los bosques nevados para ofrecerse en alimento a los osos, sin plantearse problemas de suicidio ni asesinato. Mientras los familiares quedan agradecidos. Ellos no se hacen tantos problemas especulativos y morales.
    No sé si nos dan ejemplo de inspiración, pero seguro que nos ofrecen materia de reflexión.

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