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Religión y espiritualidad

Dicen que hay del orden de 700.000 especies de insectos que pasan por el estado de pupa, que a veces se llama crisálida, antes de desplegarse y volar. Nacen para vivir volando, pero sin alas para volar,  y han de tomarse su tiempo: se fabrican una cápsula, se encierran en ella como en un mundo misterioso y mágico, se transforman dentro lentamente, brotan las alas y crecen primorosamente dibujadas, sienten la llamada irresistible del aire y de las flores, y saben que es su momento: “Nací para volar, nací para las flores”.

Entonces se deciden y rompen su cápsula de oro (“crisálida” viene del griego chrysos que significa “oro”), se desprenden de ella como si no fuera más que un peso muerto, y se echan a volar. No sé quién les enseñó ni cómo se apañan, pero es asombroso ¡y lo hacen con tanta sencillez! Es el mundo maravilloso de la vida en metamorfosis, y yo lo veo como una parábola. El mundo está lleno de parábolas sutiles y simples. El mundo es una inmensa parábola, familiar e increíble. Una parábola de la Vida, del Misterio, de Dios.

El camino espiritual es como la historia de esa mariposa que fue oruga y luego crisálida y ahora vuela libre y se embriaga de néctar. ¿No sucede algo así con la religión y la espiritualidad? ¿No ha de ser la religión como un conjunto de formas provisionales en constante metamorfosis hacia el Espíritu? ¿No necesitamos romper  la cápsula de la religión, necesaria en su momento, para poder vivir en Espíritu y en Verdad? No se me malinterprete. No quiero decir que la espiritualidad, en su desarrollo, deba simplemente eliminar la religión, como la crisálida su cápsula. No quiero decir que la forma necesariamente impide ser y manifestarse al Espíritu, ni que el Espíritu necesariamente desecha la forma. No conozco una espiritualidad sin forma. No, pero ninguna forma religiosa –credos, cultos, códigos–, ninguna forma es el Espíritu, ninguna forma es la espiritualidad.

¿Qué cosa hay más delicada y espiritual que las alas irisadas de una mariposa? Sí, todo son formas, todo es forma en ellas. Sin embargo, todas las formas no son todo en ellas. Todo es forma, pero la forma no es el todo. Todas las formas son parciales y no cesan de cambiar, como las alas de una mariposa con sus colores vivos, con su nervatura sutil. Pero hay un “todo” misterioso que trasciende todas las formas, aunque no es fuera de ellas. Admira una vidriera (¡cómo se parecen las vidrieras a las mariposas!): son trocitos de cristal de colores, estañados entre sí. Pero cada una de las formas y el conjunto de las mismas revela un misterio inasible de luz, de belleza, de calor, de ternura. Es lo Real en todo lo real, el Espíritu en todas las formas, Dios en todos los seres. Todos los seres son formas, pero Dios no es una forma, aunque tampoco es “fuera” de las formas, fuera de los seres, fuera del mundo, fuera de ti y de mí. Es el Espíritu misterioso que informa, alienta y abriga. Es la Presencia, es la Palabra, es el Rostro. Es el Misterio. Deja que lo sea; no quieras encerrar el Misterio en ninguna forma, en ningún nombre, en ninguna idea, pues dejaría de consolarte y permitirte volar.

Así es la sutil relación entre la espiritualidad y la religión. “Sí a la espiritualidad, no a la religión” es la consigna en nuestra sociedad occidental europea, cansada (¡con cuánta razón!) de religiones, cansada de creencias, cansada de moral, cansada de miedos, cansada de cruzadas. Nuestras iglesias, espacios tan bellos de luz serena y de piedra silenciosa, empezaron a quedarse vacías en los años 50. Aún vacías –llenas del vacío de todas las cosas que no son el Todo pero son su sacramento– siguen siendo bellas y sagradas, están habitadas por el Misterio que nos acoge a todos (¡ y todos estamos tan necesitados de ser acogidos!). Pero las iglesias vacías empezaron a ser el síntoma de un éxodo más profundo. Fue quedando desierta la Iglesia, patria espiritual de innumerable gente buena, pero también gigantesco andamiaje histórico sin espíritu y sin vida. Los intelectuales no encontraban inspiración en ella, y la mayoría  se fue, muy a menudo en silencio, por pura asfixia espiritual no pocas veces. La gente de izquierda no hallaba en ella eco a sus protestas y esperanzas y, profundamente decepcionados durante siglos, casi todos se fueron. Los jóvenes no se sentían acogidos por ella en sus críticas y anhelos, y también se fueron, se fueron en masa. No obstante, muchos tuvieron la sensación de que, al irse, se llevaban lo mejor: Jesús de Nazaret con su rebeldía y sus bienaventuranzas. Jesús el profeta inspirado y arriesgado. Jesús el manso y humilde de corazón. “No a la Iglesia, sí a Cristo”, declaraban entonces muchos, para excusar su marcha y no sentirse huérfanos del todo. No les faltaba razón.

Luego, entre los años 60 y 90, se fueron sucediendo otras divisas distintas, testigos elocuentes de la transformación, insospechada como imparable, que se está produciendo en la cultura religiosa del mundo actual, al menos en el Occidente europeo. “No a Cristo, sí a Dios”, alegaron algunos, viendo que Dios podía unir a muchos creyentes separados por dogmas cristológicos (“de la misma sustancia que el Padre”, “naturaleza humana y naturaleza divina”…). También ellos tenían sus buenas razones, pues era claro que el lenguaje de los dogmas resultaba ininteligible. Pero otros no tardaron en anunciar: “No a Dios, sí a la religión”, pues “Dios” se les antojaba como una estatua muerta o un soberano peligroso, mientras que la religión podía ser algo todavía necesario, un mundo de sentimientos humanos y vivos, más allá y más acá, eso sí, de toda religión establecida o de toda institución religiosa. No carecían de motivos.

Pero mucha gente que, en los años 80 y 90, dijeron “sí a la religión” de ningún modo quisieron volver a la religión de una iglesia medieval, de unos dogmas metafísicos y de un Dios moralista y dualista, separado del mundo y de la vida. Y es eso lo que quisieron expresar al decir “No a la religión, sí a la espiritualidad”.  Sí a una espiritualidad mística y laica, liberada de credos y jerarquías. No a una religión apresada en las mallas, tan sutiles y obstinadas, del dogma, de la moral y del poder, o simplemente del miedo. El miedo es muy humano, pero fácilmente deshumaniza. Y donde hay miedo, tal vez haya religión, pero no hay ciertamente espiritualidad, porque el miedo impide respirar y la espiritualidad es respiro. Tienen razón en aquello a lo que aspiran. Es a lo que todos aspiramos.

Sin embargo, yo no creo que sea bueno reivindicar la espiritualidad contra la religión, a no ser que uno haya llegado a aquel estado de plenitud simple, de vacío pleno, en que el Espíritu anima del todo cada respiración y cada paso. No estamos ahí la inmensa mayoría, y es bueno cuidar el rito y la palabra, volver a los textos “sagrados” y los dogmas de siempre para releerlos y dejarnos inspirar; es bueno reunirnos para rezar las oraciones de siempre, para danzar, cantar y callar, para mantener encendida la llamita común de la esperanza, para consolarnos de las penas de la vida y –en el caso de los cristianos–fortalecernos con el pan de Jesús. Pero toda forma religiosa es provisional y relativa. Como escribió el gran teólogo W. Pannenberg, “las religiones mueren cuando fallan sus luces”. ¿No estaremos ahogando la luz y el consuelo del Espíritu en formas religiosas inertes?

 José Arregi

 Para orar

 ¡Oh Profundidad infinita que asomas por doquier!,
danos la obertura de la mente y del corazón
para que podamos reconocerte en todo.

“Que cada instante sea el camino por el que volvamos a ti
del mismo modo que tú vienes a nosotros en cada situación.

“Que todo momento sea la oportunidad y la celebración
de este encuentro que se hace transparente a tu Presencia (J. Melloni)

23 comentarios

  • Julián Leirbag

    Luis Troyano,
    Puede haber respuestas malévolas a los interrogantes ajenos cuando la comprensión no está unida al amor y respeto que debemos a todas las personas, de modo especial a quienes no tienen por qué dar las mismas respuestas que nosotros nos hacemos a los interrogantes que planteamos. La ciencia se fortalece, se desarrolla no porque simpatizamos con ciertas respuestas, la difundimos, tampoco por meros intereses pragmáticos, sino porque se tiene anhelos de adquirir conocimientos por arriba de todos los que hasta entonces poseemos y transmitimos. Todo hombre es un arquitecto del conocimiento y no basta con ofrecer condiciones para lograrlo. Y porque no es fácil coordinar todos los conocimientos, de manera completa, existen aspectos, sin embargo, que de alguna u otra forma, conlleva a obtener apreciaciones tales que son sabias y a la misma necesidad de adecuadas filosofías que no se reducen a comprender apenas la vida sino construir también puentes, hemisferios tales por donde el progreso mismo de la ciencia, especialmente acerca del ser humano, queda en descubierto y compartido, a la manera de lo posible por todos y no por unos pocos. El desconocimiento de qué piensa, vive, siente, etc. cada persona sobre una determinada cuestión también es una parte de la ignorancia ajena y propia. Es de sabios comenzar a reconocer la ignorancia, pero para lograrlo hay que fortalecerse en conocimientos capaces de poner en evidencia a ella (la ignorancia). Las obras de Wilber ayudan a los que se dejan ayudar porque no creen que poseen y conocen ya toda la verdad sobre lo que creen y piensan.

  • MAR Medina

    Maddi, ¡Claro que hace! Espero tomar ese cafelito en vuestra compañía. Espero tus noticias.

    Un abrazo

  • Hola MAR, pues sí, últimamente no tengo mucho tiempo de pasarme por aquí, pero este fin de semana me he desquitado, je, je.
     
    Yo creo que en lo fundamental estamos de acuerdo, y como en alguna otra ocasión hemos comentado, lo de fuera y dentro… pues es muy relativo… ¿fuera de qué? Crees que Teresa de Avila estaba muy lejos de Rabia al-Adawiyya o de Lal Ded. Yo creo que estaban todas dentro de lo mismo, aunque históricamente las ubiquemos en tiempos, lugares y sistemas religiosos diferentes.
    Versito de Lal Ded:
    Es fácil leer y recitar,
    es duro poner en práctica lo que uno lee,
    y, al leer, bucar el Sí en lo más íntimo de uno mismo.
    Mediante una puesta en práctica constante, no con libros,
    en mi corazón ha crecido la convicción
    de que Dios es, y de que El es consciencia y felicidad.
    🙂
     
    Mi amiga musulmana pertenece a una tariqa que está cerca de donde vives. Estoy haciendo planes para ir a visitarla, ya te avisaré y a ver si podemos vernos y nos tomamos un cafelito ¿hace?
     
    Un beso.

  • Hector, tienes mucha suerte de vivir en un sitio tan precioso. Hace unos años estuve visitando Timanfaya con mi familia, que paisaje más impresionante…

    Respecto a lo que comentas, esa es más o menos la interpretación de los antropólogos del XIX y principios del XX… cuando se entendía que la evolución mental y cultural de la humanidad pasaba por tres estadios : magia, religión (cristianismo) y ciencia. De ahí concluyeron que conforme la ciencia fuera avanzando la religión iría desapareciendo… lo que cien años después vemos que ha resultado absolutamente falso. Había en aquellos cierto desprecio paternalista sobre las cosmovisiones que no encajaban con la de los supuestos eruditos que interpretaban lo que no entendían desde sus cumbres de gloria. Así, consideraban que las personas creyentes eran menos evolucionadas que ellos… Y los de otras religiones ni te cuento, sobre todo si eran religiones ligadas a la tierra, cultos chamánicos, etc.

    Ya sé que tú no vas por ahí, pero me parece interesante constatar que esta idea de creerse más evolucionados que los demás, de cierto menosprecio paternalista —en ocasiones intelectualista, en ocasiones paleto (aunque parezca increible hay quien considera el conocimiento académico como un obstáculo para el desarrollo espiritual)— lo veo hoy en día en personas que miran condescendientemente a los que seguimos una religión (seguir unas determinadas enseñanzas y pertenecer a una comunidad de creyentes) y se creen más espirituales por el hecho de no pertenecer a ninguna, sin darse cuenta de que el simple hecho de creerse más que los demás es la más evidente muestra de su error, que no podemos crecer espiritualmente si nos aislamos de los otros, y que considerarnos superiores (o inferiores) nos aísla más que un retiro en el Himalaya. Esto se puede leer en todos los libros sagrados de una u otra manera. A eso me refería al decir que no todos entendemos la espiritualidad de la misma forma.

    Arregi, bondadoso como es, ha expuesto la cara amable de quienes desprecian la religión (todas las religiones por el hecho de estar organizadas, como si toda organización fuera mala o antiespiritual per se) Yo soy un poco más mala (muchísimo más mala, je, je) y te digo que hay de todo en todos los sitios, que hay muchísima superstición fuera de la religión organizada y mucha gente muy perdida, y mucho maestro buscando acólitos… por eso hay que matizar de qué hablamos cuando decimos religión, y ver qué deberíamos dejar y qué no. El único camino que conozco es cuestionar lo que consideramos cierto, ser íntegros, practicar lo que decimos, dejarnos sentir dondequiera que estemos. Sólo así sabremos si algo es verdadero o no… Por eso intentaba explicar lo que yo siento en uno u otro lugar, que no es “lo que tengo que sentir” sino “lo que siento” y de ahí que yo me cuestione lo que se mueve cuando estoy según donde o con quien, por ejemplo en un rito determinado, la diferencia entre lo meramente cultural y lo específicamente religioso… Y mi conclusión es que el rito no es religiosamente necesario, podrá gustarnos o no, pero lo que nos une no es el rito en sí, sino lo que fluye cuando bajamos las defensas y nos abrimos unos a otros mutuamente, embarcados en una empresa común… Y para llevar a cabo una empresa hay que organizarse ¿o no?

    En cualquier caso, coincido con Mª Pilar en que ese amor no tendría que estar limitado a un grupo determinado sino extenderse a todo el mundo… esa es la eterna religión de Dios, eterna en el pasado, eterna en el futuro…

    😉
     

  • MAR Medina

    Hola Maddi, ¡cuánto tiempo hace que no coincidíamos por aquí!
     
    Tienes razón en que quizá no todo el mundo entienda lo mismo por religión.
    Yo creo que ese cascarón de ritos y dogmas en que se ha transformado la religión católica, en algún momento tuvo algo más que se ha perdido. Algo esencial que debe proporcionar una religión es ayudar a desarrollar el encuentro entre el ser humano y su naturaleza más auténtica, el desarrollo de la dimensión espiritual (mística en el cristianismo) que otras tradiciones le prestan más atención y la nuestra ha olvidado.
     
    Veo que de algún modo propones o identificas cultura con religión y religión con espiritualidad.
     
    Sin embargo yo esto y más de acuerdo con Héctor, si bien es verdad que la religión tiene mucho que ver con la cultura, pues cada religión entronca en una tradición cultural o en una civilización concreta que la dota de sus creencias y valores -de la misma manera que cuando una religión se extiende o coloniza otras culturas se impregna de cualidades propias de esa cultura-, tiene otros elementos específicos que ha mencionado Héctor, y es que relaciona a la humanidad con la Realidad trascendente que tradicionalmente se denomina Dios, y se articula en torno a unas creencias e ideas sobre el orden del mundo y la relación con la divinidad.
     
    La espiritualidad es la dimensión de cada ser humano que le permite tener acceso a esa Realidad.
     
    Religión y espiritualidad son respectivamente el aspecto social o externo y el individual o interno que relaciona al ser humano con la Realidad que le trasciende. Bueno, esa es mi interpretación.
     
    Creo que tienes mucha razón cuando dices que te parece difícil que la religión permita el desarrollo de la espiritualidad, dado el rígido y desviado sistema en que se ha transformado la que conocemos más de cerca, y sin embargo, ocurre (como dice Héctor, la endurecida lava permite crecer la hierba) . Al fin y al cabo creo que todos los que andamos por aquí somos mayoritariamente hijos de esta religión y leo textos de atrienses que me parecen escritos por personas con una gran profundidad y madurez espiritual. Como sé que no soy quién para juzgar tal cosa –lo que requeriría un nivel personal del que carezco-, puedo poner ejemplos reconocidos universalmente como Hildegard von Bingen,  Eckhart, Teresa de Ávila o Juan de la Cruz. Todos ellos tuvieron problemas con la religión, pero eran hijos de esa religión.
     
    Aunque a mí no me sirva el aparato católico, ni me gusten sus dogmas, su autoritarismo, su sectarismo, su machismo y su impostura, en su seno he conocido a Jesús y él ha abierto en mi corazón esa dimensión espiritual que me permitirá convertirme en mariposa… Aunque he de confesar que necesité la ayuda de otras tradiciones religiosas para poder reconocer lo que en la mía había de verdad, y creo que es porque la mano férrea vaticana está ocultando el espíritu, en el mismo sentido que expresa Pepe Sala en su comentario.
     
    Cuando la religión tal como la conocemos deje de ser útil al ser humano, morirá o se transformará. Mientras tanto, hay que trascender la religión, tomar de ella lo que nos sea útil para avanzar en el camino espiritual y abandonar lo que estorba como las viejas muletas o la cáscara de la crisálida, pero es una cuestión personal de cada uno, seguro que las necesidades de otros son muy distintas y hay que respetarlas.
     
    “La religión debe unir todos los corazones y hacer que las guerras y las disputas se desvanezcan de la faz de la Tierra, dando nacimiento a la espiritualidad, confiriendo vida y luz a cada corazón. Si la religión se convierte en causa de aversión, de odio y de división, sería mejor no tener ninguna, y apartarse de semejante religión sería un verdadero acto religioso.” (Bahá’u’lláh)

    ¡Qué hermoso,Maddi! Un abrazo de corazón

  • Héctor Rodríguez Fariña

    Pepe Sala, tengo que ver la manera de hacer la prueba personalmente. Es verdad que la espiritualidad no se trasvasa como piensan los curas pero compartir la espiritualidad de los demás es siempre una gran fortuna.
    ¿Piensas venir alguna vez por Tenerife? Te mostraría la lava solidificada junto a la base del Teide que forma precisamente una catedral,  nombre con que conocen los expertos aquela famosa roca.  Tú ya te imaginabas que en mi mente estaban las catedrales,  y los templos de la sagrada familia.  No hay por que empeñarse en echarlos abajo hermano, son obras del espíritu y el esfuerzo humano.   El tiempo se encargará de hacerlo.
    Te enseñaría también los cultivos de viñas y frutales especialmente los almendros que crecen entre las zonas de lava vistiéndolo todo de vivo color rosa en las últimas semanas de invierno.
    Sigamos viviendo todo esto desde nosotros mismos sin necesidad que nadie nos imponga como tenemos que comunicarnos con la fuerza que sostiene al universo infinito.
    Siempre cerca Héctor.

  • pepe sala

    Hector:
     
    Metáfora, parábola, o como la quieras llamar, es una verdad como una catedral.
     
    Será un volcán, un terremoto, un tsunami, lo que se quiera tomar como término comparativo; pero las religiones han sido, son y serán mil veces más destructivas de lo ESPIRITUAL que cualquiera de los términos que tomemos.
     
    Y difícil será quitar las ” piedras volcánicas” que tapan cualquier medio de vida ESPIRITUAL; pero una de dos, Hector:
     
    O se quitan las piedras abrasadoras de vida.
     
    O se cambia de terreno para vivir. Yo no sembraría espiritualidad en la ICAR, sabiendo de antemano que será abrasada por tanto fuego inquisidor.
     
    En tierras vírgenes y libres de normas,dogmas, jerarquias, obediencias, hogueras , miedos, metales pesados como el oro, etc, etc la ESPIRITUALIAD prospera y se extiende con una facilidad asombrosa.
     
    Lo digo por experiencia… desde que dejé las tierras volcánicas, sembré espiritualidad y he cosechado con grandes beneficios ESPIRITUALES.
     
    ¿ Difícil de entender?… Cuestión de hacer la prueba personalmente.
     
    Saludos, pues.

  • Héctor Rodríguez Fariña

    Hola Maddi, ¿estaríamos de acuerdo en decir que las religiones son ante todo  fenómenos puramente naturales?
    Desde la más remota antigüedad los seres humanos han sentido la necesidad de agruparse para asegurar su supervivencia. Al enfrentarse con lo desconocido aparece la magia: acudir a las leyes mecánicas del universo para someterlas valiéndose de experiencias misteriosas adquiridas. Pinturas rupestres en cuevas y lugares estratégicos atraerían  la presencia de los animales de caza en el medio.

    La religión da un paso más y hace depender la supervivencia de lo divino, de la fuerza universal en la que se cree y no se sabe como es. Hace falta un ‘dios’ cercano  al que se le modela a lo humano.  La tendencia a mezclar religión y magia se ha mostrado evidente en los relatos religiosos más antiguos:  forzar a la divinidad por medio de los ritos y del culto para resolver todos nuestros problemas, hasta la salvación eterna.

    Es por esto por lo que las religiones aparecen como necesidades sociales en distintos momentos de la historia. Surgen los dogmas,  las jerarquías y  las estructuras. El individuo se somete a la exigencias del grupo. Casi no queda sitio para la experiencia personal, para la espiritualidad.

    Yo no tengo la capacidad de nuestro querido franciscano  para crear parábolas tan descriptivas y auténticas como la de la crisálida y la mariposa.  Mi parábola va a ser mucho más burda aunque a mi me vale: veo las religiones a lo largo de la historia humana como las erupciones volcánicas que surgen periódicamente sgún las leyes naturales del planeta. La religiones son  fenómenos sociales, humanos, históricos pero que obedecen a leyes naturales de la evolución  humana.
    Los volcanes arrojan lava que se solidifica y no dejan lugar a la vida vegetal o animal tal como la conocemos. En zonas volcánicas como aquí en Canarias la vida sigue creciendo aisladamente entre las distintas corrientes de lava. A lo largo de los años  la lava  se va modificando gracias a influencias externas de lluvias y vientos y van apareciendo nuevas formas de vida en espacios aislados de la lava.

    Esta metáfora,  mejor que parábola,  podría ilustrar todo lo que venimos diciendo junto con Arregí. Lo importante es la vida,  no importa tanto donde se produzca. No me cabe duda que dentro de las estructuras rígidas de dogmas, ritos, doble moral, excomuniones, escándalos de las religiones hay personas que viven la más profunda espiritualidad. Los que no podemos aguantar las esclerosis volcánicas de las estructuras más nos vale vivir a estilo animista encontrándonos con nuestro Dios que nos sostiene y esta dentro de nosotros más profundamente que nosotros mismos: en el vivimos, nos movemos y existimos. Como dice MAR respetando siempre a los demás.

    Lo que me parece casi imposible es pasrnuestra vida tratando de remover las rocas de la lava, sin dejar tiempo para nuestra íntima comunicación con el creador y para el servicio a los demás.

    Cerca de todos Héctor.

  • mªpilar garcía

    Para mí:
     
    Cuando tu experiencia profunda; en mi caso desde Jesús:
     
    “No te lleva a sentirte hija del mundo entero” no sirve para:
     
    ¡¡¡Vivir, dar Vida, y recibirla de cuantas  personas pasan por tu camino!!!
     
    Esto, de alguna manera José Arregui, nos lo muestra.
     
    mª pilar

  • Querida Mª Asun, espero que aún tardemos muchos años en pasar el rio 😀

    No sé si todos entendemos lo mismo cuando hablamos de “religión”, ni siquiera los que pertenecen a una misma religión (sobre todo esos). Tampoco creo que para todos lo espiritual o no espiritual sea lo mismo.
     
    Hace poco hablaba con una muy querida amiga musulmana y me decía que para ella el Islam no es una religión. Lo mismo suele decir una amiga budista… Y muchos amigos bahá’ís nos planteamos que no es muy correcto decir que nuestra Fe sea una religión, al menos no en el sentido de lo que en nuestro contexto se entiende como religión (lo mismo se puede plantear cuando hablamos de Dios, amor, paz, desarrollo, libertad, moral, mujer, persona, existencia…)

    Pues eso, que primero hay que ponerse de acuerdo en el contenido que damos a esos términos… Si definimos la religión como un cascarón de ritos y dogmas en mi opinión no sirve de gran cosa en el aspecto estrictamente religioso. Los dogmas no son más que obstáculos que nublan la mente, una manera de ejercer el poder sobre la inteligencia humana. Los ritos (vivos) tienen su función de reforzar la identidad comunitaria, nuestro sentimiento de pertenencia al grupo…  Por ejemplo, el año pasado en una de las tertulias que organizamos vino una escritora del País Vasco francés  que nos decía que ella sólo iba a las misas en euskera, que allí vibraba, pero que cuando las misas eran en francés se quedaba fría. La entendí perfectamente porque a mí me pasa lo mismo (en mi caso cuando la misa es en español). Claro que yo ya sólo voy a bodas o funerales, pero aún a día de hoy cuando participo en una celebración religiosa en euskera, más si es en alguna de esas entrañables iglesias de Iparralde con sus preciosas balconadas de madera… se me ponen los pelos de punta, sobre todo cuando cantamos, cuando todas las voces se armonizan haciéndose una sola, ahí siento verdadera comunión. Pero en mi caso esto no se refuerza mi identidad religiosa sino la cultural, algo relacionado con lo que me han enseñado desde pequeñita, con lo que me ha configurado como lo que soy.
     
    Pero algo semejante he sentido en otras reuniones no religiosas donde todas las personas trabajaban desprendidamente por un mismo ideal, y ni decir el enorme gozo que tantas veces siento en las reuniones de consulta bahá’í, o simplemente cuando estoy con un/a amigo/a a quien quiero…  Pues sí, es difícil distinguir lo cultural de lo religioso, pero conviene hacerlo porque no son necesariamente lo mismo. Si identificamos lo religioso simplemente como parte de lo cultural no transcendemos…
     
    Pienso que, después de todo, quizá es que lo que en el artículo se plantea como religión / espiritualidad yo lo veo como cultura / religión… seguiré pensando en ello 🙂
     
    “La religión debe unir todos los corazones y hacer que las guerras y las disputas se desvanezcan de la faz de la Tierra, dando nacimiento a la espiritualidad, confiriendo vida y luz a cada corazón. Si la religión se convierte en causa de aversión, de odio y de división, sería mejor no tener ninguna, y apartarse de semejante religión sería un verdadero acto religioso.” (Bahá’u’lláh)

  • Javier Renobales Scheifler

    Gracias MAR

    Saludos cordiales

  • JESÚS OLLORA OLARTE

    A  José Arregui le quiero un montón, he leído varios artículos suyos, además .hace tres días le  escuché hablando de Casaldádiga. Me gustó lo que  decía y como lo decía, hablaba con las manos, con la mirada— Me encantó.
    En este artículo  tan lleno de poesía y tan profundo da la impresión que  está completo  y seguro que lo está. Lo he impreso y leído varias veces  (lo recomiendo).
    Describe y explica todo el desarrollo  de la “religión y la, espiritualidad”, después con el  “No a la Iglesia, sí a Cristo”, luego el “No a Cristo, sí a Dios”, “No a Dios, sí a la Religión” y por fin “No a la Religión, sí a la Espiritualidad” y al final con una pregunta lapidaria que me asusta:
     “¿No estaremos ahogando la luz y el consuelo del Espíritu en formas religiosas inertes?”
    No he encontrado la fe que se recibe gratuitamente, sin poder hacer nada para aceptarlo o no, es algo que me tiene obsesionado y que no acabo de entender. La fe del carbonero que ni siquiera la cuestiona, en contraposición a la del intelectual que todo lo cuestiona y no encuentra un sentido a su existencia y por tanto a su fe. ¿Quizá la fe es el camino?.
    Muchas veces me quiero fijar en ejemplos y para ello busco y leo algo en grandes espiritualistas para ver si se me pega algo.
    Hoy, ya estamos a día 21, pero quiero recordar que  ayer, día 20,  fue el centenario del fallecimiento de León Tolstoi , además de sus grandes obras tiene otras pequeñitas tan grandes como las de muchas páginas, por ejemplo en “Amo y Criado” nos enseña  que un hombre es capaz de efectuar una entrega definitiva y última  a alguien a quien odiaba anteriormente…. Desde aquí le quiero dedicar un homenaje y  rezar por su alma.
    Gracias a Arregui y a Tolstoi.
    Jesús

  • MAR Medina

    Pero Javi, el Gran Jefe  Hechicero es jefe de una religión, pero no de la espiritualidad. No hay jefes espirituales -ni siquiera directores espirituales, vaya invento, como si fuera posible dirigir al espíritu-, porque el espíritu es libre y sopla donde quiere.
     
    Yo entiendo que la diferencia que hace Arregi entre religión y espiritualidad, para lo que ha utilizado la hermosa metáfora de la crisálida y la mariposa, lo expresa de forma parecida un viejo dicho budista: cuando se ha cruzado el río ya no hace falta la balsa. O, en otro sentido, no tenemos que quedarnos mirando al dedo que apunta la luna.
     
    Las religiones –tal como es la católica en la actualidad- las veo como un conjunto de creencias sistematizadas, doctrinas y ritos sociales, orientado a la dimensión espiritual, que ha utilizado la humanidad como unas muletas para dar sus primeros pasos, pero está llegando el tiempo de soltar las muletas, es lo que explica Arregi en su artículo. Si se siguen utilizando muletas más allá del tiempo necesario, se corre el riesgo de quedar tullido para siempre, como muere la mariposa si no rompe la crisálida cuando está lista para volar.
     
    Pero no somos espíritus puros, por eso he hecho referencia antes a la religión católica tal como es en la actualidad. Somos seres vivos esencialmente sociales por lo que la comunidad es necesaria para vivir y para desarrollar todos nuestros aspectos humanos. También el espiritual. Ahí tiene su papel la religión, no como dogma o imposición, sino como vehículo de intercambio y puesta en común que posibilite aprender y compartir con los demás todo que contribuye a profundizar y crecer en la dimensión espiritual. Y aún así siempre tenemos que estar dispuestos a desprendernos de la religión, que no contiene ni abarca ni ata a la espiritualidad.
     
    Pero religión o espiritualidad es finalmente para cada uno, y para cada momento, una cuestión personal, por lo que estoy de acuerdo con el comentario de Héctor. Es necesario respetar las creencias de los demás, y aprender a ver en las demás religiones aquello a lo que apuntan, igual que Héctor supo reconocer a Dios en la religión de los animistas. Es porque no se quedó mirando el dedo. Un abrazo, amigo.

    Saludos cordiales

  • Está bonito el artículo. Pero una vez más, me resulta anacrónico que a estas alturas se hable de “la” religión para referirse al catolicismo… como si la forma católica (dogmas, ritos, jerarquías, doble moral…) fuera la única forma de religión. Digo anacrónico porque en los 80, recién salidos de una dictadura evidentemente “la” religión sí que era “la” que era…
     
    Pero no diría yo que los que dejamos “la” religión por aquel entonces lo hiciéramos porque estábamos cansados de moral, sino por todo lo contrario. De lo que estábamos hartos era de la crasa inmoralidad de los que dicen una cosa y hacen otra, de los que hablan de amor y actúan con crueldad, de los que hablan de pobreza mientras viven en la opulencia, de los que predican una moralidad sexual mientras carecen de la templanza suficiente para vivir según ella, de tanta hipocresía, de tanto estómago agradecido, hartos de tanto cobarde y de tanta escasez de fibra moral. Hartos de la doble balanza, de “la” religión que se alinea con el poder y tuerce la palabra sagrada para machacar al débil… en una palabra, hartos de los que “dicen que conocen a Dios, pero le niegan con sus hechos”
     
    Respecto a los dogmas, tampoco te creas que estoy muy de acuerdo con lo que dice el artículo. Hay gente que deja el catolicismo y llega a creer cosas rarísimas… (según mi punto de vista) porque ya hace falta credulidad para creerse lo que algunos amigos dicen… de esos que hablan de espiritualidad y reniegan de la religión… En fin, que tampoco es aquí cuestión de empezar con eso… pero lo de las campanitas y los angelitos (espero que Arregi me entienda)… está mucho más cerca de la superstición que de otra cosa ¿a que sí?
     
    Vamos que el tema tampoco creo que se tenga que plantear en términos de religión / espiritualidad sino que habría que plantear el grado de validez de los diferentes paradigmas religiosos /espirituales / conviccionales… –o como se le quiera llamar– desde criterios objetivos como puede ser la manera en que influyen en las personas que las siguen (y como se refleja esto en las dinámicas de los grupos que conforman). Es decir, habría que ver hasta qué punto las hacen más despiertas, más íntegras, más compasivas, más bondadosas, más humildes, más desprendidas, más comprometidas, más felices… Y es que como decía aquel… “por sus frutos los conoceran” Respecto a los grupos, hay que ver hasta qué punto las relaciones entre las personas de esa creencia, convicción, religión, etc. son relaciones de poder o de empoderamiento mutuo… que es la madre del cordero del verdadero cambio social.
     
    O al menos yo así lo veo 😉

  • Héctor Rodríguez Fariña

    La oposición entre espiritualidad y religión es de siempre.

    En el siglo XII el Papa Inocencio III llevado de su ambición por asegurar el dominio de la iglesia y reafirmar la autoridad papal en todos los órdenes dispuso que  la inquisición investigara la espiritualidad  sospechosa de las órdenes mendicantes.  Los Franciscanos de Arregi fueron víctimas de todo quello y todo porque nos hablaban de mariposas de hermosos colores que nos acercaban al Creador.

    En el siglo XVI la religión, bajo la forma de Santa Inquisición, se mostró sospechosa de los místicos de la época acusados de herejía.  Entre los sospechosos  se encontraban  Juan de Ávila, Teresa de Ávila,  Luis de Granada,  Francisco de Borja y tantos otros. Los inquisidores desvalijaban sus pequeñas bibliotecas quemando muchos de sus escritos en su esfuerzo por defender la verdadera religión.

    A Miguel de Molinos le condenaron cuando afirmó que  “La perfección del alma no consiste en hablar, ni en pensar mucho en Dios, sino en amarle mucho. Este amor se alcanza por medio de la resignación perfecta y el silencio interior. Así lo encargó y confirmó San Juan Evangelista: ‘Hijos míos no hablemos de palabra ni de boca, sino con obras y según la verdad’. (1ª Juan 3:18)”

    Como ha explicado lúcidamente J. Arregi,  últimamente esta guerra  tomó un nuevo cariz:  “No a la Iglesia, si a Cristo”.  En los años 80, y 90 la nueva divisa fue “No a la religión, sí a la espiritualidad”. El autor se esfuerza por hacer ver que a pesar de los antagonismos las diferencias son sutiles y nos avisa que no es bueno reivindicar la espiritualidad contra la religión.  La espiritualidad no está reñida con la religión.
    Troyano nos recuerda que según  Wilber, nada se niega y todo se complementa. Julián Leirbag no estará muy de acuerdo ya que ve oposición total entre los dos bandos.

    Mi opinión es que la separación que se intensificó con la Ilustración seguida de la secularización y el reconocimiento de la autonomía de lo creado ha venido a incrementar la lucha encarnada entre los dos campos. Los medios de información han tomado parte y si no ahí está la reciente visita del papa y las críticas continuas a las actuaciones del Vaticano.  Viene a ser como dos bandos, dos partidos políticos distintos: “yo estoy con el papa y con la Iglesia”,  “yo estoy con una forma nueva de ser cristiano”.

    Mi pregunta ¿no tenemos ya bastantes guerras? ¿Quien se está beneficiando con todo esto? ¿No sería mejor invertir más en nuestro esfuerzo por vivir una espiritualidad saludable y dejar a los demás que vivan con sus religiones como ellos quieran? Y esto vale par los musulmanes, budistas y animistas por todo el continente africano. He convivido con animistas más de 40 años de mi vida y a su lado siempre sentía a  Mwali, Mulungu, Umlimo más cerca de mí que el Dios de los cristianos.

    Cerca de todos Héctor.

  • Julián Leirbag:
    Wilber, para mi que lo mas importante que ha descubierto es el enfoque multicuadrante y multinivel. Creo que por primera vez en la historia humana, aparece una teoria contrastable o falseable, sin metafisica alguna, donde cabe todo el Kosmos. En Wilber, nada se niega y todo se complementa.

  • Javier Renobales Scheifler

    Es precioso esto de la espiritualidad, pero la Realidad es tozuda, sobre todo en los pretendidos jefes de la espiritualidad.
    ‘Luz del mundo’, se titula el último libro del Gran Jefe de los Hechiceros -así he visto que lo llama el profesor Fernando Bermejo, en el blog de Antonio Piñero-.
    A mí no me alumbra nada ese Hechicero mayor.

    No he encontrado que el término ‘hechicero’ sea despectivo, pues es hechicero quien sostiene creencias y prácticas que devuelven la salud a alguien que lo solicitó, atribuyéndolas a que se invocó al espíritu de sus ancestros. Todo muy espiritual, al menos en apariencia.
    Creo que en eso consisten los pretendidos milagros que habría hecho Wojtyla (bueno, moviendo al Espíritu, que es el que en teoría hace los milagros, pues de lo contrario Wojtyla sería Dios) para que Ratzinger lo ascienda al grado de Santo católico. Así SuSantidad Raztinger, que era la mano derecha de Wojtyla en vida de éste, participa ya de la Santidad de SuSantidad. Cuánta Santidad.
     
    Me refiero a lo que ha hecho el hechicero gran jefe, rodeado de sus obedientes elegidos por él como delgados suyos que le dicen aménamén, con las víctimas de los hechiceros pederastas socerdotes
    http://www.elperiodico.com/es/noticias/sociedad/20101120/vaticano-lava-las-manos-carga-los-obispos-factura-los-abusos/592519.shtml
     
    La gran multinacional católica ni si quiera acepta una responsabilidad solidaria propia de un grupo de empresas: a efectos de responsabilidad solidaria del dueño -en la práctica- del capital de la empresa multinacional católica, declara que el Estado Vaticano soberano (que es la empresa matriz que controla férramente con todos los poderes en su mano a todas las demás filiales) no responde ante las víctimas, a pesar de que las víctimas son el propio Jesús mismo (conmigo lo hicisteis) a quien el Gran Hechicero Jefe dice representar en la Tierra.

    Eso sí, rezarán mucho por las víctimas a los espíritus, todo muy espiritual, pero dejarse tocar su DiosDinero, de eso nada, monada. Que se las apañen las diócesis, y si no les llegan el dinero, que se jodan las víctimas.
     
    Así que la matriz católica no puede dejar de ser Estado soberano, pues eso es esencial para su negocio católico: ahora la que controla toda la ICAR no responden económicamente ante las víctimas.

    Ya, que es el Espíritu el que gobierna la ICAR, oiga, dice el catecismo católico de los Papas. Todo muy espiritual. El Espíritu hace lo que deciden hacer los Papas hechiceros.

     El gran jefe de los hechiceros, que se hace llamar SantoPadreSuSantidad, es ante todo y sobre todo un Jefe de Estado soberano. ‘Elegido por el Espíritu’ dicen el gran jefe hechicero y los que le apoyan; ya, menuda filfa integrante de la fe católica (de la ortodoxia fiel).
     
    Cuando el negocio está tan bien montado (ingeniería financiera) como el de la multinacional católica, la espiritualidad se queda en las alturas (no sé si los que dirigen la espiritualidad se acercan más a los espíritus, al llamado Espíritu Santo, al Espíritu del Gran Manitú, o es simplemente que se alejan de los problemas de las víctima humanas que constituyen la Realidad).
     
    Yo no alcanzo a conectar esto de la espiritualidad con esta Realidad; pero entiendo que la espiritualidad tiene que tener mucho que ver con todo esto, digo yo.
     
    Porque si no, me temo que no vale de gran cosa, la espiritualidad.

  • Julián Leirbag

    Existe espiritualidad sin necesidad de recurrir al Espíritu, como parece no hacer caso el artículo, en cambio esto en el cristianismo sería una contradicción. Hay espiritualidad sin practicar ninguna religión, es de ver, por ejemplo, cuántos ateos conciben  al ser humano como ser espiritual aunque no bajo los mismos conceptos de espiritualidad que pudiera tener el hombre religioso, practicante de una determinada religión. No se trata de separación entre espiritualidad y religión, sino de formas diferentes de vivir la única realidad humana tan pracializada en estos tiempos.

    Wilber, por lo poco que he leído en sus obras, quiere hacer una especie de “confluencia de todas las posiciones existentes sobre todo”, y esto también tiene que ver con la tentativa Hegeliana. En cambio, según mi parecer, existen posiciones totalmente contradictorias que atreverse a decir que una es parte de la perfección que hacen todas no resuelve el problema que hay entre muchas de ellas: son en realidad negación de otras en vez de complementación.

  • Charo Zaballa

    Es grafica la  evolución de los templos y el análisis social de muchos grupos de cristianos.Me quedo con el último párrafo, siempre que siga habiendo profetas. Charo

  • Gonzalo Haya

    Arregi capta la evolución de la espiritulidad en nuestro mundo occidental y la expresa con su sensibilidad poética franciscana. Su pensamiento, expresado en poesía, infunde una serena y gozosa espiritual.

  • Antonio Vicedo

    Pero ÉL vino y convivió con y entre nosotros como HUMANO y de humanidad compartida nos dio testimonio y mensaje.
    Al situarse entre y con nosotros con su Vida en la que concreta su HERMANDAD con TODOS LOS HUMANOS y advierte que se identifica permanentemente con LOS MAS PEQUEÑOS DE LOS HUMANOS para que,,  con ellos CONVIVAMOS  con Él, está ofreciendo como Dios (para quienes intentamos creer en ÉL, es EL MESIAS o ENVIADO DIVINO) lo que hemos de entender como religión, si ello quiere ser y significar RELACIÓN.
    El VIVIR, en verdad, la vida que a los humanos nos es propia, CONVIVIENDO  cada uno con LOS OTROS , en cuanto esté en nuestras posibilidades de racionalidad, libertad y responsabilidad la UNIVERSAL HERMANDAD con INTERDONACIÓN VITAL, que en eso consiste EL AMOR, es la concreción de  la real ESPIRITUALIDAD HUMANA  que no implica DUALIDAD más que en lo formal. Es la ESPIRITUALIDAD PERSONALISTA  que integra cada YO en el universal NOSOTROS  que viene a SER un NOSOTROS DIVINO TRINITARIO, aquí en proceso y en la trascendencia en PLENITUD.
    El gran fraude, consciente o no, del cómo se ha entendido la religión, sobre todos despues de conocido Jesús, ha sido el colocar lo religioso fuera de la vida, de las vidas.
    Solo la vivencia humana es susceptible de religiosidad y sacralidad
    Ni LEY, ni TEMPLO, ni SÁBADO, son para Jesús RELIGIÓN.
    Su RELIGION, o ESPIRITUALIDAD  toma concreción en la VIVENCIA DE FILIACIÓN  DIVINA y HERMANDAD HUMANA, por eso ÉL es AMOR VIVO, HUMANIDAD QUE SE ENTREGA, y su VOLUNTAD  BONDADOSA y JUSTA  se concreta en que  NOS AMEMOS TODOS.
    Cada uno verá cómo puede conseguir esa VIVENCIA AMOROSA FILIAL y de HERMANDAD en la intimidad de su YO, o en la  convivencia del NOSOTROS. Los tiempos, lugares y formas serán sólo medios que nunca sustituyan el FIN del AMOR PRÁCTICO.
    Jesús nos orientó con su testimonio y mensaje: momentos de intimidad personal (Se separaba para orar; nos invita a encerrarnos en aposento con puerta cerrada para comunicar con el ABBÁ, y tenía su especial opinión de los rezos de ostentación,  individuales o colectivos oficiales).
    ¿Por qué quedaría en la narración de la tarde-noche de aquel JUEVES  en el Evangelio de Juan el silencio sobre el PAN y VINO compartido y la minuciosa y sublime referencia al AMOR y al LAVATORIO DE PIES con su orden de imitación a su EJEMPLARIDAD?

  • Sarrionandia

    Hay valores cimeros y valores rastreros. La religión es de los rastreros, pero desde ellos se puede subir, derecho o rondando, hasta los cimeros de la espiritualidad, dejando las carcazas religiosas y aspirando en vuelo libre la inspiración del Espíritu y la expiración del esfuerzo. En ese vuelo se trascienden todos los reflejos religiosos para terminar uniéndose al Padre de todas las gracias en eterna felicidad, Basta, para ello, ser humana/o.

  • Ken Wilber, nos cuenta en su libro “Espiritualidad integral”, que según el estadio evolutivo donde nos encontremos, así vemos la figura de Jesús. La religión cristiana, pues, será valida para algunos, para un determinado sector sociologico. Para otro sector, será insuficiente, tal como se presenta hoy al Maestro. Es el sector que está pugnando por salir de la pupa y volar.
    Cada vez me convenzo mas, no obstante. De que a pesar de sus innumerables miserias, la religión cristiana, tiene sus grandezas. No puede ser menos, todo tiene o le atribuimos dos caras. Es labor profetica purificar el cristianismo, y posibilitar el que el creyente pueda salir de la pupa y volar tambien. Hoy dia este, digamos, camino. Está lleno de maleza y muy mal señalizado, por abandono. Quizá esté abandonado desde que lo transitaban los gnosticos cristianos.

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