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José Saramago consumó hoy su obra

saramago

Dentro de nosotros existe algo que no tiene
nombre y eso es lo que realmente somos.

 

 José Saramago ha muerto hoy, a las dos menos cuarto, al lado de su mujer y traductora, Pilar del Río, tras pasar una noche tranquila, desayunar con normalidad y mantener una conversación con su esposa. Pero comenzó a sentirse mal y al poco tiempo falleció.

José y Pilar vivían desde hace años en Lanzarote desde que el gobierno portugués mostró enemistad hacia él por la publicación de su libro El Evangelio según Jesucrito.

El Premio Nóbel deja 17 novelas y numerosos ensayos, artículos y cuentos .Y un compromiso político siempre a la izquierda. Compromiso acompañado de una búsqueda de esa interioridad que caracteriza al hombre sobre la que reflexiona en muchos de sus libros. Una de sus últimas obras reivindica la figura bíblica de Caín, tal como aparece en el relato del Génesis,  con un nuevo escándalo de los fundamentalistas..

Nos podemos hoy sumar al duelo recorriendo hacia atrás las entradas recientes de su blog personal, donde se fueron publicando estos últimos años sus Cuadernos.

18 comentarios

  • Gabriel Sánchez

     Una luminosa personalidad, que sin lugar a duda, expreso en su vida màs fe, que mucho clerigo suelto por allí…Gabriel

  • M. Luisa

     
    A mí,  en cambio, querida Asun,  en el portal de la Fuente  me ha encantado tu modo de  expresar en la  incesante fluencia  del  río,  la realidad que somos.

    Otro abrazo fuerte para ti.   

  • José de Jesús Molina Perales

    Pepe Sala, por favor, no intentes “ser tan bestia como lo son ellos”. Comparto contigo la indignación que sientes, porque Saramago merece toda mi admiración y respeto. Pero me duele entender que te esfuerzas en saltar la frontera de la tolerancia y pasar al terreno de la venganza… Como que esto no iría con la limpieza de tu pensamiento y la calidad humana que aprendí  a apreciar en la gran persona que eres. Un abrazote.

  • Asun

    Gracias, Mª Luisa, me gustan mucho las aproximaciones que  haces en tu comentario. Dicen mucho de tu hondura. Como siempre realista.

    Un fuerte abrazo.

  • ana rodrigo

    Pepe Sala, comparto tu indignación (y gran parte de tu texto). Los representantes de la Iglesia no saben ni mantener las formas más elementales de cortesía, como son que el día del sepelio no se hable mal del difunto.  Una vergüenza.

  • pepe sala

    Nada nuevo sobre el Vaticano y su mala baba…
    Afortunadamente, el Vaticano habla lo que habla sobre el gran Saramago. Para mí ( y creo que para Saramago también) sería muy preocupante que el Vaticano hablase algo positivo respecto a las ideas, ejemplo de vida, trabajo, etc, de José Saramago. Así está bien, cada cual en su parcela y ” dios en el Vaticano”, no en mi casa ni en la vida de genios como Saramago.
     
    ¿ Cómo va a decir algo positivo el Vaticano de quien es capaz de cometer ” herejías” como ésta:
     
    “El humanismo está desacreditado, pero no se ha perdido y estoy seguro de que habrá necesidad de recuperarlo. Si el hombre está formado por sus circunstancias, tenemos la obligación de humanizar esas circunstancias. Hoy resulta más fácil llegar a Marte que ayudar a nuestros semejantes que viven mal; hay que arreglar esto y el capitalismo no lo va a hacer”.
    http://www.letralia.com/57/ar01-057.htm
     
    Celebren la muerte de los genios quienes no saldrán jamás de su inmunda mediocridad dogmática. Sean irrespetuosos incluso mientras se celebra el entierro de tan fenomenal escritor y mejor persona. Hagan los ” santos varones” su labor que mejor saben hacer: Despreciar a los seres humanos que no se han amoldado a sus dogmatismos fanáticos.
     
    Pero, cuando les toque a ustedes leer ciertas críticas sobre sus curas pederastas, sus Obispos inquisidores, sus Papa Nazis y sus monjitas de moral ciertamente dudosa, NO SE QUEJEN Y VENGAN CON EL CUENTO GASTADO DE QUE SE ATACA A LA IGLESIA.
     
    Tendrán su respuesta el día que entierren su su jodido Papa Nazi, se lo aseguro ( ya le quedan pocos telediarios). Y se la mandaré a mismísimo Vaticano, para que sientan (si es que tienen alguna capacidad para los sentimientos, que lo dudo) lo que supone atacar a los seres humanos mientras sus admiradores, familiares y amigos están despidiendo a un ser querido.
     
    Intantaré ser tan bestia como lo son ellos, aunque no creo que podré conseguirlo. Lo que no les llegaré ni a la suela de sus zapatos ” rojos y de lujo”, será en los CERDOS QUE LLEGAN A SER.
     
    Estos tiparracos son vomitivos.

  • M. Luisa

    Son  tantos  los escarnios que se han sucedido y que la jerarquía religiosa viene propinando a personas  cuyo prestigio  es de gran reconocimiento,  ahora en el caso de Saramago, por ejemplo,   pero también   en    teólogos  silenciados,  que ya no debemos por ello  extrañarnos y sí,  en cambio deberíamos   preguntarnos a qué fenómeno obedece  el hecho de que  vayan siendo con el tiempo  cada vez menos  aquellos que sin reproche alguno, en tales momentos,  se posicionan  del lado de la   jerarquía?   Debe ser, pienso,  algo que competa a  la índole  misma de la persona porque mientras unas    ceden  a la jerarquía sin dificultad,   otras en cambio   descubren  en los mismos  improperios que lanzan,   la incoherencia   en la que viven  con respecto al evangelio.
     
    Y es que, como dice Maite, muchos ateos y agnósticos viven “como si Dios existiera” y   de ello  son muchas las  personas que se dan cuenta, pero no voluntariamente a modo de deseo de cambio o de trnasformación, sino  por aquella   unitaria  índole a la que me he referido,  escindida y  recobrada ahora  en coherencia  a la vista de los hechos.   
     
    Tampoco creo que ese darse cuenta se produzca por una necesidad, es decir, por  algo   que dependiera de nosotr@s. En primer lugar  porque  en mi opinión creo que    es debido   a  que es nuestra propia estructura interna  la que nos sale al paso en  momentos que nos aportan luz y nos hacen  conscientes. Y en segundo lugar no es una necesidad   porque precisamente  lo que hace posible  que  esta  férrea postura  de  la autoridad se mantenga en el tiempo,  lo propicia el hecho de que se puede vivir  en superficie  independiente e inconscientemente  de esta  estructura interna que nos constituye  y que en su profundidad es cuando a lo   que nos abre  no son  a actos instintivos  sino a acciones coherentes con la realidad   misma.   
     
    Saludos cordiales

  • Carmen (Almendralejo)

     
    Maite Lesmes, mi buena amiga… No se puede pedir nada más a quienes llevan años dando vuelta a “Sus molinos” y con orejeras, en definitiva son pobres hombres que no han sabido pasar de la ceguera que la codicia les ha reportado en miles de años.
    Saramago supo de decir a la burrogracia y burrocracia de Portugal, que él no debía asistir ante ningún “jefecillo real sagrado” y esto como al final han intentando cobrarse la bofetada, pero son tan mezquinos que no se atrevieron con la pluma viva y gigante, del Genial y libre Poeta y Escritor…
    Solo han esperado a que muera su voz para arremeter contra él ¿Qué más se le puede atribuir a estas gentucillas?
    Son patéticos, pues cuando ellos, cometen delitos contra niñ*s y personas indefensas, en vez de ir a la cárcel, se refugian en esa Roma imperial de los diose baales. Y cuando arrecian las voces subyugadas durante decenas de años, ellos estos cobardes se reúnen para hacerse unas homilías-encuentros de desagravios.
    Como los alacranes cuando están heridos y acorralados, se agrupan y auque sea para dar muerte, ellos atizan ese veneno contra cualquiera que ose decir la verdad ante esa secta que se ha apoderado de la Iglesia.
    Lo que no han podido no podrán será con las voces y los pensamientos de personas que Creemos y Sentimos que los Evangelios no son suyos sino de toda la Humanidad, porque partió de un Útero y de la Ruah de D*s.
     

  • MAR Medina

    José Saramago no ha muerto, está vivo en sus palabras, vehículo de una mente clarividente y un espíritu libre, está tan vivo como aseguran la mayoría de las religiones: no morimos. El artículo que aporta Maite, del Vaticano, destila la rabia de quien sabe eso, y ya que no puede acallarle, ni matarlo -en nuestra memoria- recurre al viejo ardid del descrédito, y con su estrategia simplemente se pone en evidencia sobre su miedo a la libertad, a las conciencias y espíritus libres. Peor para ellos.
    A Saramago no nos lo pueden robar ni lo pueden apresar. Es ya inmortal

  • Maite Lesmes

     Le Monde  dedica una página  a Saramago, de la que destaco una tesis que mencioina del escritor : “La revolución que falta es la revolución de la bondad”.  Ya me hubiera gustado que esta sentencia hubiera brotado de la boca por ej. de Rouco y demás mentores de panfletos ideológicos , como  son  las secciones de religión de los medios de la ultraderecha: “La Gaceta de la Iglesia”, en Intereconomía; o la sección de religión en Albadigital.es, que  -por cierto-  muestra gran animadversión a Redes Cristianas:

    http://www.revistaecclesia.com/content/view/18508/83/ El nacimiento de la nueva publicación se anuncia en el órgano de la CEE.  Es interesante fijarse en los medios hermanos que recomiendan y, por defecto, en los que silencian.
    http://infocatolica.com/?t=noticia&cod=6602
    http://www.intereconomia.com/blog/cigueena-torre/gaceta-iglesia

    http://www.albadigital.es/2010/06/04/religion/caballos-de-troya/.

    Os lo dejo a vuestra consideración…

  • Maite Lesmes

    http://www.elpais.com/articulo/cultura/Vaticano/condena/vez/Saramago/muerte/elpepucul/20100619elpepucul_6/Tes

    ¡Qué torpeza y falta de respeto muestra la ICAR con SARAMAGO¡  Torpeza porque una vez más va contra corriente de la mayoría social, que valora y quiere al premio Nobel y al ciudadano ejemplar.
    Falta de respeto porque no ha esperado ni a que estuviera bajo tierra para hacer la ICAR lo que sabe: condenar, prohibir, luchar contra la ilustración.  Si hubieran leído la creación literaria de Saramago, apreciarían no sólo su profundidad y talante ético, sino también el alcance humanistico  o espiritual y/o social de su prosa.
    Y es que muchos ateos y agnósticos viven “como si Dios existiera”, preocupación que no se palpa en los procedimientos y declaraciones de la institución o de aquellos que hablan por ella.

  • Carmen (Almendralejo)

    Saramago ya formas parte de la Universalidad…
    Ya nos perteneces a tod*s, tú pensar libre es ahora infinitamente más libre y Universal, Transcendente.
    Te queremos

  • Maite Lesmes

    He encontrado más rápido que en la hemeroteca de El país, el artículo en la biblioteca digital http://www.ciudadseva.com.

    El ‘factor Dios’
    [Artículo – Texto completo]

    José Saramago

    En algún lugar de la India. Una fila de piezas de artillería en posición. Atado a la boca de cada una de ellas hay un hombre. En primer plano de la fotografía, un oficial británico levanta la espada y va a dar orden de disparar. No disponemos de imágenes del efecto de los disparos, pero hasta la más obtusa de las imaginaciones podrá ‘ver’ cabezas y troncos dispersos por el campo de tiro, restos sanguinolentos, vísceras, miembros amputados. Los hombres eran rebeldes. En algún lugar de Angola. Dos soldados portugueses levantan por los brazos a un negro que quizá no esté muerto, otro soldado empuña un machete y se prepara para separar la cabeza del cuerpo. Esta es la primera fotografía. En la segunda, esta vez hay una segunda fotografía, la cabeza ya ha sido cortada, está clavada en un palo, y los soldados se ríen. El negro era un guerrillero. En algún lugar de Israel. Mientras algunos soldados israelíes inmovilizan a un palestino, otro militar le parte a martillazos los huesos de la mano derecha. El palestino había tirado piedras. Estados Unidos de América del Norte, ciudad de Nueva York. Dos aviones comerciales norteamericanos, secuestrados por terroristas relacionados con el integrismo islámico, se lanzan contra las torres del World Trade Center y las derriban. Por el mismo procedimiento un tercer avión causa daños enormes en el edificio del Pentágono, sede del poder bélico de Estados Unidos. Los muertos, enterrados entre los escombros, reducidos a migajas, volatilizados, se cuentan por millares.

    Las fotografías de India, de Angola y de Israel nos lanzan el horror a la cara, las víctimas se nos muestran en el mismo momento de la tortura, de la agónica expectativa, de la muerte abyecta. En Nueva York, todo pareció irreal al principio, un episodio repetido y sin novedad de una catástrofe cinematográfica más, realmente arrebatadora por el grado de ilusión conseguido por el técnico de efectos especiales, pero limpio de estertores, de chorros de sangre, de carnes aplastadas, de huesos triturados, de mierda. El horror, escondido como un animal inmundo, esperó a que saliésemos de la estupefacción para saltarnos a la garganta. El horror dijo por primera vez ‘aquí estoy’ cuando aquellas personas se lanzaron al vacío como si acabasen de escoger una muerte que fuese suya. Ahora, el horror aparecerá a cada instante al remover una piedra, un trozo de pared, una chapa de aluminio retorcida, y será una cabeza irreconocible, un brazo, una pierna, un abdomen deshecho, un tórax aplastado. Pero hasta esto mismo es repetitivo y monótono, en cierto modo ya conocido por las imágenes que nos llegaron de aquella Ruanda-de-un-millón-de-muertos, de aquel Vietnam cocido a napalm, de aquellas ejecuciones en estadios llenos de gente, de aquellos linchamientos y apaleamientos, de aquellos soldados iraquíes sepultados vivos bajo toneladas de arena, de aquellas bombas atómicas que arrasaron y calcinaron Hiroshima y Nagasaki, de aquellos crematorios nazis vomitando cenizas, de aquellos camiones para retirar cadáveres como si se tratase de basura. Siempre tendremos que morir de algo, pero ya se ha perdido la cuenta de los seres humanos muertos de las peores maneras que los humanos han sido capaces de inventar. Una de ellas, la más criminal, la más absurda, la que más ofende a la simple razón, es aquella que, desde el principio de los tiempos y de las civilizaciones, manda matar en nombre de Dios. Ya se ha dicho que las religiones, todas ellas, sin excepción, nunca han servido para aproximar y congraciar a los hombres; que, por el contrario, han sido y siguen siendo causa de sufrimientos inenarrables, de matanzas, de monstruosas violencias físicas y espirituales que constituyen uno de los más tenebrosos capítulos de la miserable historia humana. Al menos en señal de respeto por la vida, deberíamos tener el valor de proclamar en todas las circunstancias esta verdad evidente y demostrable, pero la mayoría de los creyentes de cualquier religión no sólo fingen ignorarlo, sino que se yerguen iracundos e intolerantes contra aquellos para quienes Dios no es más que un nombre, nada más que un nombre, el nombre que, por miedo a morir, le pusimos un día y que vendría a dificultar nuestro paso a una humanización real. A cambio nos prometía paraísos y nos amenazaba con infiernos, tan falsos los unos como los otros, insultos descarados a una inteligencia y a un sentido común que tanto trabajo nos costó conseguir. Dice Nietzsche que todo estaría permitido si Dios no existiese, y yo respondo que precisamente por causa y en nombre de Dios es por lo que se ha permitido y justificado todo, principalmente lo peor, principalmente lo más horrendo y cruel. Durante siglos, la Inquisición fue, también, como hoy los talibán, una organización terrorista dedicada a interpretar perversamente textos sagrados que deberían merecer el respeto de quien en ellos decía creer, un monstruoso connubio pactado entre la Religión y el Estado contra la libertad de conciencia y contra el más humano de los derechos: el derecho a decir no, el derecho a la herejía, el derecho a escoger otra cosa, que sólo eso es lo que la palabra herejía significa.

    Y, con todo, Dios es inocente. Inocente como algo que no existe, que no ha existido ni existirá nunca, inocente de haber creado un universo entero para colocar en él seres capaces de cometer los mayores crímenes para luego justificarlos diciendo que son celebraciones de su poder y de su gloria, mientras los muertos se van acumulando, estos de las torres gemelas de Nueva York, y todos los demás que, en nombre de un Dios convertido en asesino por la voluntad y por la acción de los hombres, han cubierto e insisten en cubrir de terror y sangre las páginas de la Historia. Los dioses, pienso yo, sólo existen en el cerebro humano, prosperan o se deterioran dentro del mismo universo que los ha inventado, pero el `factor Dios´, ese, está presente en la vida como si efectivamente fuese dueño y señor de ella. No es un dios, sino el `factor Dios´ el que se exhibe en los billetes de dólar y se muestra en los carteles que piden para América (la de Estados Unidos, no la otra…) la bendición divina. Y fue en el `factor Dios´ en lo que se transformó el dios islámico que lanzó contra las torres del World Trade Center los aviones de la revuelta contra los desprecios y de la venganza contra las humillaciones. Se dirá que un dios se dedicó a sembrar vientos y que otro dios responde ahora con tempestades. Es posible, y quizá sea cierto. Pero no han sido ellos, pobres dioses sin culpa, ha sido el `factor Dios´, ese que es terriblemente igual en todos los seres humanos donde quiera que estén y sea cual sea la religión que profesen, ese que ha intoxicado el pensamiento y abierto las puertas a las intolerancias más sórdidas, ese que no respeta sino aquello en lo que manda creer, el que después de presumir de haber hecho de la bestia un hombre acabó por hacer del hombre una bestia.

    Al lector creyente (de cualquier creencia…) que haya conseguido soportar la repugnancia que probablemente le inspiren estas palabras, no le pido que se pase al ateísmo de quien las ha escrito. Simplemente le ruego que comprenda, con el sentimiento, si no puede ser con la razón, que, si hay Dios, hay un solo Dios, y que, en su relación con él, lo que menos importa es el nombre que le han enseñado a darle. Y que desconfíe del `factor Dios´. No le faltan enemigos al espíritu humano, mas ese es uno de los más pertinaces y corrosivos. Como ha quedado demostrado y desgraciadamente seguirá demostrándose.
    FIN

  • Maite Lesmes

    “Regreso a la filosofía no en el sentido absurdo de que ahora nos vamos a convertir todos en filósofos,[…] pero apuntar la idea de que si el hombre es un ser pensante, pues entonces que piense.”  Ya Marx se dio cuenta de que no son las ideas las que mueven el mundo, sino la praxis, y Freud insistió en que ,en lugar de las ideas, son los afectos lo que ante todo nos mueven.
    Saramago ha sido también un pensador, a veces removedor de conciencias, provocador. No dudo de que el  Nobel ha pensado y recomendado el pensar con vistas a ser consecuentes, a transformar la realidad. Ha sido sobre todo una persona coherente y comprometida con cualquier causa que conculcara los derechos de las personas. Quedará con nosotros a través de su obra.
    Lo conozco sobre todo como articulista, algunas piezas como “El factor Dios”, del 06-02-02, resultan magistrales. Invito a visitar en el archivo de  El País sus artículos ahí publicados.

  • oscar varela

    Hola!
     
    El “estilo” literario de Saramago incluye, entre otros, el de monólogo interior
     
    También conocido como ‘flujo de conciencia
     
    Es una técnica literaria que intenta plasmar en el papel el flujo de presión del mundo real y el mundo interior, imaginado por alguno de los protagonistas.
     
    Con frecuencia resulta complicado descifrar lo que ocurre.
     
    Normalmente, los escritores utilizan largas oraciones que se mueven de un pensamiento hacia otro.
     
    En algunas ocasiones, evitan utilizar signos de puntuación para no romper el flujo de ideas.
     
    Julio Cortázar ha solido utilizarlo.
    ············
    No debe confundirse con el “soliloquio”, pues éste está completamente ordenado.
    ············
    Oscar.
     
    PS.: sería interesante notar que en casi todo ser humano se da un exuberante ‘flujo de conciencia‘.
     
    La “facilidad” con que “fluye” el discurso interior suele hacernos creer que “escribir” es una tarea que va de suyo; y que cualquier tontuelo la puede hacer con sólo tener a mano un lápiz y un papel (o una Compu); ¡hasta yo mismo! Pero en cuanto te pones a intentarlo … no sabes por dónde empezar ¡ja ja ja!
     
    Ahí es cuando necesitas decirte ¡Vamos todavía! – Oscar.

  • Kaláa

    Pensar, pensar,
    Hube de pensarlo  dos veces antes de seguir leyéndolo. No hacia más que tragarme  comas sin ver el punto que le diera fin.
    Es para leerlo pausadamente alargando el final y nunca , nunca dos seguidos.
    Saramago…,  punto y seguido.
    Saludos.

  • ana rodrigo

    Acabo de leer que el texto colgado en su blog y citado  por mi más arriba, la escribió el 11 de Octubre.

  • ana rodrigo

    Buen testamento el que nos ha dejado saramago escrito hoy mismo según parece: Junio 18, 2010 por Fundação José Saramago

    “Creo que en la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión, que puede no tener un objetivo concreto, como la ciencia, que avanza para satisfacer objetivos. Nos falta reflexión, pensar, necesitamos el trabajo de pensar, y me parece que, sin ideas, no vamos a ninguna parte.”

    Ensayo sobre la ceguera fue el primer libro que yo leí sin puntos ni comas y que no había manera de encontrar el momento de parar.
    Caín, su último libro, es impresionante y como todos sus libros, y como escribió en eltexto de arriba, hace pensar, él sí pensaba y profundizaba y se comprometía.

    He pasado muchísimas veces por Tías, y siempre me lo imaginaba en su retiro tranquilo de este pequeño pueblo lanzaroteño lejos del mundanal ruido, pensando, claro, y disfrutando de la vida.

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