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Una anciana llamada iglesia

 

A todos nosotros nos gustaría que la Iglesia fuese joven, fuerte, vigorosa, audaz, imaginativa, primaveral, atractiva… pero la encontramos cansada, agobiada, silenciosa, como temerosa, casi muda.

Nos parece vieja, anciana, a veces casi tememos que tenga Alzeheimer: recuerda el pasado, lo repite, pero parece que el presente se le escapa, es casi miope para comprender las nuevas luces que brillan y que exigen respuesta.

Otras veces nos parece sorda, no escucha los gritos y el vocerío de un mundo agitado y turbulento.


 


Los jóvenes la abandonan hastiados de ver su estado deplorable, tan callada, tan pasiva,  tan torpe, tan poco acogedora. Otros la atacan violentamente, la hieren, incluso anuncian su muerte próxima: “es cuestión de tiempo, es del pasado, es una reliquia anacrónica, es un objeto de anticuario”. Otros la quieren rejuvenecer con técnicas  artificiales, antioxidantes, antiarrugas. Pero ella no se deja. Otros la ven sucia, manchada, descuidada, abandonada, desatendida, como si nadie la cuidara e intentan auxiliarla con cariño, es tan vieja la pobre…

Pero ella calla, medita en su interior, recuerda años pasados, cuando era joven y pobre, cuando la persiguieron, cuando la coronaron como reina y maestra, cuando la unieron a príncipes y reyes, cuando todos se proclamaban hijos suyos. Y ella sonríe, pues ella siempre quiso ser como al comienzo, fiel al Espíritu, sencilla, pobre, nazarena, transparente, abierta a todos, fecunda, libre, evangélica, como su Esposo el Señor. Agradece siempre a sus hijos que la quisieron volver a sus orígenes, a sus hijos fieles, que no buscaban su propio provecho sino el  del Señor.

Ella es sabia, llena de experiencia, experta en humanidad, sabe que en la vida hay primaveras y también inviernos, ahora es invierno. Muchos se alejan de ella escandalizados, pero ella sabe que luego del invierno viene la primavera, tiene buena memoria. No tiene miedo, vendrán tiempos mejores, habrá hijos proféticos y audaces que le devolverán el brillo evangélico de sus comienzos, la harán pobre, evangélica y pascual. Ella tiene paciencia, espera, no se desanima, el Señor, su Esposo está ausente, pero volverá y mientras tanto posee la presencia vivificante de su Espíritu.

Ella es muy antigua, tiene siglos de historia, viene desde Adán, desde Abel, como los viejos Santos Padres lo intuyeron y por eso la llamaron “anciana”. Pasan los imperios, caen reyes y dictadores, pero ella sigue firme, callada, con paso lento, caminando hacia un fin sin ocaso. Espera siempre, sabe que el Señor habló de semillas pequeñas pero que crecen, de un poco levadura pero que fermenta la masa, sabe también que hay cizaña con el trigo, por eso no quiere arrancarlo, pues todas las veces que su hijos lo intentaron hacer inquisitorialmente, fue un fracaso. Prefiere usar misericordia, paciencia, comprensión, perdón e indulgencia, más que excomulgar y lanzar anatemas…

No quiere presionar, no quiere forzar nada como algunos desearían, no pretende ser cada vez más numerosa y fuerte, no desea ser poderosa y rica, pues los que lo intentaron la arruinaron. No pretende saberlo todo, no quiere dar normas a todos, como algunos hicieron en otros tiempos y desean que siga haciendo ahora. Ella prefiere dialogar, pero muchos de sus hijos tienen miedo al diálogo. Los tiempos han cambiado, ella prefiere callar, ofrecer  el agua pura de su verdad como las fuentes de los pueblos que ofrecen agua al sediento, sin obligar a nadie a beber. Quiere abrir ventanas,  sacudir polvo de emperadores y reinos pasado, quiere respirar aires nuevos y oxigenantes aunque sea anciana, pero muchos le cierran presurosos las ventanas, “no sea que la anciana se resfríe”…

Aunque  nos parece callada, muda, sorda  en el fondo está escuchando una voz interior que le susurra palabras de vida eterna. Cuando nos parece ciega, en realidad tiene los ojos entornados hacia  dentro, hacia el Señor, su Esposo que le da fuerza, le da su Espíritu para que no se desanime, no decaiga, no pierda la esperanza, para que aprenda a vivir nuevos tiempos. Todavía le queda un camino largo por recorrer, como  sucedió al viejo y cansado Elías en el desierto.

Aunque nos parezca que tiene Alzheimer, en realidad  lo que busca es que la cuidemos, como un esposo que cuida con cariño a su esposa enferma, que la queramos, que la atendamos, que reflexionemos sobre lo que hemos hecho con ella, por qué la hemos dejado en esta situación, por qué la hemos abandonado buscando otras ideologías, otras religiones, otras cosmovisiones, otras espiritualidades, más atrayentes y seductoras, que nos llenen más o que quizás no nos cuestionen tanto. ¿Quién es el causante de que la Iglesia esté así hoy? ¿Quién es el culpable de que la Iglesia de hoy aparezca tan sucia y cochambrosa? ¿Quién le ha arrebatado sus joyas para lucir con ellas? ¿Quiénes han querido adueñarse de ella, utilizarla, manipularla, decir que ellos “son” la Iglesia, que la representan y hablan en su nombre? El que esté limpio de culpa que lance la primera piedra, comenzando por los más viejos…

Esta anciana Iglesia atraviesa fases como la luna, como ya lo dijeron también algunos  Santos Padres. Hay momentos menguantes, de oscuridad, de eclipse: ahora estamos en uno de ellos. Pero llegarán momentos de claridad y de luz creciente. Ella brilla con la luz del Sol que es el Señor, no con luz propia. Hay que esperar, tener paciencia.

A esta anciana la visitan los pobres, los niños, mujeres fieles, gente insignificante, que no le temen, que la quieren, le llevan flores, que saben que su corazón está vivo y alegre, que aunque sea anciana es fecunda. Se sienten bien con ella, aunque hable poco o calle, escuchan su silencio como una música blanca, saben que su corazón es tierno y joven, misericordioso, que les comprende, que les quiere. Ella se lo agradece, sonríe y les acaricia con cariño maternal sus manos.

No la visitan muchos ilustrados, no recibe visitas de personas importantes y poderosas, que ya no pueden sacar provecho de ella, ya la han exprimido todo lo posible, ya han abusado de ella, ahora ya no sirve, es basura, un vejestorio. Son todos aquellos que con la excusa de servirla se han servido de ella para sus intereses, “en su nombre”. Y así la han dejado, desprestigiada, con pésima fama. Han utilizado su nombre, han invocado la civilización cristiana para enriquecerse ellos, ahora ya no les sirve esta vieja anciana achacosa.

Otros afirman que aceptan a Jesús, su Esposo pero no a la vieja y caduca Iglesia, como si el Espíritu de Jesús no animase el cuerpo de la Iglesia…La anciana Iglesia lo sabe, le duele en el alma esta preterición, pues a la larga nadie podrá  ir a Jesús si no pasa por ella, nadie la podrá separar de su Esposo. Es tentación, es orgullo. Pero ella calla y espera, un día tal vez se den cuenta y vuelvan a ella, la anciana y vieja Iglesia. Ella tiene un gran tesoro para comunicar a la humanidad: se llama Jesús de Nazaret, muerto y resucitado por nuestro bien, para que tengamos vida en abundancia. Ella lo entrega generosa a los que acuden a ella con simplicidad de corazón, aunque sea anciana o precisamente porque lo es.

Un día el Señor regresará y enjoyará a su Esposa fiel con luz resplandeciente y vestidos nuevos, la Iglesia volverá a ser joven y hermosa y Él le agradecerá el haber tenido tanta paciencia y tanta fortaleza durante tantos años, por haber sido la anciana Iglesia callada y  medio sorda, con un Alzheimer que parecía incurable pero que en realidad era sólo un momento de debilidad, una fase pasajera de la anciana Iglesia, siempre joven por la fuerza del Espíritu. Pero hasta que llegue este día ¿hay alguien  que quiera cuidar a esta anciana llamada Iglesia?

Cochabamba, Bolivia, 2010

Publicado en critianismejusticia.net

39 comentarios

  • h.cadarso

      María: Tu crónica desde las islas británicas sobre las “iglesias” que sus habitantes se han montado para su uso particular (se dice que los británicos son muy suyos y ni siquiera aceptan una moneda común con los continentales) me despierta preguntas y dudas.
      Hablo por igual de la iglesia anglicana y de la católica irlandesa o de la iglesia católica de la Gran Bretaña, porque todas tienen en común una serie de rasgos: es como si perteneciesen más a reinos de este mundo, de los que mencionó Jesús delante de Pilatos, diciendo que no son de su Reino. Yo no creo que la Iglesia de Jesús se venga abajo por esos casos de pederastia; ni por los manejos de Benedicto XVI que pretende disputarle la clientela al Arzobispo de Canterbury y a su Majestad la Reina Isabel II. A lo mejor todo eso ayuda a los cristianos de esas islas  y a los del continente a comprender que el Reino de Dios no es de este mundo, no se encierra en la filosofía y la política y el “imperialismo” del Imperio británico que no está tan muerto como algunos pretenden. Ni tampoco en las viejas añoranzas que siente Roma por haber perdido la capitalidad del mundo civilizado, capitalidad que pretende recuperar a través de su Sumo Pontífice…
      Juan Luis Herrero, nuestro maestro en muchas cosas, no vacila en decir más o menos que cuanto peor le vaya a la Iglesia institucional y jerárquica mejor. Más o menos, a lo mejor yo le interpreto mal. A algunos no les gusta esa expresión de J.L Herrero, a mí me parece que tiene algo por lo menos de acertado; todo lo que sea perder poder y propiedades es bueno para la Iglesia de Jesús. Todo lo que sea reconocerse pecadora y débil como toda sociedad humana acercará a la Iglesia a la Verdad y a la Esperan za y a la Caridad.
      Tal vez si dialogásemos entre todos: los nostálgicos del Viejo Imperio Romano, los paisanos de Nelson, Drake y Shakespeare, los indiecitos de la teología de la liberación, los Popes de Moscú, Bucarest, y demás orientes próximos…tal vez daríamos con esa iglesia que quería Jesús, que hoy necesita este mundo que se nos agota y se nos muere de crisis financiera…
      A mí ese sentido religioso británico-irlandés me suena a visión puramente  cultual de la religión, a prácticas piadosas más que a compromiso con ese Dios que vive en toda persona humana y reclama nuestra atención, a ritos y tradiciones sagradas heredadas de druidas y magos, a Sanedrines y Templos de Jerusalén y conspiraciones de fariseos y escribas…Aunque a veces surgen tipos como el Desmond Tutu y el Mandela y otros educados a la inglesa que te reconcilian con los hijos de la Gran Bretaña.
    Pero es que esa iglesia insular quizá ha contribuído muy especialmente a parir ese engendro del diablo que llamamos Tercer Mundo…Y ese otro invento del Maligno que llamamos capitalismo, o Bolsa, o FMI, GATT, paraísos fiscales…Da lo mismo ser Mr Blair, Brown o Isabel II; todo buen inglés debe ser anglicano o católico, todo buen irlandés debe ser católico; en lo demás pueden hacer lo que les venga en gana.
      En todo caso, muchas gracias por aportarnos esa visión del evangelio desde tu escenario insular. Y perdóname por este desahogo quizá demasiado espontáneo y a la buena de Dios.

  • Fico Sánchez Peral

    Gracias Rodrigo Olvera por tu aclaración.

    Creo que, efectivamente, incurro en el equívoco que indicas, pues es lo primero que leo de Victor Codina y no conozco el sentido de la eclesiología que, según dices, defiende. Pero ya ves, durante estos días atrás hemos oído y leído tan inoportunas benevolencias desde altas instancias, que cuando se encuentra una a la que poder dar réplica, resulta que se interpreta mal y que además es la del único que da la cara y uno la toma por lo que no es. Lamento que la efervescencia del momento nos juegue estas malas pasadas. Leeré con atención lo que me sugieres.

    Saludos; Fico.

  • Santiago

    Muy interesante Jose de Jesus lo que planteas de esas dos dimensiones que se encuentran: lo temporal y lo eterno…lo dificil es encontrar la conexion y el por que…En cuanto al problema del mal, por experiencia, sabemos que existe, no cabe duda, por las terribles consecuencias que vemos cada dia y el sufrimiento humano que a veces cae fuera de nuestra comprension…Aun pensando que Hitler era subjetivamente inconsciente del mal que hacia e hizo, el sentido del mal que inflingio a la humanidad es universal…este consenso universal tambien se dirige al reclamo de la justicia para evitar que ese defecto del bien se convierta en algo absoluto y a una reparacion del dano producido…de otra manera habria que pensar que la justicia -el que cada uno reciba lo que se merece- dejaria de existir…porque si diera lo mismo que hicieramos el bien o el mal, -si le diera lo mismo a Dios- la sociedad se autodestruiria…Por lo tanto, el bien ha de triunfar sobre el mal para el recto  orden cosmico y social, que esta basado en la bondad de Dios…lo contrario nos llevaria a un existencialismo peligrosamente negativo    un saludo   de Santiago Hernandez

  • Rodrigo Olvera

    Fico

    Dices “Por eso la benévola reflexión propuesta hacia nuestra vieja jerarquía (que no nuestra “vieja madre” la Iglesia, la comunidad de creyentes, y en ella a las víctimas, que no la necesitan), ”

    ¿Por qué estás seguro de que la reflexión de Víctor va dirigida hacia la jerarquía y no hacia la iglesia como comunidad de creyentes?

    Si te interesa conocer la eclesiología que defiende Víctor -que no es la de la vieja jerarquía- puedes darte una vuelta por este libro titulado Para comprender la Eclesiología desde América Latina, especialmente sus capítulos 8 (Eclesiología latinoamericana de la liberación) y 9 (Reflexión sintética)
    http://www.scribd.com/doc/23825303/Codina-Victor-Para-Comprender-La-Eclesiologia-Desde-America-Latina

    Es una lástima que este texto de Codina se haya publicado en Atrio hasta el 2 de abril, en pleno centro de la campaña clerical de cerrar filas con el Papa ante las acusaciones de encubrimiento de curas pederastas(realmente el texto es anterior). Eso da la impresión de que la intención del texto es sumarse a ese cerrar filas ciegamente con el Papa. Quienes hemos seguido la trayectoria vital de Víctor no podemos sino lamentar semejante equívoco

    Saludos

  • Fico Sánchez Peral

    Cuando todo va bien todos parecemos tener muy claro el concepto de Iglesia (Comunidad de creyentes que –viviéndolo- perpetua el mensaje de Jesús…, y permítaseme subrayar que aquí no aparece para nada la palabra jerarquía, que quedaría englobada). Pero luego (y me temo que sí sabemos todos por qué), cuando hablamos de los problemas que mayoritariamente genera la jerarquía a la comunidad de creyentes, pretendemos la benevolencia de todos (incluidas las víctimas, sus padres, sus hermanos, sus abuelos….) hacia nuestra “vieja madre” (romántico modo de referirnos de tapadillo a la jerarquía) amparada –ahora que conviene- a la sombra de la comunidad global de creyentes.
     
    Pero ahora conviene ser muy claros y precisos para que, de rebote, no quede manchada injustamente toda la Iglesia (ni siquiera toda la jerarquía) con la duda. Porque no se trata de arreglar los problemas creados por la comunidad de creyentes, sino de los creados por la jerarquía a la comunidad de creyentes, así que no hablemos ahora de la Iglesia (englobándolo todo, como si todos fuéramos iguales, que no lo somos) sino de ella en exclusiva, de los miembros de la jerarquía implicados (y sólo los implicados) y dejémonos de benevolencias que no sirven más que para tapar con silencio, ocultaciones cómplices con gravísimos problemas que no pueden quedarse sin resolver; pues esa sería la garantía de que se siguieran produciendo. Lo prioritario ahora es resolver los problemas de las víctimas de abusos, y no los de los abusadores; a éstos, a los abusadores, previo paso por la justicia de la sociedad civil, ya les perdonará la Iglesia si confiesan sus pecados y/o delitos, se arrepienten de ellos, hacen propósito de la enmienda y cumplen las penitencias sacramental y civil que las respectivas justicias les imponga. ¿O es que no quieren aplicarse a sí mismos la regla que ellos aplican a la mayoría? Y por favor, no se vea en ello resentimiento, sino simple justicia y equidad.
     
    Por eso la benévola reflexión propuesta hacia nuestra vieja jerarquía (que no nuestra “vieja madre” la Iglesia, la comunidad de creyentes, y en ella a las víctimas, que no la necesitan), me parece un romántico y bienintencionado, pero equivocado modo de desviar la atención lejos de lo prioritario. Primero apoyar a las víctimas, segundo quitar de la circulación a los delincuentes para que no reincidan y darles el apoyo psiquiátrico que requieran, y tercero hacer las reformas estructurales necesarias para que nunca vuelvan a darse las circunstancias que causaron (quizá el forzado celibato, aunque no sólo), permitieron (silencios cómplices) o hicieron posibles (anacrónica estructura jerárquica) tales problemas.
     
    Saludos; Fico.

  • Fico Sánchez Peral

    Me siento en línea con lo más significativo de lo  manifestado en vuestros anteriores comentarios, pero me ha dado a mi ahora por mirar la cosa desde otro punto de vista, elemental y no contrapuesto, pero sí complementario.
     
    Me viene la idea por paralelismo con lo que sucede en política en las sociedades modernas actuales. Vivimos tiempos en los que, tras el gran cambio de paradigma iniciado con el renacimiento, la ilustración, etc. y el paso de la premodernidad a la modernidad y postmodernidad… (salvo para los que se empeñaron en quedarse atascados en el primer tiempo), parecía que la sociedad se hubiese acostumbrado a que, tras tiempos de tantos y tan rápidos cambios, hubiéramos alcanzado una etapa de una cierta estabilidad. Vamos, que no podía ser que todo siguiera cambiando tanto y tan rápido durante mucho más tiempo: tenía que tocar, ¡ya, por fuerza!, una etapa de alguna estabilidad, ¿no?
     
    Y vino entonces cuando, lejos ya los tiempos de la Perestroika, algunos aficionados a la política se confiaron y hasta los tontos de medio pelo –puesto que todo parecía estable- tuvieron la osadía de plantearse el salto a los puestos de primera línea (y en España en los últimos tiempos sabemos de eso…); creyendo que con contar con el apoyo de sus partidos lo podrían todo. Daba igual el bienestar o el malestar del país, ¡eso era lo de menos!, la inercia global nos llevaba en la cresta de la ola… y lo que importaba era tener el Poder para poder manipular la opinión pública que les votaba y, una vez logrado, disponer los gobiernos como si de una perenne campaña electoral se tratara, en la que lo único que importaba era crear opinión pública favorable a sus intereses electorales. Eso era todo; ¡solo importaba manipular para ganar elecciones! Y por eso se ven en el mundo los líderes políticos que se ven: Bush, Aznar, Zapatero, Berlusconi, Sarcosí…  (la lista es sólo enunciativa, no limitativa…) y de Latinoamérica qué decir…  Que mientras la máquina rueda sola, ¡“parece” que hasta gobiernen!!!!!!!!!, pero que en cuanto surge la dificultad imprevista (porque los cambios siguen) hacen aguas y dejan que se hundan sus países lloriqueando: ¡Yo no he sido, yo no he sido!
     
     ¡¡Joder!!, ¡solo faltaría que hubieran sido ellos!! Olvidan que se les paga para ¡GOVERNAR BIEN!, no solo cuando el viento viene a favor, sino, muy especialmente: ¡cuando viene en contra y todo va mal! ¡Coño, es que si no, me apunto hasta yo!
     
    Pero entonces el presidente soplagaitas de turno, no sabe qué hacer, y por no soltar la teta de la que vive, se deja morir a la vaca; eso sí, claro; con el pezón entre los dientes.
     
    Bueno, y termino con el paralelismo. Pues si eso sucede así con los países “normales”, qué no será cuando se dirige una institución universal y más amplia como la iglesia!!!
     
    ¿Cómo se le ocurre a nadie con dos dedos de frente, en un mundo globalizado y continuamente cambiante como el que vivimos, en el que todo se acaba sabiendo y las noticias –especialmente las malas- no corren sino que vuelan, promoverse uno a sí mismo como candidato a monarca absoluto y medieval de la iglesia en el siglo XXI, mediante una peculiar precampaña de veintidós años seguidos y cuando se está a punto de cumplir los ochenta años? ¿Acaso no se ve que la cosa cada vez es más difícil incluso para los grandes líderes, en edad adecuada, y con buenos equipos de gobierno? ¿Cómo se le ocurre a Ratzingue, con 80 años, con su pasado y conociendo, si no todo, sí mucho de lo que se le podía venir encima (¡que lo conocía mejor que nadie!), meterse en semejante lío? No me puedo creer que la iglesia, ¡de verdad!,  le importe algo más que un bledo. ¿Ingenuidad, ambición, vanidad, mesianismo de vía estrecha o quien sabe si algo peor aún…?
     
    Y por favor, dejemos al Espíritu Santo en paz, que no está para suplir ambiciones ni torpezas humanas de candidatos inadecuados. Estamos en el siglo XXI y no podemos andarnos con tonterías prehistóricas. Los participantes en un cónclave de elección de papa no pueden plantearse una elección absurda amparada en la providencia, y si luego sale mal, echarle la culpa al Espíritu Santo. Ni elegirlo sólo por interés “político”. Ni el candidato elegible puede decidir su aceptación sin una clara idea y valoración de lo que va a hacer y de su capacidad para llevarlo adelante. ¡Pues claro que la misión les sobrepasa! y para eso sí está el E. Santo, para apoyarles en su camino personal, pero no para suplir con milagros sus errores por ambición o por imprudencia y torpeza.
     
    Aun recuerdo una anécdota de hace unos treinta años, con tres amigos sacerdotes recién llegados de doctorarse en teología en Roma. Durante la cena alguien les pregunto cómo se podía, en una elección de papa, compaginar la elección del candidato que el Espíritu Santo pudiera desear, con las luchas internas de poder entre cardenales para elegir ellos el “suyo”. Su respuesta fue muy gráfica: «Al Espíritu Santo no le queda más remedio que “incubar” alguno de los “huevos” que le ponen en el nido». Y cada cual que entienda “incubar” como prefiera, pero luego no nos llamemos a engaños ¿eh?
     
     ¡¡¡¡Mandagüevos!!!!, (y nunca mejor dicho, con perdón). Pues si eso se ve ya así de claro desde la Facultad de Teología del Vaticano (y de aquellos tres amigos ahora dos son directores de seminario y el tercero es obispo), ¿cómo se les ocurre  a los cardenales elegir a un anciano de 80 años con semejante curriculum y con los tiempos que corren?
     
    ¿Para cuando el replantearse la estructura de la iglesia y empezar a ser prácticos y honestamente realistas? También podíamos plantearnos echarle una manita al E. Santo, aunque solo fuera no cometiendo errores voluntarios confiando en que ya los reparará él, ¿no?
     
    Y así nos va.
     
    Quién sabe, quizá con el descrédito que se avecina reviente todo y eso sea oportunidad de renovar algo.

  • Carmen (Almendralejo)

    El texto se puede interpretar, y jugando con él parece más que habla de un varón hablando de una mujer que de una Institución como a lo que verdaderamente se está refiriendo este escrito.
    ¿Habría algún joven que quisiera cargar con una mujer débil, sin imaginación, vieja y poco atractiva y muda para más INRI?
    Creo que hablamos sin saber de verdad que algo que no sea lo que ha quedado reflejado y que no es otra cosa que esa institución, o legado de aquellos viejos y vetustos ancianos…
    Algo así como sus miedos, sus luchas y sus ambiciones, en ese englomerado dónde no entraba nada que significase Novedad, Descubrimiento, Alumbramientos, Anhelo, Humanidad, y Sensibilidad, poco o nada han tenido en cuenta a la hora de ir adosando a este Organismo nada que fuese realmente escandaloso, como principio de la base de la que pudo partir, aunque cada vez creo que poco se recogió de aquel PRINCIPIO…
    Y lo demuestra los hechos porque si es así, ¿Dónde dejaron a las Mujeres, motivo y causa de Escándalo, aquelarre y estigma  del paso de Jesús en esta muestra a la humanidad de D*s?
    La Iglesia no está vieja, es que Jesús no puso ni siquiera una piedra para consolidar dar ese trono donde los santos padres de la religiones han ornamentado todo ese altar para quemar la grasa de las personas, en un intento de ajusticiarnos erigiéndose ellos, en la mano ejecutadora de ese dios que ellos han formado revestido y representado.
    Siento que no se puede pedir cambios en nada si no empezamos exigiéndonos a nosotr*s mism*s una Nueva mirada, un vocabulario y expresividad renovadora, otras simbología donde se deje de lado toda la chalanería, aquella “magia potagia” del cuento dónde se adormecía a los niñ*s

  • Rodrigo Olvera

    Gracias José por el tiempo y el esfuerzo.

    Sabes, creo que podría afirmarse lo que dices en este comentario, sin necesidad de negar que los males históricos sean verdaderos. Pero bueno, tampoco es que haya necesidad de llegar a un punto común.

    En cualquier caso, te mando un abrazo

  • José de Jesús Molina Perales

    Hola, Rodrigo.
     
    Admiro la fuerza lógica de tus razonamientos, el afincamiento en la justicia que dejas ver detrás de ellos y la actitud de simpleza inquisitiva, sin ensañamiento, de los mismos. De todos modos no me sentiría acorralado, porque, como tú, he escrito sin pretensiones doctorales y marcando claramente mis límites.
     
    A cualquier rincón del mundo llegan el radio y la televisión informando de tragedias naturales y de miserias producidas criminalmente por el hombre, que despiertan nuestra compasión y deseo de ayudar. Además, basta dar unos pasos por las calles de cualquier pueblo o ciudad para encontrarnos con la violencia, el hambre y el dolor, sin que tengamos que esforzarnos por buscarlos. Yo me conmuevo  muchas veces cada día ante tantas tristes noticias y penosos encuentros. Me digo que Dios siente más compasión que yo. Le pido que auxilie a quienes sufren.
     
    Intentaré dar respuesta a tus cuestionamientos.
     
    A tu pregunta a) ¿Es posible para una persona cometer discriminación, injusticia, provocar pobreza, torturar, etc SIN salir de la órbita del Amor?, respondo: Sí es posible. A Dios le es inevitable, porque su amor es incondicional. En mi cosmovisión, no existe el absurdo de la ofensa a Dios que llaman “pecado”. Ni existen  el demonio y el infierno.
     
    A tu pregunta b) O te refieres no a que una persona no ame, sino a que salga de la órbita de ser amada?, respondo: a esto me refiero.
     
    Me permito recordarte que, en el asunto, me siento con pocas luces, hundido en el misterio. Y no estoy rehuyendo la confrontación.
     
    Un ángulo fascinante del misterio es para mí la conciliación de la eternidad con el tiempo. Los hombres nos movemos en la dimensión temporal. Dios actúa en la otra. Nosotros recordamos lo que Hitler y los pederastas hicieron. Y quisiéramos justicia ayer. Dios actúa ab aeterno in tempore. Su actuar incide con los miles de millones de actos humanos ejecutados a través de los siglos, como eje coincidente con el eje del actuar libre de los hombres.
     
    El rato que gustosamente he dedicado a atender tu mensaje, me he exprimido el coco.
    No esperes mucho más de mí.

  • Rodrigo Olvera

    pd

    Desde hace días me da vueltas una idea. Cuando el terremoto de Haití, muchas personas dedicadas profesionalmente a la teología respondían cada quien a su modo a la pregunta de “Dónde estaba Dios en el terremoto?”
    Ninguna de ellas parece hacerse la pregunta “Dónde estaba Dios en cada caso de abuso a menores por parte del clero?”

    Me pregunto a qué se deberá. ¿Será por una idea en la que la naturaleza sigue estando “en la mano de Dios” mientras que los actos de las personas no? De modo que es un escándalo para Dios – o es más escándalo al menos- el mal producido por la naturaleza y no el mal producido por las personas?

    No sé, pero me pregunto a qué se deberá.

  • Rodrigo Olvera

    Hola José

    Pregunto para ver si te he entendido bien

    a) ¿Es posible para una persona cometer discriminación, injusticia, provocar pobreza, torurar, etc SIN salir de la órbita del Amor?

    b) O te refieres no a que una persona no ame, sino a que salga de la órbita de ser amada? entiendo entonces que el único mal verdadero sería salir de la órbita del Amor de Dios? De modo que entonces sólo Dios puede causar mal verdadero, excluyendo de la órbita de su amor a alguien? o de hecho, no habría nunca mal verdadero posible, porque independientemente de lo que hagan las personas, las seguirá amando?

    Yo prefiero no minusvalorar el dolor que sufre alguien afectado por un mal -cualquier mal, con mucho mayor razón si es un mal causado de forma injusta- sin exigir para reconocerle realidad (mal verdadero) el que tal mal sea definitivo e irreparable en la otra vida.

    Claro que éso conduce al eterno escándalo de la teología: ¿por qué Dios no quiere o no puede proteger a todas las personas – bueno, ni siquiera a todos los creyentes o a todos los justos- del mal?

    Y sinceramente -espero no ofender- entre salvar la buena imagen de Dios y respetar a las víctimas del mal causado injustamente, no dudo en que lado estoy y con quienes. 

    Saludos y buena pascua

  • José de Jesús Molina Perales

    Tu observación acerca de lo que podría ser “verdadero” mal, me enfrenta al misterio de lo que en realidad soy (y de lo que en sí la realidad es), porque no lo sé a ciencia cierta.
     
    Probablemente he hecho una manía hablar y escribir de males no verdaderos que sólo podrían ser conceptualizados desde la perspectiva de un “mal” que indudablemente lo fuese: un mal irreparable y definitivo. Lo más cercano a ese mal sería la nada. Pero la nada es nada; no puede ser ni buena ni mala.
     
    La discriminación, la injusticia, la pobreza, la pederastia, la tortura y otros llamados “males”, no han sido considerados por mí, hasta hoy, como males “verdaderos” porque, aunque lastiman y hieren, tengo esperanza –no más que una chispa de esperanza- de que el Amor de Dios –el más insondable de los misterios- cobija a sus hijos más allá de la muerte y repara todos los daños.
     
    La cuestión de fondo sigue en pie: ¿Cuál es el mal verdadero?
     
    En mi ignorancia, Rodrigo, sólo tengo esta respuesta: salir de la órbita del Amor. Sé que no pone fin al debate. Por mi parte seguiré meditando.
     
    “Águila o Sol”, amor o desamor, ser o no ser… Ya ves cuál es mi apuesta.

  • Rodrigo Olvera

    No hay ningún problema Luis, sinceramente creo que todas y todos andamos en búsqueda, como diría Silvio Rodríguez “queriendo de veras ser mucho mejor”.  

    Saludos
    Rodrigo

  • Rodrigo Olvera:
     
    Lo que quiero decirte, nada tiene que ver con este foro, es respecto a lo ultimo que “hablamos” tu y yo.
    Con razón o sin ella, mas bien sin razón, por mi parte. Quiero que sepas que me pesa la insensata reacción que tuve, del todo desproporcionada. Te pido disculpas, y espero me sepas disculpar.
    No me explico “como me cogió el cuerpo”, pero lo cierto es que reaccioné de un modo que, repito. Me pesa.
     
    Un cordial saludo

  • Rodrigo Olvera

    “desde luego protegiéndonos contra todo mal verdadero”
    ¿Cuáles serían los males verdaderos, contra los que sí protege Dios?

    Pues parecería entonces que ni la pobreza, ni la injusticia, ni para el caso la pederastia, entran en el catálogo.

    Respeto mucho la experiencia que se nota detrás del escrito, pero esta frase me ha causado mucho ruido.

    Saludos cordiales

  • José de Jesús Molina Perales

    LA IGLESIA HA ENVEJECIDO, NO ASÍ EL AMOR NI LA LIBERTAD.
     

    La Iglesia Católica es una ancianita. Pero no gastaré energías ni siquiera en soñar que un día recuperará salud y juventud. Ella es parte –sólo un episodio- de la Ciudad de Dios concebida al estilo agustiniano; solamente personaje de un reparto que ha actuado en el escenario de la historia, después de otros y junto a otros que, a lo largo de milenios, participaron en la construcción  de ese Reino que no es de este mundo ni sabemos si algún día detendrá su camino para establecer aquí su esplendor definitivo, pero cuyos monumentos nos es permitido admirar y disfrutar en casi todos los rincones del planeta.
     
    La Iglesia Católica fue parte de mis sueños y sigue en ellos como un recuerdo entrañable.
     
    Nací primogénito en una familia de doce hijos encabezada por un hombre que siempre vio en Dios a un Padre y trabajó sin descanso como obrero manual, para proveer casa, vestido, sustento y educación, y por una mujer piadosa que fue catequista en su juventud temprana y se esmeró en sembrar buenos principios en el alma de sus hijos. Mi infancia y mi niñez transcurrieron en un mundo celestial, donde  curas ejemplares celebraban los ritos católicos y construían empeñosamente la fe de sus parroquianos. Literalmente, cuando, en la iglesia abarrotada de fieles, se impartía la bendición eucarística entre nubes de incienso y tañer de campanillas, yo creía estar en el  Cielo, entre ángeles; y cuando, como acólito, asistía la misa celebrada por el Párroco, llegué a encontrar natural que éste emitiera sonidos guturales de placer, con las manos unidas bajo su barbilla, mientras deglutía la hostia consagrada. Iba yo a la iglesia diariamente, para asistir a la misa de las siete de la mañana, aunque, en ocasiones, tuviera que regresar a casa medio tullido por el frío invernal y mi escasa vestimenta. Viví en un mundo fuera de este.
     
    Tal fascinación todavía  se prolongó durante mis años de seminario para prepararme al sacerdocio, predestinado, como me sentía, por la consagración que mi madre y mi madrina de bautizo habían hecho de mi persona a la Virgen María. Antes, tropecé con un cura pederasta que, mañosamente, me metió en la trampa de pasar una noche en su casa para que yo no tuviera que desplazarme en el alba hasta su capilla a fin de asistirlo en su misa. Solamente sufrí manoseo… y la pesadilla que por años me ensombreció el alma. Aunque mayor impacto tuvo –resonancia/vacuna- oir que dijo a un su amigo que, puesto que “dádivas quebrantan peñas”, había hecho obsequio de no sé qué cosa para conseguir no sé qué otra  (como un insignificante ratoncito, yo jugaba en el suelo con una canica, cercano y cazador instintivo de dislates…)
     
    Muchos sucesos ocurrieron después, que podría ser novelesco narrar, pero que no tienen cabida aquí. Resumiré diciendo que, poco a poco, fui haciendo mía otra visión del mundo y de la vida. Yo soy un ser libre. Dios es mucho más grande y misterioso que lo enseñado por mi catecismo y por la teología. Su designio amoroso hacia el hombre es muy superior a las pequeñeces que los hombres hemos inventado. Su Reino, efectivamente, no es de este mundo. El cielo y la tierra pasarán, probablemente sin que aquí su proyecto se haya consumado; porque ha dejado en nuestra libertad su construcción y no quiere ni puede librarnos de nuestra contingencia. Nuestra parte es solamente hacer el camino, confiando en que su Amor se encargará del resto, desde luego protegiéndonos contra todo mal verdadero.
     
    Por puro regalo del Cielo, mi vida ha transcurrido plena de bendiciones y tan feliz, que no guardo rencores ni deseo mal a nadie. Al presente, siento tener con Dios un sinnúmero de familiares, maestros, bienhechores y amigos que han transpuesto la frontera de la existencia terrenal. Amo lo que dejé atrás. Amo al cura que malamente se metió conmigo; lo tengo en mi catálogo de santos, pero no toleraría que lo pusieran en un altar; así lo advertí hace un par de años al arzobispo de mi tierra, pues hay un grupo de creyentes interesados en promover el proceso de canonización.
     
    La Iglesia es una ancianita. Pero no lo es por los muchos años que ha vivido, sino por su decrepitud institucional. El plan amoroso de Dios para los hombres no es institucional; toda iglesia  y todo credo han sido no más que pequeños atisbos del Misterio, que a sí mismos se creyeron perdurables.
     
    El Amor nunca traiciona, ni defrauda la esperanza; trasciende todas las miserias y jamás envejece.
     
    Esto me he atrevido a escribir, como aprendiz de la Vida, sin ánimo de ofender a nadie.

  • PABLO ARGUELLES

    Desde luego,  una Iglesia senil, que se aferra a una tradición, inventada, sí, digo inventada por  unos jerarcas que antaño  reflexionaron sobre la conveniencia de  hacer célibes a todos los curas. Invento  que funcionó  un tiempo pero que hoy más que nunca  cae por su propio peso y no como  remedio para reparar los daños y evitar en lo futuro la pederastia. Un solo reflejo, de esa senilidad que  la anciana manifiesta,  pidiendo a gritos  sangre nueva,  sangre y leche materna de femineidad que de el influjo necesario  para revitalizar a esa anciana decrépita.  Aunque les cueste aceptarlo, aunque les ofenda.  La Iglesia,  hoy sin  tener a la mujer en un papel  principal  y decisivo, sí que se viene abajo.

  • María

    No creo que la Iglesia se caiga, pero si se llegara a caer no sería por hacer transparencia sobre la pederastia que hay dentro de ella, sino por ocultarla.

    No se como no os dais cuenta de que lo peor que le puede pasar a la Iglesia es callar y tratar de seguir ocultando toda la miseria que tiene dentro.  El rechazo de la gente  viene porque la institución en la cabeza de sus jerarcas  no quiere  asumir la verdad de los hechos, bastante difíciles de refutar, y conocidos por todo el mundo.
     
    Mirar para otro lado no es la solución,  es infantil e inmaduro.  El ridículo que hizo ayer el predicador papal comparando las críticas que se le hacen al papa con  la persecución a los judíos,  fue tan ridiculo que los judíos protestaron y le pidieron al papa que no exagerase…  El Vaticano tuvo que rectificar lo que había dicho el predicador papal.
     
    Es hora de mirar pa dentro,  levantar la alfombra para ver todo lo que hay debajo de ella, y limpiar concienzudamente.
     
    ¡ Feliz Pascua !
     
     

  • ana rodrigo

    Miguel, ¡qué prepotencia y qué agresividad cuando hablas ex cátedra como el único conocedor de la verdad absoluta! Resulta tan incómodo leerte, siempre atacando a todos y a todas quienes no pensamos como tú.
     
     
    Por otra parte dices: “Las llamadas comunidades de base, fenómeno marginal dentro de la Iglesia”. ¿Acaso el movimiento de Jesús no fue un grupo marginal, y su líder, Jesús, fue condenado  a muerte como el más vil de los delincuentes por los sacerdotes y sumos pontífices de la religión de su pueblo?
     
      A tu pregunta “¿experimentan un florecer de jóvenes en su seno?” Pues te contesto, en las comunidades de mi ciudad hay el 50% de jóvenes menores de 30-35 años.
     
    También dices: “Ahora “toca” el cambio climático: ¿otro juguetito para marear al personal?”……….

  • mªpilar garcía

    Ciertamente la iglesia, más que vieja, es antigua; y desde siempre ha habido personas en  ¿dos bandos?..

    Un lado, sigue como Jesús, en el camino, como a “destiempo” pero voceando sus enseñanzas y su vivir.

    Las otras, están felices asentadas en el poder (de cualquier clase) pompa, apariencia, riqueza personal y eclesial, encerrada en sus dogmas, encíclicas, cartas etc. etc.

    ¿Donde está la fuerza del Evangelio sin: “revestir,  retocar, , acomodándolo a los nuevos conocimientos?

    Las personas que siguen los distintos caminos, ya vemos claramente como respiran: las unas siguen en ese camino de apariencia y boato; en una fe, atada a los que rigen… levantan la voz cuando algo les parece que atenta contra ellas… de mala manera.

    Las otras, sufren con el dolor del mundo, muchas, dan su vida entregados a la hermosa labor de servir;  caminan en  silencio.

    Cuando hablan…  gracias a que ¡¡hablan!! Nos van iluminando el camino nada fácil, de seguimiento a la ¡Buena Nueva! que Jesús nos dejó.

    Nos decía José I. González Faus ayer: ¿”Como podemos explicar, que le ochenta por ciento de la riqueza del planeta esté en manos  de 300 “personas” y el veinte en el resto, para los millones que pueblan la tierra.?

    Pregunto: ¿Donde se posicionan las “dos” maneras de “mirar” el Mensaje de Jesús que promueven ambos caminos?
    mª pilar

  • Gabriel Sanchez

    A mi me parece, que es una descripción profunda y sentida del gran teólogo-pastor que es Codina, tal vez podíamos hacer esa misma descripción de la humanidad…pero como dijo mi hermano Héctor, lo importante es el sueño el proyecto…que llevamos dentro de la humanidad y por supuesto de la Iglesia, y en la humanidad y en la Iglesia, hay quienes con sus praxis se oponen al proyecto y quienes intentan servirlo…, pero debemos recordar que este Sueño (Proyecto-Plan de Dios), no nos borra la oscuridad y la miseria, nos da la potencialidad de a pesar de ella poder  en Él, ir transformando nuestra historia en Reino…Gabriel

  • M. Luisa

    Se da la paradoja, querida Ana que  a nivel doméstico soy yo  la que ahora,  después de  haber vivido mi  fe cristiana  en una praxis de sencillez  para así transmitírsela   a mi hija,  es ella  la que me habla de ese  dios omnipotente y todopoderoso, por lo que ahora, repito, con todo el arsenal doctrinario que la secunda,  soy yo la que quedo totalmente  arrinconada.  Sin embargo  me resulta  un   aislamiento  fecundo,   pues en él    indago,  observo  y  sobre todo pienso  y espero…. Esta es mi cruz.
    Un abrazo

  • Miguel González

    Cae por su propio peso: la Iglesia es anciana porque tiene más de dos mil años. ¿Conoce alguien otra institución tan antañona y sin embargo con tanta presencia como la Iglesia?  Con sus sombras que algunos destacan cada día pero que a la vez son remisos a reseñar sus luces. Allá ellos.

    Curioso el espectáculo que están dando algunos que creen que cuanto antes caiga la Iglesia que ellos consideran traidora al mensaje de Jesús, antes florecerá la verdadera iglesia que presumen representar. Ni-ni. Ni lo uno ni lo otro. En el colmo del despropósito, se dedican a acumular casos de pederastia y otras aberraciones que creen que les dan la razón como si la pederastia fuera cosa nada más que de los clérigos o como si a la juventud, más proclive al botellón, al sexo y al carpe diem mal entendido, le importara una higa la supuesta verdadera iglesia de Jesús, ni la falsa ni la mediopensionista. La juventud siempre ha estado a lo suyo que no es el caso aquí analizar ahora. Las llamadas comunidades de base, fenómeno marginal dentro de la Iglesia, ¿experimentan un florecer de jóvenes en su seno? No hay más preguntas.

    Lo cierto es que, al margen de todas estas manifestaciones sorprendentes e incluso pintorescas, no hay otra institución que supere a la Iglesia en poder de convocatoria, incluso cuando se trata de congregar a los jóvenes. Habrá que exceptuar los botellones y el fenómeno fan, porque supongo que nadie querrá reivindicar eso.

    Algunos se ponen nerviosos, abusan de la negrita y de las exclamaciones y hablan del verdadero mensaje de Jesús del que supuestamente tienen la exclusividad en su interpretación. El infierno está lleno de buenas intenciones. Y también de malas, claro, para qué vamos a engañarnos.

    No basta con hacer un buen diagnóstico para acertar en el tratamiento. Si encima el diagnóstico está viciado, apaga y vámonos. No es suficiente con poner el dedo en alguna llaga para curar al enfermo, máxime si lo que se desea en verdad es que el enfermo muera. Espero y deseo que la Iglesia nunca dependa de la voluntad de quienes confunden el rábano con las hojas, se autoproclaman los verdaderos intérpretes de Jesús y acusan al resto de traidores coincidiendo en la fechoría con quienes lo único que quieren es que la Iglesia arda por los cuatro costados. Es difícil encontrar otra manifestación de desprecio a los líderes o dirigentes de un grupo por parte de quienes se reivindican integrantes de él, como el que se produce en la Iglesia. No hay precedentes. Incluso se da la paradoja de alguno que reivindica la disciplina de partido por una parte, mientras practica una crítica implacable a la Iglesia, porque es gratis y porque al parecer hay que combatirla a muerte.

    No basta con decir ni con creerse una cosa para que sea cierta ni recomendable. Me da en la frente que aquí se produce el mismo espejismo que en otras dos hechos notables del siglo XX que han originado malentendidos y fricciones: ni la paz es el pacifismo ni la ecología es el ecologismo; más bien hay que descontar los dos ismos para hablar de verdadera paz y de ecología. Ojo con el argumentarlo que pretende otros objetivos y algunos asumen como propio. Ahora “toca” el cambio climático: ¿otro juguetito para marear al personal? Algunos creen que la Iglesia está para hacerle el juego a grupos de vendedores de sueños envenenados y debe adaptar su mensaje al de los aventureros promotores de la cultura de la muerte. En ese equívoco estriba gran parte de los malentendidos y de las acusaciones contra la Iglesia de no adaptarse a los tiempos, de estar anclada en el pasado y otras zarandajas de parecido jaez.

    La Iglesia es una anciana venerable no exenta de defectos, como todo lo que atañe a asuntos humanos. Algunos hijos se alegran de sus traspiés y se dedican a extender un manto de sospecha sobre el todo culpándolo de lo que hace una parte. Chocante cosa la de matar moscas a cañonazos o la de ponerse del lado de los extraños en su ataque contra los propios. ¿O tan difícil es diferenciar a los propios de los extraños?

  • ana rodrigo

    Querdia Mª Luisa, esa es “la madre del cordero”.
     Mi respuesta a Rodrigo tenía como objetivo precisamente ese, la constatación de una realidad.
    Si supiésemos todas las causas y pudiésemos con ellas, la realidad ya estaría en vías de solución. Lo que ocurre, a mi humilde entender, es que las causas de que la juventud huya de la religión en el mundo cristiano-occidental no son tan simples. Estamos en un cambio de época y esto implica una compleja situación espiritual en todos los campos, en ocasiones para mejor y en otras para peor. 
    Aunque hay cosas que son evidentes y son las que en atrio reflexionamos con frecuencia y hacemos propuestas alternativas. A nivel religioso va a ser difícil que hablándoles de un Dios omnipotente y todopoderoso, mientras exista el sufrimiento o la enfermedad, o de una concepción virginal de Jesús como negación de la sexualidad, o de la resurrección de la carne, cosa arracional, etc. o, como decía yo esta mañana, de una moral prohibitiva de cosas que nuestra juventud las incluye en el vivir normal del ser humano, esta presentación de la religión, les acerque a una Iglesia que tiene otro mensaje más vivificador y positivo para todo ser humano.

    Y a nivel doméstico, yo no he sabido qué hacer para que mis hijas les haya convencido que a mi me vale la pena ser cristiana. Ellas viven su época, sencillamente, no necesitan a Dios ni a la religión para vivir.

    Como digo, ni esto es tan simple ni tan fácil de resolver. Los responsables de la Iglesia tendrán que afinar bastante sus propuestas creíbles por muchos millones de jóvenes que vengan a ver al Papa en su próxima visita a España.
     

  • M. Luisa

    No sustentemos mediante  estadísticas o  análisis contextuales la realidad del problema pues éstos sólo reafirman una constatación. Para saber la causa de todo ello hay que indagar en la raíz misma de la realidad que lo hace posible.

  • María

    Donde yo vivo, la situación de la Iglesia católica institucional se ve de esta manera:
    “El arzobispo de Canterbury y primado de la Iglesia de Inglaterra (protestante), Rowan Williams, ha acusado a la Iglesia Católica en Irlanda de haber perdido “toda credibilidad” por su gestión de los casos de abusos a menores cometidos por el clero en la isla.
    En declaraciones a un programa radiofónico de la BBC adelantadas hoy, Williams afirma que los casos de abusos destapados suponen un “trauma colosal” para el país vecino, donde la religión católica está muy arraigada en la sociedad.
    “Hablaba recientemente con un amigo irlandés que me dijo que es bastante difícil en algunos lugares de Irlanda pasearse por la calle con alzacuello“, declaró al espacio “Start the week” de Radio 4, que se emitirá el lunes.
    Al ser la Iglesia Católica irlandesa “una institución tan profundamente ligada a la vida de la sociedad, perder de repente toda la credibilidad… eso no es sólo un problema para la Iglesia, es un problema para todo el mundo en Irlanda“, argumentó el primado protestante.
    La Iglesia Católica en Irlanda ha sufrido un duro revés al revelarse que durante décadas ocultó los abusos sexuales con menores cometidos por miembros del clero en la isla.
    El pasado 20 de marzo, el Papa Benedicto XVI pidió perdón en una carta a las víctimas de los curas pederastas irlandeses y abroncó a los obispos por la “lamentable” gestión de lo sucedido.
    Sin embargo, la carta pastoral, que fue leída en todas las misas oficiadas ese domingo en las iglesias de la República de Irlanda e Irlanda del Norte, no satisfizo a las víctimas al no abordar aspectos claves de los delitos cometidos contra los niños.
    Durante la explosión del escándalo, varios obispos irlandeses admitieron haber encubierto abusos en sus diócesis, entre ellos el de Clogher, Joseph Duffy, el obispo de Derry, Seamus Hegarty, y el propio primado de la Iglesia Católica de Irlanda, el cardenal Séan Brady, quienes, no obstante, se negaron a dimitir si no se lo pide el propio Papa.
    Lo sucedido en Irlanda ha salpicado también a Benedicto XVI, al que se ha criticado por su gestión de casos de pederastia antes de convertirse en Pontífice.
    Sobre su visita al Reino Unido prevista del 16 al 19 de septiembre, la primera desde 1982, Williams declaró a la BBC que duda de que muchos anglicanos respondan a su esperado llamamiento de conversión al catolicismo.
    El primado de la Iglesia Anglicana opinó que era importante que el Papa tuviera oportunidad de hablar en Gran Bretaña como un socio valioso, pero “sin más”.
    Por otra parte, se espera que este domingo el cardenal Keith O’Brien, cabeza de la Iglesia Católica en Escocia, pida también disculpas en su sermón de Semana Santa en Edimburgo a las víctimas de curas pederastas. (RD/Efe)

  • María

    No se si habeis leido esto que ha publicado  PD:
     
    “Un artista austríaco se crucificó de forma simbólica en la catedral vienesa de San Esteban para recordar a las víctimas de los abusos sexuales y los maltratos perpetrados por religiosos católicos.
     
    Emmerich Weissenberger se colgó, a 20 metros de altura, de la fachada en obras del templo gótico situado en el centro de la ciudad, para escenificar su repulsa a la oleada de casos de abusos que han salido a la luz en Austria.
     
    Algunos viandantes aplaudieron la acción del artista, ataviado tan sólo con una sábana alrededor de la cintura y con una corona de espino, y que fue detenido por la policía después de permanecer quince minutos “crucificado”.
     
    “En el día de la crucifixión de Cristo me crucifico por todos los indefensos”, explicó el artista sobre su actuación en un vídeo en el que anunciaba sus propósitos.
     
    “Me sacrifico para que las víctimas recobren la dignidad que les habéis robado”, agregó.
     
    El párroco de la catedral, Toni Faber, aseguró a los medios que era legítimo que los artistas protestaran contra la Iglesia, pero no lo era hacerlo “desde una altura de vértigo en San Esteban, poniendo en peligro la vida del propio artista y la de otras personas”.
     
    La puerta principal de la catedral estuvo clausurada durante el tiempo en el que estuvo Weissenberger “crucificado” debido al temor de que pudiera caer sobre quienes aguardaban para entrar al templo.
     
    En la misma catedral se ofició el miércoles una ceremonia religiosa en la que algunas víctimas de abusos sexuales y maltratos expresaron su frustración con la Iglesia por lo sucedido.
     
    El arzobispo de Viena y presidente de la Conferencia Episcopal, Christoph Schönborn, pidió entonces perdón a las víctimas y expresó el arrepentimiento de la Iglesia por lo sucedido.
     
    La Iglesia Católica del país alpino ha recibido en lo que va de 2010 la comunicación de 566 presuntos casos de abusos sexuales y maltratos perpetrados por sus religiosos.”

  • ana rodrigo

    Rodrigo, ahora te voy a dar datos muy próximos, de mi familia. Dos de mis cuatro hijas se han casado por la Iglesia por dar más realce al evento, una no se ha casado aunque vive con su pareja, la otra ha vivido con una pareja pero sin intención de casarse, estas dos última jamás lo harán por la iglesia.

    Mis dos nietos y mis tres nietas están bautizados para que, cuando llegase o llegue el momento, se les permita hacer la primera comunión, un día socialmente muy importante para los niños y para las niñas.

    Todo el entorno de jóvenes en el resto de mi familia y de la inmensa mayoría de mis amistades y conocidos (que son una inmensidad), no son “practicantes”, aunque puntualmente alguno de ellos vaya a alguna celebración religiosa. Mientras que la gente mayor de 60 años suelen ser “practicantes” casi todos.

    Si hiciésemos este análisis todos los y las participantes de atrio, gente, en general, preocupada por la religión, sospecho que saldrían datos equivalentes a los que yo expongo. No digamos si lo hacemos en ambientes agnósticos, ateos o indiferentes.

    Esta es la realidad. Nuestros deseos van en dirección contraria, pero, por ahora, se quedan en deseos, porque, yo, con mis hijas y mis nietos mayores, no he podido influir nada, no necesitan ni la religión ni la trascendencia. Valoran la ética civil, viven el día a día, luchan por un mundo mejor, etc., pero la religión no les interesa. Y añado otra reflexión mía, ni siquiera es la Iglesia y su jerarquía los únicos responsables.

     Aunque sí afirmo que la Iglesia no tiene en cuenta esta “mentalidad” de la juventud actual y solamente se dirige a ella para prohibirles el condón, los anticonceptivos, el divorcio, el aborto, en definitiva una ética sexual. Porque cuando les habla de teología, aquí sí que la juventud actual todo le “suena a chino”, como decimos por aquí, es decir, no les sirven los dogmas deshumanizados, irracionales y arracionales.
     

  • ana rodrigo

        

    Rodrigo, me alegro y celebro lo que tú dices acerca de los jóvenes. Será, como tú bien dice, contextos diferentes desde donde hacemos el análisis.
     
    El periódico El País   ha publicado en estos días los siguientes datos que copio y pego:


    “Ese año un 53,2% de las 27.255 parejas que se casaron en Madrid lo hicieron por lo civil (en España fueron un 49,3%).

     
    En 1998 los matrimonios católicos suponían el 74% de las 28.722 uniones celebradas en la región (fueron el 75,3% en toda España). Diez años después los matrimonios católicos se han desplomado 30 puntos.
     
    El cotejo de la cifra de nacidos, que facilita el INE, y la de bautizados, que ofrece hasta 2007 la Conferencia Episcopal, revela que la proporción de bebés que recibe el sacramento ha disminuido del 66% al 55,7%.
     
    Las primeras comuniones también van a la baja en Madrid. En 2001, se oficiaron 31.635 y en 2007, 29.397 (un 7,6% menos).
     
    Más agudo ha sido el descenso del número de sacerdotes residentes en las tres diócesis de la región (Madrid, Alcalá y Getafe) que han perdido entre 2001 y 2007 un 12,8 % de los curas
     
    El pasado Domingo de Ramos la iglesia de San Vicente de Paúl, en Carabanchel, congregó a centenares de fieles que desbordaron el templo. Ana Estrella Cecilia, de 44 años, era uno de los pocos rostros relativamente jóvenes, entre una mayoría de ancianos e inmigrantes.” (Me llama la atención el dato de los y las inmigrantes)
     
    Y esto es lo que yo observo aquí, en general, con las correspondientes excepciones, como es lógico.
     
    Por otra parte el clero más abierto y progresista tiene las limitaciones que le impone la jerarquía que, en general, y también con alguna pequeña excepción, es conservadora e inmovilista. Si los y las jóvenes que se quedan en la iglesia con estos “jefes” y a pesar de ellos, son jóvenes con mentalidad renovadora, lo celebro inmensamente.
     

  • M. Luisa

    Creo que la descripción que  hace el autor de la iglesia es desde una visión  muy certera  cuyo propósito, pienso, es el  de  mostrar  que aunque  su escrito nos destaca el   aspecto     más visible  y negativo de ella y que por lo tanto,  desgraciadamente, es desde donde  en la actualidad  se la conoce, sin embargo, con respecto a la Iglesia real,  también todo el texto   traspúa  la esperanza puesta a que un día  no muy lejano se le devuelva su propia  y legítima realidad.
     También yo soy de las que veo  con  extrema preocupación y tristeza   que sea precisamente esta imagen tan ficticia de la iglesia  la que arraiga en gran parte de la juventud, pero no vayamos a pensar que  esto es así por obra del azar, no, no, de ninguna manera.  Creo que  por quienes sufren el integrismo de cerca  es sabido  que este hecho se ha dado de forma  premeditada e intencionada   con el fin de   que  este modelo de iglesia  tenga continuidad. Y se ha hecho   contando    con todos  los condicionantes  que integra el ser humano. Y esto es lo más grave  porque  indagar sobre ello es tarea   tremendamente  especializada que si acaso  por entrega y dedicación  se llega a  vislumbrar  algo,  simultáneamente    entras en el mundo  hostil y decepcionante de la impotencia.
     Por eso los que han   sufrido  en silencio  y con las manos atadas  esta triste realidad  de suplantación eclesial, deben  vivir esperezados tal como dice el autor, y más ahora con todo lo que está    sucediendo dentro de ella   al ponernos ante la    evidencia  de su falsedad.

    saludos cordiales

  • María

    Yo encuentro este texto irreal. Supongo que desde Cochabamaba donde están en plena preparación de la Cumbre de los Pueblos y de la Madre Tierra que va a realizarse del 19 al 23 de abril se verán las cosas diferentes. Y lo mismo desde el estatus de cura.  Pero así y todo, no lo encuentro  entroncado con la situación de Iglesia que estamos viviendo en estos momentos.
     
    No logro entender por qué en lugar de querer conocer a fondo lo que está pasando (que es un problema gravísimo y  probablemente extendido por todo el mundo),  y buscar o proponer un remedio eficaz, hay gente que  mira para otro lado y  se dedica a ensalzar a la Iglesia institución. Como si eso pudiera solucionar el problema de pederastia que tiene  o evitar su propio descrédito.   Y este post me parece que va en esa línea…
     
    El mejor servicio que le podemos hacer a la Iglesia hoy por hoy, es tratar de acabar con la pederastia que hay dentro de ella. Y esto no se hace con metáforas, sino con búsqueda, con apertura, con transparencia, con grupos de estudio, con reconocimiento de los errores cometidos, con medidas concretas a todos los niveles, pero sobre todo, desde la cúpula.
     
    No podemos ni debemos, creo yo, dejar de trabajar en esta línea.
     
     

  • Rodrigo Olvera

    Lo siento Ana, no comparto tus generalizaciones, ni hacia un lado no hacia el otro.

    En los contextos en los que estoy, como digo hay un significativo sector de clero conservador e integrista; para quienes lo que dicen los jerarcas actuales sí les dice mucho.

    Y áun así, también conozco muchas personas jóvenes que se quedan en la Iglesia desde una perspectiva digamos “renovadora”. De modo que mi experiencia no me permite afirmar que todos los jóvenes que se quedan en la iglesia son conservadores.

    Quizá sea sólo éso, que vivimos en contextos diferentes.

    Saludos cordiales

  • ana rodrigo

    Rodrigo, la juventud no es monolítica, pero el porcentaje de jóvenes ausentes de los templos y de la práctica religiosa es evidente que es la inmensa mayoría. Y, es cierto, que los que se quedan en la Iglesia son la continuidad de lo que hay, pero aún más conservadores.

  • Asun

    Sí,  muy bello y poético, como dice Ana, pero no parece real, el apelativo de anciana tampoco, si tenemos en cuenta el fermento y la sal que transforman fuera del tiempo y espacio. Anciana por decrépita en humanidad es la Iglesia jerárquica monolítica que celosamente guarda su verdad en  lugares y documentos  profanos y ajenos al Dios de Jesús,  que se van cayendo y desvaneciendo por sí solos.
     
    La Iglesia del proyecto evangélico que se nutre de Jesús está siempre joven para amar, abierta, alegre y rebosante de inquietud, de  creatividad, de la que nos suele hablar Mª Pilar. Sin parar de hacer por los demás lo que le gustaría que hicieran por ella. Está en silencio entre los olvidados, no busca premios ni condecoraciones. No se llena de carcoma, Pepe S., porque todo se airea justamente, limpia con ternura y delicadeza, respeto y bondad. Y no le importa que la incriminen ni se revuelve desaforadamente, porque se des-apropia de todo, no busca más allá del bien de todo ser humano.
     
     Sí, Rodrigo, vengo observando eso mismo desde hace algunos años. Eso parece el relevo para que todo siga como está. La ignorancia suele ser peligrosa, cuando no se tienen dudas y se cierra el círculo a la ideología. Se siembran vientos a favor y se recogerán posiblemente  tempestades inesperadas. En cuanto a la juventud, intentan ser coherentes y también creo que los primeros seguidores de Jesús eran en su tiempo adultos, ya empezando a estar un poco de vuelta de todo, si se puede decir en un lenguaje actual. Lo que modifican es su comportamiento comprometido con la nueva sociedad alternativa y comunitaria, que nada tiene que ver con llenar las sinagogas.

     
    Gracias, Oscar, por tu testimonio. Eres un caballero argentino abierto a todas las sensibilidades. Como ves no digo anciano.
     
    Un abrazo a todos.

  • pepe blanco

    Hace poco tiempo, una empresa española “Gas Natural”, con sede en Barcelona, compró otra empresa española, Unión-Fenosa, con sede en Madrid. Tras el desembarco de los ejecutivos catalanes en la sede madrileña, fueron desplazando a los directivos anteriores, relegándolos a tareas menores. A todos los antiguos trabajadores de la dirección de Unión-FENOSA, los nuevos directivos les llaman “los otros”. Porque están muertos y aún no lo saben.

     
    Si los otros quieren entender, que entiendan. Aunque, ¿pueden los otros entender su situación?

  • Rodrigo Olvera

    Querida Ana
    “A la juventud, que es la sociedad del mañana, estos dirigentes de la Iglesia no le dicen nada”
    ¿Quieres decir que la juventud sí es monolítica?

    Yo veo – con preoucpación- un sector muy integrista de clero joven. Incluso más integrista que los convervadores de hace años. Por lo menos en algunos lugares en donde convivo, se puede dialogar mejor con personas de fuerte tendencia conservadora, que tienen una cultura humanista clásica, que con ciertos seminaristas y curas jóvenes, que no cuentan con la formación humanista clásica, sólo con la apologética más agresiva.

    No universalizo mi experiencia, pero pregunto si no ocurre lo mismo en otros lados.

    Saludos cordiales
    Rodrigo

  • ana rodrigo

          
    Este texto es muy bello y muy poético, pero yo no acabo de conectarlo con la realidad, pues la Iglesia no es un monolito. Lo que tenemos en común todos los sectores de la Iglesia es el Evangelio y el mensaje de Jesús, y, precisamente esto es lo que menos se ve.
     
    La imagen decrépita no la dan la teología de la liberación o los y las teólogas condenadas por la Jerarquía, la imagen decrépita no la dan las persona que están entregadas a aquellos más necesitados en el mundo desarrollado  y en el no desarrollado.
     
    Esta imagen tan desagradable y obsoleta del que habla el autor, la dan quienes la dirigen, la controlan y la presentan. A la juventud, que es la sociedad del mañana, estos dirigentes de la Iglesia no le dicen nada, porque quienes la dirigen son solamente varones y, además, ancianos, que viven de los recuerdos, como dice el autor del artículo, viven en otra época que no es precisamente la de los orígenes de la Iglesia, sino la de los tiempos en que la Iglesia, con la espada y la cruz, se imponía y arrasaba allí donde plantaba la cruz.
    Una Jerarquía que no ha firmado la Declaración Universal de los DDHH, que actúa desde un estado civil-religioso, teocrático, desde el absolutismo, donde los tres poderes están en manos de una sola persona, el Papa, que excluye a las mujeres cuando el 90% de su población creyente somos mujeres, unos hombres que han sacralizado ornamentos totalmente obsoletos (ayer el Papa “lavaba” los pies con unos utensilios que, si no eran de oro, tenían un buen baño del mismo, su en su tiara brillaban rubíes y otras piedras preciosas, etc. etc.), mientras prohíbe el ejercicio de la sexualidad independientemente de la reproducción, etc. etc.
     
    ¿Cómo no va a aparecer ante la sociedad actual como una institución ajena a la realidad social actual?
     
    Cuando yo les he hablado a jóvenes o adolescentes de otra interpretación del evangelio más “evangélica” –valga la redundancia-, me preguntaban ¿a dónde pueden encontrar esta otra Iglesia? La respuesta nunca fue fácil ni posible.
     

  • pepe sala

    Uno de mis pasatiempos favoritos es la restauración ( junto con la jardinería)
    No lo hago mal del todo y como ” cortando cojones se aprende a capar”, he ido adquiriendo bastante experiencia.
     
    Busco piezas aceptables en rastrillos y le dedico el tiempo que consigo dependiendo de las circustancias cuotidianas.
     
    Algunas piezas quedan realmente bellas. parece que te compenetras con el artista que fabricó, en su tiempo, las dificiles tallas, los ensamblajes a mano, los arreglos que alguien ya hizo en tiempos anteriores, etc. Es una sensación muy agradable ir descubriendo las vetas de la madera a medida que se va lijando y decapando las, muchas veces, varias capas de barnices o pinturas.
     
    Cuando se acaba la pieza es asombroso el cambio y la satisfacción de haber contribuido a darle NUEVA VIDA a una obra de arte imprime grandes dosis de autocomplacencia.
     
    Pero hay algo que ningún restaurador estaría dispuesto a aceptar. Si una pieza, por muy artística que sea, tiene demasiada CARCOMA, se desechará de inmediato. Cualquier restaurador ( aunque sea aficionado, como yo) sabe que la carcoma es muy difícil de erradicar cuando ya ha atacado demasiado a la madera. Y sabe también que si pone una pieza con carcoma entre otros muebles nuevos, los nuevos le durarán muy poco. La carcoma se expande a gran velocidad y destrozará todo lo que esté a su alrededor. ( por cierto, la carcoma suele esconderse en los cajones, en los ensamblajes y en las partes menos vistas de los muebles. Mírese muy bien lo que tratan de restaurar, no sea que les salga el ” tiro por la culata”.
     
    Tampoco debemos olvidar que una pieza muy antigua se suele poner simplemente DE ADORNO. Nadie utiliza una mesa de nogal ( “nobel nóbilis”) del siglo XVI para celebrar el cumpleaños de su nietuca.
     
    A ver si va a salir más caro el collar que el perro por tratar de restaurar lo que ya no hay por dónde cogerlo. ( ¿ vino nuevo en odres avinagrados?)
     
    Buenos días, pues.

  • Cesáreo

    ! Magnífica descripción de la Iglesia¡.  Es nuestra madre anciana que está despeinada y entre todos tenemos que lavarla, peinarla y pintarla.  Es un edificio que está en ruinas y que su restauración es harto difícil. Lo mejor sería terminar de demolerlo y volverlo a edificar de nuevo.
    Es volver a empezar. Es es nuestro destino. Tenemos los materiales para hacerlo: Jesús y el evangelio. Lo demás tenemos que hacerlo nosotros.
    Como muy bien dice el autor, hemos de creer en la promesas de Jesús y jamás perder la esperanza, aunque nos incomode la incerteza del futuro.
    Pero la Iglesia es un cuerpo que tiene miembros y carismas. . . .  y tambien responsabilidades.  ¿Cual es la responsabilidad de cada uno de sus miembros para levantar el nuevo edificio?
    Al artículo de hoy le faltan nombres y apellidos.  La Iglesia, como entidad no tiene una esencia física.  Quienes sí la tenemos somos cada uno de los miembros que la formamos,  por lo tanto sin nosotros la Iglesia no existiría.
    ¿Qué tenemos que hacer cada uno de nosotros para cuidar a esta anciana llamada Iglesia?
    Estamos en semana santa.  Jesús es resucitado.  Es un momento excelente para volver a empezar.  Vamo a ello.
    Un saludo.

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