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CELIBATO OPCIONAL. La opción de Pablo VI


Como complemento del anterior texto de Boff, publicamos también este artículo tomado del blog de Celso Alcaina que nos cuenta la historia de como Pablo VI quiso replantear la cuestion del celibato obligatorio, sin llegar a ninguna consecuencia.


 

1.- Opción ambigua. Sí, pero no

 

Pablo VI lo intentó. Se esforzó. Consultó. Hizo trabajar a la Curia. Lo anunció. Luego, cedió. Se desinfló y desistió. No tuvo arrestos para  llegar hasta el final. Ni siquiera para iniciar un camino que estimó el adecuado. Era su habitual proceder. Su mente era lúcida. Sus propósitos, encomiables. Pero su voluntad era débil. A la hora de ejecutar, dudaba. Una duda de sabio. Tímido, más que prudente.  Se excedía en las consultas. Y desconfiaba de su propia sabiduría. Una vez más lo recordamos. Juan XXIII lo había calificado de  “hamlético”.

 

El tema del celibato sacerdotal había sido excluido por el mismo Pablo VI en la agenda del Concilio Vaticano II. Se lo reservó. El celibato está íntimamente ligado al sexo. Nuestra sociedad occidental se abstiene de hablar abiertamente de sexo. Durante siglos, lo consideró tabú, cuando no pecado. Como cualquier otro clérigo, Montini había sido educado en un ambiente de represión sexual. Además, temía que se airearan conductas inapropiadas o escandalosas de clérigos de entonces o de antes. Consideró prudente hurtar el tema al debate conciliar y restringirlo al estudio discreto y  secreto.

 

Y lo hizo nada más finalizado el Concilio. Porque, Pablo VI, a diferencia de Juan Pablo II, no hacía ascos a la hipótesis de abolir el celibato obligatorio. Es más,  anhelaba esta abolición. Como otros pensadores católicos de vanguardia, consideraba la institución del celibato obligatorio una rémora para la evangelización y para la autenticidad del clero. También, un contrasigno y un freno a los derechos humanos.

 

2.- Opción deseada. Hazlo tú por mi

 

Entre 1969 y  1971 el Vaticano preparaba el 3º Sínodo de los Obispos. Por sugerencia del mismo Papa, debía tratar del “sacerdocio ministerial”. Pablo VI dio instrucciones a la  Congregación para la Doctrina de la Fe (Santo Oficio). Recabar  la opinión de destacados cardenales y obispos acerca de la oportunidad y conveniencia de un cambio en la disciplina del celibato. Las respuestas, no  coincidentes, fundamentalmente abogaban por el mantenimiento de la actual disciplina. Los más intrépidos defensores del celibato obligatorio eran  los cardenales que regían las más importantes sedes de Italia: Siri en Génova, Pappalardo en Palermo, Ursi en Nápoles, Poma en Bolonia. También los cardenales y obispos del mundo anglosajón.

 

Septiembre de 1971, pocos días antes del inicio del Sínodo. Desde su ventana del Palacio Apostólico, en alocución dominical, el Papa se refirió al tema del celibato: “El Sínodo que está a punto de comenzar debatirá sobre el celibato del clero. Por mi parte, estoy dispuesto a  que varones cristianos casados puedan acceder al sacerdocio, siempre que el Sínodo así lo acuerde”.

 

En los años del postconcilio había ido in crescendo la expectativa de la abolición del celibato obligatorio. Muchos clérigos esperaban y esperaron. Muchos otros, menos pacientes, se lanzaron a solicitar la reducción al estado laical con dispensa del celibato. Era una novísima posibilidad, marca Roncalli. En los diez años siguientes al Concilio, cien mil sacerdotes huyeron.

 

El Sínodo de los Obispos (30 sept. a 6 nov.) debatió, como punto estrella, la disciplina celibataria. Lo hizo con base a un esquema opúsculo – unas cien páginas – redactado por  dos teólogos: nuestro Olegario González de Cardedal y el dominico francés Marie J. Le Guillou. El primero había sido llamado a la Comisión Teológica Internacional por sugerencia mía. También yo había intervenido en el encargo de preparar el dicho esquema. González de Cardedal me visitó en el Palacio del Santo Oficio en vísperas del Sínodo. Comentamos el contenido del opúsculo, ya impreso, que iba a ser distribuido a los padres sinodales. Cuando escuchó de mi que la opinión bastante generalizada de los curiales era la de abolir el celibato obligatorio, Olegario quedó perplejo. No había podido sospecharlo. Él mismo se inclinaba por el celibato opcional. Por el contrario, el esquema iba en la dirección  de confirmar la actual disciplina celibataria. Lo novedoso (y escandaloso) para mí fue  que Olegario y Le Guillou habían recibido instrucciones de la Secretaría de Estado en ese sentido. Y más incomprensible era que Olegario, en sus considerandos y conclusiones,  se hubiera plegado a las directrices de un órgano ejecutivo de Roma  en un tal documento.

 

El Sínodo no abolió la obligatoriedad del celibato para el clero latino. Y con una lógica comprensible, se opuso a los propósitos del Papa. Los obispos concluían que la ordenación in sacris de varones casados suponía el principio del fin del celibato obligatorio. Echaron nuevamente sobre las espaldas del Papa el histórico cambio. Y Montini era débil.

 

Eran siete los argumentos a favor del celibato elencados y expuestos en el esquema Cardedal-Le Guillou. Sólo a dos se le concedió entidad: el económico y el escatológico (anticipación de la futura vida angelical: Mc. 12,25).  Se impuso la prosaica realidad. En los obispos europeos pesaba la secular tradición, pero no se oponían tajantemente a un cambio. A los anglosajones sólo les movió el factor económico. No estaban dispuestos a subvenir a las necesidades de  familias en vez de individuos.

 

3.- Opción apremiante.  Camboya y Vietnam

 

Pablo VI tenía una muy aguda sensibilidad misionera. Estaban muy presentes las terribles consecuencias de la todavía vigente guerra de Vietnam y los desastres en la vecina Camboya. Al Vaticano llegaban escalofriantes lamentos. Sacerdotes y religiosos exterminados. Monjas violadas o asesinadas. Obispos expulsados. Iglesias destruidas. Fieles errantes, dispersos. Imposibilidad de importar de Occidente las especies eucarísticas y sacramentales (pan,  vino, aceite), tal y como venia haciéndose. Sólo se vislumbraba un rayo de esperanza. Algunos catequistas estaban dispuestos a tomar el testigo de la evangelización. Pero el arzobispo de Saigon, Nguyen van Binh, era muy claro. Esos catequistas, solteros o ya casados, no estaban dispuestos a aceptar el celibato.

 

El Papa trasladó suficiente documentación al Santo Oficio para su estudio. Esperaba, decía, una adecuada solución al problema del clero en Vietnam y Camboya. Parece evidente que   auguraba una relajación o excepción en la disciplina celibataria para aquella atormentada región asiática. Yo preparé la “positio”. El tema fue estudiado en ”Consulta” y  debatido en la Plenaria de Cardenales. La conclusión  debió de resultar muy decepcionante al Papa. No se podía hacer una excepción porque ello supondría romper la disciplina general en la materia. Si el Papa quería abolir el celibato obligatorio, era su responsabilidad.

 

4.- Opción improcedente. Senador Montini

 

El Papa era natural de un pueblo de la diócesis de Brescia. En los años 70 su hermano Ludovico era senador en Roma. En 1973, mons. Benelli, “sostituto” de la Secretaría Papal, hizo llegar al Santo Oficio una carta por  “especial encargo del Santo Padre” adjuntando otra larga carta del senador Montini dirigida a su hermano Giovanni Battista. En dicha carta, Ludovico exponía la situación de Don Renato, un joven sacerdote de Brescia, amigo del propio senador. Exaltaba sus dotes espirituales, apostólicas y culturales. Don Renato se había enamorado de la presidenta de las jóvenes de su parroquia y planeaba matrimonio. También la chica era una excelente católica. Don Renato quería apurar todos los resortes con tal de no abandonar su sacerdocio. Su vocación era auténtica. Aceptaría restricciones en sus funciones y cambios de domicilio. Su futura esposa podría ser un complemento, no una rémora a su ministerio. El senador pedía un esfuerzo a su hermano para ayudar a su amigo.

 

Fuimos varios los curiales que leímos la carta del senador. El prefecto, Cardenal Seper, la envió al  archivo vivo de la Sección Matrimonial. Debía ser unida al inminente expediente de reducción al estado laical. Seguro que la petición de Don Renato estaba a punto de llegar al Palazzo. El Congreso Particular de los lunes  (4 altos cargos) ya había acordado la improcedencia de la pretendida excepción. En ese sentido, el Cardenal contestó a  Benelli.

 

5.- Opción interrupta

 

De cuanto expuesto, parece razonable concluir que Pablo VI  pretendió seriamente la abolición del celibato obligatorio. De lo contrario, no se comprende la insistencia en proponer su estudio y debate, opportune et importune.

 

Sorprende que, pocos años antes, en 1967, el Papa hubiera publicado la encíclica “Sacerdotalis caelibatus” en la que corroboraba la vigente disciplina celibataria y la valoraba profusamente. A este propósito, es preciso advertir que, salvo excepciones, las encíclicas son obra de la Curia más que del Papa. Éste pone su firma, pero a él no se debe su  gestación y redacción. Alternativamente, es verosímil que en pocos años el Papa hubiera evolucionado y cambiado de actitud. Su conocido carácter indeciso conduce a la credibilidad de esta  hipótesis. Los acontecimientos de aquellos años eran vivos y trepidantes.

 

A la vista de los hechos anteriormente relatados, resulta evidente que Pablo VI no consideraba esencial el celibato obligatorio. Ni siquiera muy importante. Lo subordinaba a la función apostólica del clero. Consideraba prioritarios otros valores eclesiales e individuales. Abrigó la esperanza de que sus colaboradores aprobaran y corroboraran su pretensión de modificar paulatinamente la disciplina celibataria.

Por su carácter tímido, por la actual configuración del Papado, por la formación y edad del Episcopado, por el preponderante papel de la Curia, fue incapaz de dar el salto, de pasar del diseño a la ejecución.

 

6.- Epílogo. Un aborto o un alumbramiento

 

El celibato opcional fue una realidad en el Cristianismo desde sus orígenes. Data de la época precristiana. Casualmente, una de mis tesis doctorales versa sobre los cenobios en el siglo IX  antes de Cristo: “Eliseo y sus discípulos”. El fundamento del celibato no es estrictamente de carácter religioso. La filosofía griega – Plotino, neoplatonismo, maniqueísmo –  conducían al desprecio de la materia y, por ende, del cuerpo y de la reproducción.

 

En ese ambiento de desprecio a la materia y de exaltación del Uno, surge paulatinamente la obligatoriedad del celibato. No siempre fueron razones espurias, de índole material o patrimonial. Durante  más de un milenio, los obispos eran autónomos. No estaban sometidos a Roma. No eran nombrados por Roma ni dependía de Roma. Cada obispo, o cada concilio regional, dictaba  cuanto estimaba más conveniente para sus clérigos y fieles. España fue una adelantada en imponer el celibato a los clérigos. Detrás de esta imposición podía estar la convicción – acaso errónea, pero coherente – de que ése era el mejor camino para la santidad. Sin duda alguna, se dio la manipulación. Con el pretexto de la espiritualidad y la perfección, afloraron  intereses materiales, económicos, políticos, de dominio.

 

Cuando Gregorio VII, en el siglo XI, proclamó la obligatoriedad del celibato para todos los clérigos, el Papado no estaba consolidado. Los decretos del obispo de Roma no fueron considerados obligatorios en otras diócesis. Eso explica que durante los posteriores siglos, el celibato obligatorio no fuera una práctica habitual. Ni los obispos ni los clérigos se sentían concernidos por la norma gregoriana. Fue en el Concilio  de Trento, siglo XVI, cuando se ratificó el celibato obligatorio. Para entonces, Roma tenía más poder. El incremento y preponderancia de los Estados Pontificios, el dominio sobre emperadores y reyes, la influencia en las colonias de ultramar. Todo ello, sumado a la vieja herencia del Imperio Romano, venía a respaldar la autoridad del obispo de  Roma, hasta entonces poco más que un primus inter pares.

 

Ni siquiera el Concilio Tridentino fue un punto de llegada a la universalización del celibato obligatorio del clero.  Sabemos que algunos decretos del Tridentino tardaron siglos en ser aplicados. Eran los reyes quienes daban el visto bueno a esos decretos para la ejecución en sus respectivos territorios. El celibato obligatorio con carácter universal es muy moderno. Podríamos decir que no ha nacido todavía. Está en fase de aborto. La tolerancia de muchos obispos (conocí a varios) hacia el incumplimiento del celibato del clero. La comprensión del pueblo hacia el mismo incumplimiento. Los esfuerzos fallidos de Pablo VI por neutralizar normas de sus predecesores. Las “dolorosas” previsiones de Juan Pablo II sobre su abolición:  “Siento que sucederá, pero que yo no lo vea”. La aceptación  del clero anglicano casado por parte de Benedicto XVI. Voces de numerosos altos dignatarios eclesiásticos clamando por la opcionalidad del celibato, entre ellas la autorizadísima del Cardenal Martini en plena reciente crisis pedófila. Todo, síntomas de que la normativa del celibato obligatorio está próximo a convertirse en algo histórico. Su abolición será lamentable para unos,  positiva para muchos. Pudiera ser -cosa que dudo – un impulso cuantitativo para el clero. La actual estructura jerárquica permanecerá. Previsiblemente, Roma copiará la secular situación de la Iglesia Ortodoxa donde se exige el celibato para acceder al episcopado. El distanciamiento entre obispos célibes y presbíteros casados es más que un temor. Paradójicamente, retrocederemos al estatus del primer milenio del Cristianismo, en tanto que avanzaremos en la recuperación de la sana libertad. Un pequeño avance, un pasito en la senda de los derechos humanos. Habremos abandonado la puridad del Uno para abrazar la variedad del Todo.

 

Celso Alcaina, Dr.Teol.,Filol.y Biblia

Lic.Derecho.ex-oficial Vaticano

ex-prof. Univ.Comillas

29 comentarios

  • Heidi

    Mezquidad absoluta si le Jerarquía llega a abolir el celibato obligatorio por la escaces de sacerdotes, en lugar de priorizar el derecho humano dado en la Creación , la libertad que el Cresador permite al hombre elegir en todos los actos de zu vida.. No todo cura tiene vocación de célibe, así como no todo célibe tiene vocación de cura. Se olvida que el Espíritu Santo se mnifiesta durante toda la vida y el ser humano en su constante evolución y crecimiento bien puede y tiene derecho a descubrir en su camino afectividades  innatas que en otro momento no conocía. 
     Ademas siempre se encuentra una benevolencia intenendible cuando se habla de los  violadores, (como todo ser humano está expuesto al pecado) mientras que el sacerdote que decide casarse es arrojado como un paria.
    Por último lo orienta u occidental está marcado por la línea de un meridiano que hasta es imaginaria., lo imaginario puede establecer si un hombre, sacerdote , puede o no vivir su vida en plenitud formando una familia. La situación tal como está me parece draculiana. Por favor profundizar el tema desde lo humano y sun chicanas.

  • aníbal mera cruz

    Algunos apuntes a modo de reflexión sobre este asunto.

    En las iglesias ortodoxas, tan celosas de la Tradición ellas y, desde luego, en todo caso menos secularizadas que en general los feligreses de la Iglesia católica, desde siempre la inmensa mayoría del clero secular es casado. Y la profundavida espiritual y monástica, sobre todo monástica, de esas Iglesias ahí sigue. Vamos, que ese universo espiritual tan conmovedor, apofático y místico propio de la Ortodoxia sigue inalterado, a pesar -yo más bien diría, claro, gracias a– de esa gran mayoría del clero secular casado. 

    Algo similar ocurre con las comunidades católicas de ritos orientales unidas a la plena comunión con la Santa Sede. En cualquier caso, obispos y monjes continuarían siendo célibes.

    Puedo entender que en efecto si la Iglesia católica abriese la mano y optase por ordenar hombres casados,por ende no célibes, es muy probable que apareciese algo así como un doble sacerdocio: el de primeracategoría, formado por célibes, y el de segunda, formado por hombres casados. Pero ello no sería porque de suyo el ser casado conlleve pertenecer automáticamente a una categoría inferior, sino porque la Iglesia católica no termina de desplegar una visión plenamente positiva de la sexualidad humana. De manera que es justamente por ello, entiendo, por lo que no termina de concebir que un sacerdote casado puede ser “más digno” -por su mayor compromiso solidario, espiritual, fraterno, etcétera- que un sacerdote célibe. A este respecto, abrir los ojos a la realidad eclesial demuestra que esto que señalo es justamente así. 

    No se me esconde que muchos obispos -y desde luego, seguro que también el papa Benedicto XVI- sostienen que un sacerdote casado no estárá nunca o casi nunca, por causa de sus cargas familiares, tan disponible como uno célibe para la misión pastoral propia de su estado de ministro ordenado. Cierto,innegable; sin embargo,ni siempre es así ni tiene por qué ser así, puesto que perfectos curas más bien vagos y de mentalidad burocrática también los hay célibes. Y además, tanto más burócratas y funcionariales cuanto más obligados se ven y vean a tener que celebrar tres, cuatro, cinco o más misas los fines de semana en otras tantas parroquias. Algunas de esas misas celebradas por curas sobrecargados de parroquias son tan cortas, tan rápidamente celebradas, tan aceleradas, tan aparentemente “funcionariales” que se hace difícil comprender cómo muchos obispos siguen sosteniendo que es que el celibato opcional de los presbíteros del clero secular -por razones obvias, el celibato es ajeno al clero regular y al episcopado- acarrearía una especie de funcionarización del clero. Que se pasen por una comunidad ortodoxa y asistan a la Divina Liturgia celebrada por sacerdotes casi seguro que casados, y luego digan qué celebración les parece más “burocrática y funcionarial”, si una típica misa católica celebrada como a toda prisa -y que ni a la media hora llega- un sábado a las seis de la tarde por el mismo cura que tiene que desplazarse a un pueblo situado a veinte kilómetros, pongamos, para celebrar la misa de siete y media.

    Cierto que el sacerdote célibe sigue, por razón de su celibato, más de cerca el ejemplo del mismo Jesús de Nazareth, que fue pobre, obediente y célibe (este dato lo reconoce el propio José Antonio Pagola en su polémico último libro, que ya llevo adelantado), y las exhortaciones del apóstol Pablo sobrela virginidad y continencia por el reinado de Dios o reino de los cielos (cfr. 1 Cor. 7, 25-40), pero si es un secreto a voces que excelentes ministros ordenados los hay entre el clero no célibe -y conste que me refiero solamente a católicos y ortodoxos, no entro a analizar la situación de los protestantes y anglicanos, que también daría mucho de lo que hablar: pensemos en el arzobispo anglicano sudafricano Desmond Tutu, Premio Nobel de la Paz: su condición de casado y padre de familia no le ha impedido desarrollar una muy encomiable labor de compromiso solidario por la justicia desde su condición de obispo anglicano-, ¿por qué la mayoría de obispos católicos sigue empeñada en afirmar, para negar la posibilidad del ministerio ordenado, al menos en la Iglesia católica romana, a hombres casados, lo que no parece serconfirmado por los hechos: que si los hombres casados tendrían menos tiempo, que si así se funcionalizaría el ministerio ordenado…?

    A mí me suena que, como en tantas otras ocasiones y en tantas otras particularidades en la vida de la Iglesia católica, el quid de la cuestión, la piedra de escándalo para este asunto también es la peculiar consideración sobre la sexualidad humana desplegada, siglo tras siglo, por el pensamiento oficial de la Iglesia católica: el fiel célibe es, por su condición de célibe, de primera categoría frente al fiel católico casado. Aunque sea un perfecto hipócrita, cínico, funcionarizado, vago y dueño de no sé cuántos defectos más, pero si en principio está dispuesto a ser célibe… Mientras que si no está dispuesto a ser célibe, por más que sea una persona de indudable calidad intelectual, espiritual y humana…      

  • carmen pereira

    He acudido al link que sugiere Pepe Sala 
     http://www.celibato.org/magisterio/sinodo1971.htm
    Tuve la paciencia de leer ese largo artículo. Es una crónica del Sínodo de 1971 elaborada por S.E. Jozef Card. Tomko quien durante muchos años fue Secretario General del Sínodo de los Obispos. Pues bien, según esta crónica, dicha asamblea trató muy ampliamente el tema concreto de la admisión de hombres casados al sacerdocio. Todo indica que los padres sinodales tuvieran que dar una respuesta a esa posibilidad, más que una opinión. Razonan su negativa en el peligro de abrir un portillo que acabe con el celibato obligatorio. También al peligro de dividir al clero en dos clases: la celibataria, más noble, y la casada. Aún así, son muchos los obispos allí reunidos que no se oponen a que en determinadas circunstancias y para determinados países el Papa opte por esa solución. Además, sorprende que esa posibilidad no es refutada con la misma contundencia y con la casi unanimidad con que es refutada la opcionalidad del celibato en general. Da la impresión de no querer oponerse frontalmente a la voluntad de alguien superior.

  • Héctor Rodríquez Fariña

    Esta es la noticia publicada en http://www.21rs.es/news/view/6831
    “Hans-Jochem Jaschke, una de las figuras más destacadas de la iglesia católica alemana, considera que la Iglesia católica se enriquecería con la experiencia de sacerdotes casados”. Por otro lado, MOCEOP manifiesta su apoyo al teólogo y sacerdote casado Victorino Pérez,  que continúa celebrando la cena del Señor en misas comunitarias.

    Creo que el análisis de Boff establece una relación directa entre la iglesia jerárquica por una lado y el celibato por otro: la cara y la cruz de la misma moneda.  Es interesante  notar  que Hans-Jochem Jaschke  espera  que la iglesia Católica “se ‘enriquecería’ con la experiencia de sacerdotes casados”.

    Los célibes seguirían siendo la jerarquía privilegiada y auténtica, supongo, mientras que los casados serían una casta inferior, tolerados como un mal menor. Los primeros seguirían siendo la casta superior “totalmente disponibles a la institución, que tanto puede enviarlos a París como a Corea del Sur”.

    De estos seguirían saliendo los obispos, cardenales, papas, profesores y educadores de las Universidades Pontificias y de los Seminarios. Todo ello daría mejor imagen a la iglesia y por su puesto terminaría con la pederastia.

    Mientras tanto el mensaje del Galileo  no parece preocupar a nadie: “El Reino de los cielos está en medio e vosotros”. Como decía Galarreta:  “El pueblo se fue convirtiendo en rebaño y los pastores no lo fueron sino que se parecieron mucho más a los príncipes, e incluso lo fueron de hecho, vistieron como tales, vivieron en palacios, como ‘correspondía’ a quienes detentaban el poder de Dios”.

    Lo único significativo en todo esto es que la sólida jerarquía comienza a resquebrajarse.
     
    Gracias Celso por tu analisis correcto y documentado que nos inspira a seguir trabajando para que e el Reino de Dios sea una realidad en este desvencijado planeta y una sociedad más coherente se vaya abriendo a los problemas del hambre y la miseria de los pobres.  Con esperanza siempre Héctor

  • carmen pereira

    Rodrigo,
    Lamento haber malentendido tu anterior comentario y haberlo unificado con el de Manuel V. A cada cual, lo suyo. De verdad, lo siento.

  • Manuel V.

    Carmen:
    Evidentemente puede debilitarse un post titulado “celibato opcional: La opción de Pablo VI”, si la base de tal afirmación son unas palabras que se supone dijo el Papa y de las que no hau constancia, por el momento. Especialmente si el documento más importante de Pablo VI al respecto, una encíclica, desmiente lo manifestado por Celso.
    Por otro lado me interroga que Pablo VI si, como aparece relatado por el autor, se informó bien informado sobre el asunto para decidir lo más conveniente para la Iglesia, hablara cmo habló del celibato. Lo mismo ocurrió con la Humanae Vitae. ¿Por qué las dos encíclicas ? Me parece que es todo lo contrario de lo que afirma Celso acerca del Papa y su carácter. Todo un signo de valentía y de decisión, de sabiduría y de fortaleza, dones del Espíritu Santo.

  • Rodrigo Olvera

    Manuel
    “una discrepancia, yo no afirmo que no exista si no existe en las alocuciones publicadas”
    Tienes razón. Lamento mi equivocación

    Saludos

  • Manuel V.

    Rodrigo:
    De acuerdo en tu respuesta a Carmen Pereira. Solo una discrepancia, yo no afirmo que no exista si no existe en las alocuciones publicadas. Solo he realizado la misma operación que describes en tus siguientes mensajes y, tras comparar lo recogido por Celso con la Encíclica que publicó Pablo VI, me parece lo suficicientemente importante, como a tí, saber qué es lo que Pablo VI dijo exactamente.  A mí no me vale la confianza ciega de aceptar que, como lo dice quien lo dice, debo darlo por válido.
    Saludos cordiales

    P.D. Por supuesto que no me ofende que afirmes lo que es real, discrepamos y concordamos.

  • pepe sala

    Por si sirve para aclarar algo. Yo no lo leeré ni aunque me inviten a comer un chuletón de Kilo cuando acabe; pero seguro que a alguien le vendrá bien este estudio sobre el Sinodo del año 1971:
     
    http://www.celibato.org/magisterio/sinodo1971.htm

  • Rodrigo Olvera

    SECCION HOMILIAS
    Homilía del 30 de septiembre de 1971

    Señala que la libertad del Sínodo al discutir las cuestiones que se le plantea se ve amenazada por presiones: la opinión de una dudosa conformidad a la doctrina de la fe; la acusación de una tradición autoritaria, el riesgo de adaptarse a una mentalidad profana y secular; el temor a las dificultades por los cambios mundiales; la acusación de anacronismo y de impedir el movimiento carismático de un nuevo cristianismo
    http://www.vatican.va/holy_father/paul_vi/homilies/1971/documents/hf_p-vi_hom_19710930_it.html

    Si notamos, lo que señala Pablo VI como peligro para el Sínodo, son precisamente el centro de los argumentos para modificar el celibato obligatorio. Dificilmente se puede sostener entonces que lo que quería Pablo VI es que se aprobara tal cambio en el Sínodo.

    Hasta aquí lo publicado en la página del Vaticano. No digo que sea “la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad”. Sólo digo que es lo que aparece públicamente en la página oficial del Vaticano.

    Pregunta ingenua: si Pablo VI desde el balcón hacia la Plaza de San Pedro afirmó tan contundentemente que el tema era el celibato; y que estaba dispuesto a modificarlo si ésa era la recomendación del Sínodo; supongo que habrá más de una persona que lo haya escuchado. Supongo que sería un “caballito de batalla” constante de los promotores de tal modificación. ¿Existen más personas que atestigüen haber escuchado tal afirmación?

  • Rodrigo Olvera

    SECCION DISCURSOS
    Saludo a los padres sinodales (30 de septiembre 1971)

    Podrán discutir libremente las cuestiones propuestas a la Asamblea. Para apoyar esa libertad, prefiere escuchar.
    Espera que los debates se den en un clima de confianza y benevolencia recíproca. Hay una responsabilidad moral muy grande. Se deben abordar las cuestiones tomando en cuenta las intenciones de Cristo, la tradición auténtica de la Iglesia y lo que sea útil a las necesidades actuales.

    Manifiesta que tiene su disposición abierta, leal y confiada en los padres sinodales
    http://www.vatican.va/holy_father/paul_vi/speeches/1971/september/documents/hf_p-vi_spe_19710930_i-adunanza-sinodo_it.html

    (este es el texto que más se puede acercar al sentido de la frase citada por Celso, y aún así es demasiado indirecto o implícito)

    (Continúa)

  • Rodrigo Olvera

    SECCION AUDIENCIAS(que no son los domingos sino los miércoles)

    1 septiembre de 1971 No habla del Sínodo ni en el mensaje ni en los saludos
    8 septiembre 1971 No habla del sínodo
    15 de septiembre No habla del sinodo
    22 de septiembre No habla del sinodo

    29 de septiembre. Habla de la alegría que le produce la inauguración del Sinodo; dice que es muestra de que la Iglesia es una católica y apostólica. Dice que la personal reforma moral y espiritual, más que la arbitraria modificación de funciones y estructuras de la Iglesia, es la condición de la autenticidad cristiana. Que hay que mirar los aspectos positivos de la Iglesia abandonando la crítica y oposición esteril
    http://www.vatican.va/holy_father/paul_vi/audiences/1971/documents/hf_p-vi_aud_19710929_it.html
    (continúa)

  • Rodrigo Olvera

    Estimado Celso

    He vuelto a revisar. Y te reitero que esa expresión no aparece, ni directa ni indirectamente en lo publicado en el Vaticano. Insisto, por si no fuera claro, que con esto no digo que mientas. Sólo digo que no aparece publicado en el Vaticano.

    Como el sistema sólo admite dos enlaces por mensaje (creo que para evitar spam), dividiré

    EN LA SECCION ANGELUS/REGINA COELI
    Aparecen versiones públicas de las alocuciones de los 4 domingos de septiembre de 1971 (lo digo por el comentario de Carmen de que duda que todas las alocuciones dominicales son documentadas)

    5 Septiembre de 1971. No habla del Sínodo

    12 septiembre de 1971  Habla del próximo sinodo y pide oración. Dice que tratará dos temas: el sacerdocio ministerial (no dice explícitamente que tratará del celibato ministerial) y el segundo la justicia en el mundo. Explica el origen del sínodo en el Concilio, explica cómo se eligen las personas que participan. Reconoce que se ha estudiado, escrito y debatido mucho sobre el Sínodo, pide la oración y establece que el 26 de septiembre (domingo anterior a su inauguración) sea día de oración de toda la Iglesia

    http://www.vatican.va/holy_father/paul_vi/angelus/1971/documents/hf_p-vi_ang_19710912_it.html

    19 de septiembre de 1971. No habla del Sínodo

    26 de septiembre de 1971 Dedicado a la inauguración del Sínodo. Pide oración, habla de la unidad y universalidad del sínodo debida a quienes participan como representantes; dice que estudiará cuestiones graves que le afectan tanto internamente como en su misión en el mundo. Describe las diferentes posturas ante la Iglesia “todos esperan de la iglesia, pero no todos con amor” Habla de quienes tienen una postura anticlerical, con una desconfianza preconcebida, para criticarla y adaptarla a su propia realidad humana y a su gusto. Pero que debemos amar a la Iglesia tal como la pensó Cristo (textualmente “Dobbiamo amare la Chiesa per desiderarla come Cristo la pensò”)  Y que debemos amarla más cuando encuentra tantas adversidades en el mundo,  disputas internas y deserciones dolorosas
    http://www.vatican.va/holy_father/paul_vi/angelus/1971/documents/hf_p-vi_ang_19710926_it.html

    (continúa …)

  • Rodrigo Olvera

    Carmen Pereira

    ¿Sabes mejor que yo cual fue mi intención?

    ¿La única posible interpretación de mi comentario es que quiero “debilitar” el post?

    ¿El pensamiento crítico sólo debe utilizarse hacia un lado y no en todos los casos?  ¿Es irracional quien dice “si el papa lo dice yo le creo” pero está bien si la misma actitud se adopta con Celso?

    ¿Leíste que Celso mismo reconoce que la frase no es textual? A mí la frase me pareció enormente significativa, no sólo en términos del celibato (quizá no me hayas leído antes, pero yo vengo insistiendo en que no existen razones teológicas ni de tradición ni pastorales o disciplinarias para impedir el uxorado, pues la misma Iglesia Católica lo contempla en el caso de las Iglesias de Rito Oriental, por tanto si se afirma que existe una sóla razón válida para impedirlo se descalifica a la propia Iglesia como maestra de doctrina y costumbres por permitirlo), sino más importante en términos de colegialidad: que el Papa dijera estar dispuesto a adoptar lo que decidiera el Sínodo -contrario a la práctica posterior de Juan Pablo II en la cual se le entrega al Sínodo un Instrumento de Trabajo que establece la línea de lo que puede ser aprobado y de lo que no pueden concluir porque no será aprobado. Es una lástima que una frase tan contundente, no la podamos usar tan contundemente porque ya se reconció que no es textual.

    ¿En donde digo yo que Celso miente? ¿Te das cuenta de la diferencia entre decir que la frase no aparece en lo publicado en el Vaticano, y decir que es mentira? ¿Notaste siquiera mi última frase “¿Crees que se trate de una acción de la actual curia, que haya editado el mensaje, para que ya no aparezca esa expresión?” ? ¿Te das cuenta que esta frase lo que viene es a descalificar el argumento de Manuel de que si no aparece en las versiones publicadas entonces no existe?

    Menos maniqueísmo, querida Carmen. Es muy fácil establecer un esquema de los malos (Manuel y Rodrigo) contra los buenos (Celso y tu misma). Pero la realidad es más compleja. Si leyeras sin prejuicios los constantes intercambios/debates entre Manuel y yo, verías que no estamos tan juntos (Manuel, seguro estoy que no te ofenderás de que lo diga; es claro que tenemos ideas diferentes, sin embargo jamás he adoptado la idea de que por ello uno es bueno y el otro es malo); y si te dieras chance de leer un poco de  mis intervenciones, verías que estoy mucho más cerca de las posiciones de Celso.

    Saludos cordiales

  • carmen pereira

    Observo que Manuel V y Rodrigo Olvera tratan de debilitar la tesis del post exigiendo datos exactos de citas y de  fechas relativas a una alocución del Papa en el año 1971. Dudo mucho que todas las alocuciones semanales papales desde su ventana sean documentadas. Pero, además, no hay ningún indicio que haga dudar de la veracidad de cuanto ahora y en otros post nos relata Celso Alcaina. Si él dice que las escuchó y las recuerda, yo se lo creo. Además ese dato es coherente con los otros que relata en el artículo

  • pepe sala

    Claro… y como no hay constancia del documento que lo pruebe, y ni siquiera recuerdo la fecha exacta, ¿ esto también es mentira?:
    —–
     

    Como decía, estamos en el 2ª curso. Dn. Evencio estaba este curso más violento que el anterior. Sus arranques eran más continuos y los alumnos le vigilábamos para escapar a tiempo de sus tremendas iras. Los pupitres pegados a la pared eran más valorados que los que estaban en la parte de fuera. Una de las costumbres que tenía D. Evencio era levantarse de improvisto, y arrancar como un huracán por el pasillo repartiendo mamporros a diestro y siniestro, nunca mejor empleados los términos… Los muchachos lo esquivábamos como podíamos; había que tener unos reflejos… bueno, todo es cuestión de práctica.

    Los jueves por la tarde teníamos paseo. Solíamos ir a caminar a algún pueblo cercano o a Sto. Toribio. Este jueves se le ha cruzado la vena y nos ha quitado el paseo. Hay protestas… hay algarabía en las protestas. D. Evencio se queda de pronto pensativo, como transpuesto.

    Os propongo un trato – nos dice.

    Bueno, al final parece que tenemos paseo.

    – Que salga un voluntario. Yo intentaré hacerle llorar. Si no llora iremos de paseo; pero si llora no lo habrá. ¿aceptáis?.

    Adiós paseo… conociendo a D. Evencio a ver quien es el guapo que sale voluntario. Yo tenía 10 años, y el mayor de la clase, no creo que superase los 13 años. Todos nos quedamos acojonaditos arrugados en nuestros pupitres. Ni siquiera lo mirábamos, por si acaso se le ocurría llamarnos.
    -Sala.
    -No. Padre, yo no quiero ir de paseo…
    -Pero tus compañeros sí. Vamos, sal al pasillo.

    De perdidos al río; ya que me voy a llevar las tortas, por lo menos intentaré conseguir el paseo. No lloraré, lo prometo..

    Dn. Evencio tenía muchas técnicas para el ataque, pero los muchachos conocíamos prácticamente todos. Una que le gustaba mucho era mandar ponerse firme, y se hacia el disimulado… de pronto barría con su enorme pie el suelo y pegaba en el pie del que estaba en posición de firme. El incauto caía estrepitosamente ante el jolgorio de Don Evencio y algunos de sus alumnos “enchufados”. Ni las tretas ni los mamporros hacían mella en mi decisión de no llorar. Se empleó a fondo; pero el paseo estaba ganado…

    De pronto se queda muy serio. Parece que no le ha gustado eso de que le aguanten toda la violencia sin siquiera rechistar, sin un quejido, sin un solo ¡Ay! Cambia de táctica…

    -Ponte de rodillas, Sala.

    ¿Qué vendrá ahora? pensé yo.

    Alli, de rodillas delante de los compañeros, delante de un crucifijo y delante de aquella figura extremadamente delgada vestida con sotana negra, un niño de 10 años obligado a asistir a aquel tipo de “enseñanza”, comenzó a llorar de rabia oyendo las barbaridades que salían por la boca del “representante de Dios en la tierra”:

    -Tu padre se condenará… todos sabemos que es un rojo comunista que nunca va a misa…. ( “rojo comunista” de entonces ,es el equivalente al “etarra terrorista” de ahora) Y a ver si le dices que pague las mensualidades de preceptoría… ( era de pago)

    La humillación me duró meses; no me atrevía ni a mirar a mis compañeros. Recuerdo que muchos de ellos me daban ánimos, y yo sentía mucho agradecimiento hacia ellos.

    Por fin, Dn Evencio tuvo un rasgo de humanidad, y a pesar de haber ganado su reto por haberme hecho llorar, nos concedió ir de paseo aquel jueves. Fuimos a Sto Toribio, y como siempre , cuando pasábamos a la altura de Mieses, nos formó en fila de a dos y cantamos aquella canción tan repetida en la época :

    “La mirada clara y lejos ….. y la frente levantada …… voy por rutas imperiales …. Caminando hacia Dios.
    Montañas nevadas, banderas al viento”…..( los muchachos no teníamos ni idea de lo que estabamos cantando)

    Los altos de Fuente De estaban nevados; hay nieves perpetuas. Yo no tenía frío exterior, casi nunca tenía frío por fuera…..

  • andres galera segura

    En mi opinión, el celibato no interesa quitarlo por que pone a las claras que hay muchos sacerdotes homosexuales y no quieren que se quite, por que para sus practicas sexuales y afectivas no les incomoda en absoluto, y si que pone en claro sus tencias, tambien hay sacerdotes que tienen vidas paralelas y mantienen familia e hijos, a estos en muchso casos tampoco interesa ya que esas familias se fundaron con muchas trabas y no quieren pasar a la luz, la doble moral y la doble vara de medir en el asunto del celibato adquiere dimensiones caricaturescas.

  • Manuel V.

    Celso:
    No son documentos lo que le solicitaba (como también ha hecho Rodrigo) es la fecha de la alocución de Pablo VI. No aparece esa cita en ninguna de las que hizo el Papa en septiembre de 1971 y están todas publicadas.

  • Celso Alcaina

    Rodrigo,
    Esas palabras no son cita exacta de documento. Yo estaba allí. Las pronunció desde  su ventana. Las escuché. Las recuerdo perfectamente. Sigue indagando. Seguro que  encontrarás algo, directa o indirectante.

  • Rodrigo Olvera

    pd
    perdón, estas máquinas de corrección “inteligente”… donde dice “Angelus dominicanos” debe decir “Angelus dominicales”

  • Rodrigo Olvera

    Estimado Celso
    ¿Puedes darnos la referencia al discurso de Pablo VI? Yo encontré en la página del vaticano varios discursos de Pablo VI referidos al Sínodo de 1971 (tanto en Angelus domincanos, como en Mensajes y Alocuciones), pero ninguno contiene la afirmación que citas.
    Saludos
    P.D. ¿Crees que se trate de una acción de la actual curia, que haya editado el mensaje, para que ya no aparezca esa expresión?
     

  • Antonio Vicedo

    Quise decir ( INFANTILISMO ECLESIAL). Ha salido infantilismo clerical; que tampoco es falso del todo. Disculpad y… gracias. Antonio.

  • Antonio Vicedo

    Sigue el burro en la alfalfa, pisando más que la que come. He leído el artículo y a continuación los comentarios de último a primero. Iba a exponer mis reflexiones sobre el particular, pero al llegar al tuyo, Gabriel, hago mías tus reflexiones.
    Apuntas bien cuando  afirmas que el verdadero problema a resolver es el de la estructuración eclesial a la que le ha ido como anillo al dedo el normativo control celibatario del clero, porque el control efectivo, ha dejado y deja mucho que desear, cosa que no pasa desapercibida para las gentes próximas y alejadas.
    Como la insistencia del predominio jerárquico y clerical en la Iglesia aparece cuando surge la más mínima controversia, no en cuestiones de Fe y Magisterio, sino en lo que queda en la zona de libre reflexión y opinión, me siento impelido a  la referencia de la revelación paterna, porque así al Padre le parece bien, abierta y patente a las gentes sencillas y con ocultación a los sabios y entendidos.
    El modo como la gente entiende y desea el considerarse miembros de pleno derecho de la ASAMBLEA o COMUNIDAD CRISTIANA, choca frontalmente con el ninguneo al que están sometidos por quienes se parapetan detrás de paternidades no evangélicas para, en el mejor de los casos fomentar y mantener un infantilismo clerical que nada tiene que ver con la abundancia y plenitud de vida que Jesús ofreció y quiere para TODAS LAS PERSONAS ya aquí en el tiempo y en la Tierra.
    Si quiere el Papa, en asuntos libres por disposición divina, saber lo que opinan las gentes, fieles e infieles, pues a todos a su manera afecta eso, que promueva una encuesta seria a nivel católico (universal) de la Iglesia, y que sean los SERVIDORES MINISTROS DE LA MISMA, quienes presten a la COMUNIDAD el medio y modo de recabar responsables y libres opiniones y trasmitírselas fielmente al Pedro de Roma.
    ¿O es que poniendo tanto valor y sentido a los sacramentos, después,  a la hora de la coherencia de las eficacias que les son propias, las niegan como medios inútiles e ineficaces en cuanto a libertad y responsabilidad eclesial? ¿Para qué tanta cocina vaticana para tan recortada mesa eclesial de Papa. Cardenales y, a veces algunos o todos los Obispos, sin intervención alguna del Universal Pueblo?
    ¿No sirve TODO AQUELLO del CUERPO (Según Pablo) con sus MIEMBROS y ÓRGANOS, TODOS COMPLEMENTARIOS, aportando vida y distribuyendo LA QUE de la CABEZA, JESÚS, viene COMO acción de SU ESPÍRITU?
    ¿Por qué no se hace la prueba y veremos dónde quedaba lo del celibato obligado, los cultos sacralizados, los TEMPLOS cerrados, los tesoros bien guardados y muchos fieles sin posibilidad de gozar del MEMORIAL DE JESÚS, condicionado a ministros titulados en saberes y conoceres, puede que también sapiencias sobre el JESÚS de NAZARET, en todo semejante a l@s human@s, habiéndose vaciado de DIOS.
     

  • norverto

    El problema del Celibato obligatorio creo que no puede reducirse a un ente en si mismo.  La dificultad mayor estriba como dice Gabriel, en un tipo de eclesiologia.  Y por otro lado creo que se hace necesario si no cambiar, diversificar el concepto y la comprension que del orden sacerdotal y quienes los reciben se tiene en los ulitmos siglos.  Fundamentalmente para mi el problema se juega en el ambito de la respuesta pastoral de la Iglesia.  Es mas que evidente la casi incapacidad de asistencia pastoral por el escaso personal del que disponemos, segun estan planteadas las cosas entorno a los ministerios en la Iglesia.
    Aqui les dejo la direccion de uno  mis post en mi Blog personal al respecto: http://blogs.periodistadigital.com/fuera-de-los-muros.php/2009/12/21/sociedad-exige-a-sacerdotes-reconocer-hi
     

  • Celso Alcaina

    A Manuel V.
    Cuando redacté y colgué este post en mi blog,  todavía el Cardenal Martini no había realizado el desmentido del artículo de “Die presse”.  Atrio trasladó intacto el post. Lamento la imprecisión.
    Aún concediendo que Martini no  se haya pronunciado sobre el celibato en estos días, sí lo hizo en otras ocasiones. Además,  son conocidas las opiniones de varios obispos que inclusive se atrevieron a plantear el tema al Papa Juan Pablo II. Las más aireadas: Casaldáliga, Bueno Monreal …

  • Manuel V.

    Dice en su texto:
    “Voces de numerosos altos dignatarios eclesiásticos clamando por la opcionalidad del celibato, entre ellas la autorizadísima del Cardenal Martini en plena reciente crisis pedófila.”
    Lea lo que realmente dice Martini
    ROMA, 30 Mar. (EUROPA PRESS/ Gloria Moreno) –

       El cardenal italiano Carlo Maria Martini desmintió este lunes haber relacionado el celibato de los sacerdotes con los escándalos de violencia y abusos sexuales, según declaró a través de un comunicado publicado en la web del arzobispado de Milán (norte de Italia), ‘http://www.chiesadimilano.it‘.
       Martini se refería al artículo a él atribuido publicado ayer por el semanario dominical del diario austríaco ‘Die Presse’ en el que consideraba necesario “repensar la obligación del celibato de los sacerdotes como forma de vida” entre las medidas para evitar nuevos casos de pedofilia en el futuro.
    El semanario en cuestión “no ha hablado conmigo directamente sino que ha retomado una carta mía a los jóvenes austríacos”, explicó el purpurado, que es arzobispo emérito de Milán.
       “Pero el texto de dicha carta aprobado por mí decía: ‘sería necesario repensar la forma de vida del sacerdote’, entendiendo así subrayar la importancia de promover formas de mayor comunión de vida y de fraternidad entre los sacerdotes para evitar al máximo posible las situaciones de soledad interior” entre los ministros, aclaró Martini.
       “Me he quedado muy sorprendido al verme atribuida una expresión que no corresponde a mi pensamiento. Es más, considero forzado conjugar la obligación del celibato con los escándalos de violencia y abusos de tipo sexual”, añadió.
     

  • Manuel V.

    ¿Le importaría decir el día de la alocución en la que Pablo VI dijo:
    “El Sínodo que está a punto de comenzar debatirá sobre el celibato del clero. Por mi parte, estoy dispuesto a  que varones cristianos casados puedan acceder al sacerdocio, siempre que el Sínodo así lo acuerde”. ?
    Me gustaría leer el texto completo y no la he encontrado en ninguna de las alocuciones, audiencias, discursos que hay publicadas, de septiembre de 1971.

  • Gabriel Sanchez

    Repito lo ya que dije, el problema es que debe convocarse al PUEBLO DE DIOS…para tratar determinados temas…El cerrar el circulo, en cardenales y ahora en obispos la mayoria elegidos con una clara tendencia…(Se ha elegido obispos conservadores y del Opus), más que otros…parece que cualquier reforma esta condenada de antemano…No obstante si se convoca a TODO EL PUEBLO DE DIOS…respresentantes de los LAICOS, de las comunidades…tal vez…se pueda…

       Pero el tema no es el celibato como un tema aislado, si no la eclesiologia, en mi modesta opinión( de alguien que no sabe nada)…la evoluciòn historia que es posible que en epocas de caos, fuese necesaria, en donde el clero, concentraba todos los ministerios y todo el poder, ya no se comparece de la realidad, es necesario abrir la cancha, para que la voz de los hombres de este tercer MILENIO, se haga presente en la MESA DE LOS APOSTOLES…para juntos escuchar los “gemidos inefables” (Rom. 8, 23-26) a fin de entrar en comunión con el Espíritu, que debe guiar la comunidad de los seguidoresde Jesús de Nazareth y tambìen guia la historia, por lo que interpretar como PUEBLO DE DIOS, los signos de los tiempos, es para nosotros, una cuestión de vida o muerte…Gabriel

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