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Francisco, ¿un papa socialista?

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Un artículo de Laurence Desjoyaux, publicado en la revista La Vie el pasado viernes, 29 de Noviembre. En él se analiza la controversia surgida por el componente económico de la exhortación apostólica Evangelii Gaudium publicada el martes anterior.

Lo más interesante son los artículos de opinión que él cita y resume. No los hemos podido traducir todos, pero hemos conservado los vínculos al texto original.

También es interesante ver los comentarios en la revista cristiana La Vie, aunque estamos seguros que los de ATRIO no irán a la zaga.

“Esta vez, no hay duda: el papa Francisco es socialista” titula Rue 89 un artículo dedicado a la exhortación apostólica Evangelii Gaudium, el primer texto escrito por Francisco.

Para este sitio de Internet “desde el martes podemos decir con seguridad que el papa Francisco es ferozmente antiliberal e incluso… socialista”. Si bien toma nota de todas formas: “El papa Francisco aún no es un marxista, aunque dijo hace poco que los hombres eran esclavos y debían  liberarse de las estructuras económicas y sociales que nos reducen a la esclavitud“.

Entre otros pasajes de la exhortación apostólica puestos de relieve por Rue 89 se encuentra lo siguiente: “Al igual que el mandamiento ’no matar’ plantea un límite claro por el valor de la vida humana, hoy debe decirse ‘no a una economía de la exclusión y la desigualdad social’. Tal economía mata”.

  • No al dinero que nos gobierna en lugar de servirnos

La revista The Atlantic de EE.UU. lleva el análisis más allá, ofreciendo una analogía entre el pensamiento del papa Francisco y el economista húngaro Karl Polanyi, crítico de la economía de mercado autorregulado. “Karl Polanyi es conocido por su libro La gran transformación, sobre todo por una idea explicada en este libro, que recuerda así Heather Horn: la distinción entre ‘una economía incrustada en las relaciones sociales’ y ‘las relaciones sociales incrustadas en el sistema económico’ “. Lo que el periodista resume en una frase: “La economía debe servir a la sociedad y no al revés”.

Para ella, es en esta línea que donde se inscribe el pensamiento del papa Francisco. “Cabe señalar que el papa Francisco, en la exhortación, no requiere una inversión completa de la economía, matiza ella. Él no habla de la revolución y, obviamente, no se trata de un discurso marxista sobre el sentido de la historia. Sin embargo, Francisco denuncia específicamente el dominio absoluto del mercado en los seres humanos. Él no denuncia la existencia del mercado, pero sí su dominio”.

Denunciando la primacía del mercado, el consumo y el dinero en las personas, el papa en realidad no se anda con rodeos: “Hoy en día, todo se decide en el juego entre la competitividad y la supervivencia del más apto, donde el  fuerte se come al débil. (… ) Se considera al ser humano como un consumidor, que se puede utilizar y luego desechar. (… ) Una de las razones de esta situación radica en la relación que hemos establecido con el dinero, ya que aceptamos en silencio su dominio sobre nosotros y sobre nuestras sociedades. La crisis financiera que estamos viviendo nos hace olvidar que tiene su origen profunda crisis antropológica: ¡la negación de la primacía del ser humano! Creamos nuevos ídolos. La adoración del antiguo becerro de oro ( cf. Ex 32, 1-35 ) ha encontrado una versión nueva y despiadada en el fetichismo del dinero y la dictadura de la economía sin un rostro y una verdad verdaderamente humana. La crisis global que embiste las finanzas y la economía manifiesta sus propios desequilibrios y, sobre todo, la ausencia de una orientación antropológica al reducir el ser humano a una sola de sus necesidades: el consumo. (… ) No al dinero que gobierna en  lugar de servir”. En otras palabras, la crisis financiera no es sólo la falta de regulación –decirlo no es realmente una novedad– sino sobre todo una falta de colocar a las personas en el centro de la actividad económica.

En cuanto a las soluciones para hacer frente a esta crisis, el Atlantic continúa el paralelismo entre Francisco y Karl Polanyi, “Polanyi propugnaba un socialismo democrático en el que los gobiernos de todo el mundo trabajaran juntos, dice Heather Horn. ¿Y sabéis qué? Esto es muy parecido a lo que el papa ofrece también. Él no piensa que el problema puede ser resuelto por una caridad individual”.

En apoyo de sus palabras, cita el siguiente párrafo de la exhortación: “Debemos convencernos de que la caridad ‘es el principio, no sólo de las micro-relaciones: amigos, familia, grupos pequeños, sino también de las macro-relaciones: las relaciones sociales, políticas y económicas [aquí el papa cita la encíclica Caritas in veritate de Benedicto XVI, nota de la redacción] (… ) Si realmente queremos lograr una economía mundial saludable, es necesario en esta fase histórica, una manera más eficaz la intervención, sin perjuicio de la soberanía de las naciones, a asegurar el bienestar económico de todos los países, no sólo unos pocos. “

  • ¿Es el papa es un ignorante en economía?

Pero, ¿qué piensan los defensores del liberalismo de esta visión de un Francisco “socialista-polanyiesco”? “Por pura cortesía, yo diría que la comparación no es de las más inteligentes, sobre todo porque implica que aquellos que se alinean en favor de los pobres son de hecho los socialistas. Yo diría también que muchos cometen un error al creer que estas declaraciones indican una supuesta revolución en la Iglesia”, declara el economista liberal Philippe Chalmin reacciona al sitio Atlantic y a Rue 89. Para él, la afirmaciones del papa constituyen un clásico del género, sin mayor alcance: “Yo diría que es en última instancia una parte de una postura bastante tradicional de la Iglesia contra las finanzas, pero que no es en mi opinión la más clara si nos fijamos en la doctrina social de la Iglesia. Estamos aquí en el campo de la exhortación, las implicaciones prácticas siguen siendo relativamente limitadas, dice. Y más adelante: “Algunos dicen que soy un terrible Liberal, pero creo sin duda rm el derecho del papa a hacer tales declaraciones, esas críticas requeriría una comprensión mucho más profunda de un fenómeno complejo”.

Es competente el papa en economía? Esta es la pregunta que los otros economistas liberales del del otro lado del Atlántico se esfuerzan para desmontar punto por punto, la crítica a la economía de mercado. Para el más virulento de ellos, Tim Worstall, colaborador de la revista de negocios Forbes, que también se presenta como “un buen católico, bien educado por los benedictinos”, el papa “no entiende el mundo en el que vivimos”. “Las desigualdades bajan en la medida que la gente accede a sociedades fundadas en la economía de mercado; la pobreza se redujo en los últimos 30 años a una tasa mayor de todo lo conocido anteriormente por la raza humana. Todo esto sucedió porque miles de millones de personas han sido excarceladas de los de las versiones más locas del colectivismo y fueron capaces de conseguir la mejor máquina para producir riqueza jamás creado, un cierto grado de libre mercado”.

En el mismo sentido, con menos condescendencia, Samuel Gregg de la National Review estima que los presupuestos en que el papa basa su crítica no se justifica. Para él, no hay ningún país en el mundo donde el mercado sea absolutamente autónomo, y las normas y reglamentos que se aplican al sistema de la economía ya son innumerables.

  • Reproducir el mensaje

¿Es válido un tal juicio de incompetencia? Michael Sin Winters, desde National Catholic Reporter recuerda: “El papa Francisco no es un economista, sino un pastor (… ) Se hace hincapié en el peligro para la fe del liberalismo y del neo-liberalismo de mercado. Estos sistemas económicos no sólo han fracasado en lograr el bien común, sino que también hacen a los hombres esclavos e impiden su cumplimiento precisamente porque no dejan lugar a Dios”.

Heidi Moore del diario The Guardian, más bien de izquierda, dice que “el papa Francisco entiende la economía mejor que la mayoría de los políticos”, y está “en la avanzadilla del movimiento Occupy Wall Street. El punto crucial que el papa Francisco claramente ha identificado es que la desigualdad es el mayor desafío económico de nuestro tiempo, no sólo para los pobres sino para todo el mundo (… ). Las desigualdades de ingresos son un elemento clave en la recuperación económica. Este es también el problema que va a estar en el centro de las elecciones en Estados Unidos en 2014 [para el Senado y la Cámara de Representantes, ed]. ”

Para ella, ” la diatriba del papa sobre ’La exclusión económica y la desigualdad’ va a decepcionar a quienes se creen capitalistas liberales, pero haría bien en escuchar su mensaje. (… ) Es el momento de cambiar nuestro enfoque sobre el capitalismo. No es para deshacerse del capitalismo, o caer en detestación de dinero o beneficios, es buscar el beneficio de una manera ética y rechazar la premisa que la explotación es el corazón de lucro”.

Pascal-Emmanuel Gobry, empresario y católico francés que comenta sobre las noticias económicas va en la misma dirección. El que se describe a sí mismo como un liberal católico cree, al final de un análisis sobre la posición de la Iglesia y los católicos durante la crisis financiera, que “hay en la Iglesia un espacio para el discernimiento y la confrontación. Pero creo que, como católicos, estamos llamados a recibir el mensaje del papa en serio, humildemente, a dejarnos preguntar a nosotros mismos e integrar el mensaje mismo en nuestras formas de pensar, bajo la guía del Espíritu Santo”.

  • Queda por ver qué otra forma de capitalismo o qué otro modelo económico hay que inventar.

10 comentarios

  • George R Porta

    La mera pregunta taxonómica de si Francisco es “socialista” es ofensivamente reductora, tendenciosa y deformante. Está dirigida en última instancia a inyectar pánico en los nervios de quienes sostienen económicamente a la administración eclesiástica o quizás a movilizar a la curia “que tiene oídos para oír” contra el viejo enemigo siempre más odiado que el nazi-fascismo. Finalmente, debe tener intención de dañar la influencia moral de Francisco. Esta fuera razón suficiente para dar importancia y prestar atención a la opinión de la derecha ideológica del mundo, los neoconservadores alarmistas, etc., al respecto de una opinión expresada en Atrio también en forma de pregunta (Cf. Sr. Rodrigo Olvera en este mismo hilo,5 de diciembre de 2013, 20:17 h.)
     
    Cualquier esfuerzo taxonómico en términos de oposición extrema, comúnmente se dice “blanco o negro” (pero pudiera emplearse cualquier otra expresión como “bueno o malo”) responde a una fenomenología divisionista, anti jesuana de ahí que sí sea importante.
     
    Interpreto la expresión atribuida a Jesucristo (Mateo 12, 30; Lucas (11, 23) contrario a cualquier “partidismo” o antagonismo. Prefiero la interpretación exhortativa (con la que es consistente aquella atribuida a Pablo en Romanos 8, 31). El estilo jesuano prefiere mantener la conversación en marcha (“el que no reúne conmigo, desparrama”).
     
    Se trata de una exhortación a salir de la neutralidad lo que también pudiera exhortar a no banalizar al mal, a no trivializar la gravedad de la situación problemática confrontada.
     
    De manera que debamos, podamos buscar alternativas creativamente. No está diciendo vayamos a la confrontación competitiva como gladiadores en el circo o la arena como si se tratara de matar o perecer, medir fuerzas para eliminar, dominar. La postura de Jesús es la de mantener la conversación para persuadir, no la de dominar o reducir, o someter y me parece que esa sea la de Francisco en su sección económica en GE.
     
    Por eso no ha lugar la pregunta de que “Queda por ver ¿qué otra forma de capitalismo o qué otro modelo económico hay que inventar?” planteada de esa forma, sino posiblemente eliminando la primera mitad de la misma.
     
    En dicha primera mitad, parece presuponer la inevitabilidad del capitalismo, que el dominio del capital (se tratara “de otra forma de capitalismo”), de los inversionistas sobre el resto sea una necesidad o que sea la única posibilidad cuando en realidad comienza por silenciar toda otra voz que no sea la del propietario de los medios de producción, como si fuera la única voz legítima con respecto al bien común y eso es banalizar el imperativo de justicia.
     
    En su segunda mitad el problema parece que sea solamente de naturaleza económico. En realidad es primero que económico un problema fundamental de justicia por lo tanto ético y, a ultranza, un problema de ética de la distribución de los recursos naturales y de la administración de la creatividad humana (e. d., del trabajo).
     
    En su extraordinario comentario a Doroteo de Gaza (publicado bajo el título de “Sobre la acusación de sí mismo” (Claretiana, Buenos Aires, 2013), Bergoglio escribió en el 2005 (pág. 12 de la edición actual) lo siguiente: “El espíritu de sospecha y suspicacia pretende en el fondo una verdad que me asegure contra el hermano: Será siempre una verdad defensiva de la participación comunitaria, una verdad que justifique la falta de participación en la comunidad” (énfasis nuestro) y añade: “En la doctrina de Doroteo de Gaza—la cual está proponiendo porque él la cree acertada—es el mismo demonio quien siembra la sospecha en el corazón para dividir. La fenomenología es inversa a la de la Encarnación del Verbo: El demonio busca dividir (por medio de la sospecha) para confundir luego; el Señor, en cambio, se presenta siempre—Dios y Hombreindivise et inconfuse” (itálicas nuestras).
     
    Bergoglio propone a su Asamblea arquidiocesana—a la cual está convocando, un poco al estilo actual de llamar a la conversación colegial—la analogía de la actitud pro-evangélica a la doctrina de la Encarnación. Prescindiendo de todo argumento teológico que obviamente fuera una distracción aquí, aún es moralmente válido afirmar que la actitud legítima de seguimiento del Galileo sea la que el Galileo Jesús personifica, aquella que atraiga a la cooperación, no la que divida o excluya. La deducción lógica, por tanto, es que el capitalismo—esencialmente creador de división—no sea compatible con la fenomenología jesuana. No lo fuera tampoco cualquier otra cosmovisión o visión del Mundo enraizada o fundada sobre el principio darwinista de la prevalencia del más capaz o más fuerte, de la animalidad competitiva, de la inevitabilidad del predominio de unos sobre los otros o de la cosificación del resto reduciéndolos simplemente a medios.
     
    Tratar de contemporizar con la bondad empresarial no excluye que Francisco tenga en mente a un empresario que ponga su creatividad no solamente al servicio de su propio bien sino también, quizás con una prioridad mayor, al del Bien Común.
     
    El mismo espíritu de la sospecha banalizará este razonamiento que propongo a base de acusarlo de utópico. En el caso de Francisco (GE) al menos fuera preferible tomárselo en serio, como una propuesta realista, otra llamada a la conversión individual de los hegemónicos del Mundo.
     
    Una tal posibilidad (o exhortación) no careciera de todo precedente: Bill Gates y Melinda, Warren Buffet, Richard Turner han donado motu proprio recientemente cuantiosas sumas para vacunaciones, educación, y otras obras que benefician grandes poblaciones y no son los únicos. No sé la intención que les moviera a hacerlo. Cualquiera que la misma fuese ciertamente no banalizaban la necesidad de miles de pobres de continentes enteros y con ello sentaron precedente que induce a una esperanza realista.
     
    Quizá la posibilidad de una apuesta por el Bien Común—al que de modo muy directo ya apuntaban Juan XXIII (Pacem in Terris) y Pablo VI (Populorum Progressio) cuando definían el propósito de la gobernanza como servicio a los pueblos sea realista y tan necesaria cuanto urgente.   

  • Rodrigo Olvera

    Karol Wojtila, tan funcional para el avance del neoliberalismo, también fue acusado de marxista por la extrema derecha cuando publicó Laborem Exercens
    http://radiocristiandad.wordpress.com/2009/09/22/afinidades-entre-el-pensamiento-de-juan-pablo-ii-y-el-marxismo/
     
    No entiendo que aporte al análisis desde el pensamiento crítico el darle tanto peso a las reacciones de la extrema derecha.

  • ana rodrigo

    Da la impresión de que la especie humana es muy conscientemente torpe en su incapacidad del compartir equitativamente los bienes de la tierra.
     
    Quizá sea éste el momento histórico en el que las posibilidades de que hubiese bienes materiales para vivir dignamente todo el mundo pudiesen llevarse a efecto, y. también, podríamos afirmar que es el momento de la historia en el que el foso que separa a los acaparadores de la indigencia humana es más inmenso, escandaloso, inhumano y salvaje.
     
    Ya vemos cómo la corrupción es casi intrínseca a cualquier estructura social, desde el Vaticano hasta los gobiernos de cualquier país, desde los grandes bancos a la hora de falsificar el Euribor, entre otras muchísimas fechorías, hasta los mismos sindicatos, desde expresidentes haciendo tratos en el comercio de armas, hasta el cura de Borja llevándose el dinero de la parroquia. Se ha perdido la ética, la vergüenza y la conciencia moral.
     
    He escuchado que en Barcelona se va a celebrar la boda de la hija de un magnate indio con una escandalosa exhibición de gastos a la vista de todo el mundo. Mientras las necesidades más elementales pululan por nuestros hogares y nuestras calles.
     
    No sé cómo la sociedad estamos soportando tanta desfachatez…. Si al Papa Francisco, con sus denuncias y ejemplo (creo que sale del Vaticano por las noches a estar con los empobrecidos) se le da tanta cancha en los medios de comunicación, quizá haga salirle los colores en la cara a todos estos ladrones de misa y comunión diaria, y de éstos y los demás, que se encargue la justicia.
     
    La globalización financiera y la globalización de la poca vergüenza es una realidad, habrá que hacer nuevas leyes para poner orden y control a tanto beneficio empresarial. ¿A qué se dedican tantos organismos internacionales, costeados con nuestro dinero? Todo es una tomadura de pelo.

  • George R Porta

    ¿Por qué nos cuesta reconocer que “banalizamos el mal”(Hannah Arendt) de la miseria que asuela el Planeta y cuya evidencia fundamental la constituye la miríada de ONG que proliferan por doquier aunque ellas mismas sean a menudo turbia precisamente para acallar nuestras conciencias? ¿Qué peso tuvo en la Iglesia docente la opción por el nazismo-fascismo versus el comunismo si el clero curial mismo se ha mirado a sí mismo como una casta de elegidos (Eugen Drewermann)  con derecho hasta a ocultarle al Papa la putrefacta realidad que le rodea (Cardenal de Cracovia)?
     
    Nos cuesta reconocer que el capitalismo de mercado sea una estructura explotadora porque vivimos en ella y de ella y nuestra necesidad de sobrevivir nos hace banalizar su malignidad.
     
    Es realmente chocante que alguien diga que el capitalismo pudiera ser diferente de lo que es sin reconocer que esté justificando su defensa porque depende de él. Es como proponer que el nazi-fascismo hubiera podido ser diferente o que el comunismo pudiera haber sido de otra manera.
     
    Benedicto renunció por carecer de la fuerza moral que le permitiera denunciar una curia en la que había hecho su carrera para lo cual tuvo que banalizar el mal del que era cómplice. La curia romana representa en buena medida como lo representan las curias diocesanas que rodean a tantos “obispos profesionales” cuya función es sostener la estructura de la que se sustentan y por lo tanto banalizan el mal económico y político que les sustenta. Por eso Puebla redujo a Medellín en su proyección y alcance por los pobres y por eso la Teología de la Liberación fue silenciada.
     
    En los colegios de preparatoria de ricos, las becas que conceden a los pobres sitúan a éstos precisamente en la contradicción de tener que agradecer el sustento que les concede el sistema injusto que causa que necesiten dicha ayuda y por lo tanto les inculca la necesidad de ser cómplices de su perpetuación.
     
    Esos/as jóvenes aprenden que ser empresario/a para acumular dinero y poder injustamente ilimitado sea una opción incuestionablemente “natural” por sus orígenes sociales y moral porque es legal. Se les deforma inculcándoles la banalización del mal implícita en la bendición de la acumulación de lo innecesario a costa de la miseria fundamental o básica de millones que les son invisibles. Eufemismos como “menos afortunados” para describir a los pobres constituyen banalización del mal.
     
    El derecho del capitalista a decidir sobre la simple ecuación de inescrupulosamente ganar dividendos a base de manufacturar mercados y dirigir la formación moral de los jóvenes en el sentido del desarrollo de los mercados al servicio del capital sin reconocer las necesidad de los obreros constituye una evidencia de la banalización del mal en nuestras sociedades.
     
    Educar para ser burócrata servidor de la usura bancaria o de las falacias contables, que han demostrado constituir estructuras capaces de crímenes de lesa humanidad por el balance en favor de la miseria mayoritaria que engendran o sostienen es banalizar el mal.
     
    Que haya más abogados en los parlamentos que ciudadanos de otras profesiones o no profesionales es otra forma de perpetuar un sistema socio-jurídico que necesita de la Ley para sostenerse en su esencial inmoralidad y su fundamental injusticia.
     
    La Santa Sede ha tenido que legislar para impedir el lavado de dinero en su interior porque San Juan Pablo II, San José María Escrivá, etc. y sus “venerables predecesores” gastaron toda suerte de argumentos para banalizar el mal de la riqueza acumulada, de la idea de la función social de las castas “nobles”, de la posibilidad de una democracia representativa que no representa y de un capitalismo misericordioso que solamente ha podido ser inmisericorde.
     
    La Iglesia lleva dos mil años influyendo al Mundo como maestra o por lo menos eso se hace llamar y aún tiene que prohibir a los católicos que practiquen el aborto. La curia escamoteó la encíclica que condenaba el nazi-fascismo y ayudó a esconderse en América Latina a los criminales de guerra nazis aunque haya salvado de la muerte a muchas víctimas de éstos, una contradicción que reconoce su culpa. Lo mismo hizo cuando banalizó el mal de la pedofilia.   
     
    ¿Para qué es esgrimida de nuevo la amenaza del socialismo contra el esfuerzo de Francisco por sanar el ambiente? ¿Qué tuviera que ocurrir para que aceptemos que el capitalismo de mercados sea explotador e injusto? ¿Qué más se puede aducir para que admitamos que no condenamos el capitalismo porque su efecto totalitario sea tal que hasta nos impide ver alternativas? ¿No es nuestra ceguera al respecto similar a la ceguera de los ejecutores de los totalitarismos ya desaparecidos, e. d., nazi-fascismo, socialismo-comunismo, etc. como denunció Hannah Arendt en “Eichmann en Jerusalén”?  
     
    En el Mundo la división entre la decreciente minoría que cada vez tiene más (innecesariamente) y la creciente mayoría a la que chupa la sangre y la dignidad pero que es cada vez más dependiente y miserable de aquella se ha vuelto invisible.
     
    ¿Qué tuviera que ocurrir o hubiera que argüir para que reconozcamos que hemos hecho fracasar a Jesús al banalizar el mal? ¿Por qué nos cuesta reconocer que la causa de una banalización de nuestra complicidad sea la necesidad de sobrevivir según nuestra animalidad darwiniana? Esta es contraria a Jesús porque él la rechazó en los hijos de Zebedeo o en Pedro a quien en su momento llamó “Satanás”, según los evangelios.
     
    ¿Para qué pudiera alguien afirmar la conversión individual que nos lleve a acumular una masa crítica de mujeres y hombres que opten por el bien no solamente propio sino el de sus vecinos no sea quizás la única solución posible?

  • Antonio Duato

    Otrosí digo, Oscar.

    El artículo que reportas de Eduardo Ibarra Aguirre es sintomático.

    No hay barrera al capitalismo financiero globalizado mientras no haya un bloque que frene el tsunami. La caida del bloque soviético permitió la victoria final a la que se sumó sin reparos ideológicos la China “comunista”. Por eso la voz de un papa que pretende ser un poco cristiano coherente, es predicar en el desierto.

    Yo pregunto: ¿hay alguna posibilidad de que desde ese que él llamó “fin del mundo”, pueda surgir una verdadera ALBA que manifieste que ilumine el panorama y abra hoy al mundo la posibilidad de un nuevo socialismo real?

  • Antonio Duato

    Muy bien, Oscar, por descubrir la trampa de Mons. Víctor Manuel Fernández, el obispo (el primero nombrado por Francisco) rector de la UCA de BA y amigo muy personal de Francisco, a quien intenta cubrir diluyendo su mensaje.

    Porque la exhortación de Francisco está haciendo pupa. Y lo demuestra la reacción del Tea Party, según reporta hoy Religión Digital: Es puro marxismo lo que sale de la boca del Papa.

    Habrá que seguir atentos… Me temo más paños calientes como los del monseñorito.

  • oscar varela

    Hola!
     
    Este monseñorito Víctor Manuel Fernández del riñon de Francisco dice leer:
     
    – que “la vocación de un empresario es una noble tarea, con su esfuerzo por multiplicar y volver más accesibles para todos los bienes de este mundo” (EG 203).-
    ……………………………….
    Ok, pero dos cositas:
     
    Yo leo en ese EG 03:
     
    – “La vocación de un empresario es una noble tarea, (siempre que se deje interpelar por un sentido más amplio de la vida; esto le permite servir verdaderamente al bien común,) con su esfuerzo por multiplicar y volver más accesibles para todos los bienes de este mundo.”-
     
    El muchachito se tragó lo que yo puse entre paréntesis y en negrita.
     
    Se trata de ese casi “condicional”: siempre que
    …………………..
     
    Mi experiencia con los Empresarios reales de este mundo de ahora es que:
     
    Los pobres tipos se tienen que meter ese “siempre que “ donde no les da el sol;
     
    Porque no pueden ser “empresarios” sino bajo el yugo del Sistema financiero,
    que es quien se ha tragado y sojuzgado el Sistema Económico… y éste al Político … y éste a los Estados … y éste a sus Poderes y Órganos … y éstos a los jugos medulares de la gente-pueblo.
     
    Me pregunto ¿De qué está hablando esta gente tan “ética” y “religiosa”?
     
    No es que sean “malos”; pero a “su-evangelio” no le veo el pronosticado “gozo”;
    Porque, ciertamente, viven en “otro mundo”.
     
    Tal vez ¿no?
     
     
    ¡Voy todavía! – Oscar.

  • oscar varela

    Francisco ante el capitalismo salvaje
    Por: Eduardo Ibarra Aguirre (FORUMENLINEA)
    http://www.argenpress.info/2013/12/francisco-ante-el-capitalismo-salvaje.html

    El Artículo es una apoteosis de aplausos …

    Pero de golpe, suena un final inesperado. Dice así:

    – “Excelente diagnóstico, sólo que omite cualesquiera responsabilidad no sólo ética sino política de la jerarquía vaticana encabezada por Juan Pablo II para que el capitalismo fuera el gran triunfador en la disputa con “el socialismo realmente existente”, indefendible si usted quiere, pero invaluable valladar del imperio aún hegemónico.”-

     
    ¡¡¡Kataplum!!!

  • oscar varela

    Nota publicada en el diario La NaciónColumna de Mons. Víctor Manuel Fernández –

    Las palabras del Papa en Evangelii Gaudium sobre la economía han provocado revuelo. Muchos se quedan con algunas expresiones muy duras leídas fuera de contexto:

    * Por una parte, valora que “la vocación de un empresario es una noble tarea, con su esfuerzo por multiplicar y volver más accesibles para todos los bienes de este mundo” (EG 203). 

    * Por otra parte, reconoce que él no debe “ofrecer un análisis detallado y completo sobre la realidad” (EG 51) y que no posee “el monopolio en la interpretación de la realidad social o en la propuesta de soluciones” (EG 184). 

    La realidad económica y la solución de los problemas actuales requieren un análisis científico sólido que podría hasta negar algunas de las afirmaciones del Papa. 

    Francisco dice que los problemas de los países más pobres no se resolverán sólo esperando que se produzca espontáneamente algún “derrame” mundial gracias al crecimiento de los demás países.

    Está claro que si “todo entra dentro del juego de la competitividad y de la ley del más fuerte” (EG 53) no hay salida para ellos. Por eso:


    * reclama “abrir los oídos al clamor de otros pueblos o de otras regiones” (EG 190),
    * lamenta que “en el vigente modelo exitista y privatista no parece tener sentido invertir para que los lentos, débiles o menos dotados puedan hacerse camino en la vida” (EG 209). 

    El Papa afirma que, a nivel mundial, la inequidad tiende a acentuarse, y que los de más abajo, están “cada vez más lejos del bienestar de esa minoría feliz” (EG 56). 

    Lo que el Papa rechaza dos veces es la autonomía “absoluta” de los mercados (EG 56, 202).

    Reclama intervenciones del Estado, pero también destaca que “los planes asistenciales, que atienden ciertas urgencias, sólo deberían pensarse como respuestas pasajeras” (EG 202), y que está “lejos de proponer un populismo irresponsable” (EG 204). 
    …………………

    Fuente AICA http://www.aica.org/9752-mons-fernandez-aclara-la-vision-de-economia-francisco.html
     
     

  • Antonio Vicedo

    Esto del hermano Francisco viene a constituir el resplandor que por su luminosidad puede llegar a cegar a ojos que están acostumbrados a las tinieblas de la falsedad, adoptada consciente o inconscientemente.
     
    En realidad, la mayor dificultad para entender esta verdad es su claridad, si somos capaces de admitir que las desigualdades en lo radicalmente personal , incluida la disponibilidad de los bienes suficientes para superar las necesidades personales, sean de supervivencia o de otras categorías, parten y tienen su ineludible origen causal en la consideración falsa de la desigualdad de las personas en tanto seres humanos. Veamos la cita referente a lo que expresa Francisco:
     
    El punto crucial que el papa Francisco claramente ha identificado es que la desigualdad es el mayor desafío económico de nuestro tiempo, no sólo para los pobres sino para todo el mundo”


    Por ello:
    (Es el momento de cambiar nuestro enfoque sobre el capitalismo. No es para deshacerse del capitalismo, o caer en detestación de dinero o beneficios, es buscar el beneficio de una manera ética y rechazar la premisa que la explotación es el corazón de lucro”)
    aunque los conceptos capitalismo; deshacerse; detestación, beneficios y lucro, podían quedar mejor explicitados si apareciera clara su relación a conjunto de bienes objeto natural de una auténtica justicia distributiva orientada y condicionada por la realidad verdadera de la igualdad en valor y dignidad de todas las personas y el de su actividad laboral cualquiera ,dentro de su responsable condición .




    Porque no se trata de ninguna clase de oposición a la producción y consumos de bienes razonablemente logrados, sino precisamente a los abusos insolidarios de uno u otro proceso en virtud no de la fuerza de la razón, sino de la razón de la fuerza. Ya que es esto último lo que caracteriza el sistema capitalista atribuyendo al capital (los bienes)el poder y la fuerza sobre las personas.


    Lo que pide esta cita(: Queda por ver qué otra forma de capitalismo o qué otro modelo económico hay que inventar. Ya hace tiempo que está inventado a cierto nivel de convivencia familiar, sobre todo en las etapas de infancia y adolescencia de la prole en las familias, cuando, por considerar a todos los hijos iguales en valor y dignidad, los bienes disponibles para la familia se distribuyen por ley de racionalidad y no de fuerza y poder.


    Aunque esas familias se transforman en capitalistas cuando lo suyo, sin límite de acumulación, se escapa a la acción de la justicia distributiva con las otras de bienes que, por naturaleza son comunes para la Humanidad, o por una rentabilidad en la que la causalidad de la misma no se calcula por la dignidad de los agentes productores (personas) sino por condicionamientos irracionales de fuerza, poder, ventajas o privilegios.


    Y desde el campo de la fe la nueva forma anticapitalista, antes de que este palabro se aplicara al mismo concepto ya quedó proclamado , según el evangelio con aquel: “Buscad primero el Reino de Dios (Hermandad Humana Universal) y su Justicia, y todo lo demás os vendrá como añadidura.”


    Por lo que cabe concluir que: La única y mayor dificultad que presenta este problema del desequilibrio humano es la claridad en la forma de solucionarlo

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