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¡El foro de Favara va todavía!

A Pepe Bada le publicamos hace un año un artículo en que nos hablaba de Wirberto Delso y del Foro que unos amigos iban a tener en Favara para recordar la vida de este cura que se tomó muy en serio el Vaticano II y se comprometió con su pueblo, resistiendo  las presiones clericales de su Arzobispo. Hoy nos anuncia que va a celebrar el II Foro de Favara. Muchos piensan que aquella Iglesia comprometida está hoy marginada y dispersa. Pero la verdad es que siguen floreciendo por todas partes Foros, Encuentros y Semanas. Es una manera de engendrar un nuevo tipo de asamblea desde la base, fijos los ojos sólo en el Señor Jesús. AD.

A propósito del Vaticano II

Con motivo del cincuenta aniversario de la inauguración del Vaticano II, se han publicado numerosos artículos sobre la Iglesia en la situación actual. Desde entonces el mundo ha cambiado mucho, no siempre a mejor, y la Iglesia menos y en cierto modo a peor. Dice un amigo mío que Juan XXIII quiso ponerla al día, Juan Pablo II la puso en escena y Benedicto XVI la está poniendo en conserva. Comparto la opinión de mi amigo a grandes rasgos.

No solo en España pero también y especialmente, las parroquias se vacían y el prestigio de los obispos está a la altura del desprestigio de los políticos. Me temo sin embargo que en ambos casos la causa principal de esa decadencia viene de arriba, de las cúpulas de la Iglesia o de los partidos. Sin que esto disculpe a los fieles, pues no habría pastores si no hubiera ovejas en ninguna congregación religiosa o profana, sectaria o partidista. O si creyentes y ciudadanos supieran que todos los pastores de este mundo son ganaderos que viven de sus ovejas.

Pero hay que decir inmediatamente que no es lo mismo la institución de la Iglesia que la iglesia, ni el régimen de Cristiandad que la virtud de la cristiandad que hace a los fieles cristianos igual que la humanidad hace a los hombres humanos. Ni el cuerpo de Cristo, que cree ser la iglesia dondequiera se reúna en su nombre, que “la corporación de derecho público” que es la Iglesia por ejemplo en Alemania.

Precisamente hace un par de semanas el Alto Tribunal Administrativo de Leipzig ha fallado contra quienes pensaban librarse del impuesto eclesiástico que recauda el Estado para la Iglesia Católica, alegando su cese como miembros de dicha “corporación” sin renunciar a serlo del cuerpo de Cristo y a comulgar con otros que lo sean. Lo que no extraña en absoluto si tenemos en cuenta que para el Estado alemán la Iglesia Católica es una de las tres “iglesias” – es decir, de las tres confesiones o congregaciones religiosas- que reconoce solo como “corporaciones de derecho público” con algunos privilegios y ningún misterio. Un tribunal del Estado en Alemania solo puede sentenciar que cualquiera que declare libremente su no pertenencia a la Iglesia Católica deja de ser “ipso facto” un miembro de esa corporación, sin juzgar lo que haga después la Iglesia con los disidentes. Pero a todo eso ¿qué ha dicho la Iglesia? El secretario de la Conferencia Episcopal

Alemana ya dijo que “nadie puede abandonar la organización de la Iglesia y pertenecer a la comunidad espiritual”. Y los obispos lo mismo, claro, no en vano el pueblo llano piensa que ellos son la Iglesia y ésta una institución. Muy distinto es lo que piensan los teólogos, algunos, y lo que enseñaba en Münster el profesor Ratzinger en 1965: que del cuerpo de Cristo que es la iglesia se pasó en la EM al malentendido de la Iglesia como corporación, y que eso ya no es un concepto teológico.

Hablo de un “perito” del Vaticano II que perteneció al grupo de teólogos contra los que se previno desde la Curia a los obispos al comenzar la segunda sesión. En ese mismo grupo figuraban entre otros H.Küng, K.Rahner y el francés I. Congar que había escrito al comenzar su diario en la primera: “Pio IX orientó la Iglesia a ser constantemente del mundo y no a estar en el mundo (…) Y Bonifacio VIII reina todavía sobreimpreso a la imagen humilde de Pedro el pescador”. Ratzinger dejó la cátedra de teología, eligió la carrera eclesiástica y la ha recorrido hasta la última meta. Hoy es el Papa. ¿Ha sido su vida una réplica a pequeña escala del malentendido de la Iglesia? ¿Acaso era su destino salvar una parte de las reservas de Occidente y del patrimonio de la cultura cristiana para la humanidad? Porque también esto es necesario, aunque en mi modesta opinión no sea el mejor servicio que pueden prestar los discípulos de Jesús al mundo. ¿Llegará un día en el que se les reconozca de nuevo en la fracción del pan: en su reparto, en la fraternidad, y el mundo recupere así el significado de palabras tales como “compañero”, “participación”, “convivencia”, “diálogo”, “libertad “ y “humanidad” para ser humanos?

Todos los intermediarios, pontífices, funcionarios, jerarcas, profesionales que imparten y reparten en iglesias y partidos, colegios, corporaciones, organizaciones incluso no gubernamentales,todos los administradores de lo divino y humano, corremos el riesgo corporativo de abrirnos a la sociedad en beneficio propio. Cuando desde las instituciones se llama a la participación la mayoría de las veces se piensa en el negocio, como cuando se abre una tienda. En el partido te piden el voto y que pagues la cuota , en misa que digas amen y eches una limosna. Hasta el amor, que es el carisma, se pringa en las instituciones. La institución de la Iglesia no es más que un malentendido que perdura, y una categoría en su género.

José Bada

28.10.2012

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