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Ni clérigo ni laico

En el día de San Francisco nuestro amigo José Arregi nos regala esta sabrosa comunicación y reflexión que acaba con el ejemplo del “poverello” de Asís que no quería ninguna división entre sus hermanos por cuestión de votos u ordenaciones.

IBA a titular este artículo “Soy laico”. Ahora que, por motivo de doctrinas e interpretaciones que nunca debieron habernos traído hasta aquí, he iniciado el doble proceso de exclaustración (abandono de la “Vida religiosa”) y de secularización (abandono del sacerdocio), quería brindar por mi nuevo estado y decir: “Me honro de ser laico por la gracia de Dios. Me alegro de ser uno de vosotros, la inmensa mayoría eclesial”.

Pero debo corregirme en seguida. ¿Laico? No, realmente no soy laico ni quiero serlo, pues este término sólo tiene sentido en contraposición a clérigo y siempre lleva las de perder. No soy laico ni quiero serlo, porque ese nombre lo inventaron los clérigos -que nadie se extrañe: siempre han sido los poderosos quienes han impuesto su lenguaje-. No quiero ser laico, que es como decir cristiano raso y de segunda, cristiano subordinado.

El Derecho Canónico vigente da una extraña definición del término: “laico” es aquel que no es ni clérigo ordenado ni religioso con votos. No designa algo que es, sino algo que no es. Laico es el que, por definición canónica, carece en la Iglesia de identidad y de función, por haber sido despojado. Laico es el que no ha emitido los tres votos canónicos de pobreza, obediencia y castidad, aunque es casi seguro que habrá de cumplir esos votos, y otros varios, tanto o más que los religiosos instalados en su “estado de perfección”. Laico es el que no puede presidir la fracción del pan, la cena de Jesús, la memoria de la vida. Laico es el que no puede decir en nombre de Jesús de manera efectiva: “Hermano, hermana, no te aflijas, porque estás perdonado, y siempre lo estarás. Nadie te condena, no condenes a nadie. Vete en paz, vive en paz”. Laico es el que no puede decir a una pareja enamorada: “Yo bendigo vuestro amor. Vuestro amor, mientras dure, es sacramento de Dios”. Laico es el que no tiene en la Iglesia ningún poder porque se lo han sustraído. Aquellos que se apoderaron de todos los poderes se llamaron clérigos, es decir, “los escogidos”. Habían sido escogidos por la comunidad, pero luego se escogieron a sí mismos y dijeron: “Somos los escogidos de Dios”.

No soy laico ni quiero serlo, porque no creo en una Iglesia tripartita de religiosos, clérigos y laicos, de cristianos con rango y cristianos de a pie, de clase dirigente y masa dirigida. Jesús no dispuso clases, sino que las anuló todas. Y nadie que conozca algo del Jesús histórico nos podrá decir que a los “Doce” -que luego fueron llamados apóstoles- los puso Jesús como dirigentes, menos aún como clase dirigente con derecho a sucesión. A lo sumo, y como judío que era, los designó como imagen del Israel soñado de las doce tribus, del pueblo reunido de todos los exilios, del pueblo fraterno, liberado de todos los señores. (Y, por lo demás, ¿qué hay de los “setenta y dos” que Jesús también escogió y envió a anunciar que otro mundo es posible? ¿Cómo es que ellos no tuvieron sucesores? A alguien debió de interesar que no los tuvieran, tal vez para que el poder no quedara repartido). Jesús no era sacerdote, pero no por ello se consideró laico y a nadie nos llamó con ese nombre. Es un nombre falaz.

Hace veinte años que así lo veo y lo digo. ¿Por qué, entonces, no he abandonado hasta ahora los votos y el sacerdocio? Simplemente, porque era lo bastante feliz con lo que vivía y hacía, y pensaba que no cambia nada importante por unos votos de más o unos cánones de menos. Y ahora que, por las circunstancias, dejo los votos y el sacerdocio, sigo pensando lo mismo: que “laico” es una denominación clerical y que, en la Iglesia de Jesús, es preciso dejar de hablar de clérigos y laicos, es decir, superar de raíz el clericalismo.

Hablar de clérigos y laicos en la Iglesia es un fraude al Nuevo Testamento, pues esos términos no se utilizan una sola vez ni en los evangelios, ni en las cartas de Pablo, ni en ningún otro escrito del Nuevo Testamento. Sí se utiliza el término griego “laos” (pueblo), del que se deriva “laico”, pero “laos” designa a toda la Iglesia, no a una supuesta “base eclesial” informe e inculta. A toda la Iglesia nos llama el Nuevo Testamento “pueblo de Dios” (1 Pe 2,9-10), y a todos los creyentes nos llama “templo de Dios” (1 Pe 2,5; 1 Cor 3,16), “sacerdotes santos” (1 Pe 2,5), “escogidos” y, sobre todo, “hermanos”. Todo somos pueblo, templo, sacerdotes, elegidos, hermanos; lo somos sin otra distinción que la biografía misteriosa de cada uno con sus dones y sus llagas.

Hablar de clérigos y laicos es también un fraude a los primeros siglos de la Iglesia, pues esos términos no figuran en la literatura cristiana hasta el siglo III. Durante los dos primeros siglos no hubo “laicos” en la Iglesia, porque aún no existía “clero”. Luego, la Iglesia se fue sacerdotalizando, clericalizando, y así surgió el laicado, que no es sino el despojo de lo que el clero se llevó. Nunca habría habido laicos en la Iglesia de no haber habido clérigos primero.

Más cerca aun de nosotros, hablar de clérigos y laicos es un fraude al sueño insinuado por el Concilio Vaticano II que, en la Constitución Lumen Gentium, invirtió el orden tradicional y trató primero sobre la Iglesia como pueblo de Dios y luego sobre los ministerios jerárquicos. Primero, el pueblo; luego, las funciones que el pueblo considere oportunas. Los obispos, presbíteros y diáconos nunca debieron constituirse en “jerarquía” (poder sagrado); no son sino funciones que derivan de la comunidad y han de ser reguladas por ella. Sólo representan a Dios si representan a la Iglesia y no a la inversa.

Hablar de clérigos y laicos es, en definitiva, un fraude a Jesús, pues él rompió con la lógica y los mecanismos de quienes se habían atrincherado en la Ley y el Templo y se habían erigido a sí mismos como dueños absolutos de la verdad y del bien. Jesús les dijo: “Dios no quiere eso. Dios quiere que curemos las heridas y seamos hermanos”. Y por eso le condenaron.

Doce siglos después, vino Francisco, que nunca se reveló de palabra contra el orden clerical ni quiso criticarlo, pero que por alguna otra poderosa razón, además de la humildad, rehusó a ser clérigo y, con la dulzura y la firmeza que le caracterizaban, impidió mientras pudo que se reprodujera en su fraternidad la división entre clérigos y laicos. Y, cuando ya no pudo impedirlo, su cuerpo y su alma se llagaron y murió a los 45 años.

Una vez que él con algunos hermanos moraba de paso en un pobrecillo eremitorio, llegó en visita una importante dama y pidió que le mostraran el oratorio, la sala capitular, el refectorio y el claustro. Francisco y sus hermanos la llevaron a una colina cercana y le mostraron toda la superficie de la tierra que podían divisar y le dijeron: “Este es nuestro claustro, señora”. Que era como decir: “No queremos ser ni monjes ni religiosos ni seglares, ni clérigos ni laicos. Es otra cosa, Señora. Queremos vivir como Jesús”.

60 comentarios

  • Quijote decía:”ladran luego cabalgamos”….Gracias Arregi, etc.( me estoy acordándome  de Ariel Valdés de Argentina a quien también le están haciendo algo parecido a Arregi y por supuesto, gracias a Atrio), que en nombre del absoluto buscado pero nunca poseido echan un capote a los que intentan meternos en el sueño dogmático de identificar sus doctrinarismos con el misterio precioso de Jesús..vgr. Munilla ( timeo hominen unius libri)  cuya base para todo parece ser el Catecismo Católico y Radio María..que fué capaz, parece, de decir:”…..bien claramente que Arregui en su Diócesis no podía enseñar ni predicar..” El Rey Midas murió de hambre al convertir todo en oro..Estos intentan convertir todo en doctrina y derecho..¿Dónde está la experiencia personal? Ojalá se fuera repitiendo el gesto que según dicen algunos se vió en Aránzazu durante su homilía..Según dicen algunos en ese momento se debieron ponerse dando la espalda, mirando a la puerta….Me encanta el gesto¡¡¡Habría que repetirlo más veces en las Iglesias, cuando especialmente hablan algunos obispos impuestos, incluyendo a Rouco de quien Arzallus debió decir:”Rouco no es un cardenal sino un capellán de corte..”Aunque después sean capaces de decir como Mario de Bilbao:”Los criterios seguidos en la Iglesia para elegir obispos son criterios estrictamente pastorales”..Ala frasco, carrasco…Que no falte el humor¡¡ 

  • Julián Leirbag

    Gracias a ATRIO por compartir con nosotros lo que Arregi da. Si San Francisco nunca criticó al clericalismo, porque no consta en su bibliografía, el hecho de no optar por serlo demuestra la vanidad de pretender serlo. No fue un clérigo porque supo que eso es invento de hombres y nada tiene que ver con Cristo, o mejor dicho, Dios mismo lo salvó de entrañarse en tamaño invento eclesiástico supuestamente con bases en los Evangelios. Para seguir de veras a Cristo hay que estar dispuesto a abandonar todo poder teológico en la Iglesia y sobre cualquier otra persona, especialmente delante de los que no poseen toda esa charlatanería teológica en las cuales se escudan los discurpos eclesiásticos de antaño hasta no sé cuándo el ídolo que le respalda facilite.
    Quiere el Dios de Jesús que Arregi tenga buena salud como para seguir compartiendo con nosotros sus encuentros con El, y por medio de Atrio podamos tener acceso a ellos, facilitando, de cierta manera, a que también otros logren un encuentro vivo y real con Cristo que no está más presente en al eucaristia que en cualquier ser humano y todo el universo. Cristo es y está no menos presente fuera de todas las formas religiosas del catolicismo y de todas las formas de cristianismos existentes.

  • juanito

    Maddi,para mi forma de pensar y ver las cosas,tú reflexión de dia 5 a las 18,10 perfecta.
    A eso le añadiria que el laicado para los prepotentes de esa iglesia rancia,no somos más que borregos en la que basan todo el poder.

  • margarita diaz

    Laicos, no creyentes, decepcionados por la iglesia, un papa  dando la comunión a Pinochet, otro no protegiendo a los judíos, pederastas, banqueros cardenales, misoginia aplastante…
    Teólogos machacados, los preservativos dan sida, lo embriones son “asesinados”, la iglesia del evangelio pisoteada por las curias vaticanas…
    Qué es un laico:¿ un ateo, un no creyente, una persona de buena voluntad que no entiende nada, que se entrega a los demás cuando le necesitan, que tampoco entiende “una creación en la que los niños son teorturados” como escribió Camus..?
    José Arregi, estás haciendo mucho bien a la gente. Gracias
     
    ¿Qué es un laico, un decepcionado

  • h. cadarso

        Maddi, creo que entendí tu valoración del pasado de Joxé, a lo mejor me pasé en lo que dije, discúlpame. Intentaba subrayar que debemos respetar los caminos y las decisiones de todas las personas.
      Lo tuyo, Oscar el de la pampa, tiene mucho mérito, cuando te pones a buscar el mensaje de un texto en una lengua que te es ajena, aunque no tanto como pudiera parecer…Yo tengo la teoría de que mi paisano el riojano  Gonzalo de Berceo, el primer escritor castellano, escribía en castellano y hablaba en euskera. Y de que para comprender a fondo los entresijos del castellano se precisa conocer el latín y el euskera, de los cuales hemos recibido mucho, y también del árabe…Lo que pasa es que aquí en la península somos un tanto ridículamente “selectivos”, y es como más “in” ser latino… ¿Yo qué sé?

  • Pues vaya, creía que a estas alturas habían conseguido algo mejor… En cualquier caso, amigo Oscar, tu tenacidad te hace merecedor de saber lo que expresan estos euskotertulios aquí presentes, así que aquí va la traducción del de Sarri:
    Gaurtik aurrera, Joxe. gizon emakume guztien anaitasunean bizitzeko gertu bagera gure Abba aitatxoren seme izaten ikasiko degu. eta hori baino gauza hoberik mundu hontan eztago ezta izango ere!
    De hoy en adelante, Joxe. Si estamos dispuestos a vivir en hermandad con todos los hombres y mujeres aprenderemos a ser hijos de nuestro padre Abba y eso es lo mejor que puede haber en este mundo. (+-)

  • MARISA-EL-TALLER

    Mariana Nuñez y para quien lo desee. Estoy encantada de dialogar.
    mlpm12@hotmail.com
    Un abrazo leno de fraternidad.
    PAZ Y BIEN

  • Iñigo

    Ja,ja,ja, amigo Oscar, no te fies de las traducciones online, y menos del euskera. te lo traduzco:
    “Yo lo pondré a salvo, fuera del alcance de todos, porque él me ama y me conoce.Cuando me llame, le contestaré; ¡yo mismo estaré con él! Le libraré de la angustia y le colmaré de honores; le haré disfrutar de una larga vida:  ¡le haré gozar de mi salvación!”.
    Un abrazo.

  • oscar varela

    Hola Maddi!
     
    1º) Confiado y alegre me aventuré en tu propuesto enlace “traductor” http://erdaratu.eu/index.es.html
     
    2º) A continuación quise probarlo y coloqué el texto de Iñigo:
     
    “Niri atxikia dagoenez gero, onik aterako dut, toki seguruan jarriko, aitortzen nauelako. Dei egitean, erantzun egingo diot.
    Berekin izango nau larrialdian: libratu egingo dut eta ohorez jantziko. Bizitza luze eta betea emango diot eta neure salbamena gozaraziko”.
    Besarkada Bat Joxe
     
    3º) El resultado no sé en qué lengua está. Parece Castellano porque dice así:
     
    %*u201*CNiri mantenido según está después, bien sacaré, en el lugar seguro poner, me porque declara. En la acción de llamamiento, le responderé.
    Con mismo me tendrá en la urgencia: libraré y por honor vestir. Vida largo y lleno le daré y de yo mismo *salbamena *gozaraziko%*u201*D.
    Un abrazo Joxe
    ············
    Ha sido divertido. Gracias. Un abrazo igual – Oscar.

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