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El Paráclito y el universo complejo evolutivo. 2ª parte (2/2)

Ver el 1/2 aquí

06 La denuncia socrática

Acudo con frecuencia a Sócrates, porque su “sólo sé que no sé nada” no es un canto a la ignorancia, sino un revulsivo para quienes por saber mucho de una cuestión se sienten autorizados a juzgar el sentido global de la existencia, a lo que se sienten especialmente llamados los matemáticos, por la consideración de lenguaje universal de las matemáticas. En la distinción entre el técnico y el filósofo global trascendente hay que señalar a Grothendieck, pues después de una infancia y juventud muy difícil, alguien descubrió su extraordinaria capacidad para las matemáticas y lo encaminó a que las desarrollara al máximo, lo que logró, causando la admiración de todo el mundo académico, hasta que la vida le descubrió que aquellas matemáticas no le ayudaban a mejorar la vida y se retiró a un apartado lugar de los Pirineos para buscar una respuesta global de la mano del dios budista.

Los tres sabios señalados radicalizan esta distinción en cuanto su aportación no partió de su interés por comprender mejor el sentido de la existencia, sino que se debió a su capacidad para dar a lo que descubrieron otros, una versión matemática acomodaticia a los intereses creados y a los esquemas doctrinales dominantes.

Así Newton no mostró nunca interés por la astronomía, como prueba que rechazara su nombramiento como director del observatorio nacional. Su interés principal estaba en la alquimia. El que afrontó los problemas que presentaba el heliocentrismo de Copérnico, fue Kepler que cambió las órbitas circulares por las elípticas al descubrir la incidencia de los planetas, a pesar de su pequeñísima masa con relación a la del Sol, y estableció las tres leyes que regulan sus movimientos. A partir de la tercera ley, la capacidad matemática de Newton dedujo la ley que regula la atracción entre los cuerpos en función directa de sus masas e inversa al cuadrado de la distancia que los separaba, y distinguió entre la ciencia que explica cómo actúa la naturaleza y la religión,  que confía a Dios el cuándo y para qué de la interacción, lo que le enfrentó a Leibniz, que consideraba que la obra de Dios tenía razón suficiente para una explicación total, por lo que había que seguir buscando, como hizo Cavendish, que calculó la constante atractiva mediante un sistema de bolas metálicas.

Algo similar ocurrió con Euler. Para conocer la génesis de su célebre fórmula e^ix = cos x + i sen x. hay que acudir primero a Jacob, el mayor de los Bernoulli, que fue quien calculo el valor de la constante e = 2,718…  como límite de la sucesión (1 x 1/n) ^n cuando n tiende al infinito, que utilizó en el cálculo del interés compuesto. La estrecha colaboración existente entre los Bernoulli  y Leibniz, hizo que fuera éste el primero en dejar constancia escrita de esa constante en una carta a Huygens en 1690. Brook Taylor, otro inquieto investigador matemático probó a elevar la constante e a una potencia x, obteniendo el siguiente resultado: e^x = 1 + x + x^2/2! + x^3/3! + …. x^n/n!, con un n que tiende al infinito con el resultado de que cuanto más alargamos la serie el resultado es más exacto. Como esto ocurría cualquiera que fuera el valor de x, probó con el potencial in, obteniendo cuatro resultados, debido a que al multiplicarse i por sí mismo ofrece el resultado de (i, -1, -i, 1) lo que hace que la unidad imaginaria varíe su participación en el desarrollo de la serie, pues mientras en uno de los resultados no interviene, en otro figura en todos los términos, mientras en un tercero, participa en los que tienen factorial impar, pero no en los factoriales pares.

Pero Taylor se desenvolvía muy bien con los números, pero muy mal con las palabras y no supo exponer las aplicaciones y ventajas de sus formulaciones. Así la fórmula conocida como “Teorema de Taylor” fue Lagrange quien sesenta años después de su formulación, es decir, en 1772 dio a conocer su gran importancia para el desarrollo del cálculo diferencial, mientras que fue Euler el que dio la importancia que merecía al hecho de que la unidad imaginaria acompañara a los factoriales impares, pero no a los pares, pues si se agrupan los términos por esta diferencia, los pares nos ofrecen la fórmula del coseno, mientras los impares la del seno, acompañada de la unidad imaginaria. Euler no tuvo más que sustituir en la potencia in, la n por π, para obtener la famosa Identidad de Euler: e^iπ = cos π + i sen π = -1.

En la Exposición Internacional de París de 1937, el salón dedicado a las matemáticas tenía la entrada coronada por la igualdad  ( e + 1 = 0 ), a la que muchos atribuyen significados esotéricos, pues reúne con gran belleza y sencillez a los que consideran los siete signos más importantes de las matemáticas, cuando en realidad se trata de un arreglo del hecho fundamental de que eiR adquiere los valores de 0 + i, -1 + 0i, 0 + -i y 1+ 0, por lo que considerando que en esta dinámica existencial, el cero carece de valor efectivo, pues es resultado de la mutua eliminación de interacciones, los valores resultantes son  i, -1, -i, 1,  cuando R es igual a π/2, π, 3/2 π y 2π.

Ese resultado es el mismo al que conduce el proceso que inicié en los años 60 del pasado siglo cuando busqué expresar en lenguaje matemático la relación entre el individuo y su entorno y que terminé expresando con la misma fórmula que utilizó Jacob Bernoulli, para el interés compuesto, cambiando la unidad real por la imaginaria, es decir, (1 + 1/n) por (i + 1/n) y sus límites 2,718 … = e, por 1,5708…, que es la mitad de π, por lo que la llamé tau τ, de tal forma que los resultados anteriores de i, -1, -i, 1, se obtienen cuando R es igual a τ, 2τ, 3τ y 4τ, lo que además de ser más sencillo y mantener un orden más lógico, invita a situarse ante el cuadrante del círculo, de mucho mayor contenido geométrico que la semicircunferencia, así como ante la dinámica compleja del ser universal (individuo más entorno), facilitando la comprensión del sentido existencial, en lugar de maravillarse ante lo esotérico e incomprensible, lo que se hubieran podido lograr más de tres siglos antes si la cerrada creencia calvinista de Euler no hubiera combatido, como hizo, el supuesto ateísmo de Leibniz.

Tampoco Einstein descubrió la relación entre materia y energía mediante una exploración personal directa sobre la materia, ni tampoco sobre la energía. pues partió de la experiencia de Michelson y Morley y más en concreto, de las explicaciones que sobre la misma dieron independientemente Lorentz y Fitzgerald y, en especial, de las dos ecuaciones que constituyen el llamado Grupo de transformación de Lorentz que muestran la relatividad del tiempo y del espacio. Einstein exploró la relatividad de la masa y mediante transformaciones matemáticas alcanzó la fórmula que ha pasado a la historia E = mc^2, que muestra la inmensa cantidad de energía que contiene la masa al ser multiplicada por la velocidad de la luz al cuadrado. La relación entre materia y energía también podía ser expresada partiendo de la energía, invirtiendo la fórmula que resulta que M = e / c^2, lo que muestra la ínfima cantidad de energía que interviene en el desarrollo de la masa.

Einstein tenía que haber destacado y promovido una mundial y primerísima investigación del desarrollo y consecuencias de esta segunda formulación por las siguientes razones: 1) por haber sido testigo excepcional de los asombros y dudas de Planck al descubrir el extraño comportamiento y bajísima energía de lo que ha quedado como “cuanto de Planck” y su entrelazamiento parece ser el verdadero iniciador del proceso evolutivo universal. 2) Porque a medida que se ha ido completando la tabla periódica de elementos, se ha ido comprobando el cambio incomprensible de comportamiento según el lugar que se ocupaba. 3) Lo que sí es concluyente y confirma la dinámica de todo el proceso evolutivo es que son los átomos más sencillos (hidrógeno, oxígeno, carbono, … ) los que protagonizan el desarrollo de un nuevo y superior ámbito evolutivo, el molecular, mientras que los más poderosos, como el uranio, con sus 92 protones, ni siquiera se soporta a sí mismo y se descompone hasta quedarse con  los 82 protones del plomo.

El problema es que tardó en saberse la condición cancerígena de las partículas resultantes de esa descomposición. Por eso el matrimonio Curie manejaba sin las debidas precauciones el radio y el polonio, con 88 y 84 protones respectivamente. Cuando se supo, se empezaron a tomar medidas y en España se confeccionó un mapa con los suelos conformados por compuestos de uranio para que al construir sobre ellos se cumplieran una serie de condiciones que evitaran los efectos malignos de las radiaciones.

Eso ya se sabía cuando en 1939 Einstein escribió al presidente Roosevelt, incitándole a que Estados Unidos desarrollara de inmediato su propio programa nuclear, lo que condujo a que se iniciara el Proyecto Manhattan y la construcción de las primeras bombas atómicas. La razón aducida fue que Alemania estaba investigando en ello y no se podía permitir que se adelantara. Se trataba pues de una carrera por el poder, por el poder destructivo, y por eso el uranio ya no parecía suficientemente poderoso y la segunda bomba fue de Plutonio, con dos protones más que el uranio  y se estuvo probando hasta con once protones más.

La negatividad nuclear no sólo procede de su inmensa capacidad de destruir y matar, sino de la propia dinámica interna de la materia, que hace que la evolución universal avance a partir de lo más pequeño y sencillo, mientras lo más poderoso no encuentre vías de colaboración para algunos de sus componentes que vagan por la Tierra sin saber con quién entrelazarse para al final hacerlo con quien provoca el cáncer, la metástasis y la muerte. El mal era tan evidente y extendido que  logró la unanimidad de la prohibición de las pruebas nucleares en la atmósfera, en el mar y en el suelo. Pero no se ha logrado acuerdo para desmantelar las centrales nucleares, sino que incluso se pretende que sean calificadas y subvencionadas como verdes, cuando es notorio el problema de los residuos y ls gravísimas consecuencias de sus accidentes.

 

07 Nuevo Paráclito

Es evidente que el acuerdo de prolongar la vida de las centrales nucleares es contrario a la necesidad de asegurar un futuro en el que se minimicen las radiaciones nucleares y el consumo de productos no renovables y renovables y se sigue confiando el progreso en el incremento del producto bruto, cuando lo que se precisa es un cambio cultural global y radical del conjunto de la humanidad que sitúe sus interacciones en una dinámica de confianza y aprecio en lugar del enfrentamiento y la competencia.

El doctor Stuart Hameroff y el físico matemático, Roger Penrose, han trabajado desde 1996 en lo que llaman “teoría cuántica de la consciencia”. Según ellos, el alma se localiza en unos microtúbulos dentro de las células cerebrales, que ejercen como canales para transferir la información cuántica responsable de la consciencia y del universo inconsciente. Cabe preguntarse si hubiera sido más efectivo investigar sobre las células cardíacas, pues la sangre es para el organismo animal, como el agua para el biológico, y hay quien considera que en el ámbito cuántico los sentimientos influyen más que los pensamientos.

Así pareció entenderlo el Papa Francisco, cuando marchó a Canadá cinco días para pedir perdón a los aborígenes norteamericanos por el trato que recibieron sus hijos por parte de los sacerdotes católicos que quisieron apartarlos de sus primitivas tradiciones. “Me duele pensar que algunos católicos hayan contribuido a las políticas de asimilación y desvinculación que transmitían un sentido de inferioridad, sustrayendo a comunidades y personas sus identidades culturales y espirituales, cortando sus raíces y alimentando actitudes prejuiciosas y discriminatorias.”

Hay una diferencia profunda entre los individuos que pertenecen a una comunidad que comparte un entorno en el que hunde sus raíces en hechos y leyendas de hace cientos y miles de años y que, verbalmente, se han ido transmitiendo, modificando inconscientemente, adaptándolas a los cambios de su entorno, a sus nuevas necesidades y habilidades, pero manteniendo su condición de cosmología común y de norma de comportamiento personal y colectivo, de aquellos otros que llegan a un lugar huyendo del hambre y de la guerra, y se encuentran rechazados por unos, explotados por otros, sin conocer su lengua y sus costumbres, diferentes a las que ellos traen.

Podríamos seguir enumerando situaciones diferentes hasta comprender a toda la humanidad, puesto que, en definitiva, el que es diferente es el individuo humano y tiende a dejar constancia de su singularidad, lo que muestra la gran dificultad de lograr un sentimiento universal, pues aunque el pensamiento vaya por detrás, tendrá que contribuir al acercamiento y la mutua comprensión a ello tiene que contribuir el disponer de un principio existencial en el que tengan cabida todas las singularidades.

 

08 El lenguaje matemático

El lenguaje matemático parece ser el mejor situado para cumplir esa función, y dentro de él mi representación de la unidad compleja parece poder explicar lo esencial de los sucesivos ámbitos existenciales del proceso evolutivo universal. Así la unidad imaginaria i representa al individuo, a cualquier individuo, tanto al cuanto de Planck, como al individuo humano, como a Humgaya, el planeta Tierra, si llega a desarrollar un sentimiento de unidad solidaria entre todos los individuos que la conforman. La unidad real 1, representa al entorno, al entorno abierto y universal, pero compartido con una n que tiende al infinito y, en consecuencia, a compartirlo con un creciente número de individuos que hace que disminuya la participación efectiva de cada uno en el todo.

El que n tienda al infinito, significa que se inicia con el cero. Esto no se considera en la Espiral de Fibonacci que se inicia con dos unos. El caso de Fibonacci y su modelo de reproducción de conejos, es un ejemplo claro de la imprecisión de los inicios y desarrollos del lenguaje matemático, así como la relación áurea, representada en un principio por la relación 8/5 = 5/3, que equivale a 1,6 = 1,66, pero que sirvió para construir con gran precisión el pentáculo, entrelazando arcos de 8 y de 5.

El que la relación del individuo con el entorno se inicie con i + 1/0, significa que se trata del encuentro entre dos infinitos, uno interno, subjetivo, personal, propio de cada individuo y el otro abierto a la inmensidad del vacío, en el que los individuos buscan entrelazarse para conformar individualidades superiores, que se van entrelazando a su vez formando los diversos cuadrantes de la Espiral de Fibonacci.

 

09 Posible desenlace

Es de esperar que los progresos que se están logrando en la comprensión del entrelazamiento cuántico y de las redes  cuánticas, acabe por demostrar de forma evidente que es la colaboración lo que promueve el progreso evolutivo del Universo Complejo, mientras que los enfrentamientos son la causa de la degradación.

El Paráclito vincula al Padre con el Hijo y éste anuncia que tras él vendrá quien entrelace a la humanidad. El hecho de que su primera manifestación sea concediendo a los apóstoles el don de comunicarse con la lengua de los otros, es altamente significativo del lugar que las lenguas vernáculas han desempeñado, desempeñan y desempeñaran en la armonía de los distintos pueblos con su entorno singular.

Pero la continuidad del proceso evolutivo ha mostrado que la intencionalidad consciente y manifiesta de los individuos en su adecuado desarrollo, como prueba la actuación de Greta Thunberg ante el  cambio climático, pero su ineficacia se muestra en que mientras ella se negó a utilizar el transporte aéreo para desplazarse, las naciones pugnan por incrementarlo incluso para cuestiones de discutible prioridad, como es el caso del turismo y que, en todo, caso disponen de alternativas mucho menos contaminantes y más renovables.

En el punto 19 de mi primer escrito sobre el Paráclito, ya planteaba la diferencia entre movilizar a la juventud para pedir a los que tienen el poder, que realicen los cambios necesarios y movilizar a la juventud para que realice en sí misma los cambios que se precisan, aprendiendo y utilizando plenamente el Criollo Escrito Mundial.

Es necesario insistir en esta segunda movilización por las inmensas ventajas que aporta:

  1. No se trata de una acción de protesta que requiera huelgas y manifestaciones para hacerse notar, sino de un incremento de cultura, sencillo y fácil, que necesita extenderse y compartirse.
  2. Ni se trata de combatir las lenguas poderosas, que pueden continuar ejerciendo en su propio ámbito, sino mostrar que ya no es necesario que invadan otros ámbitos.
  3. Si el tipo de lengua utilizada para el Criollo Escrito Mundial, además de su sencillez contiene en sí misma un mensaje que afecta positivamente a la raíz profunda de los sentimientos, el que pueda ser  plenamente compartida por todos, puede producir el mayor cambio cultural que haya experimentado la humanidad.
  4. Es posible que los efectos no sean sólo sobre los sentimientos, sino sobre los mensajes inconscientes que afectan a órganos como la Matriz Extracelular, provocando un ordenamiento adecuado que evitara la metástasis

 

10 Conclusión gráfica

Como dicen que una imagen dice más que mil palabras, termino con dos imágenes: la que se está utilizando para representa el entrelazamiento cuántico y la que, quienes manejan el Gran Colisionador de Hadrones, aseguraron que contiene la partícula divina, el bosón de Higgs.

 

 

 

 

 

 

Lo que se puede completar con la lectura del artículo de Pavel Kroupa en Internet.

Un comentario

  • carmen

    Pues ahí va mi opinión y con todo mi respeto a diferentes formas de pensar, no tengo otra, también deseo que se respete lo que pienso aunque a veces no lo consiga.

    Lo que no se puede hacer es convertir a la ciencia en una religión. Porque si algo tiene es que evoluciona según los conocimientos, los descubrimientos. No son verdades eternas e inamovibles, gracias a Dios, sería imposible avanzar. Con la palabra ciencia me está sucediendo un poco lo que me produce la palabra Dios, un cierto desasosiego porque no entiendo qué significado le da cada persona que la nombra.

    Lo que no cabe duda, creo, el camino del descubrimiento de cómo funciona la realidad que nos rodea, incluso cómo lo hace nuestro propio cuerpo , ha sido y será un camino evolutivo donde han participado cabezas espectaculares.

    Ha habido siempre lucha de EGOS cuando se enfrentan dos teorías diferentes para explicar un mismo hecho. Pues claro. Los científicos, otra palabra que me rechina, son seres humanos con nuestra manera de ser. Cabezones. El tiempo siempre dará la razón al que esté en el camino correcto. El tiempo y el trabajo de otros compañeros. La realidad se impone.

    De ahí a , no sé cómo decir, denostar a auténticos gigantes de este campo de conocimiento, no lo entiendo, porque es un camino evolutivo. Nadie parte de cero. Volvería a inventar la rueda. No tendría otra. Es que el conocimiento humano no es una religión,insisto, es otra historia. Y se aprende precisamente de los errores. Y de cuando algo no encaja tener el valor de decir, lo diga quién lo diga, esto no es así. De ahí a minusvalorar el trabajo de toda la humanidad hay una diferencia abismal.

    Ahora está como de moda el decir Einstein no tenía razón, o Einstein sí tenía razón. Vamos a ver. Einstein no es  Dios, en absoluto, pero un gigante de eso que se llama ciencia, a ver. No creo que nadie lo dude. Y quién lo haga, pues que lea un poquito. En este momento hay como dos tendencias enfrentadas, la línea de Einstein y la cuántica, pero la cuántica llevada al paroxismo. No logro entenderla. Sorry. A lo más que llego es a distinguir entre fermion y bosón. No más, pero haré un esfuerzo. El problema  es la cantidad de lenguaje algebraico, de lenguaje matemático con el que me encuentro. Son ecuaciones demasiadisimo complicadas para mí. Por eso estoy buscando a alguien que me explique la segunda revolución cuántica, pero como los maestros hacemos con los niños. Bajando a la profundidad y llegando al intríngulis del tema y ser capaz de explicarlo de manera que mi cabeza entienda dos cosas, el porqué de esa búsqueda, qué no encajaba para buscar un camino alternativo y a la conclusiones a las que, de momento, se ha llegado.

    Pues no. La ciencia no es una religión. No hay que denostar a ningún profeta equivocado. Bien al contrario. Se merecen todo mi respeto, mi admiración. No hay que bajar de la peana nadie, lo que no hay es que subirlos.

    Y, por supuesto, el que quiera Demostrar la existencia de Dios por el camino de la ciencia, o sea, vamos a ver, es que nadie demanda eso. Únicamente pedimos que no nos pidan creer algo que, a estas alturas es imposible aceptar, aunque lo fuese en otro momento, ya no es posible. Con eso tenemos suficiente.

    Un saludo cordial a todos.