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Teología de la Descolonización, 1/7

Como en otras ocasiones encargué a un profesor y amigo del Consejo de Dirección de Iglesia viva un estudio sintético de lo que, según muchos, esta sustituyendo a la Teología de la Liberación tan presente y activa en el siglo pasado, a partir de la obra de Gustavo Gutiérrez y la Asamblea de Medellín en 1968. Se trata de la Teología de la Descolonización que, sobre todo desde principio de este siglo, está surgiedo en varias partes del mundo aportando ideas y fuerza interior a muchos movimientos emancipadores que hoy necesita nuestro mundo más que nunca. Quisiera dedicar este estudio a Oscar Valera, que discrepa conmigo más por lo que pienso que por lo que hago. En el estudio se cita a su amigo, el desaparecido Enrique Dussel, como uno de los promotores de este nuevo abanico de teología o teologías emancipadoras. Aunque sigo creyendo que más que con ideas es con espíritu y fe como se realian verdaderos pogresos de humanidad. Como el estudio es extenso, lo divideremos en siete entregas a lo largo de esta semana, para no diferirlo demasiado de este principio de marzo con tanto suspense. AD.

I. Introducción: Contexto y orígenes de la Teología de la Descolonización

A. Definición inicial y propósito fundamental


La teología de la descolonización es una corriente teológica crítica que surge del reconocimiento de que la «colonialidad», entendida como el legado persistente del colonialismo histórico, no se ha de limitar a la crítica de este, sino que debe enfocarse en la «colonialidad mediante las estructuras del poder, del saber y del ser», un concepto clave acuñado por Aníbal Quijano. Sigue moldeando profundamente el mundo contemporáneo y, de manera crucial, la teología y la Iglesia misma. No se trata solo de reconocer el fin formal de los imperios coloniales, sino de comprender cómo las estructuras de poder, las formas de conocimiento y las maneras de ser impuestas durante la era colonial siguen operando y perpetuando desigualdades en el presente.


Su propósito fundamental es descolonizar la teología cristiana en su totalidad: esto implica un proceso radical de revisión y transformación de sus métodos, contenidos, instituciones y prácticas. La teología descolonizadora no busca simplemente «añadir» una perspectiva descolonizadora a la teología existente, sino reconstruir el pensamiento teológico desde sus cimientos, cuestionando sus presupuestos eurocéntricos y coloniales. El objetivo es hacerla relevante y liberadora en contextos profundamente marcados por la experiencia colonial y sus secuelas.

En esencia, la teología de la descolonización busca reconstruir el pensamiento teológico desde las perspectivas y experiencias de los pueblos y grupos subalternizados por el colonialismo. Esto significa tomar en serio las voces, las historias, los saberes y las luchas de aquellos que han sido históricamente marginados y oprimidos por el sistema colonial. Al hacer esto, la teología descolonizadora aspira a ofrecer una voz profética contra las injusticias sistémicas que persisten en el mundo actual, y a promover una liberación integral que abarque lo político, económico, social, cultural, epistémico y espiritual. No se trata solo de una liberación individual, sino de una transformación profunda de las estructuras y relaciones de poder que perpetúan la colonialidad. Esta liberación busca la plena realización de la humanidad en su diversidad, respetando las diferencias culturales y promoviendo la justicia para todos.

B. Raíces históricas y teológicas

  • Influencia de la teología de la liberación

La teología de la descolonización emerge directamente del fértil terreno de la teología de la liberación latinoamericana, africana y asiática. Comparte con ella elementos fundamentales, como su opción preferencial por los pobres y oprimidos, que en la teología descolonizadora se amplía para incluir a los «colonizados» y «racializados»; su método de reflexión teológica a partir de la praxis, es decir, la prioridad de la acción transformadora sobre la mera reflexión teórica; y su crítica radical a las estructuras injustas que generan opresión y desigualdad.

Sin embargo, la teología de la descolonización profundiza en la crítica de la dominaciónenfocándose específicamente en la dimensión colonial del poder que subyace a muchas formas de opresión. Mientras que la teología de la liberación se centró inicialmente en la opresión de clase, la teología descolonizadora amplía el análisis para incluir la opresión racial, cultural y epistémica que son legados directos del colonialismo. Reconoce que la opresión no es unidimensional, sino que opera a través de múltiples ejes interconectados.

Autores como Enrique Dussel, desde la filosofía de la liberación, han sido pioneros en analizar la «colonialidad del poder» y «del saber», conceptos que se han vuelto centrales para la teología descolonizadora. Dussel, por ejemplo, en su obra Filosofía de la Liberación ya criticaba la «razón moderna» como una razón imperial y eurocéntrica. La obra de Luis N. Rivera Pagán es crucial en este puente entre teología de la liberación y descolonización. Tanto su trabajo clásico sobre la colonización de las almas en Puerto RicoEvangelización y Violencia: La Conquista de América, que muestra la intrínseca conexión entre la misión cristiana y la violencia colonial, como su obra reciente sobre esta teologíaTeología descolonizadora, son testimonio de esta línea de continuidad y profundización. Rivera Pagán explora cómo la teología de la liberación puede enriquecerse con la perspectiva descolonizadora, y viceversa, para ofrecer una crítica más integral de la opresión.

 

  • Impacto de los movimientos de descolonización política y cultural del siglo XX

Los movimientos de independencia y descolonización política en África y Asia, así como las luchas por los derechos civiles y la justicia racial en las Américas, proporcionaron un contexto social y político fundamental para el surgimiento de la teología descolonizadora.  Estos movimientos, que desafiaron el orden colonial establecido, visibilizaron la persistencia de estructuras de dominación incluso después de la independencia formal. Demostraron que la descolonización política era solo el primer paso, y que se necesitaba una descolonización no solo política, sino también cultural, económica y epistémica para lograr una verdadera liberación.

Pensadores como Frantz Fanon (con obras como Los Condenados de la Tierra y Piel Negra, Máscaras Blancas) y Aimé Césaire (con Discurso sobre el Colonialismofueron cruciales para comprender las dimensiones psicológicas y culturales del colonialismo y para inspirar la lucha por la liberación integral. Fanon analizó profundamente el impacto psicológico del racismo y la colonialidad en la subjetividad de los colonizados, mientras que Césaire denunció la brutalidad y la deshumanización inherentes al sistema colonial. La teología descolonizadora se nutre directamente de este legado de pensamiento crítico y acción transformadora, retomando sus análisis y ampliándolos al ámbito teológico. Figuras como Walter Rodney (Cómo Europa Subdesarrolló África) y Ngũgĩ wa Thiong’o (Descolonizar la Mente) también fueron fundamentales para entender las dimensiones económicas y lingüísticas de la descolonización.

  • Reacción crítica al eurocentrismo y la colonialidad del saber teológico

La teología de la descolonización es, en esencia, una reacción frontal al eurocentrismo que ha permeado la teología occidental durante siglos. Denuncia cómo la teología hegemónica ha sido cómplice del proyecto colonial, legitimando teológicamente la expansión europea, la esclavitud, la explotación y la imposición de una visión del mundo y de Dios desde una perspectiva europea, blanca y masculina. La teología occidental, en su desarrollo moderno, ha estado intrínsecamente ligada al proyecto de la modernidad occidental, que es inseparable del colonialismo. La teología descolonizadora señala cómo la teología occidental ha presentado sus categorías, métodos y presupuestos como universales y neutrales, cuando en realidad son productos de una historia y una cultura particular: la europea. Esta pretensión de universalidad ha servido para invisibilizar y descalificar otras formas de pensar y hacer teología, especialmente las que surgen desde las experiencias y contextos del Sur Global. La teología descolonizadora denuncia esta «violencia epistémica» inherente al eurocentrismo teológico.

 

  • El impacto de los estudios postcoloniales, descolonizadores y la teoría crítica

La emergencia de los estudios postcoloniales y, posteriormente, descolonizadores en el ámbito académico, especialmente desde los años 80 y 90, fue crucial. Autores como Edward Said, Gayatri Chakravorty Spivak, Homi K. Bhabha y, dentro del pensamiento descolonizador latinoamericano, Walter Mignolo, Aníbal Quijano, Ramón Grosfoguel y Nelson Maldonado-Torres, desarrollaron marcos teóricos que analizan la persistencia de la colonialidad en el lenguaje, el conocimiento, la cultura y las estructuras de poder global. La teoría crítica, especialmente la Escuela de Frankfurt, también aporta herramientas conceptuales para analizar las formas de dominación y la ideología.

En concreto, intelectuales como Edward Said, con su obra seminal «Orientalism»y V.Y. Mudimbe, con su análisis en obras como The Invention of Africa y The Idea of Africahan desvelado los mecanismos mediante los cuales el saber occidental ha construido representaciones distorsionadas del «otro» colonial, perpetuando relaciones de poder desiguales. Said mostró cómo «Oriente» fue construido discursivamente por Occidente como una alteridad inferior y exótica, legitimando así el dominio colonial. Mudimbe analizó cómo África fue conceptualizada por el pensamiento occidental a través de categorías coloniales que la reducían a un objeto de estudio y control. El concepto de «violencia epistémica», desarrollado por Gayatri Chakravorty Spivak y retomado en la teología descolonizadora, describe cómo el sistema de conocimiento occidental, incluyendo la teología, silencia, marginaliza y descalifica las formas de saber de los pueblos colonizados. Esta violencia epistémica opera a través de la imposición de categorías, marcos conceptuales y narrativas eurocéntricas que no reconocen la validez de otras epistemologías. La teología descolonizadora busca deconstruir este «saber colonial» en el ámbito teológico, y construir un saber teológico más justo, plural y relevante para el mundo postcolonial. Esto implica un giro epistemológico que reconozca y valore las epistemologías del Sur como fuentes legítimas y necesarias para la teología.

 

  • El rol de movimientos sociales indígenas, afrodescendientes y feministas del Sur Global

Las luchas y epistemologías de los pueblos indígenas, afrodescendientes y movimientos feministas del Sur Global son fuentes vivas de la teología de la descolonización. Estos movimientos han desafiado históricamente el eurocentrismo y el racismo, reivindicando sus propias cosmovisiones, saberes ancestrales y formas de resistencia. La teología de la descolonización busca dialogar y aprender de estas experiencias y conocimientos.

 

La crítica a la «colonialidad del poder, del saber y del ser»

Este concepto central del pensamiento descolonizador latinoamericano, especialmente desarrollado por Aníbal Quijano, articula la idea de que la colonialidad no es solo un sistema político-económico histórico, sino un patrón de poder que opera en múltiples dimensiones:

 

    • Colonialidad del poder.Se refiere a las jerarquías raciales y geopolíticas que estructuran el sistema-mundo moderno, donde el «Occidente» (Europa y Estados Unidos) mantiene una posición dominante sobre el «Sur Global».
    • Colonialidad del saber. Implica la imposición del conocimiento occidental como universal y superior, invalidando o marginalizando otras formas de saber, incluyendo las epistemologías indígenas, africanas, asiáticas, etc. Esto conlleva una «violencia epistémica» que silencia y descalifica las voces y experiencias de los colonizados.
    • Colonialidad del ser. Se refiere al impacto profundo de la colonialidad en la subjetividad y la identidad de los pueblos colonizados, generando sentimientos de inferioridad, alienación cultural y deshumanización. El racismo y la discriminación son expresiones de esta colonialidad del ser.


C. Desarrollo de los conceptos clave iniciales

  • Colonialidad del poder

    • Crítica a las estructuras de poder neocoloniales y globales. Se analiza cómo las estructuras de poder coloniales persisten en el mundo contemporáneo bajo formas neocoloniales y globales. Se critica el sistema-mundo capitalista, las instituciones financieras internacionales, las corporaciones transnacionales, y las relaciones de poder geopolítico que mantienen la desigualdad y la dependencia del Sur Global.
    • Lucha por la autodeterminación y la soberanía de los pueblos. Se defiende el derecho a la autodeterminación y la soberanía de los pueblos, especialmente de los pueblos indígenas y las naciones del Sur Global. Se apoya la lucha por la justicia económica, la soberanía alimentaria, la autodeterminación política y cultural, y el derecho a la libre determinación de los pueblos.
    • Transformación de las instituciones religiosas para que sean espacios de descolonización. La teología de la descolonización interpela a las instituciones religiosas, incluyendo las Iglesias, para que se conviertan en espacios de descolonización. Esto implica revisar sus propias estructuras de poder, descolonizar sus prácticas litúrgicas y pastorales, promover la justicia racial y social dentro de sus comunidades, y apoyar las luchas descolonizadoras en la sociedad.
    • Justicia económica y ecológica descolonizadora. Se vincula la descolonización con la justicia económica y ecológica. Se argumenta que el sistema capitalista globalizado, heredero del colonialismo, es intrínsecamente injusto y depredador del medio ambiente. Se busca una justicia económica y ecológica que sea descolonizadora, es decir, que tenga en cuenta la perspectiva de los pueblos del Sur Global, que reconozca la deuda ecológica del Norte con el Sur, y que promueva modelos de desarrollo alternativos y sostenibles.

 

  • Colonialidad del saber
      • Imposición de la epistemología occidental como universal y superior, invalidando o subalternizando otros sistemas de conocimiento, cosmovisiones y formas de saber de los pueblos colonizados.Esta imposición epistemológica es una forma de violencia que silencia y marginaliza las voces y los saberes no-occidentales. La ciencia, la filosofía y la teología occidentales se presentan como «universales», pretendiendo ser objetivas y válidas para todos los contextos, mientras que los saberes indígenas, africanos, asiáticos, etc., son relegados a la categoría de «locales», «tradicionales» o incluso «supersticiosos». La colonialidad del saber opera a través de instituciones como la educación, los medios de comunicación, las universidades y las iglesias, que reproducen y legitiman el conocimiento occidental como la única forma válida de saber. Esto tiene consecuencias concretas en la producción de conocimiento teológico, donde la teología occidental se considera la norma y las teologías del Sur Global a menudo son vistas como «contextuales» o «particulares» y, por lo tanto, menos relevantes o universales.

 

      • Crítica al eurocentrismo en la producción de conocimiento teológico. Se denuncia el eurocentrismo como un sesgo fundamental en la producción de conocimiento teológico occidental. Se argumenta que la teología occidental ha construido sus categorías, métodos y narrativas desde una perspectiva europea, ignorando o descalificando otras formas de pensar y hacer teología.

 

      • Validación de las formas de saber y hacer teología desde las periferias. La teología de la descolonización busca validar y promover las formas de saber y hacer teología que surgen desde las periferias del sistema-mundo, es decir, desde las experiencias y contextos de los pueblos colonizados. Esto implica dar voz a los teólogos y teólogas del Sur Global, reconocer la riqueza teológica de las culturas no-occidentales, y desarrollar metodologías teológicas que sean sensibles a la diversidad epistémica.

 

      • Pluralismo epistemológico y metodológico.Se defiende un pluralismo epistemológico y metodológico en la teología, reconociendo que no existe una única forma válida de producir conocimiento teológico. Se promueve la diversidad de métodos, enfoques y perspectivas, valorando tanto el rigor académico como la sabiduría popular, tanto la reflexión teológica sistemática como la narración de experiencias, tanto el análisis conceptual como la expresión artística y ritual.

 

      • La «desobediencia epistémica» como acto teológico.El concepto de «desobediencia epistémica», acuñado por Walter Mignolo, se refiere a la necesidad de resistir y desafiar las normas y categorías del conocimiento eurocéntrico, para abrir espacio a otras formas de saber y pensar. En la teología, la desobediencia epistémica puede implicar cuestionar las categorías teológicas tradicionales, reinterpretar las Escrituras desde perspectivas no-hegemónicas, y desarrollar lenguajes teológicos que sean relevantes y significativos para los contextos descolonizadores.
  • Colonialidad del ser

      • Impacto profundo del colonialismo en la subjetividad y la identidad de los individuos y colectivos colonizados.Va más allá de la opresión material y económica, y se adentra en la dimensión existencial y psíquica de la colonización. Implica la internalización de la inferioridad racial y cultural, la negación de la propia historia y cultura, y la alienación ontológica. El colonialismo no solo explota cuerpos y recursos, sino que también deshumaniza y despoja de su «ser» a los pueblos colonizados. Esto se manifiesta en sentimientos de vergüenza cultural, pérdida de autoestima, crisis de identidad, y la internalización de las categorías y valores impuestos por el colonizador. La colonialidad del ser se expresa en el racismo internalizado, la discriminación racial, la violencia epistémica, y la negación de la dignidad y la humanidad de los pueblos colonizados. Nelson Maldonado-Torres ha profundizado en este concepto en su artículo «On the Coloniality of Being» [La colonialidad del ser].
      • Análisis del impacto psicológico y espiritual de la colonialidad.Se analiza cómo la colonialidad ha afectado la psique y la espiritualidad de los pueblos colonizados, generando traumas intergeneracionales, complejos de inferioridad, alienación cultural y crisis de identidad. Se reconoce el daño psicológico y espiritual causado por el racismo, la discriminación y la negación de la cultura propia.
      • Procesos de sanación y reparación identitaria:La teología de la descolonización busca contribuir a los procesos de sanación y reparación identitaria de los pueblos colonizados. Esto implica reconocer y validar las identidades culturales y religiosas que han sido históricamente devaluadas, promover la autoestima y el orgullo cultural, y apoyar las iniciativas de revitalización cultural y lingüística.
      • Reconstrucción de identidades culturales y religiosas descolonizadas:Se busca la reconstrucción de identidades culturales y religiosas que sean liberadas de la internalización de las normas y valores coloniales. Esto implica un proceso de autoafirmación, reapropiación de la historia propia, y resignificación de las tradiciones culturales y religiosas desde una perspectiva descolonizadora.
      • La lucha contra el racismo y la discriminación como imperativo teológico. La lucha contra el racismo y la discriminación en todas sus formas se considera un imperativo teológico central. Se denuncia el racismo como un pecado estructural y personal, y se llama a la conversión y la transformación de las actitudes y prácticas racistas. La teología de la descolonización busca contribuir a la construcción de sociedades antirracistas y justas.

 

  • Episteme colonial

 Se refiere al sistema de conocimiento y representación del mundo que se construye desde la perspectiva colonial. Es el marco conceptual y cognitivo que sustenta la colonialidad en todas sus dimensiones. Caracterizado por la jerarquización racial, que establece una jerarquía entre «razas» donde la «raza blanca» se considera superior; la dicotomía civilización/barbarie, que opone la «civilización» europea a la «barbarie» de los pueblos no-occidentales; el eurocentrismo, que coloca a Europa en el centro del mundo y de la historia; y la negación del «otro» como sujeto de conocimiento. La episteme colonial produce un conocimiento que justifica y legitima la dominación colonial, presentando el mundo desde una perspectiva eurocéntrica y racista. Es un sistema de pensamiento que invisibiliza y descalifica las epistemologías no-occidentales, y que perpetúa la colonialidad del saber.

 

  • Descolonizar

Se refiere al proyecto de resistencia y transformación que busca desmontar la colonialidad en todas sus dimensiones (poder, saber, ser). No se trata solo de un proceso de crítica y denuncia, sino de un proyecto activo de construcción de alternativas. Implica la reconstrucción de epistemologías propias, es decir, la revalorización y revitalización de los saberes y cosmovisiones de los pueblos colonizados; la revalorización de las culturas y saberes subalternizados, reconociendo su riqueza y validez; la lucha por la justicia social y la autodeterminación, buscando la transformación de las estructuras de poder injustas y la recuperación de la soberanía de los pueblos; y la construcción de un mundo más justo y pluriversal, donde se reconozca y respete la diversidad cultural y epistémica, y donde se promueva la igualdad y la justicia para todos. La descolonización es un proyecto en curso, que requiere un compromiso constante con la crítica, la reflexión y la acción transformadora.

 

 

 

4 comentarios

  • Oscar Valera

    <a href=»https://www.youtube.com/watch?v=ph7vUEp4McM» rel=»nofollow ugc»>https://www.youtube.com/watch?v=ph7vUEp4McM</a&gt;

  • Veronica pojmaevich

    Gracias! Gracias! Gracias! no he podido responder a tu comentario Antonio porque no me dejaba la aplicación! Pronto te enviaré un proyecto en el q ando últimamente en sintonía c lo q acabas de publicar!

    Desandar la historia capa por capa; quien estuvo primero? Que desarrollo podría haberse dado de no aparecer algo colonizador? Cómo podrían haber convivido en simbiosis o parentezco sanamente enriqueciéndose mutuamente las distintas culturas q entraban en contacto? (La cultura minoica no guerrera tuvo un desarrollo excepcional por compartir c otras culturas y así desarrollar creatividad; no se trata de atrincherarse en la propia identidad sino de un intercambio enriquecedor pero sin dominación, un dar y recibir libre q permita una sinergia para todos exponencial en vez de una destrucción o colonización) [juegos de imaginación al estilo de la peli Efecto mariposa]y a futuro, como rescatar experiencias del estilo de la cultura minoica del pasado para pensar cómo ciencia ficción futuros alternativos más sanos de evolución sana continua? ando leyendo “seguir c el problema” de Donna haraway: aceptar lo q hay pero sanear y pensar el futuro al estilo ciencia ficción: siempre me gustaron estas pelis! Sabías q hay un libro secuencia de la peli ET q leí en mi adolescencia donde muestra su planeta q es sano por basarse en la inteligencia vegetal como muestra el libro “sensibilidad e inteligencia en el mundo vegetal” de mancusso y viola? Al leer todo esto me sentí inmersa en el discurso final q le da Dios a Job y la humildad de Job de hacer penitencia c cenizas y reconocer q Dios sabe…y que aliciente! Sentirse niños c un adulto q te respalda como corresponde! Mi cariño