
Hace tres años, cuando cumplí los 90, convoqué en zoom a un buen puñado de amigos que me habían acompañado en diferentes etapas de mi vida, para celebrar la efemérides. Agradecí su numerosa asistencia y testimonios de amistad. Al final de mi intervención inicial recordé que aún tenía entre manos dos proyectos que centraban mi atención, de los que no podía desentenderme mientras no hubiera una institución que garantizara la continuidad.
Uno era Iglesia Viva, cuya Asociación se ha reactualizado institucional y funcionalmente. Sigue su camino con plena autonomía, sin necesidad de mi gestión que duró cincuenta años.
El otro es este ATRIO, que seguía viendo necesario como lugar de encuentro y búsqueda en el momento actual del mundo y de las plurales instancias de sentido. Para su continuidad y desarrollo ulterior preveía yo la creación de una fundación que se encargara de la organización de recursos humanos y financieros que se requerían. Durante dos años, con un grupo de colaboradores que se sumaron al proyecto estuvimos poniendo los primeros pasos para ello, elaborando nuevos estatutos e iniciando los trámites para su constitución. Al final, hace un año, tuvimos que desistir del proyecto por falta de la acogida que habíamos planteado.
Hoy me encuentro escribiendo esta columna de los viernes que he iniciado en ATRIO y que continuará publicándose, si ningún compromiso, mientras yo pueda y Atrio siga activo. Tiene una finalidad muy concreta: explicar a todos los amigos que me siguen en qué voy concretando mi misión en el tiempo que queda a mi existencia humana, siempre ínfima y efímera: en dar testimonio, en mi nombre y en el de otras personas cercanas, de la fe personal que ha dado sentido a nuestra vida.
En esa tarea de dar testimonio de la propia fe es importante señalar en qué consiste y como se ha ido formando y depurando esa fe en cada uno. Es importante señalar vivencias muy concretas para ello. Tengo dificultad para escribir “mis memorias”, que no creo importarte aportar, pues mi personaje es perfectamente prescindible en la historia, como el de la mayoría. Pero es necesario “hacer memoria” de la propia vida, identificando aquellos momentos que fueron imprescindibles para dejar testimonio, eso sí, de mi fe personal y de la de algunos que me acompañaron.
En cada vida concreta de una persona cercana que me ha ayudado a depurar y fortalecer mi fe personal no puedo ver un modelo a imitar o a clasificar. Tampoco una receta para probar a reproducirla. Solo unas indicaciones de puntos de un proceso a seguir para conseguir la cumbre o la sima más profunda del propio yo, donde se encuentra el tesoro escondido del misterio.
Y para que eso se haga colectivamente en un simple blog (o gran plataforma digital como pensaba) no se trata de que cada uno exponga con detalle las vivencias de su vida, pero si que será necesario referirse a ellas, para mostrar el eco que tiene en uno mismo lo expresado por otro. Hoy me permito poner un ejemplo de cómo vivencias lejanas de otros suscitan la memoria (más que simple recuerdo) de otras que quedan viva en el alma (o cableado neuronal del cerebro, si alguien quiere).
Más que de revivencias provocadas por la lectura de mi nuevo compañero de cordada, Tomáš Halík, me voy a referir hoy a recuerdos lejanos de la infancia de Alexander Grothendieck que paradójicamente me han llevado a recordar la mía.
La herencia espiritual de Grothendieck
Grothendieck, nacido de una pareja de anarquistas apátridas, ateos, fue entregado en adopción temporal a la familia de un pastor evangélico alemán de Hamburgo, donde pasó la decisiva época de los 5 a los 11, sin casi contacto con sus padres que seguían a su aire participando en la guerra y derrota de España (1936-39). Sobre ese abandono y sobre otra ausencia de voluntad de vivir nada más nacer, del que le salvó el cariño de unas enfermeras y del que supo por su misma madre, entra muy a fondo en los tres capítulos autobiográficos que titula El Viaje a Memphis I-II y, en la edición última, III. Impresiona a quien consigue leerle a fondo cómo él une el enorme capital de humanidad recibida de sus padres en forma ideológica de la Gran Revolución anarquista y “la joya de familia” bien guardada pero infecunda de la extraordinaria iluminación tenida por su padre en la cárcel zarista[1]. Sus padres no pudieron o no se atrevieron a entrar en ella. Tal vez a Alexander correspondía desarrollar la doble herencia.
Pero desde niño tenía grabada una imagen de Dios. Él reflexiona posteriormente cómo en aquellos años sus padres adoptivos de Hamburgo fueron muy respetuosos, sin introducirle en la fe y la práctica religiosa luterana. Pero sí que se formó una imagen del “Buen Dios” que después descubriría en sí mismo y motivó la redacción de su último libro, La llave de los sueños. Ese Dios, huésped discreto en lo más profundo de su alma se le presentó en uno de sus sueños reveladores (él los tuvo, yo no, pero sí despertares luminosos tras sueños especialmente profundos). El buen Dión se le aparecía sentado al lado de Dios, dos señores con la cara de Rudi, el simple del pueblo, siempre ciudadano servicial, ayudando a resolver los problemas de los demás y haciendo con deshechos de la basura juguetes para todos lo niños[2].
Mi herencia espiritual
Mi vida parecía destinada a la vida clerical, con unos padres tan católicos y burgueses, con tan buena educación recibida. Fui educado desde los 7 a los 25 años en instituciones selectísimas de los jesuitas: Colegio de San José en Valencia, Seminario y Universidad Pontificia de Comillas-Catabria, Universidad Gregoriana de Roma. Hay quien viendo todo eso podría considerarme un fracasado o un débil de voluntad, por no haber escalado más altura académica o eclesiástica en mi vida. “Con el bien que podrías hacer a la Iglesia si te decidieras a algo tan sencillo como es cumplir con las normas”, me decía el inefable obispo González Moralejo, de quien era vicario episcopal (entra 1967 y 1969) para toda la zona de Valencia capital y la extensa zona de l’Horta Sud ahora víctima de la DANA[3]. No tenía él ni idea de hacia dónde iba ya entonces ya en mi escalada a cimas de fe personal más libre y comprometida.
Sin embargo, creo que precisamente de mis padres, católicos y burgueses, recibí yo los primeros impulsos hacia mi más profunda misión. La que he intentado siempre cumplir en mis tareas, incluido atrio, y que a veces no ha sido entendida. A veces me han llamado rojo y desertor. Otras hábil manipulador gatopardiano para que nada cambie. No me preocupa. Ahora solo quiero dar testimonio de la fe de fondo que ha guiado mi existencia, desde mi concepción hasta hoy, 93 años y nueve meses en total. Mis engendradores inmediatos (porque muchos otros, desde la rimera pareja de nuevos sapiens en el ódigo genetico y de Abraham en la genealogía de la fe, seguro que estarán conmigo, pues siempre confiaron en mí. Hoy voy a mencionar solo un detalle de lo heredado de mi madre[4].
Fue decisivo para toda mi vida el acompañarle, cuándo era aún seminarista en su visita a una de las casas del barrio de Nazaret de Valencia, donde se moría de tuberculosis la mujer y el hermano de un estibador portuario, LL, ateo y comunista a rabiar, con quien tuve una extensa amistad y un intercambio que me recordaban hace poco los escritos de Halík. Y la “Santa María” como la llamaba su arzobispo Marcelino, me enseñó mucho más sobre la vida real y las hipocresías clericales que lo que muchos creen si la consideran una burguesa católica rezadora de rosarios y visitadora de pobres.
Final
Deseo poder continuar con mi columna de los viernes, sin autocensurarme más que lo necesario en el futuro, aunque mi vida se esté encerrando cada vez en la intimidad. Se irán cortando vías de comunicación con tantas personas queridas, rostros que me han acompañado en diferentes épocas de mi vida. Unos estarán ya muertos, otros vivos. De todos podré ir sacando fuerzas de fe y pasión por la vida. Todos me acompañan en este viaje que no sé lo que durará hacia la auténtica plenitud humana, el renacimiento definitivo en Dios tras pasar por un nuevo ocultamiento en el seno de la madre Tierra, siempre fecunda de nuevas vidas y existencias humanas, con fe personal libre y comprometida.
NOTAS:
1] Para quien no conozca el texto con que su padre describió este acontecimiento que él conoció por su madre cuando tenía unos 14 años, vease en nº 28. Esplendor de Dios – o el pan y el aderezo en El Viaje a Memphis I (pdf de JA Navarro en su blog). Y la reflexión posterior de AG sobre sus padres en la Nota 15 La firma de Dios en Notas para La llave de los sueños–
[2] Véase el nº 29 Rudi y Rudi – o los indiscernibles. Está a continuación inmediatamente del número citado en la nota anterior.
[3] He de reconocer, sin embargo, que don Rafael González Moralejo fue una gran persona, tal vez el obispo español que mejor siguió e intentó aplicar el Concilio Vaticano II. Reproches parecidos a los suyos me dijo otra vez, confidencialmente otro gran amigo, gran persona y gran obispo, Teodoro Úbeda, compañero en los intentos de aplicar con Moralejo en nuestra diócesis de Valencia el Vaticano II (1966-19269).
[4] De mi padre, a quien todos reconocían que me parecía muchísimo, podría decir cosas sin fin. Hace años se me ocurrió que mi primer libro debería titulares Memorias de mi padre. Por lo menos él ya tiene entrada en Wikipedia, que es el gran Who is Who de hoy y de mañana. Y conste que no la hemos publicado ninguno de sus hijos o nietos.

Un abrazo muy agradecido, Antonio, por tu vida y tu acogida en Atrio e Iglesia Viva. Sabía de ti desde hace muchos años, por boca de Alberdi, Setién y Belda. Más tarde, por Demetrio Velasco y Javier Vitoria… y por otros, en el presente, como Carlos García de Andoain. Nosotros éramos la siguiente generación, la que os leía como guías de honestidad personal y rigor conceptual. Sólo quiero hacerte llegar mi cercanía agradecida para que sumes, mil veces, motivos de alegría a tu vida. Un abrazo.
Saludos muy cordiales, Antonio. Reitero mi gratitud por tu inclusión de toda diferencia como de todo lo que no era apto en la institución. Me refiero al artículo sobre Drewermann que publicaste el 1996, la sola revista que lo publicó.
Como también una llamada de identificación. Soy salesiano-no-jurídico y una de nuestras características es la GRATITUD.Por tanto, gracias por tu acogida honesta. Y a la par el haber podido publicar más de 60 artículos. Todo ello no tiene precio. Una LUZ que refleja e ilumina tu fe profunda en el Ser Humano. También me pregunto no tanto ¿Por qué? sino ¿Para que..? llegamos a esa década de los noventa. Una respuesta es para ser Rayos fuertes del SOL-LUZ.
Y concluyo felicitándote por tu onomástica de San Antonio. Un placer interior al leerte por la dinámica profunda que expresas desde la hondura de Jesús, como Cristo. y me atrevo a expresar, pues, y aún DUC IN ALTUM….
Me alegro, Jaume, que hayas recordado ese magnífico artículo tuyo en Iglesia Viva sobre Eugen Drewermann. Lo acabo de releer ahora, Que bien escrito por tí. Creo que merecería la pena que otras personas lo leyeran. Para eso hice el enorme trabajo de digitalizar toda lo colección para que no quedase solo en reconditos anaqueles de conventos, universidades o casas abadías. He aquí el enlace:
https://iviva.org/archivo/?buscar=drewerman
Otro día o tú o yo tenemos que hablar de este autor, verdadero profeta expulsado de la Iglesa, como decía hace poco un obispo alemán.
Es como si ya no existiera. La última información que tengo es la conferencia dada a un Lycée de París, hace unos tres años, a los bachilleres sobre Jesús.
Ya ni se le nombra…E hizo un gran trabajo…
La «institución eclesiástica», muchas veces, no respira LA BUENA NUEVA.
Y con el film CÓNCLAVE, muy buena película, no ayudará a depositar CONFIANZA…
Gracias, Antonio. No quiero que ‘ te desengañes ‘. Por favor… Lo único que quiero decirte es que no pienso así. Y si no te lo digo, no me quedo tranquila. Sin más. Te leo con atención. Te lo prometo. Gracias por tenerme en cuenta. Óscar. No entiendo a Juan. Lo he dicho mil veces. Habla en un lenguaje que no es para mí. Lo tengo clarísimo. Si a los sinópticos no los entiendo… A juan no te cuento. Así que directamente no lo leo
En cuanto a tu clase magistral de escritura, siento que no me puedas suspender. He pasado la edad. Alguna ventaja tenía que tener eso de cumplir años. Y con esto, lo dejo. Me sentía mal porque si guardo silencio creo que no soy honesta conmigo misma. Mi idea es otra. La mía, la mía, la mía… Y que cada cual, resuelva. Pero opinar… creo que se vale. Un saludo a todos. Gracias por aguantarme.
¡Ole!
¡Ole! (o más raramente ¡olé!) es una interjección española, que se utiliza coloquialmente para animar, aplaudir, o jalear.
Hola, Carmen!
Me vas a permitir que conteste a tu comentario, no colgándolo como responder que es lo que han hecho hasta ahora Oscar e Isidoro, sino como un nuevo comentario. Así consigo tal vez responder a los tres y continuar aclarando lo que expuse en mi columna donde no podía aclarar todo sobre presencia de Dios en todo lo creado y su presencia personal en mí, creado a su imagen como persona.
En el comentario de ayer por la tarde decías que me iba a sentar fatal lo que ibas a decir: que me desengañara, que los sueños y palabras con las que Dios o nuestro difuntos nos hablan, porque no provienen de Dios, sino de la propia imaginación y deseos. ¡En absoluto me sienta fatal, sino que te agradezco la sinceridad con la que te expresas. Siempre he defendido la libertad que tú y los demás tenéis en ATRIO para expresar libremente lo que sentís-pensáis-creéis. Y todo lo proceso en mi interior desde hace mucho tiempo. Hace poco leí en Halík algo así (no tengo tiempo de buscar la cita exacta): “En los años sesenta y setenta dialogaba continuamente con escépticos y ateos sobre mi fe. Hoy me es difícil pues no encuentro interlocutores. Los que encuentro han quitado ya de sus vidas las preguntas últimas, o por creer que ya ciencia las ha resuelto o por indiferencia yapatía. Pero sigo dialogando continuamente con el agnóstico o el ateo que hay en mí mismo”. Me pasa lo mismo. Esas dudas que expresas las sigo llevando dentro de mí, aunque me reafirme en mi confianza plena en Él que proviene de mi conocimiento espiritual y que pasa la prueba (¿cómo la del algodón?) de “razonabilidad” que le plantea el pensamiento lógico más crítico.
De todas formas, ten en cuenta que yo no me parezco a Grothendieck en su hábito de años en analizar sus sueños para encontrar en ellos alta comprensión matemática o conocimiento espiritual trascendente. En esto soy más como Légaut que habla de mociones interiores (eso sí, afloradas en el recogimiento o en despertar de un sueño profundo) que en teología anterior se llamaban “gracias actuales de Dios” y hoy podemos llamar experiencias de Dios, flashes instantáneos o insigths que provienen de lo que está en mí pero nunca puedo atrapar, de quien es un Él (o Ella) no un abstracto lo. Un Tu huidizo a quien a sigo buscando sin cesar hasta el final, a quien no puedo poseer totalmente y menos en exclusiva. Si quieres calificarme de loco me sentiré honrado, no insultado.
Para que no parezca que con mi corazón expreso más credulidad a ciertos fenómenos de la que tengo, que quede bien claro que nunca he dicho que sigue apareciéndose mi madre o algunas de las personas difuntas. Tampoco soy creynte de fenómenos milagrosos, estigmas o revelaciones particulares. Menos que otros, no solo neoconservadores sino declaradamente increyentes. Tengo presentes y vivos algunas cosas y palabras de personas, sacando de ellas luz e impulso vital para cada nuevo día que me toca vivir. Entre ellas están mis padres desde luego pero también están tantos compañeros de viaje a lo largo de mi vida, sobre todo los tres de mi actual cordada actual como he manifestado. Y ,sigo las huella de Jesús de Nazaret, la perenne ruta abierta y siempre actualizada hacia la realidad de Dios, no hacia su concepto tan deformado por los manipuladores de turno.
Y ya no puedo extenderme más. Pero i alguien quiere seguir con lo que aquí expreso, que entre y lea al menos los primeros párrafos de estos escritos que aquí señalo, dos míos y uno de Grothendieck:
· Contemplación para alcanzar amor. Último de una serie de seis entradas cuaresmales de 2019, repitiendo los Ejercicios que había dado en 2017 a los habituales de Lamiarrita. Es interesante leer hasta mis citas de Juan Luis Herrero y los comentarios que se sucedieron en ese hilo.
· Reflexiones para la Cuaresma de 2024. Comento anteriores artículos cinco años después
· Dios es el soñador, h, al menos los números 17 y 18.
A Oscar le digo que lo importante es el HACER, la obras más que la fe, pero el HACER presupone el SER. Algún día expondré un articulito de Marcel Légaut sobre Ser y HACER, al que dedicamos varias reuniones el año pasado en uestro grupo de lectura de Légaut en Valencia.
Y a Isidoro, gracias por acercarse tanto a la comprensión de lo que digo. Lo que sigue es si las hipótesis (¿científicas?) de Jung sobre los arquetipos del espíritu humano, como una “Alexia” o IA interior y heredada por los genes, es la última palabra o un dedo que indica a una realidad presente no solo en el origen del universo sino en el devenir de cada vida humana, dilema que vivió Jung, de quien es discípulo Halík a quien sé que estás leyendo.
Antonio, te leo:
“A Oscar le digo que lo importante es el HACER, la obras más que la fe, pero el HACER presupone el SER. Algún día expondré un articulito de Marcel Légaut sobre Ser y HACER, al que dedicamos varias reuniones el año pasado en nuestro grupo de lectura de Légaut en Valencia.”
1- Gracias por responder.
2- HACER – SER – HACER – SER …
¿No estás enterado que el SER fue lo que HICIERON
hace unos 2.500 años unos tipos que se atrevieron
a desafiar el HACER de los dioses?
No, Antonio, no; el SER es el que “pre-supone” al HACER;
no tu anacrónico ‘al revés’.
3- Tampoco te has enterado de lo que en muchísimos Comentarios
de tipo ‘filosófico’ vengo diciendo.
4- Entérate que yo te vengo ‘acompañando’ en tus HACERES.
¡Gracias!
-Gracias, Antonio, por esta nueva reflexión, que comparto, también espiritualmente. Y voy añadir-reiterar una obviedad: Si Dios existe -como creo- tiene que ser inevitablemente trascendente. Y ante lo trascendente la razón humana no alcanza tal dimensión. Puede intuirla, pero no más. Cuando creemos de verdad -que es más que un mero troquelado social-, cuando creemos en Dios es porque Él de alguna manera viene a nosotros… Por eso, en nuestras condiciones, caben las dudas y las incertidumbres…, compatibles con la fe. De modo que quien crea puede decir: Creo a pesar de mis dudas… e incertidumbres. Por eso, creer -creer de verdad- no es un condicionamiento social ni una apuesta como cuando se juega a la ruleta. Creer de verdad es un don, vivenciado en el interior, no la conclusión de un silogismo, ni siquiera de la ciencia… Sin embargo, creer, en nuestras circunstancias, -y pese a las dudas- es algo razonable, pero no una certeza racional comprobada. De ahí que sea muy acertado decir, suplicar humildes: Creo, pero ayúdame a creer, a creer cada vez mejor, purificando mi fe.
Ésta es mi reflexión, un poco improvisada, en torno a la fe y a las dudas. Ante el Dios necesariamente trascendente, la fe es inevitable. Y esto lo entiende la razón, si no hay obstáculos de suficiencias que ciegan. Aunque no lo vemos, Dios -el Dios del Amor-, está entre nosotros…, tanto que en Él somos… y vivimos…
-Conversando con algunos físicos teóricos, pude advertir que eso de la energía oscura -que no se entiende ni sabe explicarse-, pero que parece que sin ella no se explican ciertos fenómenos del Universo (la materia es mucho menor que esa energía oscura…, sin la que no se explica -insisto- la realidad…) Cuando Einstein eliminó el éter -por innecesario-, según algunos físicos, se pasó, y dejó más incertidumbres… Y aquí lo dejo. (En este tema no sé explicarme más ni mejor.)
Óscar………………. Claaaaaaaaaaroooo. Por supuesto. Lo que pensaba Jesús de donde sea, lo pensaba él. Y creía en el Dios que creía. Faltaría más que no pudiese creer en lo que quisiera. Qué tiene que ver? No recuerdo ninguna cita en los evangelios en la que se diga que Jesús soñaba con Dios. Sí en la que hablaba, por ejemplo, en el huerto, por favor, no me hagas esto. O en la cruz, en ese salmo tan precioso: aunque siento que me has abandonado, sigo creyendo que…
Pero no recuerdo ni una cita en donde diga, mi padre me ha dicho que…Sí recuerdo ese discurso maravilloso de Luther King, anoche tuve un sueño… Pero un sueño. Todos sabemos lo que es un sueño. Creo que no lees una palabra de lo que escribo. Y haces muy bien. Solamente digo obviedades y por lo visto, todo esto de la religión es muy muy muy complicado. Pues bueno. Que las mentes preclaras nos digan lo que tenemos que creer y nosotros decidiremos si nos lo creemos o no. Y nosotras. Buen día o lo que sea por allí.
Carmen, te leo:
“Faltaría más que no pudiese creer en lo que quisiera”
1°) Favor de usar los “signos de puntuación” que correspondan:
¿Debo leerte así para entenderte?
“¡Faltaría más que no pudiese creer en lo que quisiera!”
https://www.uoc.edu/portal/es/servei-linguistic/criteris/ortografia/puntuacio/index.html
………………………..
2°) TE RESPONDO
Eso que crees, PUEDES
a) quererlo (sería solo una opinión tuya) o
b) no quererlo (sería solo una opinión tuya);
lo que NO PUEDES es suprimirlo de tu vivir,
– es el SUELO que pisas al caminar
(ves tu caminar, no el SUELO que pisas)
3°) Favor de leer con atención lo que nos dicen:
A) Duato:
– Dos subtítulos comenzando con la palabra “HERENCIA”.
– LA Nota [4] “De mi padre, a quien todos reconocían que me parecía muchísimo, podría decir cosas sin fin. Hace años se me ocurrió que mi primer libro debería titulares Memorias de mi padre.”
B) Isidoro:
– Sobre el “Inconsciente colectivo” (Jung)
C) Llaguno:
– Sobre su mamá.
Y así seguiríamos …
………………………………
4°) Te leo:
“no recuerdo ni una cita en donde diga, mi padre me ha dicho que…”
Favor de leer todo el capítulo 14 de Juan.
¡Gracias!
Gracias, querido Antonio, por el testimonio de tu fe y de tus «obras»: tus grandes trabajos y logros en Iglesia Viva y en Atrio. Gracias por tus palabras que, espero, no sean una despedida, sino un hasta luego. Un fuerte abrazo
Gracias, querido Antonio, por tu carta personal, recordando nuestra relación amistosa. Gracias también por el testimonio de tu itinerario y vivencia de tu fe, que siempre es un referente para quienes estamos en ese caminar, como compañeros del mismo viaje. En particular deseo manifestarte mi reconocimiento por tu quehacer teológico, mantenido en la revista Iglesia Viva, alimento crítico y vivo repositorio de nuevos paradigmas teológicos que actualizaban la añeja teología y teodicea que nos enseñaron en los Seminarios.- También Atrio, como blog rápido de perspectivas actuales, es digno de reconocimiento. Creo que son dos grandes hitos, que te deben mucho y, como buenos frutos, apuesto por su permanencia en servicio de todas y todos. Un fuerte abrazo.
Antonio, sé que te va a sentar fatal, pero si no te lo digo, la que se siente mal soy yo. No sé. Parece que casi todo el mundo ve normal todo eso de los sueños y la comunicación con el mismo Dios. No querido, no. Eres tú el que piensa todo. El que siente todo. El que sueña todo. Eres tú. Me pasé aaaaaaños diciendo a algunas amigas que mi madre … Hasta que un día, una de ellas se armó de valor y me dijo: no, carmen, no. Eres tú. Otra cosa es que tus vivencias con tu madre te hagan pensar que… A partir de entonces, hace ya años, únicamente digo: mi madre, que me sigue protegiendo… Porque me protege. No sé si entiendes lo que quiero decir. Sé que no tengo ningún pedigrí, ni falta que me hace. Porque lo esencial nadie te lo enseña, lo aprendes tú solico, solica. Después de haber leído aquí, allá, pensado esto, eso, aquello… Sé que no somos de la misma cuerda, pero me da exactamente igual. Y creo, como Óscar dice, que vales mucho por lo que has hecho. Y lo que digan otros, otros lo dicen. No sé.Un abrazo.
¡Hola Carmen!
Coincidiendo, te leo:
“Parece que casi todo el mundo ve normal todo eso de los sueños y la comunicación con el mismo Dios. No querido, no. Eres tú el que piensa todo. El que siente todo. El que sueña todo. Eres tú. “
¿Se lo aplicas, también, a Jesús de Nazaret?
¡Gracias!
Amiga Carmen: Llevas razón, pero a lo mejor Antonio también la lleva.
Yo también creo cada vez más que “Dios”, o “el Espíritu”, no nos habla directamente, sino que desde que Jung, comprendió el Inconsciente Colectivo, muchos pensamos que tenemos instalado en la mente, una especie de “Alexa”, o contestador automático y autónomo inteligente, que nos asesora y nos va soltando ideas, que nosotros llamamos intuiciones sabias.
Por eso, si tú tienes una fortísima convicción de que tu madre te protege, es muy posible que sea verdad, lo que pasa es que las cosas son distintas de la manera de expresarlas, y por eso existen las parábolas, las metáforas, las “como si fuera…”, porque el detalle de la Realidad que está ahí en lo profundo del Universo, todavía no la conocemos, mas que quizás en un 1 %, y por eso, vemos todo como en una foto lejana y borrosa, y no distinguimos los detalles.
En resumen, que si no es tu madre en persona la que te ayuda, “algo” hay, que lo hace, y nosotros lo personificamos como un alguien, y generalmente lo hacemos con la madre que es un arquetipo emocional muy fuerte.
Solo es una cuestión de nombres, de palabras, de paroles, paroles, paroles…
Duato, mi aprecio y mi cariño, aún más al leer algo sobre tu trayectoria vital.Y gracias por primero publicar mi primer libro, luego por ayudarme a conocer a la comunidad de Atrio, y tercero por brindarme el espacio para exponer mis ideas.Seguimos en contacto mientras la vida te dé vida.
Un abrazo.
Nacho.
Muchas felicidades Antonio. Tus palabras finales suenan a despedida. También las que ya comenté aquí, en el número 299 de la revista «Iglesia Viva», de la que vuelvo ahora a dejar enlace, al final.
Pero antes creo oportuno, si así lo consideras, poner aquí tus palabras de despedida al final de tu dicho artículo titulado «Iglesia Viva y militarismo».:
ENLACE: Iglesia Viva y el militarismo, Antonio Duato.
Hola Antonio: Un abrazo fuerte y mi agradecimiento. Mi hermano, que me ayuda a escribirte, encontró en el calendario de mi ordenador el recordatorio de tu cumpleaños. En estos tiempos confundo Fe y Esperanza. Me parece que esta sea otro modo de nombrar mi Fe, por la carga de confianza y riesgo que acarrea. Acudimos a Atrio y he leído tu escrito. Agradezco tu existencia y nuestra amistad «por tanto bien recibido» a través de Atrio y muy especialmente de ti, lo que con certeza ocurrirá a muchas personas. No sé la vida, pero la existencia me parece responsabilidad de cada uno y, en medida difícil de determinar, es siempre una corresponsabilidad: No recuerdo algún momento de la mía que no haya estado ligada, de modo tácito o explícito, a otra u otras personas. Por eso me parece tan necesario aceptar sin reticencias la bondad y la maldad que viene de otras personas, cuanto lo es esforzarse en prodigar a otras la primera, cuidándose de no hacer lo mismo con la segunda. La «dulzura» que predispuso a Jesús al buen trato (incluso con los cambistas del Templo con perdón de quienes han representado la escena poniendo un látigo en su mano). Quizás la fobia cultural a la dulzura masculina atribuyéndole feminidad para asegurar que el hombre no la desee, sea una evidencia de ello. No temo desear la virtud de la dulzura aunque no sé si me caracteriza. He descubierto esa virtud en tus escritos y en tu hablar. Por eso deseo celebrar con gratitud tu existencia. Mi hermano ya se queja de que alargo demasiado mi comentario (mi palabrear) lo cual no será noticia en Atrio. Que disfrutes de la mejor salud y de mucha alegría.
Hola muy querido Antonio y ¡¡¡Muchas Felicidades!!! Quizá no entre este mensaje (llevo tantos años sin escribir en ningún lugar) que quizá no entre.
Un amigo en común me ha recordado…que este art. lo has escrito, pensando no solo en mi persona faltaría más, pero sé que estoy en tu pensamiento y tu corazón.¡¡¡Gracias Antonio por todo cuanto me has regalado, y enseñado a lo largo de los años!!!
De vez en cuando…pienso en tu persona y doy gracias porque has estado en mi vida…pero ya no soy la misma, tengo problemas personales de salud como tantas personas de mi larga edad.
¡¡¡Muchas Felicidades amigo fiel, que seas muy feliz!!!Un gran abrazo muy Entrañable y agradecido por todo cuanto me has regalado. ¡¡¡Gracias de todo corazón!!! Se muy feliz.
m pilar-pili
1°) Saludo a «Pili»
2°) Nacidos el 17 enero (1932)
ESCORPIO
– signo conocido por su intensidad y capacidad de transformación,
– enfrentará un año lleno de transiciones significativas.
– El movimiento planetario jugará un rol crucial en el 2025,
– marcando un período de cierres importantes y nuevos comienzos.
– invitando a replantearse aspectos esenciales de su vida
– y a tomar decisiones trascendentales.
– La clave estará en dejar ir lo que ya no aporta
– y abrirse a nuevas experiencias.
– Desde 2019 son desafiados a redefinir sus relaciones personales,
– y el 2025 cerrará este ciclo.
– Conversaciones profundas permitirán replantear acuerdos
– y construir relaciones más libres y auténticas.
– Este año será ideal para trabajar en el desarrollo personal.
– La autenticidad será la base de vínculos duraderos.
– Los últimos años los han hecho adoptar una vida más equilibrada y espontánea.
– Mantener esta dinámica será esencial en el 2025,
– especialmente cuando nuevas responsabilidades lleguen a partir de mayo.
– Cuidar el cuerpo, la mente y las emociones será vital para evitar el agotamiento.
– Profundizar en el mundo emocional, liberando memorias inconscientes,
– puede ser una herramienta poderosa
– para reducir la ansiedad y mejorar la calidad de vida.
– El 2025 promete ser un año de evolución y oportunidades para Escorpio.
– Con un enfoque en el equilibrio emocional, el autocuidado y la autenticidad,
– este período ofrecerá un camino hacia el crecimiento personal y profesional,
– consolidando aprendizajes y abriendo paso a nuevas metas.
MONO (chino)
– es un símbolo de inteligencia, ingenio y sociabilidad.
– Son creativos y tienen una habilidad especial
– para resolver problemas de manera innovadora.
– Extrovertidos y con sentido del humor los hacen muy populares.
…………………………
Siempre sorprendiéndonos, Oscar!
Se te ha ocurrido celebrar mi cumple con mi horóscopo completo. Yo no soy aficionado a eso. Pero tenía entendido que mi signo era capricornio, no escorpio. Para confirmarlo se lo he preguntado a Google. Y este es el enlace que me ha devuelto, confirmando lo que creía y dándome todo un estudio astral que te aseguro que no he leído entero: https://astronumerologia.net/1932/1/17
Y agradezco todas las felicitaciones y comentarios a mi columna. Me he sentido muy bien comprendido por el comentario de Mariano y sobre todo por el de George, a quien tanto quiero y que me ha hecho casi llorar. Ya te contestaré.
Y lo mismo ha sido una alegría volver a ver por aquí a Pili de Zaragoza, con toda su sabiduría de vida. Te echamos de menos, Pili.
He podido leer por fin tu artículo, Antonio. Me ha hecho recordar una lección de Marcos sobre la fe, la que ofreció con su relato de la mujer que se desangraba (Mc 5,24b-34). El evangelista insiste en presentar la fe como una decisión bien pensada y calculada seguida de una actuación cargada de riesgos. Gracias a su atrevimiento, la protagonista del relato, personaje doblemente representativo de la mujer y el pueblo, consigue a base de coraje la dignidad y la vida (=la Salvación) que le habían sido arrebatadas desde siempre: “Tu fe te ha salvado”. La fe salva, ¡YA AQUÍ!
El proceder de la mujer invita a pensar: La fe no se reduce a una aceptación intelectual en actitud de búsqueda y/o espera, el recogimiento o la contemplación, se identifica con una arriesgada andadura reivindicativa, solidaria y comprometida.
Yo quería haber manifestado ayer (no lo hice por respeto a que Antonio lo dijese primero) mi enorme alegría por ver de nuevo por aquí a nuestra queridísima Pili, sobre la que pienso muchas veces preocupada por su salud. Pili, siento tu mala salud en mi corazón y te envío todo mi cariño. Igual me pasa con George, al que recuerdo por los mismos motivos, además de que a ambos dos, les agradezco lo que me han aportado en atrio. Os envío todo mi cariño y os deseo mucho ánimo.
No menos recordado por mí, es Deme Orte (al que ayer ya le manifesté mi alegría), por lo mucho que me ha ayudado a reflexionar sobre el dios que me enseñaron y del que soy atea (como también le oí decir a María López Vigil), pero, como las preguntas en mis reflexiones no han cesado, sí me ha ayudado (él y muchas otras personas de atrio (y fuera de atrio) a responderme ¿? personalmente, de otra manera, muchas de estas preguntas sobre el tema teísta en el que me educaron y que tanta gente han sido compañeros y compañeras de cordada, como dice Antonio, a partir de tantas reflexiones.
Hoy he vuelto a leer su artículo El Dios (o Diosa) en quien creo « ATRIO de Deme Orte, 25-abril-2019, al mismo tiempo que he repasado los comentarios que se hicieron entonces, muchos de los cuales son de George y de Pili; me ha resultado muy interesante este repaso al «pasado». También he releído los cometarios que yo hice en 1919, en uno de los cuales, llegaba a la siguiente conclusión, 25/04/2019, 11:49 : ”disfrutemos de la experiencia del amor que es lo más real que tenemos. Somos seres de amor.” A propósito de lo cual, con permiso de Antonio Duato, y después de saber algo más de Luis Acebal, y retomo el título que pone Antonio en este artículo añadiendo el artículo LA, y diría, título atribuido ya a mí persona: «Mi fe personal es LA pasión por la vida humana, a la que añado d lo que decía Luis Acebal, «desde el amor»
Antonio, no es una corrección a tu título, sino que tú título me ha inspirado el mío. Gracias
¡Hola Antonio!
¡Bien por el descubrimiento del error: Escorpio – Capricornio!
Ahora uno no tan fácil, publicado en ATRIO
(https://www.atrio.org/2025/01/dada-cuenta-del-domingo-12-01-2025/#comments)
¿Qué te ha hecho pensar el Cuento de Cortázar? (si es que lo leíste)
Ayudita: para la ‘interpretación’ hay que recurrir a una herramienta, que todavía los filósofos y teólogos no logran ponerse de acuerdo: LA ANALOGÍA (algo más culebreante que EL FRACTAL)
La ANALOGÍA es un instrumento de descubrimiento
– Platón explica los elementos con la ayuda de figuras estereométricas.
– Aristóteles utiliza la analogía de la biología comparada.
– Kepler aplica la figura de la elipsis a la órbita de los planetas.
– La Física analoga las ondas sonoras, las de la luz y las magnéticas;
– también el núcleo de los átomos y de sus electrones con nuestro sistema solar.
– Nuestro intelecto busca una cierta identidad o semejanza en el seno de la diversidad
– Muchos fenómenos poseen una unidad analógica (¿acaso: el FRACTAL)
FRACTAL: Objeto geométrico en el que una misma estructura, fragmentada o aparentemente irregular, se repite a diferentes escalas y tamaños.
…………………………
*CASA TOMADA*
1- Un narrador que es el personaje principal de la historia,
• narra la trama en primera persona y, por tanto, todo lo que recibimos es su propia experiencia.
2- Junto a él nos encontramos con Irene, su hermana,
• con la que el narrador está muy unido y que se apoyan mutuamente.
• Ambos viven en una casa que es una especie de monumento familiar,
• el lugar en el que habitan sus recuerdos y donde han nacido y crecido.
• Los dos son ya personas adultas, pero siguen viviendo en la casa familiar
• para mantenerla y evitar que se convierta en ruinas.
3- No obstante, la casa está bastante envejecida
• y vivir en ella no es tan plácido como lo era antaño.
. Los dos viven en el interior de la casa como si fuera su propio refugio,
• un lugar en el que se sienten completamente protegidos
• de todo lo que sucede puertas afuera.
4- Recibieron una herencia importante que les permite mantenerse
• y poder seguir aislados del mundo en el interior de su casa.
• y no se atreven a salir de ese mundo en el que se sienten tan protegidos.
*EL NUDO*
5- El autor se detiene detalladamente en los elementos característicos del edificio
• y es así cómo sabemos que los hermanos, desde hace mucho tiempo,
• escuchan murmullos que provienen de alguna de las habitaciones de la casa;
• son como susurros que los hacen estar en continua tensión y asustados
• al no saber qué o quién está generando estos sonidos.
• Los ruidos que se oyen en la casa son ruidos como, por ejemplo,
• el arrastre de una silla, pisadas, etcétera.
6- Avanzando el cuento, van escuchando de forma más fuerte y cercana
• todos estos sonidos que parecen que van a pisarles los pies.
• Atemorizados, deciden empezar a deshacerse de todos los objetos
• que emiten esos sonidos: las sillas, las mesas, etc.
• Pero nuevos objetos empiezan a emitir los sospechosos sonidos.
DESENLACE
7- Los hermanos, cada vez más atemorizados por los murmullos incesantes
• terminan por salir de casa y tirando las llaves por las alcantarillas.
• No quieren volver a entrar a esta casa que parece estar encantada
• o habitada por algún ente que no es visible por los ojos humanos.
……………………
*¿ENTONCES?*
_*8- No sabemos por qué se producen estos murmullos ni tampoco a qué se debe*_ ,
• lo único que conocemos es que los hermanos terminan resignándose
• y abandonando su lugar de residencia, su refugio de toda la vida,
• por la presencia de una naturaleza desconocida que les amenaza.
……………………….
Hola, Oscar!
Acabo de despertarme de la siesta, rito español, aunque no se haga con camisón y orinal como decía Cela. Y estaba pensando cómo interpretar la parábola de la casa tomada de Cortázar que, en largo resumen pusiste el domigo pasado en el hilo de Alberto y ahora en el mío.
Sin recurrir a la filosofía de la analogía (por años dicutieron dominicos y jesuitas si cuando se empleaba al hablar de Dios era de proporcionalidad o de atribución), estaba pensando si te referías a que esas voces o susurros que a veces oyen algunos en su interior son de duendes de una casa que tendrían que abandonar, para encontrar, supongo que como tú, la libertad total.
Como se me calentaba cada vez más el caletre, me he puesto el pinglanillo para escuchar Radio Cásica de RTVE (esta emisora y la SER las tengo presintonizadas en mi pequeña radio de pilas), como hago en situaciones semejantes. He identificado que sonaba un concierto con solo de violín, pero no a su autor. Al acabar me lo ha dicho el locutor: «Era el Concierto para violín y Orquesta de Sibelius». El compositor declaró una vez que algunas obras las sentía surgir de su interior y que tuvo un sueño en que dirigía un gran concierto con infinitos instrumentos e intérpretes que se perdían en el horizonte. Pero todo sonaba en armonía perfecta, era la música de Dios. Y ha añdido el locutor: «Su mujer le acompañó toda su vida y decía que era un don vivir con un hombre en el que todo era verdad, que vivía tan profundamente».
Por eso he querido contestarte cuanto antes, para que no se me hunda lo vivido en este momento. Pero, a medio escribir este comentario he tenido necesidad de preguntar a Google sobre ese concierto de Sibelius y me ha dirigido a a un blog musical, Melómano, al que había sido llevado en alguna otra consulta. Os recomiendo seguir ese episodio de Sibelius, que me ha recordado al viejo Grothendieck que antes de morir dijo que se quemasen sin publicar sus escrito póstumos.
Menos mal que sus herederos no le hicieron caso y ya están disponibles dos de esos libros, y otros muchos depositados y clasificados en la BibliotecaNacional de Francia.
¡Gracias Antonio!
Hola Antonio y resto de buenos amigos
En primer lugar decirte que yo soy más del santo de Padua, en especial desde que visité su ermita padovana y pude ver como quedó su hábito; completamente destrozado de tanto uso (aunque algo tendrá que ver el paso del tiempo), muestra de la pobreza con la que vivió y porque en mi tierra es costumbre el día de su onomástica el que la Iglesia de San Antonio prepare el «pan de los pobres» que en vez de ser repartido entre ellos, se reparte entre el personal «pudoente» a cambio de una limosna lo más generosa posible, para ayudar a sufragar obras de caridad.
Aún me quedan recuerdos de la niñez de lo rico que estaba ese pan con anises.
Como ves, maestro, a diferencia de Vinagre (No es una crítica sino una asunción de una dificultad, la contraria) a mi no me cuesta nada «abajarme» a hablar de mi propia experiencia, más que nada porque, académicamente soy un cero a la izquierda en estos asuntos (No es que en otros sea mucho más pero, por lo menos, tengo un título).
Mi fe, como la de tanta gente, nace de lo aprendido en la familia. Siendo como era el hijo más apegado a mi madre, se creó entre ambos una «simbiosis espiritual», bebiendo cada uno de lo que el otro creía o más bien iba creyendo, puesto que cada día estoy más convencido de que la fe es evolución, producto de lo que en cada uno van depositando las personas que conoce (Entre las cuales estáis casi todos vosotros).
Empecé siendo el «beatillo» de la familia, ese meapilas que sin tener ni puñetera idea de lo que dice se atreve a pontificar (Cosa, esta última, que no ha cambiado con los años, al parecer) y en aquella época más carca que el director espiritul de Escribá de Balaguer, era lo que mi madre, decota Hija de María (Antigua Alumna) me enseñaba en casa.
En el año 1982, con 19 añitos, cedí a la tentación deunirme al Centro Juvenil del Colegio Salesiano donde estudiaba (Estrecho – Madrid). Me parecían todos bastante irreverentes, pero habñia muchachas y a los 19 eso importa y mucho (Y más tarde también, pero no viene al caso).
Eso me descubrió una religión mucho más alegre, más nueva, sin tanta imposición y sobre todo más libre (Y además había chicas. Es la última vez que lo digo). 5 años de estancia como un miembro normal del Centro, hicieron que , como casi todos, quisiera ser animador y llevar un grupo y aunque empecé con los más pequeños, el trato con formadores de mejor nivel (Algunos muy buenos) me fueron llevando a los más mayores de los que estabn en el Centro y Parroquia y ahi me tiré 15 años.
Otra gran decisión, más vocacional hizo que en 1988 hiciera mi promesa ocmo Cooperador Salesiano (La gran alegría fue que mi madre, que también había ido «osmotizando» la forma de creer de su hijo la hizo un año después), orden tercera, seglar, no comunitaria de la Familia Salesiana en la que llegué a ser vocal de jóvenes y de formación de la Inspectoría de Madrid, hasta que mi heterodoxia me llevó a la razonable decisión de apartarme un poco de la Asociación para no convertirme en un verso suelto, piedra de escándalo.
Como mi vocación de Cooperador Salesiano es la promoción y salvación de los jóvenes, en especial de las clases populares (sic), traté de continbuar en mi parroquia de Valdemorillo lo que aprendí en los Salesianos y estuve 3 años de catequista de confirmación con el grupo de chavales y chavalas del pueblo más maajos que Dios había podido poner en mis manos. De nuevo la falta de ortodoxia y mi empeño en que Ricardo, un joven gay de mi grupo y el correspondiente enfrentamiento con el vicario parroquial y el enviado del obispo, me dejaron fuera.
Ricardo se confirmó, pero yo tuve que dejar la parroquia.
A lo largo de mi vida, he conocido gente muy especial que ha ido dando forma a mi fe gente como Pape Gangoso, Chema García, Juanj Ochoa (Primero que me explico la diferencia entre transubstanciación y transignificación), Jose Luis Riesco, Esteban Tapia, Isabel Fernández, Ascen Rosales, Álvaro Ginel, Usta, personas que como no veían dificultad en que yo fuera asumiendo mis propias vivencias intelectuales se exforzaron en aportarme, cuanto menos, una pátina (No mucho más) de coerencia teórica y de vivencia intelectual, hasta que destaron mi pasión lectora.
Otra experiencia muy importante fueron mis dos vivitas a Taizé, en la primera delas cuales pude conocer y dialogar con el propio Frére Roger.
Y el remate vino hace 3 años, en que un amigo de internet, Jairo del Agua, me recomendó visitr ATRIO.
Fue un dexcubrimiento fundemental en mi espirituañidad- Descubría, que se puede discutir de religión sin pretender que el otro piense como uno y que la fe es un mar multicolor en el cual cada uno encuentra su sitio, o más bien, como decía Leon Felipe, tiene Dios un camino virgen que recorrer.
Muchas gracias, Antonio, no sabes lo importante que estas siendo para mi.
Pero eso es historia y no pretendo dejar aquí mi currículum como si fuera una entrevista de trabajo (Aunque me vino muy bien para que la diócesis mexicana donde me casé me convalidara los ¡¡¡DOS AÑOS!!! de cursillos prematrimoniales y que mi pobre Lupita tuvo que cursar a toda prisa en 8 meses. Menos mal que aprobó).
La pregunta es ¿En que Dios creo? Pues me uno a una de las discusiones que se han planteado. Yo si creo en que Dios te habla en tu interior. Es esa intuición que tenemos de Dios y que efectivamente nos la decimos nosotros mismos pero es Dios quien la inspira, quien la despierta.
Y mi expperiencia me dice que siempre la de dos maneras muy concretas:
La primera es la Con-fianza. Es decir en esa absorción que en mi caso es vital de la religiosidad de las personas que te aman y a las que aman, y que muchas veces es recíproca.
Esa con-frontación de modos de pensar, de modos de entedner a Dios, y sobre todo de modos de vivirlo.
Ahí están TODAS las personas que han aportado su experiencia de Dios a mi vida y que lo han hecho con cariño. Ahí estáis vosotros. Siempre recordaré el día en que Félix Cámara, que a la sazón tenía 80 años, se acreco al Antonio Llaguno de 30, que acababa de darles una charla formativa al grupo de los mayores de los Cooperadores de Estrecho sobre la Virginidad de María y la Devoción Mariana tan propia de los salesianos y me dijo, «¡Ay Antonio! Si no fuera por lo mucho que te queremos, mira que eres hereje.» Desde entonces llevo el calificativo de hereje como un honor.
La segunda es la Com-pasión. De la misma manera que Con-Fiar significa fiarse de lo que Dios despierta en los otros, sin juzgarles, sin condenarles, aprendiendo de cada quien lo que pueda uno aprender. En especial de aquellas personas que te aman o a las que amas (Es mucho más fácil); Com-Padecerse es lo que dice la palabra, hacerse uno con quien padece, con quien sufre. Compartir su sufrimiento ¡¡Para sacarles del sufrimiento, no para compartirlo solo!!
Así es como Jesus se manifestó, los propios Evangelios lo dicen, en Caná, con la mujer adúltera, ante Lázaro muerto.
En Taizé nos dicen que nuestro Dios es Ternura, pero yo añado, es ternura porque es Com-Pasión.
Y Carmen, no tengo ni puletera idea de si es Dios quien pone esa compasión en mi corazón o es mi propio corazón que ha visto muchas pelis románticas, pero me da igual. Se que si Dios estiviera ahñi se compadecería igual. Se que Dios está ahí y se compadece conmigo y con mi próximo.
Y esto es lo fundamental de mi fe. Puede resumirse en esas dos palabras Con-fiar y Com-padecerse.
Y como dice el Eclesiastes, el resto (Para mi) es vanidad.
Asi que gracias, muchas gracias Antonio, porque ahora que comienzo la que sin duda es la última etapa de mi vida (Que espero que sea muy larga), me has mostrado tu camino y me has regalado unos impagables compañeros de viaje.
Y eso vale mucho.
NOTA: He terminado un librito. Como siempre tengo una enorme falta de confianza en lo academicamente correcto de lo que pienso, es una recopilación de citas, de pensamientos de otros que han ido dando forma a mi pensamiento, unidos a otros que ya sí son míos. No tengo intención de venderlo, en primer lugar porque dudo que nadie lo comprara y en segundo lugar porque lo que yo recibí gratis es justo que gratis lo devuelva. Ahí estáis casi todos, pues de todos he aprendido algo y cuando termine de maquetarlo (Espero sea en este mes) me gustaría regalároslo.
Ya le preguntaré al boss, como hacerlo.
Preciosa narración, Llaguno. Me interesaría el librito de marras…
¡¡¡Gracias Oscar, siempre estáis en mi corazón y recuerdo!!!
Un gran abrazo muy entrañable para los dos con todo mi cariño.
pili
Solamente un apunte.
Sí partimos de la base de que el dueño de la vida es Dios, puedo entender la opinión de muchas personas.No creo que el dueño de la vida sea Dios. Ahí está el nudo gordiano de varios temas Morales.El aborto en las primeras semanas del embarazo. No es un ser humano. Lo será, pero no lo es .El suicidio. Si una persona decide no seguir viviendo, sus motivos tendrá. A mí juicio no es opinable si hizo bien o mal. Siento envidia, porque me encantaría, si algún día decido no seguir viviendo, tener la valentía suficiente para suicidarme.
En cuanto a la eutanasia, nada que ver con el suicidio. Tiene que cumplir una serie de requisitos.Porque, insisto. Para mí, Dios no es el dueño de mi vida.Y una vez pedí la sedación final para mí hermana. Los médicos lo estaban esperando, esa impresión al menos tuve . Solamente dije: hasta aquí. Nada más. No sé si eso se considera asesinato consensuado. No sé si el aborto se considera un infanticidio. No sé si la eutanasia se considera suicidio consensuado con los médicos que actúen.
Pero sí se una cosa. Todo parte de la idea de que el dueño de la Vida humana es Dios . No la comparto.Y digo de la humana, porque está clarísimo que de los animales, no. Solamente quería decir esto.Y también que en mi país, el aborto es legal en determinados plazos, la eutanasia también, si se dan los requisitos necesarios. La sedación final también lo es y lo sé por experiencia personal.
Y el suicidio no sé si es o no legal. Tampoco me importa demasiado. Es una decisión íntima y personal. Y, ya digo, ojalá tenga fuerza suficiente, en caso de que así lo decida, para llevarlo a cabo .Porque si no soy dueña de mi vida física, de qué soy dueña? He nacido esclava? Pues no. Nací libre. Sorry. Y eso quería decir. Te felicité ayer, vía WhatsApp. Repito la felicitación. Que este año encuentres las respuestas que buscas. Un saludo a todos.
Hola! Buen día de sábado 18 y buen fin de semana a todos!
Ayer fue un día muy denso para mí. Muy acompañado, sobre todo por mi familia y las felicitaciones recibidas, pero también por la presencia en mi memoria de tantos que me han acompañado y felicitado a lo largo de mi vida a quienes debo tanto de mi ser actual. Incluido también San Antonio «del porquet», patrono de los animalicos como yo, pero también el primer abad, que reunió a un grupo de ermitaños buscadores para que continuaran cumpliendo su misión personal en equipo o cordada.
Pero lo especial de ayer es que hacia media tarde recibí por La Ventana de Francino una terrible noticia: Luis Acebal, ex jesuita miembro de Fe y Secularidad en los años 70, había fallecido a las 16 horas, por aplicación del derecho a la eutanasia. Era amigo mío y habiamos reanudado recientemente contacto por teléfono y whatsapp desde el 2013, cuando me invitó y acompañó, recogiéndome en la estación de Atocha, en el homenaje de Comillas al amigo común Alfonso Álvarez Bolado.
Su decisión de poner fin a su vida me conmocionó de arriba abajo. Ya había vivido otro momento así con el suicidio del amigo LL que cito en mi texto. Pero tardé en reponerme, sobre todo en un día como ayer. Ahora solo puedo decir esto: sigo respetando profundamente la decisión libre del amigo. Solo él podía valorar todo y decidir. La luz y pasión por la vida y la paz que nos trasmitió a tantos siguen y seguirán viviendo en muchos de nosotros, como lo demuestra este vídeo, grabado hace menos de dos meses, que os invito a seguir, para quien sepáis quién fue y sigue siendo Luis, a pesar de las noticias y posibles juicios negativos que se puedan leer en los medios.
https://youtu.be/d_z9CNNVZIk?t=4
Ah! Y agradezco mucho las felicitaciones recibidas por aquí y, sobre todo, los tres comentarios a mi texto que demuestran que he sido leído y entendido con buena y plural comprensión.
También se me pasó felicitar a los que celebraron su onomástica ayer entre los muchos Antonio de esta familia atriera. Creo que Zugasti sí lo celebraba ayer. Los otros (Llaguno y Gil de Zúñiga no sé si son del de Padua)
Querido Antonio, yo también he leído, con interés, atención, cariño y agradecimiento tu reflexión, pero como dice Deme (me alegro verte por aquí, Deme) “Nuestras diferencias son riquezas de la diversidad, pero es mucho más lo que nos une y nos anima” Reconozco que yo sí me autocensuro en mis reflexiones personales, aunque después leer algo sobre Luis Acebal, del que no sabía nada, me lo voy a pensar de otra manera, ya veré, aunque a mí no me cueste la cárcel, como le pasó a él. Yo también escuché lo que dijo Francino, y sólo me hizo reflexionar porque, como digo, no conocía Luis A.
Y te comprendo Antonio, porque siendo amigo tuyo, como él dice, «desde el amor», comprendo tu impacto personal y lo siento por ti y el que hayas perdido un gran amigo, y comparto tu sentimiento. Ante la muerte de un ser querido, el dolor siempre los sufren quienes quedamos o quedan, con vida, porque quien se muere deja de sufrir.
A partir de esta noticia me he interesado por saber algo de él y, por lo que he leído, creo que muchísima gente ha perdido mucho con su opción de elegir “volar” como él dijo. He encontrado en Google una entrevista que le hizo Patricia Simón donde ella transmite lo que él mismo le confiesa como motivo de su decisión, cuyo enlace es, Luis Acebal Monfort, el hombre que murió como vivió: digno y libre | lamarea.com. En este enlace se leen cosas muy interesantes: «Un cáncer de vejiga e insuficiencia renal le impedían «cumplir con las dos éticas que han guiado mi vida: la ética del trabajo y la ética del cuidado. Ya no puedo aportar nada que contribuya a la sociedad», le explicó a Patricia Simón. «Toca volar». En sus propias palabras: “He pedido la eutanasia porque ya no puedo cumplir con las dos éticas que han guiado mi vida: la ética del trabajo y la ética del cuidado. Ya no puedo aportar nada que contribuya a la sociedad y que, por tanto, cuide, se ocupe y preocupe, de la humanidad. Toca volar”.
También dice,“No pensaba que me fuesen a conceder la eutanasia. Ha sido una sorpresa. También porque cuando me lo comunicaron experimenté una libertad que desconocía. Estoy sereno, el viernes vuelo”. Es impresionante.
Otra cosa que me ha llamado la atención es lo que le dice la autora en la entrevista, anterior a la última conversación, cuando habla de su abandono de los jesuitas, dice Patricia: “Luis Acebal Monfort, el joven que sacó las mejores notas en las facultades jesuitas de Filosofía y Teología de Alemania, que estaba llamado a integrar el Estado Mayor de la orden religiosa, que abandonó el sacerdocio a los 35 años porque quería dejar de ser tratado como un objeto de santidad (la negrita es mía)y hacer política para contribuir a la llegada de la democracia a España…”
En fin, vale la pena leer el enlace que he puesto, aunque Antonio podría decirnos muchas cosas de su amigo Luis Acebal. Yo me he sentido muy identificada con muchos de los principios teóricos o utopías a perseguir, de lo que ahí se dicen, sin, por supuesto, llegarle ni a la suela del zapato de una persona tan maravillosa con una vida tan plena que llevó sus principios teóricos a la vida con todas sus consecuencias. Yo le diría, Luis, «misión cumplida», descansa en esa paz con la que esperabas tu «vuelo», como así se lo dijiste a Patricia.
Gracias, Antonio, por esas confidencias tan personales, en las que puede verse, muy discreta, la presencia de la Gracia más que de las personas que citas. Pero por unirme a tus «confesiones», solo decir que yo soy más reservado -y probablemente más frágil- que tú. Protejo mi intimidad. De decir algo solo añadiría que sentía desde niño una llamada-esperanza, que no era la que mi padre -una gran persona, creyente y muy capaz- pensaba para mí. Todo se manifestó en una Misión de Capuchinos en mi pueblo. Yo era el monaguillo. Con ellos me fui muy convencido. Y de ellos guardo un gran recuerdo y sentimiento de fraternidad. De ellos se sirvió el Señor para conocer mejor al Dios de Jesús de Nazaret y su Mensaje del Reino, que da sentido a mi vida. ¿Por qué me salí? Fundamentalmente por estos motivos, motivos que hoy veo más claros…:
1. Porque una vez terminada mi formación -es un decir «terminada mi formación»-, percibí con claridad (años 60) que ese estilo de vida ni tenía futuro.
2. Y quizá una razón más poderosa es que no quería pertenecer a la «clase clerical», institución nada evangélica. Llevaba mal situarme, como clérigo con 20 años, delante de los Hermanos no clérigos, de 60 u 80 años.
3. Y pensaba que fuera podía continuar el seguimiento evangélico, dedicado a hacer el bien, mejor que recluido en un convento. Formar una familia era una consecuencia…, no la primera causa…
4. Sin embargo, sigo vivenciando la llamada, y trato -dentro de mis limitaciones, flaquezas e incoherencias- de responder al seguimiento evangélico. Y concibo como parte de ese seguimiento una actitud de reflexión crítica con la Iglesia clerical, que tanto ha marginado el Evangelio y en muchos aspectos la ha aburguesado, convirtiéndola en reino de este mundo….
5. Con los capuchinos, con los pocos que quedan, me llevo muy bien y me invitan a comer con ellos y yo los invito. En algunas ocasiones les he dicho que no tengo sensación de «haberme salido», sino de solo cambiar de morada dentro de la misma casa del Padre. Y lo comprenden. Entre los Capuchinos he conocido algunos verdaderos santos y también gente muy dotada…, así como también gente muy conservadora y tradicionalista. Cosa que no era Francisco de Asís, que deseaba la conversión de la Iglesia al Evangelio. Y a los frailes les prohibió montar a caballo, entonces sigo de ostentación.
Antonio, no sé si me he explayado demasiado. Que sirva para acompañarte en tu día y en tu proyecto de vida. Un fuerte abrazo.
USO – Gracias!
¡Hola Antonio Duato!
Hace ya unos meses que me atreví a decir algo como:
“Antonio nos vale por LO QUE HACE …”
No veo mal que busques “agarrados a la misma cuerda …”
No veo por qué nos presionas con tus “acordados” …
(porque ¡mamita!, largarnos a leer páginas y págs., y págs. …)
Tienes, en tu mochila, muchos más “HACERES” que tus “acordados” …
Si los quieres re-pasar desde el ahora, nos gustará escucharte
como a quien se nos ha acercado pensando en nosotros;
será otro ‘HACER’ más en tu haber.
¡Gracias!
Uso este responder, gracias:
Es digno de elogio la sinceridad con la que el autor comparte su experiencia personal de fe, basada en recuerdos, emociones y reflexiones acumuladas a lo largo de su existencia. Las palabras con que se expresa, llevan una carga de sentido profundo, que invitan a entrar en ese espacio íntimo del inconsciente en el que la palabra aún no ha emergido, permaneciendo en estado de una pureza inefable. Ese espacio es aún más revelador.
Esa pasión por la vida humana que nos describe, no solo es una afirmación de lo vivido, sino una conexión profunda con lo trascendente, por lo que desde mi perspectiva, el autor no logra verbalizar en su plenitud. De ahí, que la gran cantidad de detalles que va precisando para expresarse, resuenen en el ámbito de su inconsciente, donde la palabra aún no habita. Su riqueza interior no puede ser totalmente desvelada por sus palabras. Este rasgo es común en aquellas personas que se buscan en lo más íntimo de su ser.
Todo esto me lleva a conectar su testimonio con el capítulo, «Mil años como un día», de Tomáš Halík en La tarde del cristianismo. Allí, Halík reflexiona sobre cómo la experiencia de la fe en el «crepúsculo» de la vida adquiere una «cualidad» contemplativa, donde lo cuantitativo no importa, en una suerte de descanso y sosiego existencial, en lo eterno. En este sentido, el relato del autor también transmite ese sentir a sus 93 años, hay en su fe una madurez que se abre al misterio de lo inefable, un anhelo de reconciliación con lo eterno.
Desde un enfoque psicológico, podría decirse que su fe personal refleja la tensión entre su conciencia consciente, que articula palabras y recuerdos, y su conciencia inconsciente, que opera en un nivel simbólico más profundo. En este espacio, los recuerdos no solo son fragmentos de vida, sino manifestaciones de una conexión espiritual que no puede ser contenida por la razón.
Así, su testimonio no solo es un acto de comunicación, sino también una invitación a contemplar lo que no se dice, a reconocer el peso de los silencios. Como decía Halík, hay momentos en los que las palabras deben dar paso al silencio, porque es en ese espacio donde la fe se encuentra con su verdad más plena.
En este sentido, yo interpreto su relato como una expresión de esa tarde luminosa de la fe, que presiente la oscuridad de la noche, pero se rebela iluminándola de esperanza, donde lo vivido, lo dicho y lo callado, se unen para apuntar hacia lo eterno. Su fe, apasionada y humana, encuentra su fuerza no solo en lo que afirma, sino también en su amorosa entrega, en su autodonación confiada en una amorosa recepción, en un encuentro misterioso de dos amores…, y no de dos razones.
Su testimonio es una invitación saborear el placer de la vida, en el atardecer de la vida, y en donde muchos, ven frustradas sus vidas.
Felicidades Antonio
Encantado de leerte, Antonio, el día de tu Santo y tu cumpleaños. Con admiración y cariño. Realmente tu testimonio de fe y de vida es para mí un referente. Nuestras diferencias son riquezas de la diversidad, pero es mucho más lo que nos une y nos anima. Un abrazo enorme. Deme