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El Evangelio no habla de sexo y sí del dinero

          Casiano Floristán solía repetir en conversaciones privadas que “el Evangelio no habla de sexo, pero sí del dinero y que el dinero corrompe a personas e instituciones; y nuestros obispos, sobre todo, hablan constantemente de sexo, pero al dinero como elemento de corrupción personal e institucional ni lo mientan”. Estamos a un paso de que los obispos españoles, con motivo de las próximas elecciones municipales y autonómicas, se lancen al escenario, ya muy conocido, de que se vote a los partidos (léase Vox y PP, de derechas, por supuesto) que defienden la vida y estén en contra del lesbianismo, los trans, la homosexualidad, etc.

          Defensa de la vida, ¿qué vida?; ¿la de los Menas?, ¿la de los que perciben el IMV?, ¿la de las familias desesperadas en Somalia, por ejemplo, que intoxican a sus niños para poder llevarlos a centros de salud donde obtienen alimentos?… A los obispos españoles les interesa más el principio mítico del Génesis de que la sexualidad es exclusivamente procreación y no tanto que haya que dar de comer al hambriento o que el ser humano en cualquier parte del mundo tenga una vida digna. Y también tienen como inamovible de que Dios creó hombre y mujer, Adán y Eva, y las demás manifestaciones de género son perversiones sexuales (pero no se fijan que, si nos atenemos al relato bíblico, todos provenimos de una perversión sexual, el incesto).

          Tal vez habría que modificar lo que dice G.  Büchner en su obra dramática La muerte de Danton: “el sufrimiento es la roca del ateísmo”. En primer lugar, el rechazo frontal de la sexualidad y sus variantes de género por parte de la jerarquía y de los clérigos y la aceptación, en cambio, abierta y sin remilgos del dinero y, por lo tanto, del poder llevan consigo el abandono y el rechazo a la Iglesia católica tanto de jóvenes como de personas maduras. Ésta es la nueva roca del ateísmo y el verdadero reto de transformación de la Iglesia. Si quiere ser católica, universal, y no un gueto minúsculo, ha de modificar por completo su moral sexual y su concepción del dinero y del poder. Con gran ironía refleja Camilo J. Cela en La colmena la preocupación desorbitada y errónea de la moral sexual de la Iglesia. “La “señora gruesa” charla con doña Pura: … a mí también me parece que hay poca decencia. Eso viene de las piscinas; no lo dude, antes no éramos así… Y los cines, yo creo que también tienen mucha culpa. Eso de estar todo el mundo mezclado y a oscuras por completo no puede traer nada bueno”. El sexto mandamiento, pues, es el mandamiento estrella de la moral católica, porque según los testimonios de los santos “están, por causa de él, en el infierno el 99 % de los condenados”, escribe E. Miret Magdalena.

          Otro tanto habría que decir del dinero y del poder. La Iglesia jerárquica tiene que llevar a cabo una conversión, una metanoia, en profundidad de acuerdo con los criterios evangélicos y abandonar por completo textos como los Dictatus Papae del papa Gregorio VII o la  Vehementer Nos  de Pío X. Como botón de muestra de los 27 números de los Dictatus Papae se destaca que el romano Pontífice, puesto que la Iglesia romana la fundó Jesucristo, tiene poder absoluto en toda la Iglesia, está por encima de los emperadores y de los concilios (Pablo VI utilizó este principio cuando añadió su Nota aclaratoria a la Lumen gentium del concilio Vaticano II). En esta misma línea se expresa la Vehementer Nos: “Esta sociedad es, por tanto, en virtud de su misma naturaleza, una sociedad jerárquica; es decir, una sociedad compuesta de distintas categorías de personas: los pastores y el rebaño, esto es, los que ocupan un puesto en los diferentes grados de la jerarquía y la multitud de los fieles. Y estas categorías son de tal modo distintas unas detrás, que sólo en la categoría pastoral residen la autoridad y el derecho de mover y dirigir a los miembros hacia el fin propio de la sociedad; la obligación, en cambio, de la multitud no es otra que dejarse gobernar y obedecer dócilmente las directrices de sus pastores”.

          La sexualidad, mezquinamente entendida, es la roca del abandono de la Iglesia o del desprecio de la misma; de aquí al ateísmo hay un paso. El día que afronte con valentía la Iglesia jerárquica el reto de la sexualidad como expresividad del amor y de felicidad humanas, por encima de la procreación, ese día se inicia una historia nueva, un mundo nuevo, porque se da paso a valores nuevos que no tienen nada de heréticos, como advertía Teilhard de Chardin: “en la Iglesia las realidades nuevas se presentan como heréticas, de ahí el rechazo inmediato”. La aceptación de la sexualidad como obra bien hecha por Dios tiene unas consecuencias  extraordinarias, entre otras, que no se demoniza a la mujer, pues por ella no entró el pecado en el mundo, ni ella es culpable de las violaciones o del maltrato de género. La mujer es un ser humano como el varón, aunque Aristóteles no esté de acuerdo, y se sitúa en el mismo rango de igualdad que el varón. Desaparece así el patriarcado que tanto dolor produce en la sociedad y, sobre todo, en la Iglesia, territorio exclusivo del varón. Si el pueblo de Dios está constituido por hombres y mujeres bautizados, ¿por qué no está presente la mujer en la estructura jerárquica con los mismos derechos y responsabilidades? Es cierto que en los últimos tiempos se están dando algunos pasos en esa dirección, pero, como se suele decir, haz pequeños cambios para que no cambie nada. Los cambios han de ir al unísono con los nuevos tiempos y en nuestras sociedades democráticas los derechos del hombre y de la mujer se sitúan en el mismo plano de igualdad y los avances son palpables. La Iglesia no puede ni debe permanecer en el invernadero de tiempos medievales y aferrarse a la tradición. ¿Cómo se configura la tradición? La tradición se lleva a cabo aceptando las nuevas realidades del momento mediante las adaptaciones oportunas.

          El binomio sexualidad y dinero-poder llama a las puertas de la Iglesia. Y la Iglesia no puede ni debe desentenderse de lo que acontece a su alrededor. Si debe afrontar con valentía un cambio de mentalidad sobre la moral sexual, otro tanto ha de hacer con el dinero-poder. “Poderoso caballero es don dinero”, poetizaba Quevedo, siguiendo los pasos del Arcipreste de Hita en el Libro de buen Amor. El dinero-poder es la otra roca del abandono y del rechazo de la Iglesia, que desemboca en el ateísmo. Textos como el Dictatus Papae de Gregorio VII, la encíclica Vehementer Nos  de Pío X y tantos y tantos otros textos deben considerarse como algo histórico, reliquias desafortunadas, pero no son pautas teológicas de la eclesiología del Vaticano II. Cuando Pablo de Tarso habla en su carta a los Efesios de que la Iglesia de Jesucristo está edificada sobre un fundamento, este fundamento es el “de los apóstoles y de los profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo” (Efesios 2:20). Por lo tanto, no sólo son fundamento de la Iglesia los obispos y el Papa, sino también el pueblo llano, hombres y mujeres, que con su vida diaria “profetizan” los valores del Evangelio.

9 comentarios

  • Santiago

    Pero no podemos apartarnos del Evangelio de Jesús. El habló de todo, no sólo de dinero, y empezando por exhortar al joven rico: “Guarda los Mandamientos” ….si quieres entrar en la “vida”…incluyendo el sexto.

    Además fue más allá de “porneia” o inmoralidad consumada fuera del matrimonio válido, sino que dijo cabalmente: “cualquiera que mire a una mujer con lujuria, ya adulteró en su corazón” (Mt 5:27-28; 19:4-6)

    Y también nos dice Jesùs que lo que contamina al ser humano no son los alimentos como pensaban los judíos, sino nuestras malas intenciones y obras: “porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias (Mateo 15:19 y Marcos 7:21-23)

    Y Jesus combate a quien escandalice a un pequeño, y a la adúltera le dice que no peque más, y aquello de que “si tú ojo es ocasión de pecado, arráncalo”…porque es mejor entrar en la vida sin un ojo, que con los dos caer en la Gehenna.

    Por eso Jesus no vino “a abrogar la Ley o los Profetas” .sino “a darle su cumplimiento” y su sentido..Porque detrás de la prohibición se encuentra el Amor de Dios que nos invita a evitar el mal para poder entrar en la vida eterna que El nos promete tantas veces en el Evangelio si creemos y nos convertimos a El

    La Iglesia como Pueblo de Dios preservó y nos transmitió por medio de su vivo magisterio la verdadera enseñanza de Cristo contenida en la Escritura de los testigos y en la Tradición apostólica,  lo que ellos “recibieron” y nos “transmitieron…No pudo la Iglesia “inventar” doctrina evangélica ni “enmendar” La Palabra de Cristo…Ni reconstruir el Nuevo Testamento..

    La crítica textual e interna y externa de la Escritura está totalmente a favor de la veracidad histórica de los testigos. Ningún documento antiguo posee el valor histórico y la autenticidad genuina, y la cantidad de referencias a favor del texto..

    La misión primordial de la Iglesia es de predicar y enseñar a todas las gentes…No exclusivamente la santificación de los clérigos..

    Los abusos de los clérigos y laicos son reprobables y condenables pero la misión de la Iglesia trasciende todo las faltas y abusos humanos porque es para TODOS.

    Un saludo cordial

    Santiago Hernandez

    • Rodrigo Olvera

      Santiago

      El Shiji, Memorias históricas o también traducido como Recuerdos del gran historiador, iniciado por Sima Tan y concluido por su hijo Sima Qian es más antiguo que los Evangelios, y tiene mucho mayor valor histórico y autenticidad genuina, con aún mayores referencias a favor del texto.  El emperador Han Wudi condenó a Sima Qian al castigo de castración, porque no le gustó una sección de la obra. En aquella época, ese castigo era profundamente humillante, así que quienes eran condenados a ser castrtados preferían sucidarse. Sima Qian se sometió voluntariamente al castigo, para poder terminar su obra y asegurar que se mantuviera íntegra.

      Al inicio de su trabajo, la intención de Sima Qian era identificar los patrones de la historia humana y relacionar tales patrones con la volutad de los seres divinos. Al terminar su obra, llegó a la conclusión de que la historia humana es producto de la voluntad de los propios seres humanos.  Su obra también contradijo la historia oficial atribuída a Confucio, que afirmaba que le gobernante contaba con diversos derechos divinos.

       

       

      • Santiago

        Como dices Rodrigo, la historia humana es producto de nuestra voluntad. En el caso del cristianismo está historia fue hecha por los testigos de la esa historia, no por uno solo, sino por millares que llenan el siglo I y empatan con el II.

        Ellos “oyeron, vieron, contemplaron, tocaron … acerca del Verbo de la vida” y lo proclamaron en unanimidad. Los judíos oponentes a Cristo NO negaban sus milagros, sino que los atribuían a Belzebú, un alto rango demoníaco. Y aún los herejes del siglo, como Cerinto usaba el Evangelio de S Mateo pero rechazaba las Cartas de Pablo. O sea afirmaba la existencia de Cristo del siglo I.

        Claro que debemos actualizar el NT haciéndolo más asequible y creíble como motivo vital y de fe, cambiando lo que no es sustancia pero conservando lo esencial en la Persona de Cristo y lo que nos mandó creer.

        Un abrazo

        Santiago Hernández

         

         

         

  • Rodrigo Olvera

    Coincido mucho

    No se puede entender completamente al movimiento de Jesús sin entender el judaísmo en el que nace. Y no se puede entender completamente el judaísmo en el que nace el movimiento de Jesús, sin entender el mazdeísmo que asumieron los judíos deportados en – y retornados de- Babilonia.

    Entender los vasos comunicantes y los diferenciadores entre mazdeísmo, judaísmo postexilio y el movimiento de Jesús ayuda a encontrar lo “particular” cristiano. Y con esta perspectiva, casi todo lo que se prioriza en el cristianismo actual (no solo el católico sino el ortodoxo y el reformado) pertenece al tronco común desde el mazdeísmo y no a la novedad aportada por el movimiento de Jesús.

    A esta mezcla de madezísmo judaizado y luego cristianizado, se agrega algo de platonismo heleno, algo de estoicismo latino, y mucho de regalismo franco. De estas inculturaciones, creo que la menos reconocida y estudiada es la última, la influencia de la cultura de los francos y el imperio caroligno en la conformación de la eclesiología de la reforma gregoriana (justo el Gran Cisma de Oriente es la cristalización del rompimiento entre la parte de la iglesia inculturada al  regalismo franco y la parte de la iglesia no inculturada a la influencia franca).

    Estoy de acuerdo que un obstáculo importante para regresar a la novedad propia del movimiento de Jesús es la persistencia de la eclesiología gregoriana (ejemplificada pero no reducida a los Dictatus Papae), por lo que su deconstrucción es indispensable para la reforma de la(s) iglesia(s) en el siglo XXI, entre otras cosas porque la fuente de tal eclesiología (el  regalismo caroligno) ya ha sido deconstruido en la sociedad a la que la(s) iglesia(s) está(n) enviada(s).

    En mi opinión, la apuesta sería a) identificar con claridad la novedad propia del movimiento de Jesús y b) identificar las expresiones contemporáneas resonantes con esa novedad hoy. Porque no se trata de un volver a la expresión cultural de dicha novedad en Palestina del siglo I, sino de vitalizar esa novedad en las expresiones culturales actuales.

    Abrazos y esperanzas

     

  • Antonio Rejas

    Sexo y dinero son dos conceptos que han atraído siempre la atención de los seres humanos, los cuales han hecho su interpretación personal de los mismos, aunque una gran mayoría ha optado por seguir la opinión de las diferentes Iglesias, aunque la más interesada en ejercer su influencia ha sido la Católica.

    No estoy muy seguro de que pueda hablarse de incesto (en la actualidad si) en los orígenes de la humanidad cuando los chimpancé iniciaron la transformación de su cerebro hasta no sé cuando pero que fue el momento en que consiguieron plenamente la naturaleza humana sin abandonar su orígen animal que aún nos acompaña.

    Ni los santos ni nadie sabe quienes están en el infierno, si existe, pero que no será una existencia de sufrimiento como se ha explicado siempre. No gozar de la eterna bienaventuranza no tiene que significar sufrimiento eterno, pero sí puede hacer imposible el gozo de la visión divina.

    Estoy de acuerdo en que “El día que afronte con valentía la Iglesia jerárquica el reto de la sexualidad como expresividad del amor y de felicidad humanos, por encima de la procreación, ese día se inicia una historia nueva, un mundo nuevo, porque se dá paso a valores nuevos que no tienen nada de heréticos”.

    A estas alturas está claro que no existe diferencia alguna de orígen entre el hombre y la mujer, ambos constituyen el pueblo de Dios, desapareciendo el patriarcado y, por lo tanto, la mujer debe estar presente en la estructura jerárquica de la Iglesia porque, como se dice en el artículo, “no sólo son fundamento de la Iglesia los obispos y el Papa, sino también el pueblo llano, hombres y mujeres……….”

  • Antonio Llaguno

    Vaya por delante que coincido 100%  con el fondo del artículo.

    Siempre me he preguntado cómo puede ser que para la Iglesia sea tan importante la moral sexual cuando en los Evangelios no hay una sola referencia a la moral sexual y si hay algo que se acerca ligerísimamente a un comentario de Cristo sobre el sexo, es para o bien no condenar a una mujer adultera o bien proteger la dignidad de la mujer frente a sus maridos que tratan de divorciarse de ellas “a la manera judía”.

    Lo que discuto son algunas, muy pequeñas, afirmaciones tangenciales que hace y que me hacen chirriar las bisagras.

    Por ejemplo cuando mi tocayo habla de la defensa de la vida y se pregunta “¿Qué vida? ¿La de los menas?”. Pues si Antonio. La de los menas también.

    De lo que se trata es de que esa vida que hay que defender, como toda vida,  sea digna y no existan las “vidas de menas” sino que cada uno de esos “menas” sea un joven al que se le pone por delante un futuro lleno de oportunidades y de decisiones que tomar sin que se vean condicionadas por su condición de “mena”. Y es posible. D. Bosco lo hizo.

    Y lo mismo reza para quienes perciben el “IMV”. Defender esa vida no es dejarles vivir con una mierda de subvención y sin la más mínima esperanza de poder tener una vida fuera del subsidio miserable (De miseria) y de la dependencia pasiva del estado. Es imprescindible para los cristianos convertirnos en esa fuerza constructora de Paz, Progreso y Bienestar para todo nuestro prójimo, con trabajos y retribuciones dignas y con igualdad de oportunidades para todos (También para los del Atleti).

    Tampoco estoy convencido de que el concepto de sexualidad exclusivamente procreadora, provenga del Génesis (Donde sí, se dice eso de “Creced y multiplicaos”; pero, emmo, no da para tanto).

    La obsesión procreadora de la moral católica, viene de conceptos ajenos a la Escritura. Viene de un concepto platónico del mundo (Dualidad alma-buena cuerpo-malo) y de las inclusiones provenientes de otras religiones como el maniqueísmo, mazdeísmo y gnosticismo que abundaron en ese “desapego carnal” al que hay que unir un conocimiento científico del proceso reproductivo muy limitado y propio de la época del mayor defensor de la influencia maniquea en la doctrina de la Iglesia: Agustín de Hipona  (Me resisto a ponerle delante el San).

    Es decir no es una obsesión procreadora sino anti carnal que tiene como consecuencia, la defensa de la procreación.

    Por último, apuntar que no creo que esta incoherencia doctrinal de la Iglesia católica lleve al ateísmo. Eso sería darle demasiada relevancia a la Iglesia Católica. A lo que llevará es a la irrelevancia del catolicismo y a su reducción a pequeñas sectas, generalmente llenas de superstición y de indignación con el mundo y a la prevalencia de otras sensibilidades religiosas que serán las del mundo futuro.

    Pero son matices muy pequeños.

    El fondo del artículo, no es sólo brillante sino muy pertinente y es, además, lo que se pregunta la casi totalidad de la catolicidad del siglo XXI.

    • Antonio Gil de Zúñiga

      Gracias, tocayo, por tu reflexión. Estamos en la misma cuerda, aunque mi ironía pueda interpretarse de otro modo. Es de una hipocresía manifiesta, como hacen los obispos, arrastrados más por ideología política de derechas y no por el Evangelio, que se defienda a capa y espada una previda, como es la del nasciturus, y no la de niños, adolescentes, jóvenes y adultos que no tienen lo más necesario para vivir y para una vida digna como ser humano.

      A Agustín de Hipona, a Tertuliano, etc, etc, excelentes maniqueos, me refiero cuando hablo de la tradición; tradición que la Iglesia clerical no ha superado ni está por la labor

  • Juan A. Vinagre

    Este artículo de Antonio Gil merece ser reflexionado y divulgado, por las graves consecuencias y deformaciones que ha causado en la teología moral y en el testimonio de la Iglesia durante siglos. (Esto me vuelve a recordar el caso, ya expuesto aquí, de la anulación de un matrimonio porque el marido no era capaz de procrear…, y que tanto dolor y sacrificio le creó.)  De hecho, en algunos medios seculares y religiosos-, el sexo fue entendido de modo perverso (ligado a la mujer), también por la Iglesia docente.  (Y esto, al parecer, sin percatarse mucho de que el hombre, al sucumbir tan fácilmente ante el sexo, es más débil que la mujer…)  Pero además  el sexo ha servido para desviar la atención de una gravísima desviación evangélica -el dinero, el poder-, incompatible con el Dios del Reino anunciado por Jesús de Nazaret.   Esta grave desviación del Evangelio indica que, al menos una parte importante de la jerarquía docente, en su doctrina, a veces se equivoca y “justifica” o se vende por monedas…  En suma, que algunas doctrinas tradicionales eclesiásticas son demasiado humanas, no  fiables, unas veces por interpretar mal y otras por no respetar la jerarquía de valores evangélicos.  Por eso necesitan revisión y conversión al Evangelio. Las doctrinas humanas siempre -o casi siempre- son revisables. Negar esta realidad en la Iglesia, en el campo de la Iglesia, es otra desviación, quizá aún más grave, pues impide la vuelta y corrección de “doctrinas pródigas” a la casa del Padre. El hijo “fiel” de la Iglesia tronará contra el hijo que se consumió por andar suelto por cerros…, y sin embargo no reparará en los desvíos más graves que sí prostituyen la Iglesia…, que se ha dejado -y aún se deja- seducir por la vistosidad y voluptuosidad del poder-dinero, que tanto discrimina y prostituye -y prostituye, sí- y maltrata y mata…

    Estas graves contradicciones, que eliminan el testimonio de vida evangélica, son una de las principales causas del alejamiento de la Iglesia, y en parte también del ateísmo… Sin testimonio de vida y de valores evangélicos no es posible anunciar el Reino del Dios de Jesús de Nazaret. Todo lo que dice A. Gil, y lo que decimos muchos hoy, necesita repensarse de nuevo -y con frecuencia-, porque aún quedan restos, demasiados restos de la tradición espiritual sexualizada, que discrimina… y desvía de los valores más auténticos.   Quedan demasiados restos, sobre todo en el campo del capital -también del religioso capital hipócrita-, aunque muchos todavía no sean capaces de reconocerlo.  Y por no saber reconocerlo (ni verlo?) apoyan o aconsejan votar a los amigos del poder del dinero, que tanto discrimina…, y al pobre le llama vago.  Así se exime de ayudarlo a no ser pobre.

    En el campo del Reino hay mucho que evangelizar… (en él todavía hay mucho pensamiento viejo-testamentario, contrario al Evangelio.)  En el campo del Reino -y fuera de él, si es honesto- vale más, y es más creíble, el testimonio que mil argumentos…  Vale más un solo testimonio veraz que mil argumentos falaces. (Aunque muchos, si esos argumentos falaces se repiten con frecuencia, acaben pareciendo verdades y tomándolas como tales.)     En el Mensaje del Reino el argumento más falaz es el que trata de compaginar Dios y dinero. Por eso, tanto se desvía y se pierde por cerros…

  • ana rodrigo

    Pues sí, “poderoso caballero es don dinero“, y en el evangelio queda claro cómo Jesús se posicionó con respecto al dinero y al poder. Pero parece que la Iglesia no se ha enterado muy bien: riquezas inconmensurables y poder absoluto de los varones.

    Respecto al sexo, la panfletada de Eva como la causante de todos los males del mundo, le vino muy bien tanto a la religión hebrea como a un cristianismo  que, debería haberse inspirados en la praxis que Jesús tuvo con las mujeres.

    El que, como palabra de Dios (según se dice después de leer cualquier texto de Antiguo y Nuevo Testamento, incluido el de Eva), la mujer fuese  la mala desde el principio, hizo que todos los campos, incluido, el religioso, quedase en manos de hombres.

    ¿Y cómo hubiese sido la Iglesia si las mujeres hubiesen sido sujeto de teología en vez de ser meros objetos de moral desde lo masculino y sumisas a sus maridos (San Pablo y San Pedro, dixit)? No sé si la Iglesia hubiese sido mejor, lo que sí sé con todo certeza, no sería “territorio exclusivo del varón”, como dice Antonio Gil. ¿Qué tipo de teología hubiesen hecho las mujeres junto a/con los hombres?