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El Papa, de boquilla, contra los ‘indietristas’

Esta vez nuestro amigo activista Martín, demógrafo y teólogo, ha descubierto una señal de cambio en la rígida posición de la Iglesia sobre la contracepción. A continuación de su breve comentario, reproducimos la parte de la conversación de Francisco con los perdiodistas, volviendo de Canadá, que lo ha motivado. AD.

                    Los tradicionalistas están furiosos contra el Papa, que les llamó “indietristas”. [Neologismo derivado del italiano indietro=atrás. En castellano sería “atrasistas” o retrogrados]. Fue en el avión en que volvía de Canadá; la altura, el cielo o los periodistas le suelen mover a expresarse más claro. Cuando le preguntaron si iba a cambiar la prohibición moral absoluta de la anticoncepción artificial en la “Humanae Vitae”, respondió que en la Iglesia “la moral está siempre en /…/ desarrollo en el mismo sentido”. En cambio, subrayó Francisco, el indietrista va hacia atrás, tiene una actitud retrógrada, actúa porque “el siglo pasado se hizo así”.     

Por otra parte, las cifras cantan y aterran. De 1950 a 2017, en 75 años, por primera vez en la historia, la humanidad triplicó su número, de 2.500 a 7.500 millones de personas, máxime en los países más pobres y hambrientos, siendo máximo responsable intelectual de ello el Vaticano.

No cabe, pues, sino exigir que esa tan tardía señal de rectificación sea pronto, antes de su renuncia o muerte, más efectiva y valiente que la afirmación que el mismo Francisco hizo ya hace años, al declarar que no debíamos multiplicarnos “como conejos”. Tras tantos años de pontificado, asuma por fin su responsabilidad, si tiene un mínimo de amor o al menos respeto por la humanidad. “Hartos de palabras, queremos hechos”.

Dr. Martín Sagrera Capdevila, demógrafo (y teólogo de la P. U. Gregoriana).

De la Conferencia de prensa el 29-7-22, en el avión, regresando de Canadá

[Traducido de vatican.va que extrañamente solo da el texto en italiano]

Claire Giangravè (SERVICIO DE NOTICIAS DE RELIGIÓN)

Hola, Santo Padre, buenas tardes. Muchos católicos, pero también muchos teólogos, creen que es necesaria una evolución de la doctrina de la Iglesia respecto a los anticonceptivos. Al parecer, incluso su predecesor, Juan Pablo I, pensó que quizás había que reconsiderar la prohibición total. ¿Qué opina al respecto, es decir, está abierto a una reevaluación en este sentido? ¿O existe la posibilidad de que una pareja considere los anticonceptivos?

El Papa Francisco

Lo entiendo, esto es muy oportuno. Sabed que el dogma, la moral, está siempre en un camino de desarrollo, pero de desarrollo en el mismo sentido. Para utilizar algo que es claro, creo que lo he dicho otras veces aquí, para el desarrollo de una cuestión moral, un desarrollo teológico, digamos, o dogmático, hay una regla que es muy clara y esclarecedora, lo he dicho otras veces: lo que hizo Vicente de Lérins, en el siglo V, era un francés. Dice que la verdadera doctrina, para avanzar, para desarrollarse, no debe ser tranquila, se desarrolla ut annis consolidetur, dilatetur tempore, sublimetur aetate. Es decir, se consolida con el tiempo, se dilata y se hace más firme pero siempre progresando. Por eso el deber de los teólogos es la investigación, la reflexión teológica. No se puede hacer teología con un “no” por delante. Entonces será el Magisterio el que diga: ‘No, te has pasado, vuelve’. Pero el desarrollo teológico debe ser abierto, para eso están los teólogos. Y el Magisterio debe ayudar a comprender los límites. Sobre el problema de los anticonceptivos, sé que ha salido una publicación, sobre este tema y otros temas matrimoniales. Son las actas de un congreso y en el congreso están las ‘ponencias’, luego discuten entre ellos y hacen propuestas. Hay que ser claros: los que han hecho este congreso han cumplido con su deber, porque han tratado de avanzar en la doctrina, pero en sentido eclesial, no fuera, como dije con aquella regla de Vicente de Lérins. Entonces el Magisterio dirá: “Sí es bueno” – “No es bueno”.

Pero hay muchas cosas que se cuestionan. Pensemos, por ejemplo, en las armas atómicas: hoy he declarado oficialmente que el uso y la posesión de armas atómicas es inmoral. Piensa en la pena de muerte: primero la pena de muerte, sí… Ahora puedo decir que estamos cerca de la inmoralidad, porque la conciencia moral se ha desarrollado bien…

Para ser claros: cuando se desarrolla el dogma o la moral, está bien, pero en esa dirección, con las tres reglas de Vicente de Lérins. Creo que esto es muy claro: una Iglesia que no desarrolla su pensamiento en sentido eclesial es una Iglesia que va hacia atrás. Y este es el problema actual, de tantos que se autodenominan “tradicionales”. No, no son tradicionales, son “indietristas”, van hacia atrás, sin raíces. Siempre se ha hecho así, en el siglo pasado se hizo así. Y el ‘indietrismo’ es un pecado, porque no avanza con la Iglesia. En cambio la tradición -creo que alguien lo dijo en uno de los discursos-, la tradición es la fe viva de los muertos. En cambio, para estos “indietristas” que se autodenominan tradicionalistas, es la fe muerta de los vivos. La tradición es precisamente la raíz de la inspiración para avanzar en la Iglesia. Y siempre esto es vertical. El “indietrismo” va hacia atrás, siempre está cerrado. Es importante entender bien el papel de la tradición, que siempre está abierta, como las raíces del árbol, y el árbol crece así… Un músico tenía una frase muy bonita, Gustav Mahler decía: la tradición en este sentido es la garantía del futuro, es la garantía, no es una pieza de museo. Si concibes la tradición como algo cerrado, esa no es la tradición cristiana. Siempre es el jugo de las raíces el que te lleva hacia adelante, hacia adelante, hacia adelante… Por eso, por lo que dices, tienes que pensar y llevar adelante la fe y la moral, y mientras vaya en la dirección de las raíces, del jugo, está bien. Con estas tres reglas de Vicente de Lérins que he mencionado.

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