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El Instituto Fe y Secularidad (1967-2002): a los veinte años de su “hibernación”

Este recuerdo que Leandro Sequeiros nos aporta a ATRIO hoy tiene para mí unas resonancias especiales. Habiendo estado toda mi vida rodeado de jesuitas, buenos o regulares maestros desde mi infancia, estos que formaron Fe y Secularidad (los que aparecen y otros como Manolo Fraijó y Luis Acebal) han sido los hombres con los que enlacé plenamente en mis años de madurez, la espléndida primavera que siguió al Vaticano II. Fuimos interlocutores y amigos. Unimos mentes y sentimientos para una renovación de l Iglesia. Todos -menos mi compañero de infancia Julio Colomer, cronista principal de este relato- se han ido, aunque siguen hoy presentes en muchos de quienes hoy vemos más necesaria que nunca una colaboración entre fe y secularidad para asegurar una auténtica cultura de paz que pueda salvar a nuestra especie y nuestro planeta con ella. AD. 

  • Hace ya 20 años que el Instituto Fe y Secularidad (1967-2002) se “hibernó”. En sus 35 años de vida representó una plataforma eclesial clave para el diálogo cristianismo-increencia durante la segunda mitad del siglo XX en España.
  • Dos décadas después de su cierre incomprensible, el archivo de la institución continúa siendo un territorio tan inexplorado como de interés para calibrar más certeramente el peso del proceso de secularización en España.
  • El artículo pretende, en línea con las últimas aportaciones académicas sobre la secularización, analizar el cambio religioso en España a través de la documentación y la historia de Fe y Secularidad mediante una aproximación a tres periodos de especial importancia para el Instituto.

El Instituto Fe y Secularidad, creado en 1967 por la Compañía de Jesús en España, supuso una plataforma de reflexión privilegiada en torno al profundo cambio cultural y religioso que se efectuó con el traspaso desde una España nacionalcatólica hacia una sociedad aconfesional y aceleradamente secularizada. Su local, sito en la madrileña calle de Diego de León, se convirtió en un foco de atracción e irradiación de diferentes perspectivas sobre el debate de la secularización a través de la organización de diversas propuestas (congresos, seminarios, foros) que contaron con la participación de miembros de la vida intelectual, eclesial y política del tardofranquismo y de la España democrática.

Un documentado artículo de Rafael Ruiz Andrés, profesor del Instituto Universitario de Ciencias de las Religiones Universidad Complutense de Madrid, titulado “Dialogando con la secularización: el Instituto Fe y Secularidad (1967-2002)” –  Ayer 125/2022 (1): 323-350 indaga sobre el papel que representó en el escenario de la transición política y religiosa de España.

El Instituto Fe y Secularidad fue disuelto por la Compañía de Jesús hace ya 20 años,  en el año 2002. Con su desaparición, la Iglesia y la Compañía de Jesús ha dejado de estar presente en las fronteras de las filosofías de las culturas, de las ciencias y de las religiones. Y esta desaparición no solo ha dejado un vacío intelectual a nivel europeo, sino que ha originado un abismo de silencio  en los discursos sobre Europa como espacio histórico, cultural y político.

En el caso de España los jesuitas tuvieron la gran intuición de empujar la reapertura de l

Alfonso Álvarez Bolado (1928-2013). Fundador y 1er Director de FeySec

a Iglesia hacia Europa, sobre todo mediante el Instituto Fe y Secularidad.  El Instituto representó una respuesta a los retos planteados por el Concilio Vaticano II en 1967.

Fe y Secularidad formó una nueva generación de intelectuales que aspiraba a renovar tanto la sociedad española como la Iglesia católica mediante una europeización del mundo cultural y académico en España. Uno de sus enfoques más importantes se centraba en la idea de la paz en Europa.

El análisis del presente estudio se centrará en las ideas de paz de los dos Jesuitas fundadores y directores de Fe y Secularidad Alfonso Álvarez Bolado SJ (1928-2013) y José Gómez Caffarena SJ (1923-2013), contextualizando sus contribuciones en el discurso de los Jesuitas sobre Europa. No obstante, el debate sobre la secularización ha continuado aportando nuevas perspectivas para el estudio, desde las cuales nos aproximaremos a Fe y Secularidad.

 

Una mirada a la secularización en España a través del Instituto Fe y Secularidad

A partir de esta apreciación, el presente artículo tiene como objetivo fundamental la reflexión sobre el proceso de secularización en España a través un sujeto histórico de particular interés, el Instituto Fe y Secularidad.

La importancia del Instituto para comprender la secularización se encuentra acreditada en el trabajo de destacados estudiosos del catolicismo en España (Alfonso Botti y Nieves Montesinos: «Anticlericalismo y laicidad en la posguerra, la transición y la democracia (1939-1995)», en Emilio La Parra y Manuel Suárez Cortina (eds.): El anticlericalismo español contemporáneo, Madrid, Biblioteca Nueva, 1998, pp. 303-370, esp. p. 324; José Andrés-Gallego y Antón M. Pazos: La Iglesia en la España contemporánea, t. 2, Madrid, Encuentro, 1999, p. 195, y Feliciano Montero: La Iglesia: de la colaboración a la disidencia (1956-1975). La oposición durante el franquismo, t. 4, Madrid, Encuentro, 2009, pp. 197-200) y en la obra-homenaje a Alfonso Álvarez Bolado (José Gómez Caffarena: «Todavía un retorno a Honest to God», en Xavier Quinzá Lleó y José J. Alemany: Ciudad de los hombres, Ciudad de Dios. Homenaje a Alfonso Álvarez Bolado S.J., Madrid, Universidad Pontificia de Comillas, 1999, pp. 224-236).

Sin embargo, el Instituto Fe y Secularidad es tratado en la mayor parte de las reflexiones como un punto interesante para comprender el cambio religioso de la segunda mitad del siglo XX en España y no como el objeto histórico de la investigación, como sí sucede excepcionalmente en el artículo «El “Instituto Fe y Secularidad” de la Universidad de Comillas (Madrid) y su actividad filosófica (1967-1987)» de Teresa Rodríguez de Lecea.

Para lograr este diálogo entre la secularización y la evolución del Instituto Fe y Secularidad se han planteado dos líneas de interacción de la realidad del Instituto con el proceso de secularización, que servirán de vectores para el artículo: 1) el Instituto Fe y Secularidad, aunque no exclusivamente, fue esencialmente un espacio de reflexión continuada sobre la dinámica de la secularización en España y 2) los avatares de la evolución histórica del propio Instituto son a su vez reflejos del más amplio proceso de transformación sociorreligiosa que conocemos como secularización.

 

  • 1) En primer lugar, el Instituto Fe y Secularidad constituyó una plataforma de reflexión teórica sobre la secularización de manera ininterrumpida durante sus más de treinta años de existencia, hecho que lo convierte en un espacio de estudio único y especialmente relevante para la observación de la auto-comprensión de la secularización por parte de los actores históricos 5. Su reflexión aporta una serie continuada de análisis de los cambios religiosos a partir de la cual el artículo construirá la evolución de los dilemas y transformaciones del catolicismo en España en la segunda mitad del siglo xx. Junto a otras series ya disponibles —fundamentalmente estadísticas— para el estudio del cambio religioso, la aproximación a la secularización desde las reflexiones emanadas del propio contexto y de la voz de un actor como Fe y Secularidad permite «que los conceptos utilizados por las ciencias sociales adquieran realidad empírica y que los acontecimientos históricos ayuden a intuir, más allá de la mera concreción temporal específica, problemas humanos de alcance general». (Zira Box: «Secularizando el Apocalipsis. Manufactura mítica y discurso nacional franquista: la narración de la Victoria», Historia y Política, 12 (2004), pp. 133-160, esp. p. 135).
  • 2) Además, en segundo lugar, la reflexión del Instituto Fe y Secularidad se presentará en su contexto a través de las distintas relaciones con otros actores sociales, políticos y eclesiales del momento y con las complicaciones y oportunidades que el devenir histórico fue planteando al Instituto. En este marco, los avatares de Fe y Secularidad coincidieron tanto con el desarrollo de un proceso de secularización sin precedentes en la sociedad española como con un consecuente cambio en la presencia de la religión católica en la sociedad. Por medio de las vicisitudes que el proceso de cambio religioso planteó al propio devenir del Instituto, profundizaremos en las consecuencias que el genérico concepto de secularización produce en la dinámica histórica concreta.

De tal modo, presentaremos la historia del Instituto y sus antecedentes —principalmente la Comisión para el Estudio del Ateísmo— a través de tres periodos de su desarrollo histórico y desde la doble línea expuesta: Fe y Secularidad como reflexión teórica continuada sobre la secularización y como una trayectoria histórica particular dentro de una sociedad en profunda transformación religiosa.

 

El diálogo con la llamada España «atea» en la época del nacionalcatolicismo.

Siguiendo el hilo del interesante artículo de Rafael Ruiz Andrés,  “Dialogando con la secularización: el Instituto Fe y Secularidad (1967-2002)” Ayer 125/2022 (1): 323-350 se puede documentar que su nacimiento está relacionado con gran parte de los cambios eclesiales de la década de los sesenta. La historia de Fe y Secularidad se remonta a la Ciudad Eterna, foco del aggiornamento iniciado con el papa Roncalli, Juan XXIII. Tras años de conflicto entre el catolicismo y la modernidad, de conflictiva secularización, el Concilio Vaticano II (1962-1965), a través fundamentalmente de su constitución Gaudium et Spes (1965), señalaba que la línea renovada del catolicismo con la modernidad y sus dilemas era la del diálogo, aunque este también tendría que ir configurándose.

El 7 de mayo de 1965, aún sin haber finalizado el periodo conciliar, el papa Pablo VI situó a los jesuitas al comienzo de su XXXI Congregación ante un «terrible peligro que amenaza a la humanidad entera: el ateísmo» (Alfonso Álvarez Bolado: «Entre Barcelona y Madrid (1965-1968). El informe sobre el ateísmo y la Fundación del Instituto Fe y Secularidad», Revista Catalana de Teología, 25é anniversari (2000), pp. 441-454. Consultado el borrador del texto en el Archivo de la Universidad Pontificia de Comillas (en adelante, AHUPCO), Fondo del Archivo Instituto Fe y Secularidad (en adelante, FYS), caja 578, carpeta 2, p. 2).

Sin embargo, y a pesar del aparente tono frentista del pontífice, Pablo VI combinó esa consideración del ateísmo como «terrible peligro» con la única consigna que dio al cardenal F. König a la hora de Instituir el Secretariado para el Diálogo con los No Creyentes (Secretariatus Pro non Credentibus) en 1965: Usus docebit (El uso enseña), invitación al diálogo que el papa Montini ya había subrayado en su encíclica Ecclesiam Suam (1964).

Ante esta petición del pontífice, el padre Arrupe, prepósito general de la Compañía, respondió favorablemente a la invitación, encomendando a Andrew Varga —asistente general de los jesuitas— la promoción del apostolado en relación con el ateísmo (Julio Colomer: «El Instituto Fe y Secularidad» (s. l., 1988), AHUPCO, FYS, caja 578, carpeta 2).

En España se creó la Comisión del Ateísmo, constituida por 15 sabios jesuitas para estudiar la respuesta a la petición de Pablo VI.

 

Nace el Instituto Fe y Secularidad (1967)

En medio de estos debates, reflexiones y polémicas en torno a la Comisión del Ateísmo, surgió desde sus propios miembros la creación del Instituto Fe y Secularidad el día 2 de abril de 1967. En las reflexiones que precedieron a la puesta en marcha del Instituto, se debatieron distintas opciones para el nombre de la plataforma: Instituto para el Estudio de la Creencia y de la Increencia, Fe y Existencia Laica e incluso Fe y Ateísmo, alternativas rápidamente descartadas.

Durante este periodo inicial, se siguieron tres líneas fundamentales de actuación para continuar y ampliar la experiencia de la Comisión: primero, la formulación de objetivos; a continuación la creación de una estructura organizativa y por último, la programación de actividades propias, las cuales mostraban su amplitud de miras y el deseo de comprensión integral del proceso de secularización y del cambio social en España.

 

Los primeros años del Instituto Fe y Secularidad

En estos primeros años, se llevaron a cabo seminarios como Las prospectivas del contexto sociorreligioso de la vida religiosa femenina (J. López García), El joven Hegel y la interpretación teológica de la muerte de Dios (Álvarez Bolado), Sociología y teología de la confesionalidad estatal (M. García), efectuados en el curso 1968-1969.

En 1969-1970 tuvieron lugar los seminarios Incidencias del marxismo en la actual transformación sociopolítica y en 1970-1971, Elementos teóricos para una sociología de la secularización (E. Recio, J. F. Fontecha y J. Martínez Cortés), entre otras propuestas. Muy destacables fueron igualmente tanto la publicación del primer número del Boletín de Fe y Secularidad en 1970 como la redacción de una bibliografía sobre sociología de la religión, que comenzó —precisamente— por el tema «Secularización». Esta tarea fue complementada en 1975 y 1978 con otros dos tomos, realizando en total un análisis de 23.000 títulos.

 

Tiempos de cambio, tiempos de expansión del Instituto Fe y Secularidad (1972-1981)

Frente al languidecimiento que se contemplaba en la matriz de  jesuitas y laicos que formaron la Comisión del Ateísmo, el grupo del Instituto Fe y Secularidad experimentó durante la década 1972-1981 una progresiva estabilización, que se acompañó con el traslado de la sede desde la madrileña calle Pablo Aranda a Diego de León en el año 1970.

La consolidación se completó con la creación de los estatutos en 1973, en los que se fijaban claramente unos objetivos que ya estaban siendo desarrollados: 1) «Estudio del proceso de Secularización», 2) «Promoción de un diálogo crítico entre las concepciones del mundo vigentes en la sociedad contemporánea y fomento de la colaboración entre ellas (hacia un mundo más humano)» y 3) «Estudio específico del hecho cristiano, desde un doble ángulo de interés; para su comprensión por los actuales no-creyentes y para la iluminación de los presupuestos de una realística evangelización actual» (Ver:  Julio Colomer: «El Instituto Fe y Secularidad» (s. l., 1988), AHUPCO, FYS, caja 578, carpeta 2. Página 5)

 

1972: Gómez Caffarena, director del Instituto Fe y Secularidad

José Gómez Caffarena (1923-2013) 2º Director de Fey Sec

Los problemas asociados llevaron al agotamiento de Álvarez Bolado y su sustitución en 1972 por Gómez Caffarena. Sin embargo, y a pesar de las dificultades, las Jornadas de El Escorial y sus reflexiones iluminaron toda la década a través de la continuación de los seminarios cristianismo/marxismo.

En ellos se puede observar la evolución de esta relación durante el periodo del tardofranquismo a la Transición: desde la expectativa y la ilusión por la colaboración conjunta en los estertores del Régimen, al desánimo y la separación progresiva a medida que se afianzaba la democracia, para concluir en cierta reactivación del recelo mutuo a partir de los ochenta.

Sin duda, el cambio de la Transición durante los setenta suponía un contexto cualitativamente diferente al desaparecer el enemigo común de cristianos progresistas y de comunistas: el Régimen. Aun así, el destacado peso cultural del marxismo y el particular interés del Instituto por él motivaron que durante los años 1976 y 1978 se continuase con el debate en propuestas como el seminario Estudio empírico sobre socialismo y cristianismo (1976-1977) o la encuesta Los marxistas españoles y la religión  (Instituto Fe y Secularidad: Los marxistas españoles y la religión, Madrid, Edicusa, 1977).

 

El Instituto Fe y Secularidad: del diálogo en el conflicto entre fe y secularidad a su disolución en la secularización (1982-2001)

A través de reflexiones y estadísticas como las presentadas, los años setenta se revelan como un hito fundamental en el cambio de tendencia de la presencia del catolicismo en España. Además, la progresiva consolidación de las dinámicas en torno una sociedad plural, democrática y secularizada generaba el replanteamiento de los actores sociales y eclesiales en torno a la cuestión religiosa.

Concretamente, desde los años ochenta el Instituto Fe y Secularidad  tuvo que afrontar y responder a los diferentes distanciamientos que se evidenciaron entre la Iglesia, el Estado y la sociedad civil. En ellos, aunque siempre dentro de un marco democrático y de consensos básicos que diferenciaban esta tensión de épocas precedentes, se reanudaron los conflictos sobre el propio tema religioso  (ver: Susana Aguilar: «La jerarquía católica española en perspectiva comparada. La confrontación política entre la Iglesia y el Gobierno socialista a ­comienzos del siglo xxi», Revista Internacional de Sociología (RIS), 71, 2 (2013), pp. 309-334, p. 321). Esta creciente tensión condicionaba la propuesta de diálogo entre fe y secularidad del Instituto. Mientras, el proceso de secularización continuaba.

 

Cambios en el Instituto Fe y Secularidad para el siglo XXI

La suma de todos estos cambios sociales, políticos y eclesiales favoreció que a medida que se aproximaba el año 2000 el Instituto se fuera quedando cada vez más reducido a lo académico y con un alcance limitado a los ya «fieles» de sus iniciativas.

Julio Colomer (1933-) 3er Du¡irector de FeySec

Junto con los cambios en la dirección —Julio Colomer relevó a Caffarena y posteriormente Antonio Blanch asumió la dirección—, la acentuada sensación de crisis forzaba el replanteamiento sobre la esencia misma del Instituto a través de diferentes revisiones y autocríticas que se realizaron durante este periodo, y que se conservan en el archivo.

En primer lugar, el Instituto a pesar de su carácter plural había sido llevado esencialmente por jesuitas. Como señalaba un informe de Julio Colomer, «La disminución del número de jesuitas que trabajaban en el Instituto [suponía una] nueva perspectiva del fenómeno de la increencia en España», a la par que añadía una dificultad a su organización.

El desánimo propició la “hibernación” del Instituto. Las publicaciones y la gestión de un máster pasaron a la Universidad Pontificia de Comillas, finalmente se desestructuró su autonomía en el año 2001.

Antonio Blanch, 4ª y último Director de FeySec

En la carta de integración del Instituto en la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Comillas, Antonio Blanch, el director que cerró la última etapa del Instituto, explicaba con claridad las razones del fin: «La gran transformación de las circunstancias sociales y culturales, en lo referente a la vida religiosa de los españoles, que se manifiesta ahora en formas muy generalizadas de indiferencia o de pragmatismo escéptico, mientras que los objetivos del Instituto habían sido sobre todo el estudio del ateísmo y de la secularidad en su sentido más originario. A lo cual se añade, en segundo lugar, el envejecimiento de muchos de los miembros del Instituto» (más datos en:  Antonio Blanch: Carta de disolución del Instituto (Madrid, 16 de mayo, 2001), AHUPCO, FYS, caja 547, carpeta 13, p. 1)

 

Conclusiones: Fe y Secularidad, teoría y alcance de la secularización en España

Tras haber presentado la trayectoria del Instituto a partir de la documentación de su archivo y en diálogo con el desarrollo del proceso de secularización en España, concluiremos el artículo retomando las dos líneas de partida: la presentación de la reflexión sobre la secularización de Fe y Secularidad y los avatares en la trayectoria del Instituto como reflejo de las transformaciones sociorreligiosas de la segunda mitad del siglo XX.

La reflexión teórica y la evolución del Instituto Fe y Secularidad, una experiencia pasada que tuvo lugar en medio de las profundas transformaciones del catolicismo en España, nos muestran un camino para la continuación del estudio histórico de la secularización. Sin evitar la necesaria confrontación con el rico acervo conceptual ya existente, el análisis de la secularización desde la sociología histórica construye su comprensión del cambio religioso desde los actores que se hallan tras las estadísticas y a partir de procesos necesariamente contextualizados. Así pues, a través de voces como Fe y Secularidad, conservadas en la documentación, se hace posible la inserción de la secularización en la historia, es decir, la inserción de nuestra situación contingente de individuos seculares en nuestra condición perenne de individuos históricos.

16 comentarios

  • mª pilar

    Muy interesante que muchos vivimos desde otros lugares siempre orientados por excelentes miembros de la comunidad S.J. En Zaragoza en mi querido C. Pignatelli por el cual pasaron Julio Colomer y J.Mª Alemany que hoy sigue. A partir de los 8o fueron tiempos muy fértiles nutridos por ese espíritu jesuítico y con cooperaciones externas.

    Gracias por refrescar nuestras vivencias y iluminar un gran trabajo que se realizó en aquellos años.

  • Juan Valentin - Puerto Santa María

    Muy interesante la panorámica que Leandro Sequeiros nos ofrece del Instituto Fe y Secularidad. Lástima que desapareciera un esfuerzo así, aunque, desde la Compañía de Jesús,  quizá encuentre hoy su continuidad histórica en Cristianisme i Justícia (CiJ).

    E impresiona leer la reflexión de su último director, Antonio Blanch, cuando afirma que lo que hoy preocupa a la vida de la fe no es el ateísmo combativo, sino el “pragmatismo escéptico” o la más resbaladiza indiferencia. Muy buen retrato.

    He estado revisando viejas publicaciones de Fe y Secularidad y veo que hay una muy interesante sobre la Iglesia y la Guerra Civil española (vistas 50 años después) y que cuenta con el patrocinio de la Fundación Friedrich Ebert. Este vídeo explica brevemente el origen y los objetivos de esta curiosa fundación alemana: https://youtu.be/m7Osx_mUXAk

    Por ejemplo, el papel que hoy nos presenta la Asociación Católica de Propagandistas parece haber traicionado su posición social conciliadora y ha decidido regresar a los tiempos preconciliares de Pío XII, por no decir hasta las Cruzadas. Como muestra, un botón: en Jerez de la Frontera (Cádiz) van a celebrar sus jornadas Católicos y Vida Pública. El cartel y el título es un magnífico resumen de intenciones: de nuevo la lucha contra la modernidad que nos persigue. Nos volvemos a meter en el búnker en lugar de dejarnos evangelizar por un mundo en el que Dios está presente de formas nuevas y renovadoras. Por fortuna, estamos en un país con libertad de culto. Personalmente, como cristiano, no me siento ni perseguido ni asfixiado por un ambiente hostil. Y mucho menos me identifico con esa imagen maniquea de una sola verdad florecida frente a las zarzas que la asfixian. Aprendamos de la exultante belleza de cualquier cuneta o cualquier prado en estos días de incipiente primavera. Si la biodiversidad es un don que habla de equilibrio y de salud ecológica, disfrutemos que nuestra sociedad de hoy es igualmente sociodiversa. No necesitamos que España vuelva a ser católica. Quizá necesitamos solo que los católicos volvamos a ser católicos.

  • ana rodrigo

    Después del Concilio, se removieron muchas creencias a nivel individual y eclesial, y aparecieron los curas revolucionarios, los curas obreros al mismo tiempo que muchísimos abandonaron el estado clerical.

    Por otra parte aparecieron las comunidades de base, hurgando a fondo en cómo se estaba viviendo el Cristianismo, estudiando exégesis, actualizando  el lenguaje evangélico (metáforas, mitos, alegorías, etc.) y quitando literalidad en la interpretación que se venía dando. Aparecieron las teólogas a las que la Iglesia nunca les ha hecho caso. En fin, hubo algo de movida en una parte de creyentes. Pero como el paso de la Iglesia y su jerarquía siempre han sido tan asustadizos y condenatorios con todo lo nuevo que aparecía en la sociedad, pues “la gente” no ha encontrado aquella conexión necesaria, la Iglesia no ha sintonizado con la sociedad, y, el resultado es que cada vez se distancia más una de otra y vivimos lo que es realidad. Constantemente se hacen estudios sociológicos con resultados muy negativos para la Iglesia sobre todo en la juventud que debería ser el futuro de la iglesia. Y la gente mayor nos hacemos viejos y nos vamos muriendo, si bien a la juventud les trae sin cuidado, no le interesa la dogmática, ni la teología, ni otras cuestiones que han interesado hasta ahora.

    Supongo que la documentación de la que nos habla Sequeiros del Instituto de fe y solidaridad quizá sirva para saber lo que se hizo y lo que se debió hacer. Pero, como decía el Papa el otro día, la Iglesia se reducirá en número pero ganará en calidad y autenticidad. Lo que no quiere decir que vaya a haber menos cofrades, procesiones y romerías; esto es otro tema.

    Gracias, Sequeiros, espero que estés mejor de salud. Saludos cordiales.

     

    • Gracias, Ana. El profesor Rafael Ruiz sociólogo está investigando las muchas cajas de documentación procedentes del Instituto Fe y Secularidad. Afortunadamente, la documentación del archivo se conserva bien catalogada. Creo que esta investigación puede aportar mucha luz sobre muchos problemas sociales, políticos y religiosos de la época del tardofranquismo, el nacionalcatolicismo, la transición política y la Iglesia nacida del Vaticano II.. Forma parte de la MEMORIA de muchos españoles que vivimos intensamente esa época apasionante..

  • Isidoro García

    Estimado Sr. Valderas: ¡No pide nada usted, sino encontrar un norte moral claro, como la estrella Polar, en materia de bioética!.

    Pero desgraciadamente en este mundo no hay seguridades. Si quieres garantías cómprate una tostadora, decía Clint Eastwood.

    Porque es mucho mejor aceptar que tenemos que ir improvisando y buscando el camino a semioscuras, que dar por bueno un norte doctrinal falso y erróneo.

    Porque que yo sepa en los Evangelios, no se habla nada concreto en ese terreno, más que un genérico, ser astutos como serpientes y mansos como palomas.

    Y si fuera por las sucesivas doctrinas vaticanas sobre estos temas, no habría ni autopsias, ni vacunas, ni la medicina habría funcionado si no se había uno confesado y comulgado antes.

    ¡Sí, eso fue en el pasado, pero ahora ya no funcionamos así!. Pero eso se ha dicho en todo tiempo, y hay que esperar cien o doscientos años, para ver si eso es así.

    Así que hasta que no llegue el 2200, no sabemos si por fin, la antropología cristiana, ha encontrado su norte definitivamente.

    Ahora sí le reconozco, que es una gran suerte contar con una seguridad tan pétrea. ¡Qué bonito sería si fuera verdad!.

     

    (Yo no soy ni especialista, ni nada, en este tema de bioética, y solo reconozco un principio moral: lo que sea bueno y positivo para los humanos.

    Pero no hay que ser muy docto, cuando te quieren dar el toco mocho: solo se precisa tener sentido común, y haber leído un poco los “papeles”, para distinguir una aspirina, de una rueda gigante de molino).

     

      • Las cartas y su uso son propiedad del destinatario. Por eso, Padre Sequeiros, hago pública su respuesta. Mi intervención fue pública y me parece obligado, en lo que a mí respecta, seguir en carta abierta. Por cierto, no sé quién le ha podido dar mi e-mail. Espero que no hayan sido los de Pegasus…

        [El moderador de Atrio pide excusas por el error material de haber puesto en la ficha de autor de Leandro que le fueran a él los avisos de comentarios, contra lo que hace siempre. Y de no haber avisado al autor que si contestaba debía ser en público. Por otra parte, me he permitido editar el presente escrito para que se vea mejor lo que JMV escribía en su comentario (minúsculas) y lo que LS (mayúscula) le contestaba en su comentario que se publica. Queda un diálogo interesante. Sobre todo convendría continuar con lo que hoy se debería hacer, que es lo que nos preocupa. AD]

        Buenas tardes, amigo José María… Como en todas las cosas, tiene su parte de razón. DICE: “Padre Siqueiros, son muchas las instituciones que se han ido alcarajo. EN NUESTRO MUNDO TODO ES PERECERO Y TRANSITORIO—En realidad,que se han autodestruido. PERO NO CREO QUE SEAN SUICIDAS. EL PROBLEMA ESTÁ EN QUE LOS PROBLEMAS CAMBIAN Y NO HAY SOLUCIONES NI PERSONAS DE RECAMBIO… EN FE Y SECULARIDAD NO HUBO AGILIDAD PARA DAR RESPUESTAS A PROBLEMAS NUEVOS. LOS QUE ALLÍ ESTABAN ERAN PERSONAS DE ALTURA INTELECTUAL, PERO LLEGÓ UN MOMENTO QUE POR SU EDAD DABAN RESPUESTAS ATRASADAS A LAS COSAS. NO TENIAN RESPUESTAS PARA LAS NUEVAS.. Y NO HUBO UNA GENERACIÓN DE RECAMBIO..¿
        Por qué? A mí me parece que por la falta de consistencia doctrinal, que en el caso del Instituto Fe ySecularidad parece un contrasentido. Conocí a Alvarez Bolado porpersona intermedia, a Gómez Caffarena a través de sus trabajos en Pensamiento y a Blanch por sus ensayos y comentarios criticos en Reseña. Me tocó vivir en unos años en que el término secularidad estaba de moda, hasta el punto de que, en la facultad de filosofía, presenté un trabajo en la clase del catedrático de griego José Alsina sobre la “secularización de los presocráticos”. ¿Quién no había leído “Honest to God” de Robinson?
        GRANDES HOMBRES TODOS PERO QUE -COMO NOSPASARÁ A TODOS – LLEGA UN MOMENTO EN QUE NO TENEMOS RESPUESTAS A LOSNUEVOS PROBLEMAS..
        DICE: Las grandes instituciones jesuitas que a usted Siqueiros le gusta recordar, como a mi amigo Udías, son, para desgracia de la Iglesia, glorias pasadas. Todas, sin excepción, implosionaron por la fuerza de atracción del espejismo de la “modernidad”
        TAL VEZ TENGA SU PARTE DE RAZÓN.. YO YA A LOS 80 AÑOS POCO TENGO QUE APORTAR. PERO ME GUSTARÍA APOYAR A UNA NUEVA GENERACIÓN QUE, DESGRACIADAMENTE, NO EXISTE… SUELO SER MÁS OPTIMISTA QUE UDIAS… PERO CREO QUE AÚN ES POSIBLE APOYAR LO NUEVO.. POR ESO SIGO ESCRIBIENDO NO POR NOSTALGIA SINO PARA RELANZAR LO QUE EN NUESTRO MUNDO BROTA. APOYAR LO INÉDITO. POR ESO SOY TAN ILUSIONADO (EN LOS DOS SENTIDOS) COMO TEILHARD. ILUSIÓN COMO CREYENTE EN LO INÉDITO (NO NACIDO) COMO CREYENTE EN LO UTÓPICO (LO QUE U-TOPOS, DIN ESPACIO TODAVÍA)
        DICE Hace unos días enterramos en Barcelona a Mercedes Durfort, catedrática de citología CREO QUE FUE UNA GRAN PERSONA!!! y una suerte de madre de todos los estudiantes de la facultad de Biológicas de la Universidad de Barcelona. Recordaba su formación con Pujiula, jesuita. Habia creado este jesuita de Besalú un centro de introducción a las técnicas biológicas en el Instituto Químico de Sarria.
        ES VERDAD. PUJIULA FUE UN GRAN PREPARADOR DE MUESTRAS. AUNQUE SUS IDEAS ERAN HOY UN POCO ANTIGUAS (ANTIEVOLUCIONISTA VISCERAL)
        A él acudían los alumnos de la facultad que deseaban perfeccionarse. En un mundo ideal, cuánto bien hubieran hecho a la Iglesia si los esfuerzos de Pujiula y otros se hubieran unido a los del dominico Ubeda Purkiss en neuronas cerebrales
        ES VERDAD.. PERO A POSTERIORI NO ES FÁCIL MODIFICAR LA HISTORIA
        No podemos perder más tiempo con esa disipación de energías.
        NO ES FÁCIL PREVER LO QUE SERÁ EL FUTURO!!
        Para ello se necesita tener una brújula, tener claro dónde aparecerá la estrella polar o la Cruz del Sur, tanto da.
        AHI ESTÁ LA DIFICULTAD:
        Y, por encima de todo, conocer y defender la doctrina genuina del mensaje de Cristo que se ha recibido.
        Y ES VERDAD… PERO EL MENSAJE DEBE SER LEIDO EN LOS CONTEXTOS HISTÓRICOS. SI SE QUIEREN LEER AL PIE DE LA LETRA DESCONTEXTUALIZADOS, SE CAE FÁCILMENTE EN EL DOGMATISMO Y EN EL INTEGRISMO. VIVIMOS DE LA PROVISIONALIDAD DE LO DESCONOCIDO..

    • Aprovecho para felicitar a Isidoro, hoy 26 de abril día de este gran Arzobispo de Sevilla sucesor de San Leandro..

  • Padre Siqueiros, son muchas las instituciones que se han ido al carajo. En realidad, que se han autodestruido. ¿Por qué? A mí me parece que por la falta de consistencia doctrinal, que en el caso del Instituto Fe y Secularidad parece un contrasentido. Conocí a Alvarez Bolado por persona intermedia, a Gómez Caffarena a través de sus trabajos en Pensamiento y a Blanch por sus ensayos y comentarios criticos en Reseña. Me tocó vivir en unos años en que el término secularidad estaba de moda, hasta el punto de que, en la facultad de filosofía, presenté un trabajo en la clase del catedrático de griego José Alsina sobre la “secularización de los presocráticos”. ¿Quién no había leído “Honest to God” de Robinson?

    Al hilo del “espíritu del concilio” y en aras del “aggiornamento”, los disparates doctrinales en dogma y moral adquirieron una intensidad sorprendente. Aunque mis palabras escandalicen no puedo menos de ver en el pontificado de Francisco una suerte de canto del cisne de ese derrotero por su escaso aprecio a la solidez doctrinal y su apego a las ocurrencias.

    Precedido el Instituto por las Conversaciones de Gredos, le faltó, a mi parecer, el aliento de aquel grupo de católicos, desnaturalizado también por el inmediato predominio de la política de partido.

    Las grandes instituciones jesuitas que a usted Siqueiros le gusta recordar, como a mi amigo Udías, son, para desgracia de la Iglesia, glorias pasadas. Todas, sin excepción, implosionaron por la fuerza de atracción del espejismo de la “modernidad”. Pienso en el Instituto Borja. Su fundador, me contaba un compañero suyo en San Cugat, pasó de la negación de pecados veniales en lo relativo a la sexualidad –todo era pecado mortal–, a la defensa del aborto. El Borja es, desde hace años, una vergüenza para la bioética iusnaturalista.

    Prefieren la combustión interna a la apertura a otras instituciones más sólidas en lo doctrinal. Por ejemplo, el instituto o lo que haya establecido Justo Aznar en Valencia. Cuánto bien harían a la Iglesia una mancomunión de fuerzas que defendieran de manera conjunta la doctrinal moral sobre ingeniería genómica, edición génica, manipulación de embriones, implantes neurológicos, etcétera, etcétera.

    Pienso también en las relaciones fe y ciencia. Los dos adelantados de esas cuestiones, Alberto Dou y José Manuel García Doncel realizaron una maravillosa labor acoplada a la metodología científica (lógica matemática) el primero y a la historia de la ciencia el segundo. ¿Por qué sus sucesores del instituto creado en Madrid no se fusionan con el Instituto de Pamplona, cuyo rigor doctrinal podría servirles de complementación?

    Hace unos días enterramos en Barcelona a Mercedes Durfort, catedrática de citología y una suerte de madre de todos los estudiantes de la facultad de Biológicas de la Universidad de Barcelona. Recordaba su formación con Pujiula, jesuita. Habia creado este jesuita de Besalú un centro de introducción a las técnicas biológicas en el Instituto Químico de Sarria. A él acudían los alumnos de la facultad que deseaban perfeccionarse. En un mundo ideal, cuánto bien hubieran hecho a la Iglesia si los esfuerzos de Pujiula y otros se hubieran unido a los del dominico Ubeda Purkiss en neuronas cerebrales.

    No podemos perder más tiempo con esa disipación de energías. Para ello se necesita tener una brújula, tener claro dónde aparecerá la estrella polar o la Cruz del Sur, tanto da. Y, por encima de todo, conocer y defender la doctrina genuina del mensaje de Cristo que se ha recibido.

     

  • Jose J. Ferrari Marquez

    Muy interesante..!! Una página histórica que algunos vivíamos desde fuera.

    Seria interesante hacer una publicación con todos esos trabajos recopilando esos artículos y añadiendo una pequeña introducción en cada uno de ellos.!!

    Lo que no llego a comprender es la corta explicación que se ofrece, en este artículo,  sobre la importancia que pudo tener el Instituto en la presencia en Europa si no se hubiera disuelto en 2002.! Lo digo porque la raíz del Instituto es esencialmente española y en un contexto determinado por la evolución política de una dictadura a un ensayo democrático.!!

    Europa es muy diversa .! Y para eso el Instituto debería haber surgido con un objetivo más universal. Pero esto no impide que como Ave Fénix vuelva a resurgir con ese carácter más Europeo  aprovechando el momento de revisión de la UE, como consecuencia de la tragedia de Ucrania.

    Yo estoy dispuesto a colaborar en el diseño de la edición bibliográfica de forma desinteresada.!

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