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Cuatro primeros retos a los que debe responder el cristianismo del futuro inmediato.

Desde una perspectiva cognitiva.

Ese grupo social al que llamamos el cristianismo culto, consciente y crítico, –el grupo de los intelectuales que aceptan la perspectiva cristiana del mundo– tiene ante sí, en España en estos momentos del siglo XXI, cuatro retos:

  • Superar una hegemonía intelectual de valores y de hipótesis cognitivas que hacen cada vez más incomprensible el “ethos del amor” y aportar una perspectiva interdisciplinar.
  • La necesidad de superar una imagen reduccionista de los humanos que critica, discute o rechaza la especificidad de la personalidad propia del ser humano.
  • Superar una comprensión cada vez más individualista de la espiritualidad, sobre la que urge una reflexión epistemológica.
  • Debatir y superar la pérdida de la idea de trascendencia en la cosmovisión dominante en la era secular, porque, sin esta idea, es imposible comprender el Hijo de Dios como mediador entre la inmanencia y la trascendencia. En el fondo, hay un problema epistemológicos que no se aborda.

Veámoslo con cierto detalle

  • 1. Superar una hegemonía intelectual de valores y de hipótesis cognitivas que hacen cada vez más incomprensible el “ethos del amor” cristiano y aportar una perspectiva interdisciplinar.

En la actualidad el individualismo es omnipresente. Incluso un individualismo, no necesariamente utilitarista ni egocéntrico, que mira a la universalidad ética del comportamiento, por ejemplo, en la defensa y promoción de los Derechos Humanos, en la custodia de Tierra, etc. Ahora bien, hay que añadir que en la cosmovisión judeo-cristiana, se habla expresamente de tradición bíblica que incluye tanto la tradición judía como la tradición cristiana. Lo capital a señalar es que en la tradición bíblica el descentramiento moral es esencial, poniendo al “otro” en el centro de la moral. En esta concepción los seres humanos están obligados a tomar en consideración no solamente los otros seres humanos que pertenezcan a la misma familia, a la misma nación, a la misma religión, o la misma clase social sino a todos los seres humanos, comprendidas también las generaciones futuras. Esto es el “ethos del amor” bíblico.

Filósofos como Kant, Rawls y Habermas, han elaborado una orientación universalista de este tipo desarrollando en detalle la lógica de la reflexión y la discusión moral universal, bajo el prisma de una ética racionalista. Cito aquí un gran texto de Jürgen Habermas, publicado en “Le Monde”, el año 2018, donde aborda las relaciones entre el saber y la fe que será el subtítulo de su libro, traducido al francés en 2021 que referencio más abajo.

“Debemos reservarnos la posibilidad de traducir contenidos semánticos enterrados (enfouís) provenientes de tradiciones religiosas, ya que estos contenidos pueden ampliar el horizonte conceptual de nuestro discurso público y nuestras sensibilidades trastornadas (tourneboulées). Conceptos filosóficos, por muy cargados que sean, como “fuerza de voluntad”, “autonomía”, “derecho”, “individualidad”, “conciencia”, “crisis”, “historicidad” y “emancipación” han llegado hasta nuestro vocabulario cotidiano. Pero, a la luz de la historia de los conceptos, varios siglos de constante trabajo filosófico han resultado indispensables para la importación de intuiciones con connotaciones religiosas en el espacio universalmente accesible de los fundamentos racionales. Si pensamos en autores como Levinas o Derrida, la ósmosis semántica que ha dominado los intercambios entre filosofía y religión aún no ha cesado por completo.

Esta elaboración discursiva de intuiciones enterradas no cuestiona en modo alguno el ateísmo metodológico practicado por los filósofos occidentales desde Hobbes y Spinoza, continúa Habermas. La moralidad basada en la razón tiene sus propios cimientos y no necesita apoyo religioso. El problema es más bien la desaparición de la solidaridad. Es legítimo que la moralidad racional atienda sus prescripciones, teniendo en cuenta al individuo. De repente, el surgimiento de una acción solidaria, portadora, por ejemplo, de un movimiento social, pasa a depender de la improbable coincidencia y focalización de decisiones que emanan de conciencias individuales dispersas. En otras palabras, ¡es tan probable que suceda como que un camello atraviese el ojo de una aguja! Constato la tendencia actual a la disolución de la solidaridad, que acompaña directamente a la colonización de nuestro mundo vivida por los imperativos de una conducta cuya racionalidad es la del mercado. La mercantilización invasiva de las relaciones sociales, favoreciendo un tipo de comportamiento conforme a una racionalidad instrumental y egoísta, socava el poder abstracto de las normas universales y embota nuestra capacidad de reaccionar ante situaciones normativamente intolerables. Por el contrario, las comunidades religiosas se nutren, a través del culto, de las fuentes mismas de la solidaridad.

Ciertamente, dada la naturaleza particularista de los dogmas y las creencias, estas energías pueden descarrilar y volverse hacia afuera con una violencia explosiva dirigida contra las otras confesiones religiosas (o planteamientos seculares, me permito añadir). Pero, continúa Habermas, ¿no es ésta una razón más para recordar la larga relación que la filosofía ha mantenido con estas fuentes religiosas, y que ha buscado racionalizar? Mientras la religión siga siendo una forma actual (la cursiva es de Habermas) de la mente, representará un acicate plantado en la carne de la modernidad. Esta no debe perder su tono, su vigor para trascender lo existente; lo que es capaz de generar algo verdaderamente nuevo es esta facultad de una “trascendencia” que, viniendo desde dentro de nuestro mundo, y no desde el cielo, se esfuerza por ir más allá de él (s’efforce de le dépasser). La novedad de las mutaciones tecnológicas queda rápidamente obsoleta”[1]. Hasta aquí Jürgen Habermas.

Me viene a la cabeza una expresión de Habermas acerca de la esperanza perdida de la resurrección, que traslado de un artículo magnifico de Manuel Fraijó. Escribe Fraijó que “los defensores de la esperanza comprendieron siempre que no hay mejora en este mundo que alcance a hacer justicia a los muertos (…) De ahí que algunos grandes espíritus, ansiosos de reparar injusticias, hayan soñado con que nadie muera del todo para siempre. “La esperanza perdida de la resurrección —escribe Habermas— se siente a menudo como un gran vacío”[2].

Más recientemente en un libro fuera de serie de Habermas, podemos leer que “el pensamiento filosófico no reacciona solamente a los desafíos acumulados del saber sobre el mundo (…) reacciona también a los fenómenos críticos de una decadencia (déclin) de la solidaridad, de la que somos particularmente conscientes en las mutaciones modernas de la integración social”[3].

En efecto, hay una cuestión que queda sin respuesta: ¿qué es lo que tiene que motivar a los seres humanos a reflexionar a las cuestiones morales y a la significación que pueden tener para la forma como ellos llevan su vida, máxime cuando tal reflexión corre el riesgo de ir en contra de sus propios intereses? Otro punto todavía queda muy oscuro en el planteamiento exclusivamente racionalista: ¿cómo llegar a los individuos sensibles a los sufrimientos de los otros, teniendo en cuenta qué es cierto que esta sensibilidad no es el resultado de una argumentación meramente racional?

 En esto reside, la especificidad “teórica” de estos cristianos del amor incluso frente a formas de filosofía moral universalista y evidentemente frente a todas las formas de individualismo[4]. La asunción de fe en un Dios que ama al hombre sin condiciones, conlleva una fe cristiana que puede, ciertamente, liberar el campo a la capacidad de amar, en los cristianos, y en todas las religiones del amor universal, sin condiciones y sin excepciones. Solamente esto, nos habla – me habla– de la importancia social del referente religioso, de una religión universalista del amor universal.

 

  • 2. Superar una imagen reduccionista de los humanos que critica, discute o rechaza la especificidad de la personalidad propia del ser humano

Para muchos el desafío intelectual más espectacular para el cristianismo se encuentra en otro ámbito: el enorme interés que suscita actualmente una forma reduccionista de naturalismo. Así algunos neurólogos contestan que el concepto de “libertad de la voluntad” tenga algún sentido; otros, genetistas, creen que sus análisis permiten hoy ya, o van a permitir en el avenir, aplicarla a toda la paleta del comportamiento humano; no faltan sociobiologistas que interpretan determinados comportamientos de la acción humana como la simple ejecución de tendencias inherentes a genes egoístas. Todas estas posiciones, en estos momentos, tienen una llamativa atención de la parte del público cada vez más amplio. No en primer lugar en los científicos sino en lo que cabe denominar los “científicos amateurs”.

Esta cuestión ya la debatieron, y rebatieron, en el siglo XIX los pragmatistas y los fenomenólogos. El fondo del problema consiste en distinguir entre el actuar humano del comportamiento animal y yo diría también el actuar humano respecto del comportamiento robótico que empieza a tener en algunos espacios, como la Unión Europea, una personalidad jurídica. Por otra parte, el género, en algunos autores norteamericanos, ha venido a substituir cuando no excluir al sexo. Recomendamos la lectura de Jean-François Braunstein, profesor de Filosofía Contemporánea en París I, Panteón – Sorbona, quién en un libro discute estas cuestiones, y critica no pocos de los planteamientos de sus defensores. Me limito a trasladar unas pocas líneas de su libro donde presenta las tesis que trata de rebatir. Y, a mi juicio, lo logra. Escribe

“…. hay que afirmar que el género tiene que estar completamente separado de la anatomía; el término ´transgénero´ busca marcar ese cambio. Lo que cuenta ya no es el sexo, lo que cuenta es el género, el sentimiento que cada uno pueda tener de ser masculino o femenino, o cualquier cosa entre los dos o más allá de los dos. Yo puedo perfectamente considerarme un hombre y luego una mujer en el mismo día, al hilo de la inspiración del momento. Puedo también superar a lo largo del mismo día esa estúpida visión binaria y ser, ´al mismo tiempo´, el uno y la otra. Los cuerpos ya no cuentan; lo que cuenta es la consciencia, el sentimiento que uno tiene de ser esto o lo de más allá”[5]

 

Quedando claro que hoy el sexo, con el que cada persona nace, queda en segundo plano frente a la percepción que uno tiene de su identidad sexual, esto es, de su género, más allá de su sexo.

No hay que olvidar, por otra parte, que los cristianos, si siguen la tradición bíblica y particularmente los evangelios, estarán profundamente impregnados por la concepción de un núcleo sagrado del ser humano que se expresa en ideas tales como la inmortalidad del alma, o el hombre creado a imagen de Dios, o como hijo de Dios. Lo cual no significa que estás ideas hayan servido siempre de respuesta, también entre los cristianos, a las cuestiones concernientes la buena organización de la comunidad política. En realidad, ha hecho falta esperar para que, en materia de democracia y de derechos humanos, todas las personas adquieran una igual dignidad, al siglo XIX, con la Declaración de los derechos humanos en América y en Francia. Incluso antes que en el universo específicamente cristiano. Aunque, implícitamente estaba presente, a decir de no pocos estudiosos en el tema.

 

En la actualidad la cuestión es la de saber qué papel juegan todavía los cristianos y las comunidades cristianas y las comunidades religiosas, en la abolición de la tortura, la abolición de la esclavitud, la lucha contra la discriminación de las mujeres o de las minorías sexuales, la lucha contra la pobreza y la desigualdad social por mor del nacimiento en este o aquel país, en esta o aquella familia. ¿Es que todavía muchos cristianos mantienen su rechazo a la abolición de las mentadas lacras, para el mantenimiento de situaciones que son injustificables, si se considera a la luz de la dimensión universal de los derechos de la persona y la concepción bíblica del amor sin condiciones ni excepciones? La respuesta es obviamente positiva. También en España y no solamente en VOX.

 

  • 3. Superar una comprensión cada vez más individualista de la espiritualidad, sobre la que urge una reflexión epistemológica.

 Muchos de nuestros contemporáneos reconocen abiertamente que tienen necesidad de experiencias espirituales en relación, por ejemplo, con el arte o el erotismo. También en relación con las crisis existenciales como una grave enfermedad, el miedo de la muerte, o la pérdida de seres queridos. Pero esto no significa para ellos que deban adherirse a una iglesia. Consideran que la espiritualidad es algo que se puede desarrollar de forma puramente individual e, incluso, ven, en consecuencia, en las iglesias más bien un obstáculo sobre el camino de su desarrollo personal. Algo de esto también sucede en no pocos miembros en el seno de la propia Iglesia Católica. Para no pocos es más fácil sentirse ´cristiano´ que ´católico´. Así como no adherirse a las reglas y normas de la Iglesia Católica[6].

Ahora bien, no hay que olvidar que la Iglesia es una, santa, católica y apostólica, lo que significa que es Una, pero no uniforme, es Santa, pero está también llena de pecados y hay en consecuencia necesidad de reformas, es Apostólica, misionera como los apóstoles de los cuales se reclama, y es Católica, en el sentido de un universalismo concreto que va más allá de lo que es nacional y culturalmente particular. En esta perspectiva, una de las notas del cristianismo, y particularmente del catolicismo, debe ser, siempre, superior a lo que se manifiesta en las diferencias confesionales. Charles Taylor ha forjado en su libro “La edad secular” el concepto de red de ágape, y con la ayuda de este concepto ha ensayado afirmar una modernidad específica de la idea Iglesia. Obviamente no de su realidad empírica, antes y ahora, que muchas veces se separa de esta idea. Escribe Charles Taylor:

“el motor de esta nueva relación es el ágape que no se deja comprender simplemente en términos de reglas, sino que aparece más bien como la prolongación de unas ciertas formas de relación en el interior de una red que no cesa de aumentar. La Iglesia es por esencia una sociedad reticular, incluso si su forma es única en el sentido de que las relaciones no están mediatizadas por ninguna de las formas de sociabilidad históricas, como las relaciones de parentesco, la fidelidad a un jefe u otras. La Iglesia trasciende todo esto, pero no en el interior de una sociedad en el sentido de una categoría fundada sobre la similitud de sus miembros, como la ciudadanía, sino en una red compuesta por todas las relaciones de ágape posibles”[7].

Para Ernst Troeltsch, además

“la autonomía de la convicción personal, de la convicción de conciencia no sería comprensible, aquí como en otros sitios, en el sentido de una ruptura con toda tradición ni una espontaneidad totalmente instantánea”[8].

En efecto, no se trataría de reemplazar el tesoro histórico de la experiencia institucionalizada por las imágenes del mundo y por el bricolaje de las prácticas de cada uno. Se trataría, más bien, de apropiarse y perfeccionar de forma viva, y elaborar e interiorizar las potentes vivencias históricas, aunque, obviamente, a tenor del pensamiento de su tiempo. Aquí también la contextualización se impone.

Un agnóstico como Durkheim, en 1912, incluye a la Iglesia, en su definición de religión. La recuerdo aquí:

“una religión es un sistema solidario de creencias y de prácticas relativas a las cosas sagradas, esto es, separadas, prohibidas, creencias y prácticas que unen en una misma comunidad moral, llamada iglesia, a todos aquellos que se adhieren”[9] (a tales creencias y practicas relativas a las cosas sagradas). Añade a renglón seguido Durkheim que “mostrando que la idea de religión es inseparable de la idea de Iglesia, hay que presentir (lo que confirmará a lo largo de su obra) que la religión debe ser una cosa eminentemente colectiva”.

Cabe detenerse un momento en este punto. Durkheim insiste en la necesidad de aunar la idea religión a la idea de Iglesia que entiende como las personas que se adhieren a una serie de creencias y prácticas, y que se unen en una “comunidad moral llamada Iglesia”. Para un católico esto es evidente, aunque muchos lo rechacen. Pero no por razones ideológicas o de planteamientos teológicos, sino por no aceptan, o les cuesta aceptar, su pertenencia a la Iglesia católica de nuestros días y reniega de no pocas actuaciones de la Iglesia en los siglos pasados. Es la razón práctica, es la relación del creyente con “su” Iglesia, el juicio que le merece la Iglesia real, lo que les causa problema (todos tenemos algunos reproches a realizar a la Iglesia católica), pero hasta el punto de renegar de ella.

Sin embargo, Durkheim va demasiado lejos o, quizá mejor, es restrictivo a la idea de una relación individual con la religión. Sin embargo, esa realidad se da, siempre mediada por algo o alguien, sin que esa mediación tenga que ser, necesariamente, la Iglesia “como comunidad moral”. Aquí nos enfrentamos a una crisis de desapego de no pocos católicos con su Iglesia. Normalmente se siente pertenecer a una confesión religiosa porque se adhiere a esa confesión, pero en muchos casos no es así. En nuestros días, esta es una realidad. Como también es una realidad que la experiencia religiosa puede ser individual. A esta experiencia denomina Hans Joas la autotrascendencia. Será el siguiente desafío.

  • 4. Debatir y superar la pérdida de la idea de trascendencia en la cosmovisión dominante en la era secular, porque, sin esta idea, es imposible comprender el Hijo de Dios como mediador entre la inmanencia y la trascendencia. En el fondo, hay un problema epistemológicos que no se aborda.

Transcendencia significa para mucha gente todo lo que sale del cuadro cotidiano. Sin embargo, en lo que Joas piensa es, por el contrario, en la comprensión exigente de la trascendencia que ha desarrollado el judaísmo, pero no solamente el judaísmo durante lo que se llama el periodo axial; se puede comprender entonces la trascendencia como la desacralización radical de todas las estructuras de dominación política y desigualdad social, es la desacralización que encontramos en los profetas. Para nuestro tiempo, elementos esenciales de la fe cristiana, como la encarnación o la doctrina de la Trinidad presuponen está comprensión profética de la trascendencia. Sin ella, la vehemencia de la mediación específicamente cristiana entre la trascendencia y la inmanencia no puede ser comprendida de ninguna de las maneras.

En el diálogo interreligioso entre las religiones abrahámicas este punto aparece como un desafío intelectual importante. También es del todo punto importante afrontar de forma ofensiva las tentativas completamente conscientes de la filosofía, de la cultura y de la política del siglo XX para volver más atrás de la exigencia formulada por una trascendencia que relativiza todo lo que es terrestre. Pensadores como Martín Heidegger por Georges Bataille, así como un número importante de sus herederos posmodernos son partidarios de una desacralización de este tipo, aunque no piensan en la Iglesia, salvo error por mi parte. Pues esto vale también, naturalmente, para las religiones políticas del siglo pasado como las tentativas del nacionalsocialismo para hacer renacer la religión germánica o como la auto sacralización estaliniana del orden post-revolucionario y de su jefe político. También en aquellos a los que podríamos calificar de cristianos post totalitarios – por un cristianismo que ha pasado por la opresión totalitaria pero también por un cristianismo que ha hecho la experiencia de la tentación totalitaria durante los últimos decenios o durante la generación precedente -, la confrontación con la hostilidad a la trascendencia y con la pérdida de la trascendencia, representa uno de los más importantes desafíos intelectuales del presente. Sin olvidar a los que, sacralizando la pertenencia a la Iglesia, la convierten en un gueto, en una secta.

Para esta tarea, el análisis histórico, tanto de la emergencia de la idea de la trascendencia como de las razones de su desaparición, es de una importancia central. Está idea apareció entre los años 800 y 200 antes de Jesucristo; para designar la época de esta aparición Karl Jaspers forjó el concepto de “periodo axial” aunque ya se hablaba desde hace mucho tiempo, también en Max Weber. Estos últimos decenios, trabajos históricos y sociológicos han puesto en evidencia, aún más claro que en Karl Jaspers, el potencial moral y político que contiene la idea de trascendencia y la forma como ella pone en cuestión el orden terrestre. Lo que ha hecho resaltar mejor la similitud que existe, bajo este ángulo, entre todas las religiones aparecidas durante el periodo axial, por ejemplo, entre las religiones abrahámicas, y en el budismo o el confucionismo. En contra de todo lo que se dice sobre un inevitable choque de las civilizaciones, en realidad hay una posibilidad, una chance, de redescubrir todo lo que hay en común en todas las religiones heredadas del periodo axial, y de sellar así una alianza de todos los que miran al planeta, desde la universalidad del ser católico (sin la necesidad de serlo), la catolicidad más que el catolicismo (Tomáš Halík[10]) que sean religiosos o seculares, contra las formas antiguas o nuevas de universalismo tales como un anti – islamismo importante en nuestros días, sin olvidar las inquinas hacia lo católico en no pocos españoles. Las dos Españas a menudo no se llevan bien. Obviamente, por culpa de la otra parte.

 

  • Otros desafíos

La lista de desafíos propuesta no es exhaustiva, y se ha limitado a los desafíos que tocan al corazón del mensaje cristiano. No se trata de minimizar los desafíos que presentan, actualmente, los riesgos ecológicos, los inmensos peligros que hacen correr los mercados financieros irregulares, la regularización del problema del hambre en el mundo, las necesarias modificaciones en el sistema de las grandes potencias, la pobreza y el aumento de las desigualdades sociales, etc. Pero estos desafíos se plantean de forma similar a todas las corrientes de pensamiento y a todos los sistemas de valores contemporáneos, y no son desafíos dirigidos específicamente a la fe cristiana, aunque los cristianos no pueden no tenerlos en cuenta.

Hans Joas señala que ha renunciado a situar los problemas de la moral sexual como un importante desafío intelectual para los cristianos, pues, bastaría para ello sacar las consecuencias del “ethos del del amor”. Tampoco ha retenido el desafío de una dictadura del relativismo (Ratzinger), no sea que por las diferentes acepciones del término dictadura. No le seguimos en este punto. Los intelectuales tenemos la tendencia de racionalizar en exceso las realidades que abordamos. No me parece mal, máxime en unos tiempos en lo que cuenta es la emoción. Pero no podemos, ni debemos, no tener en cuenta, fenómenos que adquieren gran resonancia internacional, y a menudo, justamente, como la magnitud de los abusos a menores en la Iglesia Católica. No basta con decir que ese tema está dentro de las fallas del ethos del amor, que propugna la Iglesia. Hay más que hacer. El Informe encargado por los obispos franceses a Jean Marc Sauvé, que constituyó un equipo independiente y con fuertes personalidades, me parece lo mejor que se ha hecho en la Iglesia Universal.

Por otra parte, y como regla general, estamos ante pretensiones concurrentes a la verdad, y no una pretensión a la verdad opuesta a su negación relativista del todo vale. La Iglesia Católica tiene todas las razones para poner en cuestión, de forma crítica, su propia tradición. así como la falsa comprensión de la verdad que ella ha vehiculado, tanto en la Edad Media cómo durante el siglo XIX y comienzos del siglo XX, cuando la verdad fue, a menudo, tratada como si, independientemente de las experiencias de los individuos, formara un dominio específico que la Iglesia administraba y protegía y a la cual los individuos tenían que someterse, comprometiéndose a obedecerla y aceptarla. Afortunadamente el Concilio Vaticano II nos dejó la Declaración sobre la libertad religiosa, cuyos puntos 2 y 3 son de lectura obligada para llegar a un catolicismo adulto y responsable.

Además, un catolicismo contemporáneo, post–totalitario, no es posible sin reconocer el multiperspectivismo de todos los procesos de conocimiento, y más aún la diversidad de maneras en las cuales es posible articular las experiencias religiosas.

Y, no hay que olvidar que, sobre todo en el siglo XIX, se cometió el error de dar una forma jurídica a la fe como obediencia a las doctrinas de la Iglesia. Nos enfrentamos así a una concepción de la Iglesia que cabe calificar como de “casi- Estado”. Entiéndaseme bien. Un católico no puede, ni debe, no tener en cuenta el magisterio de la Iglesia. Pero tampoco puede, ni debe, olvidar que la Iglesia nunca ha dicho lo mismo sobre las mismas cosas, sobre los mismos temas. Aquí, de nuevo, es clave, la Declaración de Vaticano II sobre la libertad religiosa.

Apunta Hans Joas que

“frente a los cuatro desafíos aquí presentados el cristianismo le parece en principio bien armado”, pero hace falta que salga de la defensiva en la cual se encuentra ahora o en la cual se ha retirado durante la secularización de estos últimos años sobre todo en Europa”.

Y añade estas palabras:

“(la Iglesia) debe mostrar, que cara a estos desafíos, es capaz de articular su mensaje de forma nueva y convincente. Es solamente entonces que será percibida como una instancia moral sin pertinencias”

Y concluye:

“para una nueva articulación de este tipo la filosofía y la teología son necesarias, pero ellas no son suficientes. Sin la historia y las ciencias sociales no es posible llegar a proponer una nueva articulación por otra parte necesaria, de lo que pensamos cuando hablamos de sagrado o de trascendencia, de redención, de profetas o de mesías; sin ellas (historia y ciencias sociales) no se puede llegar a hacer comprender en nuestro mundo la significación de esa superación de la dinámica del sacrificio por el sacrificio de sí mismo, de un Dios que ha devenido carne en un ser humano”[11].

Quisiera en mi nuevo libro decir algo de fundamento al reto al que nos lanza, el gran sociólogo bávaro, Hans Joas. Me permitía etiquetarlo como algo que debiera ser obvio: un sociólogo que es creyente, en la Iglesia Católica, y absolutamente independiente. Añado que Hans Joas fue el primer titular de la Cátedra financiada por la Fundación Vaticana Joseph Ratzinger- Benedicto XVI.

Donostia San Sebastian, enero de 2022

Javier Elzo. elzoimaz@gmail.com

 

NOTAS:
[1] “Le Monde” 23 de febrero de 2018. El rotativo formula la siguiente entradilla al texto de Habermas: “Desde finales de la década de 1990, Jürgen Habermas ha buscado encontrar un lugar para las creencias y los creyentes en la sociedad democrática”.

[2] Manuel Fraijó. “Solo una hamaca vacía”. Artículo publicado en “El País” el 13 de agosto de 2016. Poco después publicó Fraijó un magnífico libro, en el que también se recoge este artículo, titulado, el libro, “Avatares de la creencia en Dios”, Ed, Trotta Madrid 2016, 328 páginas.

[3] Jürgen Habermas “Une histoire de la philosophie. Tome I. La constellation occidentale de la foi et de la raison“ (Auch eine Geschichte der Philosophie. Band I. Die okzidentale Konstellation von Glauben und Wissen), traduit de l’allemand par Frédéric Joly, Gallimard, NRF “essais“, 852 p. Es un libro magistral en cuya lectura estoy, y para bastante tiempo. Quiero referenciar aquí el magnífico texto de Jesús Conill, Huellas de lo sagrado en la filosofía según la genealogía habermasiana de la razón, en “Razón y fe”, en el primer número del presente año 2022, p. 87-98. Trabaja Conill con la edición original en alemán, del imponente trabajo de Habermas, Auch eine Geschichte der Philosophie, Suhrkamp, Berlín 2019, 2 vols, ya citado el primer volumen en su edición francesa. Me he procurado el libro, también de Jesús Conill, Nietzsche frente a Habermas. Genealogías de la razón, aunque aún no lo he leído, salvo unas pocas páginas, Edit. Tecnos, octubre de 2021, 200 páginas

[4] Joas habla de “superioridad” de los cristianos del amor frente a teorías seculares de signo universalista. No le sigo en este punto, particularmente cuando hago la comparación entre las prácticas de cristianos y seculares de mi entorno vital.

[5] Jean- François Braunstein, “La filosofía se ha vuelto loca. Un ensayo políticamente incorrecto”. Ed. Ariel, 2ª edición, Barcelona 2020, 307 páginas. La citación está en la p. 77-78. Un excelente comentario a este libro, por el que yo lo conocí, lo publicó Josep María Carbonell, profesor y decano en Blanquerna de la Universidad Ramon Llull, primero en el “Diari Catalunya Plural”, el 12 de noviembre de 2021 que después reprodujo la Revista digital “Converses à Catalunya” donde yo lo leí. Este es el enlace, en castellano, a esta última publicación: https://conversesacatalunya.cat/de-quan-la-filosofia-embogeix-letica-dels-algoritmes/?utm_source=Converses+a+Catalunya&utm_campaign=055f80a1c7-BUTLLETI_MAILCHIMP&utm_medium=email&utm_term=0_ec677758db-055f80a1c7-89534009

[6] He desarrollado este tema en dos de mis trabajos publicados en 2020 y 2021. “Nuestra sociedad hoy: desafíos y oportunidades para la evangelización” (p 1- 102) Frontera Hegian, nº 107, CONFER Euskadi. Instituto Teológico de Vida Religiosa, Vitoria/Gasteiz, 2020, en el capítulo 5;“Tiene futuro el cristianismo en España? De la era de la cristiandad a la era post-secular”. Ed. San Pablo. Madrid 2021, en el capítulo 8º:

[7] Charles Taylor. “L´âge séculier”. O. c. p. 500

[8] Ernst Troeltsch, en “Les possibilités d´avenir du christianisme en rapport à la philosophie moderne“ en “Histoire des religions et destin de la théologie“. (Jean-Marc Tétaz, Ed. Y traductor). Ed du Cerf et Labor et Fides, Paris/Ginebra,1996, p.297, texto citado por Hans Joas en “La foi comme option“, O. c. p. 220

[9] Emile Durkheim, Les formes élémentaires de la vie religieuse PUF. Paris 1968, ver p. 65

[10] En una entrevista en la revista ÉTUDES de enero de 2022.

[11] Hans Joas, “La foi comme option“ O. c. p. 225-226. Entre nosotros el reciente trabajo de Jesús Martinez Gordo, “Entre el Tabor y el Calvario. Una espiritualidad con carne”. Ediciones HOAC, 2021, 244 páginas. Al lector apresurado, recomiendo comenzar el libro por el primer capítulo, saltar al tercero y después, a los dos últimos. Seguro que vuelve a leer lo que se ha saltado.

33 comentarios

  • carmen

    Perdona Jaume.

    ‘O en términos evangélicos, resucitar’.

    Solamente con esa frase, tipo WhatsApp, el cristianismo sería otro.

    Pero no.

    Un saludo.

     

     

  • Jaume PATUEL PUIG

    Mis saludos cordiales a Carmen, Isabel, M;ªLluisa y Pilar.
    Es de agradacer, además de elogiar y alabar, vuestras aportaciones que empujan a reflexionar y comprender mejor la situación actual, que es bien “axial”.

    Jesùs fue un Sabio de mente abierta y humanizadora. Y nos legó su Espiritu que lo vivificó y dinamizó para ver y vivir un Horizonte Abarcante a todo el KOSMOS, pero al mismo tiempo dio al EGO una libertad, que debe responsabilizarse. Y este pasa por etapes, que las ciencias humanas van especificando: EL PROCESO DE MADUREZ… cuya fuente nutre al EGO. la única LUZ que tenemos para galopar con el caballo, o el timonel para conducir la nave, o la bombilla para repartir la luz. Le toca re.velar, des.cubrir, despertar o en términos evangélicos. RESUCITAR.
    Hoy me ha llegado un librito que nos puede alumbrar>. HACIA UN DIAÓGO ENTRE ESPIRITUALIDADES. Desde su pluralismo ante el sentido de la vida. De Félix Placer Ugarte (1937).  Y perdonad el rollito….Agradecido a vuestras aportaciones.
    Y

  • carmen

    Es que como tengo esa fama entre blasfema, hereje , mal educada y guerrera, tengo que dejarlo todo muyyyy clarito. Porque mis herejías son las mías y que no se me atribuyan más, te aseguro que son suficientes.

     

  • carmen

    Es que no me gusta nada la palabra blafemia. Me suena horrible, como si insultaras al mismo Dios. Tremenda. Por eso he hablado de herejía. A mí me gustan mucho más los herejes que los blasfemos. Aquí  en Atrio, no hay ningún blasfemo, y sí se dicen herejías, gracias a Dios, es la única manera de avanzar. En todo. Y sobre todo en la ciencia.

    Pero claro, la herejía en el sentido de la hoguera, eso es tremendo. Y eso he querido decir.

    Antonio, cuando llegue a los seis mil comentarios, me avisas. Me hace ilusión.

  • carmen

    Lo sé María Luisa. Te he entendido perfectamente. Lo he dicho precisamente por lo que has dicho tú. Ya está bien de considerar herejías al sentido común. Así al menos he entendido lo que has escrito al decir: no es herejía.

    Así también he entendido lo que ha dicho Santiago : esta es mi herejía.

    Es lo mismo que cuando le digo al señor Arregi que le voy a presentar a algún demonio que otro en el infierno porque tengo amigos. Lo misssssmo. Y quien no lo entienda quizás le falte un poquito de sentido del humor.

     

     

  • M. Luisa

    Sin duda que para una espiritualidad con carne (Martínez Gordo) además  de ser necesarias las ciencias sociales y la historia  se hace del todo imprescindible las ciencias físicas, aunque en el sentido no de la física sino de lo físico. Pues en lo físico mismo acontece lo transfísico.

  • carmen

    Pues no. Jürgen Avernas.

    Sorry.

    Es que no entiendo cómo me atrevo a dar un solo nombre. Uuuuuufffffff.

     

  • carmen

    A ver si logro explicar lo que pienso.

    No hay blasfemias, ese tiempo pasó, creo que como el pasado no se puede cambiar, es absurdo volver a él una y otra vez, salvo para una cosa: aprender de los errores. A mí me encanta conocer qué sucedió pero , insisto, para ver los errores y los aciertos. Por eso me parece absurdo, por ejemplo, este jaleo de Ucrania, me suena a algo ya vivido. Y las consecuencias fueron horribles, no se pueden repetir. Al menos no deberíamos repetirlas. Ya está bien de ampliar los límites , de la OTAN o de lo que sea, por favor. Lo que hay que hacer es dialogar y buscar soluciones.

    Pues con la finalidad de la iglesia, exactamente igual. Aprendamos de los errores, pero si nadie puede cambiar nada. Constantino existió y justiniano también, y la inquisición, y la imposición de la religión cristiana en los países colonizados, y la pederastia, y … pero eso no se puede cambiar. Lo que sí se puede hacer es reconocer los casos de pederastia, que los pobres niños, ahora adultos, se vean reconfortados con la justicia. Eso les ayudará a sanar. Y por supuesto que no se vuelva , que no se pueda repetir.

    Y con la posesión de La Verdad por parte de la iglesia católica, exactamente igual. Que abran esas cabezas, que lo importante es el mensaje de Jesús, qué más da en el Dios en el que creas? Es absurdo . Pero si Jesús fue el primero en romper con mil cosas. Es que lo encuentro tan tan absurdo…

    Por qué no se puede creer en lo que tú cabeza te permita y saber y sentir que una espiritualidad cristiana es totalmente compatible con cualquier Dios? Es que no lo puedo entender. Qué más da? Vamos ahora a rebatir punto a punto toda la teølogia católica? Saben el tiempo que puede llevar eso? Además, es que no quedan resquicios. Únicamente se puede decir, vale. Estuvo bien mientras duró, pero, nosotros, los de antes, ya no somos los mismos. No nos valen las mismas cosas, pues no digamos a la generación que ahora tiene cincuenta años y a sus hijos y a los hijos de sus hijos…

    Hay que abrir puertas y ventanas y que entre la luz del sol. No es tan difícil de entender. Por favor. El problema no es que sea difícil, en un par de generaciones, listo . Si es lo que la Europa cristiana está esperando. Pero, interesa a la iglesia como institución de Poder? Pues no interesa. Y ese es el problema que, a mí juicio, existe.

    Herejes? Por dios santo. Es alucinante. Si eso es de épocas oscuras de la humanidad.

    Y si la respuesta es, pues si no os gusta, idos, pues eso es exactamente lo que está sucediendo. Ese es el problema de la iglesia en Europa, que nos hemos ido. Lo mismo que sucedería en Atrio si los que discrepamos nos fuéramos. Atrio perdería su atractivo. Y si no, lean el artículo que ha publicado la línea editorial de Atrio, la entrevista con este filósofo alemán que ya no recuerdo su nombre. Tavernes o algo así. Lo importante es el diálogo. Pero como nos pongamos a jugar a las herejías, pues no hay solución. Bueno, si. Nos vamos y listo. Y se volverá a cometer el mismo error que en el siglo XVI.

    Pues bueno.

  • M. Luisa

    En esta ocasión  y para dar un poco más de continuidad a lo  que ya expresé   anteriormente, lo que a mi modo de ver plantea la posición de Villamayor  en su comentario no está en la línea de la blasfemia, sino todo lo contrario.  Su propuesta está  en la línea de restablecer  aquello  que fue desde los inicios  objeto de blasfemia. Algo que recae  y que se repite aquí continuamente  dentro del debate sobre el teísmo y no teísmo.  Y es el hecho de haber escindido  la realidad en el aquí y en el allá,  esta ha sido por antonomasia  la más histórica de las blasfemias.

    En su unidad la realidad es profundidad. Y aquí distancia se contrapone a separación.    Pero así como en la distancia  habrá  tramos del recorrido  que exigirán ser recorridos en plena soledad,   en la separación   urge  de algún modo mediación  por lo que con tal idea el camino a recorrer sin duda  se hace más placentero.  Sin embargo, ahora se están viendo, o mejor viviendo  los  efectos  perversos de esta mediación  en diferentes formas. Por ejemplo en forma de pedofilia, en forma de apropiación ilegal de inmuebles, en forma de connivencia con la política,  en forma de corporativismo clerical, en forma de autoritarismo etc., etc.,

    ¿Qué se espera que pase? Si ahora con el presente panorama  el coraje brilla por su ausencia ¿Cuándo lo habrá?.

  • Isabel

    Voy a hablar yo también de mi nieta. 7 años. Hoy me ha vuelto a repetir algo que ya me había dicho hace meses. Me cuenta que ella piensa mucho qué tiene que hacer aquí, para qué existe. Me pone en mucho más aprieto que hablar de Dios.
    Le explico que hay una cosa que se llama filosofía consistente en preguntarse eso exactamente hombres y mujeres desde el principio de los tiempos, pensar qué puede ser y que sus estudios puedan quizá ayudarla en el futuro en sus preguntas.

    Me parece que el peligro no es tanto o tan solo que la filosofía desaparezca de los programas escolares, sino también qué filosofía puedan incorporar. Porque si bien las respuestas de la filosofía “tienden a la genialidad en el mejor de los casos, en los peores al delirio” (Savater). Jean-François Braunstein analiza los delirios que van calando en la sociedad y que pueden hacer de impulsores de unas transformaciones nada positivas.

     

  • Isabel

    Interesante el libro de Jean-François Braunstein que recomienda, “La filosofía se ha vuelto loca. Un ensayo políticamente incorrecto”.

    Agradecimientos. Ya lo tengo encargado.

    • Jaume PATUEL PUIG

      Y han quitado la filosofia de la ESO, segunda etapa. ¿Por què? Miedo a que los adolescentes aprendan a ser críticos….

      Pero la han puesto troncal en la ESPO. Para una élite…..

      Un mundo totalmente diferente…..

  • carmen

    Es que , Jaume, va todo muy muy deprisa. Ayer estuvieron mis nietos comiendo en mi casa, después de comer y descansar un ratito los padres se van y nos quedamos los tres. Y toca jugar. Cada quince o veinte minutos a cambiar de juego. Uno en los que más aguantan es en el que ellos llaman los regalos. Les saco de mi armario un montón de cajitas vacías y otro montonazo de cuentas de cristal, de collares y pulseras de cuentas…todo los regalos imaginables que me hicieron los niños y las madres de los niños, porque antes se estilaba mucho eso. Y como sabían que me gusta todo lo que brilla y las cuentas de cristal, no veas. A ellos les parece un tesoro. Te tronchas. Lo meten en las cajitas y así los tengo entretenidos un buen rato.

    Bueno, pues de repente sale por ahí una especie de medalla grandecita, de esmalte azul oscuro con la imagen como de una virgen de niña, tipo  ferrandis . Me pregunta mi nieta, eres tú? Madre mía, no sabía qué contestarle, no le podía decir que era la imagen de La virgen. Qué virgen? Cómo se lo explico ? No, pero la tengo desde que era pequeña, a mí me gusta mucho.

    Con esto te quiero decir que , a ver, las cosas son como son en este momento. Muchas cosas que valieron en su momento ya no valen. Todo ha ido tan tan deprisa… Y qué hacemos? Qué décimos a nuestros nietos? Recuerdo que a mis hijos jamás les hablé de Dios. No podía, estaba mi cabeza bonica. Hicieron la comunión, los llevé a catequesis y tal. Y fui con ellos a misa los domingos hasta que no quisieron volver. Se aburrían. Jamás forcé a ir, jamás dejé de acompañarlos. Y veo que las cosas siguen evolucionado y todo sigue igual  que hace cuarenta años en nuestra religión.

    Tú te crees que mis nietos van a entender el sagrado vínculos del matrimonio cuando sus abuelos viven cada uno en un lugar y jamás coinciden aunque los dos los adoran y los ven con frecuencia? Crees que van a pensar que su tío es malísimo porque vive con su otro tío? Malo? Raro? Por qué? Una mamá que tiene un bebé pero que nunca ha existido papá?

    Pregunto. Qué se hace? Decir esto es así porque lo ha dicho Dios? Yo desde luego no lo voy a hacer. Y todo la gente que conozco, tampoco. Es más pienso que mis nietos tendrán muchos menos prejuicios que hemos tenido nosotros.

    Y veo a la iglesia tan que no se entera de la película, enzarzada en una guerra de sucesión, que no lo puedo entender. Qué hacemos con los niños? Porque ellos son los que importan. Son el futuro de nuestra especie. Qué se les dice? Cada uno a su aire ? Pues el camino más corto es pasar del tema de Dios. Porque es que, a la generación de sus padres, ya no les interesa el tema. Lo sé. Lo veo a mi alrededor. Y encima se la cargan y son personas sin proyección humana , interesados únicamente el la sociedad de consumo?. Con todos mis respetos, de eso nada. Lo que sucede es que el cristianismo en Europa está fracasando. Y muchas personas muy creyentes , lo único que hacen es enrocarse, pero el enroque no es sinónimo de ganar la partida, en absoluto, anda que no se pierden partidas de ajedrez una vez enrocado, a montones. Eso te salva de una situación momentánea, nada más.

    Y, en eso, en eso sí que es en lo que estamos, en el enroque.

    Gracias por hablarme. A veces me siento un ser horrible.

     

    • Jaume PATUEL PUIG

      De ser horrible, nada de nada.
      Tampoco hablé de Dios a amis hijos. Pero al salit algo religioso en la tele, me decían: Papa esto es de lo tuyo que te gusta.
      Tienen ahora33 y35. Los veo cohrentes, responsables y sensibles a las injusticias del mundo.Ambos luchadores junto con sus compañeras.

      En la lucha por situarse profesionalmente en el mundo. Nada fàcil. A nosotros sí que lo fue, al menos para mí. Otro mundo y otra escala.-

      Ellos deben ir buscando su propia profundidad. Nosotros les hemos dado, en cuanto hemos sabido, nuestro propia coherencia junto con las incoherencias; algo inevitable. Irán construyendo su escala de valores. Que nos vean coherentes-incoherentes con la nuestra. Y sobre todo: respetados en la pluralidad y AMOR.

      Por tanto bien normal nuestra dudas y fantasmas. Eso sí, a CONFIAR EN LA REALIDAD ULTIMA QUE NOS IMPREGNA Y ABRAZA QUE  NOS PERMITE VER UNA VISION HORIZONAL y ESPERANZAL.

      Un saludo cordial.

      • mª pilar

        Totalmente de acuerdo en todo cuanto nos comenta en esta entrada.

        Mis hij@s, también son y actúan como los suyos, y me siento en paz.

        Y ratifico su final, intenso, veraz, para quienes nos impregna el mismo sentir y desde ello: el ser, el hacer.

        Gracias por todo Jaume, un abrazo entrañable.

  • carmen

    Ostras, Santiago.

    Qué bonito.

    Que cada uno , una, crea en lo que pueda creer. Es que no eliges en lo que quieres creer, si eres honesto contigo mismo crees en lo que tu alma te permite creer. Al menos así pienso. Y no veo problema alguno. De verdad, no lo veo. Y me encanta hablar con personas de esto y ya no es fácil encontrarlas. Hay quien se pregunta por qué algunas personas que no compartimos algunas cosas de las que aquí a veces se dicen, seguimos en Atrio. Y la respuesta es muy muy sencilla. Porque nos permiten hablar, discutir y hasta coger rebotes. Y eso, eso es muy hermoso. Eso sí es aplicar un principio básico de una relación democrática. Al menos yo estoy aquí por eso. Me gusta leer a personas interesadas en este tema de, pues es que lo has dicho muy bien: en qué podemos creer los descreídos. Eso es exactamente. Y por eso no somos peores ni mejores que nadie. Estamos en un cambio de era con todo lo que eso supone. Habrá que quedarse con lo mejor del pasado, rechazar lo que ya no sirve, que no quiere decir que nunca haya servido, sino, insisto, ya no se vale, y mirar hacia el futuro con esperanza.

    Al menos eso creo.

    Buen día.

    • Jaume PATUEL PUIG

      Es la gran LIBERTAD DE JESÚS, que no se comprendió por las instituciones políticas y religiosas, como sucede aún hoy en dia en ciertos lugares. Pero aquí en Atrio hay esa libertad de Jesús con sus defensas propias aún. Dios, que es Luz, va iluminando todos los rincones….siempre que la bombilla, que no es la luz, se permite encender el interruptor para ver la LUZ, que le es dada gratuitamente, pero necearia para realizarse.

      Ningún texto ni ninguna religión ni ningún discurso por teológico que sea AGOTA ESA REALIDAD ÚLTIMA o ESA LUZ QUE RESPLANDECE SIEMPRE.
      Gracias Carmen por tu energia creativa, indagadora, inquieta y buscadora. Pero sin olvida que ya SOMOS.

  • Carmen, Javier, queridos todos
    ¿En qué podemos creer los descreídos?
    Esta es mi blasfemia

    En los “hijos de los hombres” y las hijas de la Vida,
    no en el “Hijo de Dios”
    En el Horizonte sin figura,
    no en las tres figuras de Dios
    En el beso de Eva y la manzana del amor
    no en la redención y el castigo de Dios

    Y esta mi bendición
                  Bendita la persona que deja a Dios por Dios
                  la que acoge al enemigo que crucifica al amigo
                  la que sigue enamorada aunque no haya resurrección

    santi villamayor, sin señor

    • Jaume PATUEL PUIG

      Nueva mirada desde la profundidad y libre de creencies que ya no dan confianza, però la CONFIANZA ES y DESPIERTA o RESURRECCIÓN.

      Señor sin forma.

      Gracias al eclipse de la IMAGO DEI, se ha contemplado el RESPLENDOR DE LA MISTERIOSIDAD….

    • M. Luisa

      Completamente de acuerdo S. Villamayor  y de esa nueva mirada desde la profundidad de la que habla también Jaume…

    • mª pilar

      Santiago Villamayor.

      Totalmente de acuerdo, y es acogido con gran paz y ternura; cada cual tiene su camino, lo importante es, seguirlo con entusiasmo y amor.

      Un abrazo entrañable.

  • carmen

    Román. Sé que no te vas a molestar porque te pida una cosa. Por favor,  puedes definir el Amor? Te prometo que no voy a contestar porque me he propuesto no hablar con nadie para no liarla otra vez.

    Sencillamente me interesa tu definición. Pero, por favor, que lo pueda entender, sabes perfectamente cómo funciona mi cabeza y mis limitaciones. No soy teóloga ni filosofa.

    Cuando te apetezca, si te apetece.

    Gracias.

    • Román Díaz Ayala

      El amor es una abstracción, algo definible; categorizable, medible y por lo tanto, también adulterable.

      Amar es una experiencia. Se ama con la mente y con el corazón, sin medida, sin condiciones. Para amar al prójimo  (prójimo es cualquier otro humano que no seas tú), hay que tener un concepto claro de uno mismo.  La persona cristiana lo tiene claro, está en ventaja con quien no alcance a tener fe, ya que somos el resultado del amor creador y del amor hasta el fin de Jesús nuestro Salvador.

      Sólo las personas que aman muchísimo, con independencia de su si tienen o no fe, saben lo que es el amor, aunque no puedan definirlo.

  • Román Díaz Ayala

    Desde una perspectiva cognitiva.

    El ethos del amor cristiano adquiere una  dimensión nueva en lo que razona Habermas. Está como un substrato en todas las concepciones filosóficas, en sus raíces semánticas. Está diciendo bien a las claras que en  toda nuestra civilización, y de ello es beneficiaria toda la élite intelectual, el trabajo filosófico, está enriquecido  sus concepciones  por la importación de  connotaciones religiosas y sus intuiciones. Con ello hemos elaborado nuestras categorías universales. así el ethos del amor, o el ethos bíblico, está encerrado en una abstracción. De ahí el individualismo, que no alcanza la solidaridad  de ser el uno-con-el-otro.

    Pero la perspectiva cognitiva no se agota con los filósofos, pues todo conocimiento es una experiencia. El ethos del amor bíblico nos señala como “imagen de Dios”, reflejando el carácter de quien nos creo a su semejanza y el ethos del amor cristiano  nos ofrece naturaleza divina, pues Jesús  que a Dios podemos llamarle por su nombre con que quiere ser conocido, Padre, porque somos sus hijos.

  • Javier Elzo

    Queridos amigos de Atrio:

    Me acabo de dar cuenta que escribí mal mi correo electrónico. Tengo dos. Son estos:

    javierelzo@telefonica.net

    elzoimaz@gmail.com

    Disculpad mi despiste

  • carmen

    Hola señor Elzo.

    Gracias por contestar. Le voy a contar una cosa, así descansa esa cabeza.

    Tuve un profesor de filosofía y de historia de la iglesia en bachillerato, que cada vez que lo recuerdo no puedo evitar sonreír. Un personaje de Galdós. Absolutamente. A mí me encanta Galdós. Alto, repeinado ,con doscientos botones en la sotana y matusalénico ante nuestros ojos, pero no creo que llegase a los sesenta. Los actos oficiales de mi colegio sieeempre empezaban igual: ‘acto presidido por el muy ilustre señor don Juan Sánchez Navarro, canónigo penitenciario de la Santa iglesia catedral de Murcia y capellán de este colegio.’

    Tenía sentido del humor dentro de la corrección más absoluta, ya le digo, siglo XIX. Nosotras nos tronchábamos de él y con él y estoy segura de que se reía con nosotras y de nosotras.  Años 68,69,70.

    Bueno, pues tenía dos ideas claras en filosofía, adoraba a Descartes, pero con Kant eso era obsesión. No tuvimos más remedio que estudiarlos. Estaba claro por dónde iban a ir los exámenes.

    Y en religión tenía otras dos ideas fijas. Dejar clarísimo que Jesús era hijo de Dios y el misterio de la Santísima Trinidad. Con el tiempo me he dado cuenta de que sabía perfectamente lo que quería. Perfectamente.

    Respecto a que Jesús es hijo de Dios, era evidente : o era un loco, que ni hablar porque milagros hacía, que era un embaucador, vamos, impensable porque su trayectoria vital ahí estaba. Luego no quedaba otra que fuese hijo de Dios.  La Santísima Trinidad, bueno es lo mismo que usted ha dicho que ha leído, y he vuelto por unos minutos a cuando tenía 16 años. Eso lo he escrito en los exámenes en que lo preguntaba, es decir, en todos. Lo tenía clarísimo: Jesús hijo de Dios y un Dios Trinitario.

    Sabe qué creo? Que el mismo problema que existe con saber qué es Dios se presenta con el concepto de Amor. Qué es el Amor? Creo que se puede sentir pero no definir. A mí me gustaba mucho una canción de Massiel que se llama El Amor. Quizás por eso el concepto de Dios Amor no me vale.

    En fin.

    Descanse y otra vez gracias por contestar.

     

     

     

  • Román Díaz Ayala

    Vengo leyendo a Javier Elzo desde cuando descubrí su blog “Acerca de mí” buscando sus artículos en la prensa vasca. Me las ingenié para poder disponer de su libro ¿Tiene futuro el cristianismo en España? en cuanto estuvo a la venta en la Librería San Pablo. Estaba en el centro de mis preocupaciones de estos dos últimos años. Había encontrado un muro de incomprensión en ese ambiente de las redes y los libros de un catolicismo “progresista” español que se presenta aquí como un cristianismo culto, consciente y crítico, pero que emana fracaso ante los retos de la secularización. Incomprensión de lo que es la realidad del misterio del Hijo de Dios y su mediación entre la inmanencia y la trascendencia. Desde su mirada de creyente sobre los datos contundentes que aporta la ciencia que practica, la sociología, me introdujo a Jesús Martínez Gordo y sus reflexiones teológicas.

    Aceptando los cuatro retos con que inicia su análisis no comprendo ese cruce de orillas hacia lo impersonal, el no teísmo, la claudicación ante una mal llamada postmodernidad, cuando lo que se nos presenta es  una era post-secular superadora en síntesis de conflictos anteriores

    Me quedo con este pasaje: “Manuel Fraijó “los defensores de la esperanza comprendieron siempre que no hay mejora en este mundo que alcance a hacer justicia a los muertos (…) De ahí que algunos grandes espíritus ansiosos de reparar injusticias, hayan soñado con que nadie muera del todo para siempre. “La  esperanza perdida de la resurrección -escribe Habermas – se siente a menudo como un gran vacío”.

    En esta era post-secular quedan superados los “transhumanismos”, la “instituciones universales de la esperanza”, esa  “Nueva Era” que nos quieren vender como valiosa mercancía de futuro.

    Cuando se tenía una concepción teológica de la Iglesia  propia de una época superada, que permitía que la verdad fuera a menuda tratada fuera “de la experiencia personal”, y que la Jerarquía administraba y protegía, como dice javier Elzo apuntando a Hans Joas, gracias a Dios, tal eclesiología fue cambiada en el Concilio Vaticano II.

    Tal cosa, permitió que ahora podamos decir con rotundidad, gracias al Papa Francisco, que ahora la Iglesia ya no está en modo de a la defensiva, sino en invitación a que el Pueblo de Dios responda al desafío  propio de su “misión”.

  • mª pilar

    Gracias Sr. Elzo.

    Un art. extraordinario; que nos señala lo más importante de nuestro caminar como “creyentes” o seguidores de un espíritu desde el proyecto de Jesús, limpiándolo de todo cuanto nos señala en este hermoso art.

    ¡Gracias de corazón!

    Personalmente, ha clarificado mi mente, a veces, algo en “desacuerdo” ante el comportamiento cerrado de la iglesia.

    Muy grata su lectura, muy esclarecedora, gracias.

  • Gonzalo Haya

    Como decía ayer Carlos Díaz, una fe debe ser razonable; pero es indemostrable mediante argumentos meramente conceptuales. Cada vez me afirmo más en el conocimiento por sintonía emocional. En este artículo inmediatamente sintonizo con el reconocimiento (el sentimiento) de la trascendencia como base de todos los valores, con la espiritualidad (la ética) del amor, y la denuncia de un excesivo individualismo de nuestra cultura occidental actual. Cómo se entiendan, se expliquen, o se experimenten estos valores dependerá de cómo se vivan que de las filosofías de cada época o cultura.

  • carmen

    Hola señor Elzo.

    Un artículo fantástico y además se entiende sin dificultad, bueno, hay que prestar un poquito de atención.

    Estoy cansada de decir que a los católicos nos han robado nuestra religión, que ya no podemos creer en nada y buscamos algo en lo que creer, ayúdennos, le dije el otro día a alguien, creo que al señor Villamayor.

    Pregunto. Únicamente se puede llegar a la idea de la necesidad de la importancia del bien de un grupo a través de la trascendencia,? Diría que no, diría que ese factor lo han introducido algunas religiones porque nos viene de fábrica, lo tenemos en el ADN. Que es algo que hay que desarrollar, sin duda. A lo mejor por eso lo introdujeron Religiones en el período Axial al que usted hace referencia. Vaya usted a saber.

    Por otro lado, creo, me parece que  da por hecho que para ser católico hay que ser trinitario, es decir, tres Personas y un solo Dios. Y una de las personas es hijo de Dios hecho carne. En un momento de su artículo se refiere a Jesús como  enviado de Dios. No sería suficiente con eso?  Por qué?  Y quién quiera creer que es el mismo Dios hecho hombre, me parece genial. Pero, tiene que ser obligatorio? Por qué?

    Sé de la importancia de la iglesia.  Pienso que aunque se tomase una medida contra todos los delincuentes que ha habido en el seno de la iglesia católica que contentase a todos y cada uno de los católicos, el problema no desaparecería, sencillamente pasaría a otra fase. Por qué se ha llegado a esto? Y entonces habría que replantearse muchas cosas. Al menos eso creo, no sé.

    Quizá  esa religión basada el el principio del Amor Universal que dice en su artículo,  y que también he leído en otros autores,sería una solución, pero para ello las religiones tal y como las entiendo, deberían de dejar sus principios inamovibles a un lado y entender que todo vale hasta que deja de valer y en ese momento hay que seguir evolucionando. Y hay que dejar atrás dogmas y nombres de grandes personalidades y su pensamiento que en un día fueron clave en el cristianismo. Fueron. Porque de no ser así, las religiones seguirán separando. Y  seguiremos solos porque ya no encontramos respuesta en ellas.

    No sé si me explico. Supongo que muchos pensarán que esto que le estoy diciendo es una osadía. Y a lo mejor lo es, no sé. Por si fuese cierto, sorry.

    Me ha encantado leerle.

     

    • Javier Elzo

      Muchas gracias, Carmen, por leerme y comentar, mi largo texto. Responder al detalle a todo lo que señala, en su comentario, me llevaría a otro texto casi tan largo como el que me publica hoy Atrio.
       
      A su pregunta de si “Únicamente se puede llegar a la idea de la necesidad de la importancia del bien de un grupo a través de la trascendencia”, yo también, como Usted, respondo que no. Hay muchos no creyentes que trabajan por el “bien común” sin olvidar a creyentes que trabajan por el bien propio. Pero la especificidad del creyente reside en la universalidad gratuita, sin excepciones, a todos los hombres y mujeres, pasados, presentes y futuros, lo que no impide el necesario juicio ético por el cual digamos que, tal comportamiento de una persona o de un colectivo, debe ser sancionado. Así, desde la trascendencia bíblica, debe ser condenado, por ejemplo, todo terrorismo y toda tortura, pero sin excluir a los que mandan o ejercen tales prácticas del amor universal. La relación entre amor y justicia es una cuestión que tengo sobre la mesa de trabajo. Me inspiraré en una conferencia de Paul Ricoeur, donde aborda este tema.  
       
      Yo creo que Jesús de Nazaret es Dios hecho carne. Suelo decir que Jesus de Nazaret es la autopista para acceder, no sé si a Dios, pero sí al misterio de Dios, desde nuestra condición cristiana. Hace una semana, tras mi conferencia de Oviedo, en la sobremesa, el Arzobispo, Jesus Sanz Montes, al comentar mi dificultad intelectual para entender al Dios trinitario me contestó esto, que luego he encontrado en Internet: San Agustín de Hipona resume así el misterio de la Santísima Trinidad: «Dios es amor eterno: el Padre es el Amante, el Hijo es el Amado y el Espíritu Santo es el Amor que mantiene unidos a los dos». Por si le sirve de algo.
       
      (He parado para almorzar. Pero seguiré, quizá en dos o tres días, pues el lunes tengo una intervención telemática de cinco horas)

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