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Dios ha de revelarse

          Parece haber un acuerdo generalizado en que Dios –o la realidad ultima o el ser supremo– es un misterio absoluto, por encima de todo lo que se puede pensar o decir. Ya se ha citado muchas veces a San Agustín cuando afirma rotundamente la incomprensibilidad de Dios: “Dios es inefable. Más fácilmente decimos lo que no es que lo que es….¿Hablamos de Dios? Qué admirable, si no lo comprendes; pues si lo comprendes, no es Dios. Si has podido comprenderlo, has tomado a otro por Dios. Si casi pudiste comprenderlo, te equivocaste en tu reflexión”.

          Con ello el santo no hacía sino glosar la frase lapidaria del prólogo del Evangelio de San Juan: A Dios nadie le ha visto nunca.

          En consecuencia, sólo podremos conocer a Dios y hablar de El si él mismo decide revelarse. Convencida de ello, la tradición cristiana ha afirmado siempre que Jesús es esa revelación. Quien lo ha visto ha visto a Dios. En consecuencia, ha expresado siempre su convencimiento de que Dios es Jesús. Adherirse a esta convicción es sin duda una cuestión de fe pero por otro lado no deja de ser bien razonable. Dios se ha revelado a sí mismo pero inevitablemente  pero en un lenguaje humano y por tanto relativo, ambiguo, interpretable. Dar razón de esas afirmaciones ha supuesto un permanente esfuerzo intelectual, desde el Concilio de Calcedonia (a veces frívolamente caricaturizado) hasta la obra de Karl Rahner Oyente de la Palabra.

          Pero en cualquier caso el Dios de Jesús es un Viviente, un Alguien con el que es posible establecer una relación. Es un tú frente al yo humano que, por medio de su Espíritu  ha querido hacerle partícipe de su propia vida.

          En la actualidad hay grupos de personas que han pensado que, por diversas razones,  ya no podían creer en ese Dios revelado en Jesús. Pero si Dios –o la realidad última– es inefable, si está más allá de lo que se puede pensar y decir y no se ha dignado hablar de sí mismo, para nosotros seguirá siendo el dios desconocido de los griegos y nosotros mismos, literalmente, unos agnósticos.

          Estos grupos, sin embargo, acaso nostálgicos de lo sagrado, afirman que “después de Dios queda lo Real” (con mayúscula)… “cuyo fondo infinito se abre en cada forma”. “Después de Dios, queda lo Real, con el Misterio fontal dinámico que late en su Fondo”. “Es Aliento vital que todo lo mueve y une y crea”. “Es digno de fe, de confianza sin fin a pesar de todo”.

          No cabe duda de que se trata de bellas formulaciones pero creo que, a mi modo de ver, no resisten a las objeciones que pueden oponérselas. ¿No decíamos que la realidad suprema es inefable, que no puede ser definida? ¿cómo, pues, se la describe tan fácilmente? ¿Por qué se supone que todo eso existe? En un mundo de profundas divisiones ¿qué quiere decir que eso Real todo lo une? ¿Por qué hay que prestarle esa fe y esa confianza sin fin? ¿Ha hecho alguna promesa,  conduce hacia alguna parte?

          El cristianismo ha querido siempre ser una doctrina realista, tangible, si así puede decirse: la Palabra se ha hecho carne en Jesús. Lo hemos visto, lo hemos conocido. Resucitó en un cuerpo y eso transformó a sus discípulos. Amarle es compartir lo propio con los demás. Prometió el fin del sufrimiento, una vida nueva sin muerte ni dolor.

          A ese misterio fontal nadie lo ha visto. Que el mundo se une no es real, más bien se disgrega. La historia, como dijo Shakespeare, es un relato contado por un idiota, lleno de ruido y furia. Qué bonito seria que hubiera ese misterio fontal intangible y que valiera para algo. Pero si el Dios que se ha manifestado no es real mucho menos lo es esa figura imaginada que quieren que le sustituya.

          Ya es conocido que Horkheimer, ateo, afirmaba al final de la vida que la religión es la nostalgia de lo Otro. Creo que esa valoración de lo Real sea también una apasionada pero irrelevante nostalgia el Infinito. De Dios.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

7 comentarios

  • M. Luisa

    Lo relevante de la revelación  respecto del conocimiento humano  no es la verdad sino la realidad de esa  verdad como lo primero que se nos actualiza en él.

    Desde el racionalismo se ha ido directamente a la verdad creando  con  ello esa necesidad de tutelaje institucional    en torno al cual  ahora su crítica se hace aquí tan evidente.    Se ha creído que la primera función de la inteligencia consiste en  afirmar que algo “es”.    Sin embargo, desde la inteligencia sentiente y ciñéndome  al tema,  lo más sobresaliente de la revelación tiene carácter impresivo el cual por ser un carácter abierto  en sí mismo  apela precisamente  a  ese fondo infinito que se nos revela y que el propio Carlos alude en su artículo.

    Lo que cabe hacer ahora es recuperar ese momento intelectivo que la historia del conocimiento ha menospreciado. La perspectiva ha de ser a la inversa de como el autor la plantea. No es que después de Dios quede lo Real. Es que conceptuando a dios precipitadamente  se ha resbalado sobre su  realidad intelectiva revelada y se la ha falseado  con lo cual  ha impedido tener  experiencia de ella.

    Supongo que el enlace que inserto no suscitará  ningún  interés, digamos que su finalidad no es entretener, pero lo dejo ahí.

    https://filosofiafundamental.com/wp-content/uploads/2021/04/De-res-y-de-reus-Madrid-2021-CSL.pdf

  • Santiago

    El misterio reside en el Dios inefable revelado en Jesus..A pesar de Su verdadera Revelación en Cristo,Dios desea que nosotros accedamos a El libremente por la fe que en última instancia es un don gratis dado a todos los que le busquen..

    Jesus le responde a Judas Tadeo sobre por  que Jesús sólo se apareció a sus discípulos después de la Resurrección y no a todo el Universo:

    ”Si alguien Me ama, también me obedece. Dios mi Padre lo amará y vendremos a vivir con el”  (Juan 14:22-24)..Es pues el amor lo que nos conducirá a la FE.. La FE es el camino, ya que es la primera virtud teologal que está ligada al amor de la Persona de Cristo..

    Un saludo cordial

    Santiago Hernández

  • Román Díaz Ayala

    Alabo este intento del “Equipo Atrio” de deshacer el nudo gordiano del “No-teísmo”. ¿Realmente Dios se ha revelado? ¿Tiene Dios alguna forma de revelación? ¿Qué valor tiene la predicación ( kerigma)  cristiana? ¿Tiene tan solo un valor pneumático (del Espíritu), u otros, como el histórico, el testimonial…?

    Pero, claro, aquí se rebaten ciertas afirmaciones sin autor o autores conocidos”.

    afirman “después de Dios queda lo Real”. “… cuyo fondo infinito se abre en cada forma”. “Después de Dios queda lo real con el misterio fontal dinámico que late en su fondo”. “Es aliento vital que todo lo mueve y une y crea”. “Es digno de fe, de confianza sin fin a pesar de todo”.

    Pues, bien, para mi no son más que frases sueltas como las que llenan muchas literaturas, cuya lógica es soportable cuando en palabras de su autor reflejan pensamientos de un personaje que está cavilando para sus adentros.  No explican nada, no demuestran nada.

    Me interesa conocer su autoría para así poder comprender si efectivamente corresponde a “algún nostálgico de lo sagrado”.

  • M. Luisa

    Una reflexión a propósito   de esta alusión a lo Real.

    Tal como el autor   da a entender este concepto crece mi escepticismo sobre  si ha sido suficientemente bien comprendido el pensamiento zubiriano  al   que algunos atrieros  dicen haberlo estudiado. Pero yo me pregunto

    ¿Lo real sirve  para los nostálgicos como un sustitutivo de lo sagrado?

    ¿Lo real es algo que queda después de resistirse a hablar de Dios? Etc., etc.,

    Lo real solo puede interpretarse adecuadamente a partir de una teoría de la inteligencia humana que rompa con la antigua de concepción  racionalista. De ahí mi comienzo haciendo referencia al pensamiento zubiriano y por extensión a su teoría sobre la “inteligencia sentiente”.

    La “inteligencia sentiente” aprehende las cosas  formalizadas como “realidad” (cortex, si en este punto hacemos entrar a la ciencia)  y no solamente como aprehensión sensible que como tal  suscite una respuesta.  Es a lo que tantas veces filosóficamente hablando  me refiero  que no hay que quedarse en las cosas, sino ir  hacia  la realidad de ellas por el poder de lo real que transita a lo largo de todo el proceso intelectivo.   Recuerden la expresión “por la fuerza de las cosas” que  aquí suele salir alguna que otra vez, mas  no se trata de fuerza, sino de poder, es decir, de darles a las cosas la posibilidad intelectiva de que  sean   lo que  en realidad ellas son.

    Dicho esto ¿de verdad, como dice el autor, este planteamiento  no resiste objeción alguna que pudiera oponérsele?

    ¿No decíamos que la realidad suprema es inefable, que no puede ser definida? La realidad es inefable no por ser suprema, sino por estar  abierta a nuestra inteligencia. Y no es que la realidad esté más allá de lo que se pueda pensar sino que pensarla no es más que profundizar más en ella, en la realidad misma.

    No son bellas formulaciones sino hechos constatables por  una inteligencia sentiente.

  • carmen

    Gonzalo. Sabes muy bien que hay detrás de todo esto. Nada tiene que ver Dios. Lo que se está tratando es la Estructura de la iglesia basada en un modelo de Dios. Lo sabéis todos perfectamente. Por supuesto que lo importante es la forma de vivir . Pero, por favor, que no me digan cosas del estilo de lo importante es que la iglesia siga el evangelio. Por favor, Gonzalo. Ese no es el tema. Aunque al decir eso es la mayor crítica que se puede hacer, sin querer hacerla. Hay un reconocimiento implícito de que la iglesia no sigue el evangelio y es algo  brutal.

    Si es que me entiendes perfectamente. No tengo nada más que decir. Ha llegado el momento de callar. Pero que sepan todos lo que leen estos artículos de Atrio que no todas las personas pensamos que la solución está en ser buenos. Por favor. Es demasiado ya. Hemos crecido. Nos tenemos que ir de casa. Conoces la canción de Cat Stevens ?  Pues eso es lo que ha sucedido: We have to go

     

    Que te vaya muy bien.

     

  • Gonzalo Haya

    Creo que todos los que creemos en algo/alguien trascendente estamos diciendo lo mismo con distintas palabras; a veces incluso contradictorias, porque son apreciaciones parciales desde diversos puntos de vista. Y una vez más insisto, lo que creemos se muestra más en las obras que en las palabras, aunque nuestras palabras importan, porque arrastran a otros a actuar en forma más o menos generosa.

  • carmen

    Lo que jamás entenderé es cómo es tan difícil entender que seis mil millones de personas es imposible que coincidan en su sentimiento, idea, deseo…de lo que pueda ser Dios. Jamás.

    O se trata de demostrar que el Otro, que no la Otra, siempre está en un error? Todavía a estas alturas?

    No entiendo mucho, pero diría que si el montonazo de libros que componen El Libro está escrito en un lenguaje metafórico a tope, cómo se puede cuestionar que personas del siglo XXI sigan intentándolo utilizando el mismo recurso? Quizás porque hay que aceptar que Dios lo dejó clarísimo con Jesús de Nazaret? Se manifestó en él y nosotros, que no nosotras, hemos entendido perfectamente esa manifestación de Dios? Perfectamente? Jesús Es Dios? Dios se manifestó en Jesús? Conocemos pues al mismísimo Dios?

    Ayer me dijeron algo que llegó al alma y a un buen puñado de neuronas. Ahora toca callar. Y es que es cierto. Ha llegado la hora de callar . Es imposible. Es inútil seguir hablando ahora. Sobre todo si no tienes estudios que te avalen, no perteneces a ningún grupo relacionado con el tema eclesial y eres mujer.

     

     

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