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Marcos teóricos para entender la crisis actual

Toda la realidad histórico-social, por bien que se presente o por hundida en una situación de caos, demanda un marco teórico (conjunto de conceptos) para poder ser entendida, sea para enfrentar las amenazas que puede representar sea para celebrar un nuevo orden que puede surgir con sus promesas.

El primer marco teórico sigue siendo la ciencia tal como ha venido siendo comúnmente practicada y cuyo método se inauguró en el siglo XVIII con los padres fundadores del paradigma científico moderno. Adquirió su más clara expresión con los resultados del IPCC que hace el seguimiento del calentamiento actual y de la salud de la Tierra. Se orienta por el principio del orden.

Los hechos sobre los cuales reflexiona son, por ejemplo, la irrupción de la Covid-19 mostrando la reacción de la Tierra contra las agresiones hechas por los seres humanos en la era geológica del antropoceno. El otro dato es el crecimiento del calentamiento global cuyo C02, como sabemos, permanece en la atmósfera más de cien años. Dada la voracidad industrialista está llegando a un límite peligroso. Hasta 2030 debe ser reducido drásticamente, en caso contrario conoceremos una dramática transformación del equilibrio de la Tierra, que amenazaría gravemente la biosfera y generaría millones de emigrados en el mundo. Otro dato es la Sobrecarga de la Tierra (The Earth’s overshoot), es decir, el agotamiento de los bienes y servicios necesarios para el mantenimiento de la vida humana y terrestre. Se está volviendo cada vez más grave como revela el último análisis, verificado el 20 de septiembre de 2020. De continuar el nivel de consumo actual, que exige una Tierra y media, puede llevarnos a altos índices de iniquidad social, especialmente entre los pobres. Están también las “9 fronteras planetarias para el desarrollo” que no deben ser superadas (climas, agua, suelo, biodiversidad, disminución de la capa de ozono, acidificación de los océanos, entre otras). Cuatro se encuentran en alto grado de degradación. A partir de la quinta puede ocurrir un efecto dominó, pues todos los factores son sistémicos y se articulan entre sí. Ahí podría ocurrir el colapso de nuestra civilización.

Resultado final: el escenario es dramático para el sistema-vida y el sistema-Tierra, agravado por la gran ausencia de conciencia colectiva acerca de las amenazas reales que pesan sobre la humanidad en la mayoría de las personas y en los jefes de Estado. El peligro es que engrosemos el cortejo de aquellos que se dirigen hacia su propia sepultura (S.Bauman). Esa lectura lleva al pesimismo y desinterés de las personas por el factor ecológico.

El segundo marco parte de la nueva cosmogénesis, de las ciencias de vida y de la Tierra. La categoría central no es el orden sino el caos. Aquí se utilizan las conquistas provenientes de la teoría del caos que nos proporciona una lectura más positiva y promisoria. Junto con la teoría de la relatividad de Einstein, de la mecánica cuántica de Heisenberg/Bohr y de la teoría del Caos de Lorenz/Prigogine se ha fundado un nuevo paradigma científico que interpreta de otra forma la realidad histórico-social. Todo en el universo viene de un inconmensurable caos (big-bang). Su explosión hace 13,7 miles de millones de años proyectó materia, energía e informaciones en todas las direcciones. La evolución se hace como una forma de poner orden en este caos. Así surgieron las grandes estrellas rojas. De su explosión, los materiales formados dentro de ellas fueron lanzados por todos los espacios creando las galaxias, los agujeros negros, las estrellas, nuestro sol y la Tierra y todo lo que ella contiene. Ese caos es singular: posee una dimensión destructiva (caótica) y otra constructiva (generativa). Como ha sido mostrado por Bohm, Lorenz y Prigogine, en el interior de estos casos se forma siempre un nuevo orden que emerge dominante en la medida en que disminuye (sin nunca desaparecer totalmente) la destructividad del caos. Triunfa un nuevo orden, más alto y complejo que genera optimismo y esperanza de un futuro mejor para la humanidad y para la Tierra. El caos irrumpe en todos los seres, también en nosotros los humanos siempre que un orden dado ya no aborda los problemas creados. Así nosotros los humanos somos caóticos y cosméticos (ordenados), sapientes y dementes, portadores de amor y empatía y simultáneamente de odio y de exclusión. Somos la convivencia de estos contrarios.

En este momento con presencia dramática del coronavirus estamos en el corazón de un poderoso caos, que afecta a todo el planeta y a cada uno de los seres humanos. Pero él nos hace descubrir a la Tierra como un todo y que somos también Tierra, parte consciente de ella y no sus dueños y señores. El virus ha invalidado los soberanismos tradicionales, pues el virus no respeta los límites de las naciones, nos ha hecho descubrir que nuestra esencia humana está hecha de colaboración/solidaridad y de la ética del cuidado de unos hacia otros y para con la naturaleza. Nos ha mostrado la urgencia de construir la Tierra como matria/patria común, como la Gran Casa dentro de la cual vivimos, la naturaleza incluida. La pandemia ha hecho surgir la necesidad de un pacto social planetario para que vivamos como especie en paz y con un mínimo de tensiones. Será una civilización centrada en el valor supremo de la vida, y la economía y la política deben ponerse al servicio de la perpetuación de todo tipo de vida, especialmente de la nuestra. La conclusión que derivamos de este tipo de interpretación es que un orden viejo ha entrado en caos irreversible pero que dentro de él se está gestando (no sin sufrimiento) un nuevo orden, podemos decir, una forma nueva de habitar la Tierra en sinergia con la naturaleza, con fraternidad y amor social. Esto no ocurre en un abrir y cerrar de ojos, pues el caos posee una larga historia y una lenta agonía. Pero él no promete ninguna esperanza, solo más de lo mismo, imposible de ser repetido, pues el nuevo orden tendrá más fuerza de convicción y de asumir la hegemonía en la conducción de la historia.

Resumen de la situación: no vamos en dirección a nuestra propia sepultura sino en dirección a un nuevo tipo de mundo. El sueño de los Foros Sociales Mundiales se realizará no solo como un nuevo mundo posible, sino como un nuevo mundo necesario. Dentro de él estarán los distintos mundos culturales, chino, indio, andino, africano y brasilero con sus valores y tradiciones, mostrando la diversidad de formas de ser humano.

¿Por dónde empezar? El Papa Francisco en la encíclica Fratelli tutti dice: debemos empezar desde abajo (pues de arriba viene siempre más de lo mismo o peor), con cada uno, con cada localidad, con cada país hasta el último rincón del planeta. Todo empezará en el territorio (biorregionalismo), no como viene siendo delimitado artificialmente por la geografía política de los municipios, sino por las formas con que la naturaleza configuró el territorio con sus montañas, sus ríos, sus selvas, sus suelos, sus paisajes y principalmente con la población que durante decenios o siglos ha habitado ese lugar. Todo será integrado en pequeñas y medianas empresas de producción, empezando con la agroecología, con un nuevo tipo de democracia socio-ecológica, reconociendo los derechos de la naturaleza y de la Madre Tierra, con la participación de todos, y con políticas de disminución al máximo de la pobreza y con la integración pacífica de todos. Las tradiciones culturales, las fiestas profanas y religiosas, la veneración de los artistas, de los políticos ejemplares, de sus santos, santas y sabios formarán el territorio en el cual, verdaderamente, se puede llevar a cabo una real sostenibilidad.

 

Podríamos representar a la Tierra como un inmenso tapete urdido de territorios autónomos e interligados constituyendo la nueva era de la Casa Común, de la Madre Tierra, Madre de todas las luchas y de todas las victorias, cuidada, amada y habitada por pueblos que se sienten hermanos y hermanas porque todos son hijos e hijas de la Magna Mater, o mejor, son la propia Tierra que siente, piensa, ama, cuida y venera. Estaremos juntos en la alegre celebración del Misterio del mundo y del milagro de nuestra propia existencia, compartida con toda la comunidad de vida. ¿Una utopía? Sí, pero necesaria, pues hacia ahí apunta el camino de la evolución ascendente, es el anhelo de todos los pueblos y realiza también el designio del Creador.

*Leonardo Boff, ecoteólogo, texto dedicado a las organizaciones de agroecología CAATINGA, SABIÁ y SASOP, en función de un calendario para 2022 que tiene como tema “Tierra Madre de todas las luchas”.

Traducción de Mª José Gavito Milano

9 comentarios

  • Santiago

    Está “evolución ascendente” de Boff parte de un “caos” inicial. Sin embargo, este caos inicial conduce a un “orden” donde existe un Universo como algo especial y único. La vida biológica fue programada inteligentemente y extrínsecamente y el azar -por lo complejo del proceso- no pudo dar lugar al orden de los aminoácidos para la formación genética.

    Si existiera un pequeño “desliz” de afinamiento  pues tendríamos un Universo lleno de “black holes”, planetas sin sustancia y otros mundos cósmicos inertes.

    Pero, todo lo contrario, existe lo que se llama “Música de las Esferas” o sea que los cuerpos celestes cantan sutilmente para nosotros  y en perfecta armonía. Y los planetas realizan un movimiento retrógrado, “danzando y besándose” alternativamente.

    Hay 7 astros que son visibles y que danzan y forman un heptágono en el orden que aparece su velocidad contra las estrellas que permanecen “fijas”. KEPLER demostró que que las órbitas planetarias son elípticas y que existe una CONSTANTE para TODO el sistema solar puesto que el periodo T de un planeta se relaciona con R que es el average de la órbita de manera que T2/R3.

    Los planetas mantienen en sus periodos orbitales proporciones simples como la de 2:5 entre Jupiter y Saturno. Y Urano, Neptuno y Plutón son especialmente rítmicos y armónicos mostrando un ratio de 1:2:3  de períodos.

    Mercurio está más cerca del sol y oscila alrededor del astro solar, como una pareja bailando un vals. Cada par de planetas crea su propio “baile” NO importa donde se encuentre cada uno. La pareja siempre “bailará” junta.
    Este “ratio de oro” es Universal y es 0.618.

    Pero la Magna Mater NO tiene la capacidad de “sentir, pensar, amar, cuidar y venerar”. Para eso tuvo que ser previamente “informada” inteligentemente desde fuera por el Ser trascendente que le transmitiera ese privilegio que NO es inherente a su naturaleza física.

    Es por eso que biológicamente nos dirigimos cabalmente a la sepultura, pero espiritualmente sobreviviremos la tumba puesto que lo “corruptible” ha de revestirse” de “incorruptibilidad” y así llegar, por fin, a nuestro último destino.

    Un saludo cordial

    Santiago Hernandez

     

     

     

     

  • Román Díaz Ayala

    Leornardo Boff  en sus trabajos más solemnes suele resultar pretendidamente holístico. La solemnidad la proporciona el tema que toca en torno a la ecología y a su espiritualidad. De ahí que se anuncie como ecoteólogo. Esa pretensión tan universalista ya se había iniciado con el humanismo renacentista, se acentuó con los enciclopedistas y el afán académico de abarcar todos los saberes , entiéndase del espíritu humano.

    Se refiere a un nuevo paradigma actual que da una explicación a la realidad histórico-social. Se supone que ya Darwin inició una revolución en el siglo XIX, pero que hoy estamos inmerso en otra nueva revolución en el conocimiento científico del origen y evolución del cosmos (“cosmología”)

    Para ello habla de dos marcos teóricos (solo “dos”) que vienen a ser cada uno un conjunto de conceptos en torno a esa realidad histórico-social que desea explicar con un objetivo bien manifiesto a menudo que avanza en su exposición de mostrarnos la realidad de un nuevo orden en forma de promesa, con las complicidades; una no expresada de Teilhard de Chardin y la otra de la Fratelli, del Papa Francisco.

    Habla de la ciencia, pero ésta ceñida al IPCC (COVID-19, calentamiento global, sobrecarga de la Tierra y la ausencia de conciencia colectiva  acerca de las amenazas reales que pesan sobre la humanidad.

    Para lo segundo, dice que ha surgido una nueva cosmogénesis, usando el concepto de Teilhard de Chardin y que podemos definir como el estudio de la secuencia de eventos involucrados en el desarrollo del universo. La ciencia nos revela un universo como algo que no está terminado y el cosmos se observa en un proceso y una sucesión de acontecimientos relacionados que siguen en curso.

    ¿Qué preguntas se hace Leonardo Boff, filosóficas o espirituales? Según él, la nueva cosmogénesis, las ciencias de la vida,  y de la Tierra, su categoría central no está en el orden sino en el caos viendo una conquista de la ciencia en la teoría del caos, la teoría de la relatividad y en la mecánica cuántica. Además ve en ello un nuevo paradigma científico que interpreta de otra forma la realidad histórico-social, donde la “evolución” es el agente que da forma al universo poniendo orden en el caos.

    ¿Tan claro es que universo vaya hacia estadios impredecible? ¿Tiene todavía sentido que vaya encaminado hacia un punto Omega como nos explicó el jesuita francés? ¿Puede el azar explicar las constantes que percibimos en el universo?

    ¿Dónde da cuerpo a sus inquietudes espirituales, si como científico sólo llega hasta ahí? Si le damos lugar al azar, qué explicación podríamos dar al “ajuste fino”. ¿No es el azar una mera complejidad de un sistema dado? ¿Qué promesas de un nuevo orden puede proporcionar o brindar más bien, a la humanidad sujeta al azar?

    La tradición bíblica, a la que no contradice T. de Chardin, explica el relato de la Creación, perfecta en su ejecución y perfectible en su trayectoria hacia un final de plenitud. (“Y vio Dios que era bueno”)

     

    • Carmen

      Ok
      Te recuerdo los problemas que tuvo Teilhard de Chardin , por seguir las teorías evolucionistas de Darwin. Me gustaba ese señor, lo único que no comparto es lo de siempre, que todo esté pensado para encumbrar al ser humano. Fue un señor valiente. Porque ya sabes, no comparto la idea del Cristo.
      Y me asombró que de repente la doctrina de la iglesia se hiciese evolucionista. Muchisimo. Hasta que me di cuenta de que había una teoría que estaba pegando muy fuerte en EEUU, el creacionismo. Es más de lo mismo. La intencionalidad de Dios es la misma, solamente que hemos sustituido los seis días de la creación por el Big Bang y la evolución del universo. Hemos metido además por enmedio palabros como cuantos, caos teoría del caos, principio de incertidumbre y demás, pero la finalidad es la misma, ahí está el gran Dios organizando todo en su mente para que aparezca el ser humano y…ya podemos entrar en la Biblia.
      Es una jugada muy muy muy inteligente.
      Pero no soy creacionista, soy evolucionista, que no es exactamente lo mismo, al menos no para mí.
      No dudo de la honestidad intelectual del señor Boff, ni mucho menos de su preparación teológica, es uno de los grandes. Lo sé.
      Pero no soy la única persona que sabe de su peso en la teología. Hay quienes dicen que el Papa Francisco le pidió directamente asesoramiento al señor Boff para su célebre encíclica donde nos llamaba a todos a pensar en la madre Tierra.

      Aquí nadie da una puntada sin hilo. Son muchos años viviendo en un centro religioso. Bueno, en realidad toda mi vida. Conozco a la iglesia desde otro lado. Sé que hay personas geniales, conozco a un montón, pero también sé que hay gente que piensa muy bien y manipula mucho. Me refiero a gente de arriba, arriba, porque lo noto en los de abajo.
      El tema este reconozco que me descompone, ya sabes que he sido profesora de ciencias naturales. Es complicado tratar de que los niños desarrollen una mente analítica si siempre se está con los límites de la Fe. El creacionismo me quema la sangre, porque es tomarnos por tontos.
      Todo eso de la ecología, a ver, he dedicado mi vida profesional a despertar el interés por que conozcan la maravilla de planeta en el que vivimos. Pero por favor, que dejen a Dios tranquilo de una bendita vez. Y que cada niño, niña, adolescente, separe en su cabeza la ciencia del Dios. Porque no va a haber ciencia que demuestre absolutamente nada de Dios. O sea, nada. Eso va por otro lado.
      Lo que tendrían que decir, por ejemplo es que la virgen María, o sea, un niño se concibe como se concibe y se pare cómo se pare. Que los muertos no resucitan…por ejemplo. Que eso en una forma preciosa de contar una historia. Pero que lo importante es el mensaje, no la historia en sí.Así pienso.
      Así que me río de los peces de colores cuando hablan del creacionismo y de la madre Tierra. Todo eso vendrá por añadidura cuando entendamos qué es lo importante, cuál es en realidad el mensaje escondido en las palabras del Gran Maestro de Nazaret, con permiso de Jaume.

      Sé que entiendes lo que digo aunque no compartas ni un poquito. Son muchos años hablando. Yo a ti te cazo al vuelo. Y tampoco comparto lo que piensas.
      Y tan amigos.
      Un abrazo.

  • M.Luisa

    Carmen, de nuevo me dirijo  a ti  para repetirte  lo que en el anterior artículo de L.Boff te  referí también para evitar cualquier tipo de enjuiciamiento  precipitado. Te sugiero que leas con más atención los artículos al menos aunque sea por respeto al autor.

    En el presente escrito  que lo he leído un par de veces, al menos, no he visto que se nombrara ni una sola vez a Dios y menos aún  comprometerlo en el  asunto tratado.  Boff lo expone científicamente  de ahí que ya en el titular lejos de alardear o de dar alas a la  imaginación  hable de  entendimiento, con lo cual esto significa que hay que poner mucho esfuerzo y reflexión al menos para no ofender a quienes por su trayectoria  son los últimos de merecerlo. El aire fresco al que se aspira a veces, Román, no es fácil  de identificar.

    • Carmen

      Es tu lectura.
      La mía es otra.
      Quizás tengas razón en lo que dices, es un señor mayor y se merece todo mi respeto.
      No volveré a decir nada del tema ecología y la iglesia. De todas formas sería repetir lo mismo.
      Gracias por tu atención.

    • Carmen

      Solamente una cosa.
      Leo con atención. Es un defecto que tengo. No puedo oír hablar a nadie en una clase, en una conferencia, donde sea y no presentar atención.
      Y a la hora de leer, más de lo mismo. Soy profundamente idiota para estas cosas. Además, hay muchas formas de leer y de escuchar.
      Otra cosa es que se comparta mi interpretación del texto. Porque un texto jamás es aislado. Todos los textos de un autor reflejan su forma de pensar , por lo menos en una época determinada, aunque en el tiempo varíe. Te das cuenta precisamente en su forma de escribir o de hablar. Hay mucho detrás de un texto de un determinado autor conocido, de ahí las diferentes interpretaciones.
      Al menos eso creo. Bueno, estoy convencida.
      Y eso quería decir.
      No soy de las que hablan sin pensar, y menos en un sitio como este. Otra cosa es que en un momento determinado haga un comentario tipo WhatsApp o salga por peteneras. Lo del WhatsApp trato de no hacerlo, pero te aseguro que la petenera también es algo muy pensado, me sale de dentro del alma, bueno, como es la petenera.
      Y es que cada persona tiene su estilo y no nos pueden gustar todos.

  • Carmen

    Madre mía, Ecoteólogo. Esto sí que es grande. Con razón hace unos años el grupo de trabajo de mi centro que llamábamos de ecología, con muuuuchos años de trabajo y llevado por un profesor de primaria, Marcos, un hombre inteligente, trabajador y convencido, que hicimos cosas superinteresantes y preciosas , como para escribir un libro, con premios del ayuntamiento, hasta el alcalde y algunos concejales un día fueron por allí a poner una placa. Pues un buen día la dirección del colegio dijo que se había terminado la autonomía del grupo, que pasaba a depender de Pastoral, por no sé qué del Papa Francisco.

    Increíble.

    Todo empezó por la optativa de energías renovables de primero de secundaria. Ahí empezó todo. Y acabó en Pastoral.

    Tremendo.

    La iglesia es muy muy muy peligrosa. Tiene un contencioso con la ciencia desde hace muchos siglos. Y le quiere ganar por la mano, preparando a los suyos como científicos. Es tremenda. Siempre ganará. Se apunta a un bombardeo sin ningún pudor. Lo mismo dice que todo es orden porque Dios así lo dispuso todo que dice que todo procede de un caos. Eso sí, de ese caos saldrá un orden que está dirigido por Dios a mayor gloria suya. AMDG. Y como resultado, aquí está el ser humano. Y esto se enlaza con la Biblia.

    Son tremendos.

    Pues si, Ecoteólogo. Madre mía.

    Echo de menos a Einstein. Me gustaría leer un artículo suyo hablando del célebre caos. Pero…

    • Román Díaz Ayala

      Pues, anda que si te llegan a hablar de la creación “ab aeterno”, lo mismo que si nos dicen que es el caos lo que genera el orden, algo más que “el orden dentro del caos”.
      en fin, que no nos queda más remedio que ir cada cual a lo suyo.

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