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Nicaragua: ¿dictadura represiva de Daniel Ortega o “golpe suave” de las oligarquías?

 El hecho de que ATRIO opte cada vez más por la no polarización de posturas no significa que rehúya entrar en lo vivo de situaciones conflictivas. Y en ellos, en vez de polarización agresiva de posiciones, buscaremos siempre buscar la verdad de los hechos y la adecuación de las valoraciones a la realidad. Este artículo de Nacho se adecúa a lo que queremos en el conflicto sobre Nicaragua, en el que lo más notable es que una parte de antiguos sandinistas esté contra el presidente Ortega. Y, para mañana, adelantamos que entraremos en las luchas por la democracia en Colombia, sobre todo en Cali. En esos frentes conflictivos, con voluntad de verdad, justicia y paz, quiere estar siempre Atrio. AD.

Probablemente sea cierto que Daniel Ortega es corrupto, represor e incompetente. Y que gran parte de los manifestantes son pacíficos y pretenden el bien para su país. Muchos militantes históricos del sandinismo, tales como Sergio Ramírez, Dora María Téllez, o los hermanos Fernando y Ernesto Cardenal, han venido denunciando la progresiva deriva degenerativa de un sandinismo que, en los ochenta, fue tal vez uno de los experimentos revolucionarios más bellos y utópicos de la historia. [Véase el reciente escrito de Gioconda Belli, repleto de nostalgia más que de datos actuales, como el de Nacho. Nota de ATRIO] .

Así, dicho gobierno no ha sido especialmente crítico con EEUU, el FMI, la gran empresa privada de Nicaragua, o la jerarquía eclesiástica del país centroamericano. Por ello y por otros asuntos, buena parte de la izquierda nacional e internacional le adversa con virulencia, y lo compara con el dictador Anastasio Somoza (derrocado por el sandinismo en 1979). Y es cierto que, a día de hoy, el gobierno de Daniel Ortega de Nicaragua no es comparable con el de otros procesos revolucionarios ya en el presente siglo, tales como los de la Venezuela de Chávez y Maduro, el Ecuador de Correa, la Bolivia de Evo y Arce, o el Brasil de Lula.

Y, sin embargo, ¿es Daniel el malo de la película de lo que sucede en Nicaragua? Para responder a esta pregunta del millón, vamos a ofrecer algunos datos y argumentos que centren el debate:

a) ¿Es Daniel Ortega el principal problema de Nicaragua?

  1. El presidente Ortega ha venido ganando las elecciones desde 2007 hasta nuestros días, y si bien se han constatados irregularidades puntuales, se puede concluir que han sido elecciones libres y justas, lo cual puede constatar cualquiera que ojee los informes de los observadores internacionales, y no la prensa sistémica mundial.
  2. Durante el gobierno de Ortega, las tasas de pobreza se han venido reduciendo de modo significativo, según fuentes tanto de la CEPAL como de la CIA (mediante su publicación The World Factbook), o el propio Banco Mundial. Según este último, la pobreza ha descendido del 42,5% en 2009 al 24,9% en 2016, dos años antes de los disturbios que han arruinado el país.
  3. Antes de los disturbios de 2018, el gobierno sandinista de Daniel Ortega no creó ningún problema de entidad a la empresa privada, a la Iglesia, a la universidad, al FMI ni a los Estados Unidos. Y casualmente, hasta ese momento, casi nadie cuestionó su gestión, al menos de modo tan rotundo.

b) ¿Por qué surgieron las protestas y disturbios de 2018?

  1. El gobierno llegó a un acuerdo con una empresa china para construir un gran canal interoceánico en la zona del río San Juan, el cual, cuando esté operativo, va a suponer un gran salto cualitativo en el peso China como inversora en América Latina, lo que lesionará gravemente los intereses económicos de EEUU y de las oligarquías nacionales dependientes del país norteño, entre ellas la nicaragüense. ¿Por qué la prensa no dice casi nada de este factor esencial? He aquí la primera clave.
  2. Ortega anunció una reforma de la Seguridad Social referente a las pensiones, cuyas cuentas estaban en crisis. Para ello, si bien los trabajadores debían contribuir mediante cotizaciones más altas y jubilaciones más tardías, el mundo empresarial debía contribuir en mayor medida al tener mayor capacidad, en función del criterio de justicia social avalable tanto desde el keynesianismo capitalista, la socialdemocracia o la doctrina social de la Iglesia. He aquí la segunda clave.
  3. Desde un principio, tanto las protestas iniciales como la respuesta policial fueron intensamente violentas. Desde el lado de los manifestantes se ha usado armas de fuego, se ha torturado a gente, se ha asesinado a policías y a civiles, y se ha incendiado edificios civiles y gubernamentales, como puede saber cualquiera que trascienda la prensa sistémica e investigue y piense de modo crítico.
  4. Desde el lado del gobierno y la policía, se ha reprimido con fuego real y se ha asesinado y torturado a gente. Pero no es lo mismo hacerlo contra manifestantes pacíficos (como de modo fraudulento han difundido los medios) que contra gente altamente violenta, como es el caso. El gobierno tiene la obligación de defender a la ciudadanía de estos delincuentes que, al estar armados, son altamente peligrosos para una policía que debe combatirlos con dureza. Y, repetimos, si bien ha habido exceso en el uso de la fuerza y represión policial, ello se debe contextualizar en el marco de tener que defender a la gente frente a asesinos altamente violentos, y en el de confrontar simplemente a manifestantes pacíficos.

c) ¿Se trata de una revuelta popular o de un golpe de Estado?

  1. Detrás de los manifestantes, de modo confeso, ha estado el gran empresariado nacional, en torno a la COSEP; la jerarquía católica, históricamente vinculada a las clases altas; y la universidad privada, principalmente la Universidad Centroamericana, donde estudian las élites del país. ¿No mueve a reflexión el que el núcleo del cerebro de los disturbios sea la élite y no las clases populares?
  2. Tras unos días de duros disturbios y excesos policiales, Ortega retiró la ley de la reforma de las pensiones, destituyó a la máxima autoridad policial y convocó a un diálogo nacional, a lo que la COSEP (o patronal de la gran empresa privada) se negó. Después de estas medidas del gobierno, las manifestaciones y los disturbios continuaron, pasándose a exigir la dimisión de Ortega. Pedir la dimisión mediante la violencia, tras perder varias elecciones, y tras desaparecer la causa de las protestas es, sencillamente, un golpe de Estado, lo cual es delito a perseguir con el código penal en cualquier país del mundo.
  3. Los partidos neoliberales pierden las elecciones porque están separados, aunque cuenten con el apoyo del muy minoritario MRS (escisión del sandinismo donde militan Sergio Ramírez, Dora María Téllez y los difuntos hermanos Ernesto y Fernando Cardenal). Pero aunque se unificasen tampoco tendrían mucho futuro: según recientes encuestas, a día de hoy, de cara a las elecciones de noviembre del presente año, el FSLN, agrupación de Ortega, tiene tres veces más intención de voto que toda la oposición junta. Ello hace innecesario el recurso al fraude por parte del gobierno, y necesario el del golpismo por parte de la oposición.
  4. Está más que demostrada la ayuda económica que tanto el diario La Prensa (de orientación oligárquica y neoliberal) como gente vinculada a los partidos neoliberales han recibido por parte de la USAID y la NED, trasuntos financieros de la CIA. Recibir ayuda económica de modo opaco, como es el caso, está perseguido por la ley. Y en este contexto, existe el agravante de aceptarlo de una potencia agresora, EEUU, en este caso mediante declaraciones y amenazas de su gobierno. Este es el trasfondo de las detenciones de Téllez, Chamorro y otros líderes opositores.
  5. Nicaragua pertenece al ALBA, bloque chavista latinoamericano. Pues bien, todos los países de dicho bloque (Cuba, Ecuador, Bolivia, Venezuela…), sin excepción alguna, han sufrido golpes de Estado, exitosos o no. ¿Alguien cree que Nicaragua debía ser la excepción, cuando mediante las obras del canal interoceánico se están lesionando los intereses de EEUU, y mediante la reforma de la seguridad social los de la oligarquía nacional?

d) ¿Es veraz el informe de la CIDH sobre los disturbios en Nicaragua de 2018?

Dicho informe avala la versión de que un movimiento popular pacífico, frente a la intensa represión policial, siempre según dicho documento, habría provocado una respuesta minoritariamente muy violenta, de entre los manifestantes; culpando pues al gobierno por una represión que habría dejado 212 muertos y 1337 heridos, así como unos 23 muertos entre policías y simpatizantes sandinistas. Sin embargo, debemos apuntar los siguientes elementos del documento:

  1. El informe considera como prueba, a la hora de contabilizar a las víctimas, a testimonios sin verificar, muchos de ellos anónimos, (en un contexto de gran manipulación mediática). Un testimonio sin verificar no constituye prueba de cara a informe alguno, y considerarlo como tal es un acto de fraude o, cuanto menos, de terrible incompetencia.
  2. El informe sostiene que la secuencia fue la siguiente: manifestación pacífica à represión desproporcionada à intensificación de la manifestación pacífica con elementos aislados altamente violentos. Sin embargo, no ofrece argumento ni indicio alguno que lo avale. Por lo demás, si se sigue la versión contrastada de medios alternativos de comunicación, y la versión del gobierno y de la policía, es más que lúcido y verosímil, cuanto menos, dudar de dicha versión.
  3. El informe presenta una evidente diferencia a la hora de tratar la violencia según se trate de un lado o de otro. Si se trata de la violencia gubernamental, el tratamiento es mucho más extenso y detallado, y con transcripciones de testimonios. Si se trata de la violencia de manifestantes, el tratamiento es más ligero y aséptico, con muchos menos nombres y datos, y carentes de testimonios directos. En este segundo caso, además, se sugiere que la responsabilidad recae en el gobierno.
  4. Se omite el hecho de que tras las manifestaciones se encuentra la ayuda económica de la USAID y de la NED, es decir, de la CIA (algo más que documentado con amplitud), lo cual ya es un indicador necesario de injerencia extranjera por parte de una potencia agresora con amplio historial de golpes de Estado, incluso en la propia Nicaragua. Omitir esto es un terrible sesgo y una gran tergiversación, transformando al informe en parte del proceso, y no en juez.
  5. La CIDH, autora del informe, pertenece a la OEA, organismo creado por EEUU como instrumento de cara a su intervencionismo en América Latina, siendo calificada por Fidel Castro como “el ministerio de las colonias” de EEUU. Así, jamás alzó la voz durante las dictaduras neoliberales de los 60 y 70, si bien se llenó la boca condenando excesos a los DDHH en la América Latina de nuestro presente siglo XXI, a menudo inventados, de vez en cuando tergiversados, y alguna que otra vez reales.
  6. En dicho contexto, la OEA, al frente de Luis Almagro, fue la autora de un informe en el que, falsamente, se acusaba al gobierno de Evo de perpetrar un fraude electoral en Bolivia. Dicha acusación fue científicamente refutada por The Center from Economy and Policy Research, dirigida por el norteamericano Mark Weisbrot.

 

Frente a toda manipulación, es más que obvio que, pese a un Daniel Ortega corrupto, su gestión es el mal menor para las clases populares de Nicaragua. Recuérdense sus reiteradas victorias electorales, en comicios justos. Y los datos del descenso de la pobreza (casi 18 puntos en solo 7 años). Con todas sus contradicciones, ostenta la legitimidad de la presidencia y, como tal, tiene la obligación de defender a los nicaragüenses de injerencias externas, así como del flagelo de la pobreza. Y ambas cosas las está consiguiendo.

En un contexto en el que EEUU viene perdiendo hegemonía geoestratégica, y que América Latina parece seguir siendo (pese a su reflujo temporal) el área mundial de mayor efervescencia revolucionaria del mundo, al parecer de Noam Chomsky; es fundamental evitar que Nicaragua vaya a caer en manos de unas oligarquías que, perdiendo el combate electoral, apuestan por una desestabilización disfrazada de levantamiento popular. Siquiera como mal menor, hay que defender a este gobierno que, aún corrupto y represor (si bien en su momento se deba investigar y, llegado el caso, condenar estas actitudes), es a día de hoy el único parapeto para defender el proceso de emancipación en Nicaragua.

9 comentarios

  • Rodrigo Olvera

    Comparto la publicación más actualizada del Banco Mundial sobre la situación económica general de Nicaragua. La última actualización es de abril de 2021.

    https://www.bancomundial.org/es/country/nicaragua/overview#:~:text=La%20pobreza%2C%20definida%20como%20vivir,90%2C000%20personas%20a%20la%20pobreza.

     

     

    Sobre pobreza, puesto que el indicador es anual, solo se tiene hasta 2020. De 2019 a 2020 la pobreza se incrementó en 90,000 personas. Múltiples razones, según el Banco Mundial: la pandemia, el huracán, la inestabilidad política.

     

    Por cierto, según el Banco Mundial, el crecimiento económico de Nicaragua anterior a 2018 fue por reformas para acercarlo a una economía de mercado.

    • Nacho Dueñas

      Rodrigo
      1. Ese informe no refuta una sola tilde mi mi afirmación del descenso de la pobreza del del 42,5% en 2009 al 24,9% en 2016. Fuente: https://datos.bancomundial.org/indicador/SI.POV.NAHC?locations=TR-SV-NI&name_desc=true
      2. Eso que de modo eufemístico el BM califica de “inestabilidad política” es la incidencia del intento de golpe sobre la economía.
      3. Vuelvo a reiterarte las mismas preguntas. Significativamente no me las contstas, y a la única que me contestas (la de la pobreza en Nicaragua), no me la refutas:

      1. ¿Se puede considerar prueba un testimonio no verificado?
      2. ¿Niegas la violencia represora altamente violenta de la oposición? Queda tranquilo, que en todo caso, no te acusaré de modo absurdo de “minimizar la violencia opositora?
      3. ¿Niegas la drástica caida de la pobreza con Ortega según entre otros el Banco Mundial?
      4. ¿De verdad crees que Nicaragua iba a ser el único país del Alba en no sufrir un golpe de Estado?
      5. ¿Niegas el dato de que tras el golpe están la USAID, la NED (trasuntos de la CIA), y la gran empresa privada nicaragüense? ¿Y que el canal a construir perjudica a EEUU como la reforma de las pensiones a la oligarquía del país centroaemricano?

      Ahora sí que lo dejo aquí. Es tarde y ahora apenas tengo tiempo para conectarme, como te decía antes.
      Saludos.
      Nacho.

    • Rodrigo Olvera

      Efectivamente, el informe no refuta tus datos. No dije que los refutara. Dije que frecuentemente utilizas datos desactualizados, y no los más actualizados que son menos favorables a tu argumento.

      Ya te contesté las preguntas que me hiciste (sobre la “validación” de los testimonios, sobre la violencia (incluso te puse la puya de que ahora usas “violencia represora” cuando antes usaste “violencia terrorista”, sobre los datos del Banco mundial (justo te respondí el manejo convenenciero que haces de los datos sobre pobreza, sobre si hay una intención golpista). Contesté a las 23:27 del 21 de julio de 2021 y a las 0:23 del 22 de julio de 2021 (es decir, casi una hora después) dices que no te las contesté. Usas con frecuencia esa estrategia discursiva de decir que no se te ha contestado o que no se te ha refutado, cuando sí se ha hecho. No vale la pena continuar así. Por éso ya evitaba intervenir en tus panfletos. No aprendo, supongo.

  • Rodrigo Olvera

    De verdad que me llevaría mucho ir desmontando una a una las falacias de todo el artículo, incluyendo el título (falacia de falsa dicotomía: es posible que sea verdad tanto la afirmación A como la B)

     

    Pero puesto que cuestionas Nacho si puedo señalar en tu artículo en dónde se minimiza la tortura y el asesinato, te contesto: inciso b) numeral 4.   Al cuestionarme, apuntas ahora a que lo que hiciste fue pedir pruebas, pero en dicho inciso b) numeral 4 reconociste como hecho cierto que desde el lado del gobierno y la policía ha habido tortura y asesinato. ¿Ahora te desdices?

     

     

     

    • Nacho Dueñas

      Amigo Rodrigo:
      No me desdigo, sino que me ratifico, y lo voy a argumentar. En inciso B numeral 4 dice (corto y pego):

      Desde el lado del gobierno y la policía, se ha reprimido con fuego real y se ha asesinado y torturado a gente. Pero no es lo mismo hacerlo contra manifestantes pacíficos (como de modo fraudulento han difundido los medios) que contra gente altamente violenta, como es el caso. El gobierno tiene la obligación de defender a la ciudadanía de estos delincuentes que, al estar armados, son altamente peligrosos para una policía que debe combatirlos con dureza. Y, repetimos, si bien ha habido exceso en el uso de la fuerza y represión policial, ello se debe contextualizar en el marco de tener que defender a la gente frente a asesinos altamente violentos, y en el de confrontar simplemente a manifestantes pacíficos.

      -En dicho texto:
      1. Reconozco las torturas y asesinatos del gobierno.
      2. Contextualizo, que no justifico ni minimizo (y esto no es en juego de palabras, es una necesaria diferenciación). Nunca torturar y matar se justifica. Pero eso no significa que toda tortura y asesinato tengan la misma gravedad moral. No es lo mismo torturar y matar a quien te va a torturar o matar a ti o a civiles inocentes (como es el caso general en este episodio) que contra manifestantes inocentes. Y si no, ¿a qué introducir en el derecho procesal el juego de eximentes y atenuantes?
      3. Sostengo que este caso, no hay en el título falsa dicotomía dictadura-represiva versus golpe suave. Ortega ha ganado 3 elecciones, ha desmontado un terrible golpe de Estado, ha descendido de modo drástico la pobreza, ha retirado la medida que generó las protestas, he destituido a la máxima autoridad policial y ha hecho un llamado al diálogo, rechazado por la oligarquía. Todo lo más que se puede afirmar de Ortega es que es corrupto, represor (que no dictador) e incompetente, que es exactamente lo que sostengo en el 1er párrafo del artículo.
      Ahora, yo te pregunto:
      1. ¿Se puede considerar prueba un testimonio no verificado?
      2. ¿Niegas la violencia represora altamente violenta de la oposición? Queda tranquilo, que en todo caso, no te acusaré de modo absurdo de “minimizar la violencia opositora?
      3. ¿Niegas la drástica caida de la pobreza con Ortega según entre otros el Banco Mundial?
      4. ¿De verdad crees que Nicaragua iba a ser el único país del Alba en no sufrir un golpe de Estado?
      5. ¿Niegas el dato de que tras el golpe están la USAID, la NED (trasuntos de la CIA), y la gran empresa privada nicaragüense? ¿Y que el canal a construir perjudica a EEUU como la reforma de las pensiones a la oligarquía del país centroaemricano?
      Rodrigo, ahí te lanzo esas preguntas. Si quieres, me respondes, pero yo lo dejo aquí. Yo nunca huyo de un debate, pero ahora vivo en una comuna en el campo, y solo me conecto para trabajar un par de horas al día, y los más días ni me conecto.
      Un saludo.
      Nacho.
      4.

      • Rodrigo Olvera

        Dices que no justificas ni minimizas la tortura y el asesinato policial, pero tan lo haces que ahora intentas reforzar tu postura invocando los tecnicismos jurídicos de eximiente (la conducta corresponde a una conducta típica delictiva pero no es reprochable porque está JUSTIFICADA) y atenuante (la conducta corresponde a una conducta típica delictiva y es reprochable pero resulta castigable con una pena MENOR por ser de MENOR el grado de reprochabilidad).

        Sobre testimonio. En ningún sistema legal la valoración de la prueba de testimonio requiere de una “validación” posterior al mismo testimonio; aunque sí puede valorarse su nivel de credibilidad por inconsistencia lógica, o por “tacha” de quién dio el testimonio (es decir por acreditar causas personales de duda sobre la objetividad de quién da testimonio, como ser pariente de una de las partes o tener un interés personal en el sentido de la sentencia); también puede admitirse prueba posterior en contra del testimonio… Pero es muy distinto que pueda ofrecerse prueba positiva en contra del testimonio a qué se descalifique el testimonio por no haberse ofrecido posteriormente prueba positiva de su “validación”.

        Insistes en cuestionarme puntos que nunca he negado.

        Pero vamos, sobre violencia tú mismo comienzas tu artículo original diciendo que “probablemente” la mayor parte de los manifestantes opositores son pacíficos. Pero ahora para “contextualizar” la tortura y asesinatos policiales ya acusas a toda la manifestación de violencia “represora” (decídete, o era violencia terrorista como dijiste antes o violencia represora como pretendes ahora). Eso es falacia de falsa generalización, y lo han hecho todos los gobiernos de derecha para justificar la represión contra manifestantes: generalizar algunos actos de violencia de parte de algunos manifestantes para calificar a la totalidad de la manifestación de violenta. Es lo que hizo Piñeira para justificar la política de dejar tuertos a los estudiantes chilenos y lo que hace ahora Duarte para justificar el asesinato de la “primera línea” en Colombia. Exactamente la misma estrategia discursiva.

        Sobre datos relativos a pobreza. Es frecuente en tu estrategia narrativa, por ejemplo en tus debates sobre Venezuela, que uses datos desactualizados y no los más recientes que ya no son tan favorables a tus argumentos. En el caso de Venezuela, es frecuente que tus datos sean de la época de Chávez y no de la época de Maduro. (Y repetiré aquí en forma de aforismo que Maduro es a Chávez lo que Stalin a Lenin). Tus datos acá son de 2016. Ha cambiado mucho la situación económica de la población nicaragüense desde entonces.

        Lo de que la reforma de pensiones era en contra de la oligarquía es de vergüenza ajena. Acá también se propuso (pero acá sí se aprobó) una reforma con el mismo argumento de que los empresarios pagarían más. Al hacer los cálculos actuariales, tomando en cuenta la pirámide poblacional y la estructura de la población económicamente activa, tal contribución mayor del empresariado se demuestra inexistente.

        No niego que haya interés y acción golpista de Estados Unidos. De hecho, cuando aquí en ATRIO se celebró el triunfo de Biden yo advertí que Biden forma parte de los “halcones” del pentágono, y su presidencia sería un renovado impulso a la estrategia de los halcones para América Latina. Estamos viendo que esa advertencia se está cumpliendo. Pero el que éso sea cierto no es un argumento para “demostrar” que no hay un gobierno autoritario y represor del otro lado. Justo esa es la falsa dicotomía. Tan solo demuestra que ese gobierno (sea democrático o sea autoritario y represor) no es del agrado de Estados Unidos.

        Pero es falaz construir la narrativa de que las protestas no son auténticas sino “pagadas” por Estados Unidos y que iniciaron en 2018 por el Canal. Yo estuve en Centroamérica en 2010 y ya había denuncias de autoritarismo y represión contra Ortega, por la aprobación de reformas al Código Penal nicaragüense que eliminaron todas las eximientes penales en caso de aborto, incluyendo el riesgo de vida de la madre. La represión orteguista contra el movimiento feminista nicaragüense fue implacable.

  • Isabel

    Si me permites, pongo esto que acabo de leer para más información siempre necesaria.

    Saludos, Nacho.

    https://rebelion.org/nicaragua-y-las-agresiones-hibridas/

  • Nacho Dueñas

    Amigo Rodrigo:

    Ante todo, agradezco lo frontal de tu postura en contra del contenido del artículo, primero porque hablando claro se entiende la gente, y segundo porque  posturas así nos invitan a ser rigurosos.

    Rigurosidad que por mi parte no ha habido en referencia a mi afirmación errónea, tal y como demuestras, de que la OEA no abrió la boca en las dictaduras de los 70′. Mi fuente, que me pareció creible, falló en este respecto, por lo que pido públicas disculpas por el error.

    Con respecto al resto de dicho artículo, defiendo y sostengo la generalidad de lo afirmado, en concreto:

    1. Lo pertinente del título, ya que en el seno de la opinión pública en general, y de la izquierda por tanto, se confrontan ambas matrices de opinión (si bien no exenta de ulteriores matices): o hay un golpe suave o hay una represión contra un movimiento genuinamente popular.

    2. Que un testimonio sin verificar no demuestra nada es tan obvio como que dos mas dos son cuatro. La verdad es la verdad lo diga Agamenón y su porquero. Y por tanto no deja de serlo porque Chile en su momento sacó ese argumento.

    3. Mantengo mi afirmación acerca:

    a. La parcialidad del informe de la OEA en el tratamiento de las distintas violencias, y en el hecho de que no verifica testimonios.

    b. El canal interoceánico a construir por Nicaragua atenta contra la supremacía geopolítica de EEUU, como la reforma de la Seguridad Social de Nicaragua contra la oligarquía nicaragüense.

    c. Hay evidencias y pruebas de la letal violencia ejercida desde el lado de la oposición, lo cual la prensa omite y el propio Sergio Ramírez, de modo erróneo o fraudulento, ha negado.

    d. La NED y la USAID (es decir, la CIA) ha invertido dinero a la oposición de modo opaco.

    e. Daniel es el legítimo presidente, es el único candidato del país con peso electoral, y ha hecho descender de modo drástico las tasas de pobreza, según la CIA, la CEPAL y el BM

    f. Todititos los países del ALBA han padecido golpes de Estado, exitosos o no. ¿Debería ser Nicaragua una excepción, y casualmente justo cuando lesiona intereses de los poderosos?

    g. El informe de la OEA que acusaba de fraude la victoria del MAS en Bolivia fue científicamente refutado por The Center from Economy and Policy Research. Eso da cuanto menos para dudar del informe sobre Nicaragua.

    Una última cosa, Rodrigo: preguntas que: ¿En serio ahora lo ideal para el equipo de ATRIO es el minimizar y justificar la tortura y el asesinato?

    Te pregunto: ¿puedes decir concretamente dónde se minimiza en el artículo la tortura y el asesinato?

    -¿Es exigir pruebas minimización o justificación alguna? ¿Aceptarías ser acusado de algo sin pruebas, solo por testimonios?

    -¿Es exigir rigurosidad y proporcionalidad en el informe minimización o justificación alguna?

    Reitero mis disculpas por mi error anteriormente reconocido, y me reafirmo en todo lo demás. Por lo demás,  un abrazo a los atrieros en general y a ti, Rodrigo, en particular.

    Nacho.

     

  • Rodrigo Olvera

    Desde el título, esta entrada está lleno de verdades a medias y mentiras descaradas.

     

    Sería muy extenso ir desmontando una a una las falacias -tanto lógicas como fácticas- de esta entrada. Sólo me detendré en la calumnia de mierda del punto  d5: descalificar a la CIDH porque “jamás alzó la voz contra las dictaduras neoliberales de los 60 y 70”.

     

    Comparto el Informe de la visita “in loco” (en el lugar) de la CIDH a Chile para documentar y denunciar internacionalmente a la dictadura de Pinochet. Visita realizada en 1974.

    http://www.cidh.org/countryrep/Chile74sp/Indice.htm

     

    La importancia de este informe de la CIDH para romper la propaganda de EEUU y Chile sobre lo que ocurría con la dictadura pinochetista (y en general de la actuación de la CIDH mediante informes y mediante casos individuales no sólo contra la dictadura de Pinochet sino contra la Argentina y otras) es incuestionable.  Por cierto, en un toque de ironía, la “defensa” de los aliados de Pinochet para descalificar este Informe de la CIDH sobre Chile incluyó argumentos que ahora usa Nacho contra el Informe de la CIDH sobre Nicaragua: son testimonios sin verificar, anónimos, le hace más caso a la versión de los enemigos violentos del gobierno, sí ha habido algunos excesos pero deben entenderse en el contexto de defender al país de criminales violentos [¿En serio ahora lo ideal para el equipo de ATRIO es el minimizar y justificar la tortura y el asesinato? Increíble], si hiciera caso a la versión del gobierno sería más creíble, etc.

     

    No. Completamente inaceptable.

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