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La oración y el problema de Dios, 1


Dentro del diálogo que estamos manteniendo en Atrio sobre No-teísmo y fe en Dios, desde el día 6 de abril, día de la muerte de Hans Küng, me parece oportuno presentar un pequeño libro en el que recoge la colaboración enviada por Küng a una obra italiana colectiva sobre la Oración. Solo recientemente ha sido publicado como libro en Italia y en España

Voy a traducir y presentar aquí casi la totalidad del texto, entendiendo que la editorial no lo considere pirateo sino difusión, pues no le quitará compras sino que las aumentará. Es una pequeña obra, semejante a aquella de las 20 Tesis sobre Ser Cristiano.

Y he tomado esta decisión porque, tras leer todo con detención, he visto que coincide casi al cien por ciento con lo que yo pienso. Este es el valor para mí de este escrito, no el su autoridad. Cuando yo escriba sobre ello como he prometido será algo más largo y seguramente menos claro que lo que escribe Küng. En dos semanas espero salgan lo 6 capitulitos. AD.

Hans Küng: La oración y el problema de Dios.

Editorial San Pablo, 2019, [Original en Morcelliana, 1991,2018], 96 pp. 9,95 €..

Advertencia

Quien haya visto Madre Coraje y sus hijos, de Bertolt Brecht, recordará la impresionante escena del fin de esta obra sobre la Guerra de los Treinta Años: «No podemos hacer nada», dicen los granjeros, resignados, a quienes se les informa que la ciudad será arrasada por los soldados. En su desesperación se arrodillan y comienzan a rezar:

«Padre nuestro, escúchanos, porque solo tú puedes ayudarnos; podríamos perecer porque somos débiles y ni siquiera tenemos una simple lanza, realmente no podemos hacer nada, estamos en tus manos».

Pero mientras los campesinos rezan, la silenciosa Kattrin, sin ser vista, sube con un tambor al techo de un establo y comienza a tocar el tambor, cada vez con más fuerte. Enseguida los soldados les disparan todos juntos, pero con su gesto ya ha puesto en guardia a la ciudad, la ha salvado[1].

En este sentido, Dorothee Solle observa con razón:

«Con esta radicalización se evidencia un abuso perpetrado durante varios milenios contra la oración. Salvarse a sí mismo y orar por los demás, dirigir unas palabras a un Ser superior en lugar de acciones concretas en favor de aquellos que están cerca de nosotros. El estruendo del tambor de Kattrin derrota la oración devota, subjetivamente auténtica, como una coartada para aquellos que no se comprometen con nada. Si a los cristianos se les pregunta qué han hecho por los judíos durante la persecución, recibimos la respuesta más falsa: hemos orado»[2].

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Sobre la crisis de la oración

Si debemos hablar aquí de la oración en general, en ningún caso puede tratarse de una oración sencilla, no iluminada. Sobre todo, para quienes se han confrontado con Karl Marx,[3], en ningún caso puede tratarse de la oración como una coartada, como un opio, como una manifestación de la fa de responsabilidad individual y social. En ningún caso se puede poner la oración en lugar de la acción.

Además de la objeción política, la oración tampoco debe exponerse a la objeción psicológica. No debe servir como una acción psicológica sustitutiva, en el sentido de Freud, que a menudo se define con una broma del espíritu: si un capitán en el corazón de una tormenta dice: «No nos queda nada más que rezar», al párroco se le escapa de la boca la pregunta: «¿Ya hemos llegado a ese punto?». Por lo tanto, ¿la oración está viva allí donde ya nada podemos hacer con nuestras fuerzas? En lugar de una acción autónoma, resuelta, profana, que asume sus propias responsabilidades, en ciertas situaciones extremas, ¿la oración debe convertirse en el escape de aquellos que no pueden o no quieren dedicarse a una actividad enérgica? Sí, la oración y el comportamiento caen aquí en una contradicción, que desenmascara la oración: claramente la oración debe salvar un riesgo, proteger un escape, mantener una ilusión[4].

Deseando explicar la crisis de la oración en la era moderna, debemos mostrar cómo la ausencia masiva de la oración, que ahora constatamos en todas partes, tal vez se preparó durante mucho tiempo. De hecho, la crisis de la oración es una crisis de fe en Dios en general. Para ello, bastará recordar aquí brevemente lo siguiente:

  • En tiempos de Descartes, quien después de haber concebido su gran visión de una ciencia universal hizo una peregrinación, manifiestamente se rezaba, con un sentido de ingenua familiaridad con Dios, como en la Edad Media y en tiempos de la Reforma; e incluso Pascal puede ser definido como un gran orante, al igual que san Agustín, san Bernardo de Claraval, Lutero y muchos santos.
  • Pero la agitación de la ingenua comprensión de Dios por parte de las ciencias naturales, algún tiempo después, tenía que asegurarse de que un hombre como Isaac Newton, que aún podía reconciliar la cientificidad rigurosa con la fe cristiana, no esperara ningún milagro de la oración, sino solamente la ayuda de Dios a través de las leyes de la naturaleza: Dios en el cosmos es celebrado con gran respeto, pero ya no se cuenta más con su intervención en el complejo engranaje del reloj del mundo[5].
  • En la filosofía barroca, Spinoza, como panteísta, apoyó expresamente la rígida necesidad de todas las leyes naturales y, por lo tanto, la falta de sentido de la oración de petición, y desde entonces Goethe y muchos otros ya no rezarán más, sino simplemente se sumergirán, llenos de asombro y amor, en el infinito Uno-Todos, en la Naturaleza-Dios.
  • En la Ilustración, Dios se retiró por completo frente a la naturaleza y sus leyes, se fundó una moral sin religión y el escepticismo también destruyó la [6]oración de alabanza y de acción de gracias. Así, por ejemplo, el enciclopedista Diderot terminó su propia Interpretación de la naturaleza con la famosa oración paradójica: «Oh Dios, no sé si existes, pero quiero pensar como si tú vieses en mi alma […]. De hecho, el curso de las cosas es necesario en sí mismo, si tú no existes, o por una orden tuya, si tú existes … »[7].
  • Kant, quien completó y superó la Ilustración, rechazó resueltamente la oración como «fetichismo»: para él, la oración es «solamente un deseo manifestado a un Ser que no necesita ninguna explicación de la intención interna del sujeto que desea algo», incluso «una locura supersticiosa». Kant solamente puede aceptar el «espíritu de la oración», es decir, «el sincero deseo de agradar a Dios en todo lo que hacemos y en lo que no hacemos», como un medio (voluntario y, en el fondo, superfluo) para vivificar el sentimiento moral[8].
  • Después Hegel reconoció como centro de culto solo esa «devoción», en la que el sujeto, con pura interioridad y consciente espiritualidad, se sumerge y se mueve en el Infinito una devoción que, sin embargo, como todo el mundo religioso, debe ser elevada a un nivel superior por el pensamiento especulativamente filosófico[9].
  • Pero Feuerbach dio la vuelta a la unidad hegeliana de la conciencia humana y divina e interpretó la oración como una proyección del corazón humano y la conversación del hombre consigo mismo[10].
  • Finalmente Nietzsche pervirtió la oración en la blasfema letanía del pollino adorado para burlarse de quienes «de nuevo se han vuelto piadosos … »[11].

La oración -tal como surge claramente aquí- es la prueba práctica de la comprensión de Dios: como es expresado Dios, así se practica la oración. Y tal como oramos, también así es comprendido Dios. Teniendo en cuenta la historia del pensamiento moderno y su búsqueda de Dios[12], podemos limitarnos aquí a resumir brevemente algunos hechos a medida que emergen de la historia y la crítica de la religión:

  • Orar es humano. Orar es un antiguo gesto humano. Algún tipo de oración a los dioses, al Absoluto, a Dios, siempre ha sido transmitido por todos los pueblos de todas las épocas de la historia. Ni siquiera las múltiples objeciones críticas de la Edad Moderna han podido silenciar completamente la oración[13].
  • Que la oración sea solo una conversación entre el hombre consigo mismo (Feuerbach) y un deseo infa (Freud) depende de la cuestión de si Dios es simplemente una proyección o una ilusión del hombre. Pero esto es precisamente lo que no se puede demostrar[14].
  • Que Dios no es una proyección o una ilusión, sino una realidad, y que la oración no es una conversación con uno mismo, sino un verdadero diálogo entre dos, se puede experimentar solamente con una confianza que se atreve a creer y naturalmente se siente responsable para razonar[15]. La oración es una fe aplicada.
  • La oración es «el corazón y el centro de cada religión»[16]. No hay religión sin oración. Dondequiera que la oración muere, también muere la religión.

 

[1] B. BRECHT , Gesammelte Werke, Frankfurt ,967, vol. IV, , .432.

[2] 2 D. SOLLE, Gebet, en H. J. SSHULTZ (ED.), Theologie für Nicht­theologen. ABC protestantischen Denkens, Stuttgart-Berlín 1966, 103 (cf trad. it. en Dizionario del pensiero protestante, Morcelliana, Brescia ,970, 405).

[3] Cf. H. KüNG, ¿Existe Dios?, Trotta, Madrid 2010, C II, 3: Verificación en la praxis.

[4] Sobre las objeciones que actualmente se argumentan contra la oración me remito al cuaderno de «Concilium», editado por Ch. Duquoc y dedicado a La oración, en particular me refiero al artículo de J . BOMMER, ¿Tiene todavía sentido rezar? Crisis de la oración y tentativas de solución, en Concilium 8, 9 (1972) 97-112.

[5] Cf K. D. BUCHHOLTZ, Isaac Newton als Theologe, Witten 1965; M. J. BUCKLEY, Motion and Motion’s God, Princeton 1971.

[6][6]

[7] D. DIDEROT, Oeuvres completes, edición a cargo de J. Assézat, París 1875, vol. II, 61.

[8] l. KANT, Die Religion innerhalb der Grenzen der blossen Vernunft, en W. WEISCHEDEL (En.), Werke, Darmstadt 1956, vol. IV, 870s. (trad. it. Di Poggi, La religione entro i limiti della sola ragione, Bari 1980, 217s.).

[9] Cf ¿Existe Dios?, o.c., B II, 2: La nueva filosofía de la religión.

[10] Cf ib, C I, 1: Dios como imagen refleja del hombre.

[11] F. NIETZSCHE, Así habló Zaratustra, Alianza Editorial, Madrid 2011.

[12] Esta historia ha sido trazada en el volumen citado ¿Existe Dios ?

[13] Cf W HARENBERG (ED. ), Was glauben die Deutschen. Die Emnid-Um-fr Ergebnisse, Kommentare, Múnich-Maguncia 1968, 61. Según esta encuesta, solamente el 13% de los entrevistados declara: «Han olvidado completamente o nunca han aprendido a orar, y para ellos la oración no significa nada o, en general, carece de sentido».

[14] Cf ¿Existe Dios?, o.c., C I, 2: Dios, deseo o realidad; C III, 2: La religión, ¿solamente proyección de un deseo?·

[15] Cf ib, F III, 3: Dios como realidad.

[16] F. HEILER, Das Gebet. Eine religionsgeschichtliche und religionspsychologische Untersuchung, Múnich 1918, 19235, 1969, 2.

 

18 comentarios

  • Juan A. Vinagre Oviedo

    Con gusto, y al tiempo con cierta reserva, participo en estas reflexiones. (Digo reserva porque el tema de la oración, por una parte parece muy sencillo, pero por otra puede llevar a caminos con mala salida… A veces requiere mucho matiz…) Con esa reserva, pues, voy a hacer una pequeña reflexión personal sobre el tema de la oración y la realidad de este mundo que tanto deja que desear… En este contexto la oración me parece vital y hasta fascinante, aunque a veces puede ser angustiosa, como lo fue para Jesús en el Huerto de los Olivos.

    -Si partimos de la fe en Dios Padre trascendente, pero Padre ABBÁ, cuyo amor nos trajo a la vida dentro de un Proyecto (que no siempre conocemos y entendemos bien), la postura más razonable es la confianza, aunque no siempre entienda… (Por tratarse de Dios trascendente, por muy Abbá que sea-es, comprendo que no siempre pueda entender.)  Y esto que digo no es ceguera o sueño o sumisión cretina, sino -para mí-   algo razonable  e inteligente.

    -En esta perspectiva es preciso entender    y compaginar el “ora et labora”. Es decir, pedir y poner de nuestra parte. Pedir fortaleza espiritual para el camino…, y “laborar” para dar fortaleza a nuestro cuerpo, individual y social… No basta, pues, pedir; hay que poner de nuestra parte.

    -Uno de los temas fundamentales de la oración, creo que debería ser conocer más a fondo nuestra fragilidad, la fragilidad de nuestra “fortaleza”… Si nos conocemos mejor, la oración surge más fácilmente y es más auténtica. Cuando reflexiono acerca de este tema me vienen a la mente aquellas palabras de Teresa de Ávila: “Tengo en más un día de conocimiento propio que muchos de oración muy subida”.  Cuanto más y mejor conocimiento propio, mejor será la calidad de nuestra oración-súplica. El modo de orar refleja nuestro concepto de Dios y nuestra madurez-inmadurez psíquica… (Estoy hablando siempre a mi juicio, que puede ser cuestionable. Solo digo lo que hoy entiendo y siento.)

    -La fórmula de oración fundamental se encuentra en el Padre Nuestro, sí.  Ahí se encuentra todo lo fundamental del mensaje del Reino: Cielo y tierra. Ahora y más tarde… Aquí y después.

    -Oración y “rezos”: Hay muchas formas de rezar y de oración en la que se encuentra a Dios. Una forma fundamental de oración y encuentro con Dios es ir por la vida haciendo el bien… No tanto ciertos “rezos” rutinarios…

    -Termino: Coincido bastante con la reflexión de Honorio, y por supesto con la afirmación de Carmen de ser contradicción ambulante. Así somos muchos, muchos (casi todos?)   Pero esas contradiciones pueden resultar algo rentable si las aprovechamos para ahondar en el conocimiento propio, que nos lleve a ser un poco más humildicos (o menos tontitos… por exceso de suficiencia…), suficiencia que impide el recurso a la oración… Nuestras contradicciones pueden convertirse en algo positivo si les sacamos partido… (Disculpas si me he metido en berenjenales…)

    • Iñaki SS

      Nada de berenjenales Juan A.V.O.. Totalmente de acuerdo con l que dices. No había leido tu comentario, distraído con mi notita a Santiago.
      Un cordial saludo.

  • Santiago

    Aquí entra de lleno “el discernimiento”. Dios puede condicionar un hecho o un deseo a mi oración de petición. Otras cosas pertenecen a Su absoluta Voluntad pero en el designio salvífico  de Dios la libertad humana es parte de Su plan para nuestra humanidad. Por eso la voluntad de Dios NO es igual a la nuestra. Dios quiere los efectos “últimos” de toda Su Creación y algunos se realizarán necesariamente, y otros estarán condicionados por nuestras decisiones libres y dependerán de ellas. Los seres creados sólo producimos las causas “próximas” Dios quiere que se realice el fin “último” de cada ser que es el Bien que se identifica con El mismo.

    Por eso Jesús nos manda a orar con FE y perseverancia para que “se haga la Voluntad del Padre” siempre, sea necesaria o condicionada a nuestros actos humanos. Al discernir Su Voluntad orando  primero, nos situaremos en Su misma Voluntad y sabremos si lo que se nos pide es ACCIÓN como en lo del “a Dios rogando y con el mazo dando” o si sólo debemos detenernos en la contemplación del Amor que suplirá siempre adonde ya nosotros no podemos llegar con la acción.

    un saludo cordial

    Santiago Hernández

    • Iñaki SS

      Hola Santiago
      Leerte siempre me rejuvenece. El problema es que como, en la realidad del día a día, en ningún momento puedo dejar de ser un vejete, me pierdo tratando de analizar afirmaciones que, por ejemplo hace sesenta años , me parecían claras y cristalinas.
      Me fijo en un par de ellas:
      – En el designo salvifico de Dios, la libertad humana es parte de su plan para la humanidad.
      -Orar con Fe y perseverancia para que se haga la Voluntad del Padre siempre, sea necesaria o condicionada a nuestros actos humanos.
      Pues bien, dicho esto vuelvo a mi día a día y doy un salto virtual a Palestina, a Ceuta, a Lampedusa, etc., por mencionar problemas candentes de actualidad ennuestro Mare Nostrum.
      En esta visión a través de los medios, compruebo la impotencia de nuestro Dios salvífico, desde el momento en que su buena Voluntad de Padre, a la hora de salvar a esa cantidad de desgraciados (aparentes¿?) hijos suyos, está condicionada a nuestros actos humanos.
      Se diría que la única forma de solucionar el entuerto es, por ejemplo, poner a toda la Europa cristiana dándole con el mazo al problema, considerando a esta acción colectiva como la verdadera oración, muy por delante del a Dios rogando contemplativo de unos cuantos voluntariosos.
      Igual me estoy liando y tu puedes librarme del enredo
      Un cordial saludo

      • Santiago

        Iñaki de S.S. es un gusto volver a encontrarme contigo y poder intercambiar opiniones. Siempre te leo a pesar del escaso tiempo que me queda para acceder a este hilo.

        Tu comentario es certero puesto que el problema del mal en el mundo es acuciante y deprimente. Debemos recordar que en nuestra limitada “mirada” nuestros “largos” años en esta vida no representan sino un mínimo de la “realidad” TOTAL. Estamos solamente en la superficie. Sólo vemos una apariencia del por qué del sufrimiento y las tribulaciones de esta vida.

        Somos pues responsables por la “omisión” de permanecer indiferentes al sufrimiento de nuestros hermanos que padecen muchas penas en esos países y en el nuestro. No es Dios el responsable. Dios en su pre-ciencia ve los bienes invisibles que nosotros NO vemos. Sabe de antemano -porque Sus pensamientos no son iguales a los nuestros- donde se encuentra el mejor camino de “salvación” para nosotros sea permitiendo las causas necesarias o las causas condicionales ya que El también es el creador de la libertad humana. Si condiciona es porque espera un mayor bien que si no lo hace, pero NO porque el se encuentre fuera de control. La Misericordia infinita de Dios siempre puede obtener los mayores beneficios de situaciones negativas para nosotros y siempre intervendrá para nuestro eterno bien ya sea en “la riqueza como en la pobreza”, “en la salud como en la enfermedad” “en el honor como en el deshonor”, como bien afirmaba tu homólogo Iñigo de Loyola puesto todas estas cosas “de la tierra” pasan y son puros “medios” para conseguir “el último fin” que es eterno al que llegaremos -sin duda- en un día ya no muy lejano. Nuestro verdadero y último destino NO es el bienestar material en esta vida que es sólo “temporal”

        Mientras tanto, en esta hora convulsa y confusa del mundo que nos ha tocado vivir, abracémonos a la fe que por gracia recibimos. Cambiemos lo que podamos con los medios que tenemos, ya con nuestra palabra o con la acción, y aceptemos lo mejor de la vida que hemos recibido y lo que no vamos a poder cambiar. De esta manera podremos ver que la vida tiene un sentido y que valió la pena haber venido aquí aunque fuera por breve tiempo.

        Un abrazo
        Santiago Hernández

  • Carmen

    Es que el problema sigue siendo el de la existencia de Dios.

    Existe al margen de nosotros o existe porque nosotros necesitamos que exista? Es una creación nuestra?

    Pues sea como fuere, lo que sí que veo claro es que ese Dios, imaginado por nosotros posiblemente, tiene que responder a las necesidades de hoy. No del ayer

    De alguna manera es lo que trata todo esto de teísmo , no teísmo y todo eso que Atrio está tratando de analizar mediante esos artículos que publica y los comentarios que mal que bien, hacemos los que aquí escribimos. Unos mejor que otros y con más nivel cultural, como se dice en otro hilo. Pues bueno. De todo tiene que haber.

    Porque, un Dios que no de respuestas a las preguntas que siempre se ha hecho la humanidad, es que no tiene sentido. Y las respuestas de antes no sirven ahora.

    Y con la oración, es que es lo mismo. Si es un contacto o como se le quiera llamar con Dios, primero habrá que saber  qué Dios deseamos que exista, porque desde luego, conocerlo  , pues va a ser que no, por definición.

    Hace tiempo que no rezo. No puedo. Sería una impostura por mi parte y ante mí misma. Sin embargo , las personas que están convencidas de ese Dios padre, cariñoso, protector… Esas personas de impostura nada. Y me encanta que recen por mí.

    Y no llego a más

    No es fácil el tema.

    • Alberto Revuelta

      Un ejemplico. Con los algoritmos, que es un invento nuestro, los dueños de las funerarias del Aljaafe ya me tienen fichaico y me mandan avisos para las rebajas de entierro y/o cremación. Y saben en Carrefour que talla de chándal debería ponerme para hacer ejercicio moderado. Si hubiera un algorritmo de todos los algorritmos de Biden, Putin, Hamas y los judios lo sabrían todo sobre mi. Y eso nos parece normal y que llegará un día en que Gengis Kan cabalgue de nuevo. Pues, servidor, cuando el lunes 24, a las 4 pm rece nominalmente por usted para que no solo no tenga miedo sino que pueda ir a La Alberca andando cuando le den el alta, hará un algorritmo parecido al de la mujer que le daba la tabarra al juez injusto (que los hay, y no pocos). Lo tengo claro. Ya se que muchísimos otros no. Pero habemos de tó.

      • Carmen

        Ostras, señor Revuelta.
        Que Dios lo bendiga. Ya no le digo que con hijos varones como se decía antes en mi pueblo, con la familia que ha formado ya tiene bastante.
        Gracias.

  • h.cadarso

     

    tengo costumbre de rezar el Padre nuestro en una versión mía todas las noches para dormirme. Me paro un rato en “Padre”, paso ligero en “santificado sea…” y hago una larga pausa y relleno en “venga a nosotros tu  reino, y digo: “reino de verdad y de vida, de santidad y de gracia, de justicia, de amor y de paz” Y pienso en el mundo desde el Extremo Oriente hasta el Extremo Occidente…Y repito mi plegaria machaconamente, tres, cuatro, cinco veces…”Hagase tu voluntad…”, vale. “El pan de cada día…” Aquí es la parada más lagra: “El pan, el salario, el trabajo, la vocación profesional como profesión real, el trabajo para todos los que están en edad de trabajar, dESDE EL eXTREMO oRIENTE HASTA EL EXTREMO OCCIDENTE,” y “que todos sepamos compaginar trabajo en el hogar, trabajo en la sociedad, trabajo productivo, que la mujer pueda ejercer su misión en el hogar holgadamente, y el hombre también.”… “que tengamos alimentos suficientes, tiempo libre suficiente, que tengamos residencia cerca de nuestro lugar de trabajo   !TOOODOOOS!, que no haya pandemias, ni guerras, ni emigraciones forzadas”. Y luego pido agua limpia en el mar, sin venenos y sin plásticos, y agua abundante para los espacios forestales, para las huertas, para los frutales, y climatología oportuna para que la vida florezca en inviernos fríos, primaveras floridas, vernos llenos de frutos, otoños de cosechas ubérrimas…Y luego pido perdón por nuestras ofensas, y que nos libre del mal, que no nos deje caer en la tentación.

    Y por supuesto, esto es una petición a Dios, pero conlleva un compromiso, porque lo plantea como programa de mi vida. Porque la oración es algo que nos compromete ante Dios, que juramos ante todos nuestros hermanos de todas las razas y pueblos. Si no, ni es oración ni es nada…sí, es hipocresía, mentira, verborrea.

    Ya veréis que mi oración es como muy materialista y terrestre. Lo siento, el cielo es muy bonito, los problemas los tenemos en la tierra. Yo diría que Mao Tse Tung rezaba, y el Che Guevara, y Gandhi, y Nelson Mandela, y los que han sacado a China de la extrema pobreza…Sí, me pregunto si soy un poco ateo, paso un poco de Santa Teresa de Jesús y de la de Calcuta que ayudaba a las personas a bien morir…Perdónenme, me hago un lío.

    • Asun Poudereux

      Por donde te vaya llevando la vida, Honorio. Y bendito sea el lío que nos “confunde”, porque nos hace superar lo establecido.

      Un abrazo

    • Carmen

      El padre nuestro es la oración de esas que se repiten, las llamo de fórmula, pues para mí es la oración más bonita del mundo mundial. No parece una oración, parece una especie de diálogo. Sin respuesta, claro, a lo mejor entonces es un monólogo.
      Me gusta porque no se pide nada en concreto para ti. Es una oración de todos. Me encanta que se hable de nosotros.
      Santificado sea el nombre de Dios, que se materialice la utopía de tu reino, aunque siempre sucederá lo que desees. Ayúdanos, perdónanos como nosotros nos perdonamos a nosotros, porque somos un desastre a veces y lo sabemos. Ayúdanos a no cometer errores y sobre todo, protégenos.

      La encuentro preciosa.

      • Carmen

        Y es que como lo ve como un padre todo poderoso, es absolutamente coherente con lo que piensa.
        Pero lo primero que dice es padre nuestro. Nuestro. No dice, querido Abba, mi Abba. No dice eso. Dice padre nuestro. Él se siente uno más. Lo que sucede es que confía plenamente en él. Pero dudo que se sienta su único hijo. Por eso, entre otras cosas me encanta esta oración. Nos hace sentir que somos todos iguales ante Dios. Él también.
        Me encanta

  • Asun Poudereux

    No sé si con esto aclaro o equivoco…
    Hace unas décadas se me regaló una oración en la que me dirigía a mi Dios personal matriarcal y con el tiempo se ha ido incrementando con mi madre Isabel y mi padre José. Me acompaña y sacude el ánimo esperanzado. Durante el confinamiento ha ido ahondándose y no digo nada de estas últimas semanas… El influjo de Marcel Légaut está presente en lo que de realidad humana hay en cada cual: limitaciones, experiencias, efemeridad imprevisible tocando a la puerta.                                              
    La fuerza interior resurge y terminas queriéndote tal cual. El que se perdona a sí mismo… llega a ser capaz de perdonar a los demás.   

  • Carmen

    Gracias.

    Absolutamente interesante.

    Tengo que volver a leerlo. Es que esto de la oración no lo entiendo. A lo mejor es otra vez la palabra. Oración. A ver si logro  saber algo sobre ella.

    Es que me sucede algo extraño. Sé que si la oración la hace una persona convencida  de lo que hace, a mí me llega fuerza. Lo sé. Estoy convencida. Pero sin embargo si lo hago yo misma, como me suena a falso porque no sé hacerlo ni sé en qué creo ni dejo de creer, pues es inútil, es como una impostura. Sin embargo otras personas cuando rezan , de impostura nada.

    Y si alguien me entiende, que me compre. Hace tiempo que no logro entenderme a mí misma. Soy una contradicción andante.

    En fin

     

  • Rodrigo Olvera

    Estupendo texto.

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