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No-teísmo y No-dualidad

I. No teísmo

    Cuando yo frecuentaba el barrio de El Beiro en Granada, las gitanas se quejaban de esto y aquello, y terminaban diciendo “porque todos semos hijos de Dios”; otra gitana decía “yo con Dios me llevo bien, porque yo le perdono a él, y él me perdona a mi”. ¿Eran teístas o no-teístas estas gitanas?

  • Cuestión de etiquetado

      Reconozco que he tardado bastante en aclararme qué significa el no-teísmo. Ya he comentado algo sobre este tema, pero aquí quiero aclarar y sistematizar mis ideas.

      Me lo ha aclarado bastante José María Vigil en la definición inicial de su propuesta para el diálogo. El teísmo es la idea de Dios (“el constructo”) que nos hemos transmitido los judeocristianos a partir de la Biblia y de los comentarios de nuestras respectivas religiones. Y quizás lo diga más expresivamente el remake “Sin Theos… vivimos ante Dios y con Dios”.

      Aunque la cuestión del nombre, no-teísmo, no sea lo más importante, creo que es confuso, porque a muchos les sonará como ateísmo; porque no dice lo que es; y porque ni siquiera dice lo que no es; y creo que no hay mucho acuerdo entre lo que los diversos partidarios admiten o rechazan.

      Aprecio en el no-teísmo dos intentos que van logrando buenos resultados: repensar la idea de Dios a partir de los conocimientos científicos actuales, y descargarla de las rémoras culturales y piadosas acumuladas durante treinta siglos; pero no creo que hayan acertado en “la etiqueta” que han elegido para esta misión.

      Sustituir el nombre “Dios” por otros como “Presencia”, “Realidad original y originante” puede ayudar a quienes lo tienen asociado a experiencias oprimentes, pero en realidad cada uno recargará esos nuevos nombres (significantes) con los atributos (significados) que él había mantenido sobre Dios.

  •  Cuestión de fondo

       ¿Qué es lo que rechaza el no-teísmo en nuestra imagen tradicional sobre Dios? Puede verse en la presentación que hace Vigil, pero me limitaré a lo que considero más significativo.

      Empecemos por lo más concreto: rechaza su intervención en la historia humana, que la Biblia y la tradición atribuyen ampliamente a Dios. Este rechazo me parece justo en cierta medida, porque contradice la libertad y la autonomía que la misma Biblia le reconoce al presentar al ser humano como “imagen y semejanza de Dios”.

      Sin embargo me parece exagerado el negarle a Dios (a la Presencia) cualquier influencia en la vida humana. Creo que nuestra cultura occidental peca de orgullo respecto a Dios (igual que respecto a otras culturas). Un caso extremo pero muy significativo: actualmente una asociación satánica está solicitando en España su registro como asociación religiosa. No pretende profanar la eucaristía ni sacrificar niños, defiende la independencia que Satán recomendó a Eva para comer el fruto del conocimiento del bien y del mal (la capacidad de determinarlo).

      Yo creo que Dios (La realidad suprema, o única; eso ya lo veremos) ejerce una influencia en los humanos que se dejan influenciar por él, y no la ejerce desde afuera sino desde la misma conciencia de cada persona (eso también lo veremos más adelantes). No necesitamos que Dios baje al Sinaí y escriba sus mandamientos en una tabla de piedra; los mandamientos surgen de la conciencia humana colectiva, aunque ésta suele escribir con muchos borrones y erratas.

      El segundo aspecto a considerar es la seductora metáfora de los dos pisos; no existe un Dios arriba en el cielo, que baja de vez en cuando a la tierra para aconsejar o castigar a los débiles mortales; ni unos sacramentos que lo establezcan permanentemente en los agraciados que los reciben. Esas idas y venidas de Dios son modos de nuestro lenguaje para expresar la acción de lo eterno en lo temporal. Los ritos religiosos como el bautismo solamente pretenden hacernos conscientes de la presencia de Dios en nosotros, que tan frecuentemente olvidamos. Un texto de Hadewich de Amberes, mística del siglo XIII, conjuga perfectamente la trascendencia con la inmanencia de Dios:

     “Los sentidos descubren que Dios es todo en todas las cosas y que está en su totalidad en cada cosa. Y así el alma llega a percibir que Dios está por encima de todo y no está elevado; que Dios está por debajo de todo y no está en situación de inferioridad; que Dios está totalmente dentro y no permanece encerrado; que Dios está más allá de todo, y sin embargo no está excluido”. (Melloni, Voces de la mística I).

     El atributo más arraigado y más controvertido es el de la creación. Ya sabemos que “Dios es todo en todo” y que lo podemos identificar con el universo. Creo que ni los mismos no-teístas niegan que sea la “Causa originaria”, “La Realidad última”, el sustentador de todo el universo. Lo que quizás nieguen algunos sea que Dios existiera antes que el universo. Y aquí entraríamos en un insoluble problema filosófico, porque nuestra mente no puede concebir nada sin los a priori del tiempo y del espacio.

      Creo que racionalmente no podemos afirmar ni negar nada fuera de la estricta lógica matemática o racional, o antes o después de la comprobación de algo experimentable. Y aun así, algún científico ha dicho algo como que la verdad en la ciencia es la explicación más probable de las hipótesis conocidas.

      Creo sin embargo que es más razonable creer que existe Alguien o Algo, no sujeto al tiempo y al espacio, superior a lo experimentable físicamente. Porque las únicas fuentes de conocimiento no son el raciocinio y la experimentación científica; también tenemos una “inteligencia sentiente” o una lógica del corazón. Una secretaria, que pertenecía al partido comunista y a comisiones obreras, hablando de estos temas me dijo “porque algo tiene que haber”.

      Por ejemplo, el amor, la justicia, la dignidad humana, los derechos humanos… son realidades objetivas, no meros convencionalismos sociales, como afirma Noah Harari; convencionalismos que no tendrían justificación para obligar al gran consorcio económico que puede condicionar a su favor todo el sistema político, económico, jurídico, y militar. (¡Y así nos va!).

      Existe Alguien o Algo que constituye y justifica el bien y el mal que percibe la conciencia humana, aunque lo aplique en formas diferentes. Y esto nos lleva a la siguiente cuestión.

  • Dios personal o impersonal

       Reconozco que nuestra cultura occidental ha presentado un dios antropomórfico, hecho a nuestra imagen y semejanza; mientras que otras culturas han reconocido deidades menos personales (como la Pachamama o el llamado animismo), pero que también in fluyen sobre la vida en la tierra.

      Ya he comentado que algunos tratan de conciliar ambas interpretaciones en un Dios transpersonal, que tendría las cualidades de lo personal y de lo impersonal sin las limitaciones de cada uno. Por mi parte no puedo concebir un Ser superior con menos inteligencia y menos amor que yo, y considerarlo al mismo tiempo como causa y sustento no sólo del universo físico sino también del universo moral.

      Creo que la diferencia entre el teísmo y el no-teísmo es más cuantitativa que cualitativa; depende de la cantidad de atributos que atribuyen a la Divinidad, o de la mayor o menor intensidad de esos atributos. Y, sobre todo, tengamos en cuenta que estos atributos son solamente comparaciones con nuestras experiencias (analogías), que en un aspecto son válidas pero también pueden ser negadas (apofatismo, via negationis). El verdadero salto cualitativo estaría en el paso siguiente.

 

II. No-dualidad

    Ese Dios ¿es un ser distinto del hombre y del universo? ¿o existe una única realidad? Aquí llegamos al fondo de todo el problema, porque si existe una única realidad, como defiende la teoría de la no-dualidad, no se supera, o al menos se atenúa, conflicto sobre la creación, la intervención en la historia, o la personificación de Dios.

      El planteamiento de la no-dualidad parece contradecir toda la experiencia humana; yo no soy ese árbol con el que estoy a punto de chocar, ni soy tú que me estás leyendo. Sin embargo es más común en el pensamiento oriental, aunque también algunas filosofías occidentales de tipo platónico ya hablaban de una realidad que proyecta su sombra en la diversidad del universo.

      Y la mística de todas las épocas y culturas, en su “contacto tangencial con la eternidad” llega a experimentar esta unidad. Puede verse esta significativa coincidencia en “Voces de la mística”I y II, el libro ya citado de Melloni.

      Algunos místicos sufíes fueron martirizados por identificarse con Dios, y católicos tan ortodoxos como santa Teresa y san Juan de la Cruz plasmaron esta identificación como un matrimonio espiritual (y recordemos que el matrimonio significa que “serán dos en una sola carne” Gen 2,24). La escuela de Juan puso en labios de Jesús “El Padre y yo somos uno” (Jn 10,30).

      Nuestra mente racional no tiene capacidad para explicar esta contradicción entre la unidad y la multiplicidad. Quizás ayude algún ejemplo, aunque todo ejemplo tiene algún fallo lógico. Permitidme imaginar, porque a veces la imaginación se adelanta a la ciencia.

      Podríamos interpretar la multiplicidad del universo y de las personas como pequeños conjuntos dentro del gran conjunto; somos seres individuales, pero pertenecemos al gran conjunto de Dios. Actuamos nosotros, pero estamos actuando con la vida que nos da pertenecer al conjunto de Dios. La membrana que nos separa a unos de otros es el tiempo y el espacio; cuando acabe el tiempo y el espacio nos identificaremos plenamente con el Uno.

      Una interpretación más actual sería considerar la multiplicidad del universo como los corpúsculos en los que ha colapsado la onda energética de Dios. Los corpúsculos siguen siendo energía, aunque colapsada temporalmente en un espacio y forma concreta.

      Más optimista y poético sería compararnos con la descomposición de la luz de Dios en la multiplicidad de colores del arcoíris.

      No soy muy a migo de Pablo ni de Juan, pero reconozco que apuntan a una acertada interpretación metafísica de la realidad: “Cuando venga lo completo, desaparecerá lo que es limitado… ahora vemos confusamente como en un espejo…” (1 Cor 9-12); “En ese día conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros” (Jn 14,20). “Queridos, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal cual es” (1 Jn 3,2).

      No puedo acabar sin subrayar, y muy fuertemente, que mientras vivimos en el espacio-tiempo tenemos que organizarnos y actuar con los condicionantes de espacio y tiempo. No podemos quedarnos en la satisfacción de “lo que ya somos” sino que tenemos que asumir la responsabilidad de lo que “todavía no” poseemos plenamente. Y esa responsabilidad consiste en esforzarnos por suprimir, o al menos aliviar, el sufrimiento de todo ser humano (y de todo ser vivo).

      Por eso soy más amigo de los evangelios sinópticos; porque nos muestran (aunque ya interpretado) el ejemplo de Jesús, que se esforzó hasta dar su vida por promover una sociedad más justa y fraterna.

      Podemos y deberíamos decir y sentir con Jesús en la parábola del Juicio final: lo que hacéis con uno de estos inmigrantes o con los indígenas amazónicos, conmigo lo hacéis.

          

48 comentarios

  • Isidoro

    Quería hacer una añadido a lo de la conectividad de las mentes, como un elemento esencial en la evolución futura.

    La conectividad que caracteriza a toda la evolución, desde el momento uno de la historia del Universo, no es un capricho o una casualidad. Es porque la conectividad otorga a las estructuras y organismos del Universo, unas capacidad de resolver problemas, mucho mayor, y por eso es un valor deseable y positivo en el proceso de sofisticación universal.

    Concretamente, la mente humana, es bastante limitada, y aún consiguiendo el despliegue completo de su naturaleza madura, la capacidad de una mente humana, (por muy sabia que sea), está muy limitada para el conocimiento de la Realidad del Universo.

    Esa es la teoría de la democracia: que una mente individual, tiene menos capacidad de discernimiento preclaro que un grupo de mentes debidamente coordinadas.

    Cuando en el futuro, con la Inteligencia Artificial, dispongamos de un algoritmo adecuado, que tenga en cuenta, los diferentes sesgos y carencias de cada mente individual, se podrá obtener un acercamiento a la Verdad de la realidad, mucho mayor, que la de la mente individual más sabia.

    Por eso la conectividad de las mentes, es un paso obligado en el proceso de evolución futura. Y Teilhard, hace ya cien años, ya lo vió claramente, ayudado por la gran intuición del Cuerpo de Cristo, (que anteriormente ya existía con la red de Indra).

     

    (La red de Indra  es un concepto que se encuentra en todas y cada una de las tradiciones místicas con independencia de su lugar de origen.

    Se trata de la idea de que el cosmos es una iteración infinita que relaciona a todos sus elementos entre sí, que quedan así tejidos por una especie de malla o red donde cada elemento es un reflejo de los demás, en este sentido los individuos seríamos puntos de confluencia corporeizada en los nudos de la red y reflejo de otros miembros o reflejo de reflejos, trazas de trazas o rastros de rastros.

    El universo quedaría así entendido como una repetición eterna donde cada elemento remitiría a otro en una recursividad fractal que remediaría la Totalidad en cada una de sus partes autocontenida en sí misma.

    Cada parte a su vez no representaría un trozo de la Totalidad, sino que sería la Totalidad entera, reproduciendo a escala sensible humana el mismo proceso que sería similar en todo el universo.

    Esta característica de universos plegados en sí mismos es felizmente parecida al modelo holográfico de Pribram, uno de los constructos o paradigmas más interesantes de la física actual).

  • M.Luisa

    Solo un apunte   porque la cocina me espera. El último comentario todavía no lo he leído.

    Le diría a Jorge que la física actual  obliga a prescindir del observador ideal o de la visión a vista de pájaro propia de   la metafísica antigua. El concepto de totalidad no es ninguna ficción con respecto al Universo que vemos. Lo que ha significado  una ficción ha sido  considerar esa totalidad como un conjunto de cosas  interrelacionadas entre ellas  por vía causal, pero no es ninguna ficción considerar,  con el nuevo aporte de la física, ahora, esta totalidad  como un campo en el que previamente todo en él está  relacionado con todo. ..no puedo seguir

  • Isidoro

    Amiga M.Luisa, no comprendo que te asombre que cuando se tocan estos temas inevitablemente, topemos con cierta ambigüedad.

    Cuando en el espacio de un comentario, tienes que esbozar toda una teoría del Todo, de cómo funciona el Universo, es lógico que se hagan generalizaciones con cierta ambigüedad, cuya aclaración exigiría mucho espacio, y no sé si interesaría a mucha gente, aparte de que yo tampoco domino el tema perfectamente.

     

    Dice el psiquiatra Pablo Malo, (uno de mis psiquiatras evolutivos de cabecera), que “parece existir entre los humanos una división, que puede influir en cómo valoramos los mismos hechos o datos. 

        Hay gente que se fija más -o da más valor- a lo común dentro de lo diferente, (lumpers o agrupadores), y hay gente que da más valor a lo diferente dentro de lo común, (splitters o separadores). Más o menos el eterno problema de ver la botella medio llena o medio vacía”.

    (En el fondo es la eterna diferencia entre sintetizadores y analistas, entre creadores y eruditos, los primeros son miopes a los detalles y van a lo mollar, y los segundos, se acaban perdiendo en el bosque con tanto árbol.

    Naturalmente es mucho más difícil lo primero, que lo segundo,  y por ello corres muchos más riesgos de equivocarte y de resultar “ambiguo”, (siempre quedan flecos sueltos, errores de documentación, o sencillamente hipótesis desacertadas).

     

    Aclararé aquí dos temas: el de la maduración humana, y el de las estructuras disipativas de Prigogine, que están en el eje de la hipótesis que exponía.

    Dices, y muy bien, que “nuestra  capacidad humana es un despliegue cualitativo de la propia realidad humana que ya somos”. Pero mi opinión de la maduración humana, supone dos factores a obtener: equilibro psicológico, y aportaciones cognitivas.

    Nuestra mente es, (en metáfora de Aurobindo), un molino de moler. Por una parte necesitamos que el molino funcione bien, pero por otra parte necesitamos tener grano que moler, y que este sea de buena calidad.

    Y el proceso evolutivo de la mente humana, exige conocer la realidad del Universo, y de nosotros mismos. Y esa evolución mental es por una parte personal, individual, de cada uno, pero por otra parte es cultural general. Nosotros somos enanos en hombros de otros enanos y de algún gigante. Por eso al final de los tiempos, tendremos mas conocimiento y tendremos una naturaleza humana mas madura.

    (Yo particularmente pienso que ese es el significado de la frase de Jesús, de que los “últimos serán los primeros”).

     

    Por otra parte yo no digo que “estamos” conectados, sino que previsiblemente “estaremos” conectados, si se cumple la hipótesis de que la evolución en general va siempre en la dirección de una mayor conectividad: átomos en moléculas, unicelulares en pluricelulares, etc.

    Y claro que esta conectividad será en red, en la forma de “relaciones funcionales multidireccionales”, que mencionas.

     

    Respecto a lo de Prigogine, la hipótesis de la que yo me hago eco, se basa en que la mente humana es un sistema de relaciones que funciona como una estructura disipativa.

    Ludwig von Bertalanffy llamó “sistemas abiertos” a este estado de la materia que se define como aquel que es capaz de intercambiar energía e información con su entorno; más adelante recibiría el nombre de “estructura disipativa”, propuesto por Prigogine.

    Estos sistemas buscan continuamente un equilibrio inestable momentáneo, (el equilibrio estable de un ser vivo es la muerte). Y cuando se alejan mucho de este equilibrio inestable, generan unos movimientos emergentes de cambio interior hacia ese buscado equilibrio momentáneo.

    Por eso yo decía que cuando todo sistema, (incluidos los humanos), estamos en una situación de estrés o de trauma, y peligra gravemente la continuidad de la estructura viva, tenemos un mecanismo interno, (el evolucionismo universal), que tiende hacia encontrar una solución temporal, hasta la siguiente crisis.

    Y pienso que es una razón para el optimismo, (sin exagerar), porque disponemos de un mecanismo interno evolutivo, que tiende hacia la solución de las crisis, especialmente las muy graves, en contraposición a la hipótesis darwinista clásica de que todo está en manos del azar y de nuestro buen acierto.

    • M.Luisa

      Ni yo tampoco lo domino, Isidoro, me refiero al tema que nos ocupa, pero ante el apremio de comprender aunque sea solo a dónde nos lleva el enunciado del artículo, es decir, a esta asimilación tanto con el dualismo antiguo por parte del teísmo, como con la no-dualidad del presente, por parte del no-teísmo, el propio proceso de asimilación nos obliga a ir con un doble esfuerzo desde el actual paradigma de la no – dualidad retroceder al antiguo y ver con algún rigor cómo se conjugan ambos. Claro que se podrían poner las cosas más simples y más fáciles a modo de entretenimiento, pero con ello no conseguiríamos más que banalizar el tema.

      Que no nos pase como le ha pasado en estos últimos días al tema de la libertad pues se ve que ahora la libertad consiste en poder tomarse unas cervezas en la terraza de un bar o que entre otras cosas tengamos la seguridad de que por las calles de Madrid no te cruzaras con tu ex pareja…

      Aunque bromee un poco déjame que te diga que lo que me comentas es muy interesante aunque no en todo me voy a detener. Empezaré por lo que me quedó pendiente del citado Prigogine.

      Como seguramente sabrás, Prigogine introduce en sus investigaciones científicas la categoría bíblica de “Alianza” cuya relación él la hace recaer entre el ser humano y la naturaleza, se trata de un vínculo mucho más fuerte que el de un simple contrato porque en la alianza ese vínculo no se rompe aunque haya una de las partes que se desvincule.

      ¿Qué quiero decir con esto? Para que se me entienda he de volver a aquella frase según la cual refiriéndome a este nuevo paradigma dije, hace unos días, que ahora con el apoyo de la ciencia es la teoría la que se subordina a la experiencia y no como en el antiguo que era la experiencia la que se subordinaba a la teoría y con ese cambio, Dios no se inmuta, según la alianza.

      La física actual y en particular la de la termodinámica obliga, como ya le adelanté a Jorge dándole mi opinión, a prescindir del observador ideal abriéndose un gran horizonte para el tema del no-teísmo que aquí nos ocupa.

      Solo para terminar, pues no me puedo entretener más, te diré que si entendiste que según dices así fue el sentido que le doy al término capacidad entonces no es posible combinarlo con el de maduración. Date cuenta de que me estoy refiriendo a la realidad humana, es toda ella la que tiene capacidad, es decir, en cuanto realidad que es. Ahora bien, en cuanto se la divide es cuando ahí empieza a trabajar el psicólogo y entonces sí que en ese ámbito puede hablarse de maduración, pero impropiamente porque el ser humano es una unidad.

  • Jorge Felip Fernández

    La Totalidad es una ficción metafísica como también lo es la Plenitud Humana que tanto me gusta. Pero ambas ficciones pueden funcionar como proyectos humanos de futuro, metas que no existen aún hacia las cuales dirigirnos que pueden llenar de sentido nuestras vidas e historia. Lo que considero un error es sentirnos instalados en ellas, pues es evidente que tras una somera mirada nos vemos que nos falta mucho recorrido para alcanzar la Plenitud y exageradamente muchos datos para poder describir la Totalidad. Pero hoy estamos al inicio de un sistema de acumulación de datos, un gigantesco Big Data, que pueden permanecer indefinidamente pues no se olvidan ni se borran como ocurre en nuestros cerebros. Además, hay gran capacidad para relacionar rápidamente la enorme cantidad de datos disponibles y mediante algoritmos sacar conclusiones y tomar decisiones. Tal es su capacidad prevista que existe el riesgo evidente de declinar nuestras decisiones personales en los algoritmos, dado que al manejar muchísimos más datos que nuestro cerebro, sean en definitiva más eficaces y adecuados a nuestros deseos e intenciones que nosotros. Si en ese descomunal Big Data estamos todos interconectados e interrelacionados sin exclusiones, estamos ante algo radicalmente nuevo en nuestra evolución, calificada por los expertos como singularidad que funciona como una supermente. Puede que se desconecte de lo humano porque hayamos pasado de ser responsables de su origen a seres insignificantes y superfluos para su autonomía de evolución independiente para captar e incluir en su seno todo lo existente. Pero puede que no se desconecte de lo humano sino todo lo contrario y sirva como medio eficaz para alcanzar la Plenitud.

  • M.Luisa

    Cuando os leo me desconcierta la ambigüedad con la que,  sin advertirla, os va saliendo  al paso.

    Veo que, por ejemplo  se asume, a veces, nombrando a Teilhard de Chardin, que el Universo nos está dado globalmente en su totalidad, pero que reconocerlo  es algo que   sobrepasa nuestra capacidad y que por tanto  será necesario esperar  otro tipo de supermente   que se haga consciente de ello.

    Pero yo me pregunto si esto no será  negarle  a la  inteligencia su plena capacidad  reduciéndola  a  mera función imaginativa.  Claro así es como se malinterpreta el concepto de capacidad humana. Se piensa que se tiene que ser capaz     y que aún no ha llegado el momento, pero no, no es eso, no es que la capacidad se ponga a prueba haciendo entrar en ella una especie de   maduración en el tiempo. Otro equívoco, porque madurar, madurar,  madura una fruta pero no la mente humana. Nuestra  capacidad humana es un despliegue   cualitativo  de la propia realidad humana   que ya somos.

    Admitir, como he leído en algún comentario, que todos estamos conectados participando activamente en esta Totalidad,  aun reconociendo el gran paleontólogo que era T. de Chardin,    pienso  que  con la flecha de la evolución y la linealidad de su Punto Omega no se resuelve el problema de esta conectividad    cósmica  a la cual se alude pues en ella lo que hay o lo que se concibe son relaciones funcionales multidireccionales y ya que a veces he leído aquí citar  al físico IIya Prigogine,  valdría la pena    indagar sobre  su concepto de “estructuras disipativas” y ver que derivas  filosóficas se saca  de él que nos puedan iluminar el camino.

  • Jorge Felip Fernández

    No creo Isidoro que la religiosidad o espiritualidad del futuro se reduzca a la búsqueda de sentido, en relación directa con el conocimiento, ni tampoco que sea una cuestión primitiva y tribal el establecer una relación o re-ligación con respecto a un Alguien, que sea un interlocutor válido con respecto a nuestros problemas existenciales, personales y comunitarios. Ese Alguien para mí no es el origen de todo, ni el creador, ni el diseñador de las Leyes Universales …, para todo esto me basta la ciencia …, lo que me importa es que ese Alguien esté fuertemente implicado en la evolución humana hacia su Plenitud y tenga el poder necesario y suficiente para lograrla. Y claro para mí ese Alguien es Jesús el de Nazaret. Y en mi opinión veo que el seguimiento de Jesús está en una posición adecuada no solo ética, para afrontar los retos de nuestro próximo futuro, con los avances científico-tecnológicos inminentes y sus consecuencias sociales, mucho mejor que cualquier otra. Porque su esencia es la comunidad fraterna y toda la humanidad la entiende como comunidad de comunidades fraternas sin exclusiones.

    Otra cuestión es que el cristianismo esté a la altura de las respuestas necesarias, y es verdad que no lo está, porque sus comunidades están de hecho alejadas de ser fraternas, y ha optado a lo largo de su historia por un formalismo asfixiante, una vía fácil y castrante de su potencial humano.

  • Isidoro

    Lo que diferencia la religiosidad o espiritualidad ultramoderna, la del futuro,, (Dios.3 y Dios.4), de la antigua religión del Neolítico tribal, (Dios.1), y la de los imperios, (Dios.2), es que estas, propia del humano más primitivo, era una relación “personal”, con “Algo” que estaría por encima de nosotros.

    Mientras que la religiosidad o espiritualidad moderna, es “simplemente”, el impulso interno que sentimos todos, (aunque a veces no seamos conscientes de ello), de búsqueda de sentido de nuestra vida y de todo lo que nos rodea.

    Para el primitivo, Dios era la causa de todo. Para el hombre moderno de verdad, la causa de todo son unas Leyes del Universo, aún en proceso de descubrimiento y comprensión, de las que ignoramos su autor, quizás un Dios deísta, lejano, (Dios.3), o quizás sin autor directo, con carácter “eterno”-sin origen, (Dios.4).

     

    En el hilo de Nacho Dueñas, ponía una reflexión, sobre una fuerza vital y genesíaca extraordinaria, que es el evolucionismo general, (no solo el biológico, origen de las maravillas de lo inanimado, del mundo de la vida, y del mundo de la inteligencia.

    Esta fuerza genesíaca, es la que ha creado y sigue creando el Universo.

    El ser humano actual, es un humano en un mundo de superordenadores cuánticos, Inteligencia artificial en ciernes, descubrimiento de casi todas las partículas infinitésimas de la materia, conociendo las proteínas con las que atacan los virus, etc., viviendo aún en un mundo de mitos en los que Dios crea al humano, soplando un trozo de barro.

    No me extraña que con tal cacao en la cabeza, tal disonancia cognitiva, tantas contradicciones internas en nuestro sistema mental, echemos humo por las orejas, y no sepamos por donde sopla el viento. El caos cognitivo es brutal.

    Decía un antiguo cartel-anuncio de la desaparecida Cajasol: “Cuando las cosas se vuelven demasiado complicadas, a veces es necesario empezar desde el principio, y simplificar. Y para eso estamos aquí”. 

    Cuando se estropea un electrodoméstico o un coche, hay que evaluar, que es mejor, si arreglarlo, y gastar un dinero para tener un coche viejo que malfunciona hasta la próxima, o comprarse un coche nuevo.

    Yo soy un obseso de la síntesis de ideas y sistemas, y de conciliación de los opuestos. No del sincretismo, que eso mismo pero mal hecho. Pero hay que saber rendirse, y dejarse de sentimentalismos baratos, que a la larga salen muy caros.

    A todas las cosas antiguas se les coge cariño, y yo lo sé muy bien, pues tengo un cierto coqueteo con el síndrome de Diógenes. Pero hay cosas que no tienen remedio.

    Hay que ser dúctil, ser flexible de cintura, y todo eso. Pero hasta un límite. Le aconsejaba un padre a su hijo de 20 años:

    “—Hijo, sé tú mismo, que nadie te diga cómo ser feliz.

    —Yo lo que quiero es ser una retroexcavadora.

    —O que te lo diga alguien, que tampoco pasa nada”. (Pelícano manchú‏ @Mortimer).

     

    Querer salvar lo antiguo, por tradición y nostalgia, es muy costoso, y lo peor, inútil casi siempre. Hay que empezar de cero, y lógicamente, hay que buscar el sentido de las cosas con la ciencia y el conocimiento.

    Eso no quiere decir que se renuncie y rechace mucha sabiduría de los maestros del pasado, que bien interpretados nos animarán en nuestra nueva búsqueda.

    “La senda pitagórica es el camino a la serenidad a través del misticismo racional y el genio creativo. 

          La senda budista es la noble senda óctuple que conduce a la serenidad a través de la conciencia vacía de anhelos. 

          La senda de Lao Tse es el Camino de todos los caminos y de ninguno que conduce a la serenidad a través de la poesía, la armonía, la vitalidad, y el humor”. (Lou Marinoff). 

     

    En resumen, yo creo que aquellas personas que tienen bien interiorizada su fe mas o menos tradicional, y no les causa graves contradicciones internas, pues ¡adelante!.

    Pero cuando seguimos años y años, dándole vueltas y mas vueltas, sin encontrar la coherencia interna de un cierto sentido a todo, deberían dar marcha atrás y empezar de nuevo en la casilla de salida, (el hacerse niños).

  • Carmen

    Pues es que si se acepta que eso que llamamos Dios no se sabe qué es. No lo conocemos, porque las religiones monoteísta creo entender que vienen a decir que nadie lo ha visto jamás, que es    inefable   e incluso alguna dice que ni se debe de nombrar,  está claro que lo desconocemos. Todos. Absolutamente todos.

    Que a lo largo de la historia de la humanidad se ha tratado de atrapar, de explicar algo acerca de El, de acuerdo. Según la cultura de la época en que vivamos y eso abarca el conocimiento científico, se tratará de encontrar alguna explicación, pero variará con el tiempo.

    Porque, a ver si me explico, no existe ninguna explicación. O sea. No la hay. Nos desborda. A los historiadores, a los filósofos, a los sociólogos, a los psicólogos, a los teølogos, a los místicos y a los ascéticos. A todos.

    Porque no SABEMOS qué puede haber después de la muerte, que se supone que es condición sine qua non para encontrarnos con la divinidad. Creer? Lo que queramos. Por supuestisimo. Estaría bonico que no pudiésemos creer en el Dios que queramos. Pues hasta ahí vamos a llegar.

    Pero Creer. No saber.

    Ahora hay toda una corriente muy fuerte que dice que Dios es Amor. Por favor, defínanme Amor. El amor lo entiendo como un sentimiento que parte de interior de cada persona hacia fuera, normalmente hacia otras personas, pero también puede ser hacia otras cosas, como puede ser un perrico o incluso un recuerdo. Pero parte de dentro y va hacia otros. Es decir, from el interior to exterior. No lo sé decir más claro. Y además es un sentimiento. Entonces, Dios es un sentimiento?

    Es que es inútil. Si tratan de coger la lluvia con las manos, o sea, se pueden mojar, pero no la van a retener.

    A veces pienso que desde el Génesis el error mayor del ser humano es la Soberbia. Bueno, toda esa historia de Luzbel, del origen del lado oscuro, a ver si no cuál es. Es bonita, a mí me gusta. Vieron la película Dogma?

    Somos seres soberbios por naturaleza. Nos creemos la especie más inteligente que ha habido y habrá. Tanto es así que queremos atrapar a Dios para meterlo dentro del Arca de la Alianza, o dentro de la catedral de San Pedro o de la mezquita más bonita del mundo mundial. Sorry, son las únicas religiones que conozco

    Pues lo tenemos claro. Jamás se va a dejar atrapar por las palabras. Jamás.

    Ese es mi convencimiento profundo. Claro, no soy científica, ni socióloga, ni filósofa, ni historiadora, ni teøloga, ni mística ni ascética.

    Un abrazo a todos.

     

     

     

  • Jorge Felip Fernández

    Formidable exposición Isidoro (1,18:23) de la Gran Mente Global, que relacionas con el Punto Omega de Teilhard, pensamiento Advaita, la Shekinah, el Reino de Dios, …, y que entiendo mejor como Plenitud Humana sin exclusiones, sobre lo cual dices que todo encaja perfectamente. Encaja si hacemos una mirada como diría de conjunto, sin entrar en detalles, pues las discrepancias son notorias. Sin embargo, en mi opinión lo que propones es una mirada completamente nueva, que rompe con las raíces del pasado, pues tu propuesta es imposible de plantearla sin los avances actuales de la ciencia y tecnología en un mundo intercomunicado global. Hoy en ciencia se habla de la singularidad, de una supermente en la que todos estaremos conectados, participando activamente en ella, red o nube común, sin perder nuestra individualidad, identidad, biografía, …, con conocimiento pleno de todos y del entorno natural y humano en el que nos movamos.

    Creo intuir por lo que dices que hay una diferencia entre Dios y la Supermente o Punto Omega humano. Esta es como el interlocutor válido, adulto, autónomo, …, para el diálogo con Dios entre iguales, es por decirlo con palabras cristianas Dios-encarnado, Dios entre nosotros. Y apuntas a algo muy interesante e importante que no se trata de un asunto moral, sino de una realidad humana que estamos pariendo, participando entre todos, aunque algunos mucho más implicados que otros. Y esta realidad nueva se logrará independientemente de voluntarismos morales.

    Más que religión propones conocimiento, pero en mi opinión este asunto no saldrá bien sin una ética suficiente, mejor de máximos, pues el conocimiento puede utilizarse para el mal como es notorio en nuestra historia. Y dudo mucho que las cosas salgan bien solo por ciencia y tecnología. En mi opinión necesitamos algo mucho más fuerte, la fe robusta que mueve montañas que cree que Dios mismo está fuertemente implicado en la evolución humana en la dirección a la Plenitud. Y por esto la religión como nuestra relación con Dios cada vez más plena y adulta, nos es necesaria.

  • Carmen

    Román.

    Vaya un jaleo que me has formado, o que me he formado solica. Entonces, la pareja de mi hijo es mi nuero  o mi yerno?

    A mí no me gusta la palabra nuero, me suena muy extraña. En mi cabeza es nuera femenino y yerno masculino. Ya sabes lo neurótica que soy con las palabras. Cuál sería entonces la palabra correcta? Seguro que lo sabes. Tengo un buen lío en la cabeza.

    Anda, contéstame cuando puedas.

    Gracias.

  • Isidoro

    Lo de la situación hipotética del humano después de la resurrección, es eso, muy hipotética. Pero siendo mas terrenal, se puede asimilar un poco a la situación evolutiva previsible del humano. Y en esta hipótesis bastante razonable, no existe realmente contradicción entre la individualidad y la pertenencia a una Mente global.

    La trayectoria del proceso evolutivo se dirige hacia inevitable e ineluctablemente hacia una mayor conectividad.

    Teilhard vislumbraba el futuro Punto Omega, al que define como “una colectividad armonizada de conciencias, que equivale a una especie de superconciencia”.

    Según John Perry Barlow, “el trabajo de Teilhard trata sobre la creación de una conciencia tan honda que podrá hacerle compañía a Dios mismo”.

    Se trataría de la pluralidad de las reflexiones individuales agrupándose y reforzándose en el acto de una sola reflexión unánime, (Francisco Ayala – Wikipedia).

    Jose Luis Cordeiro, teórico del Punto de Singularidad, cree que “el ser humano no es el fin de la evolución, es el inicio de la evolución consciente, el inicio de la evolución por diseño.

          Nos vamos a convertir en las células de un organismo mayor, de un cerebro planetario. Hablamos del despertar del universo, de su concienciación”.

    Sería la hipotética posibilidad de que todo el universo llegue a ser evolutivamente un ser consciente, (o una nube interconectada de seres individuales – algo como el espíritu de la colmena o del hormiguero), del cual seremos integrantes inseparables.

    Peter Russell en su obra “El agujero blanco en el tiempo”, hablando de la evolución espiritual, afirma que al igual que la materia se ve atraída por un agujero negro en el espacio, la vida acelera cada vez más rápidamente su evolución como si fuera atraída por una especie de agujero blanco en el tiempo.

    El ya inminente próximo paso evolutivo implica un salto en la conciencia que ya están dando cada vez más individuos, y la única incertidumbre es si será capaz de darlo el conjunto de la humanidad, antes de desequilibrar irremediablemente el planeta.

    Esta idea constituye un elemento básico de toda la sabiduría perenne desde hace muchos siglos, y especialmente en la doctrina evangélica del Reino de Dios y el Cuerpo crístico.

    En esa comunión no existe pérdida de la personalidad, aunque en tal interdependencia los santos sean “miembros unos de otros”, (Rom 12, 5), no sólo compartiendo las mismas bendiciones (1Cor 12,13) e intercambiando servicios (ibid. 12, 25) y oraciones (Ef 6,18), sino también participando en la misma vida común, pues “todo el cuerpo, gracias al conjunto de ligamentos, va creciendo, con vistas a su propia edificación, por [la] caridad” (Ef 4,16).

    Esta gran estructura comunitaria que es la gran Mente Global, y su  mecanismo de integración y comunicación con cada espíritu individual, es lo que Jesús definía como “Espíritu Santo”, que simbólicamente se puede calificar de “Dios”, en el sentido de que lo es igualmente esa SuperHumanidad, dirigida por el Jefe-Cristo Cósmico, y su Jerarquía, que le secunda.

    Todo el lío de la filosofía advaita, de la no-dualidad, y de el “Todos somos uno”, de muchos místicos, se puede articular y comprender muy bien, como expresión filosófica de la “mente global”. Si existe dicha mente global, todos somos uno, sin dejar por ello de ser nosotros mismos.

    La Mente Global o Supermente, es el mismo concepto del dios-Humanidad. “Para Dios nada muere, todas las cosas viven en él”. 

    Y toda la dialéctica del Advaita, de la no dualidad se explica en este concepto. Si al Dios Brahman, del Advaita, o la Sekinah judía, los denominamos la “Mente Global” o Superhumanidad, todo encaja a la perfección.

    Sri Aurobindo, realizó en las primeras décadas del siglo XX, una propuesta sobre el momento en que sería posible el descenso del ser supramental.

    Su discípulo Satprem escribe: “Sri Aurobindo decía que se necesitan tres siglos —y él tenía de ello una visión clara— antes de que un ser supramental completo pueda aparecer, leve, luminoso, etcétera”.

    Los individuos integrantes en su unión no pierden nada, solo ganan. (Uno se mantiene en pie, apoyándose y apoyando en los hombros de los demás).

    Jefferson, asimila esta integración a la transmisión del pensamiento: “Aquel que recibe una idea mía, recibe instrucción sin mermar la mía, del mismo modo que quien disfruta de mi vela encendida recibe mi luz sin que yo reciba menos”. 

    Y el Maestro Eckhart va más allá: “Cada criatura es una palabra de Dios”. (Dios sería el gran Libro, y cada uno de nosotros una palabra del libro).

    “Alguna gente simple se imagina que deberían ver a Dios como si estuviera allí, y ellos aquí. Pero esto no es así. Dios y yo somos uno”, (Eckhart).

    (Todo esto se llega a vislumbrar y a medio entender, si tenemos la precaución de asimilar a “Dios” con algo muy complejo y sofisticado, y no al anciano Padre de barba blana).

     

    Eso ya lo “vió” un loco egregio como Friedrich Hölderling:

          “¡Ser uno con todo; esta es la vida de los dioses y el cielo de los hombres!

     Ser uno con todo lo que vive, fundirse en un feliz olvido de sí mismo, en el todo de la naturaleza: Este es el vértice del pensamiento y de la felicidad, esta es la santa cumbre del monte, la sede de la eterna quietud”.

    • Iñaki SS

      Gracias Isidoro. Me ha encantado esta amplia reflexión.
      Un cordial saludo y suerte con la salud de tu hermana.

    • Gonzalo Haya

      Gracias, Isidoro, por este interesante resumen de las diversas explicaciones sobre la resurrección que actualmente se están proponiendo. Creo que si somos incapaces de comprender lo que es la eternidad, de pensar algo fuera del espacio y del tiempo, no podemos entender lo que es la resurrección. Y el gran contraste está en que lógica y éticamente comprendemos y sentimos que “algo tiene que haber” que fundamenta y sobrepasa a la materia, y probablemente a la energía, cuantificables y delimitables, es decir que son pensadas en el espacio y en el tiempo. Las únicas experiencias que parecen sobrepasar el espacio y el tiempo son las éticas y las místicas -“un contacto tangencial con la eternidad”- y en ellas tenemos que basarnos para tratar de vislumbrar algo sobre Dios y la resurrección. Por eso decimos que “Dios es amor” o, quizás mejor, que “el amor es Dios”.

      • Carmen

        No. No Es.
        Está presente. Es una manifestación de Él, podremos sentirlo…lo que quiera decir. Pero no Es .

        Soy muy cabezona y además estoy de reposo y aburrida. Sorry

        Quién dijo , cuando dos o más os reunáis , ahí estaré?
        Estaré.
        Y que ha sucedido? Que hemos confundido el Estar con el Ser. Y hemos transformado el pan en el mismo Jesús.
        No, no es Ser. Es Estar.

        Un abrazo
        Sorry again.

  • Iñaki SS

    Leyendo este interesante   post, dentro de los límites de mi capacidad de comprensión, he acabado preguntándome…¿Y yo que soy? La respuesta es algo así como que:  soy más bien teista y no me cuesta aceptar la dualidad, mirándome hacia dentro y no-teista y mas cercano a la no-dualidad cuando miro a mi alrededor, es decir hacia afuera.

    Total que, por una parte, es como si tendría  la sensación de nunca estar solo y por otra, la necesidad de digerir, de algún modo, las tremendas desigualdades sociales y calamidades de todo tipo, en las que nos toca sobrevivir o morir a unos y a otros.

    Un cordial saludo

  • M.Luisa

    Creo que el error está en  poner la mirada en un supuesto contenido, por ejemplo recurrir al significado del  Eterno   y su consiguiente  deriva  porque no lo hay, no hay ni lo uno ni lo otro,  ni el Eterno ni su deriva,  el único contenido es el existencial y con él lo que cabe hacer son solo esbozos.

    Aquí es donde la filosofía y la ciencia  se complementan por necesidad. La filosofía que se aprecia de contemporánea  no puede prescindir, por ejemplo   de la naturaleza ondulatoria  presentada por el físico E. Schrödinger en su conocida ecuación. Ello conlleva una comprensión de la realidad no en términos de unidad absoluta como sucede en Hegel, sino de una unidad de infinidad, una unidad de posibilidades  que hace que en cada instante estas se sucedan como valores funcionales internos.

    Tanto es así que  la pregunta  entonces  no se hace esperar ¿Cómo es posible que el conocimiento dependa de valores expresados como funciones internas relacionadas con la totalidad del sistema y no en cambio, respecto al Universo,   fluyen  en dispersión todas sus partículas?   Tanto el filósofo como el científico se debaten por una totalidad de objetivación estructural. ¡Este es el gran  problema!

    • M.Luisa

      Amigo Isidoro, se me ha olvidado lo más importante, algo en lo que pienso hace días ¿cómo sigue tu hermana? ¿Podemos estar esperanzados? Ya me dirás…

      Un abrazo!

      • Isidoro

        Sigue en ello ingresada. Hemos pasado por momentos muy desesperanzados, pero últimamente va mejorando, y a lo mejor sale, (pero anda mal del corazón).
        Muchas gracias a todos por el interés, y a Román especialmente.

        • Román Díaz Ayala

          seguimos orando. ¿está muy aislada? ¿Sólo te dan noticias de ella? Tengo una hija en la U.C.I. del Covid en un hospital de Madrid, y a mi nuero (pareja de otro hijo) en otro hospital. En esos hospitales el personal sanitario trabaja con una gran entrega. Nunca podremos estar más agradecidos.

          • Isidoro

            Como todos los del Covid, no se les puede visitar, pero se puede hablar por teléfono, (si las condiciones respiratorias lo permiten, que últimamente sí).

            (Perdón por usar este foro para cosas particulares, pero no dispongo de comunicación particular con Román. Está en la Jiménez Diaz, y no está en la UCI, por sus problemas cardiacos, por eso el pronóstico era muy delicado.
            Se llama Feli García, y su parroquia creo que es la del Santo Cristo de la Misericordia, en la c/ Numancia).

  • Isidoro

    Hay un consejo muy razonable de los tratantes de asnos, que dice que nunca compres un burro que sea más listo que tú. Pues la evolución cultural y moral de la civilización humana, nos presenta su paralelo: “Nunca elijas un Dios que sea menos bueno que tú”.

    Independientemente de que Dios exista o no exista, y si existe, de que intervenga directamente en la vida de los humanos, o no intervenga, el concepto que los humanos nos inventamos de Dios, siempre es un ideal moral, un modelo al que nos gustaría llegar a parecernos.

    Pero, el problema de la evolución cultural es que esta discurre en el tiempo, y los humanos vamos cambiando de modelo de la Realidad, (el conocimiento del mundo, de los hombres y de los dioses, de Delfos).

    Y cuando seguimos conservando conceptos antiguos de “Dios”, estos paulatinamente acaban chirriando. Lo que pasa es que nos sucede como a la rana hervida, que los cambios lentos y paulatinos, pero constantes, no acabamos de percibirlos bien.

    Todos estamos hoy día de acuerdo, en que en la organización social humana, el amiguismo y el nepotismo, son vicios tribales a evitar, por injustos, arbitrarios y contrarios a la equidad.

    Pues parece claro que el Dios cristiano, es un Dios que proclama su intención de practicar esos vicios. Si crees en mí, y si haces lo que yo te diga, te recompensaré, si no lo haces, te castigaré. ¿Es ese Dios justiciero, el que hace salir el sol y hace llover ante todos por igual?.

    Además hoy día sabemos que la conducta humana es muy compleja, y que la ignorancia y las patologías mentales nos hacen cometer errores conductuales contínua y constantemente. ¿Eso no sirve para nada?.

    Primero, desapareció el limbo, porque era un absurdo moral: ¿privar de recompensa a niños por el hecho de no haber sido bautizados por sus padres?.

    Ya casi nadie habla del infierno, porque chirría mucho con el Dios amoroso que se nos predica últimamente. ¿Cuando desaparecerá el cielo, que cuando es para unos sí y para otros no, es algo injusto y discriminatorio para ignorantes y alienados, que somos todos?.

    Pero una religión sin cielo e infierno, en qué se queda. Tampoco podemos pedir a “Dios”, que nos salve de la enfermedad, de la vejez y de la muerte, porque sería absurdo que Dios salvara a alguien de esas desgracias, u a otros no, por no pedírselo.

    Todo es un dislate, que nos conduce directa o indirectamente a la superstición más burda.

    Entonces, ¿cual sería la región del futuro, la del Tercer Milenio, como muy bien se pregunta Jorge?.

    Pues una religión individual, en la que el humano crea, y cultive el humanismo y el avance de las ciencias y el conocimiento, y en la que cada vez más cultivemos los tres grandes valores instintivos humanos, que llevamos insertos en nuestros programas mentales: la Belleza, la Verdad y la Bondad.

    Una religión a lo Bonhoeffer, en presencia, (quizás), de Dios, pero en la que Dios no interviene para nada, más que congratulándose, como buen padre/madre, en la madurez de sus hijos, y muy contento de ver a sus hijos ya adultos, que actúan y viven por su cuenta, y con los que puede o podrá mantener en un futuro, un diálogo de igual a igual, como los padres con sus hijos ya adultos.

    Nada congratula más a unos padres ver que sus hijos son capaces de vivir ya sin su ayuda, y a ningún padre se le ocurre pensar que sus hijos son unos soberbios por resolverse ellos mismos sus problemas.

    Por eso la ciencia, y el conocimiento, lejos de ser un fruto de la hibris desmesurada y de la arrogancia de los humanos, es el acto más religioso que podemos hacer y seguro, que el más grato a Dios.

    Pasó el tiempo del Dios, en búsqueda de niños-ovejas que le doren la píldora. Dios está muy solo y necesita tener alguien más o menos de su nivel con los que hablar.

     

  • Jorge Felip Fernández

    El concepto y contenido de Dios no deriva de un sistema filosófico o de pensamiento sobre la realidad, el mundo natural y humano, sino de la religión, de la práctica religiosa de un pueblo o sociedad. Me parece una evidencia histórica que al evolucionar una sociedad cambiando en el tiempo afecta en consecuencia a sus prácticas religiosas y por tanto al contenido de Dios.

    Supongo Isidoro que las cuatro etapas históricas que describes, sobre el contenido de Dios, están tomadas de los autores Whitehouse, François, Savage, que desconozco, aunque sé de muchas otras propuestas similares. Como no puede ser de otro modo es una propuesta discutible y muy simplificada. Lo que me gustaría es una mayor precisión de la cuarta etapa (Dios 4) que caracterizas como reflejo de las inseguridades humanas, que me parece apela a Freud. Lo que refleja en mi opinión es la Modernidad, (el Dios moderno) un pensamiento que sostiene la “sospecha”, la crítica a la religión de entonces y por tanto al contenido de Dios correspondiente, pero que no propone un contenido nuevo o diferente, sino simplemente su eliminación. Sin embargo, la Modernidad no acabó con la religión, ni hemos asistido a la muerte de Dios, sino que hay razones para mantener y progresar en el contenido de Dios y la práctica religiosa en el tiempo posterior de la Posmodernidad de pensamiento líquido que es el en que estamos al menos por ahora. Que los contenidos de Dios y las prácticas religiosas del pasado se han quedado obsoletas es una evidencia y aunque haya grupos más o menos amplios y activos que aferrados al pasado reivindiquen su pervivencia, sitúan conscientemente lo religioso y a Dios fuera de los signos de los tiempos en marcada esquizofrenia.

    Y la pregunta es ¿qué prácticas religiosas le correspondería a las plurales e interconectadas sociedades actuales consumistas, competitivas, tecnológicas …, y el contenido de Dios correspondiente? A mí me parece un error buscar soluciones religiosas para hoy en el pasado y presente de otras latitudes como en las religiones y espiritualidades del Oriente, budismo, hinduismo, islam, …, cuyas sociedades poco tienen que ver con la nuestra. Las espiritualidades místicas de la no-dualidad, etc., me parecen tan desfasadas o más que las nuestras de un pasado reciente. Valoro tu esfuerzo por integrar lo científico-tecnológico, la evolución humana y su psicología, …, al contenido de Dios renovado y en consecuencia la práctica religiosa correspondiente. Tengo como es natural discrepancias, pero ello más bien suscita una búsqueda común de razones dialógicas.

  • Isidoro

    En un estudio de Harvey Whitehouse, Pieter François y Patrick E. Savage, de Oxford, se demuestra que cuando las sociedades alcanzan un grado de sofisticación y complejidad suficiente, sus “dioses” antiguos entran en obsolescencia con el nivel cultural, y se van adaptando progresivamente.

    La evolución cultural ha sido una constante en la realidad humana. Y eso se ha reflejado en sus “dioses”. Inicialmente era el Dios iracundo y déspota de Antiguo Testamento, el Dios.1, que exige sacrificarle el primogénito, (verdadera reliquia arqueológica, propio de un pueblo primitivo y neolítico).

    Pero la evolución cultural hace aparecer al Dios moralista aunque también iracundo, el Dios.2, que amenaza con castigos por el no seguimiento de un código moral socializado, necesario y útil para mantener la cooperación en una sociedad, una vez que ha sobrepasado determinado tamaño, sobre todo en los imperios multinacionales.

    Alrededor del año 2800 a.C., La diosa Maat, hija de Ra, es el prototipo del Dios moral. Era la representación de la verdad, la justicia y la armonía cósmica.

    Y también, el ‘maat’ se convirtió en un concepto que representaba todos esos valores humanos, muy humanos, similares al concepto de virtud que terminaría formando parte de la cosmogonía judeocristiana.

    Pero ya el inicio de la era axial de Jaspers, “un período de excepcional riqueza intelectual que se desarrolla entre el 800 a.c. y el 200 a.C., y que engloba confucionismo, taoísmo, budismo, jainismo, zoroastrismo, judaísmo, la sofística, Platón, Heráclito y Tucídides”, pone en crisis ese Dios moral justiciero.

    Y de ahí, poco a poco en tiempos recientes se pasa al Dios “pasota”, (deísta, no-teísta), el Dios.3, que solo enseña un camino pero sin amenazas, hasta llegar al “Dios” moderno, que es meramente un reflejo psicológico de las inseguridades del humano, el Dios.4. 

    En esa misma dinámica social y cultural, estamos ahora, cuando estamos navegando entre el Dios.3 y el Dios.4.

    Jesús, (al fin y al cabo hombre de su tiempo), situaba a su Padre, en  la frontera entre el Dios.2, y el Dios.3. Yo creo que señalaba con el dedo, el camino de la evolución cultural que inevitablemente llevamos.

  • Jorge Felip Fernández

    No veo el modo de eludir lo Eterno, aunque no pueda atribuirle ningún determinante, característica o atributo … La Nada como Eterna no compagina con la existencia. Sin embargo, quizás cuadra bien con la Energía, pues ésta ni se crea ni se destruye sólo se transforma, por lo que podría existir desde siempre y para siempre en un continuo flujo infinito y eterno. Además, si la Energía tiene estructura cuántica fluctúa por lo que en el vacío cuántico se forman espontáneamente pares de partícula-antipartícula, con lo cual podrían generarse sistemas autónomos de inmensas acumulaciones de energía generadores de universos, sin intervenciones externas.

    Podría ser la Energía, junto con los sistemas autónomos que genera, todo cuanto hay, pero esto tiene un problema pues nada de cuanto produce permanece en el tiempo, todo cambia y se transforma, y el fin de las cosas y seres, formas y estructuras generadas, desaparecen transformadas en otras o diluidas en un campo uniforme. Y esto guarda para mí estrecha relación con el pensamiento de la no-dualidad, pues es fácil de concluir que todo se diluirá en lo Uno (la Energía), como gotas de océano, y como consecuencia resulta pertinente nuestra identificación y fusión con el entorno y los seres que nos rodean que relatan ciertas experiencias místicas.

    Sin embargo, a mí me parece que aquí se habla precipitadamente de todo cuanto hay, pues creo que no lo sabemos ni lo podemos saber. Y este desconocimiento me permite formular la alternativa contraria frente a la dilución final en lo Uno: la permanencia en lo Eterno de todo cuanto haya existido. Diluir mi identidad y biografía, la de mis seres queridos y la de los más lejanos, incluso la de mi entorno, …, en un océano uniforme lo encuentro una propuesta profundamente pesimista, algo similar a la nada como destino último. Por el contrario, la propuesta de permanencia de todo cuanto haya existido, con sus características, identidades, historias, …, en lo Eterno me parece profundamente optimista y cargada de sentido. Y para que esto pueda suceder entiendo que es necesario separar a Dios como lo Eterno que permanece del Cosmos en el que todo cambia y se diluye. Si sólo existiese una realidad sin distinción entre el ámbito humano o cósmico y el ámbito divino, entiendo que la permanencia no sería posible.

    • Gonzalo Haya

      Sugerente comentario, Jorge; aunque no creo que sea pesimista diluirse en el Ser, como la muñeca de sal que se adentró en el océano. Pero entiendo muy bien el anhelo de mantener la propia identidad. Una vez me presentaron a un experto juez que me preguntó por la resurrección, y al final me dijo: si no voy a ser yo mismo, no me interesa. En cualquier caso, todo son interpretaciones de algo que nuestra inteligencia no puede explicar ni comprender, que podemos barruntar, presentir… Los mismos místicos reconocen que sus descripciones no logran explicar sus propias experiencias. Un cordial saludo.

      • Carmen

        Cuando tenía unos veintipocos años, en mi colegio de monjas nos llevaron a varios sacerdotes de estos teølogos para decirnos cosas. En lo que entonces llamábamos hora sexta. Era una hora sin niños, pero que teníamos que estar ahí.
        Bueno, pues un día fue Paco Fresneda, un franciscano superguapisimo que resultó ser primo mío.
        Este muchacho , ahora señor, cuando le pregunté, y eso de la resurrección…? Nos dio una respuesta que se me quedó grabada.
        A ver, dijo, la resurrección…
        Pues a ver…imagínate un mar en el que desembocan todos los ríos, nosotros somos los ríos…
        Entonces, yo dejaré de ser yo? Seguí preguntando y …ya no hubo más respuestas, un ligero gesto como diciendo…no me preguntes más. Y claro, mi comentario fue , pues menuda resurrección, a mí eso no me gusta, yo quiero ser yo siempre…

        Sería finales de los 70. Desde entonces no he dejado de pensar, resurrección…?
        Sin embargo, con el paso de mil años he cambiado de opinión. De alguna manera es volver al lío de dónde procedemos.
        No sé.

        Luego vino el cerrojazo teológico. Volvimos a resucitar en cuerpo y alma.
        Una pena. Cincuenta años perdidos y muchiiiiiisimas personas perdieron el interés y las iglesias se vaciaron.
        En fin.

        • Carmen

          Al lugar. No al lío, que también, quería decir al lugar de donde procedemos. Sorry.

        • Carmen

          Ya sabe. El agua se evapora por el calor del sol, desde toda la superficie de la tierra, es cierto, pero no cabe duda que sobre todo, sobre todo se evapora desde la superficie del mar. No hay duda.
          Nubes, lluvia, arroyos, riachuelos, torrentes, ríos…mar
          Lo que se llama el ciclo del agua.
          Es una idea muy bonita. Porque no somos como la sal que se disuelve en agua, somos agua que vuelve al mar.
          No es lo mismo.

  • Carmen

    Lo tengo, lo tengo, lo teeeeennngoooo.

    Dios no Es Amor.

    Dios ESTÁ en el Amor.

    No es lo mismo.

    Por fin, por fin puedo relacionar a Dios con el Amor.

    Allí donde haya amor verdadero, ahí Está Dios. Porque es el sentimiento más bonito que tenemos. El que nos salva

    Por fiiiiinnnnn.

    Me ha costado. Y es que no hay nada como una cocina para pensar. Ya lo dijo aquella mujer, gran mujer, por cierto.

    Fin

  • Juan A. Vinagre Oviedo

    Aporto mi granito al estudio-reflexión de Gonzalo, y de los demás comentarios, intentando seguir el hilo de esa búsqueda-imagen de un un Ser supremo, que ordinariamente llamamos Dios. Imagen que siempre necesitará una revisión…

    En Pablo hay cosas preciosas -a veces geniales-, y cosas menos aceptables, como la interpretación expiatoria de la muerte de Jesús. Interpretación que deforma y degrada la imagen de Dios Padre, y que al menos habrá que reinterpretar. Entre las observaciones preciosas se encuentra ésta: “Ahora lo vemos a medias, como en un mal espejo”. (Pablo no se excluye)  Los inevitables antropomorfismos pueden ayudar a comprender algo mejor, pero también pueden deformar, como ha ocurrido en la historia religiosa…

    Todo esto debemos tenerlo muy presente cuando hablamos de Él, o cuando hacemos y elaboramos teoría teológica… La suficiencia humana es así de creída y de tontita: Cree que puede aclarar lo que nos rebasa y se halla en otra dimensión, por necesidad.

    Por eso, cuando hablamos de Dios, quizá la primera pregunta más razonable e inteligente debería ser: ¿Entiendo bien lo que significa Dios, el por necesidad Trascendente? Es razonable querer aclararnos, pero conscientes de nuestras posibilidades, sin traspasar nuestros límites. Nuestro razonamiento solo puede llegar hasta la frontera de lo trascendente… Si tratamos de traspasar esa frontera, lo más probable es que nos convirtamos en una pasión inútil. Pasión inútil que además a veces pide cuentas…   Nuestra inconsciencia y suficiencia en muchas ocasiones procede así…

    Por eso la necesidad, en nuestro “ahora”, que señalaba Pablo, de repensar -humildes- muchas ideas y enseñanzas tradicionales, vistas a través de un mal espejo,   demasiado condicionados por nuestros límites y por nuestras culturas… Sin olvidar que en nuetro adentro más íntimo llevamos unos principios que son como  tablas de la ley escritas en nuestros corazones -inteligencia sentiente-. Tablas que se reducen, como dijo Jesús, a dos principios: Dios y el prójimo. Más, si analizamos la parábola de la evaluación final solo un principio basta para aprobar: Pasar por la vida haciendo el bien, sobre todo a quienes más nos necesiten. Las especulaciones y doctrinas humanas tienen una importancia menor.

    Cuando entro en estos temas, que insinúa Gonzalo, al final siempre acabo diciéndome: Creo en el Dios Padre de Jesús de Nazaret, y en él como enviado especial del Padre, para decirnos cómo es -sin entrar en teologías especulativas: PADRE ABBÁ. Padre Abbá, pese a las oscuridades, que a veces desconciertan… Sí, al final me quedo con el Padre Abbá que nos enseñó el Jesús más histórico, que nos transmiten los sinópticos.

  • Honorio Cadarso

    Ahora que lo pienso, me estoy acordando de un pasionista que ayuda en mi parroquia y que siempre que habla de Dios Padre añade Padre-Madre.

    Se me ocurre que eso de llamar a Dios Padre, y  de buscar una Madre en María la Madre de Jesús, es como hacer de menos a Dios y buscar una madre que cubra el lado femenino de la divinidad.

    No sé, yo no me aclaro en discursos demasiado profundos, pierdo pie…Alguno de vosotros podríais aclarar por qué llamamos a Dios Padre a secas? ¿No estaremos asomando la patita como el labo que llamaba a la puerta de los tres cabritos diciéndoles Abridme, soy vuestra madre? Y ellos le pedían que asomase la patita, y el lobo no quería, y se metía por la ventana y se chamuscaba las posaderas…

    Perdón, me pierdo. Pero por favor,¿no se nos v e a los creyentes aquí también como demasiado machistas?

    Carmen, entra al trapo…

    • Carmen

      Hola. A buena vas tú a pedir opinión.
      Es que creo, me parece, que esto de Dios es Amor , un padre amoroso es reciente. Como de los últimos treinta años . A ver si logro explicarlo.
      A mí me decían que Dios todo lo ve, y lo representaban con un dibujo de un triángulo con un gran ojo dentro. Terror me daba. Pero terror. Y encima me decían que mandó a la muerte a Jesús para salvarnos del infierno. Madre mía, pues que suerte tengo de que mi padre no sea ese señor, pensaba. Porque sí que riñe y a veces se pone insoportable, pero nos quiere mucho a mis hermanos y a mí.
      Ese era mi pensamiento cuando era una cría. Los crucifijos me mataban. Recuerdo que cuando me casé, encima de la cama puse un abanico de esos que coleccionaba mi madre, uno de madera, precioso, lo enmarqué y lo puse. Precioso. La gente que entraba a echar un vistazo a la casa me preguntaba. Y eso, y el crucifijo? Es que me asustan … decía. Año 76. Me casé a los dos días de cumplir 23 años.

      Y de repente, mi hermana mayor empezó a ir a misa . Y a decir: no entiendes , Dios es Amor . Que no entiendo? Por favor…
      Si, no entiendes , es un Padre bueno. Vamos a ver, le decía, ya tenemos bastante con el nuestro, por favor, nada más que nos faltaba otro, por favor, eso no puede ser así…

      Así que poco puedo ayudar. Pero vamos, que es una idea sobre Dios hecha por hombres, está clarísimo. Y luego la gente se pregunta el porqué las vírgenes tuvieron y tienen el exitazo que tuvieron, que tienen y que tendrán. Pues porque no nos perseguía con la mirada que todo lo ve. Porque las madres, como son mujeres, son otra historia. Empatizan, intentan entender, son las que dicen, hablaré con tu padre a ver cómo salimos de esta.

      Pero la Mujer, poquito a poco vamos ganando terreno. Y desde hace unos años se oye decir que Dios es padre y madre. De verdad, vivir para ver. La que liaron con la madre de Jesús, que si virgen…pues menuda madre. Que siempre, siempre sufriendo en silencio… pero bueno…
      Y ahora resulta que Dios es Padre y Madre?
      Mira, Honorio. No soy la persona indicada. Dios,en caso de que SEA, es Dios. Ni tan siquiera se si Es o no Es. Solamente alcanzo a ,a veces, sentir, intuir dónde ESTÁ.
      Para mí, suficiente. En todo lo bonito. Como en el cariño que estoy poniendo al escribirte.
      Un abrazo muy fuerte.

  • Olga Larrazabal

    Yo creo que las religiones monoteistas no tienen el monopolio de la palabra Dios, que me parece un término genérico para designar a la Gran Inteligencia, y a la Gran Energía, material para nosotros e inmaterial de la cual somos parte.

    Porque así es como pienso  a Dios y como mi persona lo puede entender, o tratar de entender y describir.

    Y dentro de esta gran creación que desarrolla modos de comportarse, naciendo y muriendo y relacionándose entre sus creaturas, aparecen formas más armoniosas y otras menos armoniosas y destructivas de relacionarse.

    Entonces aparecen en nuestras sociedades Maestros o Líderes de opinión, que tratan de indicarnos los mejores caminos, según ellos de hacerlo. Tenemos a Zoroastro, a Moises, a Jesús, a Mahoma y a todos los filósofos que le han dado vuelta al tema.

    Y ahí entran las religiones, que emanan normas adecuadas y también inadecuadas de comportarse respecto a la realidad siguiendo acertadamente o desacertadamente al Maestro.

    En lo personal, me gusta Jesús, porque se dio cuenta de que las sociedades humanas están compuestas por personas cuya visión de la realidad es la que dirige a los humanos por distintos caminos posibles.

    Y cualesquiera que sea la visión de la realidad que se tenga, esta ha de tener una norma:  El amor al prójimo, es decir el respeto y consideración por las personas, evitando por lo tanto el maltrato, y haciendo por ellas lo que te gustaría que hicieran por tí.

    Un primo cura que yo tengo, al que quiero mucho, dijo al respecto:

    “No me importa lo que tal o cual persona importante piense de mi, me importa lo que diga la cocinera de mi casa porque ella me conoce y ella sabe si soy o no una buena persona.”

    Sabemos que Stalin no era una buena persona, por ejemplo. Y sabemos que en las izquierdas y las derechas hay algunas buenas personas y otras que no lo son, sin importar su ideología política.

    Sabemos que hay curas que son buenas personas con un comportamiento decente, y también sabemos que existen Karadima y Maciel, y están bajo el paragua de la misma religión.

    Esto nos dice que no importa el paraguas, lo que importan son las personas, y como tratan a su prójimo.

    Y si una buen persona homenajea a la Pacha Mama, a Mari, a Jehova, a El, a Ahura Mazda, creo que da lo mismo y que las diferencias son mas bien culturales.  Pero creo que dentro de esas diferencias, toda la especie humana conoce lo que es la compasión y lo que no es compasión, lo que es buen trato y lo que es mal trato.

    Y los animales también lo saben creando apego por quién los trata bien.

    Si me alejé del tema del Teismo, disculpen, es el encierro.

    Un abrazo

     

     

     

     

  • Carmen

    Madre mía.

    Me habéis dejado muerta.

    Gracias, muchas veces no sé el terreno que piso. Estoy segura de que os habéis dado cuenta de que, como dice inmaculada, lo mío es sencillamente una búsqueda. A veces me paso algunos pueblos, pero no lo puedo evitar, y lo intento. Es mi manera de ser. Ahora parece que estoy aprendiendo a contar hasta cinco. Espero llegar al diez algún día.

    Gracias. Os quiero mucho a todos, aunque no os conozca físicamente. Pero ahí están las palabras.

    Además, me ha levantado el ánimo Ya estoy en modo operación. El lunes de una hernia producida por una operación de vesícula de hace un par de años. Poca cosa, pero me tienen que dormir. No me gusta nada. Hay un instante en el que caes, caes.

    Y a primeros de junio, la prótesis de cadera, por fin. Me ha prometido el cirujano que en Agosto podré ir a una playa.

    Así que estoy un poco sensible, entre la fatiga pandemica, que es real como la vida misma y ahora los queridos quirófanos, uf.

    Gracias otra vez.

    • Alberto Revuelta

      No se preocupe lo del quirófano es como confesarse con uno mismo ante el caes y caes. Le dedicaré un punto de silencio el lunes. Tampoco estaría de más la Fuensantica . Siempre es posible lo imposible.

  • ana rodrigo

    Hola, Gonzalo, gracias  por tu concienzuda reflexión.

    Dices: “Yo creo que Dios (La realidad suprema, o única; eso ya lo veremos) ejerce una influencia en los humanos que se dejan influenciar por él, y no la ejerce desde afuera sino desde la misma conciencia de cada persona”. Hablas de influencia en las personas con conciencia, pero yo pienso mucho en las personas con lesiones cerebrales u otras deficiencias que son pasivas totales en cuestiones de conciencia. 

     
    Por otra parte, además de la conciencia, existe la consciencia, que también tienen ciertos animales, y no tienen conciencia ¿o sí?. A mí siempre me ha llamado la atención la conducta de ciertas especies y que llamamos instinto. Por ejemplo el duelo que hace una madre o una manada de elefantes cuando muere un miembro de su manada, o la protección de toda la manada hacia u pequeño elefante; no hablemos de los sentimientos de las mascotas como los perros.
    Esta complejidad de comprender el concepto Dios, lo han resuelto las religiones simplificando un concepto determinado de dios que sea asequible y estático sin margen de dudas o interpretaciones racionales. Meten el concepto dios en un marco y pintan allí una serie de pensamientos que pertenecen a los seres humanos, incluido el concepto misterio cuando la razón no puede llegar a más. Y  este concepto de Dios cala cómodamente en la masa de personas que quieren seguridades, se conforman con lo que les dicen, y viven felices, mientras los eruditos y teólogos se rompen los sesos para poder comprender racionalmente el concepto Dios.

    Como decía aquel ateo, “que sea lo que dios quiera”. Eso sí, pasando por el ateísmo del Dios que nos han enseñado.

     

     

    • Gonzalo Haya

      Gracias, Ana, yo también me he preguntado si los animales resucitarán. En la idea del regreso al Uno, los animales también se integrarían. Y Pablo en Rom 8,19-23 dice que toda la creación espera la redención. Son especulaciones, y lo concreto es procurar la felicidad para todo ser vivo.

  • Inmaculada Sans Tache

    Gonzalo no te conozco personalmente pero sí a través de tus comentarios, tus libros y algunos vídeos. Me pareces un hombre honrado y sincero que sabes abordar los distintos temas con rigor y cariño. Creo que es muy difícil cambiar nuestra idea de Dios a quienes hemos sido educados con el catecismo católico a no ser que nos esforcemos y hagamos un gran esfuerzo intelectual de nueva comprensión y, aun así, siempre nos quedará un malestar de fondo como si hubierámos hecho algo malo , pues tan fuerte fue nuestro adoctrinamiento. A veces es necesario dejar de pensar, dejar la mente en blanco para así recibir en el fondo de nosotros mismos verdades que serán difíciles de verbalizar pero que nos llenan profundamente, más si están sostenidas por la mejor enseñanza de Jesús: el amor, la bondad, la ternura, la piedad, la compasión, la misericordia, el perdón, la comprensión de la ignorancia y la inconsciencia de la condición humana, la liberación del miedo a Dios, el compromiso y la justicia.

    A tí Carmen felicitarte por tu larga trayectoria de búsqueda y  sinceridad. No te preocupes por si, como dices, te cuesta expresar a veces lo que tienes claro en tu corazón, allí está Dios y tú lo entiendes. Gracias a los dos.

    • mª pilar

      ¡Magnífica decisión!

      Solo cada cual en lo más profundo se si, puede “comprender” el Misterio que nos habita.

      Y es muy sano desprenderse de todos los “enredos” que nos han metido en la cabeza y el corazón.

      ¡Ánimo y siempre adelante pase lo que pase!

      Un abrazo entrañable.

  • Honorio Cadarso

    Pues vale, amigos pensantes y filosofantes y teologizantes” Carmen, en tu humilde y tímida audacia, te has colocado en un mano a mano precioso con todos ellos. De todos modos, yo me quedo en lo mío: Dios se disfraza de todas y en todas las personas, lo que hacemos por ellas nos lo apunta Dios como hecho a él. El que ayuda a mis hijas me ayuda a mí Todos los padres somos así.

  • Carmen

    Qué precioso, Gonzalo.

    Sabes qué? Has puesto voz a muchas personas que no sabemos encontrar palabras , nos faltan conocimientos, no sabemos expresar esas ideas, eso no quiere decir que no estén dentro de nosotros, pero somos incapaces de formularlas , pura ignorancia .

    Efectivamente, en este tiempo de vida que nos toca a cada uno de nosotros, lo importante es tratar bien a los que nos rodean, como si fuéramos nosotros mismos, como si fueran nuestros hijos. Sencillamente tratar de entender a las personas, echar una mano en lo posible. Y después, si hay un después, ya veremos las cartas. Me ha encantado lo de los subconjuntos que desaparecerán convirtiéndose en el gran conjunto. Sin diagramas de Venn que los separe. En realidad esa es la suma algebraica. Unir conjuntos que no tienen nada en común para llegar a un número, a un conjunto mayor que los contenga a todos. Pero no separados, sino que se ha transformado en uno único.

    Es decir, después de vivir, volveremos al sitio de dónde procedemos.

    Me ha encantado.

    Sabes por qué has podido llegar a estas conclusiones? Porque tienes la mente abierta, no tienes prejuicios a la hora de escuchar opiniones diferentes . Nadie tiene La Verdad. En ciencia por supuestísimo, está en continua revisión, por eso avanza. Pero es que en la visión de la realidad que nos rodea, como está condicionada por nuestro conocimiento, es decir, por los tímidos avances del conocimiento científico, es totalmente absurdo el inmovilismo. Hay que adaptarse a los tiempos que vivimos. Ese ha sido y sigue siendo el gran error de nuestra religión. El dar por verdades absolutas e intocables una serie de cosas. Porque lo que no existe es La Verdad Absoluta. Pero claro, hay que tener humildad para aceptarlo.

    Gracias otra vez.

    Cuídate mucho

    • Carmen

      Soy tal cual la gitana del Sacro Monte. Con Dios me llevo bien. Ya no lo juzgo. No es que lo haya perdonado,es que no lo juzgo. Espero que tampoco me juzgue a mí. Y tan amigos.

    • Carmen

      Porque el tema este de Dios y sus cosas, no es un tema exclusivamente de teología. En absoluto, qué va. Es un tema que impregna toda la vida de los seres humanos. Enterita. Lo que sucede es que si no entiendes nada de lo que te dicen, porque tu percepción de la realidad es otra, pues abandonas, y te dicen los sabios: cierra la puerta al salir.
      Pero claro, si la mayoría se van, se rompe la baraja.
      Como en la vida real.
      Fin.

    • Gonzalo Haya

      Gracias, Carmen, me emociona eso de haber puesto voz a lo que piensan muchas personas. A veces me desanimo y me pregunto ¿para qué escribo? Sé que habría mucho que matizar y que hay muchos temas que tendría que haber estudiado más a fondo pero, si esto sirve para seguir avanzando, me doy por satisfecho.

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