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  ¿Es pecado votar al PP?

      Para muchos puede parecer una pregunta totalmente absurda, dadas las buenas relaciones que los populares han mantenido y mantienen con la jerarquía de la Santa Madre Iglesia. En el otro extremo del arco encontraríamos una respuesta contundente: “Por supuesto que es pecado”

      Habría que analizar los motivos por los que se elige una respuesta u otra. Todo lo que está saliendo a la luz últimamente (y lo que ya salió tiempo atrás) nos habla de un partido en que la corrupción era algo habitual, algo que corroía profundamente las estructuras de esa organización. Podrán decir que, mientras no llegue una condena formal, hay que atribuirles la presunción de inocencia. También es posible que los jueces de su órbita logren evitar esa condena, o por lo menos suavizarla lo más posible. Pero no conseguirán evitar que para unos ciudadanos con los ojos abiertos y sin prejuicios esté muy claro que la corrupción era un elemento fundamental en el funcionamiento del PP.

      Podrán decir que no todos eran corruptos, y que ahora hay una renovación en que esa corrupción va a desaparecer. Pero los líderes actuales que pretenden protagonizar esa renovación no se apuntaron ayer por la tarde al partido. Llevan años en puestos de responsabilidad ¿No se enteraban de nada? ¿No había nada que les llamara la atención? Resulta bastante difícil de creer que no fueron, por lo menos, consentidores de la corrupción. Un auténtico deseo de renovación debería suponer una apuesta por la claridad y la transparencia y, si aparecen culpables, no tratar de encubrirlos. Facilitar la investigación abriendo puertas y ventanas para que salga a la luz todo lo que haya de blanco y de negro. Pero no parece que sea esa la línea emprendida por el “nuevo” PP.

      Además la actitud de este renovado PP al encontrarse con el drama de la covid 19 nos permite ver cuáles son sus principales objetivos. En vez de prestar su colaboración para hacer frente a la pandemia, la ha utilizado para acosar constantemente al gobierno. No parece una actitud demasiado ética.

       También pueden decir que el proyecto político defendido por el partido no es lo mismo que la conducta personal de algunos líderes. Ya resulta difícil de creer que unos políticos corruptos promuevan unas políticas beneficiosas para el conjunto de la sociedad. Pero además es que aquí llegamos al punto clave: el proyecto político del Partido Popular ¿nos lleva hacia una sociedad justa y solidaria?

      Cuando ha gobernado las desigualdades han aumentado, y la crisis ecológica ha estado totalmente olvidada. Pero lo más grave es que la economía defendida por el PP es una economía criminal. Hablan de economía de mercado, de mercado libre. Una forma de cargar las terribles consecuencias de esta economía en ese ente mítico e impreciso: los mercados. Pero dentro de esa nube negra de los mercados hay personas de carne y hueso que los mueven y sacan escandalosos beneficios a costa de los mercados.

      El Papa Francisco, en el primer documento escrito en su pontificado, La Alegría del Evangelio, no puede ser más claro: “Esta economía mata”. Mata en primer lugar de hambre porque ha convertido la alimentación en un negocio, se especula con los alimentos y se dedican grandes extensiones de terreno a los cultivos que produzcan más beneficios y no a los más necesarios para la alimentación humana.

      Mata por falta de atención médica. Para la economía criminal la atención sanitaria es también un negocio. Estamos experimentando ahora, con motivo de la pandemia, los efectos de los recortes que la derecha ha realizado en la sanidad pública en beneficio de la privada. En muchas regiones del mundo no pueden experimentar esos recortes porque no tienen servicios sanitarios. No los pueden pagar y tranquilamente los dejan que se mueran.

      Mata por las guerras. Pequeñas, interminables y mortíferas guerras que se libran en gran parte para apropiarse de recursos naturales escasos. Apoyo a dictaduras crueles que machacan a sus pueblos pero favorecen a grandes empresas capitalistas. Y detrás de todo esto el gran negocio de las armas, uno de los más rentables para empresas y países volcados en la economía criminal.

      El cambio climático está detrás de grandes desplazamientos de población, de temporales, sequías y hambrunas que producen innumerables víctimas. Pues detrás del cambio climático también están las grandes empresas, no sólo las de los combustibles fósiles, sino todo el conjunto de la economía capitalista que, por encima de todos sus esfuerzos por pintar de verde su actuación, quiere mantener una forma de vida, una civilización basada en el producir y consumir que les permita a ellos seguir con su acumulación de riqueza, aunque empuje a la humanidad a una hecatombe difícil de imaginar.

      Todo eso es lo que apoyamos con el voto al Partido Popular, y no digamos con el voto a VOX. Difícil negar que, objetivamente, es algo gravemente pecaminoso. Lo que no podemos afirmar es que todos los votantes sean conscientes de esta realidad. La tradicional “alianza entre el Trono y el Altar” se ha vivido estos últimos tiempos como alianza entre la derecha y la jerarquía eclesiástica, lo que ha llevado a mucha gente de buena voluntad a considerar que sus creencias religiosas les obligaban a votar a partidos de derechas. Frente a esta mentalidad, que desgraciadamente está muy extendida, es necesario decir alto y claro que votar al Partido Popular es pecado.

29 comentarios

  • Esta claro que el artículo monta debate, pero con los mismos argumentos, o muy similares, llegaríamos a la conclusión de que ¡votar es pecado! y si seguimos desbarrando, casi cualquier acción… ¡sería pecado!…

  • Juan A. Vinagre Oviedo

    Antonio, coincido mucho con las ideas que expones en tu artículo. Y aunque, como a otros, tampoco a mí me guste hablar en estos casos de pecado, también comprendo tu matiz: No afirmas, solo preguntas…

    Yo tampoco voto al P. P., sencillamente porque defiende unos valores -¿ideología que piensa poco, o que está dirigida más bien por oscuros intereses?-, digo   porque defiende unos valores muy poco solidarios (sus valores son más bien elitistas…)  Y la solidaridad es un principio evangélico fundamental.   Por eso no comprendo que mucho clero y muchos cristianos apoyen a un partido que de hecho representa y ampara los intereses del poderoso caballero…   y descuide al necesitado… ¿Un partido así puede considerarse cristiano? ¿Entiende bien el espíritu de las Bienventuranzas, la actitud el samaritano que Jesús propuso como modelo, la Evaluación final del Venid, benditos…?

    Otro tema es la corrupción, que se encuentra en todos los partidos, sí…  Pero en los que se dicen cristianos la corrupción debería ser menor, y no lo es…   Basta cuantificar los casos de cada partido… (las cantidades no me atrevo a señalarlas por falta de datos, y porque el poderoso caballero tiene medios más refinados de ocultamiento… En este terreno tiene más oficio.)

    Los que más utilizan el nombre de España, de patria, de Cataluña etc. quizá son los que más la esquilman, como si fuera un cortijo. Pensando en estas mentiras, alguna vez me he preguntado: “Qué patriotismo es el suyo/ cuando en público la exaltan,/ y en privado hacen saqueos/ que dejan el arca exhausta?

    Como digo, esto vale tanto para los defensores de la patria España, como de la patria Cataluña etc.    Con frecuencia, religión y patria se utilizan malamente, lo que también es corrupción, moral y política…

    En suma, voto al que me parece que está más cerca o menos lejos de los valores del Reino.

    Nota: Yo no equipararía aborto -que no defiendo, a no ser en casos muy especiales- y eutanasia, que en casos graves y sin esperanza de vida, pide libremente un sufriente, de modo bien acreditado. Me parece que en estos casos la eutanasia puede ser una obra de caridad.

  • Antonio Gómez González

    Leído lo escrito, me parece oportuno cambiar una de las palabras del título. Quedaría: “¿Es ‘evangélico’ votar al PP?”. Y mi respuesta es que me parece muy poco evangélico votar a este PP de los pecados, porque su ‘ideología’ (cada uno construimos nuestra ideología más o menos ética), no me parece muy evangélica que digamos, no solo por los usos y prácticas indebidos (corrupción, desigualdades, atracos a los más desfavorecidos, etc., etc.), sino porque su ideología no aprueba un examen ético elemental desde la perspectiva de la justicia social, entre otras razones por lo que viene repitiendo Francisco: “esa economía mata”.

    Por estas mismas razones que no me digan que “todos los políticos y/o partidos son iguales”. “Por sus frutos los ….”.

    Por último, felicitar a Antonio por atreverse a plantear el tema con esta crudeza. No por pisar templos, exhibirse en procesiones o codearse con la jerarquía se adquiere el sello de ‘católico’ o de mejor que otros históricamente condenados por ….. .

  • carmen

    Pues como sea pecado votar al PP, Murcia enterica arderá en el infierno.

    Veremos a dónde van los Madrileños.

    Aaaaaayyyy

    Aaaaaayyyy

    Aaaaaayyyy.

  • Isabel

    No sé qué deseos son esos que pones en mi cabeza.

    Te diré algo que no deseo hacer más: votar el mal menor. Sigue siendo el mal.

    (Por cierto, no sé si está traído por los pelos pero me ha venido al escribir esto. El gobierno del católico Biden ya ha bombardeado Siria, menos mal que el lobo no llegó)

  • Juan Moraira

    Amigo Ludovico, dices que nos vas a defender al PP, pero no paras de atacar a los otros, ya sabes, no es menester, mentarlos. Llamar hoy en día criminales a los legisladores de la eutanasia me parece tal aberración como dejar la muerte en manos del puro azar o hacerla depender de un listado de prioridades (listado a veces sesgado políticamente, parece que en esto las autoridades de Madrid saben mucho).

    Me podrías indicar los argumentos de la Conferencia Episcopal Italiana en contra de la secesión de Padania (Se entiende que son argumentos morales, porque si son políticos se salen de su competencia). Los desconozco.  ¿Se dictan esos supuestos morales con animo de adoctrinamiento para inducir votos hacia opciones interesadas ? ¿Por qué la Iglesia suele catalogar con demasiada frivolidad de adoctrinamiento ideológico -por ejemplo, el feminismo- cuando esa es su esencia? ¿Como se entiende si no, el listado de libros prohibidos…etc? ¿Se puede aceptar o no el secesionismo por razones morales?

    Un caso concreto, ¿es ético que la Iglesia santifique exclusivamente a sus mártires, o sea a los que mueren por su causa? ¿Acaso los que mueren por otras causas justas no son igualmente santificables? ¿Se hace por su santidad o por su sentido de pertenencia? ¿O sea, es una santidad tribal? ¿Tiene eso sentido?.

    ¿Es pecado asistir a la Misa presidida por Monseñor  Reig Pla  cuando sabes que va a decir las barbaridades que suele decir contra gays, lesbianas… en contra de evidencias científicas o cuando incita a incumplir normas sanitarias o cuando fomenta el voto político en determinada dirección?

    ¿Es pecado……-cualquier cosa-? Desde una cosmogonía como la cristiana que hace derivar nuestras vidas de un pecado original que queriendo o sin querer, o sea, necesariamente, informa nuestras vidas y sociedades, es evidente que todo está contaminado, es una manera muy simple, e irrebatible de explicar todo lo que de malo o imperfecto haya en este mundo nuestro de cada día. Los que crean en ello, están legitimados en hacerse siempre y a toda hora la pregunta, ¿es pecado….?  (Otra cosa es que casi siempre se obsesionen por materias pecaminosas de dudosa  fecundidad).

    Quiero decir con  ello que la pregunta carece de sentido, es mas, es irrelevante porque resulta difícil arbitrarle un criterio de demarcación que lo haga operativo, a no ser que lo pongamos en manos de una autoridad religiosa -que es lo que se ha hecho- y  no sea un criterio válido desde los ámbitos autónomos de la razón.

    No hay soluciones incorrectas, sino preguntas mal formuladas. El latiguillo ¿es pecado…? es una de ellas. Sin embargo, en el mundo de la política y del voto ya se sabe que cuando se le pregunta a mucha gente y ¿Usted por qué ha votado a fulanito? , te responden, me parece el mas honrado ( mas veraz, mas sensato, menos aprovechado…) Luego, ya se sabe, en política los agentes individuales tienen poco margen de maniobra (que se lo pregunten a Benedicto XVI).

    El análisis del comportamiento político y el mismo comportamiento político exige otras categorías y estrategias de análisis que vayan más allá del concepto de pecado. Hablar de objetivos y de procedimientos es más eficaz y libertad de elección (la libertad de conciencia no es solo para lo que le interesa a la Iglesia).

     

     

     

    • Ludovico

      Moreira: al primer punto, llamo criminales a los que legislan la eutanasia como llamo criminales a los que dirigían los frenopáticos austríacos y alemanes durante el nazismo.Por la misma razón: disponer de la vida ajena. Como llamó criminal al anatomista cuyo atlas ha sido fuente de estudio de generaciones de estudiantes de medicina, incluida mi propia hija, hasta que se descubrió la manera en que se habían realizado tales disecciones: in vivo. Nadie tiene derecho a la vida de otro. Será un demócrata. Un criminal demócrata.

      Al segundo punto: los motivos eran principios de derecho natural. Eran los siguientes: atentar contra el bien común, arruinar la paz, ir contra el principio de subsidariedad. A lo que Juan Pablo II añadió la unión secular (de un siglo, vale decir, desde Garibaldi)

      Tercero: La Iglesia al canonizar, ese es el término adecuado, reconoce como santos a los que han llevado las virtudes evangélicas hasta un grado de excelencia. Los mismo un mártir que un monja que sólo haya cumplido la regla de su orden. La iglesia no santifica a nadie.

      Al cuarto: no diga barbaridades sobre la ciencia. ¿Sabe lo que dice la ciencia sobre la sexualidad? En más de una ocasión he citado algunos libros de mi bilioteca, artículos de Nature y Science. Búsquelo.

      La Iglesia católica no tiene panteones ni cosmogonías.

      El criterio de demarcación es una herramienta popperiana de la metaciencia que no viene al caso.
      El resto de palabrería no me interesa

  • Isidoro

    Con “la forma en que profesan una fe”, me refiero a la diversidad de las creencias concretas, interpretaciones de textos religiosos, y casuística  moral, dentro de una religión determinada.

    En estos tiempos modernos, el respeto mutuo, (que va mucho más allá que la simple tolerancia, sino que implica el reconocimiento de que los otros pueden llevar razón). Ese respeto mutuo debería ser la regla de oro, y una fórmula anti-herejías.

    La autoridad de la organización religiosa, puede y debe velar por la máxima uniformidad dentro de ella, pero en temas de libertad de conciencia, esta es la que impera: Dios juzgará, y confiamos que con benevolencia a nuestras debilidades de juicio y de acción.

    Por eso, en la Iglesia, si se pretende el respeto hacia la heterodoxia “izquierdista”, se debe blandir o esgrimir, el sincero respeto hacia las visiones “conservadoras”, independientemente de que cada uno tenga su opinión sobre la opción mas acertada.

    Todo lo anterior, naturalmente, no obsta que a nivel civil, impere la ley que nos hemos dado, (especialmente si no consideramos esa ley, como especialmente injusta).

     

    Respeto se llama este juego, y todo lo demás es puro sectarismo, y autoconvicción de superioridad moral propia, respecto a los contrarios.

    Yo se que a nivel político, todo esto es algo impensable. Y que las reglas de juego en el mundo de la política, (politiquilla, la llamo yo, para diferenciarla de la Política como alta ciencia social de conformar una sociedad mas perfecta), son muy diferentes del mundo del Pensamiento, y la reflexión crítica.

    Y por eso se llevan tan mal, la política del día a día y los partidos, con el mundo de la reflexión. Por eso no estaría mal que el amigo Duato, se aclarase, que quiere en Atrio, porque ir a Rólex e ir a setas, todo al mismo tiempo, es muy lioso. ¿Pensamiento crítico o consignas panfletarias?.

    • carmen

      No entiendo , por qué dices lo Rolex o setas?

      Quieres decir que la política no se debe mezclar con la religión?
      Estoy convencida de que no deberían de mezclarse jamás. Pero entonces no sería Religión, sería otra historia, espiritualidad o como le quieras llamar. Por lo que he leído, la religión y la política siempre han ido de la mano. Y no me estoy refiriendo en este momento al cristianismo, sino que me remonto al principio de las sociedades. El cristianismo logró ser la religión oficial del imperio romano. Todo un triunfo . Pero no fue la primera Religión que lo hizo. Ni la última. Al menos eso he leído en varios autores. Y ahí está la historia. Es decir. Por definición se va a Rolex y a setas. La lucha está en hacerse con las setas unos, con los Rolex otros y hacerse socios.
      Al menos esa idea tengo.
      Solamente es una pregunta. Me has dejado intrigada.

      • carmen

        No sé por qué te cuesta tanto trabajo creer en la bondad del ser humano. Hablas del autoengaño continuamente. Y es cierto que hay toda una tendencia psicológica que va en esa línea. Pero existen otras líneas. A lo mejor el concepto de bondad que tengo no coincide con el tuyo.
        En fin.
        Solamente me apetecía decirlo. No es obligatorio contestar. Pienso , iba a decir en voz alta, pero no sería correcto. Pienso y escribo lo que pienso. Estoy en modo pandemia. A ver si salimos pronto.
        Espero que estés bien.
        Buena tarde.

  • mª pilar

    Desde mi mirada:

    ¡No es pecado!

    Porque como nos dice Carmen:

    ¿Qué es pecado?

    Pero sigo comentando desde mi manera de mirar y ver:

    ¡Hay que votar, desde una mirada que me haga reflexionar respecto a lo que vemos hacen cada partido, y siempre… defendiendo el bien…en especial…para las personas más castigadas de este dolorido mundo.

    Ser valientes, para romper con las promesas que nunca cumplen… casi ningún partido.

    Ir a la base de cada uno, y comprobar como respiran, y quienes saldrán beneficiados con lo que prometen.

    Votar, con sentido de responsabilidad y honradez.

  • carmen

    Qué es El Pecado?

    • Isabel

      Ocasionar daño a conciencia por acción u omisión.

      • carmen

        Ok
        Es una definición sorprendente.
        Gracias

      • Isidoro

        Solo la minoría de psicópatas patológicos, causan daño a conciencia. (Un 2-3 % e la población según la OMS).

        La inmensa mayoría de todos nosotros, nos consideramos muy buenas personas, ya que nuestra capacidad de autoengaño es infinita, para salvaguardar la opinión que tenemos de nosotros mismos.

        Por eso el “pecado”, no es más que patología mental, fruto de las malas experiencias vividas, la alienación mental que la sociedad nos provoca, además de ignorancias varias y múltiples, por errores cognitivos aprendidos.

        Y la primera parte para “salir” de ese pecado, es ser conscientes de su verdadera naturaleza.

        Pero toda la cultura moralista actualmente imperante, nos lo impiden.

        • Isabel

          No estoy de acuerdo. Los que no somos psicópatas y quienes se creen muy buenos también hacemos daño a conciencia o, mejor quizá, siendo conscientes de qué ocasiona lo que hacemos. Que nos autoengañemos con disculpas como que con eso se evita otro mal, que sea por errores cognitivos, traumas infantiles o alienamientos varios, sea cual sea la causa de nuestras patologías, si quieres, ninguna de ellas nos impide, nos obnubila al punto de no tener conciencia de lo que ocasionamos con lo que hacemos.
          Si yo voto a un partido cuyo gobierno fabrica armas porque necesitamos trabajo para los nuestros, armas que vende a Arabia para que a su vez machaque a Yemen, sé a ciencia cierta que estoy contribuyendo a hacer daño. ¡Y menudo daño! O sea, pecando, por más que moleste la palabra.
          Y largo me lo fías si la solución para evitar el pecado es que todos lleguemos a conocer “nuestra verdadera naturaleza”, sea lo que sea eso.

  • Inmaculada Sans Tache

    Amigo Antonio ¿ Es pecado ser católico? ¿Es pecado ser comunista a la manera soviética? ¿Es pecado ser podemita?

  • Gonzalo Haya

    No voy a votar al PP, pero de ahí a decir que sería pecado va mucha diferencia. Los Papas hacen bien en exponer las injusticias estructurales de los sistemas políticos, especialmente de los más perjudiciales para la población más desvalida. Los partidos políticos son organizaciones aún más complejas por su aplicación a situaciones concretas. Creo que difícilmente haya algún partido que se libre de algunas decisiones injustas, porque en realidad todos vivimos instalados en una enorme injusticia social, y no respaldaríamos con nuestro voto a un partido que rebajara nuestros privilegios adquiridos. En la sociedad no funciona el todo o nada. Si queremos que haya acuerdo, tenemos que ceder en nuestros ideales. Si la raíz está en el sistema económico, que los más capacitados propongan alternativas eficaces, tanto a nivel global como en la vida de cada día. Entre tanto, votemos al partido que creamos que representa mejor esta actitud.

     

  • Isidoro

         La pregunta que nos hace, (y para la que él tiene una respuesta claramente condenatoria), el amigo Zugasti, es una prueba de hacia donde lleva la Teología de la Liberación, en personas de mucho ideologizar. (El Roto: “¡Ideologías: qué gran invento para no tener que pensar!”).
     
       Se dice por ahí, que el que sabe las respuestas correctas, es un erudito, pero el que sabe las preguntas correctas, es un sabio.
     
       La pregunta de Zugasti, huele a Trento, y sobre todo está muy apolillada y atrasada. Sobre todo por meter por medio la palabra “pecado”.
     
           ¿Qué es un “pecado”?. Porque si en la pregunta hubieses puesto “conveniente”, “acertado”, o “idóneo”, sería una pregunta de claro signo político. Y ahí cada uno tiene su opinión.
     
         Pero tal y como la plantea es una pregunta de claro signo moral. Y aquí entramos en el hipermoralismo actual clericalizante. (Nos hemos liberado de los curas, para caer en poder de los políticos: ¡Vaya ganancia. Por lo menos los clérigos habían estudiado!).
     
    Decía Gregorio Peces Barba, y yo lo extiendo, (todo lo en negrita es mío): “La laicidad, (en contraste con el laicismo excluyente *),  supone respeto para los que profesan cualquier religión, (y respeto con la forma en que la profesan, aunque a nosotros nos parezca errónea y desviada).
     
        Mientras que personas e instituciones religiosas, con visiones integristas o totalizadores, (de derechas o de izquierdas), lo que abunda en sectores católicos antimodernos, (y en sectores católicos ultraprogresistas), no respetan al no creyente, (o al que cree de forma distinta a la nuestra).
     
          Por eso las instituciones laicas son una garantía mayor para todos.  La laicidad es una situación, con estatus político y jurídico, que garantiza la neutralidad en el tema religioso, el pluralismo, los derechos y las libertades, y la participación de todos”.
     
    * Norberto Bobbio: “El laicismo es un comportamiento de los intransigentes defensores de los pretendidos valores laicos contrapuestos a las religiones, y de intolerancia hacia las fes y las instituciones religiosas, (y hacia formas concretas de vivir esas fes).
         El laicismo que necesita armarse y organizarse, corre el riesgo de convertirse en una Iglesia contrapuesta a otra Iglesia”.
     
     
     “Libertad es la libertad de los que piensan diferente”. (Rosa Luxemburgo)

    • Iñaki SS

      Hola Isidoro
      Totalmente de acuerdo en tu propuesta de cambio en la pregunta.
      Oportuna, también, la aclaración de la diferencia entre laicidad y laicismo.
      Y por mojarme un poquito, enseñando la oreja, con todos mis respetos para quienes no estén de acuerdo, adelanto mi respuesta:
      Hoy por hoy, votar al PP me parece inconveniente, inadecuado y nada útil .
      Un cordial saludo

    • Isabel

      Cuando dices “respeto con la forma en que la profesan” me pongo en estado alerta. Las formas religiosas no pueden estar por encima de las leyes ciudadanas que nos damos en democracia que son para todas y todos.
      Más claro. No se puede permitir que sea la religión quien impone las formas en que hay que educar a una niña en la escuela diferente de la de los niños.

  • Juan García Caselles

    Hace ya muchos años Heleno Saña decía: “El capitalismo es la moderna encarnación del mal”

    • Ludovico

      Don Juan, me ha retrotraído usted a mis tiempos adolescentes, cuando leía a Saña en Indice, la revista de Fernández Figueroa. Ha habido una izquierda honrada en España, salidos algunos del falangismo culto, que ha quedado totalmente preterida. Una desgracia para un país demasiado inclinado al arrabalismo.

  • Ludovico

    Primero fue Sardá Salvany, con “El liberalismo es pecado”, le siguió otro clérigo, Hilari Raguer, con “el indepentismo no es pecado” y ahora Zugasti “¿es pecado votar al PP?”. Pese al distinto tono del epígrafe –una afirmación rotunda, una negación y una interrogación- los tres apuntan en su respectiva dirección con idéntica contundencia.

    Muchos han querido ver el nacimiento de la teología política en Metz y sus reflexiones sobre la historia y el Holocausto. Y hacen tabla rasa de lo anterior, nada menos que de la teología iusnaturalista, sea salmantina, sea conimbricense.

    A la postre, parece ser que, tras una opción política, se busca una razón moral. Eso es muy viejo. De hecho es tomismo puro y sus tesis sobre el bien común y el gobierno.

    No voy a defender al PP, ni, mucho menos, a partidos que han defendido que corra la sangre, por acción u omisión, con leyes aberrantes como las del aborto o el asesinato legal, que no otra cosa es la eutanasia. Y siento decirlo así de claro porque sé que a muchos de aquí les parece excesiva la interpretación. A lo que hemos de añadir las leyes de disolución social, de corrosión de la ética pública. Que afectan a la familia y a determinados grupos (como pueden ser los alumnos, los inmigrantes, etcétera) y que tienen hoy sus máximos representantes en lo que llaman los partidos de la moción de censura o de gobierno.

    ¿Es eso el tú más? Lo sería si fuera a defender con ello al PP. Lejos de mí blanquear el afán de riqueza y la miseria moral. O si contrapusiera los robos del PSOE –cuantitativamente en mayor cifra monetaria según han computado los periodicos- o los más inmediatos del 3 por ciento de esta tierra donde habito. No, no me interesa defender a nadie.

    Sólo me gustaría que el tema de la moral en política se planteara la cuestión principal: cuál es el bien común que debe procurar toda organización política.

    Por ejemplo, ¿es ético justificar la muerte presente o pasada de víctimas inocentes? Por justificar entiendo no sólo las palabras soeces del cura vasco ese que a muchos nos indignaron sobre la parte de razón en el asesinato, sino las propias palabras de Setién cuando hablaba de la violencia venga de donde venga. Justificar la muerte presente es votar a quienes ponen en su programa la eutanasia y el aborto a plazos, como si matar fuera cuestión de meses o un alivio de penas.

    ¿Es ético, se planteó la Conferencia Episcopal Italiana, segregar la Padania? A lo que contestó contundentemente que iba contra la doctrina de la Iglesia. Hilari Raguer lo sabía. ¿Por qué los que le siguen, como los abades actuales de Poblet y Montserrat siguen empecinados?

    ¿Es ético en una situación de dificultades económicas colocar a amigos en ministerios superfluos, al tiempo que se desestabilizan los ingresos familiares con un paro provocado por el gobierno en razón de su incompetencia y barbarie sectaria? Pienso en el abandono del sector automovilístico, en el sector naval.

    A mí que un ladrón manifiesto, con millones de euros en Suiza, tire de la manta me deja relativamente frío. Por estos lares prepirenaicos tenemos abundante fauna de esa y otras especies similares. Lo que sí creo sustantivo es el esquema mental. La estructuración del bien común, que permite la promoción de la persona mediante leyes de auténtica igualdad de oportunidades.  Y es manifiesto que con el equipo de gobierno y los que le asisten estamos a años luz de esa dirección.

    España tiene un problema gravísimo: la letalidad por el coronavirus. No me cabe la menor duda que ha sido culpa principalísima del gobierno de la moción de censura. Hace unos días, no muchos días, pedía excusas el portavoz Simón por las palabras que dijo en marzo sobre la manifestación del 8-M y la asistencia de su hijo. Un año después. Mientras, Sánchez e Illa mintiendo sobre la información disponible. Mientras la gente muriendo a raudales. Cien mil. En la guerra civil, Gironella tiró por lo alto y habló de un millón de muertos. Ya queda menos. Sánchez, Illa y los que conforman la mayoría progubernamental aplaudiendo la falta de respiradores, la falta de epis, la saturación de los hospitales. Porque aplaudir es no pedir cuentas.

    La ética política es algo muy serio. Por nosotros y, sobre todo, por nuestros hijos y nietos. Además, ser libres no sale gratis. Lo certifico porque lo he sufrido. Te calumnian desde el poder, te acosan, te buscan hasta el último maravedí. Los que hemos vivido de un sueldo y sobrevivimos con la pensión, tenemos la obligación de exigir esa ética. Se lo dije a un capuchino que se hizo socialista y era famoso en los medios progres de acá: “Jordi (LLimona) lo peor es el miedo de los ancianos y la venalidad de los jueces”. Por la venalidad de un juez cayó Rajoy, según sentenció el Supremo. Lástima que viniera el Atila que vino y ha traído tanto dolor y tanta desolación. Tanta muerte. Por ética, ¿no habría que haber pensado antes de votar?

    Sigo, ¿es ético

    • Isabel

      Si lo pienso, sin necesidad de que sea mucho, no tengo a quien votar.

      • Ludovico

        Isabel, me ocurre a mí lo mismo. Siempre es un drama. No me parece haber acertado nunca. Y no porque ganasen o perdiesen los que yo voté, sino por el comportamiento posterior. Si al menos pudieras recuperar el voto…

    • carmen

      Y no es posible que lo que suceda es que ustedes quieren que sea todo como ustedes quieran que sea?.
      Esa postura no sé yo si interesa. Vendrá un Salvador de la Patria y nos salvará. Y entonces, si algo no les gusta no podrán decir nada. No digo ya hacer. Digo decir.
      Cuidado con los deseos. A veces se cumplen.
      Buenas noches a los dos.

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