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El(los) valor(es)

      La palabra valor es de un uso muy popular, y tiene muchas significaciones. Ciertamente, en el sentido de que hablo en el artículo es un total reflejo del título de la revista: Valores.

La palabra valor viene del latín: valor, valoris. Tiene un sentido comparable a “fuerza, fortaleza”; así lo indica su raíz indoeuropea: ser fuerte. En los diccionarios tanto catalán como castellano, y ciertamente en otros, la palabra valor tiene aproximadamente unos diez significados diferentes. Los mento para poder contextualizarlos.

  1. Cualidad o conjunto de cualidades por las que una persona o una cosa merece consideración o ser tenida en cuenta: Sus recomendaciones tienen un gran valor para nosotros.  Un sinónimo es “valía”.
  2. Precio o estimación equivalente: ¿Cuál es el valor de estas tierras?
  3. Importancia o significado de una fecha o de un hecho: Su comentario no tiene mucho valor para mí.
  4. Calidad de lo que es correcto o efectivo, o de lo que se ajusta a la ley: La peseta dejó de tener valor.  Un sinónimo, “validez”.
  5. Cualidad de la persona que actúa con valor o determinación ante situaciones arriesgadas o difíciles: Se enfrentó a los problemas con mucho valor.  Un sinónimo, “Ánimo, coraje, valentía”.
  6. Equivalencia de una moneda con referencia a la que se toma por patrón: El euro no tiene el mismo valor que el dólar.
  7. Matemáticas: Cantidad o magnitud que se da a una variable: El valor de x en la ecuación x – 50 = 100 es 150.
  8. Música: Duración de una nota musical según la figura con la que está representada: El valor de la negra es el doble del de la corchea.
  9. Economía: Conjunto de documentos que representan la cantidad de dinero prestada a una empresa o sociedad para conseguir unas ganancias: Los valores son títulos que se cotizan en bolsa.
  10. Meteorología: El valor de los grados de la temperatura: Los valores del tiempo de hoy son altos.
  11. Valores: Un conjunto de normas o principios morales e ideológicos que dirigen el comportamiento de una persona o sociedad: Dicen que se están perdiendo muchos valores tradicionales.

       Vemos, por tanto, que la palabra valor depende del contexto. Este principio evita muchas confusiones y debates inútiles, teniendo en cuenta que toda palabra tiene sentido dentro de una frase y ésta en su texto y éste en su contexto. Y si no se tiene en cuenta el contexto, la palabra o el texto, entonces es un pretexto para decir cosas que no tienen nada que ver con el sentido de la palabra, concretado en una frase.

Entiendo que la palabra valor aún puede tener más significados.

Parto, por tanto, del número 11. El valor es o debe ser algo vital para la persona. Se debe sentir. Ayuda a crecer, madurar, progresar, desarrollar, expandirse. Un proceso de crecimiento o individuación, en terminología junguiana, total y si no fuera así, sería un autoengaño.

Es más, en latín está la frase: Si vales, bene est;ego valeo; valetudinem tuam cura diligenter (Si te encuentras bien, mejor; me encuentro bien. Cuida de tu salud diligentemente). Valetudo, como valere, de la raíz valor, significa “salud”. Por lo tanto, todo valor se refiere a la salud total e integral, vivida con fortaleza. Desde un ángulo humano o ético o moral o psíquico, los valores son esenciales no sólo para la solidez personal, sino también social. No se pueden separar porque todo Ser Humano es ser de relación. Y de aquí el sentido común, que es el sentido de la comunidad. Y si se escuchase a la comunidad, cuántas cosas cambiarían: la axiología sería más razonable.

Un cuodlibeto podría ser: ¿Hay valores? ¿Hay crisis de valores? Los valores han existido siempre pero jerarquizados o en escala. Actualmente están por tierra, esparcidos, desordenados, desunidos, anarquía. La escalera axiológica se ha derrumbado o rota o vieja. Ante este panorama caótico, efecto de autoridades débiles y sin prestigio moral, afloran los antivalores. Un antivalor es todo valor inhumano, que destruye, destroza. Tal vez, el panorama actual sea así a nivel de sociedad y acentuado en mucho por los medios de comunicación. Lo podemos constatar en la mentira, calumnia, perjurio, media verdad o la posverdad, perversión, que son moneda corriente. Es más, oficializada por ciertas autoridades públicas. Y no digamos con los fake news (falsas noticias), que no caen del cielo. E insertando el miedo como forma de dominar. Una realidad que estamos viviendo y que hay que tomar distancia emocional por no dejarnos arrastras y perder valores.

Por tanto, el que ha caído no es el valor, sino la escala de valores, técnicamente dicho “axiología”, como he indicado anteriormente. No estamos en una época de cambio, sino en un cambio de época, aspecto del que se habla muchísimo. Esto indica que se debe trabajar para construir una nueva escala de valores o axiología. Y desde lo alto de la escalera se da una nueva mirada a un nuevo horizonte en este cambio de época. Una construcción íntegramente humana que pide amor, esfuerzo, confianza y esperanza para poder humanizarnos.

Acaba de ser publicado un libro, cuyo título va por el pensamiento del artículo: La construcción de valores colectivos o Proyectos Colectivos para Sociedades dinámicas (Principios de epistemología axiológica). Editado por Herder, 2020. El autor es uno de los grandes pensadores catalanes actuales: Marià Corbí (1932), director del Centro de indagación de la Sabiduría Humana (CETR) de Barcelona (Catalunya) cuya apuesta es muy válida para el nuevo paradigma o nueva época. Corbí tiene en su haber una buena colección de libros, dignos de ser leídos para comprender este cambio de época. Uno de ellos es Hacia una espiritualidad laica (Herder, 2007). Un libro para comprender dónde se genera y emerge el cambio de valores.

Por otra parte, menciono algunos valores, hay muchos más, que podemos considerar como constructivos tanto personal como socialmente: Dignidad humana, confianza, sinceridad (que no es espontaneidad), honestidad, responsabilidad, coherencia, solidaridad, esperanza. Y no olvidemos que, además, Abraham Maslow (1908-1970), fundador de la psicología transpersonal, nos muestra una escalera o axiología. De todo ello, hablaré en otro momento oportuno.

Y concluyo con una cita de Paulo Freire (1921-1997), gran pedagogo: La educación no cambia absolutamente nada, cambia a las personas que tienen que cambiar el mundo.     

Jaume PATUEL PUIG (1935).
Pedapsicogogo, licenciado en teología y psicología.
Miembro de la ACPP y FEP.
Ejerce de psicoterapeuta y psicoanalista.
Profesor en la Fundación Vidal i Barraquer de Barcelona y de la Formación Permanente en el Centro Borja de los jesuitas en Sant Cugat del Vallés.

7 comentarios

  • oscar varela

    Hola!

    Pensando en los ESPAÑOLES de CUBA

    (hacer “clic” en Oscar)

    https://play.cine.ar/INCAA/produccion/5933/reproducir

  • Asun Poudereux

    Hace tan sólo dos días, rememorando el día de los enamorados, me he podido dar cuenta de lo importante que es la educación-formación, ya que alguien próximo reforzó la importancia del amor hacia los demás, muchísimo antes que el aprender primeramente a amarse a sí mismo.

    La formación religiosa de los años cincuenta iba de la mano del catecismo, el cual quedaba grabado en la memoria como base teórica de la realidad vivida con uno mismo y con los demás, siendo el sentimiento de culpa o no culpa el árbitro de nuestras experiencias cotidianas, de lo que la confesión nos liberaba y salvaba.

    El cumplimiento de las reglas y normas de la religión eran una sobrecarga, dado que el Dios transmitido era reflejo del control del hombre con sanciones y castigos, sobrepeso añadido a lo que la vida de por sí nos ha ido y va trayendo de retos y dificultades a ir superando en toda convivencia, alejando el llegar a estar en paz consigo mismo y con los demás. Había que buscarla, la paz anhelada siempre fuera.  Contrasentidos y contradicciones de quienes no estaban liberados de todo ello.

    No se podía cuestionar ni transmitir dudas que la persona no buscaba y sin embargo se le planteaban de improviso.  Soberbia era la respuesta usual. Cerraban puertas y compuertas al fluir natural del crecimiento humano-espiritual. Nada en este crecimiento está ausente de dudas e inseguridades, dadas nuestras multifacéticas limitaciones.  

    Tampoco se nace sabiendo, sin embargo, algo hay en el ser humano que no para de sacudirle y movilizarle en aquellas potencialidades que le son o le fueron antes desconocidas, si nada ni nadie, incluso él mismo, se lo impide.  La verdad nos encuentra en el camino aún no transitado.

    Los valores no son bellas etiquetas a mostrar.  No cambian porque sí a las personas, si se reducen a normas que se deben cumplir. Hemos pasado ya por ello. Emergen y fluyen de modo natural, en tanto en cuanto el fondo del ser humano se va transformando al mirar de frente y profundizar en toda su realidad.

     La humildad y la gratitud van asentándose en él, ante la verdad, lo que no le impide llegar a reconocerse en lo mejor y peor del otro.  El que es en ambos niveles, opuestos aparentemente, pero acompañantes necesarios, para experimentar ese su estar siendo en la vida, con todo lo que le es dado y aceptado.

  • Isidoro

        Se habla mucho de crisis de valores, pero dichos valores a adoptar en nuestro comportamiento, dependerán de qué queremos hacer con nuestra vida, qué sentido queremos darle. Y esta es una decisión previa y primordial.
     
        De pequeñitos solemos preguntar a los niños: ¿qué quieres ser de mayor?. Y unos contestan que bomberos, o astronautas o algo así. Poco a poco según vamos creciendo vamos perfilando nuestro ideal de vida, aunque la mayoría de las veces, vamos al tuntún.
     
        Decía el psiquiatra-sacerdote Luis Cencillo: “La realidad, es que nadie sabe de qué va su vida: a lo sumo las religiones y las “sapiencias” y filosofías tratan de orientarnos algo […], pero ignorándolo todo en los comienzos, suele acabarse, tras decenios de desazón y hasta de tedio, llevando un existir cargado de sentido, pero que no es vivido como sentido sino como carga”.
     
           “Ninguna persona sincera, puede negar, hoy en día, estar confuso”, (Simone Weil). Y la educación vigente no ayuda mucho: “Pasamos 11 años de educación obligatoria recibiendo información muy detallada, y ni una explicación convincente de para qué coño sirve vivir”, (Fernando Reina).
     
       Somos meros peones del destino, que como dice el augurio latino, “conduce al dócil, y arrastra al rebelde”.
     
       Y en ese sinsentido personal, intentar dar sentido a las cosas, es lo que nos hace verdaderamente humanos. Y no es que no tengamos muchas “sirenas” con sus encantadores cantos engañosos, o quizás solo erróneos o parciales, que nos quieren infundir un sentido determinado a nuestras vidas.
     
           “Tendréis que pasar cerca de las sirenas que encantan a cuantos hombres se les acercan. ¡Loco será quién se detenga a escuchar sus cánticos pues nunca festejaran su mujer y sus hijos su regreso al hogar!. Las sirenas les encantarán con sus frescas voces.
            Pasa sin detenerte después de taponar con blanda cera las orejas de tus compañeros, ¡qué ni uno solo las oiga!.
            Tu solo podrás oírlas si quieres, pero con los pies y las manos atados, y en pie sobre la carlinga, hazte amarrar al mástil para saborear el placer de oír su canción”.
         Y el encanto de las sirenas, no es solo erótico o emocional, sino que es cognitivo: Prometen a Ulises-Odiseo, el saber, el conocimiento de la realidad: “¡Detén tu nave y ven a escuchar nuestras voces!”. Y después de deleitarse con ellas quienes las escucharon se van alegres, conociendo muchas cosas que ignoraban, “…pues sabemos cuánto sucede sobre la tierra fecunda”.
     
         Hay muchas sirenas tentadoras, sirenas-religiosas, sirenas-ideológicas, sirenas-cientifistas, sirenas de todo tipo. Pero es preciso buscar nuestro propio sentido, prosiguiendo la navegación propia, y confiar en nuestro instinto personal, en nuestra guía interior.
     
         El mismo Luis Cencillo, nos retrataba: “Ahora nosotros gracias al mundo de las redes sociales y de los programas televisivos o de radio, somos autodidactas de la opinión”. Y eso puede ser bueno o malo, en función de si ese autoaprendizaje nos lo tomamos en serio, o no.
     
        En esa búsqueda primigenia y primordial, de nuestro destino, muchos se extravían en la simple supervivencia y en la neurosis galopante, causa de tantos excesos y alienaciones.
     
          Pero los que pueden evitar esos desvíos y callejones sin sentido, se deben plantear un dilema fundamental: Ser un hombre bueno, o un buen humano. Parece lo mismo, pero es algo muy diferente.
     
           El hombre bueno, es el que determina su escala de valores por el buenismo determinado por su cultura, mientras que el buen humano es el que pretende ante todo, desplegar e implementar plenamente su naturaleza humana, sea esta lo que sea, confiando en nuestro destino, y no pretendiendo hacer una corrección a la supuesta chapuza de “Dios”, o “el Universo”.

  • oscar varela

    Hola!

    LA VEJEZ:

    ¿valor “nuevito y a estenar”?

    ……………………………………
    ¿Quién dijo que la revolución no es cosa de viejas?
    El goce es nuestro
    Un posteo en Instagram donde la diputada Gabriela Cerruti se miraba al espejo y se reconocía como “vieja” para celebrar la etapa más larga de la vida y reclamar derechos se convirtió en un movimiento con bandera propia en el último 8 de marzo y en un libro que recoge reflexiones y demandas en torno al paso del tiempo, el mandato de la juventud eterna, el elogio a la lentitud y contra el sistema de institucionalización que son los geriátricos. En cambio imagina casas colectivas autosustentables, comunidades de afecto no impuesto y relaciones en las que el erotismo no sea pura eficiencia.

    https://www.pagina12.com.ar/321310-el-goce-es-nuestro

  • Jaume PATUEL PUIG

    Gracias, Carmen. Continuo confiando en educadore/as que van a transmitir lo profundo de ser SER HUMANO. Y la Humanidad va progresando a pesar del panorama negro, pero el HORIZONTE CLARO Y DIAFANO.

  • carmen

    Totalmente, absolutamente de acuerdo en casi todo.

    Me ha gustado mucho el artículo.

    Usted, como yo, cree en la educación. La cita de Paulo Freire no la conocía, pero está totalmente en su línea. Otro que estaba convencido del valor de la educación. Valor entendido como algo que debe ser tenida en cuenta. Creo que su validez es exactamente lo que dice Freire, es un agente transformador porque cambian a los que pueden transformar a la sociedad.

    Un saludo cordial.

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