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¿Paso adelante o decepción?

 La mujer en la iglesia, acólita y lectora. ¿paso adelante o decepción? Juan Cejudo, miembro de moceop y de comunidades cristianas populares

Recientemente el papa Francisco ha publicado en su carta apostólica “Spiritus Domini” del 11/1/2021 un decreto por el que las mujeres ya pueden acceder a los ministerios del acolitado y del lectorado.

Es algo que ya se venía haciendo desde hace muchos años en muchísimas partes del mundo. Las mujeres leen la palabra de Dios y ayudan como acólitas en las ceremonias religiosas, incluidas las eucaristías.

Ninguna sorpresa. Ninguna novedad, salvo que ahora ya pueden ser reconocidas de manera oficial por este decreto del Papa.

Pero ésto sólo no es lo que desde hace muchos años se viene demandando desde muchos sectores eclesiales, como ha quedado reflejado en el pasado Sínodo de la Amazonía, que también solicitó el diaconado permanente para las mujeres. Igualmente el Sínodo de la Iglesia alemana, que empezó hace poco más de un año, plantea un cambio importante del papel de la mujer en la Iglesia, igual que demanda que el celibato sea opcional y otros.

El mismo papa Francisco ya creó en 2016 una Comisión de Estudio sobre el diaconado de las mujeres que no cuajó. Pero, al terminar el Sínodo de la Amazonia, en 2020, creó una nueva comisión para el estudio del diaconado femenino. Veremos a qué conclusiones se llega.

Aún así, no dejan de ser éstos, tímidos intentos por parte de la estructura eclesial para querer llegar a lo que ya hace muchos años se ha llegado en la sociedad civil: a la plena igualdad entre el hombre y la mujer.

La mujer en la Iglesia –así lo pensamos muchos– debe tener los mismos derechos que los hombres. Jesús no hizo diferencia entre hombres y mujeres. María Magdalena era una de sus más fieles seguidoras. La que está junto con su madre y otras mujeres y Juan, al pie de la cruz cuando está agonizando. La primera que va al sepulcro y comprueba que ha resucitado, Las mujeres están muy presentes en la vida de Jesús. En las primeras comunidades cristianas hay diaconisas, hay presbíteras y epíscopas…

¿Por qué no hoy? Por eso esta medida de Francisco para mí es insuficiente y decepcionante. Comprendo que sectores moderados de la Iglesia hayan visto esta novedad como un gran paso hacia adelante, por lo que supone de dar respaldo oficial a lo que ya desde hace muchos años se viene haciendo en las iglesias, pero para mí es una decepción porque se queda muy corto.

Así supongo lo habrá valorado ese colectivo de 300 presbíteras católicas de todo el mundo, que aún no son reconocidas por las instancias oficiales, como muy bien ha declarado la presbítera española Christina Moreira que dice: “Oráculo del Señor: las hijas del Rey del universo no quieren soportar más el oprobio de ser tratadas como indigentes a quienes tirar algunas migajas para tenerlas contentas. “No voy a aceptar mini-sterios tapaagujeros y apaga incendios, para que el clero se pueda dedicar con más holgura a perennizar el sistema clerical”. Sus declaraciones se pueden leer íntegras aquí: https://www.religiondigital.org/opinion/Migajas-opresion-pediamos-mujeres-papa-acolitas-lectoras-discriminacion_0_2304369554.html

Me llama la atención que en la modificación del canon 230.1 del Código de Derecho Canónico que ha realizado el papa Francisco, no se dice abiertamente que los ministerios de lector y acólito pueden desempeñarlo ahora hombres y mujeres, sino que de modo muy ambigüo, con la palabra “laico”, se supone que incluye a hombres y mujeres. Es como si hubiere temor a decir expresamente que también las mujeres pueden desempeñarlos. Al mismo tiempo se deja claro que estos ministerios no conllevan remuneración económica alguna. Ésta es la redacción:Somos muchos los que desde hace muchos años venimos reclamando cambios en la Iglesia más profundos, en muchas áreas, que ayuden a salir de este desfase y esclerosis en que se encuentra, entre ellos la opcionalidad del celibato y la igualdad de responsabilidades entre mujeres y hombres en la Iglesia, a todos los niveles.

“Los laicos que tengan la edad y condiciones determinadas por decreto de la Conferencia Episcopal, pueden ser llamados para el ministerio estable de lector y acólito, mediante el rito litúrgico prescrito; sin embargo, la colación de esos ministerios no les da derecho a ser sustentados o remunerados por la Iglesia”.

Es verdad que el mismo Francisco al explicar esta modificación sí deja claro que estos ministerios se pueden dispensar

a todos los fieles idóneos sean de sexo masculino o femenino:….: “estos ministerios laicos, al estar basados en el sacramento del Bautismo, pueden ser confiados a todos los fieles idóneos, sean de sexo masculino o femenino, según lo que ya está previsto implícitamente en el canon 230 § 2″.

En definitiva, unos muy tímidos avances que, aunque valoro de modo positivo, con la esperanza de que pronto se puedan ir ampliando, pienso que no satisfacen para nada a sectores muy amplios de la base eclesial que desde hace muchos años pide se termine de una vez la discriminación en la Iglesia entre mujeres y hombres para caminar hacia la plena igualdad.

 

 

8 comentarios

  • Julián Bedoya

    Muy bien, espero que vayan despertando. El concilio Vaticano hablo de un aggiornamento, pero las puertas de la iglesia sigues ajustadas y rechinando por miedo de no tumbar un sistema que lleva desde el siglo IV funcionando de la misma manera, del que funcionó quizá en su época pero ya no. La mujeres son testigos, en un lenguaje más feminista, son las testigas de la resurrección. Siempre va a haber un miedo a lo nuevo, pero si no se actúa ya no podemos hablar de una iglesia para todos, de un aggiornamento. Basándome en la obra de Boff: iglesia carisma y poder;  en la iglesia hay más poder y menos carisma, por eso sigue buscando a Jesús y cada vez se aleja más de Él.

  • ana rodrigo

    Dice Antonio Aradillas en Religión digital:
    “La ‘mujer-monaguillo’ ha exigido nada menos que la reforma de uno de los artículos del Código de Derecho Canónico, de los que avalan su ‘santa’ legalidad, con los anatemas y descalificaciones eternales católicas”
    “La noticia está y es, en que se haya tenido que esperar hasta ahora para un reconocimiento tan parco, estúpido y tan poco humano, nada ejemplar y cristiano y, por demás, ajeno a los santos evangelios y al comportamiento de Jesús”
    “Que sea noticia la legalización canónica de la mujer serviciaria y monaguilla, resulta no solo ofensivo y chocante para ella y para la institución eclesiástica, sino provocador de hilaridades y chistes , poco o nada piadosos…”

  • Isabel

    A mí esto se me parece a lo dicho y hecho por Podemos.
    Psoe y PP la misma mierda eran. La democracia no nos representaba. El Psoe era derecha… y no obstante no han parado hasta estar con ellos a la par, en ese modelo de democracia que despreciaban. Ahora nos cuenta PI que él no sabía que el Gobierno no tiene poder. No lo sabía todo un doctor en ciencias políticas, no sabía lo que sabía yo. Y tranquilamente nos suelta que “no se puede” (desde luego, para los demás)

    Cuidado chicas, a ver dónde os metéis.

  • oscar varela

    Hola!

    Leo:

    María Magdalena, junto con su madre y otras mujeres y Juan, al pie de la cruz

    Pregunto:

    ¿Se puede seguir diciendo esto en Atrio?

    • Julián Bedoya

      Cambia el discípulo amado, por la discípula amada. Por que no es un hombre; es la comunidad amada por Jesús. Saludos Oscar Varela.

  • ana rodrigo

    Estoy de acuerdo con Cejudo, si bien yo, además de  decepcionada, me siento ofendida porque se nos trata como tontas. Señor Papa, señores jerarcas, que no queremos seguir siendo las criadas que sirven a los curas (eso sí dejando claro, que no hay remuneración económica), ni siquiera en el altar, que lo que exigimos es que se nos considere personas con plenos derechos.

    Yo comprendo que hay mucha resistencia por una importantísima parte de la jerarquía en nuestras exigencias, pero, como este nuevo canon no aporta nada nuevo, pues que el Papa hubiese dejado las cosas como estaban hasta que se pudiese conseguir lo que pedimos, pero que no se nos degrade más, si cabe, tratándonos de tontas.

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