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Moingt: ‘L’esprit du christianisme’, 3

 2. LA REVELACIÓN DE DIOS

       En este segundo capítulo, sobre la revelación, Moingt explica y justifica su manera de entender cómo se ha manifestado Dios a los hombres. La mejor síntesis de este capítulo, y su verdadero objetivo dentro del plan de este libro, lo ofrece el mismo autor en el Epílogo:

      Podría decirse que el segundo capítulo no deja de ser un análisis teológico del conjunto de la fe mediante la confrontación de dos tradiciones, la apostólica y la dogmática. Es verdad, pero mostrando que la primera no implicaba ni religión ni dogma, y ponía de relieve la fe en Dios, padre universal de los hombres y a Cristo como “hombre nuevo”, mientras que la segunda se definía en conjunto por su culto sacrificial, y volvía  a la idea de Dios creador y juez y a las normas del Antiguo Testamento. Yo hacía hincapié en que “el espíritu” del cristianismo debería  buscarse en su orientación antropológica y en una novedad histórica que había provocado un choque cultural tan fuerte que los analistas han podido detectar en él el anuncio del “fin de la religión”.

      No puede decirse mejor ni más breve, porque realmente este capítulo es un tratado teológico que abarca 120 páginas ampliando este tema.

      Como vengo diciendo, creo que el valor fundamental de este libro es establecer la diferencia entre “el espíritu del cristianismo y la religión” con la autoridad teológica y religiosa del autor. El espíritu es esencial, mientras que la religión es un medio que ha extendido universalmente ese espíritu pero que, como un medio, puede resultar necesario, accesorio, o incluso perjudicial, según las circunstancias.

      Ahora bien, establecer las fronteras entre ambos es discrecional (pero necesario) porque en gran parte se manifiestan entremezclados. Moingt establece la frontera entre la tradición apostólica y la dogmática, y la sitúa hacia finales del siglo II de nuestra era.

      No desaprobaría Moingt que nosotros nos “atrevamos a pensar” por nosotros mismo sobre esta gran sugerencia que él nos aporta, y señalemos otras posibles fronteras tanto o más significativas.

      Yo vería la gran frontera entre el espíritu del cristianismo y la religión cristiana en el paso de los evangelios sinópticos (lo que nos ha llegado de la vida de Jesús) y el resto del Nuevo Testamento (las epístolas auténticas de Pablo son previas a los evangelios escritos, pero no a la vida de Jesús). Efectivamente, la vida de Jesús y los evangelios tienen un talante profético, mientras que en el resto del Nuevo Testamento predomina el estilo sapiencial, e incluso algo de gnóstico (salvación por las creencias en una divinidad).

      Otra frontera, un poco más tardía, se podría establecer entre las epístolas auténticas de Pablo y el resto de las cartas del Nuevo Testamento y de los primeros Padres de la Iglesia. Bastaría leer por orden cronológico las cartas del Nuevo Testamento (no por el orden en que aparecen en las ediciones de la Biblia) para apreciar en Pablo un predominio del Espíritu y una organización carismática de las comunidades, mientras que en los escritos posteriores ya se comienza a hablar de guardar “el buen depósito” de la fe (2 Tim 1,13-14; haca el año 100 a 120 d. C) y a establecer una organización jerárquica de obispos, presbíteros, diáconos, y los restantes miembros de las comunidades de creyentes.

      La tradición interpreta que Dios, desde su altura, manifiesta (revela) su voluntad y sus enseñanzas a los hombres por medio de los profetas; y la imagen más grabada que conservamos de estas manifestaciones de Dios es su aparición con fuego y grandes truenos en el monte Sinaí, en el que entregó a Moisés las tablas de la Ley. Sin embargo las primeras tradiciones judías sobre Abraham nos muestran a un Dios muy cercano, el Dios de un pueblo, el Dios de mi padre Abraham como le llamaba Jacob. Un Dios que se aproxima, pero también un Dios desconocido, oculto en la Historia, que camina junto a nosotros.

      Para un cristiano, la principal fuente de la revelación es la que se ha realizado en el mismo Cristo y la que él nos ha comunicado. Por eso Moingt comienza recordando las declaraciones de Jesús a Nicodemo y a la mujer samaritana, en las que advierte que hay que renacer del Espíritu y que los verdaderos adoradores no adorarán a Dios en el templo sino en Espíritu y en verdad, o en lo más íntimo de su propia vivienda. En cambio esta tradición de libertad en el Espíritu ha sido sustituida a finales del siglo II por una religión de creencias y de culto como mostrará en las dos grandes secciones de este capítulo.

 

2.1 La revelación de Jesús en la predicación de los apóstoles

      Confieso que este capítulo me está decepcionando un poco, porque yo había acogido con gran entusiasmo la coincidencia del espíritu del cristianismo con lo mejor de la conciencia humana, y esperaba que ahora nos mostrara la revelación de Dios (sus manera de manifestarse a los hombres)  en las mejores descripciones de toda la Biblia, del arte y de la cultura universal, e incluso de las creencias de los no creyentes (como el amor, la justicia, la solidaridad, la armonía planetaria…).

      Reconozco sin embargo que el autor cumple con lo que nos había anunciado; quiere comparar la revelación que nos transmitió la tradición apostólica con la tradición dogmática posterior. Lo que me resta interés es que considero que la tradición apostólica (desde las cartas de Pablo) ya es teología naciente, ya es religión (creencias especulativas) aunque muy cargadas de adhesión al programa de Jesús.

      Destacaré aquí las principales ideas que expone el autor en este capítulo para mostrar la diferencia entre la tradición apostólica y la dogmática, sin entrar en el desarrollo teológico de cada tema.

      En primer lugar destaca el mensaje de la Resurrección de Jesús y la resurrección de todos los cristianos, provenientes del judaísmo o del paganismo, por  su unión al Cristo resucitado, que  los libera de la esclavitud de la Ley: “Si el Espíritu de Aquél que ha ha resucitado a Jesús de entre los muertos habita en vosotros… dará también la vida a vuestros cuerpos mortales” (Rom 8,11). Por esta superación de la Ley, “la religión constituyó un obstáculo para la fe…porque los doctores del judaísmo no supieron encontrar en las Escrituras lo que allí les sería desvelado. Esta vida infundida por el “Espíritu creador” convierte a los creyentes en un hombre nuevo, incluso ya en esta vida mortal. (Por mi parte quiero señalar la semejanza con el ideal del hombre nuevo proclamado por el Che Guevara).

      A pesar de las dificultades para precisar en qué consiste la revelación, todo el testimonio cristiano confirma que Dios se ha revelado en Jesús, y los evangelios nos muestran cuál fue el proyecto de Jesús y cómo lo cumplió en beneficio de los más desfavorecidos. Más novedoso puede resultar la influencia que Moingt cree que pudo tener en Jesús el ambiente helenista difundido en Palestina, especialmente la humanitas de la filosofía estoica.

      En cuanto al título de Hijo de Dios aplicado a Jesús, es un tema complejo con muchos matices, pero es importante destacar algunas expresiones textuales del autor: los sinópticos y Pedro lo emplean “en el sentido mesiánico de enviado de Dios, que no supone un origen eterno”. Pablo y Juan le dan un sentido más íntimo, pero Pablo lo sitúa en el momento de la resurrección (Rom 1,4), y Juan 17,1 sitúa su “glorificación” en su muerte y subida al cielo. Lucas, Mateo y Juan anticipan de alguna manera su glorificación, pero atribuirle el sentido que le dará el concilio de  Nicea “es una anticipación abusiva… y ningún autor del Nuevo Testamento podría admitir la idea, de origen pagano, de (que exista) una generación en Dios”.

      Dios se nos revela en Jesús y las enseñanzas de Jesús nos van mostrando a Dios. Moingt destaca la exaltación mística en que Jesús exclama “¡Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra! Porque, ocultando estas cosas a los entendidos, se las has revelado a los sencillos!” (Lc 10,21-22). Según la interpretación más local y espontánea, los entendidos son los escribas y fariseos, y los sencillos son los discípulos y el pueblo que le escucha. La profundidad del éxtasis invita a interpretarla de un modo amplio a todos los orgullosos de su saber y al pueblo sencillo de buen corazón. Moingt la relaciona también con el misterio oculto en Dios durante siglos del que habla Pablo en Romanos 16,25-26 sobre la extensión del reino de Dios a los gentiles. Jesús sintiría un gran gozo porque el Padre le había confiado el anuncio de la salvación a todos los pueblos.

 

2.2 La revelación de Dios en la enseñanza de la Iglesia

       Moingt ha expuesto “la tradición apostólica” basándose esencialmente en las cartas de Pablo y en el evangelio de Juan, y va a exponer “la tradición de la Iglesia” como “la forma institucional, jerárquica y cultual (o religiosa) que asume el cristianismo con la designación de obispos a comienzos del siglo III y la enseñanza autoritaria y dogmática que dará a las comunidades por medio de estos obispos”. Su intención “no es presentarlas como opuestas, como si la segunda hubiera eclipsado a la primera, sino de establecer la diferencia” porque esto será conveniente para ambas.

      Trata en particular sobre el desarrollo histórico de la doctrina de la Iglesia sobre la Redención, la Encarnación, la Trinidad, y la misión desempeñada por María y por la Iglesia. Creo que esta amplísima exposición, siempre muy matizada, es de más interés para los teólogos que para los cristianos en general (¿los mencionados sencillos?), que conocemos suficientemente los resultados de esta evolución histórica. Moingth no escribe esto para que lo lean no creyentes, pues está en el estilo de la teología y terminología tradicionales. Sino para teólogos que hoy buscan abrirse a fórmulas e interpretaciones más amplias para que logren poder dialogar con no creyentes, sin escrúpulos de separarse de la fe de Jesús.

      En el fondo de estas reflexiones está el antiguo problema de si la fe se basa solamente en la Escritura o en la Escritura y en la Tradición; pero ¿qué fe? (¿creencias conceptuales o adhesión al proyecto de Jesús?; ¿qué Escritura? (¿el Eclesiastés?); ¿qué tradición? Estos tres pilares están expresados según las experiencias y los conceptos culturales de cada época.

      Mi adhesión al proyecto de Jesús se basa principalmente en la consonancia que percibo entre lo que los evangelios sinópticos nos cuentan sobre Jesús (aunque estén adaptados al lenguaje y a las necesidades de su época), lo que me dice mi conciencia (a pesar de las rémoras de mis propios intereses), y lo que me llega de los signos de los tiempos (con su lenta evolución científica y ética).

 

91 comentarios

  • carmen

    Porque claro, a lo mejor no es así, pero entendí que la célebre frase de Einstein, dios no juega a los dados, viene a colación del principio de incertidumbre.

    Recuerdo que cuando hace doscientos o trescientos años, quizás más, lo estudié en una parte de química inorgánica superpreciosa que trataba sobre los enlaces y tal. El profesor, estupendo por cierto, fue profundizando , profundizando hasta llegar a ese principio. Es imposible determinar el lugar concreto donde se encuentra un determinado electrón, y tampoco su spin.

    Me quedé mueeeerta. Pero bueno, entonces? Pues por eso se llama, señorita, el principio de incertidumbre, me dijo mirándome y, no sé, como diciendo que hará una chica en una clase de este tipo. Me callé, claro. Solamente pude decir, entonces? Es que era tremendo aquello.

    Y aaaaañosss más tarde leí esa frase de Einstein. Jolín. Adoro a este señor,porque de momento, suponiendo que actualmente siga en vigor ese principio, que no lo sé, no quiere decir que  más adelante no se pueda determinar el lugar y el spin. Entonces Einstein tendría razón. Dios no juega a los dados.

    O juega?

    En fin.

    Y moriré siendo de cultura occidental. Creo que es la mejor del mundo mundial, porque es la mía y no me reconocería en otra. Por supuesto, todas las culturas tienen que abrirse al resto de culturas , y sacar lo mejor de cada una. Creo que ese sería un camino estupendo. Eso no traería consigo la muerte de ninguna de ellas, sino una evolución de todas. De la occidental , también.

    Claro, no entiendo mucho, pero  me apetecía decirlo.

  • Jorge Felip Fernández

    Gracias Oscar
    Lo has deconstruido todo, nos quedamos sin fundamentos, sin principios, sin evidencias, sin creencias válidas para todos, sin lógica, sin física, … Bien, me parece bien, porque ésta es la situación en la que estamos ¿posmoderna? Pensamiento líquido, con un fondo de incertidumbre. Con esto tenemos que lidiar en la vida, también incierta. La consecuencia para mí es que resulta imposible obligar a alguien o a la sociedad, que siga un paso determinado anterior y superior externo a nuestras decisiones, o acomodarlo al sentido común, o a lo que sea. Por tanto, esto nos hace más libres que nunca antes. Tomamos decisiones sin Leyes Universales de obligado cumplimiento. Entonces lo que cabe es buscar complicidades entre los que han tomado decisiones semejantes compatibles entre sí, buscando consensos de intereses compartidos, optando por una sociedad democrática real lo más extensa y por tanto diversa posible. A mí me interesa aquellos que se han decidido por mejorar lo humano, mejorar las condiciones de vida para todos sin exclusiones, y entre éstos, aquellos implicados y comprometidos en el seguimiento a Jesús.

  • oscar varela

    1- Año 1951. Imaginemos una situación vital en que el futuro lo sintamos muy problemático,
    – que se lo vea casi como infinito peligro.
    – Problemas hasta ahora desconocidos en su profundidad y am­plitud emergen en el horizonte
    – como constelaciones amenazadoras y antes nunca vistas.
    – Las cosas que parecían más estables, y que eran para el hombre como una «tierra firme»
    – en la que sus pies podían apoyarse, se hacen de golpe inciertas
    – o se revelan como errores, utopías o piadosos deseos.
     
    2- El hombre, una vez más, vuelve entonces su mirada atrás para buscar en el pasado
    – medios, instrumentos, modos de conducta que le permitan afrontar un porvenir tan problemático.
    – Pero, ¿qué encuen­tra, en definitiva, en el inmenso desván del pretérito?
    – Los problemas son tan radicalmente distintos que afectan a la propia estructura de sus recursos vitales,
    – de lo que se ha llamado «los principios de la ci­vilización», y, evidentemente,
    – nada del pasado parecerá servir para en­carar y resolver los tremendos problemas nuevos del porvenir.
    – El hombre tendrá la herencia de ese pasado, pero no la aceptará:
    – será, como decían los jurisconsultos romanos, una herencia “in adita, sine cretione”.
     
    3- Este hombre no puede sentirse heredero, sino un desheredado
    – que no tiene tras de sí pasado eficaz.
    – No es el suyo un pasado que se proyecte suficiente­mente sobre el porvenir
    – porque este carece de consonancia con él.
    – Es un pasado inútil, que no puede ni respetar ni admirar.
     
    4- Ahora bien, el pasado es como la cola de la cometa, lo que proporciona estabili­dad.
    – De ahí la inestabilidad radical de nuestro tiempo. ¡Pues bien!, señoras y señores,
    – tal es, simplemente, la situación del hombre actual.
    – Este hombre de Occidente que es tan antiguo, al haber perdido su pasado
    – se encuentra transformado, de golpe, en primitivo,
    – tanto en la buena como en la mala acepción del término. ¡En esas estamos!
     
    5- Los que nos repiten con conmovedora beatería que hay que salvar a la civilización occidental,
    – se me aparecen como disecadores que se fatigan para enderezar a una momia.
    – La civi­lización occidental ha muerto con bella y honrosa muerte. Ha muerto por sí misma:
    – no la han matado los enemigos; ella ha sido la fuerza que ha estrangulado sus propios principios
    – haciéndoles dar todo lo que «tenían en el vientre»,
    – y probando, en conclusión, que estos principios no lo eran.
    – Y por ello se trata de una muerte que no significa una desaparición.
    – Sería ahora el momento de precisar hasta qué punto han ca­ducado esos famosos principios.
     
    6- Toda civilización posee una estructura orgánica, y sus diferentes funciones, sus partes;
    – sus principios, se apoyan unos en otros y forman una jerarquía.
    – Los más característicos de nuestra civilización son los de la ciencia.
    – En ninguna otra civilización ha re­presentado la ciencia un papel constitutivo.
    – Salvo la de Grecia; pero nunca Grecia vivió de la ciencia.
    – Su “paideia” (cultura) no consistió en la “ocupación científica”,
    – sino, más bien, en la ocupación retórica.
    – Solamente cuando la Hélade dejó de estar viva, cuando no fue más que una supervivencia de sí misma,
    – un triste pueblo medio momificado, que quiso vivir de sus profesores para atraer a los extranjeros,
    – fue cuando Atenas, la per­petua rebelde, la enemiga de los pensadores,
    – se convirtió en una especie de Vichy de la filosofía y de las demás mathemata.
     
    7- No es menos arbitrario y falso llamar formalmente cristiana a la civilización occidental.
    – El cristianismo no es un principio exclu­sivo de nuestra civilización,
    – sino que actúa en otras civilizaciones y, además,
    – los occidentales no han vivido exclusivamente de la fe en Dios, sino también de otra fe,
    – que los ha preocupado de un modo radicalmente distinto e independiente de la fe religiosa,
    – es decir, la fe en la ciencia, en la razón.
    (El trivium y el quadrivium res­pondían ya, desde su aparición, a un culto a la razón).
     
    8- Pero las ciencias forman una jerarquía, se soportan unas a otras.
    – Las dos ciencias básicas son la física y la lógica.
    – Si algún grave accidente afecta a los principios de estas ciencias,
    – es claro que afectará también a la civi­lización occidental.
    – La gravedad del hecho no tomará hoy una apa­riencia dramática, visible a los ojos de todos.
    (El profano, en la gota de sangre que observa al microscopio, no adivina la presencia de la grave enfermedad)
    – sin embargo, para el que sabe hacer un diagnóstico, no cabe duda de que la situación actual
    – de la física y de la lógica sea el síntoma de una crisis de nuestra civilización,
    – mucho más profunda todavía que todas las catástrofes bélicas y políticas.
    – Pues estas dos ciencias eran como la «caja-fuerte»
    – en la que el hombre occidental guardaba el capital-oro que le permitía afrontar la vida con confianza.
    ……………………………………….
     
    9- Hace algunas semanas hablaba con el más grande físico actual;
    – le manifestaba mi admiración por su decisión de formular el «principio de indeterminación».
    – Este principio es, sin duda, un principio físico y, como tal,
    – expresa un hecho fundamental en el orden de los fenómenos que se llaman «materiales».
    – Si no fuese nada más, no se trataría sino de un pro­greso normal de la ciencia física,
    – de una verdad nueva que se aña­diría a las ya adquiridas.
    – Pero ocurre que este principio se vuelve a la vez contra todo el cuerpo de la física y lo destruye,
    – no como una nueva teoría física acostumbrada a reemplazar a aquella, menos rigo­rosa, que la preceda,
    – sino alterando la fisonomía de la física por lo que al conocimiento concierne.
     
    10- La base implícita del conocimiento físico era que el investigador se limitaba
    – a observar el fenómeno, a definirlo en fórmulas estrictas.
    – Pero “el principio de indeterminación” proclama que el investigador, al observar el fenómeno, lo «fabrica»,
    – que la observación es producción.
    – Lo cual es enteramente incom­patible con la idea tres veces milenaria del «conocimiento cientí­fico».
    – Por lo tanto, la física, por lo que concierne al conocimiento,
    – en el sentido tradicional de este vocablo, ha dejado de existir.
     
    11- Qué puede surgir más admirable aún que su figura pasada y tradicional, no lo sabemos todavía;
    – pero a lo que estamos asistiendo es, ni más ni menos, a la volatilización de la física.
     
    – «Pero si lo que usted ha descubierto es tan grave (añadía yo en esta conversación),
    – lo que ocurre a la lógica, último y fundamental cimiento de nuestra civi­lización, es todavía más grave
    – El físico me miró a los ojos sor­prendido, quizá, de que esté al corriente de lo que casi es todavía un secreto,
    – gracias a su carácter sumamente abstruso y cuya formu­lación rigorosa es recientísima.
    – Entonces me preguntó: «¿Se refiere usted al teorema de Gödel?»
    – «Naturalmente. Me refiero a ese teo­rema que da una expresión definitiva a lo que se presentía en la lógi­ca desde hace muchos años
     
    – El teorema de Gödel significa que, hablando estrictamente, no hay lógica,
    – que lo que se llamaba así no era más que una utopía,
    – que se creía en una lógica, aunque ésta no era —desde Aristóteles—
    – más que un desiderátum, un simple pro­grama.
    – En los cincuenta últimos años (desde Russell, Whitehead, por un lado, y Hilbert por otro)
    – se ha intentado realizar la lógica y se ha visto que era imposible
    – porque, hablando con rigor, la lógica no exis­te.
    – Efectivamente, la lógica significaba «hablando con propiedad …»
     
    12- Nuestra civilización sabe que sus principios están en quiebra —volatilizados—,
    – y por eso duda de sí misma.
    – Bien; no parece que ninguna civilización haya muerto, y con una muerte total, por un ataque de duda.
    – Me parece más bien recordar que las civilizaciones han perecido por la razón contraria
    – por petrificación o arterioes­clerosis de sus creencias.
    – Todo esto significa claramente que las formas cultivadas hasta aquí por nuestra civilización
    (o, con más exactitud, por los occidentales)
    – están agotadas y exhaustas, pero que, por ello mismo,
    – nuestra civilización se siente impulsada y obligada a inventar formas radicalmente nuevas.
    – Hemos llegado a un mo­mento, señoras y señores, en el que no tenemos otra solución que inventar,
    – e inventar en todos los órdenes.
    – No cabe proponer tarea más deliciosa. Hay que inventar.
    – ¡Pues bien, ustedes los jóvenes —muchachos y muchachas—, a ello!
    ………………….

  • oscar varela

    1- Los estoicos no llaman a los principios «principios» ni verdades,
    – sino «presunciones» o «asunciones».
    – y a su contenido las llaman opiniones o «sentencias comunes»,
    (que es como llamaba Aristóteles a los axiomas o principios).
    – Al conjunto de estas proposiciones de sufragio universal o vigencias colectivas
    – se llamó «sentir o sentido común».
    – Y he aquí la autenticidad de la filosofía aristotélico-escolástica.
    – Es la filosofía del sentido común, el cual, conste, no es inteligencia,
    – sino asunción ciega por sugestión colectiva, como todo lo que se llamaba «evi­dencia».
     
    2- El criterio de la verdad y el acto mental en que el conocimiento se funda:
    – es la «fantasía cataléptica»; es decir, la «idea sobrecogedora o percaptadora».
    – El hombre es sobrecogido y percaptado por la idea, la cual se le impone y lo fuerza.
    – La idea o imagen (fantasía) que tiene ese carácter hipnotizador sobre nosotros
    – no es sino la supervivencia de una o muchas percepciones,
    – prototipos del fenómeno mental, con eficacia cataléptica, sugestionadora o hipnótica.
    La catalepsia nos hace violencia para que asintamos a algo: percepción o proposición.
    – El asentimiento es «libre»; pero nos costaría mucho esfuerzo rehusarlo.
     
    3- El carácter «convincente» o impositivo (cataléptico) de las sensaciones y de ciertas proposiciones máximas
    – viene de que era «opinión reinante», «lugar común»
    (creer en los sentidos y creer en el principio de contradicción);
    – las dos «verdades tradicionales», dos usos colectivos.
    – De aquí que se aceptasen como «evidentes» precisamente porque nadie se hacía cuestión de ellos.
    – Eran «pensar ciego y mecánico», generado por sugestión e «hipnotización» colectivas;
    – literalmente lo que hoy, como entonces, se entiende por catalepsia.
     
     4- El hombre, viviendo los usos colectivos, es un autómata dirigido por la sugestión social;
    – vive en perpetua catalepsia, que no es un efecto psíquico de la percepción,
    – sino un efecto sociológico de la sociedad sobre el individuo.
    – No es esta sensación que ahora tengo me cataleptiza,
    – sino la creencia general en que de antemano estoy de ser fehacientes los sentidos
    – es lo que me entrega «hipnotizado» a estos.
     
    5- La filosofía aristotélico-escolástica, al partir, sin hacerse cuestión de ello,
    (de la fehacencia de las sensaciones y de la extracción que en estas se hace de los conceptos)
    – resulta ser una filosofía de catalépticos,
    – esclavos psíquicos del «lugar común» y víctimas del lugar-comunismo.
    – En el hombre la verdad se da con un carácter puramente subjetivo de «sobrecogimiento»,
    – nombre descriptivo psicológico de lo que llamaron «evidencia».
     
    6- Briosa denominación de ese estar irremedia­blemente cogido, preso, «poseso», por una creencia.
    – La relación del hombre con su creencia y ante ella no es de libertad.
    – Es un «no poder menos» de creerla.
    – La creencia pe­netra en nosotros y se apodera de nuestra subjetividad
    – antes de que el contenido de la creencia sea visto o entendido.
    – No lo creemos, pues, porque nos es patente, perspicuo, entendido, sino, al revés,
    – nos parece patente, diáfano y con absoluto sentido, porque ya éramos sus prisioneros.
    – Se trata de un mecanismo psíquico, no de una relación propiamente intelectual.
    ………………………………………….
     
    7- Esta índole cataléptica de la «evidencia» es incompatible con la verdad teorética o conocimiento;
    – pero viene como anillo al dedo para explicar lo que es la auténtica fe religiosa;
    – por ejemplo, la pides de que se ocupan los teólogos cristianos.
     
    8- Santo Tomás y los demás teólogos andan sobremanera torpes en el planteamiento de la cuestión
    – sobre la consistencia de la fides en cuanto habitus del hombre.
    – Santo Tomás no sabe en qué dimensión del hombre colocar la fe en cuanto habitus in nobis.
    – Por un lado, la fe es «principium actus intellectus et ideo necesse est, quod fides»… «sitin intellectu sicut in subjecto» {Secunda Secun- dae, qu. 4, árt. 2).
    – Pero luego resulta que el intelecto no tiene en la fe la misión de entender —de inspicere—, sino solo de asentir en forma de adhesión; de suerte que, según el propio autor, fides non est virtus intellectualis {In III Sent., d. 23, qu. 2, art. 3, qu.a 3). Con esto Santo Tomás demuestra solo que ha perdido el tiempo aprendiendo con gran esfuerzo, porque es en sí noción bastante confusa, el término de Aristóteles «virtud dianoética».
     
    9- Hemos estropeado la fe:
    primero, haciendo de ella algo así como ciencia, y la ciencia es algo consustan­cialmente problemático;
    segundo, haciendo de ella en cuanto ciencia una de las cosas peores del mundo, que es la casi-ciencia,
    – y tercero, quitándole lo que le proporciona todo su vigor y su gracia, que es su ceguera.
    10- Frente a tan radicales confusiones en tema de tamaña importancia, conviene poner bien claro que
    – la filosofía no es más (tampoco menos) que teoría, y que teoría es una faena personal,
    – al paso que la «creencia» no es teoría, ni puede ser solo personal,
    – sino colectiva; más aún: incuestionada por el contorno social.
    – Ya en 434, S. Vicente de Lerins reconoce enérgicamente el carácter de efectiva «urgencia social».
    En este siglo XXI, el ecuatoriano Jaime Durán Barba hace uso político de lo aquí expuesto;
    – y Google lo utiliza para “hacernos el bocho” –decimos los argentinos.

    • oscar varela

      Tal vez sean los períodos históricos “estoico” y “barroco”
      (muy presentes en nuestros planteamientos)
      los que cuestan horadar para entender alguito del Proyecto Jesús.

  • M.Luisa

    He leído en diagonal un poco el artículo de Ortega en el que habla del Principio.   Pero en ese artículo el principio, en efecto, entiendo que  hay que enmarcarlo  en la línea del orden causal. En cambio en la estructura no hay orden causal, sino que   el principio se presenta como “origen” dentro del sistema.  En la estructura hay que hacer entrar lo físico  y lo físico se expresa  no de forma lineal sino funcional. De ahí la diferencia entre principio y origen

     

  • oscar varela

    En torno a “Principio”, “Fundamento”, “Razón” y “Prueba”
     
    1- “Principio» es aquello que, en un or­den dado, se halla antes que otro.
    – el uno es precedente o principio del otro, el cual es el siguiente o consecuente.
     
    2-  Pero en el orden lineal finito habrá un elemento que no tiene precedente o principio.
    – De ese ele­mento son todos los demás consecuentes.
    – Será, pues, principio radical o absoluto dentro del orden,
    – será primer principio.
     
    3- Los elementos que preceden a los que les siguen,
    – pero que a su vez son precedidos por otros,
    – pueden ser llamados «principios relativos» dentro del orden.
     
    4- Al pronto se juzgará que solo el «principio absoluto» es, en rigor, principio.
    – Pero adviértase que la noción abstracta de principio rechaza esa suposición,
    – puesto que su nota es «hallarse antes que otro».
    – Lo constitutivo del principio es, pues, que le siga algo, y no que no le preceda nada.
    – De este modo la noción de principio vale lo mismo para el absoluto que para el relativo,
    – y vale además para órdenes que no son de tipo rectilíneo finito; por ejemplo:
    * para un orden rectilíneo infinito en el cual no hay primer elemento,
    * o para un orden circular en que cada elemento es también antes que otro,
    – pero es indiferentemente primero, intermedio y último.
    …………………………
     
    5- Las proposiciones verdaderas forman un conjunto ordenado.
    – El orden radica en el carácter de verdad que las proposiciones exhiben,
    – quedando ordenadas de modo que la una sigue a la otra,
    – la verdad de la una “sigue” a la verdad de la otra;
    – aquélla es el principio de la verdad de esta, y esta es la consecuencia de aquella.
     
    6- ¿Por qué el orden tiene –tradicionalmente- un primer principio?
    – Hace falta que haya un comienzo en el que esté ya “todo el carácter «verdad
    – que va a fluir y llenar toda la serie,
    – que va a «hacer» verdaderas todas las demás proposiciones;
    – la una es fundamento de la verdad de la otra, y
    – que esta está fundada en aquella.
     
    7- También en lugar de «principio» o de «fundamento», podemos decir razón.
    – El orden lógico está articulado en el «juego» de razón y consecuencia.     
    – También podemos decir: la «prueba» de una proposición.
    – De modo que «ser verdad», «ser consecuencia» y «ser probado» son lo mismo.
     
    8- Pero en el extremo de la serie nos encontramos con proposiciones
    (los «primeros principios»)
    – que no son «consecuencias», que no son «probados», que no tienen «razón».
    – ¿Qué significa esto? Sin duda, una de estas dos cosas:
    – o que son verdad en un sentido distinto del hasta ahora fijado,
    – o que no son verdad.
     
    * SI LO PRIMERO: que los «principios» del orden lógico son proposiciones verdaderas,
    – con una verdad que no es «razón» ni «prueba», que no tienen «funda­mento»,
    – que no son, por tanto, razonadas ni razonables.
    – Esta nueva forma de «ser verdad» suele expresarse diciendo que
    – son «verdades por sí mismas», esto es, no por una «razón»; que son evidentes.
     
    9- Y ya tenemos dos sentidos del término «verdad» totalmente extraños uno a otro:
    – verdad como razón y
    – verdad como evidencia.
    …………………………
     
    10- SI LO SEGUNDO: que los «primeros principios» no sean verdad.
    – Esto no implica que sean falsos; dice tan solo que son indiferentes a su propia verdad;
    – que no necesitan ser por sí verdaderos.
    – ¿Qué pueden ser entonces?
    – Téngase presente que lo decisivo en un «principio» es que tenga consecuencias,
    – no lo que él sea por sí,
    – sino que con él se pueda probar otra proposición.
    – En este sentido, lo que constituye a un principio no es su verdad propia,
    – sino la que él produce;
    – no es su condición inmanente, «egoísta», de ser por sí verdadero,
    – sino su virtud transitiva, «altruista», de veri-ficar otras proposiciones,
    – de suscitar en ellas el carácter de «verdad».
     
    11- En esta doctrina cabe, pues, que los primeros principios no ne­cesiten ser verdaderos,
    – sino simplemente «admisiones», supuestos libres que se adoptan,
    – no por interés alguno hacia ellos, sino para «sacar» de ellos consecuencias,
    – para que sean razón de lo que sigue,
    – para probar todo un mundo de proposiciones que de ellos se pueden de­ducir o derivar.
    ……………………

  • Román Díaz Ayala

    Jorge:

    Cuando queremos descubrir un concepto nos vemos en la obligación de razonar antes. Es un principio válido tanto para la filosofía como para la ciencia y, en general, para todos los oficios de pensar. Se habla del pensamiento líquido porque hoy la sociología lo ha ido invadiendo todo en el orden del pensamiento (Sygmunt Bauman y su concepto de modernidad líquida) También es por ello que te aplaudo en haber aceptado el desafío que supone hoy la conciliación entre la ciencia y la fe. Nunca he sentido tales necesidades, pues la ciencia me ha llegado, siempre a nivel informativo y no profesional o académico, como un añadido a mi fe. Hablo de ciencia en término de disciplina científica.
    Pero hay algo más que el debate entre la teología y una sociedad adicta a los dogmas científicos y carnalmente tecnológica. Se trata de entender y valorar la Revelación Divina. Creo que tal es el esfuerzo que hace el autor en esta entrega de Gonzalo Haya.

    La teología que se practica es un destilado filosófico, una ciencia disciplinar, y no una fuente de información y de saber. Es decir, que tiene que entenderse como una ciencia, pero “el don de ciencia”, ofrecido por Dios a los seres humanos dentro de unos designios salvíficos. Esa ciencia es para establecer correctas relaciones doblemente importantes con Dios y con los demás seres humanos, y por necesidad también con una cultura dada.

  • M.Luisa

    LAS COSAS Y SU SENTIDO 

    Me he fijado más abajo con un escrito que lleva  este enunciado,  insertado ayer por Óscar, sobre el cual  hago esta breve reflexión deteniéndome sólo en sus dos primeros puntos

    1- Hay dos castas de hombres: los meditadores y los sensuales. Mi opinión: dualismo puro. Veamos por qué

    No hay la menor duda de que somos seres sensuales, pero ¿acaso somos sólo eso?  Acaso un meditador para llegar a serlo ha tenido que desconocer o por imposición ignorar  ese aspecto natural de su realidad?

    O, no será  mejor que, aupándose  en él es cuando surge, emerge,  su verdadera esencia? La esencia  que le manifiesta  esta dimensión de profundidad en la que toda  meditación  consiste?

    De los estados se sale,  a las esencias se llega.

    Por tanto, en ese surgir, en este emerger, como digo,  lo mejor que describe  este proceso    unitivo   es la/  2. Estructura, pero entendida no como un conjunto, un conjunto  de cosas  sino como el reverso de aquel  constructo que hay que construir, el cual en sus elementos está la razón de ser del mismo sistema. Es decir, del sistema constitucional en el que consiste la realidad humana, tanto la de los meditadores  como la de los sensuales, para decirlo ateniéndome al propio enunciado. Lo que hay no son castas, ni estratos, ni grados, sino realidad humana.

    Una breve reflexión con  mirada crítica sobre el dualismo  del presente  artículo que me imagino es de Ortega y Gasset.

     

    • Isidoro

      Yo me imagino que a lo que se refiere Oscar – Ortega (¿), es a que hay personas racionalistas y personas “instintivas. Que es lo que decía Oscar, (¿de Ortega?), de que hay personas meditativas y sensuales.

      (Yo lo de “sensuales” lo interpreto como “estéticos”, que se fían mucho de su instinto sapiencial interior). Es lo mismo de “clásicos” y románticos, y lo de platónicos y aristotélicos).

      Por eso insisto en que todos somos iguales pero muy diferentes, y eso casi siempre nos viene “de dentro”.

      • M.Luisa

        Claro, Isidoro, que hay personas cuyo modo de ser es racionalista y otras personas cuyo modo de ser es instintivo, pero esto no hace sino reconocer la dualidad en la que desde los inicios de la filosofía se asentó el pensamiento europeo.

        Si se habla de estructura, ésta no se la supone más que dentro de un todo modal, no cuando el sentido, el ser haya dividido esta realidad. La estructura siempre lo es de la realidad o del todo de una realidad y en este caso es de aplicación humana. De ahí que tanto el ser humano que se revela como persona racionalista o el ser humano que se rebela como persona sensualista poseen, de partida, la misma estructura.

        Ahora bien, pienso que la estructura no se define por un conjunto de cosas que se relacionan porque de ser así prevaldría nuestro juicio antes de que sus elementos la determinasen. Resulta equivoco pensar que las cosas trabadas en una relación formen una estructura. Pienso que la cuestión ha de considerarse a la inversa. La trabazón, si se quiere emplear ese vocablo, no designa un orden relacional entre los elementos sino respectivo entre ellos. Es decir, no se trata de una relación vista desde fuera, sino respectiva y sistemática considerada desde dentro.

  • Jorge Felip Fernández

    A los universales los miro con desconfianza, pues desde la biología la naturaleza suele hacer numerosas excepciones a las reglas generales, como abundan en las reglas de la gramática. ¿Todos los humanos tenemos conciencia moral? ¿voz interior que resuena para el bien? ¿arquetipos fijados en nuestra mente que operan para el bien, la verdad, la belleza, …? ¿hay un río fuera de nosotros que nos conduce a la completud humana, hagamos lo que hagamos? ¿hay un espíritu que guía nuestro vivir? ¿somos ontológicamente constituidos por lo sobrenatural para lo trascendente? Pues …, a mí me parece que estas proposiciones que pretenden ser universales no son coherentes con la realidad, sino que más bien se compadecen con nuestras creencias y deseos que con lo que hay. Las excepciones a cada una de ellas son tan numerosas que difícilmente pueden sostener universales. Y sí, pongo el acento en las excepciones porque me encanta la diversidad humana, la maravillosa indeterminación de la vida y su evolución aleatoria impredecible e imprevisible.

    El veloz avance del conocimiento científico junto con las nuevas tecnologías y los demás saberes, nos están arrastrando a un futuro que ya está aquí, y que resulta imprevisible. Muy pocos se atreven a dar un pronóstico de lo que sucederá en unas decenas de años. Se están creando comisiones interdisciplinares, para dictar leyes que impidan que el uso de tecnologías nuevas se vuelva contra el ser humano individual y colectivo. Con todo ello conservo la esperanza, porque “creo” que Dios sigue implicado en nuestra historia y construyendo con y por nosotros el futuro. Pero en esto tampoco hay determinación pues el modo de actuar de Dios nunca ha sido rectilíneo sin desviaciones, pues cuenta con nuestra libertad y con lo que hagamos. No es un río que nos arrastra queramos o no hacia la plenitud o la meta final, sino más bien aleatorio e imprevisible, tal como lo es la evolución del Cosmos y de la Vida. Y por ello es tan maravilloso y diverso, pero creo también que en el azar y el caos siempre hay un resto en la dirección adecuada, que nos “salvará” a todos los demás, alcanzando algún día la plenitud sin exclusiones junto a Dios.

    • Román Díaz Ayala

      A pesar de todo lo que dices, de ceñirte a “reglas generales” como las de la gramática, para bajarte luego a la biología y que no encuentras más universalismo que en “la realidad”, La terca realidad que pone en jaque nuestras generalizaciones, ¿Dónde poner los fundamentos? Un científico, y hasta un filósofo te diría que que el principio de no contradicción es la base de la racionalidad.
      ¿Nos vamos entonces al pensamiento light, el de buscar una razón suficiente? La de convertir todo en materia de opinión, lo cual prescinde o niega en el fondo de que exista una verdad.
      Luego, claro, ya se puede hacer tesis, una tesis cualquiera y personal, pero que además de válida tiene que ser aceptable, porque los interlocutores validan también sus propias opiniones en un consenso generalizado.
      Por ese camino resulta muy problemático conciliar la ciencia y los principios de la fe revelada. Podremos conjeturar tan solo.
      Es mi opinión.

      • Jorge Felip Fernández

        Cualquier cosa sobre cualquier tema es opinable, aunque no todo lo que se dice guarda coherencia con la terca realidad. Pero no con respecto a una realidad metafísica pensada o imaginada, sino con la realidad que percibimos y experimentamos científica o vivencialmente. La Ciencia intenta ceñirse al máximo y con rigor metodológico a esa coherencia, lo vivencial no tanto y a veces pasa de ello, hasta incluso retorcer la realidad tanto como para expresar las ideas que sugieren las vivencias. Es difícil “opinar” sobre las conclusiones de la ciencia, pues para contradecirla necesariamente hay que emplear sus métodos. Esa es la ventaja de la ciencia, su rigor metodológico. De ninguna manera pienso que toda opinión ni tampoco lo opinable tiene igual validez ni mucho menos aceptable, precisamente por su grado de coherencia con la terca realidad. Y lo pienso aceptando el pensamiento posmoderno light, líquido, fluido, …, que prescinde de verdades absolutas, incluso de principios o fundamentos racionales universales, incluido el principio de no contradicción. Pues este es un instrumento metodológico, no un principio universal entre otras razones porque vivimos cargados con ellas, sino que se trata de un instrumento que simplifica las cosas.

        ¿Por qué razón una posición filosófica de pensamiento líquido va a dificultar una conciliación entre la ciencia y la fe? Opino al contrario, que la facilita ¿Necesitamos absolutos y principios para hablar de Dios, para hablar de Jesús y su Causa? En mi opinión no es necesario, no es necesario remontarse a la metafísica, ni tampoco a principios morales absolutos, basta con una ética de máximos. Y como la ciencia tampoco emplea estas cosas, pues ambas están más cerca que en el siglo de la modernidad, en el que se vieron contrapuestas.

    • Isidoro

      Amigo Jorge, la diversidad humana, es enri-quecedora y maravillosa. Pero hay una diversidad que es la de la imperfección, y esa ya no lo es tanto.
      “Todos los matrimonios felices lo son de la misma manera, los infelices, lo son cada uno de una forma distinta”, decía, creo, Dostoieisky, en una de sus novelas.
      El psicólogo, tiene que compaginar un modelo universal de la mente humana, con su práctica clínica, en que cada paciente tiene sus peculiaridades.
      El hombre perfecto, maduro, autorrealizado, es muy similar a otro similar. Pero los que nos quedamos por el camino de la autorrealización, cada uno cojeamos de un modo distinto. Esa diversidad, no es buena ni deseable.
      La verdad es una, el error amplísimo. Dos y dos son cuatro: muy aburrido. El error va desde 0, a infinito.
      En ese sentido, cuando hablamos de la “naturaleza humana” en general, hay que hablar del estándar, del modelo. La ciencia es generalizar, los casos particulares son para los coleccionistas de sellos. Es la diferencia entre la an-tropología y la etnografía.

      Respecto a lo del río con la corriente que nos arrastra, es una forma de hablar de las Leyes Generales del Universo, que conduce a este, desde una masa informe de energía, hasta el surgimiento de inteligencia y autoconciencia desde la misma materia. (¿Ha surgido la inteligencia desde unos simples átomos, por casualidad?: Para mí parece dudoso).

      Leyes generales del Universo, que algunos consideramos como quizás probablemente, una epifanía o manifestación del Dios Creador, (= panenteísmo), que no excluye la posibilidad de una segunda Revelación explícita, la de la fe.

      • Jorge Felip Fernández

        Es propio de la ciencia como dices el generalizar, formular leyes, construir modelos que simplifiquen las cosas facilitando su comprensión. Pero nada de todo ello es absoluto y definitivo, sino al contrario provisional y sujeto a revisión. Los modelos y las leyes funcionan hasta que dejan de funcionar, por ejemplo, las leyes newtonianas aplicadas a nivel cuántico o éstas aplicadas a los agujeros negros, se buscan entonces nuevas generalizaciones, por lo general más amplias que engloben las anteriores como casos particulares. Algunos científicos, pienso que con razón, “creen” que estamos lejos del conocimiento científico de la realidad completo y definitivo, otros creen tenerlo al alcance de la mano. No lo sabemos.

        Algunos modelos y leyes tienen un alto grado de probabilidad y confianza, otros no tanto. Si en la Física suele ser de grado muy alto en su registro de medidas o datos, no pasa lo mismo con la Biología o menor aún cuando se trata del comportamiento humano o de establecer modelos de salud psíquica, o de mente-cerebro, pues aquí queda mucho más por conocer que lo que conocemos, y por consecuencia faltan datos suficientes para formular leyes, modelos o patrones éticos, más o menos coherentes y ajustados con la realidad.

        Las leyes éticas no derivan del conocimiento, sino de conceptos e ideas tales como la Ley Natural, o la Naturaleza Humana, o creencias religiosas, …, formuladas por un grupo de opinión que produce generalizaciones, con la pretensión de que “todos” las cumplan. No las proponen por consenso de una ética de mínimos para la convivencia pacífica, sino como normas de obligado cumplimiento. ¿Voluntad de poder? Este modo de proceder margina y discrimina amplios colectivos que no se ajustan ni pueden ajustarse a “sus leyes”.

        Hablas de la uniformidad de la perfección humana. Esto es una generalización ciega, pues ¿hay alguien perfecto? Y si no hay nadie ¿cómo puede hablarse de una tendencia innata en todos los seres humanos? A mí la uniformidad humana no me gusta, aunque sea perfecta, y suelo pensar que a Dios tampoco, prefiere la identidad individual, libre y diversa, dado que lo que se da es que junto a las bondades en diverso grado que se derivan del amor y la compasión, también hay sombras con las que lidiar, comprender y fortalecernos.

        • Jorge Felip Fernández

          ¡Ah! Me falta decir que los que queremos fortalecer lo humano, la bondad y la dignidad humana, …, mejorar las condiciones de vida para todos sin “descartes”, …, pues claro que debemos de unir fuerzas y formular derechos y leyes, precisamente ejerciendo el poder contra los que quieren destruirlo, o mantener privilegios de un grupo contra los otros.

        • Veronica pojmaevich

          “El mecanicismo Laplaciano expulsó a Dios definitivamente de la explicación científica por considerarlo una hipótesis prescindible. El universo laplaciano es un mecanismo de relojería eterno e increado.” Denise Najmanovich (epistemóloga) en “Mirar con nuevos ojos. Nuevos paradigmas en la Ciencia y pensamiento complejo”. El paradigma de la complejidad puede aunar las ciencias duras, las sociales (donde no se pueden aplicar los métodos del positivismo) y todas las demás formas de percibir y significar la Realidad, incluídas las religiones y diferentes saberes culturales o concretos.
          “Un filósofo no es solamente alguien que inventa nociones, también inventa maneras de percibir” Gilles Deleuze.
          Hay un territorio, la Realidad en Si, la Verdad, la Talidad y construimos mapas para percibirla. Está la fenomenología del aquí y ahora de un sistema complejo auto-organizándose espontáneamente momento a momento; Plantea Denise un dispositivo de indagación con ajuste de parámetros de visualización y visibilización, sistema de enfoque plural, movilidad del punto de vista y multidimensionalidad; tener una multiperspectiva de exploración con creación de itinerarios y configuraciones diversas. Entonces para percibir lo más fielmente el territorio debo tener en la cabeza múltiples modelos, por ello la importancia del pensamiento abstracto, propio de alguien que puede crear un concepto o un modelo, pero a su vez mucha información de todo tipo concreta; para no hacer que encaje la fenomenología en un único modelo que tenemos en la mente para percibirla, sino captarla ampliamente y tener amplitud de recursos para intervenir en ella, asertivamente.
          Yo no creo que nadie llegue a la perfección, como se plantea en las religiones con la distinción de bueno, malo, bien o mal; hay una complejidad en cada persona con aspectos claros y otros oscuros; citando a Jesús “¿por qué me llamas bueno, solo Dios es Bueno”, el pozo de la sabiduría, verdad, perfección, bondad es profundísimo, siempre hay capas que depurar, aunque estés iluminado, la iluminación no tiene fondo. Entonces en cada cosa para mi hay algo esclarecido o útil y algo oscuro o descartable; por ello valoro todas las escuelas de psicología porque TODAS tienen conceptos útiles que me sirven, y otros que no tanto por mi propia personalidad será (lo que yo descarto quizás para otro es super útil); ahora Thich diría “no hay nada descartable”, en el compost está la flor implícita, todo se puede transformar.
          Yo soy pro, a full, de una democracia profunda: o sea la voz de TOD@S hay que integrar en las decisiones, pero por ejemplo en un accidente, alguien lúcido, asume el liderazgo y muy probablemente no va a ser democrático sino autoritario: “Rápido vos flaco sacá rapídisimo a la señora de la parte de atrás del auto, vos allá frená el tránsito y yo saco a la niña antes de que explote el auto”. No hay tiempo de consenso….y esto ejemlpifica el paradigma de la complejidad.
          Quiero expresar que para mi son importantes los constructos de fenomenología, complejidad y existencialismo, estamos siendo, hay una auto-organización constante, una impermanencia. Claro que para mí se pueden desarrollar funciones humanas que llevarían a la Humanidad a una mayor armonía: la inteligencia se puede desarrollar, la creatividad-imaginación se puede desarrollar, la intuición-espiritualidad-sabiduría se puede desarrollar, la empatía, compasión, que posibilita la fertilización cruzada se puede desarrollar; entonces habrían opiniones más esclarecidas y decisiones más asertivas y resultados más armónicos. Dentro de lo que puedo creer hoy y opinar hoy, Dios no nos va a resolver las cosas mágicamente ni la plenitud está en el más allá; nos esclarecemos, purificamos para ser mejor canal para Dios como dice Julia Cameron en el camino del artista (promoviendo círculos de creatividad, sin jerarquías, desde pares); Jesús decía “mi padre me revela todo, el Espíritu Santo les revelará” y en este sentido yo en particular he encontrado en el zazen una forma muy efectiva para esclarecerme, para purificar el canal intuitivo, por ello siempre estoy ávida de aprender porque encuentro por fuera de mi identidad actual, nuevos recursos que integro y me amplían en mis capacidades.
          Si no es Dios quien me revela, sino que todo ya vino conmigo y puede manifestarse como plantean los budistas, no puedo evitar sentir que hay un Dios que creó todo para que se fuera desplegando pero no deterministamente para mi, sino que está atento segundo a segundo, para inspirarnos, es el Dios vivo que acompaña y sugiere permanentemente, “Mira que le mira” decía Sta. Teresa, es un diálogo y una construcción conjunta si sabemos intuirlo, descubrir y descifrar ese otro lenguaje, idioma, simbolismo que aparece adentro y afuera.

          • Veronica pojmaevich

            Y cómo deducción se desprende según mi cosmovision q Jesus es un dedo q señala la luna.

  • carmen

    Fíjense si la iglesia ha ido hacia atrás.

    Cuando tenía 19 años, o sea, en el 72, estuve en un colegio mayor de mis monjas. Hacían actividades y tal. Y una noche, dándome una vuelta por el lugar donde se hacían a ver qué encontraba, vi a un grupo muy atento a alguien que hablaba. Me puse al final. El señor estaba diciendo algo sobre el origen del ser humano y el pecado original. Siempre me han gustado estos temas. Y escuché. Ante mí sorpresa estaba diciendo que como todo el mundo sabe, de Adán y Eva nada, que parecía ser que no se qué de un grupo de África y…no me pude callar. Con 19 años era una kamikaze total. Entonces, pregunté, eso del pecado original como fue? Se pudieron todos de acuerdo? Y claro, todos nos tronchåbamos, incluso ese señor que hablaba.

    Vale. Pues casi cincuenta años después,mi amigo Paco el cura, al que adoro, vuelve a Adán y Eva. Y no es un indocumentado. Lo he tenido de alumno. Es de lo más brillante que he tenido. Bueno, y la iglesia lo sabe. Le quisieron dar una beca en Comillas, pero dijo que no, que él en Murcia.

    Explicación que se me ocurre? Pues PabloVI , heredero del concilio Vaticano II y Juan Pablo II. Ultraconservador. Y de reinado larguiiiiiisimo. Y además, santo.

    Si. La iglesia perdió una oportunidad de oro. No juzgo a nadie. Sus razones tendrán todos los teølogos que en el mundo han sido para guardar silencio. Pero se perdió una oportunidad enorme. Porque los vientos eran propicios. Había una inquietud por estos temas enorme.

    Y ahora? No sé. El tiempo dirá. No creo que haya voluntad de cambio, porque el cambio tiene que ser desde la base, como este señor que hablaba del pecado original. Y de ahí en adelante. Para eso hay que tener un ligero respaldo de la iglesia oficial, porque si no es así, los teølogos callan. Saben cómo se las gasta el vaticano.

    En fin.

    Ya me callo.

    Ha sido al leer a Santiago. Me ha venido todo esto a la cabeza.

    Buen día.

  • Román Díaz Ayala

    Comprendo tu razonamiento en torno a lo del fin último, pues como siempre la complejidad de subjetividades al abordar un tema nos lleva por diversos derroteros. Isidoro apuntaba a la sociedad humana (La historia de la humanidad y la del universo, escribía)y para ello, según su estilo, hacía cita de T.S. Eliot, quien, al parecer, pue no conozco al autor, hacía referencia al “telos” de los griegos (fin, objetivo, propósito, entendidos en un sentido individual) Total, que volvemos a esa apocalíptica general con que está transido el pensamiento moderno.
    Resulta algo difícil analizar y comentar los trabajos de Gonzalo Haya sobre esta obra de Moingt aunque es de agradecer la iniciativa. Fíjate que en un breve artículo tiene que condensar un capítulo de aproximadamente 120 páginas, donde el autor tiene tiempo para matizar de forma sosegada todas sus afirmaciones, y explicar conceptos.
    Yo, por ejemplo, no alcanzo a razonar el método seguido para confrontar una época apostólica y otra dogmática en forma de dos tradiciones, y esto remontándonos tal vez a los siglos tercero o cuarto. Oscar Varela en uno de su comentarios cita a Hipólito Romano trayendo aquí a Eduardo Hoonaert, es decir, para los años del siglo III.
    Por otro lado, sigue siendo válida la diferenciación entre la época de los Apóstoles (el Colegio de los Doce) y la “época apostólica”, la de los “Padres Apostólico”, que son un grupo muy nutrido de escritores que se suponen trataron en vida a los Apóstoles. Es muy difícil y sin una previa explicación válida situar la autoría de algunos textos novotestamentarios en esa segunda generación, o ya en el siglo segundo, sin ningún contacto con la autoría “canónica” de los Apóstoles.
    Podemos hablar, por supuesto, de “tradiciones”, con minúscula, y darle validez a su existencia, ¿Pero a qué obedece contraponer la fe apostólica que “no comportaba ni fe ni dogma” con lo que vino después. ¿Es que la comunidad más inicial y primitiva no estaba inmersa en su religión estando en contexto judío, y sus verdades profesadas no eran por revelación, es decir, dogmáticas?
    Podría continuar con este tipo de interrogantes, a pesar de que comprendo y admiro el esfuerzo de toda una vida para adecuar los contenidos de la fe al desafío de una cultura imperante, pero necesito más información del autor antes de sacar mis propias conclusiones. Llegar a una nueva conciencia social cristiana dentro de la sociedad de entonces que abarcaba al Imperio Romano y sus periferias( Persia, por ejemplo) y dar respuesta a las filosofías en que se asentaban fue algo más e incluso distinto a un “cambio de chaqueta doctrinal”

  • Santiago

    Aprovecho que vosotros habéis tocado el tema de nuestro “último fin”  para poder expresar mi opinión puesto como dice un amigo mío “para allá vamos todos”

    Y es que en todas nuestras acciones deliberadas el ser humano siempre obra “por un fin”. El fin es la primera de las causas. Pero el ser humano NO es un ser natural. Su último fin no puede ser lo meramente natural. Si el ser humano fuera natural carecería de necesidades espirituales, no echaría de menos nada, sólo aspiraría a satisfacer sus necesidades biológicas y concretas, no desearía nada más que lo qué hay en el mundo tal y como lo hay, lo que desea lo conseguiría ipso facto, el mundo no sería distinto a el.

    Pero el ser humano es distinto del mundo en que vive.No es concreto. Las posibilidades que el mundo le ofrece tampoco le satisfacen plenamente.Por eso la verdadera satisfacción humana NO es de índole biológica sino espiritual. El gozo humano es dar y darse. Es amar y proyectarse en los otros.

    La naturaleza espiritual del ser humano es su misma realidad ontológica. El ser humano no existe en plenitud para esta efímera vida sino que aspira a una vida permanente que le conceda perpetua estabilidad. Es por eso que su último fin ha de ser espiritual, sobrenatural y trascendente. Entonces y solo entonces encontrará el ser humano toda la plenitud a la que aspira en esta vida. Este fin último sólo puede estar en la trascendencia del mismo Dios.

    un saludo cordial

    Santiago Hernández

    • carmen

      Santiago. No me asuste. Cómo que el ser humano no es natural? Pero si usted es médico. Sabe cosas del cerebro y tal.
      A ver si va a tener razón mi compañero y amigo el cura Paco. Un día entré a su clase, eso era algo frecuente porque teníamos nuestras cosas en el aula del grupo del que éramos tutores, y siempre se olvidaba algo. Así que llamo , entro y me dice, anda, dile a estos críos para que sirve el bautismo, es una cooooosaaaa, no saben naaaaada. Entonces les dije con cara de buena: nos quita el pecado original. Veissss? Toooodo el mundo lo sabe, menos vosotros. Los críos ya empezaron a reírse. Y le pregunté, oye, qué es eso del pecado original. Pues es querer ser como dios…!! Tronó. Un acto de sobeeeerrbia, dijo descompuesto.
      Cómo dios? Dije. Lo que me faltaba a mí, bastante tengo con lo que tengo. Así que yo no tengo de eso. Jamás se me ha ocurrido ser como dios.
      Y salí corriendo, por si acaso.

      Y ahora me dice usted que la finalidad del ser humano es la unión con Dios?
      A ver si va a tener razón el cura Paco. A ver si lo que queremos es ser como dioses. Uuuuuufffffff.

      Supongo que estará bautizado. Creo que esa idea la quita el bautismo.

      Por cierto, lleva una carrera meteórica. Ya es director de los museos catedralicios de toda España y le han hecho algo más que cura, no sé, puede ser canónigo?
      Se lleva una semana con mi hijo mayor. Su padre fue muchos años compañero mío y estábamos embarazados a la vez. Adoro al cura Paco.
      Y además sabe mucho de estas cosas.

      Buen día.

      • Santiago

        El ser humano no es natural en cuanto a que no es mera biología como los irracionales. La razón nos hace comprender nuestra realidad en la que vivimos. Nos hace ver que vinimos a existir y que no solamente tenemos que ganarnos la vida, sino que tenemos un fin y un último destino y que nos movemos hacia el.

        Esta dualidad del ser humano que es biológica y espiritual no es equitativa pues la verdadera y última satisfacción humana no es sensual sino espiritual. El gozo es del espíritu.

        Pero no podemos realizarnos totalmente en esta vida pues la felicidad completa y permanente que ansiamos se nos escapa de la mano. El placer humano llega y desaparece al instante. No existe estabilidad sino todo lo contrario.

        La imperfección nos acompaña desde que nacemos. No es que carguemos con la culpa del primer pecado, pero no tenemos al principio, el privilegio de la gracia y arrastramos esta imperfección de nuestro ser de la misma manera que un bebé de madre adicta a las drogas, nace adicto sin su culpa, pero la adicción del bebé, aunque inculpable es real y heredada y ha de ser tratada médicamente para evitar un mal mayor.

        Nosotros como nacemos con la imperfección y la tendencia al desorden -hay que estudiar la psicología infantil para darse cuenta- tenemos que recibir una ayuda que nos haga participar de la vida verdadera, y por eso tenemos que nacer al espíritu por medio de la gracia de Dios, puesto que sólo en Dios podemos realizarnos con PLENITUD. La felicidad del mundo es inestable y no es permanente. Nada vale “ganar todo el mundo” y perder el alma. Solo Dios puede garantizarnos la felicidad total y permanente, que es la única que buscamos y que se identifica con nuestro último destino.

        Un saludo cordial
        Santiago Hernández

        • Román Díaz Ayala

          En el mismo orden de cosas con que empiezas tu reflexión, hasta el mismo José Ortega y Gasset, que es filósofo y no teólogo, ve en el ser humano una “sobrenaturaleza”, la cual establece esa diferencia en lo “biológico” de lo que hablas. Corresponde al campo de las circunstancias constitutivas de nuestros yos. Le da pie para hacer un trabajo sobre la técnica con el cual Oscar Varela hizo un excelente taller en Atrio que seguí con muchísima atención. Está claro que Ortega no pertenece a la New Age.

        • carmen

          Ay Santiago.
          Me encanta.
          Lo veo a usted tan convencido…
          Ha leído el artículo del señor Osés?

          Yo me siento absolutamente natural. Le aseguro que un bebé nace límpio,lo que sucede es que la vida no es fácil. Y la mente humana supercompleja. Y los primeros años de vida, definitivos.
          Me hace gracia el dogma de la Inmaculada Concepción de la virgen María, nací tan inmaculada como ella. Que luego me haya equivocado millones de veces, sin duda. Pero cuando nací, nací tan inmaculada, tan sin culpa, como ella. Y mis hijos. Se lo aseguro. Eran tan bonicos…y mis nietos, o sea, fijo. No están contaminados. Lo que sucede es que la vida no es fácil. Y la sociedad que hemos construido entre todos, a veces destruye a las personas. Pero seguimos luchando.
          Me ha gustado lo que ha dicho el señor Osés. Creo que está asombrado de creer a veces y otras no. Y de entender a los que no creen. Me ha llenado de ternura. Debe de ser todo un descubrimiento. La palabra creer supongo que hace referencia a creer que existe un Dios. Pero el problema sería en qué Dios.
          Le entiendo a usted perfectamente. Y si usted no tuviese esa idea de que está en posesión de la verdad absoluta, también me entendería a mí.
          En fin.
          Siga así. No cambie ahora. No trae cuenta entrar a estas alturas en un mundo de dudas.
          Cuídese.
          Y no, usted no tiene la arrogancia de Ortega. Gracias a Dios. De ser así ni me contestaría. Para mí era un ser soberbio y misógino. Pero claro…
          Un abrazo.

        • Santiago

          Gracias queridos amigos por vuestros interesantes y diversos comentarios. No puedo extenderme ahora pero trataré de hacerlo en cuanto me alcance el tiempo.
          Un saludo cordial y especial saludo en el día de NS de la Esperanza de
          Santiago Hernandez

  • oscar varela

    LAS COSAS Y SU SENTIDO
     
    1- Hay dos castas de hombres: los meditadores y los sensuales.
    – Para éstos es el mundo una reverberante superficie:
    – su reino es el haz esplendoroso del universo.
    – Aquéllos, por el contrario, viven en la dimensión de profundidad.
    – Como para el sensual el órgano es la retina, el paladar, las pulpas de los dedos, etc.,
    – el meditador posee el órgano del concepto.
    – El concepto es el órgano normal de la profundidad.
     
    2- Una estructura es una cosa de segundo grado,
    – un conjunto de cosas o simples elementos materiales, más un orden
    – en que esos elementos se hallan dispuestos.
    – Es evidente que la realidad de ese orden tiene un valor,
    – una significación distintos de la realidad que poseen sus elementos.
     
    3- Este fresno es verde y está a mi derecha:
    – el ser verde y el estar a mi derecha son cualidades que él posee,
    – pero su posesión no significa lo mismo con respecto a la una, y a la otra.
     
    4- Cuando el sol caiga por detrás de estos cerros,
    – yo tomaré una de estas confusas sendas abiertas como surcos ideales en la alta grama.
    – Cortaré al paso unas menudas flores amarillas que aquí crecen
    – lo mismo que en los cuadros primitivos, y
    – moviendo mis pasos hacia el Monasterio, – dejaré el bosque solitario,
    – mientras allá en su fondo vierte el cuco sobre el paisaje su impertinencia vespertina.
     
    5- Entonces este fresno seguirá siendo verde,
    – pero habrá quedado desposeído de la otra cualidad, no estará ya a mi derecha.
     
    6- Los colores son cualidades materiales;
    – derecha e izquierda, cualidades relativas que sólo poseen las cosas en relación unas con otras.
    – Pues bien, las cosas trabadas en una relación forman una estructura.
     
    7- ¿Cuán poca cosa sería una cosa si fuera sólo lo que es en el aislamiento?
     ¡Qué pobre, qué yerma, qué borrosa!
    – Diríase que hay en cada una cierta secreta potencialidad de ser muchas más,
    – la cual se liberta y expansiona cuando otra u otras entran en relación, con ella.
    – Diríase que cada cosa es fecundada por las demás;
    – diríase que se desean como machos y hembras;
    – diríase que se aman y aspiran
    – a maridarse, a juntarse en sociedades, en organismos, en edificios, en mundos.
     
    8- Eso que llamamos «Naturaleza» no es sino la máxima estructura
    – en que todos los elementos materiales han entrado.
    – Y es obra de amor naturaleza, porque significa generación,
    – engendro de las unas cosas en las otras,
    – nacer la una de la otra donde estaba premeditada, preformada, virtualmente inclusa.
    …………………………
     
    9. Cuando abrimos los ojos,
    – hay un primer instante en que los objetos penetran convulsos dentro del campo visual.
    – Parece que se ensanchan, se estiran, se descoyuntan como si fueran de una corporeidad gaseosa
    – a quien una ráfaga de viento atormenta.
    – Mas poco a poco entra el orden.
    – Primero se aquietan y fijan las cosas que caen en el centro de la visión,
    – luego las que ocupan los bordes.
    – Este aquietamiento y fijeza de los contornos procede de nuestra atención que las ha ordenado,
    – es decir, que ha tendido entre ellas una red de relaciones.
    – Una cosa no se puede fijar y confinar más que con otras.
    – Si seguimos atendiendo a un objeto éste se irá fijando más
    – porque iremos hallando en él más reflejos y conexiones de las cosas circundantes.
    – El ideal sería hacer de cada cosa centro del universo.
     
    10- Y esto es la profundidad de algo:
    – lo que hay en ello de reflejo de lo demás, de alusión a lo demás.
    – El reflejo es la forma más sensible de existencia virtual de una cosa en otra.
    – El «sentido» de una cosa es la forma suprema de su coexistencia con las demás,
    – es su dimensión de profundidad.
    – No, no me basta con tener la materialidad de una cosa,
    – necesito, además, conocer el «sentido» que tiene,
    – es decir, la sombra mística que sobre ella vierte el resto del universo.
     
    11- Preguntémonos por el sentido de las cosas,
    – o lo que es lo mismo,
    – hagamos de cada una el centro virtual del mundo.
     
    12- Pero ¿no es esto lo que hace el amor?
    – Decir de un objeto que lo amamos y decir que es para nosotros centro del universo,
    – lugar donde se anudan los hilos todos cuya trama es nuestra vida, nuestro mundo,
    – ¿no son expresiones equivalentes?
    – ¡Ah! Sin duda, sin duda. La doctrina es vieja y venerable:
    – Platón ve en el «eros» un ímpetu que lleva a enlazar las cosas entre sí;
    – es —dice— una fuerza unitiva y es la pasión de la síntesis.
    – Por esto, en su opinión, la filosofía, que busca el sentido de las cosas,
    – va inducida por el «eros».
    – La meditación es ejercicio erótico.
    – El concepto, rito amoroso.
    …………………………
     
    13- Un poco extraña parece, acaso, la aproximación de la sensibilidad filosófica
    – a esta inquietud muscular y este súbito hervor de la sangre que experimentamos
    – cuando una moza valiente pasa a nuestra vera hiriendo el suelo con sus tacones.
    – Extraña y equivoca y peligrosa, tanto para la filosofía como para nuestro trato con la mujer.
    – Pero, acaso, lleva razón Nietzsche cuando nos envía su grito: «¡Vivid en peligro!»
     
    14- Dejemos la cuestión de las relaciones entre el pensar, la atención y el amor,
    – así como las distancias entre el amor y el impulso sexual, para otra coyuntura.
    – Ahora nos interesa notar que, si la impresión de una cosa nos da su materia, su carne,
    – el concepto contiene todo aquello que esa cosa es en relación con las demás,
    – todo ese superior tesoro con que queda enriquecido un objeto
    – cuando entra a formar parte de una estructura.
     
    15- Lo que hay entre las cosas es el contenido del concepto.
    – Ahora bien, entre las cosas hay, por lo pronto, sus límites.
    – ¿Nos hemos preguntado alguna vez dónde están los límites del objeto? ¿Están en él mismo?
    – Evidentemente, no. Si no existiera más que un objeto aislado y señero, seria ilimitado.
    – Un objeto acaba donde otro empieza.
    – ¿Ocurrirá, entonces, que el límite de una cosa está en la otra?
    – Tampoco, porque esta otra necesita, a su vez. ser limitada por la primera.
    – ¿Dónde, pues?
     
    16- Hegel escribe que donde está el límite de una cosa no está esta cosa.
    – Según esto, los límites son como nuevas cosas virtuales
    – que se interpolan e interyectan entre las materiales,
    – naturalezas esquemáticas cuya misión consiste en marcar los confines de los seres,
    – aproximarlos para que convivan y a la vez distanciarlos para que no se confundan y aniquilen.
    – Esto es el concepto: no más, pero tampoco menos.
    – Merced a él las cosas se respetan mutuamente
    – y pueden venir a unión sin invadirse las unas a las otras.
     
    17- Sería, pues, oportuno que nos preguntásemos:
    – cuando además de estar viendo algo, tenemos su concepto,
    – ¿qué nos proporciona éste sobre aquella visión?
    – Cuando sobre el sentir el bosque en torno nuestro como un misterioso abrazo,
    – tenemos el concepto del bosque, ¿qué salimos ganando?
    – Por lo pronto, se nos presenta el concepto como una repetición o reproducción de la cosa misma,
    – vaciada en una materia espectral.
    – Pensamos en lo que los egipcios llamaban el doble de cada ser, umbrátil duplicación del organismo.
    – Comparado con la cosa misma, el concepto no es más que un espectro o menos aún que un espectro.
    – Por consiguiente, a nadie que esté en su juicio
    – le puede ocurrir cambiar su fortuna en cosas por una fortuna en espectros.
     
    18- El concepto no puede ser como una nueva cosa sutil destinada a suplantar las cosas materiales.
    – La misión del concepto no estriba, pues, en desalojar la intuición, la impresión real.
    – La razón no puede, no tiene que aspirar a sustituir la vida.
    – Esta misma oposición entre la razón y la vida es ya sospechosa.
    – ¡Como si la razón no fuera una función vital y espontánea del mismo linaje que el ver o el palpar!

  • Isidoro

    ¿Cuál ese fin, ese “telos” al que apunta la Historia de la humanidad, y la del Universo, que señalaba T. S. Eliot?.

    (Ya sé que hay muchos que piensan que la evolución general no tiene un sentido, sino que es aleatoria: la controversia entre Azar o necesidad, que se resuelve con Azar Y necesidad. O sea que en el Universo, la estrategia es determinista, mientras que la táctica es aleatoria).

     

    Y Jorge hace un canto hacia la Completud de la Humanidad, y esa “apocatástasis”, o ese llegar a integrarnos en la Inteligencia del Universo. Canto con el que estoy muy de acuerdo.

    Pero no hace falta que nos lo propongamos, es que vamos solos. La microhistoria de la Humanidad y la macrohistoria del Universo, son como un río, con una fuerte corriente: todo lo que está dentro de ese río, acabará en el Mar.

    A nosotros, simples humanos anecdóticos, que vivimos en este aquí y ahora, solo nos queda el hipotético “honor”, de saber hacia dónde vamos y donde acabaremos, y no esforzarnos en vano, frenando el impulso de la corriente.

    Y de paso también no preocuparnos demasiado por nuestro futuro a largo plazo: hagamos lo que hagamos, la Humanidad llegará, con nuestro esfuerzo, o sin él, y hasta con nosotros o sin nosotros).

    Lo único que nos queda por hacer, (que no es poco), es intentar disminuir el sufrimiento del viaje.

  • Isidoro

    M. Luisa, señala muy adecuadamente, como la religión (organizada – institucional), obstruye el desarrollo de nuestra espiritualidad personal.

    La espiritualidad, no es ni mas ni menos, que prestar oído a nuestro “espíritu”, (nuestros programas-arquetipos sapienciales = el Cristo interior, el atman).

    A toda religión, (como muy bien explica Oscar con su destilado de Hoornaert), no les gusta el “barullo” carismático individual, si no está atado y bien atado por el pastor.

    (Y hay que reconocer, que hay instrumentos tan poderosos y tan sofisticados, que solo pueden utilizarlos adecuadamente, personas con un cierto grado de evolución cultural y estabilidad psicológica y emocional).

    (Soy consciente que esto choca de plano, con el simplismo bienintencionado imperante en esta época, de que “todos somos iguales”, y todos podemos operar de cataratas, si así uno lo desea, ¡faltaría más!).

     

    Mi distinción entre táctica y estrategia, que no terminé de explicar bien, tiene mucha importancia en el discernimiento personal.

    Decía que la táctica, que es el disponer de los medios y las acciones adecuadas para conseguir un fin. Y en este proceso vienen muy bien la razón, y el conocimiento y experiencia acumulados.

    Es como jugar al fútbol, dentro de un terreno marcado. Dentro de ese terreno, el buen estado físico y la técnica aprendida y acumulada en el uso del balón, hace a uno, buen o mal jugador.

     

    Pero la estrategia, es otra cosa. Hay decisiones en la vida, trascendentes, existenciales, de importancia trascendental, que condicionan tu vida para casi siempre:

    -La profesión a que dedicarse, (cuando se puede elegir de verdad),

    -el estilo de vida personal a seguir,

    -el cultivo y seguimiento de nuestro carisma personal, (el famoso tema de la vocación y de los hobbies importantes),

    -el fomento de una vida creativa,

    -el seguimiento de una vida religiosa institucional,

    – incluso la opinión política y estética, básicas,

    -y en resumen, hacia donde dirigir nuestra vida.

    Para tomar estas decisiones importantísimas en nuestra vida, hay que tener un grado de madurez personal, (del que en muchos casos no disponemos en esos momentos), y en este proceso, la razón y la experiencia acumulada, no nos son decisivos, porque nos faltan referencias, apoyos. (Aunque el saber siempre ayuda).

    Para mover nuestro mundo, hay que tener un punto de apoyo fuera de ese mundo, como la palanca de Arquímedes. (La palanca es el saber, pero precisa el punto de apoyo).

     

    Y aquí es donde entra, nuestro “espíritu”, esos programas arquetípicos profundos sapienciales, con los que todos los humanos venimos dotados.

    Hay que escuchar a esa guía, a ese daimon. Pero muchas veces tenemos mucho ruido dentro y fuera, y no escuchamos, (es mucho mas venenoso el ruido, que las mentiras y la postverdad).

    Además de que el espíritu, no habla todo lo claro que desearíamos. Como programas neuronales arquetípicos, mas que señalar lo conveniente, nos señala lo no conveniente.

    Y por eso en este proceso de discernimiento, ayuda mucho el conocimiento adquirido, para no tergiversar la voz de nuestro “espíritu”, interpretándola bien.

    En el Evangelio de Juan (16,13), hay una frase enigmática que dice Jesús: “Cuando venga el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa, PERO NO HABLARÁ POR SU CUENTA, SINO QUE HABLARÁ DE LO QUE OIGA, y os anunciará lo que ha de venir”. (No sé cómo es la traducción mas moderna, y me gustaría saberlo).

    Para mí, esta frase evangélica, verdaderamente gnóstica, expresa muy bien, las características arquetípicas del “espíritu” de cada uno.

    • mª pilar

      Gracias Isidoro, nos muestra un hermoso rostro a nuestra opción al caminar.
      Gracias, es esperanzador.

    • carmen

      Simplismo bienintencionado de que todos somos iguales…en derechos, ante la ley. Tengamos las diferencias que tengamos.

      No sé yo si eso es un simplismo o un logro. Aunque supongo que no va por ahí. Supongo que va porque todos nos creemos con derecho a pensar.
      Para mí es otro logro.
      Depende de quien piense?
      No creo que vaya por ahí.

      Es que me ha intrigado lo del simplismo de que todos somos iguales.

      Pero da igual.

  • Jorge Felip Fernández

    Isidoro pregunta: ¿Cuál es nuestro fin? ¿Nuestro fin último? Pues no quiero ni puedo conformarme con el pequeño relato posmodernista del vivir sólo en el aquí y el ahora, cerrando los ojos al después, con una visión de lo inmediato y como mucho de corto plazo. Reclamo la Utopía, la Utopía de la Causa de Jesús. La plenificación y divinización de la humanidad al completo sin exclusiones, junto a Dios en lo Eterno. En el fin último lo quiero todo, no me conformo con menos.

    Si solo tenemos como horizonte el aquí y el ahora nos conduce con los años al deterioro de la salud, al envejecimiento y la muerte, a la extinción de nuestra especie y la destrucción de todo lo importante. Claro que si cerramos el futuro no nos queda más que el aquí y el ahora, sobrevivir lo mejor que podamos, el ir escapando al sufrimiento, sin grandes proyectos sin grandes relatos. Si levantamos desde aquí la mirada se transforma en una vida trágica, como la visión pesimista de Schopenhauer: “somos un ser para la muerte”, vamos la alegría de la huerta. Así que ahora por lo general se prefiere no levantarla, precisamente no preguntarse por el fin y conformarse con el presente. ¿Suficiente? Pues no para mí.

    El abandono por el posmodernismo del gran relato es una consecuencia lógica del estruendoso fracaso de las numerosas ideologías utópicas de los siglos XIX y XX, al llevarlas a la práctica. La pretensión de bajar el Cielo a la Tierra por el poder humano fracasó, en parte previsible. Pero la Utopía de la Causa de Jesús cuenta con la implicación de Dios en el proceso de construcción, lo que abre posibilidades de futuro.

    Otra cuestión es el fin o finalidad, lo que pretendemos con el cambio y renovación de la Iglesia. Y la pregunta entonces sería: ¿qué Iglesia queremos? Es una reflexión obligada para los que queremos renovarla y actualizarla. Éste es el centro de esta línea, pero yo me he ido por otro tema: el fin y la finalidad o sentido del ser humano, que me parece que es el que Isidoro plantea.

    • M.Luisa

      No, Jorge, el vivir el aquí y el ahora no nos cierra a la Utopía al contrario, el aquí y el ahora es solamente un momento de actualidad cognitiva que al enmarcarse en el horizonte de la realidad nos abre a ella en esa forma de Utopía que reclamas. La plenificación concepto tan característico tuyo no podría llevarse a cabo si no estuviéramos, por nuestra inteligencia, instalados en la realidad razón por la cual los humanos también en ella, podemos proyectar y mirar hacia el futuro construyendo valores de contenido en ese constante de actualidad del aquí y ahora …

      • Jorge Felip Fernández

        Justo esto es lo que digo, MªLuisa. No podemos vivir sino en el aquí y ahora, pero proyectando casi de continuo nuestro futuro a corto y largo plazo y también al fin último que perseguimos. Es construyendo en el presente como vamos construyendo el futuro.

        • M.Luisa

          Te entiendo Jorge, ya me gustaría haber llegado a ese punto de coincidencia, pero aunque lo parezca por los términos usados que nos acercan no decimos lo mismo.

          Yo me refería a que, el aquí y ahora, era solo un momento formal de actualidad cognitiva, quiero decir que en él no cabe pensar en contenido alguno, y es precisamente por esto que es proyectante.

          Pero el aquí y el ahora al que tú te refieres cuando dices que sin él no podemos vivir, creo que le dotas de contenido. Si es así, en este caso, bien se puede caer en aquella ambigüedad según la cual el énfasis del aquí y el ahora recae sobre el tener o el poseer de la vida, en fin se tiene la mirada puesta, como decía, en el contenido. Y no se trata de eso, sino de construir valores de contenido en ese constante de actualidad del aquí y ahora en la vacuidad del proyecto

    • carmen

      Pero tú no eres biológo?
      Cómo puedes hablar así de la vida?

      Piensa un poquito. No te parece suficiente ser un ser vivo capaz de reflexionar ?

      Qué quieres? La vida eterna? Pues oye, a lo mejor la tendrás, no sé. Nadie sabe. Lo que te aseguro es que no vas a ser como ahora. Será otra historia. Así que, hazme caso. Saborea cada momento de la vida. Es un auténtico milagro. No lo ves?

      La vida en sí mismo tiene sentido. Yo he nacido para vivir. No para morir. Lo que sucede es que cuando se me acabe la vida, pues estaré muerta. Pero no he nacido para morir, por favor.

      No te dejes arrastrar por lo que alguien ha dicho en un libro. Puede ser desde una pose intelectual hasta una profunda convicción en el momento que ha escrito ese libro. Pues bueno. Pues que piense lo que quiera. Pero , vamos a ver. Que una vida no tiene sentido? Pero bueno. Ya lo creo que lo tiene. Todas las vidas son un puro milagro.

      La tuya y la mía, también.

      Un abrazo

      • Jorge Felip Fernández

        No he dicho que desprecie la vida de aquí y de ahora. La vida es maravillosa, no solo como biólogo sino también como ser humano y tiene sentido en sí misma. Pero esto no impide que proyectemos más allá de ella hacia lo eterno. No comparto en absoluto la frase de Schopnhauer el vivir para la muerte es de un pesimismo atroz que lo oscurece todo.

  • oscar varela

    Consideraciones históricas sobre el espíritu de la iglesia contra el de Jesús.
    (un “destilado” de lo de Eduardo Hoornaet)
    http://eduardohoornaert.blogspot.com/2020/12/o-espirito-de-jesus-de-nazare-1.html
    ………………………………………………
     
    1- Consideraciones de Moingt (páginas 210-211):
    – “el camino del Espíritu Santo, a lo largo de la historia del cristianismo, no fue fácil.
    – La misión que le encomendó Jesús, de ser el Defensor y el Instructor de los pequeños, tuvo que refugiarse en los desiertos o en los monasterios, pues, durante largos siglos, las ciudades fueron ocupadas por obispos aliados a la administración del Imperio Romano.
    – En los monasterios había una forma de contemplar a Dios, estudiar sus palabras, fortalecer la voluntad de escapar del dominio del mundo.
    – Las comunidades esparcidas por el universo cristiano cumplieron la misma misión, una acción lenta y secreta del Espíritu”.
     
    2- ¿Cómo entender la frase:
    – las ciudades fueron ocupadas por obispos aliados con la administración del Imperio Romano
    Moingt (página 229) llama la atención sobre lo que sucede en Roma a principios del siglo III y cómo, gradualmente, un nuevo espíritu se apodera de la tradición cristiana.
     
    3- Tertuliano relata lo que observa en las comunidades:
    – hay una fuerza poderosa que ‘expulsa la profecía, ahuyenta el espíritu’
    (profetiam expullit, paracletum fugavit).
     
    3- Hacia 215-218, el obispo HIPÓLITO edita un documento (‘Traditio Apostolica’).
    – En la introducción deja claro que quedó impresionado por la figura de Aarón, hermano de Moisés, quien se declaró el primer ‘Sumo Sacerdote’ de Israel y reorganizó la liturgia para ser practicada por Pueblo hebreo durante el largo viaje por el desierto.
    – Recuerda que el Sumo Sacerdote Aarón mandó construir una “Tienda de Ihwh”,
    – un Tabernáculo portátil para acompañar a los hebreos durante cuarenta años.
    – Los Rituales son extremadamente detalladas y se anotan cuidadosamente en los libros bíblicos:
     
    4- Esto es lo que se debe hacer en el cristianismo.
    – Hipólito mismo se presenta como el primer sacerdote cristiano,
    – el primero de generaciones y más generaciones de sacerdotes.
    – Ordena colocar un altar en el centro de las iglesias, solo accesible para
    – el obispo, su diácono, sus ancianos y miembros de su consejo, debidamente ordenados.
    – La tradicional cena fraterna se convierte en una ‘MISA
    – en la que los fieles dicen ‘AMÉN‘.
     
    5- Las ordenanzas de Hipólito están en flagrante oposición a lo que se lee en el Nuevo Testamento
    – que proclama que los tiempos del sacerdocio ‘Aarónico’ y Levítico han pasado.
    – no se tolera ninguna otra mediación entre Dios y su pueblo.
    – Estas ideas, muy avanzadas, no penetraron fácilmente en el movimiento emergente de Jesús.
    – Lo de Hipólito puede entenderse como la venganza del atrevimiento de Jesús y su movimiento.
     
    6- Hipólito trabaja con emociones, gestos y liturgias que, a su vez,
    – dan como resultado una nueva disciplina eclesiástica y nuevos dogmas.
    – Surge la clase sacerdotal, mientras que el ‘pueblo de Dios’ se reduce al silencio.
    – Hipólito es el primer sacerdote de la historia del cristianismo,
    – de generaciones de sacerdotes que se han sucedido durante más de 17 siglos.
    – Figura intrigante y controvertida, usurpó el poder hegemónico en la iglesia de su tiempo,
     
    6- El decreto de Hipólito sustituye la tradición apostólica
    – por lo que se puede llamar la ‘tradición de conveniencia’.
    * De ahora en adelante,
    – no conviene tener mujeres en el liderazgo de las comunidades cristianas.
    – No quieren organizar reuniones comunitarias.
    – Prefieren una liturgia más ‘ordenada‘, con programas preparados de antemano.
    – Las improvisaciones, a menudo inconvenientes, se descartan.
    – Nadie interfiere con la lectura.
    – Aparecen fórmulas en los ritos del bautismo, eucaristía, bendiciones y oraciones.
    – Aparece el obispo con un libro en la mano, el Ritual.
    – Se destaca una nueva disposición de los ministerios: episcopado, presbiterio y diaconado.
    – Los otros ministerios de la tradición anterior, como los de
    – ‘confesores’, ‘viudas’, lectores, vírgenes, subdiáconos y terapeutas se ‘arreglan‘.
     
    7- No siempre es fácil encajar los ministerios existentes en el nuevo esquema jerárquico.
    – Los ‘confesores‘, (los perseguidos), que gozan de un inmenso prestigio con las comunidades.
    – Los sanadores-terapeutas son carismáticos por excelencia
    (desaparece del organigrama jerárquico y se refugia en el cristianismo anónimo del pueblo).
     
    8- La ‘Traditio Apostolica’ es el establecimiento de una escala de superioridad-inferioridad
    – entre los distintos ministerios.
    – La imposición de manos, que indicaba el carisma,
    – comienza a conferir el ‘poder‘ para ejercer ciertas funciones litúrgicas y administrativas.
    – El ‘poder‘ de ofrecer la Eucaristía, perdonar los pecados, enseñar y distribuir otros oficios eclesiásticos.
    – Aparece la idea de mando y gobierno, del poder de la institución.
    – N o hay más espacio para los exorcistas tradicionales,
    – quedan relegados al plan de los encargados de un exorcismo ceremonial.
    – Los servicios eclesiásticos representan un recuerdo casi desaparecido.

  • oscar varela

    EL ESPÍRITU DE JESÚS DE NAZARET (1/2). (4342 palabras = 100%)
    Eduardo Hoornaert.
    En memoria de Joseph Moingt SJ
    http://eduardohoornaert.blogspot.com/2020/12/o-espirito-de-jesus-de-nazare-1.html
     
    En 2018, a los 103 años y dos años antes de su muerte, el jesuita francés Joseph Moingt (1915-2020) publicó el libro ‘L’ Esprit du Christianisme ‘, en el que formula severas críticas al cristianismo histórico, por la forma en que pretende experimentar y difundir el espíritu de Jesús de Nazaret.
     
    – Lo novedoso es que, al ser un sacerdote católico, las autoridades eclesiásticas no le reaccionaron con las habituales prohibiciones de enseñar y publicar, ni con la imposición de un ‘silencio obsequioso’.
     
    – ¿Es una señal positiva, que indique que estas autoridades se están dando cuenta de que los tiempos han cambiado y que la voluntad de hablar con franqueza y sinceridad, incluso sobre temas que durante mucho tiempo han sido considerados ‘fuera de discusión’, es un requisito de nuestro tiempo?
     
    – El padre Moingt ha publicado, durante muchos años, libros que pueden servir de guía para los cristianos que buscan una mayor claridad sobre cómo vivir y formular su fe.
    – Agrega una enorme erudición a un amor nunca disfrazado hacia la iglesia en la que nació y vivió durante tantos años.
    – Pero está claro que, al escribir, Moingt siempre tiene en mente a la humanidad en su conjunto (no solo al mundo católico o cristiano), lo que hace que sus textos sean atractivos para creyentes y no creyentes, en las más diversas sociedades y entornos culturales.
    – Sus textos son muy críticos, pero al mismo tiempo muestran un cuidado inusual por la sensibilidad de los practicantes religiosos.
     
    – Es imposible abordar, dentro de los límites de mi colaboración, todos los aspectos del espíritu de Jesús abordados por Moingt.
    – Esbozo solo algunas consideraciones que, como de costumbre, tienen una perspectiva histórica.
     
    1-      El espíritu de Jesús: misticismo. (807 palabras = 18%)
    2-      El espíritu de Jesús: Dios es Padre. (869 palabras =20% )
    3-      El espíritu de Jesús: el Espíritu Santo. (283 palabras = 7%)
    4-      El espíritu de la iglesia. (2383 palabras = 55%)

    • carmen

      A lo mejor es porque sabían que no iba a escribir mucho más. No vendría a cuento que a los cien años lo pusieran bajo sospecha. Si a esas conclusiones hubiese llegado a los cuarenta, veríamos a ver qué hubiese pasado.

      De todas maneras, por lo que he leído, que pienso leer más, este señor está totalmente dentro de la ortodoxia católica. Lo que cuestiona es el enfoque que se ha dado al cristianismo a lo largo de los siglos. No creo que nadie en su sano juicio , en el siglo XXI se escandalice porque una persona haga una crítica totalmente constructiva a la historia de la iglesia. A su enfoque de Jesús. Esos tiempos pasaron. Además, si el mismo Papa Francisco, jesuita, cuestiona determinadas cosas.

      Pero nunca de fondo. Bueno si. Pero no. En el fondo histórico.

      Además, una persona de su prestigio y de su edad, ya es intocable. O se prohíben todos sus libros a estas alturas? Sería un escándalo monumental. Solamente éste? Pues también habría sus comentarios. La iglesia presentaría una imagen de inmovilismo que no quiere dar.Los jerarcas de la iglesia no tienen nada de tontos. Sería cómo decir: queda prohibida toda reflexión sobre la historia de la iglesia. Y eso ya no se vale.

      Porque Küng tuvo sus problemas. También era otro Papa, otra línea de iglesia. Precisamente ahora se está librando esa batalla en el seno de la iglesia y seguramente J. Moingt sea un buen aliado. Porque la iglesia siempre será iglesia. Ya lo he entendido. Luego estamos los que vamos de por libre. Pero no somos iglesia. Porque no comulgamos con en Credo.
      Así de sencillo.

      No entiendo mucho, esa es mi impresión. A lo mejor está totalmente equivocada. No sé.

  • Isidoro

       Yo soy muy propicio a la divagación y las elucubraciones. Pero de vez en cuando en este tortuoso proceso, me encuentro en un callejón sin salida, y me acuerdo de lo que decía Machado: Pensar es ir de calle a calleja, y de calleja a callejón con difícil salida.
     
         Y no me queda otra que volver hacia atrás y empezar de nuevo: ¿Cuál es el objetivo que pretendemos?. Toda la cultura consiste en aprender a actuar de la manera más conveniente para nosotros y para nuestra satisfacción personal, (en el más amplio y maduro sentido de la palabra).
     
       Y nunca hay que confundir medios con fines. Es lo de la táctica y la estrategia. La táctica es saber qué hacer, cuando hay algo que hacer; y para ello, va muy bien la razón y el conocimiento acumulado.
     
         La estrategia, es saber qué hacer, cuando no hay nada que hacer. Y aquí hay que pensar como el Mevlana Rumi: Todas las cosas están sometidas a la lógica. Pero estamos en la hora de la locura. Por ello déjalas, y busca la ciencia que realmente desata el nudo”.
     
        Cuando no hacemos más que dar vueltas y más vueltas a unos mismos temas, es señal evidente de que tenemos un problema, que no conseguimos ver.
     
         Por eso deberíamos tomarnos cada año, un pequeño pero intenso periodo de “retiro espiritual laico”, y repreguntarnos: ¿Voy por el buen camino, o estoy atascado, a pesar de que a veces el hiperactivismo o la hiperreflexión, nos sirve para embotarnos y autoengañar a nuestra brújula instintiva.
     
       Todo discurso sobre la Iglesia o el partido político, o cualquier otra agrupación que nos pueda ayudar a centrarnos, debe someterse de vez en cuando a una revisión de estrategia, de objetivos existenciales.
     
          So pena de acabar idolatrizando al dedo que señala la Luna, en vez de focalizarse en la Luna.
     
      Copiaba hace días una cita de Jung: “No seais cristianos, sed Cristo”.
     
         ¿Es que acaso ser cristiano es el objetivo estratégico de nuestra vida, o más bien, utilizamos la vía táctica, del camino del cristianismo, o del budismo o del socialismo, para ser maduro, autorrealizado, humano en suma?.
     
        Podemos ser lo que queramos ser. Pero para ello es preciso saber qué queremos ser.
     
         Dice el poeta T. S. Eliot: El tiempo pasado, y el tiempo futuro, lo que podría haber llegado a ser, y lo que ha sido, apuntan a un fin, que está siempre presente”. ¿Cuál es nuestro fin?.

    • carmen

      Es una buena pregunta.
      Quizá el fin de cada uno de nosotros y nosotras sea personal e intransferible. Cómo eran antes las tarjetas de crédito. Ahora con un código o un pin, las puede utilizar cualquiera.
      Usted pregunta por el Pin o por la tarjeta?
      Soy una antigua. En mi tarjeta del cortty pone : pedir DNI.
      Cada cual tiene que decir cuál es su finalidad, pero hay finalidades parecidas. Eso es lo que creo que sucede en Atrio. Por eso podemos hablar personas de creencias tan dispares que van desde no creer que Jesús es Dios, hasta los que piensan a pies juntillas que sí lo es, hasta tal punto que estqn

      • carmen

        Se ha mandado solo.
        Hasta el punto de que están seguros de la parusía será una realidad. Estoy encantada de saber que significa esa palabra.

        En el fondo todas la personas que aquí decimos cosas, en realidad coincidimos en que nos gusta lo que dijo e hizo Jesús de Nazaret. Es posible que ese sea el pin.

        Y me he vuelto a equivocar, le he dado a responder,le tenía que haber dado al blanco. Sorry.

    • M.Luisa

      Es muy interesante esto que dices Isidoro, me refiero a esta diferencia que estableces entre táctica y estrategia, porque en ella, en esa diferencia, precisamente, se circunscriben dos maneras de enfrentarnos a las cosas con las que nos encontramos en la vida.

      No se trata de hacer cosas tácticamente sino realizarlas estratégicamente.

      Qué quiero decir con ello? Que si en la táctica son las cosas las que en ellas nos pueden tener encerrados (religión) en la estrategia en cambio nos pueden abrir tanto a su realidad como a la nuestra propia (espiritualidad formal).

      Esa es la llave que nos abre la salida a este callejón- laberinto. Ya en los primeros tiempos de Atrio era frecuente esa expresión de sentirse atrapados en un callejón sin salida. Tal cual se le oía a decir en repetidas ocasiones aquí al recordado y querido J. L. Herrero del Pozo. Y es preocupante que todavía permanezcamos en el atasco.

      Ahora bien, si extrapolásemos estas dos categorías filosóficas, acción táctica y realización estratégica al orden científico es cuando se da la simbiosis correcta de clarificación. Ya a la mitad del siglo pasado el matemático y físico, Roger Penrose, mantenía la tesis de que mientras las señales neuronales (táctiles-sensibles) pueden comportarse como sucesos explicables en término de física clásica, las conexiones (formales) entre las neuronas están controladas por mecanismo de orden cuántico.

      Todo ello influye y mucho a la hora de establecer nuestro criterio en el tema que nos ocupa porque si lo esencial es el espíritu bien puede haber sido esa táctica habilidosa de la religión en la historia, la causante, como medio, de la obstrucción de esa experiencia esencial en la que consiste la espiritualidad.

  • carmen

    Porque claro, por eso de vez en cuando leo por ahí la palabra cisma.

    No sería el primero.

    También estoy segura de que toooooodo el imperio económico se lo quedaría la parte oficial de la iglesia. Porque un cisma es una división. Y que el Vaticano se queda con su estado y sus empresas, fijo.

    Vale

    Pues que se lo quede. Y nosotros y nosotras con el mensaje original.

    Y sin ese poder que da el dinero. El dios Mamón que llaman usted. Fuera el problema del camello y la aguja.

    Y ahora, la pregunta del millón, quienes están dispuestos a perder ese Poder?

    Para mí esa es la razón por la que no habrá un cisma. Porque, quién en el siglo XXI podría convencer a alguien de que esa lucha por el Poder. Por el Dinero, se hace en nombre de Jesús? Si no le gustaba un pelo el Poder, porque lo había sufrido a tope. Si hasta lo mataron como un subversivo por decir: vale, al cesar lo del César, nosotros a lo nuestro. Porque se dieron cuenta de si funcionaba eso de a lo nuestro, se terminaba el Poder de Roma sobre Galilea , y podría cundir el ejemplo.

    Pero no cundió.

    En nombre del ajusticiado en la cruz se aliaron con el Poder. Eso sí, le costó un par de siglos o tres. La gente de a pie hizo el trabajo, como siempre. Don Constantino se percató del tema. Pues si quieren de símbolo una cruz, pues no veo yo el problema, pensaría. Que quieren un dios nuevo? Pues bueno.

    Pues eso mismo digo yo. Pues bueno.

    Pobrecico mi Jesús imaginario. Ni él mismísimo Cervantes me lo quitaría de dentro de mi cabeza. Como tampoco me ha quitado a su personaje.

    Se siente.

  • Jorge Felip Fernández

    Comparto con Juan AV y Gonzalo H que la IC arrastra una pesada carga histórica, un lastre que hace prácticamente imposible reconocer el mensaje de Jesús. Sin embargo, pretender que la IC retorne al espíritu del tiempo apostólico en su origen, prescindiendo de su larga historia, lo encuentro un error y con casi nula probabilidad de que algo así suceda. Muchos grupos cristianos dentro de la Iglesia han reivindicado el retorno al origen a lo largo de su historia, sin que la Iglesia oficial diese un paso en este sentido. En el mejor de los casos han quedado como grupo, movimiento, o dentro de órdenes religiosas, y en el peor perseguidos, torturados o quemados en las hogueras, por decisión de la Iglesia por herejes. Por fortuna los tiempos de la Inquisición han pasado y podemos ser herejes sin consecuencias tan drásticas, pero si la Iglesia cuelga el sambenito de hereje a un teólogo o pensador pierde toda posible influencia que pudiese ejercer en ella. Tienen que moverse con sumo cuidado y corregir o guardar silencio cuando sea necesario, si quieren mantener su influencia.

    En mi opinión no es el retorno de la Iglesia al tiempo apostólico la solución, entre otras cosas porque nuestro tiempo muy poca cosa tiene que ver con él. Tampoco estamos en el tiempo de la Iglesia dominante medieval, y su escolástica, que los más tradicionalistas añoran y reivindican, sino en el tiempo del paso por el Modernismo y su consecuencia Posmoderna que la Iglesia se ocupó de rechazar, anclada en el medievo y su poder dominante. La Iglesia respira y se siente cómoda en este anclaje tanto en su fondo como en su forma. Y es necesario hacerla sentir incómoda para que se desprenda de una vez de su fuerte apego y voluntad de poder. Y esto depende del pueblo como dice Carmen. De una auténtica revolución pacífica de sus bases, negándose a seguir tragándolo todo con sumisión, ni tampoco abandonándola a su suerte, sino insistiendo y persistiendo en la necesidad del cambio tanto con palabras como con actitud. Sé que esto es muy difícil y no se dará, pues los que tienen una actitud crítica por lo general abandonan, quedando en las iglesias los tradicionalistas que quieren que las cosas sigan como siempre, con los que la Iglesia se siente muy a gusto y en sintonía.

     Lo que percibe la Iglesia es que los templos se vacían, que la gente se va, y esto la incomoda. Así, me encuentro en una situación paradójica puesto que quiero que la Iglesia cambie profundamente en su forma y fondo, y sin embargo participo en mi parroquia y culto junto con los sumisos y por tanto colaborando en que las cosas sigan como siempre. A veces me entran ganas de comportarme en mi parroquia con una actitud de clara oposición y crítica a lo que allí sucede. Por ejemplo, levantar la mano cuando en la homilía al cura se le ocurren sandeces y decirle cuatro cosas en la asamblea, lo que ocurre es que soy más discreto y no tengo el coraje suficiente para armar el follón, pero al menos voy al cura y se lo digo. Sé que esto carece de incidencia para el cambio que quiero. Se debería manifestar claramente la oposición, pero esto no puede hacerse con los asistentes pues no están por la labor. Se tendría que unir de algún modo a la gente que ha abandonado la Iglesia y les gustaría mantener una vinculación con ella, pero con una Iglesia diferente, renovada, actualizada …

    • carmen

      Cuantisimas veces he pensado eso también. Ir a una misa , levantar la mano y hacer una pregunta de esas del tipo que hacían mis críos, que con toda su inocencia te descolocan.

      Pero claro. Y los teølogos calladicos?

      No. Es su tiempo.
      Porque el vaticano no se atrevería a acallar a diez o veinte a la vez. Y si se pudieran un grupo de acuerdo sería un bombazo.

      Ven por qué no me gustó el final de don quijote? Recobró la cordura y así todo seguirá igual. A mí me gusta pensar, y si…

      En fin.
      Cosas.

      • carmen

        Además de que toooooodos los que dicen la misa, menores de cincuenta años. Toooooodos los que conozco, y conozco a algunos, todos se cuestionan cosas. Unos unas y otros otras. Porque los sacerdotes son personas también, además de sus poderes sacerdotales, son persooooooonas. Y como tales, piensan.

        Y los teølogos ya, o sea, ni le cuento. O sea. Si nosotros solicos, sin estudiar naaaaada, solamente leyendo aquí y allá nos cuestionamos , pues ellos. O sea
        A la fuerza.

        Se llama miedo lo que tienen. Y lo entiendo. Conozco el miedo. También sé que se puede vencer. Sobre todo, sobre todo, si te sientes arropado o arropada.

        Lo que creo que puede suceder, creo, me parece que puede ser que es posible que se piensen que los miembros de la iglesia de a pie. Los que nos sentábamos en los bancos, los íbamos a llamar herejes y los íbamos a dejar solos.
        Menudo error. Si nos hemos ido porque no entendemos nada de nada… Pero no hay manera. No creen en eso que llaman el pueblo de dios. Y lo entiendo. Yo tampoco espero nada de ellos. Ya no.

        Porque eso que llaman Espíritu de Dios , que sopla cuando y donde quiere, ya está cansado de soplar. Y no es para menos.
        Leo que tiene que ser él el que mueva cabezas, y nosotros a esperar a que otros…
        Pero si las cabezas llevan moviéndose casi un siglo…
        Pero si somos nosotros los que lo tenemos que hacer.

        Pero para eso hay que perder el Miedo a cargársela por todo lo alto. Y el voto de obediencia mandarlo al mismo sitio al que muuuuuuchos han mandado el de castidad. Y sobre el de pobreza, solamente dos palabras. Arzobispado Madrid

        Es que de verdad. Uuufffff

    • mª pilar

      El problema…según lo ve esta mira mía, es:

      Que ese “lastre” lo cargan muchas personas, cuando se afanan en explicar…lo inexplicable…y sobre todo, imponiendo las miradas de cada cual.

      Si se acepta el:

      ¡Mensaje-Proyecto de Vida!

      Solo hay un camino:

      ¡Hacerlo…o intentar hacerlo…Vida!

      Un abrazo entrañable.

    • Juan A. Vinagre Oviedo

      Amigo Jorge: Permíteme un comentario, surgido al hilo de tu muy razonable reflexión.
      -El retorno a los tiempos apostólicos… Si leemos Hechos y las discusiones a voces en la iglesia de Jerusalén…, no invitan a ello. Yo prefiero un retorno al Evangelio, sobre todo a los sinópticos, que reflejan mejor, en general, al Jesús histórico. Jesús histórico que la historia ha deformado con demasiada frecuencia…
      -Me parece más correcto y quizá más efectivo luchar por el cambio desde dentro, sea con libros como Moingt y tantos más, o exponiendo nuestras discrepancias, serenamente, al párroco que dice lo que le han enseñado y lo repite sin repensarlo, o como lo hacemos muchos desde este Portal… etc. Ir al párroco y exponerle otra visión, me parece bueno, y yo también lo he hecho alguna vez, pero si uno está seguro de que es receptivo. Si es una persona rígida, se encastillará más tras sus almenas… En este caso, orar para que el Espíritu de Dios mueva corazones y mentes y, si es posible en su Proyecto del reino, vaya más de prisa… (No sé si me estoy explicando bien.)
      -Digo “desde dentro”, porque lo que desean los conservadores tracionalistas es quedarse solos, como el “pusillus grex” de fieles privilegiados… -la parte sana y pura de los creyentes, como los fariseos del tiempo de Jesús-, y convertir la Iglesia en su mansión… y presentar una tradición y el Reino de Dios a imagen del hombre sin convertir o sin renacer de veras.

      • Jorge Felip Fernández

        Pues sí Juan AV, el espíritu del Evangelio siempre presente, sobre todo el Jesús histórico de los sinópticos, cuya teología es más narrativa y menos especulativa. Pero responder a la pregunta de Jesús ¿quién decís vosotros que soy yo?, lleva necesariamente a las cuestiones teológicas fundamentales: Hijo de Dios, Trinidad, Redención, María, …, y la Iglesia tras largos siglos de fuerte controversia llegó a las formulaciones dogmáticas y Credo. El problema aquí es que la Iglesia las propuso como definitivas, en un contexto de pensamiento y filosófico muy diferente al nuestro, por lo que desde nuestra perspectiva resultan incomprensibles y no responden para nosotros la “sencilla” pregunta de Jesús. Pero no podemos sin más eliminar u olvidar las respuestas teológicas dadas en los concilios de la Iglesia. No podemos quedarnos simplemente con una imagen de Jesús como maestro de moral y ejemplo de excelencia humana, al ceñirnos al Jesús histórico, sin remontarnos a su íntima relación con Dios. Tampoco podemos quedarnos en que la Causa de Jesús sea simplemente la formación de una sociedad alternativa, sin proyectarla a la implicación de Dios en ella, y a su meta última y definitiva, junto a Dios en lo Eterno. Por ello pienso que las formulaciones dogmáticas y el Credo marcan el horizonte a donde deben de llegar nuestras respuestas. Por supuesto, revisadas y reformuladas, para hacerlas comprensibles en nuestro contexto, aunque siempre de modo provisional puesto que dependerán de un contexto cambiante y necesariamente tienen que adaptarse a él.

  • carmen

    Pues vengo de comer con dos compañeras amigas que son unos años más jóvenes y siguen trabajando. Un sitio ideal, la pérgola, al lado del colegio. Sitio de todo tipo de reuniones, comidas, cenas, desayunos de los compañeros. Estamos como en casa. En medio de un parque abierto y no nos da miedo. Bueno, a ellas ninguno y a mí, pues tampoco. Es como nuestra casa desde hace treinta años.

    Bueno, pues ha salido la ley Celaá, claro. Y la conversación ha ido derivado , derivando y hemos acabado hablando de la iglesia, del arzobispado de Madrid, en fin.

    Y dice una de ellas. Pues os acordáis de aquella que nos daba cursos de teología que  era monja , profesora de la facultad de Granada? Pues una vez le oí decir que su director de tesis estaba bajo la lupa porque pensaba de determinada forma y… claro. Hay cosas que no se pueden decir porque la gente…

    Me ha hecho gracia. Sé quién fue su jefe.

    No me extraña, ese señor ha escrito mil libros y no se ha mojado ni el pelo. En mi grupo de sabios mayores es mi guerra  particular. Por qué no dicen en las iglesias todo esto que dicen ? Barrerían.

    Pues porque no se puede, dice. Pues bueno. Ya no he seguido. Solamente les he contado un par de historias de esas en que los críos me ponían en un aprieto porque no podía contestar con ningún tipo de lógica. Claro, se reían.

    Y me sigo preguntando. No se puede?

    Y sigo sin entenderlo.

    Claro. No dirijo tesis de teología, ni tengo título ninguno de teología, ni doy clases de teølogia ni nada de eso. Estoy en el otro lado del río.

    Y me sigo preguntando. Alguna vez nos tenderán un puente a los de la otra orilla? O seguirán manteniendo que un círculo de puede cuadrar geométricamente? Pues digo yo que ya va siendo hora de que se pasen a las integrales.

    O no.

    Pues bueno.

    Me apetecía contárselo a ustedes.

    Buenas noches.

     

    • mª pilar

      Querida Carmen:

      ¡Claro que cambia!

      A las personas que escuchan de verdad y lo van guardando en su corazón, hasta que deciden :

      ¡Hacerlo Vida!

      Cambiar la iglesia, en aquello que no nos gusta…no es lo esencial…lo definitivo, como pasó en tiempos del Galileo Jesús…es optar por ello, sin mirar el precio.

      Y allá: ¡¡¡La Vida crece!!!

      Y quienes pasen a su lado:

      ¡Lo notarán, lo sentirán!

      Eso es..:

      ¡Hacer camino al andar!

      Quizá no brille, apenas lo sienten, pero seguro, seguro, que:

      ¡Que da Vida y esta abundante!

      Un abrazo entrañable Carmen.

    • carmen

      Ya sé lo que es la parusía. Es la segunda venida de Cristo a la Tierra para juzgarnos a todos.
      Muy fácil.
      Pensaba que era algo filosófico difícil de entender. Pero no.
      Por cierto, hay grupos cristianos no católicos que creen unas cosas rarísimas. Está todo en la Wiki.
      Muy interesante.
      Y ya, me callo del todo. Al menos por hoy.

  • Juan A. Vinagre Oviedo

    Es de agradecer el trabajo de G. Halla, así como algunos comentarios, que parecen muy pertinentes, son también de agradecer.

    Me uno a los que insisten en ir y beber en las fuentes del Jesús histórico y su Mensaje tan innovador y transformador (cuya esencia se encuentra especialmente en los sinópticos y en las cartas de Juan), que aún hoy a muchos creyentes  -y no creyentes-  tradicionales les cuesta entender. Muchos no son -o no somos- capaces de desprendernos del lastre histórico inevitable, que se ha ido depositando en la Iglesia, y que tanto la ha debilitado, desfigurado y deformado… Nuestra labor hoy es aprender a discernir la esencia del Mensaje -que dura para siempre, que siempre es actual-, de los esquemas mentales de tiempos ya pasados… Por eso muchos clamamos por una Iglesia Nueva, no clerical, más fraterna y solidaria. Más práctica y menos teórica…, en la que quepa también la diversidad con corazón limpio. Una de las preocupaciones más serias de Jesús fue la UNIDAD en el amor, a fin de que el mundo crea…

    En suma, testimonio, no teorías o palabras… El mejor mensaje, el testimonio, lo entienden quizá mejor los niños que los letrados apegados a su teorías o interpretaciones… Por eso, me atrae y convence más la tradición evangélica que la tradición dogmática.

    Y termino: Si la tradición evangélica -los evangelios- necesita revisiones  -acerca de su elaboración y de las ideas e interpretaciones históricas tradicionales-, revisiones que se están haciendo desde hace años (en el fondo lo que hace Moingt es también una humilde y lúcida revisión), con más razón habrá que hacer una revisión o más de una de las doctrinas tradicionales teórico-dogmáticas que ha elaborado los hombres (aunque sean hombres de Dios). Revisiones, al menos respecto a la formulación histórica, literal, de doctrinas que -queramos o no-, siempre e inevitablemente son hijas de su tiempo. De ahí que un permanente espíritu de revisión vital, doctrinal y organizativo quizá sea de lo más evangélico, porque tendemos a la fijación, al cierre. Esto es lo que representa el tradicionalismo que se niega renacer y crecer… y que en muchos casos de buena fe tanto daño ha causado al anuncio del Reino.

    • carmen

      Me ha llamado la atención, dice, aunque sean hombres de dios, son hijos de su tiempo.
      Tiene toda la razón.

      Y Jesús? Era hijo de su tiempo?

      Y ya que estamos, qué es eso de la parusía ? Hablan mucho de ella y estoy intrigada.

      Gracias.

    • Juan A. Vinagre Oviedo

      Perdona, Gonzalo. Debí escribir tu apellido así: Haya. Un cordial saludo.

      • carmen

        Gracias a usted también. Lo buscaré en la Wiki.
        Me está bien empleado por preguntar.

        • Juan A. Vinagre Oviedo

          Carmen, pregunta cuanto desees, y yo responderé si sé algo del tema; si no, quizá sea mejor callar…
          A la pregunta de si Jesús era hijo de su tiempo, sin duda que lo era, pero su singularidad, su grandeza de ideas innovadoras en religión, en valores, en la misma estructura social… es de tal originalidad que hoy se comprende quizá mejor que en su tiempo. Jesús fue un genial adelantado a su tiempo…
          Por eso sus palabras, lo esencial de sus palabras y su conducta permanece, sigue vigente, no pasa. Esta es la singularidad de Jesús de Nazaret: no pasa, cada vez es de más actualidad, aunque la Iglesia conservadora y tradicionalista no lo anuncie como tal. Este es el problema de la Iglesia y de los que queremos seguir dentro de la Fraternidad creada por él, unidos en el amor y la comprensión mutua…

        • Juan A. Vinagre Oviedo

          Se me olvidó eso de la parusía… Yo me olvidaría de ese tema… La parusía fundamental, la que me interesa será el encuentro-mutación que se producirá tras la muerte corporal. En esta “parusía” creo. El cuerpo no se agota con la materia… Un abrazo, aunque sea con un “usted”por el medio…

          • carmen

            Ahora que sé lo que es que lo olvidé?
            Vamos , ni hablar.
            Y le recuerdo que cada vez que reza el credo, dice que lo cree. Pero no lo que usted quiere creer, dice que cree lo que dice la santa madre iglesia.
            Que está sentado a la derecha del padre. Y de allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos.

            Luego el mundo no se habría acabado porque habría un montonazo de muertos a lo largo de los siglos, y los vivos que les toque vivir en esa época. Todos juntos iremos al juicio final.

            Eso es la parusía. Lo vi en la Wiki.

  • oscar varela

    Hola!
     
    En torno a la DUDA “metódica” (crisis de la ‘razón’ matemática)
    estimo que merece atención la planteada por:
    DON QUIJOTE DE LA MANCHA – Miguel de Cervantes Saavedra
    Segunda Parte – CAPÍTULO LI
    [Nótese que ya en ese tiempo del inicio de la “modernidad” cartesiana,
    Cervantes –a través de Sancho/Gobernador- mete “en caja”
    la IDEA (“eidos”=ver) en el DRAMA (“drao”=hacer)]
    …………………….
     
    DEL PROGRESO DEL GOBIERNO DE SANCHO PANZA, SUCESOS TALES COMO BUENOS.
     
    … Sancho; que en su secreto maldecía el gobierno, y aun a quien se le había dado; pero con su hambre y con su conserva se puso á juzgar aquel día, y lo primero que se le ofreció fué una pregunta que un forastero le hizo, estando presentes á todo el mayordomo y los demás acólitos; que fué:
     
    – Señor, un caudaloso río dividía dos términos de un mismo señorío… Y esté vuesa merced atento, porque el caso es de importancia y algo dificultoso. Digo, pues, que sobre este río estaba una puente, y al cabo de ella, una horca y una como casa de audiencia, en la cual de ordinario había cuatro jueces que juzgaban la ley que puso el dueño del río, de la puente y del señorío, que era en esta forma:
    – «Si alguno pasare por esta puente una parte á otra, ha de jurar primero adónde y á qué va; y si jurare verdad, déjenle pasar; y si dijere mentira, muera, por ello ahorcado en la horca que allí se muestra, sin remisión alguna.»
     
    Sabida esta ley y la rigurosa condición della, pasaban muchos, y luego en lo que juraban se echaba de ver que decían verdad, y los jueces los dejaban pasar libremente. Sucedió, pues, que tomando juramento á un hombre, juró y dijo que para el juramento que hacía, que iba á morir en aquella horca que allí estaba, y no á otra cosa. Repararon los jueces en el juramento, y dijeron:
    – «Si á este hombre le dejamos pasar libremente, mintió en su juramento, y conforme á la ley debe morir; y si le ahorcamos, él juró que iba á morir en aquella horca, y, habiendo jurado verdad, por la misma ley debe ser libre.»
     
    Pídase á vuesa merced, señor gobernador, qué harán los jueces de tal hombre; que aún hasta agora están dudosos y suspensos. Y habiendo tenido noticia del agudo y entendimiento de vuesa merced, me enviaron á mi á que suplicase á vuesa merced de su parte diese su parecer en tan intricado y dudoso caso.
     
    A lo que respondió Sancho:
    – Por cierto que esos señores jueces que a mí os envían lo pudieran haber excusado, porque yo soy un hombre que tengo más de mostrenco que de agudo; pero, con todo eso, repetidme otra vez el negocio de modo que yo le entienda: quizá podría ser que diese el hilo.
     
    Volvió otra y otra vez el preguntante á referir lo que primero había dicho, y Sancho dijo:
    —A mi parecer, este negocio en dos paletas le declararé yo, y es así: el tal hombre jura que va á morir en la horca; y si muere en ella, juró verdad, y por la ley puesta merece ser libre y que pase la puente; y sino le ahorcaran, juró mentira, y por la misma ley merece que le ahorquen.
     
    sí es como el señor gobernador dice -dijo el mensajero—; y cuanto á la entereza y entendimiento del caso, no hay más que pedir ni que dudar.
     
    —Digo yo, pues, agora —replicó Sancho— que deste hombre aquella parte que juró verdad la dejen pasar, y la que dijo mentira la ahorquen, y desta manera cumplirá al pie de la letra la condición del pasaje.
     
    —Pues, señor gobernador —replicó el preguntador- será necesario que el tal hombre se divida en partes, en mentirosa y verdadera; y si se divide, por fuerza ha de morir, y así no se consigue cosa alguna de lo que la ley pide, y es de necesidad expresa que se cumpla con ella.
     
    —Venid acá, señor buen hombre —respondió Sancho—: este pasajero que decís, ó yo soy un porro, ó él tiene la misma razón para morir que para vivir y pasar la puente; porque si la verdad le salva, la mentira le condena igualmente; y siendo esto así, como lo es, soy de parecer que digáis á esos señores que á mí enviaron qué, pues están en un fiel las razones de condenarle ó asolverle, que le dejen pasar libremente, pues siempre es alabado más el hacer bien que mal; y esto lo diera firmado de mi nombre si supiera firmar, y yo en este caso no he hablado de mío, sino que se me vino á la memoria un precepto, entre otros muchos que me dió mi amo don Quijote la noche antes que viniese a ser gobernador desta ínsula: que fué que cuando la justicia estuviese en duda, me decantase y acogiese á i misericordia; y ha querido Dios qué agora se me acordase, por venir en este caso como de molde.
    ……………………

    • carmen

      Adoro a don quijote.
      Adoro a Sancho.
      No resisto al caballero de los espejos. A quiénes me recordará?
      Don Quijote es un soñador, idealista, pero que a la hora de defender lo que cree justo no se amilana, salvo con la iglesia. Reconoce su Poder. Con la iglesia hemos topado. Creo recordar que lo dice al entrar a un pueblo o algo así y ver una iglesia. No lo recuerdo bien.
      Un hombre valiente, de otra época, de una época que en realidad nunca existió, salvo en las novelas. Me encanta.
      Y Sancho, por favor, tiene un sentido común enorme. Y se deja engatusar por su afán de prosperar. Eso de ser gobernador de una ínsula fue superior a él. Luego se alegró de dejarla. Claro. Demasiado para su bonhomía.

      Y el caballero de los espejos, uf. De verdad, no puedo con él. No sé si al final se enteró de con qué persona se estaba midiendo. Se tronchaba.
      Pues bueno.
      Me hubiese encantado ser Dulcinea.
      No me gusta nada el final del libro. Nada. Recobra la cordura. Y siempre me he preguntado, por qué?
      Se carga a su propio personaje. De los más grandes de la literatura, si no el más grande. Por qué? Porque la realidad se impone? Entonces soñar es de locos?
      No logro entender.

      Vale.

    • Jorge Felip Fernández

      Hola Oscar
      ¿Me invitas a filosofar sobre la duda y la verdad, aunque nos alejemos del tema de esta línea? Bueno, Santiago opina que la Verdad con mayúsculas nos ha sido revelada por Jesús, y también el Magisterio de la Iglesia lo afirma. Yo en esto tengo reservas, pues para mí Jesús revela el cómo llegar a ella, pero no revela la Verdad, pues incluso según él mismo dice está reservada la Padre y a la que todos tendremos acceso en la Parusía, pero aún no. Si decimos que Jesús revela verdad, lo que queremos decir es que en él no hay falsedad, mentira o engaño, y este sentido rebajado y en negativo de la verdad es el que me interesa. La Verdad Absoluta, la certeza completa, no está a nuestro alcance, ni nos ha sido revelada. Y soy consciente de que esta afirmación cae en la misma paradoja del mentiroso, que comentas.

      Además, la verdad rebajada no entra en el campo del saber o de la certeza, sino más bien en el de la creencia y la confianza. Nos movemos más bien en la duda e incertidumbre, en la creencia y confianza, con verdades parciales y en revisión crítica en los saberes, incluido el conocimiento científico. El descubrimiento racionalista de Descartes, el famoso principio de verdad y certeza “pienso luego existo”, la filosofía posterior lo ha desmontado en particular el posmodernismo. No pasa nada por instalarnos con espíritu crítico en la duda y en la incertidumbre, teniéndola presente en nuestras decisiones de fe y creencia, abiertas a la posibilidad de error. Y si nos damos cuenta de que estamos en error, pues lo lógico y coherente será revisarlas y cambiarlas por otras que lo eliminen, para mejorar en nuestras decisiones de fe. Por ahora no me he dado cuenta de que mis planteamientos y propuestas tengan error, seguramente lo tendrán, pero no los he detectado a pesar de las muchas revisiones críticas que de continuo les hago, y la comunicación en Atrio me ayuda a hacerlo. Algunas cosas he tenido que cambiar dialogando contigo, con tus precisos interrogantes.

      • oscar varela

        Gracias Jorge!

        ¡Bien dicho! (Mal pensado!);
        ¡Eso!: LA PARUSÍA.
        Lo de Borges: “HUIDA HACIA ADELANTE”

        ¿No convendrá “madurar” un poquito más?

        Abrazo!

        • Jorge Felip Fernández

          Pienso que es mejor tener la esperanza de que algún día se nos abrirá el acceso a la Verdad absoluta y completa en Dios que no tenerla. Pero no es una esperanza pasiva esperando que algún día nos caiga del cielo por la mano de Dios como fruta madura sin hacer nada, sino que estamos en el proceso de maduración y trabajamos entre todos construyendo la Verdad cada vez más ajustada. Por esto no creo que pueda considerarse como una huida hacia adelante, sino que la vamos construyendo aquí y ahora. En todo esfuerzo por aumentar el conocimiento de la realidad sea por ciencia u otros saberes hay un horizonte de alcanzar la verdad, que estimula ese esfuerzo por y con la esperanza de llegar a la meta. Si no la hubiere, pues difícilmente gastaríamos energía en la faena.

  • oscar varela

    Hola!
     
    Leía de Jorge una DUDA que lo honra:
    “Quizás sea así, aunque yo no pueda afirmarlo con certeza”
    ………………..
     
    1- Entre 1879 y 1902, en una serie de libros y artículos, Gottlob Frege (1848-1925)
    se dedica a fundamentar rigurosamente la aritmética (y a partir de ella toda la matemática) basándose en la lógica y la teoría de conjuntos.
     
    2- Frege recibe una carta de Bertrand Russell (1872-1970) que dice:
     
    “Durante un año y medio me he estado familiarizando con sus Funda­mentos de la aritmética pero solamente ahora he sido capaz de encon­trar el tiempo para el estudio detallado que deseo hacer de su trabajo.
    Me encuentro en completo acuerdo con Ud. en lo esencial. [… ]
    Hay solamente un punto en el que he encontrado una dificultad.
     
    1- Usted afirma que
    – una función puede actuar como elemento indeterminado.
    – Anteriormente estaba de acuerdo con este punto de vista, pero ahora me resulta dudoso a causa de la siguiente contradicción.
     
    2- Sea w el pre­dicado:
    ser un predicado que no puede ser predicado de sí mismo.
    – ¿Puede w ser predicado de sí mismo?
    – De cualquier respuesta se sigue su negación.
     
    3- En consecuencia, debemos concluir que w no es un pre­dicado.
    – Del mismo modo no hay una clase (una totalidad)
    – de todas las clases que no pertenecen a sí mismas.”-
    …………………
     
    * Bertrand Russell formula así por primera vez la paradoja que hoy lleva su nombre.
     
    *  La respuesta de Frege dice:
    “Su descubrimiento de la contradicción me ha causado una gran sor­presa y,
    – casi diría, consternación,
    – pues sacude las bases sobre las que he intentado edificar la aritmética. [… ]
    – No sólo mi fundamentación de la aritmética,
    – sino la posibilidad de cualquier otra fundamentación parece desvanecerse.”
    ………………….

    • oscar varela

      La paradoja fue popularizada por el mismo Russell como la paradoja del barbero:

      – “Un barbero de cierto pueblo
      – afeita a todos los hombres que no se afeitan a sí mismo.
      – ¿Debe el barbero afeitarse a sí mismo?”

  • Santiago

    No existe, ni puede existir, una separación entre la tradición apostolica y la dogmática. El dogma católico NO es invento sino que surge específicamente de la única Verdad que es Cristo.

    De El dimanan las 2 tradiciones puesto que Jesús dijo “Yo soy la Verdad” y “Sin Mi nada podéis hacer”…Jesús quiso reafirmarnos en la Verdad puesto que llamó a los Doce y los constituyó como un Colegio donde existe jerarquía donde hay un director y los colaboradores para la enseñanza. Por eso no solo mandó a bautizar, confirmar, perdonar pecados, celebrar el misterio eucarístico, santificar el matrimonio, ungir a los enfermos, ordenar discípulos…sino que por 40 días instruye al Colegio Apostolico en las cosas esenciales pertenecientes “al Reino de Dios” (Hechos 1, 1-3)

    Jesús quería la UNIDAD de la FE en EL. Si, el nos dará a nosotros la gracia de la FE, pero quiso revelarnos la verdadera, la que EL recibió del Padre. Esto es la Revelación.

    ”No ruego por éstos (sus Apóstoles) solamente, sino también por los que creen en Mi por medio de su palabra; que todos sean UNO, como Tú Padre eres en Mi y Yo en Ti. que también ellos en nosotros sean UNO para que el mundo crea que Tu me enviaste” (Juan 17:20-21)

    Porque si no, el mundo no creerá. No “sola scriptura”, no “solo conciencia” sino esto más la Revelación misma de Jesucristo, pues la FE se basa en todo lo que El quiso. Sin esta unidad, que NO es uniformidad, no es posible la fe Católica deseada por Cristo, sino todo quedaría dividido y subdividido en quizás un humanismo de este mundo, pero carecería de la trascendencia que quiso revelarnos el mismo Jesús de Nazaret.

    Una mera fraternidad universal es posible sin Cristo por el medio.Por eso la Iglesia, como Pueblo de Dios” preservó y definió la esencial de la FE en Cristo a través de su magisterio vivo para que cuando la semilla de la mostaza creciera y se volviera un árbol frondoso como la FE misma,quedarían las “raices”’ para que la FE verdadera en Cristo no se derrumbara y Su enseñanza quedara y trascendiera. La FE de la Iglesia permanece en Ella y no puede derrumbarse. Está garantizada por la misma promesa de Jesús y no es obra humana por ser trascendente y conducirnos a la “vida eterna”. Esto sólo puede darlo Jesús de Nazaret

    Un saludo cordial

    Santiago Hernandez

     

    • Gonzalo Haya

      Santiago, deseamos lo mismo pero partimos de una base distinta. Creo que tú partes de que toda la Escritura (al menos todo el N T)es palabra de Dios; yo creo que es “palabra humana sobre Dios” inspirada por el Espíritu e interpretada por la cultura y la sensibildad del receptor. “Quidquid recipitur ad modum recipientis recipitur”. Y en veinte siglos estos receptores hemos ido acumulando interferencias de intereses económicos y de poder, ambos esencialmente antievangélicos. Tenemos que volver al “espíritu del cristianismo” (del evangelio de Jesús) que ha desplegado y potenciado el espíritu que Dios sopló simbólicamente sobre el barro de todo ser humano, cristiano o pagano. Creo que algo de esto es lo que nos quiere decir Moingt.
      Recibe mi abrazo fraternal

      • Santiago

        Gracias Gonzalo. Ya Juan XXIII que conocía la Historia de la Iglesia convocó un Concilio para volver al “espíritu del cristianismo”. Este “espíritu” no está en una “re-interpretación” o en una “reconstrucción” de un Jesús a nuestro modo sino a lo que Jesús quiso y reveló de hecho,a través de los que El mismo escogió. Por eso la Iglesia esencial nunca se alejó de lo que “dijeron o decían” en su predicación los Apóstoles y a ellos se recurría cuando la FE era atacada en los primeros siglos. Papías de Hierapolis es un ejemplo.
        La Iglesia en consenso condenó el secretismo y subjetividad del Gnosticismo y siempre se adhirió a la doctrina REVELADA, no interpretada, a través de los Apóstoles que fueron instruídos personalmente por Cristo.

        Tenemos que deshacernos de la corrupción en la Iglesia y quedarnos con la Verdad revelada de una vez que es el mismo Cristo de los Apóstoles.

        Un saludo cordial
        Santiago Hernández

    • carmen

      Santiago.
      Espero ansiosa su respuesta.
      Usted Nuuunnca defrauda.
      El señor Haya sabe de lo que habla, no es como mi personica, que se las inventa al vuelo. Pura intuición.

      Me parto.

      Un abrazo a los dos.

  • Isidoro

    Andrés Ibáñez, cursivas de Jung:  
          Perdemos el sentido de los símbolos, y «el vacío se va llenando de absurdas ideas sociales y políticas, todas las cuales se caracterizan por su insipidez espiritual».
            Las religiones, los mitos, la alquimia, la vida de Cristo, no son historias falsas o explicaciones «precientíficas», sino que hablan de la psique, es decir: de ti, querido lector, y también de mí.
          Y leemos en el «Libro rojo»:  «No seas cristiano, sé Cristo».

  • Jorge Felip Fernández

    Algunos teólogos se han propuesto una terea muy muy difícil, deshacer el complicado e incompresible embrollo construido por la historia de la teología, en particular por la dogmática. Y no pueden hacerlo cortando el nudo gordiano deshaciéndose de ella, sino desligando el nudo teniendo siempre en cuenta la Tradición de la Iglesia. Si se apartan de ella no hacen teología de la Iglesia, y si evitan el problema haciendo una teología diferente, no solucionan el problema. Reclamar una teología apostólica ceñida a las Escrituras, contraponiéndola a la teología dogmática, no me parece una propuesta que pueda asumir la Iglesia en su conjunto. Por ello, Gonzalo dice que Moingt no las expone como opuestas sino solamente señala diferencias, que son patentes. Aborda grandes temas teológicos, como son: Revelación, el título de Hijo de Dios, Redención, Trinidad, Misión, …, para “aquellos teólogos que buscan abrirse a fórmulas e interpretaciones más amplias para poder dialogar con los no creyentes”. En mi opinión este es un objetivo de la teología actual no solo completamente necesario, sino urgente. No podemos decirnos a nosotros mismos y expresar a los demás nuestra fe y Credo, en el sistema de pensamiento en el que fue construido, en la Baja Edad Antigua y en el medievo. No es nuestro contexto.

    Cuando di el paso desde el ateísmo materialista-cientifisista a la fe católica sin renunciar al mismo, me encontré con la necesidad de retocar las cosas que decía la fe y el Credo para que pudieran encajar en mis esquemas mentales. Fue y es una labor agotadora y apasionante buscando materiales que me ayudaran y me ayuden a hacerlo, pensando, escribiendo, … Creo que hay posibilidades sin tener que romper con la Tradición y Magisterio de la Iglesia Católica, ni con su interpretación de las Escrituras.

    No he leído a Moingt y me interesa mucho pues tengo sus mismos objetivos, pero si no se dispone de traducción del francés pues no tengo acceso. No sé si el libro-entrevista que propone Antonio serviría a mis objetivos personales como material de trabajo, quizás sí como cierta ayuda.

    • oscar varela

      Hola Jorge!
      Como siempre, bien hilados tus razonamientos – gracias!
      ¿Qué hacer con Mt. 8,22 y su paralelo Lc. 9,60?
      Abrazo!

      • Jorge Felip Fernández

        Hola Oscar
        Se supone que enterrar a los muertos es una obra de misericordia ¿no? Entonces porqué Jesús dice “Deja que los muertos entierren a sus muertos” (Mt 8,22; Lc 9,60). Supongo racionalmente que cuando Jesús le dice alguien “ven y sígueme”, lo hace para formar una comunidad de íntimos que sean sal y levadura para el Reino y no todos valen para esa tarea. No es que quedan excluidos del Reino, pueden seguir a Jesús como discípulos, pero no como miembros de la comunidad especial (levadura) encargada de anunciar y propagar el Reino. Asumir esa tarea supone posponer todo lo demás, pasarlo a segundo plano como cosa sin importancia sea lo que sea, y colocar el Reino y su difusión en primer plano, quedando todo lo demás en función del mismo. Pienso que llama muertos a los enterradores, porque no tienen como horizonte la plenitud de vida, en la que Jesús y sus íntimos están implicados y comprometidos.

        Supongo que la relación de las citas que señalas con respecto a mi comentario hace referencia a la Iglesia, que pones en correspondencia con los muertos. ¿La Iglesia está muerta? ¿Por qué me ocupo de ella y busco la coherencia interna de su discurso y no la dejo caer, o simplemente me aparto? Como sabes la Iglesia en su larga historia ha pasado por crisis muy graves, y sin embargo ha sabido renacer de sus cenizas. Y es que para mí lo que tiene entre manos la Iglesia, el depósito de la fe, el Proyecto de Vida de Jesús, …, es muy valioso e importante para el ser humano individual y colectivo, tanto que sus múltiples desastres e incoherencias de muy diversa índole, no han podido suprimirlo o abandonarlo del todo. Siempre ha renacido con nuevos ímpetus. Muchos dentro de ella ven en esto la acción del Espíritu que la sostiene. Quizás sea así, aunque yo no pueda afirmarlo con certeza.
        Abrazo.

    • carmen

      Efectivamente

      La iglesia como tal desaparecería. Ese ,justo , es el problema.

      A lo mejor se podría redifinir a la iglesia. Pero no creo que a nadie de los de arriba les interese. Quizás dentro de unos cuantos lustros…no sé. Dependerá de la reacción de los miembros del pueblo, de los de abajo. Si las iglesias se quedan completamente vacías, quizás se cuestionan un replanteamiento de la organización. Porque en realidad, las revoluciones siempre empiezan por ideas de alguien o alguienes que analizan la realidad. Las exponen, se publican, con suerte, se extienden como la pólvora porque afecta directamente a lo que llamamos pueblo, al menos lo estoy utilizando en esa acepción, y entonces , los individuos de abajo de la pirámide social, tratan, intentan, entregan su vida por la causa. Porque nosotros, los del pueblo, entre los que me incluyo, somos los que realizamos el trabajo. Siempre. Eso sí, bajo la dirección de líderes.

      En la iglesia existen esas personas dispuestas a empezar a cuestionar las cosas en profundidad? Es posible.Existen esos líderes interesados en un cambio estructural. Pues a día de hoy no sé yo. Creo que están centrados en la forma, pero no están decididos a cuestionar el fondo. Esa es mi impresión.

      La verdad…por aquello del paso del tiempo, no creo que llegue a ver ningún cambio importante. Pero el futuro nadie lo sabe. Quién sabe lo que pueda pasar dentro de cien años?

      Tengo suficiente con saber que no soy un bicho raro. Creo que hay muchas personas a las que les gustaría que la iglesia cambiase en el fondo , y no en la forma.

      En fin.

      El tiempo dirá.

      No tienes que contestar. Estoy viendo un color azul de fondo, luego le estoy respondiendo a alguien. Sorry.
      Debería de ver un fondo blanco, pero no,es azul. Me da pereza repetirlo. Soy un desastre para esto de los móviles.

      • Jorge Felip Fernández

        A mí me interesa Carmen una reforma en profundidad de la Iglesia como propones, tanto en su fondo como en su forma, reforma, pero no ruptura. Y ruptura sería, por ejemplo, transformar la Iglesia una institución centrada en la espiritualidad de un cristianismo post-religioso. No puede prescindir de lo religioso dado que el Proyecto de Vida de Jesús no solo es un humanismo de altos vuelos, de máximos, de construir una sociedad alternativa, sino que se coloca en la perspectiva de Dios y de la relación con él y por tanto religiosa. Ahora bien, el centro no es la práctica religiosa, templos o liturgias, sino que el centro es el Proyecto de Vida de Jesús, y el culto sólo sirve como medio o instrumento de ayuda y que además permite situar este Proyecto en sintonía y relación con Dios. ¿Lo hace? Bueno este es el problema, pues el culto requiere una adaptación constante al contexto, que facilite la expresión religiosa y ayude en la adhesión, implicación y compromiso con el Proyecto de Jesús. Algunas propuestas se dieron tras el CVII más o menos ajustadas a esto, que sin embargo fueron suprimidas, por miedo a la desbandada y el peligro o riesgo de falta de unidad en la Iglesia. Habrá que esperar tiempos en que esos riesgos puedan ser asumidos.

        En la estructura jerárquica de la Iglesia tendría que girar hacia la democracia en la elección de cargos o funciones. El autoritarismo por un supuesto poder divino hoy no encaja en una ética de máximos. Además, en función de su credibilidad es necesaria la cesión de la riqueza de los templos y sobre todo del Vaticano a la sociedad civil. Y que además los cargos en la Iglesia, presbíteros, obispos, papado, …, no sean puestos de honor, privilegio y poder, sino todo lo contrario, último puesto en la comunidad en orden al servicio, tal como lo expresó Jesús.

        También es imprescindible una renovación teológica para hacer comprensibles y creíbles las propuestas de la Iglesia.

        Demasiada tarea tiene la Iglesia que afrontar, pero tengo esperanza que saldrá adelante. ¿Cuándo? Pues como no sople con fuerza el viento del Espíritu, pues la cosa tardará y mucho en llegar. Quizás tú ni yo lo veamos, pero no pierdo la esperanza. Algún día ….

        • oscar varela

          ¿Cómo solucionar el problema
          ya enunciado por J.L.Borges (para los argentinos):

          HUIR HACIA ADELANTE?
          ………………..

          NOTA: mis últimas intervenciones “epistemológicas”
          intentan ir a la raíz
          de estos ANACRONISMOS sustentadores de (¿inocentes?) GATOPARDISMOS.

  • ana rodrigo

    Le atribuyen a Jesús estas palabras: “¡Te doy gracias, “Padre, Señor de cielo y tierra! Porque has ocultando estas cosas a los entendidos, se las has revelado a los sencillos!”. Pues si volviese ahora, yo creo que diría ¿Cómo es posible que lo que decís no lo entienda nadie? La teología ha tenido la capacidad de hacer incomprensibles las cosas sencillas que le atribuyen a Jesús. Y la Iglesia, con su dogmática, se ha ido por la estratosfera con extraterrestres. Porque la inmaculada concepción, la virginidad-maternidad de María, la ascensión o la infalibilidad del Papa, se hace incomprensible.
    Esto lo entienden los sencillos? Alguien dijo que un teólogo es aquel que sesudamente se pone a contestar preguntas que nadie se hace.
     
    Yo vengo diciendo que habría que dar una versión del NT apta para la sociedad racionalista en la que vivimos, y hoy le he escuchado decir a Tamayo que habría que escribir el quinto evangelio, porque los textos en sí mismos son muertos si nadie los entiende. (esto último lo digo yo)
     
     
     

    • mª pilar

      Comparto tu mirada. Leer los textos según se editan:

      Nos alejan del Dios que Jesús intuyó, sintió como suyo, siempre cercano al pueblo llano; y no del templo y los comportamientos de sus sacerdotes.

      Un abrazo.

  • carmen

    Me voy a comprar el libro. Seguro que lo encuentro en la librería diocesana de Murcia, la de al lado de la catedral. Y digo seguro porque como dice Gonzalo es un nombre de reconocido prestigio, una autoridad religiosa y teológica, dicho textualmente.

    Porque si no eres de reconocido prestigio, lo que dices ni se vale, ni se publica y en caso de que se publique por un error de la editorial o por una editorial desconocida, no lo encuentras en la librería diocesana. Fijo. Por eso pienso que ha llegado la hora de los teølogos. Pero también pienso que esas ideas que parece que defiende el autor en su libro, las habrá obtenido de mucha observación y diálogo con los laicos y con personas que se preguntan el porqué de las iglesias vacías, el porqué ya no convence lo que antes era incuestionablemente palabra de Dios. En el fondo tiene gracia el asunto.

    Me hubiese encantado hablar con este señor.

    En fin.

    Gracias señor Haya por hacer este trabajo. Es muy interesante.

    Un abrazo.

    • Antonio Duato

      Carmen:
      Seguro que no encontrarás el libro en Murcia. No está traducido.
      ¿Lees con facilidad el francés? Si es así yo te diré dónde encontrarlo. Me encantaría que leyeras a ese viejo al día. Aunque sea el prólogo, el índice y el texto, picando algo del texto buscando algo bueno.

      Aunque tal vez lo mejor sería empezar por este libro-entrevista de unos años antes que sí está traducido y que yo me he dessargado en el kindle de Amazon. pero que te lo podría traer la librería (Está en Mensajero – Loyola Comunicacjones) :
      Creer a pesar de todo, 2016 https://www.amazon.es/s?k=creer+a+pesar+de+todo+moingt&i=digital-text&__mk_es_ES=%C3%85M%C3%85%C5%BD%C3%95%C3%91&ref=nb_sb_noss

      • carmen

        Bueno, con facilidad es mucho decir, pero he logrado entender a Óscar Fortín cuando hablando con alguien de repente se ha puesto a escribir en francés. Me ha hecho mucha gracia.
        Siempre me he preguntado si los que dominan otro idioma ‘piensan’ directamente en ese otro idioma o tienen que traducirlo mentalmente.

        Me compraré el libro que dices
        Supongo que si es de unos cuantos años atrás, ya será suficientemente interesante.
        He visto que está en Amazon. Pero m daré una vuelta por la librería diocesana, es bastante grande y es interesante. Me gustan las librerías y los libros de papel. Soy de la galaxia Gutemberg a tope.

        Gracias.
        Sigue cuidándote. Se nos ha metido el frío y la humedad en el levante. Es lo que toca ahora.

      • m* pilar

        Gracias Antonio por la recomendación de este libro, me está encantando su pensar respecto al seguimiento, lo estoy subrayando con interés.

        Como teólogo, no me llama la atención, él mismo reconoce que Dios es… Mejor no hablar mucho de Él en su Ser Dios…nadie lo puede comprender, pero cuando plantea la !Vida! es otra cuestión y me está proporcionando un gozo grande su pensar al respecto.

        Como religioso…tiene un “sabor” atado a cadencias…pero lo suple con su claro criterio ante la entrega al Espíritu del Proyecto de Jesús.

        Gracias de corazón, un abrazo entrañable.

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