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Escándalo inmobiliario en la diócesis de Madrid

El cardenal arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, el pasado 19 de noviembre.
El cardenal arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, celebrando con su extraordinario fervor una Misa en Madrid. Lástima que para ser hoy arzobispo haga falta algo más que fervor y fervorines. Un periodista procedente de la Ponti de Salamanca, Manuel Viejo, ha investigado tres operaciones especulativas, con muchas víctimas y unos cuantos financieros beneficiados, para obtener millones con que construir al sur de Madrid una fantasmagórica “Ciudad de la Misericordia”. Publicamos el más reciente artículo de Viejo, donde enlaza todos los anteriores.  El Vaticano ha enviado un abogado y están intentando retrotraer contratos de venta de esos bienes de unas fundaciones civiles, pero de las que el Arzobispo de Madrid era Presidente, porque los fundadores querían asegurarse que no se hicieran con ellas este tipo de operaciones. AD,

MANUEL VIEJO Madrid – EL PAÍS

Abrió la ventana para hablar del diablo. El papa Francisco salió al balcón de la plaza de San Pedro del Vaticano. Ataviado con su sotana blanca, colocó el micrófono y soltó por los altavoces más cristianos del mundo: “El diablo es el mayor chismoso […] Por favor, hermanos y hermanas, hagamos un esfuerzo por no cotillear y hablar por la espalda. El cotilleo es una plaga peor que el coronavirus”. Sucedió el pasado septiembre. Tres meses después, los chismes están por casi todas las parroquias del Arzobispado de Madrid. La millonaria trama inmobiliaria de la Iglesia destapada por EL PAÍS monopoliza los mentideros de la Iglesia. Un colaborador muy estrecho del arzobispo Carlos Osoro asegura que está “preocupado”, que quiere “todo se resuelva sin perjudicar a las familias” y que “va a exigir responsabilidades penales a los implicados”.

Cerca de 200 hogares que viven de alquiler, más de 100 ancianos y casi una veintena de monjas que viven en una residencia de mayores han sido, por el momento, los grandes perjudicados de esta millonaria trama inmobiliaria. Las tres operaciones aglutinan las enajenaciones de 18 edificios. Todas pertenecen a fundaciones tuteladas por el arzobispado. Las ventas se produjeron en los dos últimos años. Juntas han sumado un monto de más de 100 millones de euros. Todas las operaciones están ahora mismo en los tribunales. ¿Quiénes están siendo investigados? ¿Quién es quién en todo este entramado? Documentos a los que ha accedido EL PAÍS ayudan a perfilar a los principales implicados.

Carlos Osoro. Cardenal y arzobispo de Madrid. Osoro, de 75 años, llegó a la capital de España por orden del papa Francisco ―con quien mantiene muy buena relación― en 2014. La Iglesia madrileña tutela 64 fundaciones presididas por el propio cardenal. Osoro decidió dar un nuevo impulso a todas en 2016 con el objetivo de mejorar la coordinación. Todas estas entidades, en conjunto, aglutinan cerca de 1.200 trabajadores y dotan de ayudas y becas a casi 100.000 beneficiarios. El cardenal colocó al frente de todas ellas al laico zaragozano David López Royo. Nacía la Delegación Episcopal de Fundaciones. Tras el escándalo, Osoro ordenó una investigación interna en junio de 2020.

David López Royo. Presidente de la Delegación Episcopal de Fundaciones de Madrid de 2016 a 2019. Nació en Zaragoza hace 63 años. De joven estuvo vinculado a la Iglesia. Se diplomó en Filosofía y licenció en Ciencias Políticas y Sociología en la Universidad Pontificia de Salamanca. Entró en Cáritas en los años noventa como director de Cooperación Internacional, donde coordinó, por ejemplo, la ayuda humanitaria del huracán Mitch. En 2014 fue nombrado director del periódico El Correo de Andalucía. No había ejercido como periodista en su vida. “¡No tenía ni idea de Sevilla! Su gestión derivó en portadas vergonzosas”, cuenta un exredactor.

Su fulgurante ascenso en las instituciones vinculadas a la Iglesia llegaría meses después. López había conocido al arzobispo Carlos Osoro en Asturias y Galicia, cuando trabajaba para Cáritas. En marzo de 2016 la Iglesia madrileña se apoyó por primera vez en dos pilares laicos. Uno de ellos era Royo, como delegado de Fundaciones, y el otro Julio Lage, como interventor de las cuentas de la diócesis. Royo aseguró a este periódico que trabajaba de manera altruista para la Iglesia. Pero según ha podido comprobar ahora este diario, tenía un contrato con el arzobispado cercano a los 40.000 euros al año. En una entrevista con el semanario católico Alfa y Omega en 2017 dijo: “La sociedad nos exige transparencia, pero Osoro la impulsa por convicción”. Dimitió en 2019 tras las publicaciones de EL PAÍS.

Julio Lage. Interventor de las cuentas de la Iglesia de 2016 a 2020. Según su currículum, ha formado parte de las cúpulas ejecutivas de entidades financieras de referencia como Santander, La Caixa y Banco Español de Crédito; de consultoras de la talla de Arthur Andersen; de grandes grupos empresariales como consejero asesor y de instituciones como la Fundación I+E Innovación España. De Orense, es ingeniero de Telecomunicaciones y doctor en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid y máster en Ingeniería del Conocimiento. Osoro le encomendó en 2016 supervisar las cuentas de la Iglesia. Royo y Lage se conocían de otras etapas anteriores. Durante su etapa como interventor de la diócesis madrileña trabajó de manera altruista. Varios curas de Madrid aseguran que dentro le llamaban “el dios del dinero”. Dimitió hace tres semanas ante las últimas publicaciones.

Manuel Fernández ClementeHa sido el secretario de las tres fundaciones que están siendo investigadas: Fusara, San Celedonio y Molina Padilla. En San Celedonio entró como secretario en 2012, durante la época del anterior cardenal, Antonio María Rouco Varela. Su despacho, Fernández Clemente Abogados, está especializado en urbanismo. Presume de ser “multidisciplinar”. Clemente fue abogado asesor de urbanismo para la Comunidad de Madrid durante la época de Esperanza Aguirre.

El abogado Clemente cobraba un salario de 3.000 euros al mes en las tres fundaciones. Y un contrato como asesor en una de ellas cercano a los 30.000 euros al año. Algunas fuentes eclesiásticas apuntan que intentó llegar a un acuerdo económico con el arzobispado tras el escándalo de las ventas, pero Osoro se negó. Ha ejercido de secretario en, al menos, seis de las 64 fundaciones.

Antonio Naranjo Fabián. Otro de los hombres clave. Fue director médico de la Fundación San José. De ahí da el salto a las fundaciones de la Iglesia. Está presente en las tres entidades investigadas como gerente y como delegado. Como gerente cobraba un salario de, al menos, 1.500 euros. Durante la pandemia estuvo al frente de la gestión de la fundación San Celedonio, que gestionaba una residencia donde convivían más de 100 ancianos. Entre marzo y mayo fallecieron más de 35. “Se lleva muy bien con el abogado Clemente”, cuentan varios patronos que han trabajado con él.

Bufete Chávarri Abogados. Despacho principal con el que ha trabajado el arzobispado en los últimos cuatro años. Se define como “un despacho de referencia para las instituciones religiosas, no solo por la atención profesional y técnica, sino también por su identidad y valores”. El bufete cuenta con una fundación en la que han trabajado dos de los nombres clave: el delegado de fundaciones, Royo, y el interventor de las cuentas, Lage. Según fuentes de este despacho, se han producido comisiones millonarias en las ventas de los inmuebles de las fundaciones de la Iglesia. El propio bufete ha hecho de intermediario en las tres operaciones. Solo con la venta de la Fundación San Celedonio se han repartido unas comisiones de 1.850.000,40 euros, según los documentos a los que ha accedido ahora EL PAÍS. Por la venta de la fundación Fusara cerca de 3.700.000 euros y por la compra de unos terrenos de Metrovacesa en Valdebebas (Madrid) ―solar donde la propia Iglesia quería construir oficinas con la venta de las tres fundaciones― más de 900.000 euros.

Tapiamar. Un armazón empresarial de 14 empresas que han comprado los 14 edificios de la fundación Fusara en el centro de Madrid por 74 millones de euros. Tapiamar es un entramado de 14 sociedades creadas entre el 2 de abril y el 13 de junio de 2019 con un capital de 3.010 euros cada una y entre cuyos accionistas se encuentra Ahorro Corporación Financiera, una de las grandes firmas de inversión en España. En las actas de la fundación, a las que tuvo acceso este diario hace más de un año, se explica que entre los accionistas está “un alto ejecutivo de Barclays Bank”, Álvaro Portanet (marido de Ana Agag, hermana de Alejandro Agag, yerno del expresidente Aznar). El 30 de julio de 2019 se ejecuta la venta de Fusara con una transferencia de 37 millones de euros procedente de Luxemburgo, según pudo comprobar este periódico.

¿Quiénes están investigados por la justicia? La jueza Carmen Rodríguez-Medel investiga en el juzgado número 41 de Madrid a Royo, Clemente y Roberto de Juan, como representante de las 14 empresas que han adquirido los inmuebles de Fusara.

[Lea el reportaje: ‘Operación Padilla: así opera la trama oculta de la Iglesia que expolia fundaciones millonarias en Madrid’]

5 comentarios

  • ana rodrigo

    Como dice el refrán, “no es lo mismo predicar que dar trigo”. Si Jesús, iniciador de una sociedad alternativa, levantara la cabeza, nunca más volvería a resucitar.

    La riqueza, el dinero, el vender a los mismos empobrecidos y vulnerables por unos cuantos millones de euros, nada tiene que ver con lo que predican y mucho menos con el mensaje vital del Evangelio. Sencillamente vomitivo.

     

  • Alberto Revuelta

    Don Miguel de Cervantes y Saavedra, escribió en Don Quijote de la Mancha que en llegando al fin, que es cuando se acaba la vida, a todos les quita la muerte las ropas que los diferenciaban, y quedan iguales en la sepultura. Con la hipocresía melosa de los eclesiásticos funcionales se nos presentó hace unos años al hombre de Francisco en España, vendedor de perfumes Puig y Heno de Pravia con olor a oveja especial para obispos no conversos y clérigos acostumbrados a fingir conversiones según el señor mitrado que les toque en suerte, y ya hace meses que sucedía la zapa que ahora ha explotado. Todo por fingir y no hacer caso al Señor: no podéis servir a Dios y al dinero. Estos ovejeros sempiternos, desde Nicea, eligieron el dinero como único señor. Por eso venden todo lo que pueden. E inmatriculan lo que no pueden

    • mª pilar

      ¡Señor, que…ovejeros están hechos…claro que sus ovejas son las pesetas!

      (Disculpen…los euros)

      Gracias por su manera de relatar los hechos, porque les pone un puntito de humanidad…hacia los que hace mucho, mucho tiempo que la perdieron.

      Un abrazo entrañable.

  • carmen

    Verás como al final el arzobispo fue engañado, el pobre no sabe nada de economía, el vaticano está desconcertado porque desconocía la trama y si es necesario que alguien pague por todos, será un laico en el que el pobre Osorio confío. El solamente trataba de librarse de todos los inquilinos y los residentes de la residencia de ancianos, monjas incluidas, porque los pisos no reunían las condiciones de habitabilidad necesarias y la residencia tenía humedades.

    Osoro únicamente quería construir un gran complejo nuevo, sin humedades, con uno o dos buenos centros católicos para enseñar a los pobres niños, que no niños pobres, en la fe cristiana. Y si luego conseguía la subvención del estado, pues mejor.

    Todo, todo a mayor gloria de Dios.

    Es que eso del cotilleo destruye mucho más que el coronavirus. Tenemos que fiarnos de nuestros pastores. A ver si nos enteramos de una vez que lo que somos es ovejas. Oveeeeejas.

    Buen día.

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