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 Mi patria, el dolor y la gloria   

 MI PATRIA

Nadie es patria: todos lo somos
(J.L.Borges).

Mi patria es la fratria
del amor la amistad y la familia
la hermandad del hombre y la mujer
los pueblos y el universo entero
y verdadero.

Mi patria es la fratria
fraternidad de la vida
y fraternidad de la muerte
humanidad sin celos ni recelos
apertura al otro y al distinto
y distante.

Mi patria es la fratria
de la belleza y de la bondad
capaces de asumir activa
y com-pasivamente
la fealdad y el mal
el sufrimiento y el dolor
ciego y aciago.

Mi patria es la fratria del sentido
y de la inteligencia
que enseña y no se ensaña
con el pobre atrasado
y el atrasado pobre
y desventurado.

Mi patria es la fratria
de la filosofía y el arte
la ciencia y la conciencia
del mar y las montañas
verdes
bajo un cielo azulado.

Pero mi patria no es la patria
de la maldad el rencor
y la violencia
del orgullo la raza y la soberbia
de la política de bloques
bloqueada.

Mi patria no es la patria
del aire irrespirable
y la cerrazón de cuerpo
y alma
violada por la avaricia
el robo y la codicia.

Mi patria no es la patria
martillo de herejes
España espada y espadaña
duermevela de occidente
mesetario incidente
y accidente
sino de la mística poética.

Mi patria es el niño
abandonado
y el viejo descartado
mi orfandad de siglos
y mi soledad de años
el dios que me redime
de mí mismo.

Mi patria es la tierra
y el aire que respiramos
el agua que nos disputamos
y su fuego latente y latiente
el lenguaje que nos expresa
e impresamos.

Mi patria es la comida familiar
y amical
regada por el propio vino
alimentada por el propio sino
y concluida bajo el sol
en la playa.

Mi patria no es la patria
ni eres tú compatriota
mi patria es la fratria y eres tú
confratriota
hermanados en el mismo origen
y destino.
Mi patria es la música clásica
y la música popular y ligera
capaz de armonizar la consonancia
y la disonancia
la melodía horizontal y la armonía
vertical
vertiginosamente.

Que la fratria finalmente es hermandad
musical re-mediadora
de la patria paterna o vertical
aérea o celeste
y de la matria materna horizontal
telúrica o terrestre:
en el médium de la cultura cultivada
interhumanamente.


 

EL DOLOR Y LA GLORIA

       Vivir es como amar: toda razón está en contra
      y todo instinto a favor (Samuel Butler).

       No soy precisamente un fan o forofo de Pedro Almodóvar y sus fuegos de artificio, pero me intriga su obra policrómica en español. Sin embargo, acabo de visionar su testamento Dolor y gloria que me ha interesado existencialmente, porque aquí narra minimalistamente la verdad y la mentira del mundo, su sentido y sinsentido. Toda la vida humana, toda vida humana, es en efecto dolor y gloria, sufrimiento y exaltación, finitud abierta al infinito.

       El dolor está representado en este film por la pobreza y la desgracia, el desamor y la mortalidad, mientras que la gloria está representada por el amor y la libertad, la expresión y su expansión, la creatividad. Pero la cinta plantea un litigio entre el amor y la creación, porque según nuestro cineasta el amor no es suficiente para ser feliz, realizarse o salvarse, sino que se requiere la inspiración y su proyecto o proyección, en este caso cinematográfica.

       Quizá el autor no se da cuenta, o quizás sí, de que el propio amor incluye ya primigeniamente la pro-creación, la cual en consecuencia no es sino la forma que adquiere el amor en cuanto inspiración. Y, de hecho, se da una conexión en el film entre el amor de amistad recuperado y la recuperación de la creatividad, entre la pasión humana y la pulsión recreadora y recreativa de lo real, entre el afecto o afección interhumana y el efecto o efección de una obra cultural o de arte.

       Frente a la barroquería típicamente almodovariana, Dolor y gloria es escueta y despojada, respondiendo así a la edad provecta de su director. La imagen impactante de la casa-cueva familiar, en la que vive la niñez nuestro protagonista, resulta un símbolo arquetipal de toda su vida, precisamente presidida por ese recoveco materno y femenino. La homoerótica del autor se nutre de esa cueva matricial, en cuyas paredes Almodóvar proyecta sus imágenes como arcaica pintura rupestre en movimiento.

       Dolor y gloria cuenta el dolor de ser hombre o mujer en el presente temporal, así como la gloria de haberlo sido en el pasado o bien en el futuro intemporal de modo imaginal. Así pasa la gloria del mundo, parece decirnos, pero también la pena o dolor del mismo mundo. Lo que queda es un rastro de sentido herido, cuya sangre escarlata refulge como en una corrida de toros, cuando el toro es dolorosamente cogido por la gloria del torero en peligro. Porque, como adujo Samuel Butler, vivir es como amar: toda razón está en contra y todo instinto a favor.

3 comentarios

  • Asun Poudereux

    Muchas gracias, Andrés.

    Si realmente nos sintiéramos confratriotas, la fratria de España sería otra.

    Inimaginable para quien la patria sólo pertenece a los que se consideran  “auténticos” compatriotas.

    Un abrazo lleno de confianza.

  • Carmen

    Pues si le gusta el cine, es momento de ver un montón de películas maravillosas.

    Almodóvar tiene una primera época de fanfarria, como usted dice, que hay que verlas , pues eso, como un esperpento tronchante, o no verlas directamente. Pero ha evolucionado con el paso de los años de una manera espectacular. Algunas películas son duras, pero ninguna te deja indiferente. Te hace pensar.

    Le gustaría mucho Hable con ella, si es que no la ha visto ya. Y Todo acerca de mi madre también. El título lo cogió de una película de lo mejor del cine de los años 50, todo acerca de Eva.

    O volver.

    En fin.

    Por si acaso se ha quedado con ganas de repetir Almodóvar.

    Deje que le cuiden mucho.

    Un abrazo.

     

     

  • mª pilar

    Ha despertado en mí, el deseo de ver este documental, que me augura un momento de “contemplación” de la vida, desde dentro.

    Me ha encantado el inicio con:

    ¡Mi Patria!

    Hermoso canto a la capacidad de vivir, hacia  una plenitud humana…tristemente muy alejada de nuestra realidad presente.

    Gracias por cuanto nos regala cada semana.

    Un abrazo entrañable.

     

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