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El proyecto de Jesús, madurando en el tiempo, 2

 LA NIÑERA NO HACE FALTA, 2/3

  • 4. El aluvión del Antiguo Testamento

Los libros del AT fueron redactados por diferentes escuelas de escritores durante más de un milenio. Cada una de ellas fue dejando su impronta y señales inequívocas propias de la época en que vivieron. No importaba que las continuas revisiones de los textos dejaran a la vista fuertes contradicciones entre sus costuras. Tratándose de libros sagrados, la gente debía aceptar sin rechistar cualquier desajuste por muy exagerado que fuese.

Un ejemplo claro de tales incoherencias lo encontramos nada más abrir la Biblia por sus primeras páginas. Lo primero que nos aparece es el relato de la creación en seis días. Respecto a la del ser humano, sucede en la sexta jornada de trabajo. El texto afirma:

“Y creó Dios al ser humano a su imagen; a imagen de Dios los creó, varón y hembra los creó” (Gén 1,27).

Y la narración finaliza del siguiente modo:

“Y quedaron concluidos el cielo, la tierra y sus muchedumbres. Para el día séptimo había concluido Dios toda su tarea; y descansó el día séptimo de toda su tarea.
Y bendijo Dios el día séptimo y lo consagró, porque ese día descansó Dios de toda su tarea de crear.
Esta es la historia de la creación del cielo y de la tierra”
(Gén 2,1-4a).

Hasta ahí todo va bien. Pero cualquier lector se sorprendería, y con razón, al seguir con la lectura. Porque, de inmediato, encuentra lo siguiente:

“Cuando el Señor Dios hizo tierra y cielo, no había aún matorrales en la tierra, ni brotaba hierba en el campo, porque el Señor Dios no había enviado lluvia a la tierra, ni había hombre que cultivase el campo y sacase un manantial de la tierra para regar la superficie del campo.
Entonces el Señor Dios modeló al hombre de arcilla del suelo, sopló en su nariz aliento de vida, y el hombre se convirtió en ser vivo…”
Gén 2, 4b-7).

La discordancia resulta evidente. Primero se habla de una creación acabada en seis días y a renglón seguido se afirma que está todo por hacer. El ser humano pisaba ya suelo nada más decirlo Dios y de golpe y porrazo se asegura que todavía no había sido creado. De manera que Dios, sin decir ahora ni palabra, se pone directamente manos a la obra. En esta ocasión modela solo al hombre utilizando el barro como materia prima. La mujer queda en segundo plano. ¡Será sacada del hombre! (Gén 2, 22) después de anestesiarlo! (Gén 2,21). ¡Cuando todo el mundo sabe que no hay hombre que no haya salido de mujer… sin anestesia ni nada!

Visto así, no hay forma de entender la inspiración divina. Tampoco tiene lógica el que semejantes contrasentidos se reconozcan como palabra de Dios. Estas contradicciones tan a la vista deben responder a alguna razón. Pero ¿cuál? ¿Cómo explicarlo?

El segundo relato, el que comienza en Gén 2,4b, el del hombre hecho con barro, fue el primero en escribirse: hacia el siglo X antes de nuestra era. A la pregunta ¿de dónde procedemos? la escuela de escritores que compuso esta narración no tuvo dudas respecto al origen divino de la especie humana. Y para describir el cómo salió a la luz, acudió a la experiencia, a la historia del nacimiento del pueblo israelita. Este, siendo solo un colectivo de grupos tribales esclavizados en Egipto, inició su vida en libertad y se convirtió en pueblo saliendo de la esclavitud del barro egipcio y cruzando el pavoroso mar gracias a un viento que secó sus aguas. Con estos datos a su alcance, al redactor le llegó la inspiración: La creación del ser humano -imaginó- fue realizada por Dios de modo semejante a la forma en que transformó a un grupo de esclavos en un pueblo libre. Es decir, formó la figura humana a partir del barro y le sopló su aliento. El escritor de este relato supuso que así resultaría comprensible a una gente que mantenía viva en su memoria la epopeya del Éxodo. La vida humana para la mentalidad semita de aquel tiempo residía en el viento que el ser humano porta en su interior y que pierde cuando ex-pira.

La primera narración, la que expone la creación en seis días (Gén 1,1 – 2, 4a), se escribió posteriormente, unos cuatro siglos más tarde. Y se colocó en primer lugar para darle realce. La clave para entenderla aparece al final del texto, cuando se nombra por tres veces seguidas el día séptimo y se menciona en dos ocasiones el descanso de Dios.

 

  • 5. Historia: La clase Sacerdotal se hace de autoridad

Este relato fue compuesto por una escuela de escritores aparecida en la época del exilio, en el siglo VI antes de nuestra era. Babilonia había deportado sobre todo a líderes políticos, religiosos e ideológicos. El exilio supuso una dura prueba para la religiosidad de los judíos. El Dios fuerte y terrible de épocas anteriores no intervino para evitar la debacle. Al parecer, se habían hecho trizas sus promesas. El pueblo se sintió huérfano. Habían desaparecido las instituciones y los signos que le otorgaban su identidad. No quedaba sino la circuncisión como única seña de pertenencia al Israel elegido. Fue entonces cuando cobró relieve la clase sacerdotal. El cayado de los sacerdotes se impuso como signo de su autoridad. La ley recobró su importancia para dar personalidad al pueblo. Y en especial, se eligió el sábado como día sagrado de obligado descanso. El primer relato de la creación se compuso para concederle carácter sacro. La acción creadora en seis días se añadió al Génesis y se colocó en primer lugar solo como pretexto para explicar la razón de que Dios descansara el séptimo día tras su obra. Fue la manera de hacer del sábado un día santo. Un pueblo estático durante ese día de la semana fue su distintivo y la seña de identidad como nación. La ley del descanso sabático fue considerada a partir de entonces la más importante, la única ley que hasta el mismo Dios había cumplido.

La escuela de escritores del exilio incorporó también el cayado a las narraciones de mayor renombre para consagrarlo como signo representativo de la autoridad sacerdotal, necesaria para aunar al pueblo y mantener intacta su moral y su religiosidad. El bastón se asoció a Moisés y se remató confiriéndole una vigorosa capacidad de encantamiento (Ex 4,20). Sirvió para realizar prodigios ante el Faraón y atestar Egipto de fastidiosos bichos (Ex 7,9.10.15.17; 8,13).

El bastón se introdujo de forma sutil en el episodio del paso milagroso del pueblo a través de las aguas. No importaba el desajuste que originaba. En Ex 14,21, se habla de la actuación de Dios sobre el mar a través del viento:

“Moisés extendió la mano sobre el mar, el Señor hizo retirarse el mar con un fuerte viento de levante que sopló toda la noche…” (Ex 14,21).

Sin embargo, unos versículos antes se omite la intervención directa de Dios y la acción parece atribuida a un nuevo prodigio del bastón de Moisés:

“El Señor dijo a Moisés… …Tú alza el bastón y extiende la mano sobre el mar, y se abrirá en dos, de modo que los israelitas puedan atravesarlo a pie enjuto” (Ex 14,16).

 

  • 6. Historia: Los autores del Antiguo Testamento

Ni el AT es palabra de Dios ni hay razón alguna que justifique que sus libros han sido escritos por inspiración divina. Fueron las diferentes escuelas de redactores en contextos históricos muy diversos quienes, sin importarles las contradicciones entre sus escritos, se esforzaron en asociar la vida del pueblo a Dios con el fin de consolidar su identidad como nación. Lo marcaron, así, con un sello y una conciencia nacional frente a otras culturas del entorno. Y, sobre todo, en los momentos de extremas vicisitudes, aunaron a los israelitas y los ilusionaron con la promesa divina de un futuro esplendoroso.

A pesar de ese empeño de las escuelas de escritores, las calamidades sufridas a partir del período monárquico suscitaron en la población serias dudas e interrogantes:

  • ¿A qué se debieron semejantes tribulaciones, incluso el destierro?
  • ¿Por qué no actuó Dios en favor del pueblo?
  • ¿Acaso no era el más poderoso y terrible?
  • ¿Eran quizás superiores los dioses de los imperios dominantes?
  • ¿Había motivos para la esperanza?

No faltaron personas lúcidas que se sintieron impulsadas a dar respuestas a todas las dudas planteadas. Entre ellas destacan los profetas (https://www.atrio.org/2018/02/profeta/). Los autores de los escritos referidos a estos personajes atribuyeron su salida al escenario público y sus mensajes a la iniciativa divina. Dios actuaba a través de ellos. Eran su boca. Usaron con frecuencia una simple fórmula indicativa de que el mensaje había salido de Dios en dirección al profeta. La versión de los LXX unió al autor del mensaje (Yahvé) con su destinatario y fiel transmisor (el profeta) con una sencilla preposición seguida de acusativo que expresa relación y direccionalidad: πρός (‘a’ o ‘hacia’).

Este formato se usó con frecuencia como un patrón técnico que buscaba garantizar la procedencia del mensaje y reclamaba la urgente necesidad de que su destinatario, el profeta, lo hiciese llegar a toda la población. Algunos ejemplos:

  • Ἀρχὴ λόγου κυρίου πρὸς Ωσηε (Lit.: “Comienzo de la palabra del Señor a Oseas”. Traducción: “Comienzo del mensaje del Señor dirigido a Oseas”; o bien: “Comienzo del mensaje que el Señor dirigió a Oseas”) (Os 1,1).
  • Λόγος τοῦ θεοῦ πρὸς αὐτὸν (Lit.: “Mensaje de Dios hacia él”). Y dos versículos más adelante tratándose en los dos casos de Jeremías: Λόγος κυρίου πρός με (Lit.: “Mensaje de Dios hacia mí”) (Jer 1,2.4)
  • Λόγος κυρίου πρὸς Ιεζεκιηλ (Lit.: “Mensaje del Señor a Ezequiel”) (Ez 1,3).
  • Λόγος κυρίου πρὸς Ζαχαριαν (“Mensaje del Señor dirigido a Zacarías”) (Zac 1,1).

(NOTA: Damos relevancia y amplitud a este formato por razón de su importancia para comprender su significado en el uso que de él se hace en el prólogo del cuarto evangelio. Lo veremos en un próximo artículo dedicado a ese texto).

Los profetas trataron de dar respuestas convincentes a las dudas suscitadas por tantas calamidades padecidas por el pueblo.

Achacaron las desgracias a un castigo divino infringido a la nación israelita por haber abandonado la justicia e implantado la maldad. La responsabilidad se hace recaer sobre los dirigentes, a los que tachan de delincuentes:

“¡Cómo se ha vuelto una ramera la villa fiel!
Antes llena de derecho, morada de justicia.
Tus jefes son bandidos, socios de ladrones:
todos amigos de sobornos, en busca de regalos…”
(Is 1, 21-23)

Denunciaron el incumplimiento de la alianza, como principio de los males:

“¡Emboca la trompeta!
Que un águila se cierne sobre la casa del Señor.
Porque han roto mi alianza
Rebelándose contra mi ley”
(Os 8,1).

Pero insistieron en reafirmar la superioridad de Yahvé creador del universo frente a los dioses extranjeros:

“¿Con quién compararéis a Dios,
qué imagen vais a contraponerle?…
Alzada los ojos a lo alto y mirad: ¿Quién creó aquello?”
(Is 40,18.25).

Y mantuvieron sus promesas de un tiempo de felicidad:

“Al final de los tiempos estará firme
El monte de la casa del Señor…
De las espadas forjarán arados;
de las lanzas, podaderas.
No alzará la espada pueblo contra pueblo,
no se adiestrarán para la guerra.
se sentará cada uno bajo su parra y su higuera
sin sobresaltos -lo ha dicho el Señor de los ejércitos-.”
(Miq 4,1.3b-4).

Anunciando su venganza frente a las naciones poderosas

“Pueblo mío, que habitas en Sión, no temas a Asiria,
aunque te hiera con la vara
y alce su bastón contra ti, a la manera de Egipto.
Porque dentro de muy poco mi ira los consumirá,
Mi furor los consumirá”
(Is 10,24-25).

Y augurando la llegada victoriosa de su reinado:

“Mirad: un rey reinará con justicia
Y sus jefes gobernarán según derecho.
Serán abrigo contra el viento, reparo del aguacero,
acequias en el secano, sombra de roca maciza en tierra reseca”
(Is 32,1-3)

y la hegemonía política de Israel

“¡Levántate, brilla, Jerusalén, que llega tu luz;
…y caminarán los pueblos a tu luz,
los reyes al resplandor de tu aurora…
…Extranjeros reconstruirán tus murallas y sus reyes te servirán…”
(Is 61,1.3.10)

 

  • 7. Historia: Hacia el Nuevo Testamento

La Ley y los Profetas llegarán a las puertas del Nuevo Testamento. Un hombre de carácter indomable, el Bautista, denunciará la corrupción generalizada de las instituciones y anunciará la inminente llegada del prometido reinado de Dios. Será otro hombre, el Galileo, quien lo inaugure. En contra de lo esperado, él no impondrá el cumplimiento a rajatabla de la Ley. La invalidará. Resulta innecesaria. Llegó el momento de desempañar la mente. Se abre paso la época de la comprensión y la madurez. El hombre de Galilea invitará a abandonar un sistema disparatado para adherirse a su propuesta de sociedad alternativa. Su proyecto responderá a los más hondos anhelos del pueblo machacado. Rechazará lo ajeno y dará cancha libre a lo propio del ser humano. En consecuencia, responderá a los anuncios proféticos de paz, libertad, justicia e igualdad, pero anulará el imperio despiadado de la Ley y toda alusión a la violencia, la venganza y la hegemonía política que esos profetas prometieron.

 

17 comentarios

  • Francisca Balaguer Nadal

    Pues yo después de lo que decís y pensar que cada una de nosotros lleva a Dios consigo, perquè no hago de mi vida un nuevo Jesús. Si intuimos lo que El queria decirnos, porque damos tantos rodeos para ser lo que “ mi Dios” quiere que sea?Quisiera que os fijaseis en que no pluralizo.

  • M. Luisa

    Haré una breve reflexión centrada en las  preguntas que se hacía aquel pueblo (punto 6). Desde esta perspectiva todo indica a  pensar que se trataba de cuestiones relacionadas con el conocimiento y cómo éste iba  ( y va)  evolucionando (maduración) yendo de la irrealidad a la realidad misma.

    Es obvio que se trata de conocimiento pero como éste puede ser tratado desde   diferentes disciplinas,  la  mía será intentarlo desde el enfoque según el cual me permito absorber   el lingüístico/hermenéutico en el filosófico. Este intento no alberga  pretensión ninguna sino todo lo contrario, una reafirmación por mi parte que me   procura un  diagnóstico más solido.

    La imaginación, la irrealidad, aunque sea un camino a recorrer, hacen volar la inteligencia y en ese vuelo la  sensibiliza placenteramente. Es así como la inteligencia se desconoce así misma, no conoce su plena capacidad, en ese estado todavía no sabe de lo que es capaz. Puesta, en cambio,  en la realidad,  a la inteligencia  se la hace tocar de pies en la tierra  donde tiene precisamente  su origen, para desde ahí construir todo un mundo.

    Esta es, pienso, la realidad asumida por Jesús en forma de reinado desde el cual  él mismo parte encontrándose y viviendo con los suyos.

    ¡gracias, Salvador, un abrazo!

  • Carmen

    En ello estoy. Intentando entender . Es tremendo lo que dices, Salvador. Eres una mano muy fuerte enfundada en un guante de seda.

    Creo que ya entiendo algo sobre los profetas. Creo. No es sencillo porque no conozco la historia. No sé cuándo sale uno u otro. A qué rey , jefe o sumo sacerdote reprende. Tampoco sé  que personajes son históricamente  reales o no. Aunque supongo que casi ninguno lo será. Y si existieron supongo que su historia estará tan contada al modo y manera del autor de ese relato concreto que da un poco igual. Me ha parecido entender que los libros de los profetas tampoco están escritos por ellos, ni tan siquiera por una única persona, sino por una especie de escuela, de grupo. No debió de existir en realidad Jonás, el de la ballena. Es una historia que me encanta.

    Tendría que saber muchas cosas que no sé para entender. El caso es que lo explicas muy bien en el artículo de los profetas, pero me apetece saber más.

    He logrado entender, aunque sea un poquito, el porqué del desconcierto del pueblo judío ante la aparición de Jesús. Porque dices que sí, que se cumplían los anhelos del pueblo judío, lograr una sociedad libre, justa y no sé qué más, pero no lo tengo tan claro. Creo que Jesús es una especie de revulsivo para ese pueblo tan belicoso y en posesión de la creencia de que el auténtico Dios, El , o como lo quieras llamar, está de su parte. No podían entender.

    Lo que cuentas de Santiago es superinteresante, pero lo tengo que volver a leer. Soy lenta.

    Y respecto a Pablo. Algo me he perdido y algo importante . O algo no he entendido desde el principio de los tiempos. Es que he leído o recuerdo haber leído cosas de sus cartas a esas comunidades o lo que fuesen, que me parece que no concuerda en absoluto con la idea que transmites en ese artículo sobre la disputa entre Pedro y Santiago. Santiago, un gran desconocido para mí.

    Se me escapan muchas, muchas, muchas cosas. Demasiadas. Sé que acabaré leyendo los Hechos. Y sé que acabaré investigando algo sobre la historia del pueblo judío. Lo encuentro todo un tema fascinante. La verdad es que no sé casi nada. Y si no sé nada, no puedo razonar, luego no puedo entender.

    Siento desde siempre una curiosidad enorme por conocer los entresijos del pueblo judío. No los entiendo. Pero leí tanto sobre la Alemania de la segunda guerra y , en fin, ya sabes, que no entendí el porqué de esa locura. Tiene que haber una razón. Nada es porque sí. Absolutamente nada.

    A lo mejor ha llegado el momento de leer sobre todo esto, pero despacio.

    Gracias por tu paciencia. Me encanta leerte, Salvador.

    Un abrazo.

  • Carmen

    Pues es que de Santiago no sé casi nada. Es más, me pasa como con las Marías de los evangelios. Me costó aclararme tiempo. Bueno, creo que me aclaré, pero a lo mejor no. Hay tres que pueda distinguir. María, la madre de Jesús. María de Magdala y María, la hermana de Lázaro. No sé si hay alguna más.

    Y con los santiagos me pasa lo mismo. Tengo un jaleeeeeeo tremendo. Hay un Santiago el Mayor, lo cual me hace epensar que hay otro menor, pero a lo mejor no. Hay uno que era hijo de zebedeo, que tampoco sé quién es Zebedeo, pero no sé si tiene importancia por él mismo o por su hijo. Que creo que era hermano de un tal Felipe. Es decir, no sé por qué tengo en la cabeza que ese señor Zebedeo era el padre de un Santiago y un Felipe. Pero Felipe no me da problemas porque no conozco otro.

    Luego está nuestro Santiago matamoros., Vaya un nombrecico también, que creo que es el que está enterrado en Santiago de Compostela. No sé si es el mayor, el menor u otro al que sencillamente no le gustaban mucho los moros, tiene pinta de aparecer en la reconquista.

    Pero claro, tampoco sé si el Santiago que dicen unos que está enterrado en Santiago de Compostela es el mismo de los moros o es otro.

    Y ya, el que faltaba, el hermano de Jesús

    Así que no sé si son todos el mismo o son distintos ni cuántos hay. Mi cabeza me dice que hay dos reales. El de zebedeo y el de Jesús. Y los otros, con perdón de los gallegos, no sé yo…

    Pues a mí también me dicen que mi virgen de la Fuensanta no se vale. Qué por cierto, hoy sería la romería de vuelta al santuario, pero desde que empezó la pandemia se ha quedado en la ciudad con los murcianos y Murcianas, porque para nosotros y nosotras sí que se vale.

    Qué me tengo que leer para aclararme? Todo no, por favor. Lo que sí estoy dispuesta a leer es lo que aparezca en los Hechos de Santiago, el de Jesús. Pero ni idea donde aparece.

    Alguien me puede ayudar? Salvador bastante jaleo tiene ahora en casa, y como se le escape el conejo se la carga por todo lo alto, porque no lo devuelven, fijo. Sé lo que digo.

    Gracias.

     

    • Salvador Santos Pacheco

      Hola Carmen

      Dos notas sobre dos Santiagos:

      1. El que dicen que está enterrado en Galicia fue uno de los seguidores. No le dio tiempo a viajar a ningún sitio porque le cortaron la cabeza en el año 44. Pero asegurar que su cadáver estaba en Santiago de Compostela fue la manera de animar el negocio turístico en la zona. Galicia está muy esquinada y allí iba poca gente

      2. Santiago, el hermano de Jesús, no fue seguidor suyo. Fue de los que pensaron que se le había ido la olla. Pero una vez el grupo de seguidores se movilizó por iniciativa de la Magdalena y se hizo notar, el intrigante y arribista Santiago halló la manera de hacerse con las riendas de la comunidad oficial de Jerusalén. ¡Era un prenda! Puedes comprobar sus manejos en APARICIONES ENTRE INTERROGANTES 5.

      Abrazos

  • mª pilar

    Gracias Salvador por este nuevo ¿cursillo?

    Es, como aire fresco, saludable, reconfortante.

    ¿Por qué será, que nunca pude llevarme bien, con el lenguaje de la Biblia?

    Algo rechinaba en mi misma entraña:

    ¡Dios, no puede ser y comportarse así! 

    Así que… comencé desde mi interior…a buscarlo desde Jesús el Galileo.

    Y después de estudiar Teología en mi querido C. Pignatelli varios años; todo aquello…se me cae de las manos hace ya mucho tiempo…y habiendo sido una activa participante en la iglesia, también hace tiempo, he dejado de participar en ella.

    Es, una decisión mía, solo mía, para nada es una llamada… a nada.

    Es mi manera de mirar, es mi manera de optar, cómo seguir el Proyecto que el Galileo proclamó, para mí, con toda claridad.

    Gracias Salvador, es como, respirar en un ambiente nuevo; descansar de tanta parafernalia vacía de sentido y llena de un…sin sentido hacia  aquello que se dice creer y predicar… el Galileo actuaba de distinta manera.

    Acogía a todas las personas, de igual manera, que las dejaba marchar, cuando lo que significaba su proyecto de Vida, exige lo que no estamos dispuestos a dar.

    Gracias Salvador por esta bocanada de aire fresco.

    Abrazo entrañable.

  • Jose Antonio Pastor M.

    Antiguo testamento versus nuevo testamento. En la Biblia van juntos y no tienen nada que ver. Son dos visiones completamente distintas de ver a Dios. Jesús es un salto enorme en la comprensión de Dios.

    Un pueblo elegido frente a un mundo elegido…cambia mucho la perspectiva.

  • Alberto Revuelta

    Ten cuidado, Salvador, con el conejo de orejas gachas. Está a punto de publicarse la sentencia de inhabilitación de Torra. Estará triste el animalico.

    • Salvador Santos Pacheco

      Algo ha debido de intuir, Alberto, porque… ¡nos ha dejado el patio…!

      Aprovecho para decirte que el hijo de Chaka saldrá del centro de menores en este mes de septiembre. Y lo hará teniendo un contrato laboral por un año. Ya te pediré opinión por correo.

      Un abrazo

  • ana rodrigo

    Destaco esta frase de Salvador: Ni el AT es palabra de Dios ni hay razón alguna que justifique que sus libros han sido escritos por inspiración divina.” Lo que pasa es que el cristianismo es una religión judeo-cristiana, pues por mucho que Jesús quiso pasar página y partir de cero, fue imposible. Los evangelistas, Pablo de Tarso y el resto de autores del NT fueron judíos, y ellos nos supieron  iniciar una nueva época independiente del AT. Como dice Carmen, muchas de las cosas que se narran de Jesús, se dice que fue en cumplimiento de las profecías.

    Pero quizá, desde mi punto de vista, a pesar de sus méritos y su inteligencia, quien puso las bases de la teología oficial de la Iglesia fue Pablo, judío empedernido y fanático, que en un momento determinado descubrió a Jesús, aunque él mismo confesase que ni conoció al Jesús humano ni le interesaba conocerle. Por eso él, hizo su teología, en algunas cosas muy discutible y en otras muy acertado, pero a la historia de la Iglesia pasó todo, lo discutible y los aciertos.

    Si el pueblo judío existió porque Dios estaba de su parte como pueblo elegido, la Iglesia, desde el momento en que declaró palabra de Dios, tal cual, todo lo escrito en el NT y en el AT, sin someterlo a un discernimiento con el paso de los siglos, ha dado como resultado el que la sociedad actual no conecte con sus dogmas, con sus ritos y muchas creencias ajenas a una FE adaptada a la madurez que la sociedad y la ciencia ha ido consiguiendo con el paso del tiempo.

     

    • Salvador Santos Pacheco

      Hola Ana

      Los libros incluidos en el NT no tienen, a mi juicio, un valor homogéneo. Su validez relativa o incluso su inutilidad dependen de su cercanía o alejamiento del mensaje de Jesús.

      El problema, como antes he indicado a Carmen, no lo generó Pablo, sino quién se aupó a liderar la comunidad oficial de Jerusalén, de la que Pedro no quiso saber nada y Pablo salió echando pestes.

      Un abrazo, Ana

  • Carmen

    Lo tengo que leer más despacio, Salvador. Ahora me ha dado por entender el papel que jugaron los profetas. Estoy intentándolo. Me parece definitivo porque el nuevo testamento, a mí entender, está escrito con la finalidad de demostrar que en Jesús se cumplían muchas de las profecías del antiguo, jugada magistral porque así se adueñaban de toda la religión judía. Porque es que ellos, todos eran judíos. Así que de alguna manera, si querían hacer una religión nueva, no tenían otra. Porque  supondría partir de cero si no se reconducian todas las creencias judias, una religión ya asentada entre el pueblo desde hacía como quinientos años. Pablo de Tarso lo cazó al vuelo. Eso al menos es lo que pienso.

    Y, sabes qué? Jesús no decía eso. La historia de la que hablaba Jesús era otra. Era romper y empezar de cero. Pasar del templo, de los sacerdotes y tal.

    • Carmen

      Y estoy un poco asustada de mí misma. Creo que me estoy identificando con Pablo de Tarso. Tengo la profunda convicción de que para que cambie la iglesia, tienen que cambiar los dogmas. Desaparecer. Lo tengo claro como el agua recién salida de un manantial.
      Estos días ha habido un intercambio de ideas sobre la eucaristía súper interesante. Un señor, Celso Alcaina, escribió un artículo estupendo y todos los que hemos querido hemos dado nuestra visión del tema. Muy interesante. Mucho.

      Pero me he dado cuenta de una cosa. En realidad lo que me gustaría que sucediera es que la iglesia fuera otra. Pero aunque lo fuese, seguiría siendo la iglesia. De alguna manera es lo que quería Pablo de Tarso. Que la iglesia lo fuese, que durase por los siglos de los siglos, amén. Luego le estoy siguiendo el juego.

      Pero Jesús cortó con su templo y la casta sacerdotal radicalmente. Yo no estoy haciendo eso. Quiero que cambie para que siga existiendo. Me siento una traidora . Me siento una seguidora de Pablo de Tarso. Me siento fatal.
      Porque posiblemente el camino es el que emprendió mi Jesús imaginario. Vale, vale, ahí tenéis el templo, pero yo voy por otro camino, el que quiera y el que entienda , que me siga. Ganaremos.

      No sé si me explico. Pero yo sí sé lo que pienso aunque no lo sepa expresar. Adelante con sus dogmas, sus leyes, sus historias, sus santos de altar, sus herejes, su riqueza, su verdad absoluta…
      Yo me abro. Mi lugar no está en esta iglesia ni en una renovada. No tengo lugar concreto. Lo que tengo que hacer es seguir mi camino.

      Me encanta lo que escribes, querido Salvador. Tampoco tú tienes tu lugar en la Iglesia. Al menos no en esta.
      Un abrazo

      • Salvador Santos Pacheco

        Buenos días, Carmen

        Llevo unos días ajetreado. Hemos tenido en casa a los cinco catalanes (mi hija, su marido, sus dos hijos y un conejo de orejas gachas que los chicos tienen como mascota). Pero hoy al entrar en ATRIO me he encontrado contigo y lo he dejado todo para escribirte unas notas por si te sirven.

        1. El término griego ‘ecclesía’ (iglesia), etimologicamente de ‘ek’ y el verbo ‘kaleo’ (‘llamar’) significa ‘el conjunto de los llamados’. Desde la Grecia clásica se utilizó para designar a la asamblea de hombres libres con derecho a voto. Tenía, por tanto, un sentido político.

        2. En el NT significa siempre ‘ASAMBLEA’; nunca ‘organización’. En alguna ocasión he puesto el ejemplo de una comunidad de propietarios. Al colectivo de propietarios se le puede llamar con propiedad: ‘iglesia’. Pero no se puede llamar de ese modo a la junta directiva de esa comunidad.

        3. En los evangelios la expresión ‘Reinado de Dios’ se escribe en ciento dieciocho ocasiones. El término ‘iglesia’ solo en Mt 16,18 y 18,17. Y en ambos casos con el significado de ‘COMUNIDAD’. En el resto de escritos del NT si se utiliza en más de cien ocasiones, pero siempre con ese mismo sentido: ‘ASAMBLEA’.

        4. En cuanto a Pablo, él no fue el problema. El liante fue el hermanísimo Santiago, líder del extremismo judaizante y de la comunidad oficial de Jerusalén. Te sugiero que leas a este respecto la última entrada de APARICIONES ENTRE INTERROGANTES (https://www.atrio.org/2018/05/apariciones-entre-interrogantes-y-5/).

        5. La Cena de despedida la expliqué con detalle el año pasado en un artículo en dos entregas (https://www.atrio.org/2019/06/l-cena-1a-parte-traicion-y-deslealtad/ y https://www.atrio.org/2019/06/la-cena-segunda-parte-invitacion-al-compromiso/). Jesús no se entretuvo en llenar el patio de agujeros negros (misterios). Expuso su proyecto muy clarito. Y los evangelios se escribieron para explicarlo; no, para marear.

        Un beso y un abrazo, querida Carmen.

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