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La “no-dualidad” (advaita) y la Uni-Trinidad

Suelo publicar los artículos que me envía Jesús, mi teólogo de cabecera, en el blog de Iglesia Viva, porque encaja allí mejor la teología que en ATRIO. Este toca un tema, la fiesta de hoy, que es de la más alta teología. Sin embargo el autor parte de una experiencia personal de espiritualidad y eso encaja más en ATRIO. Es un tema que espiritualmente me apasiona. ¿Es más ajustada a la razón y libertad de la persona una espiritualidad basada en la no-dualidad (advaita) -que hoy atrae a tantos que buscan cultivar su espiritualidad moderna fuera de los cauces tradicionales de muestra iglesia- u otra basada en la uni-trinidad de personas de cuño jesu-cristiano? Leed, pensad y contestar a la pregunta que resume el artículo. AD. 

 

      En las nuevas espiritualidades se constata un admirable interés por la unidad con lo que en la tradición hindú se denomina la “Realidad no-dual” (advaita) cuando reivindican, desmarcándose de cualquier atisbo de disociación, que el “atman” (alma) y el “Brahman” (la Divinidad) son uno. Existe una unidad entre la Divinidad y el ser humano que sintoniza con el anuncio de Pablo en el Areópago ateniense cuando, buscando un punto de contacto con la religión y la civilización griega, recuerda que está anunciando al “Dios en el que nos movemos, vivimos y existimos” todos, no solo los griegos, sino también los judíos, los romanos y hasta los mismos paganos (Cf. Act. 17, 28). La sintonía entre el cristianismo y las nuevas teologías y espiritualidades es incuestionable en lo referente a este punto.

      Sucede, sostienen sus promotores, en sintonía con dicho hinduismo advaita, que la razón se relaciona con la unidad fijando y poniendo en juego una idea de lo que es ella misma y de lo que ha de ser o es la Divinidad. Procediendo de esta manera, abre las puertas a la disociación o dualidad y muestra su rostro más genuino y auténtico que, al parecer, vendría a ser una autosuficiencia oculta bajo el manto de la libertad de pensar.

      La primera vez que me percaté del alcance de esta búsqueda quedé impactado por la posibilidad de experimentar, de manera directa y fruitiva, sin mediación alguna, dicha “no-dualidad”. Sin  embargo, confieso que con el paso del tiempo me fui alejando de esta inicial fascinación.

      En primer lugar, porque empecé a no compartir que la razón en libertad fuera tan solo (como así se presentaba) disociativa -y hasta radicalmente rupturista- en su relación con la Unidad o “No-dualidad”. Mucho tuvo que ver en semejante abandono el descubrimiento de otra clase de razón que, activada en los concilios de Nicea (325) y Constantinopla (381), no rompía, sino que, atendiendo a la unidad entre el ser humano (Jesús) y la Divinidad (Cristo) y cuidando, a la vez, que no se yuxtapusieran ni se confundieran el uno con la otra, permitía hablar, de manera racional y no autosuficiente, de dicha unidad. Y lo hacía distinguiéndolos, pero sin separarlos.

      Desde entonces, entendí que dicha razón en libertad, tan lejana del dualismo como del monismo, y, a la vez, particularmente atenta a la unidad sin confusión y a la distinción sin separación, era tipificable y reconocible como “jesu-cristiana”. Me di cuenta de que era mucho más cuidadosa de la unidad que la importante, pero insuficiente, llamada de atención y reivindicación de la “no-dualidad” que realizaban las nuevas espiritualidades y teologías, así como que eludía -sin reserva alguna- el monismo que rondaba a estas últimas. Uno de los frutos más importantes de esta razón “jesu-cristiana” fue, sin duda alguna, el símbolo de la fe o el credo nicenoconstantinopolitano, nada rupturista ni atentatorio de dicha unidad y, a la vez, fruto de la razón en libertad.

      Ya entonces creí percibir que ésta podía parecer una cuestión más propia de especialistas que del común de los mortales. Pero también fui consciente de que -quien lo entendiera de esta manera- no se percataba de lo que estaba en juego: la posibilidad de ser creyente en la modernidad respetando (de manera no necesariamente acrítica) una razón que, en la ilustración, lo era (y sigue siendo) en libertad y, por tanto, sin sometimientos de ninguna clase a nada ni a nadie y sin disolución en una experiencia de “no-dualidad”, por muy impactante que pudiera ser en cuanto tal. Lo que estaba en juego era mostrar de manera argumentada que dicha experiencia, además de fruitiva, movilizadora y unitiva, era también racionalmente consistente y que, por eso, se podía hablar de ella sin atentar contra la unidad y sin disolver la razón en libertad. Lo contrario, así lo entendí, sería abonarse a la sospecha de estar dando alas a un fundamentalismo subjetivista y autoritario y, por ello, inaceptable. O, por lo menos, de no estar despejándolo debidamente. Y esta tarea -la de librarse de semejante sospecha- era algo particularmente importante en el tiempo en el que vivíamos, amante de la libertad y de la razón, aunque esta última fuera marcadamente cientifista. No creí que éste fuera un asunto menor.

      Pero, en segundo lugar, también me fui alejando de la “no-dualidad” porque no me parecía adecuado el imaginario (negativo y crítico) al que se recurría para denominar a la Divinidad en las nuevas espiritualidades: la “Realidad No-dual que Somos/Es” (“advaita”) o “el Todo irreductible a las partes”. El nombre o la denominación elegida, por muy descriptivo que pretendiera ser, no me resultaba suficientemente propositivo, además de nada ingenuo o aséptico: enfatizando la importancia -compartida con ellos- de “ser juntos” con la “Realidad no-dual” o de experimentarla “más allá de todos los nombres e imágenes personales o unipersonales, del dualismo y del monismo, del teísmo y del ateísmo”, constaté que le faltaba encarnadura histórica y programa, es decir, no veía los montes referenciales que son, además del Tabor, el Calvario y el de las Bienaventuranzas. Y ésas me parecieron ausencias realmente preocupantes. Como ya he indicado, me dije, Dios es bastante más que “no-dualidad” a partir del momento en el que se encarna en Jesús, anuncia el primado de los pobres, sana, consuela, provoca y muere crucificado: es, propositivamente, Jesús y Cristo, JesuCristo. Y, a la vez, Uno en la comunión “uni-trinitaria” de diferentes, juntamente con el Padre y el Espíritu. Por tanto, no era una negación o una abstracción, sino una conjunción o articulación entre Jesús Crucificado y Cristo Resucitado y, a la vez, comunión Uni-trinitaria de Padre, Hijo y Espíritu. De ellos se podía hablar sin quebrar o atentar contra la unidad “jesu-cristiana” o la misma comunión “uni-trinitaria”.

      Y, en tercer lugar, también me fui alejando del impacto provocado en mi por la “no-dualidad” (advaita) porque, sin dejar de reconocer una escisión entre el ser humano y la Divinidad (que los “jesu-cristianos” llamamos “pecado original”) y participando con las nuevas espiritualidades en la necesidad de salir de ella, nos diferenciábamos en el modo de ir superándola. En el cristianismo, volví a decirme, Dios, al haberse encarnado, tenía un rostro histórico, el de Jesús de Nazaret, y un programa, el del monte de las Bienaventuranzas; y, por tanto, preferencias y prioridades: los parias y crucificados de todos los tiempos y de nuestros días. Pero también contábamos con anticipaciones, murmullos, chispazos o transparencias de dicha unidad en la inmensidad de tabores que jalonan la vida y el mundo. Desde entonces, nos sabíamos convocados a la unión con Dios, pero sin dejar de mantener, a la vez, nuestra singularidad, nuestra historia, nuestra razón y nuestra libertad; de manera análoga a como la mantienen el Padre, el Hijo y el Espíritu en la Uni-trinitariedad. Eso quería decir que estábamos invitados a vivir unidos en Él y con El, sin dejar de ser nosotros mismos, aunque de distinta manera a la presente. A la espera de esa unión definitiva, y mientras caminábamos por la historia, podíamos experimentar, anticipar y disfrutar esta utopía de unidad y comunión en términos, por lo menos, de fraternidad y libertad.

      Por tanto, me encontré con una búsqueda de la unidad que, compartida, me planteaba estas importantes reservas. Y esto era algo que requería ser analizado de manera detenida y argumentada: la unidad “jesu-cristiana” y “uni-trinitaria” no era la misma que la “no-dualidad” (advaita), al menos, tal y como la entendían y explicitaban muchas de las nuevas espiritualidades y teologías. El interés común por dicha unidad no podía ocultar semejantes diferencias. Y más, cuando, como era el caso, me pareció que estaba en juego la singularidad (racional y libre) de cada uno de nosotros, así como nuestra responsabilidad en favor de todos y de cada uno de los mortales, pero, de manera particular, de los parias y crucificados; por más que semejante referencia (capital en la experiencia y en el programa “jesu-cristiano” y “uni-trinitario”) sonara a algunos de los promotores de estas nuevas espiritualidades a “ideología del altruismo” o de la solidaridad.

      Entendí que las críticas consideraciones explicitadas eran perfectamente compatibles con una actitud también autocrítica: el éxito -aunque fuera relativo y muy acotado- de estas nuevas espiritualidades, a pesar de presentar tan poca novedad teológica, no dejaba de llamarme la atención. Quizá, me dije, porque lo reivindicado (la importancia del Tabor) parecía haber sido descuidado o no tenido en la debida cuenta por las espiritualidades y teologías “jesu-cristianas” y “uni-trinitarias” de los últimos decenios, sobre todo, en la Europa occidental. Convenía no descuidar esta perspectiva autocritica, tan necesaria como saludable, porque, acogida como se merecía, era muy probable que nos llevara a cuidar mucho más que hasta el presente la articulación entre compromiso liberador, experiencia contemplativa y disfrute de la relación con Dios en sus anticipaciones que son los tabores de nuestros dias.

     

37 comentarios

  • Isidoro García

          Peter Russell en su obra “El agujero blanco en el tiempo”, señala que al igual que existen en el espacio los agujeros negro, hacia donde la materia se ve atraída cada vez mas aceleradamente, existiría en el tiempo, una especie de agujero blanco, un gran “atractor”, que atraería a la vida inteligente en su evolución (espiritual), de una forma igualmente acelerada. 

         Afirma que según algunos investigadores esta evolución espiritual, culminará en un punto de convergencia que sitúan en el futuro próximo a la distancia de un siglo o dos.

          Sri Aurobindo, en las primeras décadas del siglo XX, profetizaba la posible “aparición” del ser supramental. Su discípulo Satprem escribe: “Sri Aurobindo decía que se necesitarán tres siglos —y él tenía de ello una visión clara— antes de que un ser supramental completo pueda aparecer, leve, luminoso”.

          Del aumento del conocimiento científico del Universo, surge una visión global de la actual crisis planetaria y del lugar que el ser humano ocupa en el mundo. 

         En este contexto se situaría un inminente próximo paso evolutivo que implicaría un salto en la conciencia que ya están dando en cada vez más individuos, y la única incertidumbre es si será capaz de darse en el conjunto de la humanidad antes del desequilibrio irremediable el planeta.

     

          Esto en el fondo tiene relación con la división de la humanidad, en pesimistas, (todo va cada vez peor irremediablemente, y no se entiende cómo puede no haberse extinguido una especie que es incapaz de comprobar si queda papel antes de sentarse en el wáter), y optimistas, todo, al final está programado para que se arregle.

        Esta confianza, se basa en las características de la naturaleza humana. Según la teoría de la emergencia de la complejidad, es justo cuando se produce un desequilibrio en el sistema, y vamos hacia una disolución final, cuando se ponen en marcha automáticamente, los procesos emergentes de la aparición de nuevas relaciones entre los elementos, con nuevos algoritmos, y subrutinas, para solventar la crisis.

       La humanidad va de crisis en crisis, y mas aún, las necesita para progresar, porque es lo que desencadena los cambios. La historia de la humanidad es una sucesión de Apocalipsis, hasta el Apocalipsis final. 

        Parecería que dentro de los programas genéticos comportamentales y cognitivos, que recibimos en el momento de nuestra primera aparición, (que constituyen nuestro software básico en nuestro funcionamiento humano), existiría un plano de la realidad del Universo, que es el que debemos consultar, descendiendo y buceando en nuestro interior, mediante técnicas como la meditación.

        Ese sería en la fuente de donde proceden los insights, satoris, e intuiciones que se producen fundamentalmente de forma inconsciente e involuntaria, aunque se pueden provocar y favorecer dichas subidas a la mente consciente.

        Y además, esa “conversión” cultural, se ve favorecida, por el imparable crecimiento de la tecnología de la interconexión intelectual entre individuos, de la que Internet es solo un primer paso.

        En los laboratorios de Silicon Valley, seguro que ya actualmente, están poniendo los primeros pasos de una conexión coordinada intergrupal entre individuos, que hace que este terreno sea inimaginable.

          ¡Hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad!. Lo último que se pierde es la esperanza. (Lo primero, la paciencia. Y lo segundo, las llaves).

     

  • Carmen

    Porque claro. Es que no se. A ver. Es que no está el alma por una parte y el cuerpo por otra distinta. Somos un ser. Y además único e irrepetible. Lo que viene siendo una obra de arte. Pero no solo nosotros los seres humanos, todos los seres vivos.  Otra cosa es que sepamos captar las diferencias.

    Es que no se si todo eso de saber dónde están situados los centros esos receptivos , creo que se llaman chacras o algo así. No sé si eso es posible, porque es todo nuestro ser el que capta sensaciones a través de lo que llaman terminaciones nerviosas y, en fin, ya saben. Todo el ser enterito.

    Entonces, se podrá activivar la capacidad de recepción de estímulos internos y externos y llegar a tener una experiencia mística o como se le quiera llamar?

    Francamente. Me gusta pensar que no. Desaparecerá la magia de la experiencia. Además, para eso hay drogas. No me gustan nada las drogas. Alteran la realidad. Las detesto. Bueno, me gusta la cerveza y soy fumadora, pero supongo que entienden  qué me refiero.

    Entonces? Pues entonces, sencillamente sucede. Una especie de iluminación y ahí tenemos  la idea de la teoría de la relatividad. Y luego a desarrollarla, claro. Como eso todo. Los profetas estos judíos, pues lo mismo. Adoro a Juan Bautista. Los líderes que ven claramente un camino a seguir. Pero no ellos únicamente. Todos.

    Y esa intuición que te dice: por aquí tienes que ir? Pues sencillamente sucede.

    Y esos momentos en que te encuentras unido a la naturaleza? Eso sí que es pura magia.

    Todo eso se puede provocar o sencillamente sucede?

    Ya me callo.

    Es que es un tema interesante.

    • mª pilar

      Gracias…parte del lenguaje, no encaja ahora en mí personilla…pero la experiencia desde otro planteamiento:

      ¡Me sirve!

      Gracias amigo, abrazo entrañable.

  • M. Luisa

    Si acaso esta  reconciliación de los opuestos de la que habla Isidoro, ha de verse solamente  como reconocimiento   por parte  de Occidente  que ha sido el prototipo de toda  división comenzando por dividir en dos la  facultad humana de la intelección.

    Cuando en realidad  esa  facultad, lo es en virtud del potencial sentiente que lleva consigo. Por tanto no hay dos facultades como así lo creyó la filosofía occidental: la facultad de sentir  y la facultad de pensar. Así fue como estaban dadas las condiciones para una  formación mental     dualística, sin embargo  no ha existido  en Oriente esa oposición tan intencionada  y por tanto le corresponde a Occidente  reconocer esta perversa   dualidad en la que cayó a lo largo de la historia.

    Pero también parece absurdo,  dada la experiencia de la intelección humana como acto único entre  sentir y  pensar, hablar de reconciliación de opuestos cuando nunca los ha habido,  mejor sería hablar de restitución de principios. El hecho mismo  de  la experiencia de la intelección nos remite  a algo que siempre ha estado unido, la realidad no dual.

    • Rodrigo Olvera

      Hola querida M Luisa

      Tu comentario me recuerda una expresión que me gusta mucho: sentipensante. Que luego hemos convertido en verbo: es común que en clase invite al grupo “vamos a sentipensar un poco tal situación”.

      Abrazos y esperanzas

  • Isidoro García

          Amigo Santiago: No se puede pensar en un posible futuro evolutivo, pensando que nada de lo actual va a cambiar. Por principio toda evolución supone un cambio.

           La única salvación está en palabras de Jesús, en la pérdida de sí-mismo: “Quien ame su vida la perderá, y quien pierda su vida la ganará”. El otro mundo, (si llegara a realizarse), no es un mundo de individuos al uso actual. 

        Teilhard de Chardin, impactado por la enorme y trascendente revolución cultural que en su época supuso la teoría de Darwin de la evolución de las especies, tuvo la gran intuición de considerar que dicha ley (al igual que las otras leyes que rigen cada aspecto concreto del Universo), no era más que la plasmación concreta, para el tema del origen de las especies vivas, de una gran ley general del Universo, el Tao del Universo, que, rige y es la espina dorsal, del despliegue del Universo.

       Y en ese despliegue del Universo, intentó resituar el lugar que ocupan el hombre, y el Dios que tenía en su mente personal: el Dios católico.

        Teilhard presintió que en el Universo existe una gran Ley general que lo dirige, desplegada en una serie de leyes organizacionales del cosmos. Una de tales reglas, (la ley de la complejidad – conciencia), la resume así: “Ser más, es estar más unido”. Esta regla sintetiza el camino del cosmos en su incierto devenir hacia el Punto Omega de la Inteligencia Global cósmica. 

       Teilhard dio un primer paso de gigante, pero desde su muerte han pasado ya casi setenta años, y eso se tiene que notar: es hora de subir un escalón más arriba y ampliar el modelo. 

       Toda la búsqueda filosófica y teológica de los maestros del pasado, está buscando ese nuevo modelo, aunque muchas veces, lo hagan intuitiva y obscuramente.

       Pues cuando dispongamos del modelo total del Universo, (no solo el modelo material de los cosmólogos), sino también de su modelo filosófico, entonces empezaremos a conocerlo plenamente, y no solo conoceremos su pasado, y su presente, sino sobre todo su futuro, y llamaremos a cada cosa por su verdadero nombre. Y como decía Nietzsche, a los hombres las cosas se les hacen visibles por el nombre.

       Y entonces se logrará discernir la tan ansiada Ley General del Universo, que unificará realmente todas las grandes líneas de investigación filosófico-teológicas que se han dado en la historia humana. Y el hilo conductor de ese despliegue del Universo, sería el Tao, (o el “Dios”), de ese Universo.  

    • Santiago

      Gracias Isidoro, claro que en este paso hacia “lo verdadero” que NO es esta vida, sino “la eterna”, va a existir un cambio fundamental y ES que seremos “transformados” por el Espíritu. Es por eso que Pablo nos habla de que será necesario que “lo corruptible” que somos nosotros ahora en “carne humana”, se vuelva “incorruptible”…

      Cuando Jesús nos dice, como citas, que quien “ame su vida, la perdera” y “quien la “pierda, la ganará” no se está refiriendo a PERDER la identidad en la vida eterna…sino que aquel que ame tanto la vida misma “per se” e inordinadamente, descuidará los valores de su salvación, PERO por el contrario el que “se pierda por el Reino De Dios” entonces “ganará la gloria en la vida eterna”. Es por el contexto evangélico que es válida esta interpretación.

      POR ESO Cristo enfatiza siempre, que el, o la, que CREA en El, tendrá vida eterna, El le resucitará en el último día..”PUES YO voy a prepararos UN LUGAR. Y si me fuere y os preparare UN LUGAR, otra vez vuelvo y os tomaré conmigo, para que donde YO ESTOY, ESTÉIS TAMBIÉN VOSOTROS” (Juan 14:2-3) (Las mayúsculas son mías”

      De manera que Jesús nos promete un futuro personal con El, no en “una conciencia colectiva”, sino con nuestra identidad personal pues según Cristo resucitaremos a la gloria para estar con El por toda la eternidad.

      El P Theilhard en su esfuerzo de darle un visu “científico” al cristianismo se aleja del verdadero sentido extra-natural de las palabras del Evangelio que el tergiversa para avalar su “hipótesis cósmica” que posee caracteres neo-platónicos, pero que carece de coherencia al quedar muchos vacíos en esta semi-teología que no pasa de imaginar un “posible futuro”carente de pruebas fehacientes. Podemos especular cuanto queramos, pero no afirmar lo que no tiene base de certeza, al menos de “alguna” probabilidad.

      Sin embargo, a pesar de no poder suscribir a Theilsrd de Chardin tampoco crítico a los que quieren entenderle y seguirle. Es una novedad irrepetible pero que difiere de la sustancia de nuestra fe. El Creador es totalmente libre y pudo crear evolutivamente o no, y no depende de nada
      pues El es el fundamento cósmico de todo el Universo (s).

      Mucho gusto en poder intercambiar ideas contigo en la vieja amistad que permanece. Admiro lo que escribes.

      Saludos cordiales
      Santiago Hernández

      • Román Díaz Ayala

        En este estupendo intercambio de comentarios entre Santiago e Isidoro, hay un aspecto que a Santiago se le escapa, al menos no hace ni mención ni énfasis en ello y que a mi entender puede causar malentendidos, entre ellos el descalificar a Theilhard de Chardain de semi-teológico ( o especulación cientificista). No se puede negar que tiene su poesía y la tal en su ámbito tiene su propia existencia.
        Me refiero al hecho de que no se puede descargar todo a una comprensión escatológica ( una salvación para después de la muerte física o biológica)
        La salvación es una realidad histórica, intra-histórica para mejor comprensión, pues en la Iglesia de Dios somos la comunidad de los salvados, las salvadas. Hemos sido llamados todos sus miembros con una salvación efectiva realizada en vida. Esa vida es la realidad radical de la persona creyente,tal es la fe en su verdadera naturaleza, por una unión con la Divinidad que es la habitación del Espíritu Santo.

      • Santiago

        Exactamente Román..”Hemos sido llamados” a la salvación en nuestra misma realidad que es libre..pues es a través de nuestra voluntad como nos dirigimos a aceptar la FE..Por eso la fe es que se realiza con libre asentimiento…no nos salvaremos “sin” nosotros..Somos “salvos” libremente porque libremente asentimos a la fe..o libremente la rechazamos como absurda..

        Ls unión con la Divinidad necesita de mi consentimiento..Jesus preguntaba al ciego ¿Crees en Mi? Y el ciego preguntaba ¿Quien eres? Porque para poder creer es necesario asentir. Es una fe radical aunque gradual y efectiva porque el “que Me ama guardará Mi palabra”..,En esta vida comienza este “trabajo salvifico” que solo se realizará plenamente en la muerte cuando todo quede revelado y juzgado delante del Amor.

        Un abrazo
        Santiago Hernández

      • Carmen

        Pues entonces, Viva la Muerte!!.
        Ya lo decía Millán Astray. Sabe quién es? Pues el fundador de la Legión Española. No se llevaba bien con Unamuno.
        Leí una anécdota mágica que recogió Hugo Thomas en su libro sobre la guerra civil Española. A principios de los ochenta. Un día estaba paseando por la universidad de Salamanca y al entrar al paraninfo me encontré con un grupo de franceses que estaban escuchando a otro del grupo y que les estaba relatando esa historia. Entiendo francés. No lo pude resistir y le dije al señor, me deja un momento? Soy española y se esa anécdota. Ellos eran como yo. Entendían castellano pero lo hablaban fatal. Lo pasamos genial. Al final me dijo una señora: menos mal que existen españoles como usted. Perdón, le dije. Así somos la mayoría en la actualidad.
        El año pasado Amenabar ha hecho una película que se llama mientras dure la guerra. Recoge esa anécdota al final. No me gustó en lo que transformó el Paraninfo. Parecía un cine. Pero merece la pena ver la película. Y sobre todo merece la pena entender el título de la película.
        Pero claro, es que adoro a Unamuno. Me encantan sus contradicciones. Es pura verdad.
        Pues si. Soy mucho más de Unamuno. Lo de Viva la Muerte no me va en absoluto.
        En fin
        Cada persona es libre de pensar lo que quiera. Elige, como usted dice.
        Siga cuidándose. No tenga prisa. La prisa nunca han sido buena aliada.

  • Carmen

     

    Pues aquí va mi  simpleza   de hoy

    Entiendo perfectamente el razonamiento del señor del artículo. Es un teólogo Catolico. No puede aceptar la no dualidad, cuando tenemos en nuestra religión la dualidad  más grande que en el mundo se ha concebido. Dios hecho hombre. Como para negar la dualidad.

    Jamás habrá un entendimiento entre religiones. No puede haberla. Como mucho una unidad entre cristianos.

    Interesante el vídeo del señor que explica esos momentos como de iluminación que a veces se tienen. Lo curioso es que dice que se pueden prolongar en el tiempo e incluso propiciar. No lo creo de ninguna manera. Sencillamente, sucede.

    De momento, aspiro a seguir siendo yo misma hasta el día en que deje de vivir. Después, no sé. Me asombra ver , leer como hay personas convencidas de una cosa que sin duda sucederá y otra muchas convencidas justo de lo contrario.

    Muy interesante. Como no entendia nada, he buscado un poquito de información. Eso tiene de bueno Atrio. Te hace aprender.

    Buen día. Me voy con mis nietos.

    • mª pilar

      No conozco qué es INSIGHT, pregunto:

      ¿Se pueden vivir esas experiencias sin conocer de y porque vienen?

      Gracias , es muy interesante.
      Abrazo entrañable.

  • Rodrigo Olvera

    No sé de dónde saca Isidoro que la no dualidad a que se refiere el concepto Advaita sea la reconciliación de los opuestos tesis-antítesis, nino es ni de los Vedas, ni de los textos Upanishad ni de los textos Advaita.

    Lo de la Red de Inda es un concepto Dvatia, de modo que no es compatible con las enseñanzas Advaita. Y justo eso muestra el sinsentido de afirmar que Advaita sea la reconciliación de opuestos, pues entonces Advaita tendría que proponer la reconciliación de  la tesis Advaita con la antítesis Dvaita; cosa que nunca propone la enseñanza de los textos Advaita.

     

    Por cierto, dividir Ad-vaita no tiene sentido etimológico. En todo caso, enfatizar los componentes etimológicos se haría como A-Dvaita

     

     

  • M. Luisa

    También a mí me ha gustado tu enfoque querida  Asun, aunque no es de extrañar viniendo de ti, ya que siempre te has posicionado a favor de la no-dualidad y   por tanto tu opinión en esta entrada no nos podía faltar. En cuanto a la mía sólo decirte que el obstruccionismo religioso se ha producido no por ese concepto que tú llamas “constructo” sino  por las crueles “construcciones mentales”. El término “constructo” no solamente  no es dañino sino necesario para entender, precisamente, esto que tratamos, la realidad en su unidad.

    Constructo es el polo opuesto a  Estructura y la estructura  es aquello que provisionalmente nos hemos formado de esta realidad no-  dual, de la cual no podemos afirmar nada de ella.

    El logos afirmativo europeo, es decir, el logos predicativo (occidental ) es sustituido por el logos nominativo, llamado también en  lengua semítica: “estado constructo” que es precisamente aquel que físicamente  construye y avanza hacia la no dualidad de  la realidad.

    La  No- Dualidad es una concepción de la realidad marcada por la   experiencia de la relación  la cual   se halla siempre  a nuestro alcance.

    Puede decirse con respecto a la no dualidad que los diferentes puntos de vista en los que pueda ésta ser experienciada  puedan en modo alguno producir en ella una alteración esencial. Hace ya muchos años quien me hizo dar cuenta de ello fue  R. Panikkar, (indio-catalán)con su perspectiva “cosmoteándrica” de la realidad. Luego hablando de lo mismo, es decir, de la no-dualidad me fijé en la perspectiva que sobre la realidad  hacía recaer el pensador  vasco X. Zubiri, con el concepto de “respectividad” y ahora últimamente bien puede sumarse a ellos en esta empresa el gallego Amor Rubial quien con su concepto “correlacionismo Ontológico” puedo intuir que está  tratando de lo mismo aunque  de tal concepto todavía me  falta un conocimiento un poco más amplio.

    Un cordial saludo

    • Asun Poudereux

      Muchas gracias, querida M.Luisa por tus aclaraciones, aportaciones que me han hecho derivar en el estudio coincidente-comparativo de las tres personas, en este caso hombres, que nos indicas y que el primero te movilizó en ese campo, digamos.
      Estoy en ello, pues.
      Aunque como bien dices también la concepción a la que se apunta está de modo natural, vivencial y experiencial a nuestro alcance.

      Un abrazo con todo mi cariño.

  • Isidoro García

        Ad-Vaita significa no-dualidad. Pero no se trata de una dualidad simplemente cuantitativa, sino de la dualidad tesis-antítesis, que es el patrón común en los inicios del acceso al conocimiento de la realidad.

        Por eso lo “advaita”, va ligado plenamente, y hasta diría que es sinónimo a la “conciliación de opuestos”, que es necesaria para subir cada escalón de la escalera del conocimiento.

        Es una lucha contra el “sentido común”, que tan engañoso es. Decía Unamuno que “el sentido común, es como dicen que decía Hegel, bueno para la cocina. Con sentido común no se hace filosofía. Y es que lo que llamamos paradoja es el mas eficaz correctivo de las ramplonerías y perogrulladas del sentido común.

          La paradoja es lo que más se opone al sentido común, y toda verdad científica nueva tiene que aparecer como paradoja a los del sentido común en seco”.

        El sentido común nos dice que una cosa es esto o lo otro. Pero muchas veces es “esto y lo otro”.

         Para Francico Traver, “para Hegel dialéctica es el movimiento mediante el cual la vida se abre paso a través de las contradicciones: todo conocimiento contiene el germen de la contradicción, lo que se nos oculta son las transiciones, el cómo resolvemos esta tensión entre contrarios.

            Hegel adelanta en su Lógica que este proceso de superación de los contrarios tiene tres tiempos, tres fases que están contenidas misteriosamente en el verbo aufheben: Suspender, conservar y elevar. 

           Necesitamos suspender, (dejar de hacer o empeñarse en), aquello viejo, obsoleto que ya no nos sirve y sustituirlo por algo nuevo. Pero lo viejo no se destruye, se conserva de una u otra forma.     

        La transición de lo nuevo a lo viejo se realiza para encontrar un nivel de definición nuevo, que pueda abarcar lo que se suspendió y lo que se conservó, (lo suspendido), algo así es el metabolismo alimentario: unas cosas se aprovechan, otras se guardan y otras se desechan”.

     

          Por eso en la conciliación de opuestos, muchas veces parece un pensamiento circular, se vuelve al punto de partida,… Es lo mismo pero de una forma muy diferente.

        Yo creo que eso se puede aplicar a la reflexión sobre todas las tradiciones religiosas, concretamente en nuestro caso para el cristianismo.

     Y mas concretamente para el tema del “alma”, como entidad “independiente” del cuerpo, la tradición inicial señala esa independencia, luego la Ciencia, lo niega. Y al final con un pensamiento mas complejo, fruto de un mayor conocimiento de la realidad, vuelve a afirmarla, aunque de una forma totalmente diferente.

     

       Y respecto al tema de la conciencia colectiva que quizás sea nuestro destino evolutivo, que no les gusta mucho a Santiago y a Carmen, pasa lo mismo, que es una contradicción de opuestos que hay que resolver. La contradicción estaría entre nuestra individualidad personal, y la pertenencia a un ente superior.

          Señala Santiago: “PERO no somos “parte” de una conciencia Universal donde nos diluiremos. Somos seres creados individualmente”.

        La solución puede estar en el concepto de la Red de Indra, que es un concepto que se encuentra en todas y cada una de las tradiciones místicas con independencia de su lugar de origen.

           Se trata de la idea de que el cosmos es una iteración infinita que relaciona a todos sus elementos entre sí, que quedan así tejidos por una especie de malla o red donde cada elemento es un reflejo de los demás, en este sentido los individuos seríamos puntos de confluencia corporeizada en los nudos de la red y reflejo de otros miembros o reflejo de reflejos, trazas de trazas o rastros de rastros.

        En este sentido, nuestra evolución humana irá en un sentido de fortalecimiento progresivo e nuestras interacciones de nuestra relacionabilidad, dentro de un marco de un aumento generalizado del “amor” y la simpatía entre los humanos, factor que casi todas las éticas proclaman.

    • Carmen

      Es que no me debo de explicar bien o usted me lee en diagonal, cosa que hace un montón de gente o casi todo el mundo

      Digo el primer contacto que tuve con el concepto de conciencia colectiva fue a los veintitantos años y me quedé desconcertada. Soy de ciencias y lectora de novelas. Cero especulaciones filosóficas, salvo las que se plantean en novelas, que no crea que no son interesantes.Y educada en el catolicismo. Y trabajando en un colegio de monjas. Finales de los setenta. O sea, me pareció una estafa el que me dijeran que la vida eterna consistía en una especie de mar donde todos éramos como gotitas de agua. Totalmente estafada. Por supuesto que todo el mundo guardó silencio.

      Pero, cuarenta años después, estoy más cerca de lo que pensaba ese franciscano. Más cerca, porque no creo que vaya a haber una conciencia colectiva para los seres humanos exclusivamente. Si algo hay, creo que irá en otra dirección más, mucho más amplia. Todo lo relacionado con eso que llamamos vida.

      Pero, pero, pero…llevo hablando con Santiago tiempo. Se que cree en la resurrección, la de siempre, la que me enseñaron, la oficial de la iglesia. Y esa creencia es imposible compaginar con lo de la conciencia colectiva. Lo sé. Me sucedió. Lo entiendo.
      Y lo respeto.

      Cuídese mucho.

    • Santiago

      Quizás todos podemos aportar nuestro grano de arena..ya que sólo tenemos una ínfima visión de la última Realidad y vamos accediendo a ella a través de nuestra vida terrestre, a través de una evolución físico-espiritual donde entra, sin duda, nuestro intelecto y nuestra voluntad. Nuestra identidad pues es un todo hipostatico de unidad total que siempre vamos conservar. Por eso ES que “no nos diluiremos” anónimamente y colectivamente en una conciencia universal pensante. Conservaremos nuestra identidad y personalidad porque “es lo que sabemos que tenemos” Nadie puede desposeernos del EGO. Somos uno y somos individuo, y tenemos conciencia firme y perpetua de que es así.

      Por tanto, individualidad tampoco quiere decir que no podamos seguir viviendo en sociedad pero una sociedad que no nos absorba en un ente colectivo que anule mi persona. La conciencia seguirá siendo individual aún en la gloria de la Resurrección. La transformación será espiritual que entonces penetrará TODA nuestra realidad que será sostenida por el Dios personal que se nos reveló en la Antigüedad en nuestra misma humanidad. Allí es donde llegaremos a esa plenitud que hemos estado buscando toda nuestra vida.

      Un saludo cordial
      Santiago Hernández

      • Román Díaz Ayala

        Sí, Santiago, teniendo en cuenta que resucitaremos corporalmente, con un cuerpo transformado, espiritual, tal como lo explica San Pablo, y los testigos vieron en Jesús. La verdad radical del cristianismo.

  • Santiago

    No cabe duda de que la escuela Advaita profundiza en el conocimiento filosófico de la realidad humana. Es una realidad espiritual innata al ser, que coincide con la mayoría de las escuelas filosóficas no-materialistas…puesto que el componente espiritual en el ser humano como entidad independiente de lo puramente fisico-biológico constituye la base de la espiritualidad judeo-cristiana. No podemos negar la existencia del  e s p í r i u  a pesar que podemos perdernos en su verdadero origen

    Por eso NO es posible la completa espiritualizacion del ser humano en este mundo a pesar de tratar de avanzar por “estados de conciencia”  más o menos “iluminativos” hasta llegar al estado perfecto, al Atman o verdadero ser que se identifica con la más alta “Realidad metafísica” del Universo.

    PERO no somos “parte” de una conciencia Universal donde nos diluiremos. Somos seres creados individualmente. Dependimos de otro para venir a existir en el tiempo que es sucesión de hechos y situaciones. Nacimos solos y moriremos en esta individualidad porque nadie puede nacer o morir “por” nosotros. Vivimos en sociedad pero conservamos nuestra particular individualidad. Nuestra dualidad es real aunque los componentes de ella formen parte de una “unidad” hopostática permanente

    Sin embargo, como camino de búsqueda y avance espiritual  Advaita es coherente con nuestra especie. Estamos todos en un camino espiritual de investigación, experiencia y vivencia. La clave se encuentra en la pregunta sobre la trascendencia y lo que ES la verdadera felicidad metafisica.

    Un saludo cordial

    Santiago Hernandez

    • Carmen

      Cuando empecé a trabajar tenía 23 años. Mis monjas nos querían dar formación teología y al final de la jornada, es decir, a las cinco y media de la tarde, después de estar todo el santo día con los críos, nos traían a teologos. O sea, cada uno decía una cosa, recuerdo a un jesuita que dijo que el divorcio era aceptar el fracaso de un matrimonio como algo natural. De eso sí me acuerdo, porque acabé en el cuarto de dirección. Y menuda bruja , solamente le faltaba la escoba y volar.
      Pues un día llegó un franciscano. De estos guay. Además guapísimo, resultó ser medio familia. Bueno, era de estos que hablan pero no miran a nadie, sino al infinito. Y sigue hablando, hablando y me liaba y me liaba y cuando no pude más pregunté, perdone, pero voy a resucitar o no. Madre mía. Empezó a hablar del mar y de una especie de conciencia colectiva. Era la primera vez que oía semejante cosa. No le puedo explicar mi decepción. O sea, que yo no iba a ser yo. Pues vaya, pues a mí eso no me gusta nada, pues a mí me habían dicho que yo iba a ser yo, pero mejor. Y claro.
      Ese fue mi primer contacto con otro tipo de resurrección.
      Ese es el problema que de alguna manera usted plantea. Somos seres individuales, de colectividad nada de nada, porque entonces no hay resurrección. No vea cómo lo entiendo.
      Pero después de cuarenta años pensando en esto de la resurrección, que es la pieza angular o piedra angular del cristianismo, estoy muy cerca de lo que oí a aquel franciscano.
      Pero claro. Usted no puede salir del individualismo. Sería negar la resurrección.
      Siga cuidándose. Va para largo.

  • Carmen

    Ostras

    Al final voy a ser taoísta. Sería el colmo. Porque ni idea de lo que es.

     

  • Isidoro García

        En un ejercicio práctico de no-dualismo, a mi me gustaría explicarme a mí, y a los humanos modernos, el significado profundo de la polaridad atman-Brahma, que es la base del hinduismo advaita.

        La no dualidad, (según mi torpe entender), no es una moda cultural, ni un postulado apriorista. Es la consecuencia lógica de que el Universo es un todo, y las diferentes hipótesis de explicación del mismo, (cosmovisiones), deberían coincidir en esa visión unitaria, aunque la mirada se haga des-de distintas perspectivas. (Si vemos un elefante, desde arriba, desde un lado, desde el otro, desde el frente, o desde atrás, las fotos obtenidas, serán diferentes, pero deberían ser capaces de definir un mismo objetivo: el elefante). 

        Entre la visión advaita y el naturalismo científico moderno, existe una perspectiva intermedia que facilita la comprensión del tema: la perspectiva taoísta.

       EL Tao-Te-King, la biblia taoísta de Lao Tzu, debe su nombre a unos conceptos paralelos a los de “atman – Brahma”.  

        El Tao, traducido muchas veces como Camino”, es en el fondo, el “Espíritu” del Universo, que le insufla vida y ha sido el motor de la enorme evolución desde el momento cero del Inicio, hasta ahora, y seguirá hasta el Final. 

          Está constituido por el conjunto de Leyes del Universo, que se inició con las Fuerzas fundamentales de la materia, y se ha ido desplegando paulatinamente, en el conjunto de instrucciones comportamentales que constituyen las “almas”, (la naturaleza”), de todo elemento inanimado, todo ser vivo, y naturalmente de nuestra naturaleza humana.

        Por eso el Tao se ha desplegado en las “diez mil” almas, (“Te” en chino), de los “diez mil” elementos del Universo, incluído el “Te” humano, nuestra naturaleza de especie.  

        De ahí viene el doble paralelismo entre el “atman” hindú, con el “te” taoísta, y con la naturaleza humana del científico.

        Y por otra parte con los conjuntos totales de ellos, que serían el Universo científico, el Tao taoísta y el Brahma hindú, que de forma panenteista religiosa, podríamos llamar como “Dios”, aunque eso solo es una forma de hablar, y no significa nada más.

       Este “Dios” sería el Dios del platonismo, el Ein-Soft de la Cabala, y el “Dios” de los filósofos, muy distinto y lejano, al Yahve judío, y al “Dios Padre” del cristianismo, que hablaba con Adán y con Jesús, que tienen toda la pinta de referirse a unos demiurgos “Creadores-organizadores”.

     

       Quizás extrañe la visión naturalista del “alma” como el conjunto de subrutinas neuronales, que definen la conducta propia de la naturaleza de todos los seres, incluído el ser humano. Es una visión dilatada, en contraposición a una visión mas estricta y concreta de la misma. 

        Porque dentro de ese conglomerado de subrutinas, heredadas genéticamente, muy posiblemente estén incuídas unas subrutinas “sapienciales”, memoria de la sabiduría que han ido acumulando nuestros ancestros a lo largo de toda la vida de la especie, que es lo que Jung, denomina como “inconsciente colectivo”.

        Y estas subrutinas, como todos los arquetipos e Jung, son subrutinas autónomas, (casi diría que con vida propia, como las emociones), que se activan involuntariamente de la conciencia personal, y se “disparan” una veces por resonancia ante situaciones que percibimos, o ante elementos cognitivos y artísticos que recibimos.

        Son lo que podríamos llamar como el “daimon” socrático, el “Angel de la guarda”, la acción del “Espíritu Santo”, o de la Virgen, o de un difunto que nos protege.  

       Esos programas “especiales”, auténticos “bots” internos tipo Alexia o similares, constituyen lo que tradicionalmente se llamaban “el alma”, que tanto tiempo atrás y aún actualmente, la ciencia dualista ha negado con un fervor cuasireligioso, y que una visión naturalista adecuada, descubre de nuevo: al final acabamos descubriendo el Mediterráneo.   

  • Asun Poudereux

    Gracias por esta aportación tan sincera de José Bada, teólogo bien conocido, íntegro  y respetado en Atrio.

    La realidad parece otra entre las personas que se sumergieron en la religión católica. He leído los comentarios anteriores, tras los cuales hay personas muy sinceras con vidas y trayectorias muy diferentes y que sin embargo, coinciden en lo esencial en tanto seres íntegros que han hecho pie con, a través de y en sus vidas concretas.

    Cierto es que las personas  formadas y educadas en la religión católica llegan en algún momento a estancarse con tanto concepto, constructo diría más bien, según mi experiencia humana y religiosa,  en la que las normas tapan y obstruyen el despliegue natural y humano de la persona que evoluciona en consciencia-conciencia. En mi caso y especialmente en tanto que soy mujer.

    Lo positivo de esa experiencia es, como si Jesús estuviera presente en todo lo que se es de fondo, no paralizarse y despertar a otro modo de ver y conocer la espiritualidad y vida que se anhela, que puede ayudar a que se haga realidad la hondura a la que toda espiritualidad genuina apunta. Como si Jesús estuviera presente en todo lo que se es de fondo.

    Quiero decir,  que posibilite y favorezca vivir la humanidad en interrelación tras la completa acogida y aceptación de uno/a mismo/a, sin creerse y sentirse privilegiado/a, superior y más en la verdad, la propia, por una parte. Por otra parte, no se  está exento  de hacer sentirse a otras personas inferiores, culpables y de  lo peor al  insistir en separar ambas dimensiones del ser humano.
    La Verdad y la Vida no deja nada ni nadie fuera.
    Cierto también que cada quien sigue su propio camino al que le va llevando la vida: Un constante encuentro consigo mismo, a pesar de los muchos desencuentros que puedan darse,  y  que piden alinearse de nuevo a la vida  con todo lo que va surgiendo y aconteciendo sin parar,  y por tanto,  con todos los seres con los que se relaciona y está conectado  en lo lejano-cercano necesitando de  ayuda… reconocimiento… paz… justicia…..y tantas otras cosas.  

    Un enorme abrazo atriero.

    • Rodrigo Olvera

      Me ha encantado todo lo que escribiste, querida Asun.

      Abrazo grande, desde este lado del charco

    • Antonio Duato

      ¡Totalmente de acuerdo, Asun, en este tema al que tantas vueltas vamos dando vueltas, desde hace tanto, en otro foro. Y sobre el que no hay debate de términos, sino lanzarse a vivir el misterio del todo que se nos manifiesta en nuestra ínfima y efímera intimidad.

      Veo que has captado que el interés de este texto es que proviene de un “teólogo profesional católico” y no de un “espiritual”. Solo que no es “José Bada” sino Jesús Martínez Gordo, catedrático de la Facultad de Teología de Vitoria y en estrecho contracto con la Asociación de Teóologos Italianos que lo consideran uno de los suyos.

      • Asun Poudereux

        Lamento el error. Y pido comprensión por parte de Jesús Martínez Gordo. Esta clase de olvidos se hacen cada vez más usuales en mi vida cotidiana. Menos mal que Alejandro me rectifica y ayuda a nombrar a las personas y las cosas. Por lo que doy gracias entre otras cosas.
        Un abrazo a los dos, Antonio y Rodrigo.

    • mª pilar

      Gracias Ana:

      Me serena tu mirada, y me confirma… en esa otra… manera de caminar.

      Un abrazo entrañable.

  • ana rodrigo

    Si Dios es el Dios de tod@s y para tod@s, la teología y las millonadas de libros que se han escrito sobre Dios, que es más fácil creer que, al ser trascendente e inasequible a nuestros razonamientos, que creer en lo que de Él nos dice la teología. Antes se nos decía que la fe era creer lo que no vemos y la gente se conformaba con lo que le dijeran, que estaba en el cielo, que eran tres personas y un sólo Dios, que era todopoderoso y al mismo tiempo misericordioso, además de todo el resto de dogmas, encíclicas papales, sermones y más sermones estériles porque tenían que ver poco con nuestra vida real, si no era el conformismo de que las cosas son así, eso es fe, y punto.

    Cuando la sociedad ha ido madurando y la ciencia ha ido avanzando, todo ese tinglado teológico no interesó y las sociedades se secularizaron, las religiones se redujeron, salvo la gente de buena fe y l@s fundamentalistas.

    Lo que nos plantea este post, yo opino, que aún lo hace más difícil para las personas comunes, sin interés por la teología. Creo que el mensaje de Jesús y su vida, fue más sencillo y asequible a la evangelización que este barroquismo intrincado apto para unas minorías muy minoritarias.

    Yo debo ser muy torpe, pero me ha costado trabajo terminar de leerlo como teología, no como información de otras maneras de ver la cuestión religiosa, como nos aclara Rodrigo.

    Para los cristianos y cristianas nos iría mejor volver al testimonio vivo de una persona llamada Jesús, hacer una buena y asequible exégesis, no complicar más las cosas, para dejar en el pasado ese dicho de que “los teólogos se rompen los sesos para contestar a preguntas que nadie se formula”

    • Rodrigo Olvera

      Hola Ana

      Recuerdo una entrevista con el actual Dalai Lama. Le preguntaron su opinión sobre misiones para lograr conversiones de gente cristiana al budismo. Se opuso radicalmente. “No se debería tratar de poner la cabeza de un yak sobre una oveja”. Que la personas budistas sean buenas budistas; que las personas cristianas sean buenas cristianas.

      Desde el brahamanismo del Gita, Gandhi adoptaba la misma postura. Es muy conocido que recomendó a un hinduísta arrepentido por haber matado a un musulmán el adoptar a un niño musulmán huérfano, pero educarlo como un devoto musulmán.

      Compartiendo esa mirada, estoy de acuerdo contigo. Que las personas profesionales de la teología católicas dejen de dedicar tiempo a descalificar otras propuestas religiosas, y dediquen su tiempo a ayudar a las personas católicas a vivir al estilo de Jesús, MEDIANTE el ejemplo de su vida cotidiana y la reflexión práxica (acción-reflexión-acción) de intentar “pasar por el mundo haciendo el bien”.

      Abrazos y esperanzas

  • Rodrigo Olvera

    Son cosas distintas

    a) los textos Upanishad

    b) la interpretación de los textos Upanishad en la escuela Vedanta (hay seis principales escuelas de interpretación de los textos Upanishad)

    c) la interpretación de los textos Vedanta en la sub-escuela Advaita (hay más de 7 sub-escuelas de la escuela Vedanta, algunas “no-dualistas” y otras “dualistas”; y entre las no-dualistas difieren grandemente en como entender la no-dualidad)

    d) la caricaturización de las enseñanzas de la escuela Advaita en movimientos neoreligiosos europeos y estadounidenses.

     

    Creo que si se quiere estudiar para descartar la noción de no-dualidad, valdría la pena hacerlo con sus fuentes y no con sus caricaturas. Lo otro es como estudiar para refutar el cristianismo únicamente con las palabras de Ned Flanders.

     

    Pongo un ejemplo. Es frecuente que se diga que la no dualidad implica no responsabilizarse por los pobres. Así como las sociedades cristianas no cumplen la enseñanza de su fuente, las sociedades brahamánicas tampoco; pero eso no quita que la enseñanza sea de una ascesis responsable no solo por todos los seres humanos (como en el cristianismo y el ruismo), por todos los seres sintientes (como en el budismo) sino por toda la realidad.

     

    Abrazos y esperanzas (sin dualidad entre abrazos y esperanzas 😉  )

  • Carmen

    O sea . Me rindo.

    Creo que unos cuarenta años preguntándome que si Dios esto, que si Dios aquello, que por qué esto, que por qué aquello, que la iglesia es una cosa que no veas… Pues creo que ya es suficiente. Este artículo me lo acaba de clarificar. O sea. Imposible.

    Así que he pensado. Pero tú qué piensas? Y he llegado a una conclusión. Todo es todo y yo también. Si hay algún tipo de unidad en el universo o algo común, pertenezco a ello y a mucha honra. Porque estoy hecha de la materia de la que están hechas las estrellas, como dijo Shakespeare en aquella expresión tan maravillosa: de la materia de las que están hechos los sueños.

    Y además he tenido la suerte de configurarme como ser vivo, la de casualidades que se han tenido que dar son infinitas. Y estoy agradecida por ello.

    Por otra parte, hace un par de días, una señora que desconozco y que tuvo la amabilidad de contestar a mi eterna pregunta: pero, soy cristiana o no? Me dio una respuesta preciosa. Y me llamó hermana. Entendí que me consideraba tan cristiana como ella. Gracias. Eternamente agradecida.

    Así que soy cristiana. No creo en eso que llaman dios, al menos no en ninguno de los que conozco. Luego soy una cristiana que no cree en ese dios de Jesús. Y no me importa nada . Y no me siento menos cristiana que otros.

    Atea? Agnóstica? Pues mire usted, no lo sé. A lo mejor un día tocan las campanas de una iglesia cuando pase por su puerta . Solamente sé que quiero creer que algo hay en el universo que puedo imaginar que de alguna manera todo lo conecta. Es más. Cuando no tengo fuerza y pido ayuda a no sé ni qué, siento como si me llegase.

    Para mí es suficiente. Se acabó.

    Buena tarde.

    Cuídense mucho. No bajen la guardia, pero no le cojan miedo a la vida

     

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