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Dos papas, un mismo pecado

Este es un lúcido artículo de un buen teólogo chileno, Jorge Costaodat, que enlaza bien con lo que en el anterior de NCR decía el estadounidense Keenan sobre el jerarquismo como madre del clericalismo. Reproducimos en texto del blog original Cristo en Construcción. Pero, si algien lo prefiere puede leerlo con el texto resatltado y titulares en Religión Digital. En lenguaje mucho más sencillo, nuestro querido amigo Antonio Aradillas, publica un artículo en Religión Digital ¿Año nuevo, Iglesia nueva? Nadie, interesado en el tema, debería dejar de leerlo y comentarlo aquí.. AD.

El film de Fernando Meirelles “Los dos papas” vale la pena. Las actuaciones son espléndidas. Los diálogos, muy pertinentes, teológicamente lúcidos. Meirelles hace queribles a dos personajes muy controvertidos.

Pero, por lo mismo, conviene aclarar que se trata de una ficción. Estos encuentros papales no consta que se hayan dado, aunque ambos papas representan bien dos modelos eclesiológicos para nada ficticios. El intento del director es muy meritorio, pues al simbolizar la diversidad y el conflicto como características constitutivas de la Iglesia, hace explicable su existencia milenaria.

Sin embargo, si uno observa con atención la escena de las “confesiones” que los papas hacen uno al otro, en ellas no aparecen los pecados de gobierno y los que aparecen como pecados no está del todo claro que lo hayan sido. Benedicto confiesa a Jorge Bergoglio haber encubierto a Marcial Maciel. Este pecado es menos grave en su caso que en el de Juan Pablo II. Se sabe que, mientras Juan Pablo II fue papa, Ratzinger tuvo el informe de Maciel en su escritorio y no pudo hacer nada. Era su subalterno. Pero, apenas fue elegido papa, Benedicto sancionó a Maciel. Bergoglio, por su parte, confiesa un tormento más que un pecado. Aquí y allá se le ha acusado de haber traicionado a los sacerdotes Jorio y Jalics, torturados durante la dictadura argentina. Pero no es claro, y la película lo muestra, que los haya traicionado.

Independientemente de la culpabilidad que cabe atribuir a estos dos papas en estos hechos, ellos sí son culpables de otros pecados. Mejor dicho, son responsables de un asunto mayor: el modo como han implementado el Concilio Vaticano II. El caso es que ni uno ni otro han comprendido que la apuesta aperturista del Concilio ha implicado una democratización de su institucionalidad. Si en tiempos de monarquías absolutas la Iglesia Católica se instituyó como una monarquía de este tipo, en tiempos de democracias la Iglesia ha debido acoger este valor político. Por no haberlo hecho, ninguno de los últimos papas ha representado adecuadamente la unidad de la Iglesia. Si esta es la principal de sus responsabilidades, la han cumplido de un modo vertical y uniformando las diferencias culturales.

¿Es este un “pecado” grave? Sí, porque el Vaticano II es uno de los concilios más importantes de la Iglesia en dos mil años y, en todo caso, se trata del acontecimiento eclesial en el cual la Iglesia estableció qué se entiende por fe en Jesucristo a estas alturas de la historia.

El Cardenal Ratzinger, Benedicto XVI, fue el intérprete más importante del Concilio y su cancerbero. El papa alemán, sin embargo, aunque participó activamente en la redacción de los documentos conciliares, relativizó luego la importancia del Vaticano II, despreció la reforma litúrgica y se convirtió en el mejor representante de las fuerzas conservadoras adversas (aunque no pactó con los lefevristas). Juan Pablo II y Ratzinger cuadraron los nombramientos episcopales exigiendo una adhesión rígida a la doctrina. Los que se ajustaban a ella podían hacer carrera. Los candidatos más libres quedaron en el camino. Los teólogos progresistas fueron castigados.

¿Cuál fue el asunto de fondo? El Cardenal Ratzinger defendió una idea estrecha de la tradición de la Iglesia, identificándola más de la cuenta con la versión europea de la misma (griega, latina y germánica), y motejando de relativistas las interpretaciones más creativas de esta tradición. Esta postura, en la práctica, dificultó el ecumenismo y los intentos de desarrollo de una Iglesia policéntrica. Algo así como una Iglesia organizada en torno a polos culturales diversos (Asia, África, América Latina, Europa y Oceanía, como fue la Iglesia de los antiguos patriarcados de Jerusalén, Roma, Antioquía, Alejandría y Constantinopla), ha podido parecerle peligroso para la unidad de la fe. La Iglesia latinoamericana sufrió las consecuencias. La Iglesia en América Latina en los años sesenta había experimentado una renovación sin precedentes, alentada por el Concilio y atenta a sus propios signos de los tiempos. Su interpretación inculturada latinoamericana del Evangelio, a decir verdad, nunca fue aceptada por el Cardenal Ratzinger.

Bergoglio, en cambio, ha sido el mejor representante de la “opción por los pobres” de la Iglesia Latinoamericana. Aunque de formación tradicional, Francisco, de hecho, ha interpretado bien a la Iglesia de América Latina en la tarea de acoger creativamente el Vaticano II. Los teólogos de la liberación, obnubilados con un papa que declara querer “una Iglesia pobres para los pobres”, han celebrado sus discursos y gestos. Pero estos no siempre han reparado en que el modo de gobierno de Bergoglio es justamente lo que ha impedido que surja en el continente una iglesia regional auténticamente latinoamericana. Los latinoamericanos estamos felices con un papa que representa nuestros anhelos de justicia y que, por otra parte, impulsa una “iglesia en salida”, una iglesia que le da la comunión a los divorciados vueltos a casar y una iglesia en la que ni el papa teme decir que puede equivocarse.

Pero, los chilenos lo sabemos muy bien, Francisco ha sido un papa autoritario. Los laicos de Osorno nunca recibieron de él una petición de perdón por el trato que les dio. Los obispos chilenos tampoco fueron bien tratados. Bergoglio en la Catedral les predicó contra el clericalismo. Pero, a reglón seguido, los mandó llamar a Roma como si fueran monaguillos, les pidió la renuncia y les hizo volver a Chile completamente desautorizados. En otras palabras, nuestro líder de la opción por los pobres, aunque nos duela reconocerlo, también es clericalista. Es decir, también tiene un modo romano absolutista de entender la institucionalidad eclesiástica; un modo que, en última instancia, aniquila los procesos de inculturación regional del Evangelio. Su gran proyecto evangélico, lamentablemente, puede fracasar cuando asuma el próximo papa.

En otras palabras, Benedicto y Francisco comparten el mismo “pecado”. La versión monárquica, estatal y romana de la Iglesia impide el desarrollo de una Iglesia verdaderamente “católica”, es decir, universal. Mientras no haya un cambio estructural de grandes proporciones, el divorcio diagnosticado en varias iglesias locales entre la institución eclesiástica y el común de católicos no cesará.

 

 

13 comentarios

  • Carmen

    Querida carmen. Soy tu otra yo. Querida amiga, no perteneces a Camelot. Eres muy lenta y muy cabezona. Lo sabes. Y también sabes que sabes que lo que te estoy diciendo es cierto. Eso es para los habitantes de ese reino. Pero hay otros lugares que aunque no sean dorados son más bonitos, mucho más. Me han dicho que hay uno que se llama Avalos. Búscalo.

     

  • Rodrigo Olvera

    ¿Alguien gusta – además de mí- ponerle el cascabel al gato, de la responsabilidad personal e institucional de Bergoglio en el mantenimiento de ese grupo de delincuencia organizada denominado Legionarios de Cristo?

    ¿O el hecho de que hasta el día de hoy mantiene oficialmente como parte de sus 8 super-cardenales a 4 acusados de encubrir curas pederastas? Hasta en el caso del ya condenado Pell, se le apartó mediante una “licencia”, pero formalmente sigue siendo integrante.

    Y así podríamos seguir…

    • Carmen

      Se valen los caballeros inexistentes, como en el libro de Italo Calvino o solo se vale a los caballeros de la tabla redonda del rey Arturo?

      Porque hay quien no ha parado de intentar poner cascabeles. Pero claro, quien diga que todos somos iguales estoy segura de que lo dice de bromica.

    • m* pilar

      Si Rodrigo, ya va siendo hora de ponerles los cascabeles e inhabilitarlos por siempre; que vivan como cada mortal y se hagan responsables de sus barbaridades.
      Gracias amigo.

    • oscar varela

      Sí Rodrigo!
      Bergoglio es Jefe de Estado y tendrá que hacerse cargo de su responsabilidad.
      También, como hacés vos en cuanto ser humano (creyente o no),
      nos compete reclamar justicia con pruebas
      (creo que sobradas en el caso que presentás).
      Me parece que alguito se fue mejorando,
      sabiendo que hay oposición.

  • Mi ultima noche en Cuba, donde me quedé 9 días, tuve la oportunidad de ver la película de los dos papas. No hay duda que se trata de una película muy interesante, que pone a luz dos visiones de lo que se espera de la Iglesia. Vemos un Ratzinger doctrinal y un Bergoglio atento a la gente, a los pueblos. El primero ha pecado al no revelar todo lo que pasaba con Marcial Marcel  y el otro el pecado de la complicidad con los militares argentinos, al facilitarlos el camino para detener el compromisos de los curas y jesuitas comprometidos con sus pueblos.

    Comparto mucho de lo que el autor en cuanto a todos los otros pecados importantes dejados silenciados. Uno de esos pecados que yo considero como muy graves son los compromisos tanto de Ratzinger que de Bergoglio a sostener las acciones del imperialismo cuyas acciones van directamente en contra de los pobres y humildes de los cuales la Iglesia se declara la gran defensora. Hay que recordarse la celebración del aniversario del papa Benedicto XVI en los jardines de la Casa Blanca en presencia de los dirigentes de las distintas agencias gubernamentales en la búsqueda de recuperar su control sobre el conjunto de los países de America latina y en Oriente Medio. Fue el “God bless America”. El pecado de Marcial no puede hacernos olvidar el pecado de la cobertura de esas acciones en la conquista de las riquezas de America latina acompañada de la toma de control de los Estados y de sus gobiernos. Hubo el trato firmado por J.P. II con Reagan, en la biblioteca del Vaticano en 1982 que se mantuvo en vigor bajo el pontificado de Benedicto XVI.

    En cuanto a Bergoglio, a pesar de haber reconocido en su pecado el uso de la autoridad para controlar sus sacerdotes et convencerlos de no seguir acompañando a sus pueblos, una vez nombrado papa, publico su Exhortación Evangelio gaudium en la cual denuncia con fuerza el capitalismo salvaje y la necesidad de combatirlo. En los hechos todo indica que la lucha de ese capitalismo salvaje pasa después la toma de control por el imperialismo de America latina. La mayoría de los gobiernos latinos americanos en lucha contra el imperio y su capitalismo salvaje tienen como opositores los episcopados nacionales y el Vaticano. Que sea en Venezuela, en Nicaragua, en Cuba, en Bolivia, los opositores de estos gobiernos pueden contar sobre el compromiso del poder ecclésial.

    Me ha gustado mucho la película que ponen en claro la cruzada de los dos caminos.  El camino hacia los pueblos exige, al igual que la catolicidad lo exige, el corte del cordon ombilical con el gran maestro del imperialismo y del capitalismo salvaje. La Iglesia en salida de deba pasar, entre otros, por ese camino.

    Aprovecho para desear a todo el equipo de ATRO y sus fieles lectores y lectoras Feliz Ano nuevo y paz en la verdad de lo que somos….

    • oscar varela

      Otra vez tocayo:
      Resulta que ahora hay que esperar que una Película
      nos diga “verdades”.
      Por ejemplo ésta que vos te tragás sin hacer arcadas:
      -“el pecado (de Bergoglio) de la complicidad con los militares argentinos, al facilitarlos el camino para detener el compromisos de los curas y jesuitas comprometidos con sus pueblos”.
      Ya te dije que conviene informarse un poquito más y mejor.
      (creo que está en el Cap- 14 del LIBRO-Reportaje que 2 Periodistas le hicieron titulado “EL JESUITA”)

      • oscar varela

        La tal acusación fue y es sostenida por Horacio Verbitsky
        aludiendo a una Carta de uno de los Jesuitas (Yorio) a su mamá de él.
        El otro (Jalic) no parece haberlo cuestionado tanto (solo dicen que dicen …)
        No hay pautas -a mi parecer y luego de haberme informado-
        que Bergoglio sea capaz, siquiera, de lo que se lo acusa,
        sin ninguna prueba ( a pesar de que Verbitsky vivió amenazando presentarlas).
        Por otra parte, entiendo que la interpretación no es tan sencilla.
        Lo que no puedo admitir es que haya habido “traición”;
        tal vez un poco de “impericia” que el mismo Bergoglio reconoce
        por su juventud al mando (ser Provincial) del jesuitado argentino.
        Abrazo!
        Preguntas:
        1- ¿cuándo crees que Canadá se independizará de Estados Unidos?
        2- ¿Cuándo la Barrick Goold dejará de robar a Sudamérica y de contaminar nuestras aguas?

      • Estimado tocayo, lo que digo del pecado de Bergoglio es lo que dice la película. Como dice el articulo, esos pecados son ficciones. “Pero, por lo mismo, conviene aclarar que se trata de una ficción. Estos encuentros papales no consta que se hayan dado, aunque ambos papas representan bien dos modelos eclesiológicos para nada ficticios. El intento del director es muy meritorio, pues al simbolizar la diversidad y el conflicto como características constitutivas de la Iglesia, hace explicable su existencia milenaria.”

        Al decir eso, los autores se protejan de toda forma de acusaciones de falsificar hechos pasados. Queda que la version mantenida de sus pecados se acerca mucho a la version que se dio vuelta del mundo en aquel tiempo. He leído el libro de que hablas y tomo en cuenta lo que se dice. Hubo, como dice el libro, manipulaciones de ciertos hechos que hacían de Bergoglio el traidor de los curas comprometidos con sus pueblos.

        Sin embargo, lo que digo del papa Bergoglio, en cuanto de sus compromisos con el Imperio, lo mantengo sin hesitación. Los hechos lo comprueban.

        Canada, al igual de los países del Club de Lima es un vassal de E.U. El actual Trudeau no tiene nada de lo que fue su padre Pierre Eliot Trudeau como Primer ministro de Canada. Este ultimo supo afirmarse frente a E.U. en muchas ocasiones, entre otras la de Cuba.

        Feliz ano nuevo y me quedo abierto a todos tus comentarios sin ofenderme. Así me gusta y me ayuda a conocer un poco mas a las personas.

        Abrazo de Quebec

      • oscar varela

        Ok tocayo!
        Las Películas también son NEGOCIO ($$$)
        Es uno de los Mass Media. Muy poderoso
        Por estos lugares hay NETFLIX hasta los bordes.
        ………………
        Precisamente sale ahora el CASO NISMAN (Netflix)
        Concordes en que ante el dilema: SUICIDIO o ASESINATO,
        la Peli se inclina levemente hacia la tesis de SUICIDIO.

        Sin embargo que haya sido SUICIDIO está requete-comprobado
        por las personas e instituciones de la más alta calificación técnica y jurídica.

        Pero que ocurre que EEUU e Israel “necesitan” armar el kilombo en Argentina
        (Caso AMIA) para mantener agitada la zona latinoamericana.

        La Jueza Fein lo tuvo clarísimo desde los primeros días.
        Pero tuvo que “jubilarse” luego de haber llenado de pruebas
        la IMPOSIBILIDAD de Homicidio.

        En estos días se mostrará la chifladura del Informe de Gendarmería Nacional
        truchez ordenada por la mafiosa ex-Ministra de Defensa Bullrich
        de la Administración Mauricio Macri.

        ¡Ojito, entonces, a estos Medios Audiovisuales-Pelis!
        Su objetivo no es la Verdad sino la Platita ($$$)

  • Carmen

    De verdad, gracias. Me siento mucho mejor. Será una tontería, pero me gusta saber que comparto este pensamiento con  gente que entiende de esto . Porque la soledad intelectual no es buena y hay tal movimiento a favor del Papa actual que a veces me planteo si soy un bicho raro.

    En fin.

    Gracias.

  • Carmen

    Vaya. No soy tan rara…

    Gracias

     

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