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Razón y Fe

               No se prodiga Ovidio Fuentes en dejar sus pensamientos en ATRIO. Pero él es, con la gran lucidez y sencillez con que nos obsequia a quienes quincenalmente nos reunimos con él, una de las columnas fundadoras de ATRIO. Él estuvo presente en el acto y la firma del proyecto de 2007 y ha participado hasta ahora con dos entradas que suscitaron muchos comentarios. El artículo que hoy nos envía parece obvio. Pero pone el dedo en llaga de cómo le cuesta a la Iglesia situarse en la modernidad, por más que declare su voluntad. AD.

       

        Binomio de larga tradición histórica: unas veces asociados y otras enfrentados.

        Momento álgido de su asociación: el Tomismo, (Santo Tomás de Aquino a la cabeza) cuando se pensó que la filosofía estaba estrechamente unida a la teología, de manera que era considerada su criada. Y así se construyó una inmensa catedral ideológica que devino en dogmática. Y se llamó ciencia, porque está bien trabada. Si quitas una idea, se viene todo abajo.

        Momento álgido de enfrentamiento: la Ilustración, (Kant a la cabeza: véase “qué es la ilustración”) cuando se pensó que una persona adulta no debería aceptar nada que no fuera inteligible, so pena de infantilismo intelectual.

        ¿Es posible mantenerse en el filo sin caer inconscientemente a un lado u otro?

        La razón tiene sus límites. La inteligencia es una gran herramienta, pero nada más. Tenemos ideas de las cosas, pero nada más. Se definía la verdad como adecuación de la inteligencia a la realidad, y al mismo tiempo se decía que no hay nada en la inteligencia que no estuviera primero en los sentidos. Los datos nos llegan a través de los sentidos, pero éstos son limitados: los oídos no captan los sonidos de baja o alta frecuencia. Los ojos no captan la luz infrarroja o ultravioleta. Los griegos llamaron átomo al trozo de materia tan pequeño que resultaba indivisible con una navaja. Pero con instrumentos científicos modernos se ha llegado a las partículas subatómicas que giran como en una nube: lo que creemos sólido, no lo es. ¿Y las ideas?: son como mapas de la realidad; no son la realidad. Tengo idea de quién soy, pero yo no soy una idea. Dios no es un concepto. Sé lo que es una mesa, pero no tengo una mesa en mi cerebro.

        La fe tiene sus límites. No es lo mismo ser creyente que crédulo. ¿Es que para creer hay que dejar de pensar? Hay un portal de internet llamado “fe adulta”. En cualquier aspecto de la vida, si la persona no piensa, se queda en estadio infantil. ¿Quién no conoce personas de formación universitaria, pero que en el aspecto religioso son infantiles? Hemos de dar razón de nuestra fe. Lo cual no quiere decir que comprendamos a Dios. Alguna razón tienen los que proponen una teología apofática: de Dios vale más no hablar, porque cuando hablamos nos equivocamos.

        Y nos hemos atrevido a establecer las ideas como dogmas. Y hemos obligado bajo pena de muerte a aceptar tales dogmas. Y, si no se definían como católicos, los hemos expulsado de nuestras tierras. (Judios, moriscos) Y nos hemos atrevido a hablar en nombre de Dios.

        “De internis neque ecclesia”. Es decir: en asuntos de libertad de conciencia, ni siquiera la iglesia es competente. Y se acepta tal cual en ambientes eclesiásticos. Que ya es decir. Cada cual se ha de atener a lo que su conciencia prudentemente en el fondo le dicte. Aunque se equivoque. De lo contrario se traiciona a sí mismo.

        En resumen: puestos a pensar (la cosa más natural del mundo) habremos de rechazar algunos dogmas porque resultan francamente increíbles. ¿Y qué hemos de creer? Ah, eso no te lo puede decir la razón, porque Dios no es la conclusión matemática de un razonamiento. Queda creer en el Dios que creyó Jesús, y tenerle como referente en la conducta. Queda la mística: en lo profundo de sí mismo: sentir, experimentar la presencia del espíritu, que rompe toda dualidad: Dios, los demás, la naturaleza, somos UNO. Dios está en mí, en ti, en todos. (S: Pablo: “en Cristo. nos movemos, vivimos y somos”.) Y estamos unidos a la naturaleza. ¿Cómo si no, si el oxígeno, que me da vida, entra hasta lo más profundo de mis células? ¿Cómo si no, si tres cuartas partes somos agua? Y no tengo cuerpo: somos cuerpo.

23 comentarios

  • Asun Poudereux

    De acuerdo, Ovidio. Gracias.                         
      Si el calor de estos días me lo permite hasta el final,  te diré que creo que es clave lo que nos planteas de fondo, incluso  requiriendo una mirada aún más profunda y amplia de lo expresado por ti siguiendo el título.
                                                               
    Y digo que es clave, porque sinceramente así lo veo,  como la base del error que ha llevado al ser humano cristiano y católico en su evolución hasta el momento presente.                                                      Vemos que si hay asociación entre ambos, el énfasis recae en lo teórico y teológico. Si hay disociación,  la separación se hace más patente.                         
     
    La confrontación permanece entre ambos conceptos, razón y fe, en todo lo que subyace de priorizar lo propio y cerrarse a lo otro. Y digo conceptos, porque así lo veo, al haber pasado por ello.   
     
                                                           
     La fe que se nos transmite poco tiene que ver con lo experimentado en el día a día cotidiano y cercano. No es algo delimitado y demostrable en palabras. No está fuera ni solo dentro de modo aislado y desconectado del resto.
     
     Y en cuanto a la razón,  una visión más amplia de que no se queda limitada   a las normas y leyes que se se van imponiendo desde  la ciencia,  sino como apertura de conocimiento,  despliegue de sabiduría en consciencia-conciencia que no puede dejar de ir de la mano de la fe-confianza ante todo Lo Que Es y se le hace presente al ser humano, en cuanto está atento a sí mismo y a cuanto le rodea, sin desconexión.                              
     
      Es por tanto necesario y hasta urgente que la persona religiosa  pueda finalmente trascenderlos,  de dejar de  separarlos  mentalmente como arma arrojadiza que tanto daño ha ocasionado al ser humano, dentro y fuera de ella, paralizando muy especialmente a las comunidades y sociedades religiosas que conforman  la Iglesia Institución al declinar la balanza a uno u otro lado.  
                                                   
      Con esto intento no buscar como opción el de delimitarla en verdades escritas,  queda claro, sino trascender ese impasss  que parece ya acomodaticio,  y abrirla a una fuente inagotable de experiencias,  con pies firmes en la realidad  y en cuyo centro está Jesús,  tú y yo, todos, es decir, cualquier otro ser humano con sus  particularidades propias y ajenas sean las que sean.  Parece utópico, pero no lo es.
                                                           
    Un abrazo agradecido y feliz. 

  • M. Luisa

    ¿Y qué hemos de creer? Pregunta que aparece en el resumen.

    Pienso que lo creíble nos lo dan las cosas, son ellas  las que nos dan que pensar  sin que por ello vayamos a creer que ya  las tenemos pensadas.  Porque  el acto de creer opera siempre a modo provisional como en la ciencia operan las hipótesis.

    El pensar es una búsqueda  propia de la razón que se enraíza en lo real,  en lo real de la cosa, de aquella misma cosa  en la que  al principio sólo creíamos.

    Es lo real de ellas,   que nos abren a los contenidos no dados en el limitado ámbito de realidad que recorremos en el día a día.

    Pero hemos de estar muy alertas para que en estos intervalos no nos las den ya pensadas.

    Ojo! Es una mera reflexión,  no vayamos a creer que…

  • George R Porta

    Admito primero que todo que soy ignorante en demasiadas cuestiones, pero me duele serlo en cuestiones que parecen tan simples, como en saber la definición de «razón» y tenerla tan claramente aprendida que se pueda unir o desunir de la noción de fe que sí me parece que tengo suficientemente clara como para poder utilizarla a mi manera.

    ¿Qué hace que la razón sea distinguible como algo que merece ser diferenciado de lo demás? Realmente no lo sé. Como función ejecutiva de la corteza sé qué cosa es el proceso funcional de discernir qué sea real o no con respecto a los sentidos y a partir de ahí comprender las relaciones entre las cosas que tomo por reales aunque siempre quede un área de sombras en todo ello. Imagina que las sombras representan, en mi modo de decir, aquellos aspectos de la realidad que no comprendo o que no conozco, pero que advierto diferenciadamente: Lo parecido, o lo nuevo.
     

  • Jorge

    Hola
    Estoy de acuerdo con Ovidio en “casi” todo. Lo irracional, lo que la razón y ciencia rechaza por conocimiento probado resulta increíble y cuando esto sucede con muchos dogmas de la Iglesia, como dice Ovidio, lo que procede es el rechazo, sobre todo de las actitudes dogmáticas contra todos los que no los aceptan. Sin embargo, también cabría la posibilidad de seguir siendo cristiano pasando de los dogmas, rebajando su importancia a lo insignificante, o también cabría hacer de ellos una relectura en contexto diferente y reformarlos en profundidad, que es lo que a mí me interesa, sin desvirtuarlos.

    Digo que estoy de acuerdo en “casi” todo, pero desde mi posición materialista-cientista, todo lo que dice a partir de “Queda la mística”, en mi opinión no asume el modernismo, sino que por el contrario hace un planteamiento cercano al plotinismo neoplatónico, que remite a fuentes ancestrales incluso animistas, que nada tiene que ver con la modernidad.

    Además, pone límites a la razón y por ende a la ciencia consideradas como instrumentos de conocimiento de la realidad, que califica casi de engañosos. Es cierto que no hemos alcanzado por la ciencia un conocimiento pleno de la realidad, pero de ello no se concluye que razón y ciencia tengan a priori límites (exceptuando la indeterminación cuántica), pues esto no lo sabemos ni lo podemos saber ¿qué nos deparará razón y ciencia en el futuro? Pero con lo que ya sabemos de forma probada, sí que limita fuertemente aquellos postulados o propuestas de fe que son claramente contrarias a la razón y la ciencia.

    En mis planteamientos y proposiciones de fe en Jesús y religiosas, pongo especial cuidado en no invadir campos en los que la ciencia es competente. En cosmología, en el origen y evolución de los seres vivos incluida nuestra especie, en neurobiología, en antropología, …, procuro que ninguna de mis propuestas de fe entre en conflicto con ninguno de esos campos, más bien al contrario, los utilizo para dar color y énfasis a mi fe y esperanza, (no como fundamento).
    Saludos cordiales.

  • GIORDANO BRUNO

    Confieso que es una pregunta con rampa. Por eso Jesus duró tan poco…..y la iglesia un montón de siglos….

  • GIORDANO BRUNO

    Es más fácil convencer  a uno que se defienda con la razón, que a uno que se defienda con su fe. Cuentan que una vez Stalín menospreció la fuerza de la iglesia y comentó ¿donde están las divisiones de la iglesia?.Hay que ser estúpido, además de un cruel criminal de su pueblo.

    A la iglesia no le hace falta cargar fusiles o cañones, le sobra con cargar conciencias. Es sabido que los cristianos antes de Constantino se negaban a prestar servicio militar al Imperio Romano. Una vez hecha religión del Imperio, este era ya su Imperio.

    Y una pregunta inquietante: ¿Hubiera muerto Jesús en la cruz con el Templo, y el Imperio Romano a su favor?.

  • George R Porta

    Leo: «…de lo contrario se traiciona a sí mismo.» ¿Es esto realmente lo más importante?

    No. Me parece que lo que debiera ser realmente importante fuera traicionar a otra persona porque eso no es posible sin que el traidor también se traicione.

    La fe, psicológicamente hablando es solo una forma confiada de esperar que algo suceda o sea. Necesariamente pertenece al campo del afecto, de la predilección, de las intuiciones, usualmente positivas.

    La razón no puede prescindir de un método y por lo tanto solo puede funcionar basada en premisas artificiales, por eso va tan ligada a la ciencia.

    Muy a menudo las personas no saben porque confían, a veces muy imprudentemente. ¿ómo en esos casos la fe puede anular a la razón?

    La razón en cambio excluye a la intuición. Son incompatibles. El sueño del tomismo fue hacerlas compatibles. En teoría quizás la razón pueda atreverse a explicar a la fe. La fe en cambio nunca ha deseado explicar a la razón. La causa de eso es que si la razón es naturalmente dominante, la fe en cambio solo busca el espacio libre de barreras y nunca intentaría inventarlas, manera de ser  tan diferente a la de la razón.

  • Rodrigo Olvera

    Si la razón no puede decir qué creer, entonces el que algo sea increíble para la razón no puede decir qué no creer.

    Justamente es el punto. O la razón si puede configurar la creencia, o la creencia es absolutamente independiente de la razón. No pueden ser las dos.

     

    Claro, en cuanto se admite que la razón si configure la creencia es cuando empieza el asunto de definir tal configuración. Quizá una forma, equiparable a la apofática para la creencia, sería una configuración negativa de la razón (que entiendo es lo que propone el autor): la razón establece un límite a la creencia, si y sólo en cuanto marca con certeza una realidad.

     

    Y, como diría Cantinflas, “ahí está el detalle”. Porque la razón rara vez habla en certezas, y aún en esos casos descubrimientos posteriores llegan a cambiar las certezas previas

     

    Hay un punto. Hasta el estado actual del conocimiento (razón) si bien existen realidades no-materiales (como los pensamientos, los sentimientos, las apreciaciones éticas, las estéticas, los sueños, las fantasías, el lenguaje, etc.) todas ellas tienen una base material (hay un ente material, en quien o en que se suscitan). Lo digo, porque con frecuencia se pretende afirmar que no contradice a la razón la existencia de Dios porque la realidad no solo es material por las realidades no-materiales como las que enunció. Pero dejan de lado justo que todas ellas tienen una base material.

     

    Abrazos y esperanzas

    • Jorge

      Rodrigo, pienso que no se construye unas proposiciones de fe con base en la razón, ciencia, sino sobre lo que confiamos y esperamos, y luego buscamos razones que la justifiquen. Pero evidentemente si entran en conflicto con la razón y la ciencia es mejor revisarlas, pues algo no funciona. Por lo tanto, estoy de acuerdo, fe y razón no son independientes entre sí y para mí es la razón y la ciencia las que ponen límites a la fe. Creer lo irracional y lo anticientífico de una fe ciega conduce a dogmatismos y fundamentalismos varios, que nada tienen de positivo, más bien lo contrario.

      Estoy de acuerdo con lo que dices que existen “cosas” no-materiales (pensamientos, …) pero que todas tienen una base material que las sustentan, no devienen de “realidades no-materiales”, para mí son productos de estructuras funcionales en particular las cerebrales. La propuesta del “espíritu” como ser que habita en mi interior, y todavía menos Dios en mí, NO entran en mis proposiciones de fe.

      Y mi actitud ante Dios, es de silencio respetuoso y expectante, ante el Misterio Absoluto de lo Otro Incognoscible, lo totalmente distinto. Otra cosa es hablar del Dios de Jesús y de Jesús mismo, que en mi opinión no devela el Misterio sino la forma de llegar a él, que no es lo mismo. Siempre, toda su obra y revelación tiene carácter soteriológico de salvación hacia Dios, pero no nos instala en su conocimiento, solo en camino.
      Saludos cordiales

      • Rodrigo Olvera

        Hola Jorge

        Gracias por tu comentario.

        Me parece que es una estupenda síntesis de tu perspectiva, la cual nos has compartido en ATRIO en tus comentarios y con tu libro.

        Abrazos y esperanzas

      • Carmen

        Es que es muy difícil expresar lo que crees cuando te refieres a dios. Es muy fácil pronunciarse con respecto a temas concretos que la iglesia da como verdades incuestionables, puedes decir, lo creo o no lo creo.
        Pero eso de encontrar palabra para decir que crees que hay algo pero no sabes qué es y que por una parte está presente pero no interviene, y que a la vez crees que de alguna manera algo te dice lo que debes hacer para tener paz contigo mismo y lo que no puedes hacer porque va en contra de no sabes ni qué…
        Eso no hay quien lo exprese con un mínimo de sentido . Por eso a veces se recurren a expresiones como ‘ese trocito de dios que todos llevamos dentro’
        Porque no todos tenemos recursos lingüísticos para expresar lo que intuimos. Y eso nada tiene que ver con la ciencia. La ciencia es otra historia. Esto de dios va como de percepción, de intuición , de no sé qué exactamente. Pero desde luego no va de ciencia. No ha ido nunca jamás de ciencia. Porque eso supondría aceptar la premisa de que la ciencia sabe lo que es dios y de acuerdo a ella se podría demostrar su existencia o su no existencia.
        Y de eso, nada de nada.
        Gracias a dios.

      • Mª Pilar García Martímez de Aguirre

        Jorge:
        ¡De acuerdo!
        Un abrazo entrañable.
        mª pilar

      • oscar varela

        Hola Jorge!
        Te leo:
        – “las proposiciones de fe se construyen sobre
        – lo que confiamos y esperamos”-
        Eso está bien, pero muy “secundariamente”.

        Pienso que:
        – “las proposiciones de fe se construyen sobre
        – lo que HACEMOS.

  • Ovidio

    El Vaticano no es la iglesia. La jerarquía no es la iglesia. Iglesia es el pueblo creyente

    • ana rodrigo

      Ovidio, tienes razón en sentido estricto, pero también es cierto que, cuando se habla de Iglesia, se asocia al Vaticano y a la Institución.Esto es lo que yo pienso y observo., sobre todo cuando se la critica.

    • oscar varela

      Te leo:
      -“Iglesia es el pueblo creyente”-
      Te pregunto:
      CREYENTE:
      ¿En qué?
      ¿Por qué?
      ¿Para qué?
      Gracias!

  • oscar varela

    Hola!

    ¡Excelente Artículo del Siglo XIII!

  • ana rodrigo

    Muy buena reflexión, Ovidio, con la que coincidimos cada vez más personas. Tampoco hay que negar que otras muchas personas, incluso multitudes, piensan que la fe verdadera es lo que la Iglesia dice y ha dicho siempre, es decir un Dios antropoformo, que pide, da y quita, exige, castiga, piensa, habla, nos escucha cuando quiere, que está fuera de nosotros y tiene unos voceros entre los humanos, que son los clérigos, que saben a ciencia cierta cuál es su voluntad y así nos lo hacen saber.

    Nota para George. Ayer planteabas el porqué utilizamos la palabra Iglesia, cuando su composición no es uniforme. Yo pienso que es como cuando hablamos de los EEUU o de España como si fuesen una masa uniforme. Es que los representantes de un colectivo son eso, representantes de todas las partes, aunque, como es el caso de la Iglesia, ni siquiera haya democracia para elegirlos. Un abrazo

  • Mª Pilar García Martímez de Aguirre

    Serena mucho el espíritu, leer este art. y comparto su mirada.

    Preguntarse, indagar, decidir, tener la capacidad de asumir… esos riesgos que lleva consigo eso de..:

    ¡Pensar y descubrir!

    ¡Gracias Ovidio, por serenar mi espíritu ante una búsqueda constante; porque la vida es… estar siempre en marcha y aprendiendo!

    mª pilar

  • Juan García Caselles

    Claro como el agua, Ovidio. Por eso Jesús no nos impuso dogmas, SOLAMENTE nos dijo qué debíamos hacer, amarnos. Un abrazo

  • Excelente resumen de lo que muchos pensamos y sentimod

    • Carmen

      Si. Hartitos estamos algunos de decirlo. Pero cuanto más seamos los que hablemos en este sentido, mejor. Sobre todo si el o la que habla tiene prestigio y se le lee con un mínimo de atención. Esos son los necesarios . Los y las que hablamos y no nos conoce nadie, no importamos. Pero ponemos nuestro granito de arcilla. Y digo de arcilla porque sus granitos son mucho más pequeños que los de arena, si no es con un microscopio, ni los ves. Pero existen.
      Un abrazo.

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